Convento de Santa Teresa reabre como Museo de Arte Sacro

Este martes 17 de abril a las 19:30, el Convento de Santa Teresa, una de las más importantes joyas arquitectónicas de Cochabamba, reabre sus puertas luego de unos cinco años de considerables trabajos de restauración, reconstrucción y revitalización, que demandaron una inversión de más de un millón de dólares financiados por el Fondo del Embajador para la Preservación Cultural (EE.UU.), las órdenes de Carmelitas Descalzos de España, Paraguay, Uruguay y Bolivia; y los fieles devotos de la Virgen del Carmen.

Este proyecto es el más grande del Hemisferio de las Américas que apoya el Fondo del Embajador, y para su reapertura está prevista la presencia de unos 400 invitados que podrán apreciar en vivo a la Juilliard415, el grupo internacional de la escuela de Música Juilliard de Nueva York, uno de los conservatorios más prestigiosos del mundo. Para las personas que no puedan ingresar están previstas pantallas gigantes en el exterior del convento.

ARTE SACRO

“Para nosotros es ciertamente una gran alegría y podría decir un momento de mucha bendición de Dios poder ofrecer a nuestra población de Cochabamba la restauración del Convento de Santa Teresa, un lugar tan querido por los cochabambinos, por la iglesia de Cochabamba y por toda Bolivia”, recalcó la tarde de este 10 de abril el sacerdote Lintón Guzmán, durante una conferencia de prensa en la que, además, se anunció que a partir de ahora el convento fungirá como museo.

“Santa Teresa no es un museo más, Santa Teresa quiere ser un museo de Arte Sacro de la Orden Carmelita del Obispado de Cochabamba y, por otra parte, un centro de espiritualidad”, anunció Lintón indicando que de ese modo este museo se sumará a los otros dos de esta orden y de este género que ya existen en Potosí y Sucre. “Por lo tanto, estamos nosotros con esa predisposición de --toda la riqueza que tiene la Orden Carmelita-- poner al servicio del cristiano, de la población y desde luego del mundo católico. Esa es nuestra finalidad y por eso nos hemos esforzado tanto”.

Para ello se ha instalado un moderno sistema de seguridad. “En este proyecto se ha previsto lo que es el sistema de seguridad con cámaras inteligentes que, mediante cuadrantes, pueden evitar el robo de objetos. Creo que no hay en ningún museo de Bolivia este sistema”, dijo el arquitecto Simone Rinaldi, supervisor de la obra.

SOLEMNIDAD Y ORACIÓN

Según el arquitecto patrimonialista Mario Moscoso, responsable de este proyecto, uno de los grandes desafíos que experimentó el cuerpo técnico durante la intervención del convento fue justamente mantener ese aire de solemnidad y ese espíritu de oración que impregnan sus ambientes. “Nos ha sido muy difícil, ojalá Dios quiera que lo hayamos logrado, nos hemos esmerado para aquello”, dijo.

Por lo pronto, se ha establecido que las visitas al reabierto museo comenzarán la semana siguiente a la inauguración y se recibirán por las mañanas tres grupos de no más de 20 personas, de nueve a doce; y por las tardes, de dos a cinco, solamente dos grupos.

Durante los primeros meses desde su reapertura, los visitantes, además de pasear por toda la estructura del convento de más de mil metros cuadrados construidos, podrán apreciar en su integridad varios de los más de 20 ambientes que tiene, como la Iglesia Central, varias salas con preciosos retablos, la recreación de las celdas donde dormían las monjas, entre otros. Sin embargo, algunos ambientes permanecerán vacíos mientras se ejecuta un nuevo proyecto de restauración de obras de arte y otros objetos.

“Se van a exponer algunas cosas porque los objetos del mobiliario aún necesitan de otro proyecto de restauración”, explicó Rinaldi en la conferencia de prensa. Para esto, dijo, queda buscar nuevas fuentes de financiamiento. “Aún el proyecto no se ha definido, terminando este proyecto se va ir a tocar otras puertas para poder buscar el financiamiento. No se ha hecho todavía la catalogación para ver cuánto dinero se necesita para la ejecución”, aseguró Rinaldi.

“Es cierto que hay mucho bien para poder restaurar –agregó por su lado Guzmán–. La intervención de un cuadro nos cuesta entre 8.000 a 10.000 bolivianos y lleva tres meses más o menos”. Dentro el proyecto que concluye ahora se han logrado intervenir más de diez cuadros con fondos propios, pero aún quedan muchos más cuadros y objetos por restaurar. Para “todo lo que tenemos que intervenir necesitamos bastante dinero, pero Dios ha de proveer todo eso”, aseguró el padre Lintón, quien además fue el director de los trabajos de restauración y a partir de ahora es el director del museo.

