Literatura

Literatura (30)

Alejandra Pizarnik, con su diversidad contradictoria

Por Márcia Batista Ramos (*)

Para la poetisa Stèphanie De Hinojoza Ramos

La poetisa y escritora argentina Flora Alejandra Pizarnik, nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936, como todos los argentinos, brasileños y uruguayos tenía ascendencia extranjera, por la conformación étnica social de estos países.

La historia de cada familia influencia en cada uno de sus descendientes; así la ascendencia judío-rusa de Alejandra, marcó su vida desde el principio.

Su apellido original, Pozharnik, se perdió como tantos otros al entrar en su nuevo país, uno de los muy corrientes errores de registro de los funcionarios de inmigración, que escribían según lo entendían, ya que los recién llegados no hablaban una palabra de castellano.

Desde pequeña, la muerte la tocó de cerca ya que los parientes que vivían en Europa murieron uno a uno en manos del fascismo y el estalinismo. De manera que las noticias que llegaban del viejo mundo eran de duelo.

Más tarde la muerte sería protagonista de sus obras; no el problema de la muerte en sí, sino la muerte como presencia y Alejandra escribe:

“Solamente escucho mis rumores desesperados, los cantos litúrgicos venidos de la tumba sagrada de mi ilícita infancia. Es mentira.”

Ser hija de extranjeros en sociedades conservadoras, no es asunto fácil; pues por un lado eso ejerce un fascino, por otro despierta cierto celo de los locales; en realidad es la falta de capacidad para aceptar las diferencias del otro, que mueve al ser humano de manera extraña desde la niñez.

Entonces, el autoexilio de sus padres y la tragedia que la rodeaba representaron fuertes cargas para su tierna edad. Sumado a que su autoestima se vio minada por su fuerte acento europeo al hablar, el asma y la tartamudez; como también problemas de peso y acné, eran sus circunstancias, entre otras eventualidades que probablemente solamente ella conocía, porque todas las personas sin excepciones, traemos dolores ocultos (no es algo malo ni feo, eso es una parte de ser humanos).

En su juventud cursó algunas materias de la carrera de Filosofía y Letras, de Periodismo y también estudió pintura, no llegó a graduarse; por su trabajo recibió en 1969 la beca Guggenheim, lo que le permitió viajar a Nueva York, y en 1971 ganó una beca Fulbright.

Desde muy joven, Alejandra vivía reincidentes cuadros de depresión, y con la terapia, descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual hace más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como "La jaula". Una condición psiquiátrica es un dolor profundo, innato e irremediable eternamente.

Su poesía, como la de cualquier poeta se gesta aislada, sola, es compleja y permanece incólume en su esencia.

Alejandra concibe su obra lenta, y sujeta sólo a sus demonios personales, sin ansias de reconocimiento. Sin embargo fue una escritora muy prolija en su breve, pero intensa vida. Como ejemplo de relato corto, tenemos:

“La muerte y la niña

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.

—Toma un poco de vino —dijo la muerte.

La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.

—No veo que haya vino —dijo.

—Es que no hay —contestó la muerte.

— ¿Y por qué me dijo usted que había? —dijo.

—Nunca dije que hubiera sino que tomes —dijo la muerte.

—Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo —respondió la niña muy enojada.

—Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada —se disculpó la muerte.”

Su primer libro, "La Tierra Más Ajena", fue publicado en 1955, cuando tenía 19 años, con el apoyo económico de su padre. Antes de su suicidio el 25 de septiembre de 1972, Alejandra Pizarnik escribió cerca de diez poemarios y comenzó a abordar la prosa. Dejando como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida: un diario de casi mil páginas, un extenso corpus de poemas, muchos escritos y relatos cortos surrealistas, un repertorio psicoanalítico y alguna novela breve.

Su obra abarca los siguientes títulos: “La tierra más ajena” (1955); “Un signo en tu sombra” (1955); “La última inocencia” (1956); “Las aventuras perdidas” (1958); “Árbol de Diana” (1962); “Los trabajos y las noches” (1965); “Extracción de la piedra de locura” (1968); “Nombres y figuras” (1969); “Poseídos entre lilas” (1969), obra de teatro; “El infierno musical” (1971); “La condesa sangrienta” (1971); “Los pequeños cantos” (1971); “El deseo de la palabra” (1975); “Textos de sombra y últimos poemas” (1982); “Zona prohibida” (1982), poemas, muchos de ellos borradores de piezas publicadas en Árbol de Diana, y dibujos; “Prosa poética” (1987); “Poesía completa 1955-1972” (2000); “Prosa completa” (2002); “Diarios” (2003).

Alejandra Pizarnik vivió en París entre 1960 y 1964, donde trabajó para la revista “Cuadernos” y algunas editoriales francesas. Publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire, Yves Bonnefoy y Marguerite Duras, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona.

Alejandra Pizarnik es poeta apegada a su originalidad, que no se conecta con la tradición, sigue su propio camino sin concesiones:

“Madrugada

Desnudo soñando una noche solar.

He yacido días animales.

El viento y la lluvia me borraron

como a un fuego, como a un poema

escrito en un muro.”

Muchas veces, sus versos son un tanto herméticos. Su discurso es una búsqueda y se basa en el cultivo del lenguaje con ritmo marcado y silencios desesperados que la hacen única:

“Revelaciones

En la noche a tu lado

las palabras son claves, son llaves.

El deseo de morir es rey.

Que tu cuerpo sea siempre

un amado espacio de revelaciones.”

Posee un mundo particular que algunas veces aflora con delicadeza, otras sumerge abruptamente:

“Tiempo

                                              A Olga Orozco

 

Yo no sé de la infancia

más que un miedo luminoso

y una mano que me arrastra

a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume

a pájaro acariciado.”

Alejandra Pizarnik, en su poesía se muestra profunda, irreverente, experimental:

“El ausente

I

La sangre quiere sentarse.

Le han robado su razón de amor.

Ausencia desnuda.

Me deliro, me desplumo.

¿Qué diría el mundo si Dios

lo hubiera abandonado así?

II

Sin ti

el sol cae como un muerto abandonado.

Sin ti

me tomo en mis brazos

y me llevo a la vida

a mendigar fervor.”

Poeta ínsula, cuya poesía está predestinada a ser para minorías, que la atesoran y la resguardan como un secreto. Seguro permanecerá así por siempre, lejos de los lectores masivos. El tiempo no la superará, por el contrario: la engrandecerá siempre. Porque así fue Alejandra Pizarnik con su diversidad contradictoria, un ícono en la literatura Latinoamericana, logro cruzar las fronteras iberoamericanas y escribir su nombre en la eternidad.

“Cuento de invierno

La luz del viento entre los pinos ¿comprendo estos signos de tristeza incandescente?

Un ahorcado se balancea en el árbol marcado con la cruz lila.

