Nueva película de Martín Boulocq se estrena en Brasil

Este sábado 21 de octubre, en el marco de la 41 Mostra Internacional de Cinema São Paulo Int’l Film Festival, se estrena “Eugenia”, la nueva película del cineasta y realizador  cochabambino Martín Boulocq.

“La película, en la que estuvo trabajando durante los últimos tres años, es una coproducción con Brasil y está protagonizada por la actriz tarijeña Andrea Camponovo, esposa del director. El film se encuentra en la sección Perspectiva Internacional junto con directores de la talla de Philippe Garrel, Lucrecia Martel, Michael Haneke y Abbas Kiarostami, entre otros”, señala la productora de Boulocq en una nota de prensa.

“Eugenia” narra la historia de una mujer de clase media –que da nombre a la película­–, que decide dejar a su esposo, cambiar de ciudad y empezar una nueva vida. Según Boulocq, la película explora “un universo femenino muy particular”.

Esta cinta, que tiene una duración de 82 minutos y está hecha en blanco y negro, ha sido filmada en su mayoría en la ciudad de Cochabamba y tiene algunas escenas hechas en Tarija y otras en Mendrisio (Suiza).

Además de Andrea Camponovo en el protagónico, actúan Álvaro Eid, Alejandra Lanza, Simón Peña, Ricardo Gumucio, Alicia Gamio, Rafaela Mesquita y Emilio Lanza. El filma planea ser estrenado en Bolivia el próximo año.

La dirección y guion de “Eugenia” son responsabilidad de Martín Boulocq. En la producción está Andrea Camponovo, Boulocq y Rolando Lora. La co-producción tiene como responsables a los brasileños Beatriz Carvalho y Rafael Sampaio. La música es creación de Boulocq, lo mismo que el diseño de sonido que el cochabambino lo trabajó con Confraria de Sons & Charutos (Brasil).

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Gran estreno de "Las Malcogidas"

Este 21 de septiembre se estrena en las principales ciudades del país la película “Las Malcogidas”, gran trabajo de la actriz, directora y guionista Denisse Arancibia Flores. Esta cinta, que se presentó en abril en  el marco del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI), en sus inicios fue proyecto ganador del Bolivia Lab 2010 y del primer foro de coproducción del Festival de Cine de San Sebastián (España).

“Las Malcogidas” ha sido calificada por la crítica especializada como: “Maravillosa”, de “humor inteligente”, “cruda”, “ácida” y hasta ha sido catalogada como una “comedia incorrecta”.

“Las Malcogidas” narra la historia de Carmen (Denisse Arancibia Flores), una mujer de 35 años que pesa más de 100 kilos y que nunca ha tenido un orgasmo. Carmen está enamorada de su vecino Álvaro (Fernando Barbosa), líder de una mediocre banda de rock, que tiene como novia a una delgada princesa de belleza (Scarlet Bolívar Zamorano). Carmen vive con su hermano Honorio (Bernardo Arancibia Flores), 55 kilos, escogido “Miss Trans” varias veces, quien sueña con cambiar de sexo. Estos hermanos viven en la casa de su abuela Carmen (Marta Monzón), 50 kilos, narcoléptica; quien niega que Honorio sea hombre y detesta que Carmen sea gorda, por lo que le paga costosos, y poco efectivos tratamientos adelgazantes. Carmen intentará complacer a su abuela bajando de peso y sobre todo combatiendo la maldición familiar de “Las Malcogidas”.

La siguiente una entrevista virtual conseguida por plazacatorce.com con Denisse Arancibia.

En los últimos años, en el ámbito cultural, se ha escuchado mucho en Bolivia sobre "Las Malcogidas". En términos de esfuerzo, ¿cuánto de tu tiempo real te ha consumido lograr esta película?