SIGLOS DE HISTORIA

Cuando este proyecto se presentó al Fondo del Embajador para la Preservación Cultural, el Convento de Santa Teresa –una edificación que data del año 1670—estaba en muy malas condiciones. “La cubierta casi en todos los tramos estaba prácticamente destruida y con el tiempo la madera de las vigas se fue pudriendo y las tejas se deterioraron. Y no solamente eso, sino que como filtró agua al piso, se había deteriorado totalmente y en algún caso hemos hecho lo que se llama renovación total de la estructura”, explicó Mario Moscoso en la conferencia.

La primera sala que está al ingreso al convento, por ejemplo, fue reconstruida totalmente ya que se hizo “una remoción de la cubierta, de los entrepisos y alrededor de todos los muros hemos colocado lo que antiguamente se llamaba huayra cañones o cañones de aire. Hemos ventilado los muros de modo que la humedad del suelo no suba por capilaridad al muro y lo deteriore”, aclaró Moscoso.

ENSEÑANZA/APREDIZAJE

“Pero no solamente ha sido restaurar todo este tiempo, ha sido también aprender, ha sido también formar, ha sido también captar, es decir, hemos formado mucha gente de nuestro país, gente de Cochabamba, jóvenes, albañiles, artesanos, artistas, se han formado en este recinto para que el día de mañana puedan encarar otro tipo de obras similares a las de Santa Teresa, tenemos tantas iglesias en Cochabamba, en Bolivia, que necesitan ser restauradas y tantos otros monumentos que necesitan ser restaurados”, dijo Guzmán. Y por su lado, Simone Rinaldi aseguró: “A mí me gusta enfatizar lo que dice el padre Lintón; que aquí se ha formado gente y de aquí va salir gente preparada para poder restaurar otros edificios patrimoniales que tanto se necesita en Cochabamba”.

Durante los cinco años de intervenciones en el Convento de Santa Teresa, han trabajado una media de 60 obreros. “En algún momento han sido más, pero en este momento se está concluyendo con unos 20 obreros después de haber hecho la parte más gruesa de todo lo que es la restauración”, especificó el padre Lintón y también resaltó que la mano de obra empleada es 100 por ciento boliviana, lo mismo que los materiales, excepto algunas cosas que tuvieron que ser traídas de Alemania, Italia y de algún otro país.

FONDO DEL EMBAJADOR

“Debemos toda esta restauración en gran manera a la Embajada Americana, si ellos no nos hubieran echado una mano, no nos hubieran patrocinado, no hubieran colaborado con el tema de la restauración, seguramente a estas alturas el convento de Santa Teresa hubiera estado destruido. A Dios gracias se ha intervenido en el momento oportuno y después de un arduo trabajo al final hemos logrado restaurar”, dijo Lintón Guzmán.

El Fondo del Embajador para la Preservación Cultural es un proyecto que se ejecuta desde el 2001 en diferentes partes del mundo y depende del Gobierno de los Estados Unidos. “Es un fondo económico que consiste en que cada Embajada de Estados Unidos, en cualquier parte del mundo, presenta proyectos de restauración”, explicó en una entrevista con Plaza Catorce Fabiola Ibarnegaray, coordinadora Cultural de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia.

Los proyectos que se presentan a este fondo son de lo más diversos y, en el caso específico de Bolivia, el Fondo del Embajador ha estado apoyando desde la restauración de chullpares, cuadros coloniales y la consolidación del archivo de música misional, entre otros.

“El de Santa Teresa es nuestro proyecto más grande en Bolivia y en realidad es el más grande en el Hemisferio de las Américas”, aseguró Ibarnegaray y agregó que paralelamente al proyecto de convento, el Fondo del Embajador en Bolivia ha estado realizando otros trabajos como la restauración, en 2017, de mausoleos y tumbas patrimoniales del cementerio de La Paz y el 2016 la preservación del acervo musical del pueblo afroboliviano.

Según explicó Fabiola, el Fondo del Embajador se interesó en Santa Teresa por su significancia y por la urgencia. “Es un hito cultural, un símbolo muy importante de la ciudad de Cochabamba, un patrimonio muy importante de Bolivia y estaba en un estado de deterioro muy grave. Pudimos comprobarlo en varias visitas que hicimos en varias oportunidades, entonces en base a la urgencia y a la importancia y también a la buena acogida que tuvimos con la iglesia y con sus líderes, porque ellos estaban muy felices y trabajaron muy bien. Es muy lindo poder trabajar con gente que responde y que tiene tanto entusiasmo y tanta responsabilidad”, destacó Ibarnegaray.

  • Publicado en Artes
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