Hasta que logró deslizarse fuera de mi sueño y entrar a mi cuarto, por la ventana, en complicidad con el viento de la medianoche.”

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Benjamín Santisteban dicta curso de “Teoría y crítica literaria”

En el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba, este 2 de julio inicia el curso “Teoría y crítica literaria” que será impartido por el ensayista y filósofo cochabambino Benjamín Santisteban Neri. Las clases serán todos los lunes y jueves de los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, de 18:15 a 20:00. Las inscripciones ya están abiertas en el Centro de Literatura Boliviana y tienen un costo de Bs 400.

El objetivo de este curso teórico y práctico es que los participantes comprendan “los varios modos de entender y conceptualizar la esencia o no esencia de la literatura, tomando conciencia de la carga conceptual y del quehacer práctico inherente a ella. Los participantes se iniciarán en el ejercicio reflexivo y crítico propio de la Teoría Crítica Literaria a través de la atención crítica a las exposiciones y lecturas que tendrán como meta el análisis y la evaluación de textos básicos”.

En este curso, que tiene una carga de 64 horas académicas, se hará una indagación sobre las principales tendencias en la teoría y crítica literaria del siglo XX. Para ello, el mismo será dividido en tres partes. La primera, de 16 horas académicas, que aborda todos los aspectos de la teoría literaria; una segunda parte que trata sobre la teoría y crítica tradicionales y la tercera que tratará sobre algunas corrientes contemporáneas.

Además, las clases tendrán tres ejes principales: la presentación teórica de temas determinados; la puesta en práctica de la teoría y la discusión crítica y la búsqueda de modos alternativos a la puesta en práctica por los participantes. “Las clases proporcionarán los antecedentes para los textos que sustentan a las tendencias y explicarán a éstas, intentando desarrollar un contexto general coherente que incorpore perspectivas filosóficas y sociales sobre las preguntas recurrentes cuando el  pensamiento tiene como objeto de estudio a la literatura: ¿qué es la literatura?, ¿cuál es el propósito de las obras literarias?, ¿cómo se las producen?, ¿cómo se las puede entender y evaluar?”.

Para el desarrollo de todo este esquema, Benjamín Santisteban ha elegido autores como Bataille, Nietzsche, Marc, Freud, Darwin, Foucalt, Gadamer, Hirsch, Derrida, Sartre, Blanchot, Steiner, Bloom, Aristóteles, Horacio, Dryden, Pope, Kant, Wilde, Borges, Lázaro Carreter y Correa Calderón, Wordsworth, Saussure, Adorno y Lacan, entre otros.

Para mayor información contactarse con Jacky Mejía, responsable del Centro de Literatura Boliviana del Centro Patiño, a través del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Teoría y critica literaria
Programa (ver y descargar en PDF)

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Rosario Aquím Chávez a flor de piel

 

Por  Márcia Batista Ramos (*)

En mi transitar por la existencia, encontré poca gente como la poeta e intelectual boliviana Rosario Aquím Chávez; una de esas personas que se desnuda con facilidad para mostrar su alma, por la franqueza que la caracteriza.

La niña Rosario Aquím Chávez, creció en el departamento del Beni entre dos mundos paralelos: el mundo de la familia de la madre y el mundo de la familia del padre. Cada uno de esos mundos, construidos con sus propios destellos de lucidez y locura, cimentados en realidades económicas diferentes y, por ende, dispares socialmente aunque convergían en cánones morales obligando a la niña a construir su propio mosaico conceptual en un país tan diverso, y en una época que no se admitía la diversidad como factor de enriquecimiento.

Pienso que es en esa época, por la vida pendular que llevaba, que ella asimila los conceptos de inconstancia, tiempo y finitud, y más tarde cuando escribiría la obra “Tiempo Enamorado”, diría: “El tiempo se vuelve sólido con la muerte. Pero este tiempo, no es cualquier tiempo en mi tránsito breve hacia la muerte. Este tiempo en mi vida ha sido un tiempo enamorado, que no es otra cosa  que un tiempo lleno de pulsiones, de pasiones, de amores, de sentires… no solo de pasiones eróticas compañeras de bohemia, sino y sobre todo de profundos amores filiales, esos amores ligados al origen, a las raíces, a la tierra, que llevamos siempre atado a la espalda donde quiera que nos lleve el camino; el amor a los grandes personajes familiares y las amistades de noches de luna con la que hemos compartido nostalgias y sufrires. A esos amores cariñosos que se han perdido en la oscuridad de la muerte, a esas vidas maravillosas que se han ido dejándonos solos,  a ellos quise dedicar ese libro”.

Nacida en Riberalta, creció entre su pueblo natal y Trinidad, la capital del departamento, porque los padres eran divorciados y ella orbitaba entre el mundo de clase alta de la abuela materna y el mundo de clase baja de la abuela paterna, que se turnaron en su educación y crianza.

Rosario Aquím Chávez, en la adolescencia ya había estudiado en los colegios públicos de Trinidad y en los colegios privados de Riberalta, siendo la mejor alumna indistintamente del colegio donde se encontraba; ya que su educación oscilaba según las posibilidades económicas de la abuela de turno.

También en su adolescencia, ella comienza a tener conciencia de  su identidad de clase social y de raza; y como era de esperarse, de las grandes diferencias que existen, socio económicas, en el país, sumado a la estratificación jerárquica en razón de la clase social y de la raza.

Aun estando en la adolescencia, Rosario Aquím Chávez, descubre que el “conocimiento es poder”, y  ella dice: “Ese descubrimiento me ayudó a sobrevivir”.  

A los dieciocho años, en 1982, ella corre la misma suerte que miles de jóvenes benianos: migra a la ciudad de La Paz. Repitiendo la saga de aquellos que hasta el día de hoy salen de su departamento, rumbo a la sede de gobierno, en busca de una vida mejor; con una ilusión a cuestas. Pero, Rosario, llevaba también una beca universitaria por sus excelentes calificaciones de colegiala, que la lanzaría a un espacio socio cultural, con años luz de distancia, de los otros jóvenes migrantes de aquellos y de estos tiempos.

Una mujer de la Amazonía, “mujer nacida en la patria de las aguas” como la bautizó el escritor Homero Carvalho, que tiene que ganar espacios en el altiplano. Lógicamente que se encuentra con un medio hostil, lleno de fieras ocultas detrás de máscaras machistas, llenos de conceptos estereotipados sexistas, que hacen mucho más difícil su estancia en esas tierras; pero, Rosario es fuerte; sabe luchar; sabe sobrevivir; aprende a defenderse… Persevera, se empodera y vence. No deja de estudiar, hoy cuenta con dos maestrías; además de un doctorado en Ciencias del Desarrollo. Tiene un currículo excelente como profesional, tan extenso cuanto exitoso.

Es la misma Rosario Aquím Chávez, quien relata que: “Fue en La Paz, donde empecé a entender que ser hombre y ser mujer eran dos cosas muy distintas, y en esa distinción las mujeres cargábamos con la peor parte. A partir de ahí, nació el primer brote de lo que luego sería mi militancia feminista”.