Esta película tomó 7 años desde que era tan solo una idea hasta el estreno. La mayor parte de ese tiempo se consumió en la lucha de desarrollar el proyecto; es decir, la búsqueda del financiamiento para poder filmarla. Mientras tanto no paramos el trabajo y corrección del guion en la búsqueda de una historia sólida y propositiva. Ganamos el Fondo Ibermedia que nos permitió concretar el rodaje que se llevó a cabo a finales del año 2015. La etapa de post producción tomó algo más de un año; tuvimos la suerte de ganar el apoyo de Labo Digital de México para la mezcla de sonido en 5.1; premio otorgado por Ventana Sur en Argentina. Y es hasta ahora, en el 2017, que podemos estrenarla a nivel nacional.

Por lo leído, la historia logra ser una fantástica conjunción de temas tabú, pero muy comunes en nuestra sociedad.

Es triste que vivamos en una sociedad donde la sexualidad, el placer sexual, la opción de género sean todavía considerados temas tabú. Pero es precisamente eso lo que me llevó a generar la historia. La necesidad de hablar de temas como el placer sexual sin morbo ni amarillismo; la necesidad de decir la palabra orgasmo sin que nadie se sonroje o me censure. Estamos en el tiempo justo para hablar de estos temas; y que mejor forma de hacerlo que a través del arte, y sobre todo a través de una comedia.

Una pregunta relacionada con la anterior: ¿Cómo es que logras conseguir esto? ¿Qué procesos mentales o qué experiencias de vida son las que te han marcado más?

Yo soy una mujer gorda, de 35 años, que quiere hacer cine en Bolivia; así que soy objeto de discriminación y machismo todos los días de mi vida. Desde que me acuerdo me han dicho que ser gorda está mal, que estar soltera a los 30 está mal, que querer ser artista en Bolivia es un chiste. Entonces, tenía una gran necesidad de hablar de todo esto a través de la ficción. Es ahí que nace Carmen, el personaje principal, una mujer gorda que nunca tuvo un orgasmo. A esto se suma el tema de opción de género, lucha con la que siempre he estado involucrada e identificada. Es por esto que nace el personaje co-protagónico: Honorio, el hombre que quiere ser mujer. Creo que este personaje es el que condensa todo el discurso de la película: “ser quien quieras ser y hacer de tu vida y cuerpo lo que te dé la gana”.

¿Cuáles son los principales problemas que has enfrentado a la hora de hacer cine, en lo que se refiere a presupuesto, actores, ejecución, etcétera?

Bolivia es un lugar hostil para hacer cine. Somos un rubro completamente desamparado, no existimos para el Estado y sociedad. Creen que somos los “loquitos” con un “hobby” de fines de semana. Así que el problema más grande que tuvimos, y seguimos teniendo, es la total indiferencia del Estado, no tenemos ninguna ley que nos ampare, ninguna institución seria que nos proteja, no tenemos ningún mecanismo para generar financiamiento desde nuestro país; tenemos que resolver todo de las formas más creativas, pasando años completando financiamientos que vienen de otros países a los que les interesa más la producción boliviana que a nuestro propio país. Sé que suena lamentero, pero en este momento de mi vida creo que es la verdad. Porque hay que saber que en Bolivia tenemos todo lo demás que se necesita para hacer cine de calidad. Tenemos maravillosas locaciones, talento humano de primer nivel, equipo técnico óptimo; cientos de historias que deben ser contadas. Somos miles de bolivianos, trabajadores de cine, luchando y tratando de generar industria y productos de calidad desde Bolivia para el mundo.

Hasta el momento, sólo se han oído buenas cosas sobre este tu trabajo. ¿Qué opinas de eso y cómo es que te sientes con este tu logro y qué significa para ti?

Yo me siento muy feliz y agradecida. La película se estrenó en el BAFICI 2017 y la reacción fue completamente inesperada. La gente nos felicitaba y agradecía, la gente disfrutaba de la película, se identificaba con los personajes, y eso me llenó de agradecimiento. Hasta ahora la gente me sigue mandando mensajes personales comentándome su experiencia ante la película. Es lindo ver que la película tiene algo de universal al haberse conectado tan bien con el público argentino. Espero que en Bolivia la gente la disfrute también.

Ya tienes la película lista, ahora ¿qué es lo que te queda pendiente por hacer con esta tu producción?