Con la mirada brillante, quizás, porque retiene una lágrima o porque la vida pulió con esmero su cristalino, Rosario Aquím Chávez, evoca los recuerdos del pasado y rememora: “En esta ciudad me casé con David Santalla, tuve mi primer hijo y formé una familia, conservadora y tradicional, tal como me habían enseñado mis abuelas. Sin embargo, después de ocho años de matrimonio, el amor se acabó y vino el divorcio y con el divorcio la frustración y la ansiedad de lo inconcluso. En ese momento de crisis y de rupturas  existenciales, apareció la que luego sería la primera compañera mujer de mi vida, María Galindo, y con ella, descubrí mi ser lesbiano, que hasta ese momento estaba ausente en mí. Con esa experiencia hermosa y a la vez aterradora en una sociedad como ésta, empecé a tejer mi nueva identidad sexual, y frente a ella, comienzan a revelarse los primeros signos de la homofobia y la discriminación social. Yo, ya estaba terminando mi segunda maestría en filosofía y ciencia política y gracias a la formación adquirida hasta ese momento, aparece en mí, un nuevo horizonte de posibilidad: el activismo TLGB y Queer.”

Rosario Aquím Chávez tuvo la oportunidad de conocer a algunos pensadores contemporáneos; pero es la filósofa María Lugones, quien influencia en ella, para la radicalización de sus posturas políticas, ideológicas y de lucha social.

Es de imaginarse que una mujer tan sensible, inquieta y culta, necesita expresarse a través de las artes y ella incursiona en el teatro y como actriz, también es exitosa y recibe varios premios.

Yo pienso que a Rosario le hacía falta un tercer pulmón para respirar un poco más profundo; y, tal vez por eso, emerge la poesía en su existencia, haciendo carne de los hondos suspiros que ella no se atrevía a exhalar.

Pero, fue el escritor riberalteño Pedro Shimose, quien escribió en el prólogo de su primer libro de poemas publicado “Detrás del Cristal”: “La poeta riberalteña Rosario Aquím Chávez (…) exhibe su intimidad, su ego, sus sentimientos en la vitrina del poema, del papel, del libro. Y lo hace con la mayor naturalidad del mundo, sin importar la tradición literaria (…) Agitada por dudas y conflictos, el valor de ésta poesía reside en su sinceridad cercana a la confesión”.

Empero, es la misma Rosario, quien de cierta forma replica a Shimose al hablar de su vida y poesía: “Creo que la vida es más compleja, que lo que se puede expresar en poemas. Sin embargo, puedo decir que la poesía es la memoria del recuerdo, de la evocación, de la intensidad de las experiencias de vida que quedan inscritas en la piel. Mi poesía expone y confiesa esas marcas, esas huellas, esas nostalgias y esos dolores, a la sensibilidad de todos ustedes”.

El poemario “Detrás del Cristal” habla de sus grandes amores masculinos y compañeros de vida, padres de sus hijos Yungaro David y Matilde Amazonía: David Santalla y Raúl Prada. Como también habla de su añoranza por su siempre amada Riberalta. A lo que Rosario expresa de la siguiente manera: “Detrás del cristal, es también un canto a la tierra, a las raíces, al origen que define el principio y fin de uno mismo, esa “tierra roja con sus septiembres ardientes” de cuya primavera soy fruto y en cuyo lecho moraré por siempre”.

Rosario Aquím Chávez es exitosa, como poetisa es premiada: recibe mención honrosa en el Concurso de Ensayo "Yolanda Bedregal", con la obra: "Al hombre sin nombre la mujer eterna: la intuición feminista de Yolanda Bedregal, 2013; el segundo premio, en el Concurso Nacional de Autobiografía con la obra “Esta es mi historia”, 2012; primer premio, de la editorial Raíz  Alternativa al libro de poesía “Piel sin Nombre”, Buenos Aires-Argentina, 2007; primer premio al libro “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, Universidad Autónoma del Beni, 2006; entre otros.

Como intelectual publica varios libros: “Derechos o resistencia: los anormales, ¿monstruos o humanos?”, 2008;  “Formaciones sociales y estructuras simbólicas en los Andes”, 2008;  “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, 2006. También publica varios ensayos y realiza un sin número de investigaciones.

Publica los poemarios: “Antología Poética” selección y edición de Nohora Arrieta Fernández, crítica literaria colombiana, 2012; “Ninfa Queer” (Prólogo de Virginia Ayllón), 2009; “Tiempo Enamorado” (Prólogo de Homero Carvalho), 2006; “Ojos del Cuerpo” (Prólogo de Raúl Prada), 2003; “Memorias de la Piel” (Prólogo de Raúl Prada), 2001; “Detrás del Cristal” (Prólogo de Pedro Shimose), 1997; sumado a la participación en cinco importantes antologías.

Es Raúl Prada quien, en el poemario  “Memorías de la Piel”, dice: “Rosario Aquím Chávez no sólo escribe poesía erótica, va más allá, recupera su ser en la experiencia del feminismo radical, rompe las reglas del juego, rompe con la dominación masculina. La sexualidad es reconstruida en los horizontes de una apertura no estructurada del poder. La seducción total es la consecuencia de la antiproducción y el antipoder. Pero, también es la dimensión del placer intenso y del goce del cuerpo femenino”.

Recuerdo que Rosario lucha por sus ideas como si tuviera un fusil en la mano…

Y  ella confiesa: “Después de todo este recorrido, ya no hay retorno que no sea, para tomar el impulso final”.

Sí,  así es la “Rosa de Aquí”, como le dice cariñosamente el economista Palmiro Soria.

Así es Rosario Aquím Chávez siempre a flor de piel…

(*) Márcia Batista Ramos es escritora.

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Eduardo Mitre: Poeta intenso, concreto, fecundo…

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

PENA

Con la misma mano

que te hirió,

ciega de ira

como una pedrada;

con la mano cortada

por tu mejilla,

ahora mancho esta página,

sangro estas líneas.

 

Así, el poeta orureño nacido en 1943, Eduardo Mitre, destila los sentimientos, haciendo gotear  las palabras en forma de poesía,  por más de cincuenta años;  ya que publicó su primer libro, “Elegía a una muchacha”,  en 1965.

Ciudadano del mundo,  que heredó en la sangre, las emigraciones, pues, su familia emigró de Palestina a las altiplanicies orureñas, en los años treinta del siglo pasado. Nació y creció en la atmósfera peculiar de los inmigrantes, en su caso, llegados del medio oriente a otro país, que cuentan historias de allende mar y aguzan el espíritu viajero; cosen alas en el alma y uno busca nuevos paisajes, nuevas sonrisas, mientras acaricia la añoranza  que lleva consigo impregnada como un perfume en el alma.

Como la poesía reside en su alma, el  poeta mora en Nueva York, ahora en Brooklyn y poco antes en Manhattan; donde la selva de cemento aleja las estrellas y atrae los recuerdos, las tristezas, las nostalgias  y también la celebración de las cosas cotidianas: la mesa, la silla, la puerta, la ventana en Brooklyn o la bronca que brota de las injusticias de cada día; haciendo que el poeta emerja en versos cotidianamente; haciendo su obra prolífica.

Eduardo Mitre estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba y, posteriormente, realizó estudios de literatura francesa en Francia y literatura latinoamericana en Estados Unidos, donde se doctoró por la Universidad de Pittsburgh con una tesis sobre la poesía de Vicente Huidobro. Enseñó en Columbia University de Nueva York, en Dartmouth College,  New Hampshire, en La Universidad Católica de Cochabamba y actualmente enseña en Saint John’s University de Nueva York. Desde 1999. Colabora en las revistas Eco, publicada en Colombia; Vuelta, Plural y Cuadernos Hispanoamericanos de México.

Eduardo Mitre figura en la pléyade de los más importantes poetas Latinoamericanos. Siendo Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Academia Española. Tiene una vasta obra intelectual, incluyendo un trabajo muy valioso de crítica literaria.

Con el poemario Morada (1975), mereció el comentario del Nobel de literatura, Octavio Paz, que fue publicado en la Revista Vuelta en México: - “Es un libro precioso, hecho de aire y luz, hecho de palabras que no pesan, como el aire y que brillan como la luz. Un libro casi perfecto”.

Luego publicó: “Ferviente humo” (1976), cuyo comentario de Julio Cortázar fue el siguiente: -“La lectura de Ferviente humo ha sido para mí una bella experiencia de poesía. No es frecuente un libro en el que cada poema constituye una entidad, algo así como una estrella que luego, con los otros poemas, dará la constelación total del poeta.

En 1979 sale a la luz: “Mirabilia”;  “Razón Ardiente” (1982), también presentado en París, en una edición bilingüe.  Siguiendo: “Desde tu cuerpo” (1984); “La Luz del regreso” (1990); “Líneas de otoño” (1993); “Carta a la inolvidable” (1996);  “Camino de cualquier  parte” (1998); “El paraguas de Manhattan” (2005); “Vitrales de la memoria” (2008); “Al paso del instante” (2009); “La última adolescencia” (2016) .

La producción de Eduardo Mitre figura en las principales antologías de la poesía boliviana, asimismo, se halla en varias antologías de poetas latinoamericanos.

En su obra crítica figuran: “Huidobro: hambre de espacio y sed de cielo”,  2. ª Edición (2015); “El árbol y la piedra” (1988); “De cuatro constelaciones” (1994); “El aliento en las hojas” (1998); y “Pasos y voces “(2010).

Como traductor, ha traducido del francés  al español, una selección de poemas de Adolfo Costa du Rels, “Poemas” (1988), además de una antología de poetas belgas, “Urnas y nupcias”  (1998).

El 11 de mayo del 2016, Eduardo Mitre fue homenajeado por el Centro Simón I. Patiño. El acto comprendió la proyección del documental: “El peregrino errante: Eduardo Mitre”, producido por el Centro Patiño; y la presentación del libro: “La crítica y el poeta: Eduardo Mitre”, publicado por Plural Editores y la UMSA. En el homenaje, participaron la escritora Mónica Velásquez, el editor José Antonio Quiroga y el crítico literario Luis H. Antezana.

Eduardo Mitre dejará como legado una importante obra de apurada estética, donde el poeta siempre se muestra intenso, concreto, fecundo, mismo cuando se trata de dimensiones que pueden llegar a ser tan subjetivas y a la vez, tan implacables como el paso del tiempo:

 

Sin darse uno cuenta

Sin darse uno cuenta,

sin poder creer,

insólita como la adolescencia:

la entrada en la vejez.

 

También comienza con la propia voz

que de pronto un día

nos suena extraña, ajena,

y en el espejo una cara

nos mira

como si no fuera la nuestra.

 

Y uno vuelve a dudar,

a no saber quién es,

a ensimismarse y caer

en el pozo de la extrañeza.

 

Pero ahora no hay

padre a quien preguntar

o contra quien rebelarse,

ni madre en cuyo regazo

apoyar la cabeza

para que amaine

la fiebre o la soledad.

 

Y uno va por las calles

mirando, de soslayo, a las mujeres

que pasan radiantes,

avivando

ya más que el deseo,

una incurable

nostalgia de futuro.

 

Y de noche, al lado: el cuerpo amado,

no hace mucho deseante y deseado,

y ahora como el de uno:

cubriéndose avergonzado

con la sábana y las manos

la ajada desnudez.

 

Última adolescencia,

más grave y huérfana:

la entrada en la vejez.

 

Y al término de ella:

no ya la juventud,

tampoco la madurez.

(*) La autora es escritora.

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Edgar Sandoval y su coctel: mitología andina y terror. Un auténtico Lovecraft orureño

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar, orureño, de la nueva generación de escritores bolivianos del siglo XXI; persona de gran sensibilidad artística a quien le gusta además de escribir: hacer música y escultura, así como apreciar todas las artes.

Creó en el 2010 la lectura de cuentos de terror en el cementerio por ocasión de Todos Santos y en contraposición al “Haloween”, actividad que se tornó tradicional en la ciudad de Oruro y que aglutina a cientos de espectadores anualmente.

Escritor disciplinado y de voluntad férrea, que cuando está escribiendo, se obliga a escribir por lo menos cinco páginas diarias en el caso de novelas.

Edgar, quien tuvo los primeros contactos con la literatura a muy corta edad, cuando se quedaba solo en su casa, durante su niñez y ocupaba las horas de ocio leyendo. Además, tuvo la suerte de tener la imaginación aguzada por su abuela, quien le contaba “tenebrosos cuentos de terror” sobre los oscuros seres de los andes. Así, desde niño, se formó en leyendas mitológicas, que lo marcó sensiblemente; influenciando de manera decisiva, para que Edgar, se interesara por el género fantástico del terror; sembrando, a tan corta edad, en su imaginario, el germen de la literatura que con el tiempo creció y dio frutos.

Es el escritor quien comenta:

- “Los primeros intentos de escritura se dieron aún en colegio, en las clases de lenguaje, en las cuales debíamos escribir poemas y ensayos para la revista del colegio. Pero estos mis primeros logros no fueron muy apreciados por la maestra, que en esos días tenía unas ideas más ortodoxas al respecto de la producción literaria, y siendo mis textos desde esos tiempos de carácter algo mórbido, fueron desechados inmediatamente, atrasando este interés mío en varios años”.

Edgar Sandoval, cuando terminó el colegio recibió una beca para hacer los estudios superiores en Universidad Federal de Santa Catarina Brasil, donde se graduó como Ingeniero Agrónomo, más tarde, de regreso a Bolivia obtuvo el título de Licenciado en Psicología, en la UPAL, Oruro.