Queda lograr que la vean la mayor cantidad de personas en la mayor cantidad de lugares de Bolivia y el mundo. Una película no existe hasta que alguien la vea. Estoy ansiosa por las reacciones y crítica que pueda generar.

¿Qué sabes del público cochabambino? ¿Qué esperas de él?

Yo tuve experiencias maravillosas con el público cochabambino en la presentación de anteriores trabajos sobre todo en teatro. Sé que es un público amable que le gusta consumir cultura. Así que espero que vayan a las salas dispuestos, que vayan con la mente abierta a escuchar una historia que por ahí les resulta familiar; y sino que les hará pensar en cosas nuevas. Espero que disfruten de la propuesta artística de un equipo maravilloso de artistas bolivianos que lograron que esta película exista. Espero que vayan a las salas porque la película les llama la atención; no quiero que vayan obligados solo por ser cine boliviano, sino que vayan porque realmente quieren hacerlo. Y sobre todo espero que se la pasen muy bien.

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Los 24 años del espacio “Lunes de Película”

Luis Espinal Camps, el sacerdote jesuita y amante del cine (asesinado meses antes de instaurarse la dictadura de Luis García Meza) fue el promotor de los cineclubs en Bolivia y gracias a esta idea años después se creó en Cochabamba el espacio “Lunes de Película”. Un lugar donde —valga la redundancia—todos los lunes en la OCIC-SIGNIS de la calle Baptista Nº 110, salvo algunas excepciones, se proyecta un film para su posterior debate.

“Él fue la inspiración para esto. La historia larga se remonta a mediados de los años 70, en Oruro, cuando Cosme Peñaranda (responsable del ‘Lunes de película’) fue parte del Cine Club Juvenil, sitio destinado a iniciar la formación en la lectura de la imagen de jóvenes de colegios católicos. Luego Cosme formó el Cine Club II, para gente adulta, y a finales de los 70, se contaba además, con el programa radial llamado ‘Hablemos de cine, televisión y video’. A inicios de los ‘90, radicado en Cochabamba, Cosme se contacta con algunos cinéfilos y con ellos  fundan el ‘Lunes de película’”.

Así narra Daniel Peñaranda Pinto, hijo de Cosme, los inicios del Cine Club “Lunes de película”, que el pasado 12 de abril cumplió 24 años desde su primera proyección en Cochabamba. “Las piedras inaugurales --recuerda--, son el padre Antonio Barberan (quien donó el primer proyector para exhibir las películas), Theo Bus, Mariluz Bustamante, José Heresi y María Zabalaga” y la filosofía de este espacio “es confesional, promoviendo el cine como una opción cultural de aprendizaje de valores cristianos: solidaridad, hermandad, justicia; siempre inmersos en los filmes que exhibimos semanalmente”.

Hace un tiempo que Daniel, abogado de profesión y egresado de la carrera de cinematografía, colabora activamente con este espacio en Cochabamba, “una labor de servicio social que moviliza a diversos apoyos civiles y eclesiásticos”. Además, colabora en la realización de notas periodísticas sobre las presentaciones de los filmes que se exhiben semanalmente en el Cine Club “Lunes de película”.

Peñaranda asegura, enfáticamente, que “sin el apoyo de los cinéfilos cochabambinos las actividades del ‘Lunes de película’ no serían posibles; a esto hay que sumar la colaboración de los medios de comunicación escrito, oral, televisivo e Internet --con las denominadas redes sociales--, que ratifican nuestra presencia en el ámbito cultural de la ciudad”.

Según Daniel, “el apoyo y respuesta del público ha ido variando en el tiempo, --sin decir que el pasado fue mejor--, recordamos que a finales de los ‘90 nuestras sesiones eran dos veces a la semana y la asistencia era mucho mayor que la de ahora. La réplica en nuestra ciudad del Festival ‘Llama de Plata’ propiciado por el ‘Lunes de película’, y algunos ciclos de cine latinoamericano, acompañados de talleres y charlas con los realizadores, recibieron un gran apoyo y participación de la gente. En la actualidad tenemos un promedio de 30 personas por sesión, lo cual para nosotros es un milagro por lo civil”.