Y Edgar cuenta que allá:

- “(…) obnubilado por la oferta literaria de las gigantescas bibliotecas universitarias, todo al alcance del carnet estudiantil. En el periodo universitario fue cuando más leí, y cuando comencé a escribir pensando en publicar”.

Época en que leyó: Kafka, Sartre, Poe y Lovecraft; que influenciaron en sus primeros intentos de escritura. Sus primeros cuentos tuvieron bastante éxito entre los amigos, pero aún no los hacía públicos.

Vivir la transición de la adolescencia a la juventud en el exterior, también fue un factor de marcada importancia en la vida de Edgar. Cuando regresó a Bolivia en el 2002, luego de 10 años de estudio con seis especializaciones en agronomía: -(Extracción de metabolitos secundarios de plantas; Bioseguridad; Bioestadística; Compuestos metabólicos de plantas; Fisiología vegetal; y Silvicultura )-, un diplomado en administración de empresas, además de una maestría en: Genética Vegetal; chocó con la situación de su país, que era muy diferente a la de la República Federativa do Brasil; no consiguió empleo inmediatamente, y mientras estuvo “cesante”, en los finales de semana, visitaba los diversos cafés de la ciudad de Oruro; y fue en uno de estos cafés que conoció a un grupo de artistas que se reunían para lecturas y muestras de sus diversas obras y que le avivaron la chispa del arte.

Es el escritor quien registra:

- “A partir de este momento mi producción literaria se incrementó y mejoró, gracias al apoyo de diversos amigos escritores. También conocí a productores audiovisuales, entre los cuales se encontraban integrantes del grupo ‘Séptimo Ojo’, quienes llegaron a filmar uno de mis cuentos de terror titulado ‘El Banquete Nocturno’. También comencé a publicar una pequeña revista con algún contenido literario llamada ‘El Demonio Andino’, nada muy pretensioso pero que sería el inicio de proyectos más serios, así como ‘El Escribidor’ años después. Por estos tiempos hubo un factor que cambió radicalmente los temas de mis cuentos, la presencia de nuestra cultura al alcance de la mano, gracias a los amigos antropólogos”.

En esa época, Edgar Sandoval, cambia el estilo de su narrativa de terror, dejando atrás el trasfondo europeo o norteamericano que tenía su narrativa, debido a sus influencias, para descubrir una veta mucho más rica e inexplorada al alcance de sus manos: el panteón andino.

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar publicó: la novela “Yawar Pampa” (2006); “Cuentos de la Abuela” (2016); y “Las Plagas de Huari” (2018). Participó de las antologías Supernova 2 y Supernova 3.

A las leyendas de su tierra, Edgar Sandoval, dio un dinamismo y grandiosidad como “si de mitología griega se tratara”, pues, contrastó a los personajes andinos con los de otras religiones míticas, y descubrió que lo monumental de lo propio salta a la vista, y cuenta:

- (…) “puesto que los más grandiosos seres míticos extranjeros, como el “kraken” escandinavo, el leviatán bíblico, la serpiente marina, los gigantes y “trolls” europeos, o los dragones chinos, no alcanzan el tamaño de nuestro lagarto, que se supone del tamaño de una cadena montañosa o serranía. Por esto fue que me propuse darles la grandiosidad griega a nuestras leyendas”.

Seguro de que los mitos se constituyen en una fuente de inspiración para elaborar relatos fantásticos, de terror y de ciencia ficción, Edgar no dudó en adentrarse en ese universo cargado de magia y fantasía oriundas de las tradiciones orales altiplánicas.

Investigó para poder interiorizarse en la mitología andina. Recopiló entre los ancianos una lista de estos enigmáticos y oscuros seres, así como sus características, para poder escribir sus cuentos en estos estupendos y extraordinarios términos. Y escribió en contextos más recientes, incluso en un presente que puede ser progresivo y adentrarse en el futuro, todo eso dio dinamismo a su narrativa.

Cabe mencionar, que los mitos y leyendas bolivianos, siendo una fuente para la producción de obras en la literatura fantástica, corren el riesgo de perderse, si no son rescatados por los investigadores talentosos como Edgar Sandoval. De ahí la importancia del género literario cultivado por el autor.

Edgar Sandoval en su primera novela, “Yawar Pampa, Tierra de Sangre”, publicada en español e inglés; obras de literatura fantástica, de gran calidad literaria, donde el autor logró ampliar el mito de las plagas de Huari sumando a todos los personajes de la mitología andina; en una narrativa con mucha calidad de detalles, continuidad, y referencias internas, que permite preservar las tradiciones orales del Altiplano Central de Bolivia.

Edgar crea un universo andino de terror, del cual Yawar Pampa es solo el inicio, pues, dice el autor:

 - “Todos mis cuentos están conectados con los mismos personajes. Por ejemplo, el brujo maligno Genaro se menciona casi en todos mis cuentos de forma directa o indirecta. Es el brujo Atuj Runa de la novela. Es un personaje que se repite como agente del mal…”.

El autor dejó establecido, en algún momento, que su objetivo es crear un universo geográficamente delimitado, pero en el inframundo andino. Algo así, como el infierno de Dante. En ese sentido el pueblo de Yawar Pampa es solo la entrada al inframundo andino o Mancaj Pacha.

Edgar transforma su temática del terror con una fantasía ingeniosa y altamente sugestiva; además, pretende presentar sus cuentos y novela en forma de cómic, ya que el género terror se presta para ello.

Así, profundamente, comprometido con su arte de escribir y altamente comprometido con las tradiciones de la tierra que le vio nacer, Edgar Sandoval, hace su coctel de: mitología andina y terror como un auténtico Lovecraft orureño.

(*) Márcia Batista Ramos es escritora Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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Presentan tercera versión del Premio Internacional de Novela Kipus

En un acto especial realizado en el Salón de Honor de la Gobernación de Cochabamba, la mañana de este viernes 11 de mayo fue presentada la tercera versión del Premio Internacional de Novela Kipus 2018, dotado con 20 mil dólares americanos y que está abierto a escritores de todo el mundo, de habla hispana y mayores de 18 años.

“Esta tercera versión ha sido una decisión un poquito complicada. Les prometo que nos hemos tentado por hacer que estos 20 mil dólares signifiquen un premio nacional de novela y de cuento en nuestro país, diez mil dólares a novela y diez mil dólares a cuento; pero este premio yo creo que en sus dos primeras versiones ha sido motivo de experiencia, experiencia de la que justamente hemos aprendido muchas cosas. Es realmente complicado lanzar un evento como este, pero hemos decidido ahora que el Premio Internacional de Novela Kipus continúe y por mucho tiempo”, aseguró Pedro Camacho Guardia, gerente propietario del Grupo Editorial Kipus y creador de este premio.

Durante el acto, Pedro Camacho insistió en lo complicado que es producir una cantidad sensata de libros en un país de diez millones de habitantes como Bolivia, “peor cuando el hábito de lectura en nuestro país es bajo, como es en este momento”. Sin embargo, dijo que la Editorial Kipus hará el esfuerzo por mantener el premio y dijo que buscará apoyo de algunas otras instituciones  y “ojalá que algunos colegas puedan cooperar en esto que son los premios nacionales porque, creo, es importante apoyar a nuestros escritores y escritoras, porque a ellos justamente lo que los sostiene es la venta de sus libros y desafortunadamente este no es el mejor negocio”.

“Nosotros intentamos estar presentes en todos los eventos de cultura de nuestro país y fuera de nuestro país, y esto es cada más difícil y más complicado. Pero, sin embargo, vemos que realmente nuestros escritores y nuestras escritoras no tienen el retorno que ellos quisieran por hacer este trabajo, creo que los porcentajes de los derechos de autor que se les paga son realmente magros, pero lamentablemente, reitero, el negocio del libro es en este momento es más complicado”, insistió.

Pedro Camacho también aprovechó la oportunidad para felicitar a los escritores presentes en el acto de lanzamiento, ya que este 12 de mayo se celebra por primera vez en el país el Día del Escritor Boliviano. “Mañana se festeja el Día del Escritor y la Escritora Boliviana por vez primera en nuestro país y por eso es que quiero agradecer profundamente la presencia de muchos escritores en esta ocasión. Gracias por haberse dado tiempo, ya que este premio es al momento uno de los más importantes de nuestro departamento y nuestro país, porque trasciende nuestras fronteras y lo que es la palabra escrita de nuestro país. Quisiera nombrar a todos los escritores que están con nosotros porque creo que es importante reconocer a quienes están: Gonzalo Lema, Willy Muñoz, Adolfo Cáceres, Velia Calvimonte, Gaby Vallejo, Mabel Argote, Isabel Caero,  Aida Soria Galvarro, Gillermina Jofré, Ronnie Piérola, Celina Vargas, Hilda Velásquez, Cesar Verduguez y María Luisa Caero. Mañana recordamos el Día del Escritor y quiero felicitarles por adelantado… Muchísimas felicidades porque ustedes son parte importante de esta casa editorial, parte importante de la cultura de nuestro país y el trabajo que ustedes vienen desarrollando por supuesto que el Grupo Editorial Kipus va continuar ayudándoles y ustedes a nosotros”.

INCENTIVAR LA LECTURA

Durante el acto de lanzamiento del III Premio Internacional de Novela Kipus, el gobernador de Cochabamba, Iván Canelas Alurralde destacó el enorme esfuerzo que hace el Grupo Editorial Kipus por publicar el trabajo de los escritores bolivianos, pero lamentó que en el país se lea poco. “Ese es el otro gran problema, cada vez nuestros jóvenes leen menos, este aparatito (dijo Canelas enseñando su celular) es el que nos está arruinando la vida a todos, y esto ya nos está cambiando el lenguaje, ni siquiera nos ayuda en la ortografía porque está cambiando la mentalidad y la concepción de los jóvenes sobre todo,  y hay que trabajar en eso, en que nuestro jóvenes y nuestros niños lean”.

Con el propósito de incentivar a la lectura, Iván Canelas dijo que desde la Gobernación, por lo menos durante su gestión, se apoyan proyectos. “Respaldamos la iniciativa que tuvo el colegio Constantino Primero, con su director que incentiva a los niños a que escriban libros y cuentos… Los hemos apoyado y les hemos dicho que este año les vamos a editar dos libros nosotros como Gobernación. Quiero decirles que nosotros como Gobernación no tenemos plata para editar libros, lo hacemos de nuestros aportes. Yo les he pedido a los trabajadores, sobre todo a los secretarios y directores, cuánto pueden dar para editar libros, y ellos están dispuestos a dar cuotita y les vamos a editar dos libros este año a esos niños”, aseguró la primera autoridad de Cochabamba.

Canelas luego se dirigió a los escritores presentes y dijo: “Ustedes escriben y nosotros tenemos que hacer todos los esfuerzos para que la gente lea, sobre todo nuestros jóvenes, ese es el otro gran trabajo, por eso estamos aquí: primero para agradecer a Pedro (Camacho) por ese esfuerzo que hace todo el tiempo, porque él tiene su editorial y podría quedarse tranquilo con su editorial y listo. No, él ha creado este Premio Internacional de Novela para incentivar ese escrito. Ustedes son los creadores, ustedes son los que escriben, Pedro nos ayuda a editar, ahora habrá que pensar en que nosotros hagamos los esfuerzos necesarios para que nuestros jóvenes lean”.

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“Chuquiago” vista por Miguel Sánchez-Ostiz

 Por Claudia Gonzales Yaksic

Miguel Sánchez-Ostiz es un escritor español que apareció en la escena cochabambina como jurado de la primera versión del Premio Internacional de Novela Kipus 2015. Sin embargo, este autor de varios libros y también ganador de varios premios, entre ellos el Herralde de Novela (1989) y el Premio Nacional de la Crítica (1998), viene caminando por las calles de algunas ciudades de Bolivia desde el año 2004. Producto de estos andares ya tiene un tercer libro en camino “Cirobayesca boliviana” y dos publicados: “Cuaderno boliviano” (Alberdania, 2008) y su novela “Chuquiago. Deriva de La Paz”, que salió en Bolivia el año pasado bajo el sello de la Editorial 3600 y que este miércoles 25 de abril, en una segunda edición corregida y aumentada, ha sido presentada en Pamplona (la ciudad natal de Miguel), esta vez por La Línea del Horizonte Ediciones, especializada en narrativa de viajes; y con este mismo libro participa esta noche (27 de abril de 2018) en la segunda Feria del Libro de Vallecas (Madrid).

Según narra Miguel Sánchez en una entrevista virtual con Plaza Catorce, es difícil precisar cuándo comenzó a escribir esta novela “porque muchas páginas son a origen notas de diarios de viaje de varios años, once viajes en total. Digamos que se ha ido haciendo con los años y los viajes”.

¿Qué lo llevó a Chile y que lo motivó a venir por Bolivia?

A Chile y en concreto a la isla de Juan Fernández, un repentino prurito de viajar motivado por un invierno muy lluvioso y con mucha niebla en el lugar donde vivía. Brinqué digamos, de ese valle fronterizo entre Navarra y Francia, a Valparaíso y de ahí a Juan Fernández, e hice realidad una de mis ilusiones juveniles: viajar a la isla de Robinson Crusoe. Eso fue en el año 2003. En el año 2004 regresé a Valparaíso para una estancia larga y fui a parar a Bolivia por la casualidad de ver en una agencia de LAN Chile una oferta muy barata de viaje a Bolivia, y fui... luego pasó lo que pasó.