 Daniel Peñaranda, actual responsable del Cine Club

Daniel Peñaranda, colaborador en el Cine Club "Lunes de Película"

“Uno es mucho –dice Daniel sobre la membresía del Cine Club--. No hay que olvidar que Jesús con 12 generó una revolución que sigue cambiando al mundo. Quisiéramos más gente, estamos agradecidos por esa suma e invitamos a más. El cine o es importante o es nada, ese el sentido humano del arte”.

Sobre las películas que más gustan al público, Peñaranda Pinto dice: “Los cinéfilos que asisten regularmente a nuestras sesiones, prefieren las películas biográficas: porque les interesa la vida, su vida. En general (y hay que lamentar esto) la cultura audiovisual está alienada: la gente común prefiere productos comerciales posmodernos, alejados de toda reflexión crítica --incluso para algunas personas que acuden a nuestro espacio, ciertos filmes que exhibimos les parecen lentos, acostumbrados a que a cada momento hayan explosiones, violencia, sexo y otras delicadeces del cine hollywodense--, distantes de valores positivos a los que como ‘humanos’ tuviéramos que propender”.

En cualquier emprendimiento, llegar a las dos décadas de vida es algo notable. En ese entendido, ¿qué proyectos tiene el Cine Club “Lunes de Película”? A esta pregunta Peñaranda Pinto responde: “Siguiendo los principios civilizatorios de la  alfabetización (leer cine), el Cineforum, tiene un sólo propósito antes, ahora y siempre: formar gente crítica, para enfrentar en la práctica cotidiana a los medios audiovisuales. Conscientes de nuestras limitaciones, pero estimulados por saber que somos un referente en el ámbito cultural de nuestra ciudad insistiremos en nuestra labor de honrar, no a la masificación, sino a la enaltecedora existencia de los hombre libres. Y van 24 años”.

Visto que Daniel tiene bastante cultura cinematográfica, al margen de que estudió la carrera, quisimos saber su opinión sobre el cine boliviano y qué critica le haría: “Entiendo la ‘crítica’ como un acto de valoración. En este sentido, lo que voy a expresar no constituye una opinión subjetiva, sino una constatación contrastada de la realidad –dice--. En nuestro cine, pocos directores han sido importantes en el contexto mundial; el cine nacional, hoy, con muy raras excepciones, aporta algo; se puede valorar positivamente lo que en coproducciones se ha logrado hacer. Sin embargo, a los cineastas nacionales les falta hacer propuestas cinematográficas importantes: esto es un cine pensante, reflexivo, útil, concienciador sobre la realidad humana universal. La falta de medios se ha convertido en una excusa detrás de la cual se esconde la falta del verdadero arte y creatividad: hay un amplio grupo de gente vinculada al quehacer audiovisual que quiere apoyo estatal (dinero del pueblo), para hacer películas de zombis, o esos estilos de cine, saturado en el ‘mercado’ por producciones multimillonarias. Si a eso sumamos que los pocos espacios solventados están destinados a hacer maratones de ver y crear cine --que banalizan esto que supuestamente tendría que ser arte--, la realidad del cine nacional es una comedia dramática de terror. Y lo es porque el arte es lo más difícil de hacer: la posmodernidad ha dilatado el ‘arte’ hasta la basura”.

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Ciclo de Cine de Hayao Miyazaki

En la Casa del Ceramista (calle Murguia Nº 1847, entre Caracas y Barquisimeto, zona Teléfonos Automáticos), este sábado 7 de abril, de tres de la tarde a siete de la noche, tendrá lugar el Ciclo de Cine Studio Ghibli. En este espacio se exhibirán películas del ícono del anime japonés, Hayao Miyazaki, “cineasta caracterizado por abordar temas como la relación entre el hombre y la naturaleza a través de personajes fantásticos, valientes, divertidos e inolvidables”. Esta actividad es organizada por Pandora BOX Colectivo Artístico.
La entrada tiene un precio de Bs 5 y, según los organizadores, las primeras 50 personas en llegar tendrán refrigerio gratuito.

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