Por lo que leí, nada más llegando a Bolivia fue abordado por falsos policías que prácticamente lo secuestraron ¿Nos puede contar un poco de esa horrible experiencia que tuvo en El Alto?

No, no fue en El Alto, sino en la calle Pichincha, a plena luz del día, un domingo por la mañana, la víspera de mi regreso a Chile, cuando salía del Museo del Oro. No había nadie en la calle y unos maleantes, que se hicieron pasar por policías, me metieron en una movilidad y me tiraron en un descampado. Por fortuna solo me pelaron.

La mayoría de las personas, creo, solemos no volver a la escena del horror, pero pese a esa mala experiencia usted regresó a Bolivia, ¿cuántas veces más volvió y por qué motivos?

Tardé cuatro años en regresar a Bolivia y también desde Chile, y si lo hice fue para sacarme el miedo del cuerpo. Y entonces caí con el pie derecho o mejor sería decir con tres o cuatro pies derechos. Pero nunca he podido terminar aquella novela que pergeñé sobre mi secuestro y el de aquellos muchachos asesinados por el Choco Milán en el año 2006.

¿Qué es lo que más le gusta de Bolivia?

Mire, si digo que los paisajes, quedo como un simple, además de que no es verdad, y si digo que por la cultura boliviana y sobre todo por la gente, queda cursi aunque sea verdad... Si alguien le dice que el acullico no haga caso, es una leyenda urbana, una de esas maldades paceñas tan famosas.

Y de la famosa comida boliviana, ¿qué es lo que más le llama la atención?

Es difícil decirlo, el mondonguito chuquisaqueño, los chicharrones, el ají de lengua, el lechón acompañado de camote, plátano, papa... ¡y que no falte nunca la llajua!... Los anticuchos callejeros, la sajta, el koko de Sucre, los riñones de Cocha... ay, que me pongo malo, que no son horas de pensar en estas cosas con un tecito viudo sobre la mesa.

¿Cómo y cuándo llegó por Cochabamba?

En 2008 y gracias a que conocí, por Internet, a Ramón Rocha Monroy, que ha sido mi gran amigo boliviano. Congeniamos que se dice e hicimos buenas migas, con y sin mesa puesta de por medio.

¿Cómo es que se hace amigo cercano de tantos escritores bolivianos?

Pues en parte gracias a Ramón que me presentó a su hermano, y su hermano a un amigo paceño y este amigo a otro y a otro más, y el Juan Carlos Ramiro Quiroga a Alfonso Murillo y Murillo a sus amigos, al Cárdenas, a García Camacho, este a Quino, y... y hasta ahora, amigos del alma o eso creo, gente que quiero mucho y cuya amistad ha sido un regalo, sin lambisconería lo digo. Tal vez por eso, por ese trato afectuoso, de estima y respeto, he regresado una vez y otra a Bolivia. Y también están los amigos de Sucre... Por desgracia, en España, en los últimos 18 años, no he tenido el mismo ambiente.

¿De qué trata "Chuquiago"?

Fundamentalmente de La Paz, de mis patiperreos por la ciudad, sus calles y callejones, mercados, cementerios, entrañas coloniales, calles comerciales, cafés y bodegas, escritores, pintores, casualidades callejeras...

¿Qué nos puede decir de la editorial que publica su obra?

Es que el "Chuquiago" que ahora se publica en España, en una editorial de libros de viajes muy buena, porque su directora, Pilar Rubio, es alguien que conoce bien el mundo de los viajes y su literatura, ya se publicó el año pasado en La Paz. Bien es verdad que hay cambios sustanciales porque de la misma manera que no puedo enseñarle a un paceño lo que es La Paz, a un español debo explicarle lo que para el otro son lugares comunes y obviedades... Es decir, ediciones parecidas, iguales en lo fundamental: la ciudad de La Paz.

¿Qué autores bolivianos vivos o muertos, son los que más le gustan y por qué?

Son muchos, demasiados, el Ramón por supuesto, Adolfo Cárdenas, Quino, Bascopé, Saenz, Recacoechea, Piñeiro, Urquiola, Urrelo, son estilos y mundos diferentes y cada cual tiene el suyo.

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Los escándalos sexuales que dañan a la Academia Sueca

Por Javier Claure C. (*)

La Academia Sueca, responsable de otorgar anualmente el prestigioso Premio Nobel de Literatura, se encuentra sumida en un gran escándalo que ha dañado la vida cultural sueca. Hasta hace poco la Academia ha sido una de las instituciones más misteriosas y herméticas del mundo. Sus miembros, escogidos minuciosamente bajo la batuta del rey Carlos Gustavo, y con una excelente formación académica, gozaban de un aura sobrenatural. Pero a principios de este mes, estalló la dinamita Nobel, poniendo en tela de juicio algunos secretos escondidos por la Academia durante mucho tiempo.

En realidad, todo empezó en noviembre del año pasado cuando, en Hollywood, saltó a la luz del día la campaña #MeToo (yo también) relacionada con abusos sexuales contra las mujeres, y que tuvo repercusión en muchos países. Y así, llegó también a Suecia la onda magnética de tal campaña. Y como resultado, 18 mujeres salieron del anonimato para denunciar, mediante el periódico Dagens Nyheter, que fueron víctimas de abusos y acosos sexuales. El autor de tan indecente conducta es el dramaturgo y fotógrafo francés, Jean Claude Arnault, esposo de Katarina Frostenson; académica y miembro del Comité Nobel desde hace 26 años. Arnault junto a su mujer eran responsables del Club Literario “Forum” financiado por la Academia. Sospechoso manejo que va en contra de los principios y ética de la misma Academia. Según la prensa sueca existen irregularidades económicas y se hará una investigación detallada del caso. Además, Arnault es acusado de haber filtrado a los medios de comunicación, al menos en siete ocasiones, el nombre del ganador del Premio Nobel de Literatura.

Al principio de este alboroto, que ha causado la atención mundial, tres miembros de la Academia Kjell Espmark, Klas Östergren y Peter Englund renunciaron a su cargo en dura señal de protesta por la no expulsión, del Comité Nobel, de Katarina Frostenson; por las supuestas acusaciones en contra de su marido. Da la impresión que han prevalecido otras cosas antes que los valores de la Academia. Espmark ha dicho a la prensa: “La integridad es el nervio central de la Academia. Y hay personas que toman en cuenta la amistad, y otros motivos por encima de la responsabilidad y la integridad de la Academia. Por eso no puedo seguir participando”. Mientras que Östergren se manifestó de la siguiente manera: “La Academia va arrastrando problemas serios desde hace tiempo, y ahora quiere resolverlos mediante confusas consideraciones. Lamentablemente esto implica traicionar a sus fundadores y protectores. Y también se traiciona al gusto y al talento literario”. El ex secretario permanente Peter Englund (2009-2015) señaló que existe una creciente grieta en el seno de la Academia, y que las críticas a su sucesora, Sara Danius, son totalmente injustas. Y acotó: “Se han tomado decisiones con las que no estoy de acuerdo, tampoco puedo defenderlas. Y, por consiguiente, he decidido no participar más en el trabajo de la Academia”. A todo esto se suma la carta abierta enviada, al periódico Expressen, por uno de los miembros de la Academia, Horace Engdahl, quien acusó a Sara Danius de ser la peor secretaria desde 1876. Es decir, desde que se fundó la Academia por el rey Gustavo III.

Finalmente, y después de una reunión que tuvieron los miembros de la Academia, Sara Danius y Katarina Frostenson renunciaron a sus sillas. Danius no quiso revelar si su salida fue a raíz de una votación en contra de ella. Y dijo: “Es la voluntad de la Academia y acepto. Hubiera querido seguir, pero hay otras cosas que hacer en la vida”. Y fue más dura en un mensaje enviado a la prensa donde añadió: “La Academia Sueca es importante y tiene mucho prestigio, pero eso no significa que no se pueda cambiar. Independientemente del poder, no es justo sobreponer intereses a los valores de nuestro tiempo. Por el contrario, la Academia debe ganarse la legitimidad del pueblo sueco. Acepté trabajar como secretaria permanente porque tenía apoyo en el sentido de que poco a poco, pero conscientemente se podía modernizar la Academia. Consolidar tradiciones no implica distanciarse de la sociedad, o que una persona se exprese con arrogancia. Las camarillas no son válidas hoy en día. Los delitos y las trampas tienen que ser denunciadas al sistema judicial”. Estas palabras son, sin duda alguna, un revés bien dado a todos los miembros de la Academia, en su mayoría hombres. Todo el follón desatado por Jean Claude Arnault, ha puesto también en el tapete que en la Academia existen otros problemas como por ejemplo intrigas, rencillas, irregularidades y disputas de poder. Se podría decir, entonces, que la Academia y el pueblo sueco están enfrentados por primera vez. Para empezar, la Academia no es considerada como una autoridad, sus miembros no son escogidos por el pueblo y gozaban, hasta hace poco, de un cargo vitalicio. Sin embargo, el pueblo sueco le da legitimidad y, además, se siente orgulloso de esta institución. El rey Carlos Gustavo es el máximo protector, pero no está presente en las reuniones del Comité Nobel. Desde su trono ha cambiado, o mejor dicho ha completado, los estatutos de la Academia. Pues ahora es posible que un miembro abandone la Academia a petición propia.
Como es de suponer, la mayoría de los suecos y las suecas están en contra de la conducta inmoral de Jean Claude Arnault. Y hay voces que reclaman que todos los miembros de la Academia son responsables de las jaranas suscitadas en el corazón de la institución y, por consiguiente, deberían renunciar a su cargo. Ninguna de las mujeres de los miembros (hombres), han estado implicadas en cuestiones de la Academia. No obstante, Arnault gracias a la palanca de su mujer (Katarina Frostenson) ha logrado codearse con la élite cultural sueca. Este zorro astuto vestido de cordero, durante mucho tiempo, ha vendido gato por liebre a los socios del Comité Nobel. Y todos se preguntan ¿cómo fue posible? La respuesta del pueblo sueco evidencia que este asunto se manejó con parcialidad. Algunas personalidades, desde hace tiempo, han dicho que la Academia no es una institución moderna, sino más bien conservadora, misteriosa y con un alto grado de esnobismo. Quizá la ex secretaria permanente, Sara Danius, trató de cambiar el rumbo de la institución, y encontró una fuerte resistencia entre los miembros. Un detalle curioso es que el día en que renunció Danius, llevaba una blusa blanca con un rosón. El jueves 19 de abril miles de personas se dieron cita, frente a la mansión de la Academia, para solidarizarse con Sara Danius. Hombres y mujeres llevaban también un rosón en el cuello y gritaban: ¡Que renuncien todos los miembros!, ¡Que renuncien todos los miembros!
Según ciertos analistas, la dimisión de Danius no es una cuestión de género. En todo caso, un gran porcentaje, de suecos y suecas,  aseguran que tal renuncia tiene que ver con las estructuras de poder masculino que existen en el Comité Nobel. Suecia es un país que lucha por la igualdad de género. De acuerdo al informe “The Global Gender Gap Report 2014” (Informe Global Brecha de Género 2014), Suecia ocupa el cuarto lugar entre los países que tienen mayor igualdad de género (Primer lugar Islandia, segundo lugar Finlandia y tercer lugar Noruega). Digan lo que digan, los miembros de la Academia Sueca, en cierto modo, han quebrado la imagen de Suecia y la de una sociedad moderna. La crisis en la cúpula de la institución ha dañado el Premio de Literatura más famoso del mundo. El trabajo de selección del Premio Nobel de este año está en riesgo. Pero de una cosa estoy convencido: Se les ha bajado de su pedestal a los miembros de la Academia, y tomará mucho tiempo recobrar la confianza, sobre todo, en el manejo imparcial de la institución.

(*) El autor es escritor y poeta boliviano que vive en Suecia hace muchos años.

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La Illa del Siku de Taypi Ayca Italaque

Por Nemecio Huanacu Calamani y Boris Bernal Mansilla

Illa es una palabra que, según el primer diccionario de lengua aymara de Bertonio de 1612, define: “Cualquier cosa que uno guarda para protección de su casa, como chuño, maíz, plata, provisión de ropa y aun las joyas, etc.”.

Gustavo Adolfo Otero en “La Piedra Mágica”, menciona: “Objetos Mágicos-Illas.- Fetiches simbolizaciones de figuras mágicas de tipo bienhechor”.

Frisando Pinedo dice, Illa: “Son talismanes y amuletos destinados a la protección y conservación de los diferentes bienes materiales: vivienda, ganado, riquezas, etc. contra enfermedades, robos y también para favorecer la procreación”.

Los investigadores Manuel Alvarado Quispe y Mary Mamani Tito en su texto “El Origen de las Fiestas Andinas”, citan: “ILLAS.- Es la energía que da la tierra, el aire, el agua y el sol. Es un atrayente de energías, pueden ser objetos como piedras, huesos, colores, símbolos, plantas, nombres animales, semillas, incluso personas o “jaqi illes”. En la actualidad, simplemente se conoce 'como si fuera un amuleto de suerte, aunque la idea es equívoca, dista mucho del significado real, por eso es que muchas personas tienen diferentes objetos o cosas guardadas como amuletos de suerte, y su nombre correcto es la “illa”, en un sentido más amplio, lingüísticamente en el idioma aymara sobrepasa las limitantes en cuanto a la traducción en lengua castellana u otras”. Por otro lado refieren estos autores a la Fiesta de la Illa: “Illa Uru 21 de diciembre solsticio de verano actualmente fiesta de las Alasitas y el Ekeko. Precisamente en el mes de diciembre llega la fiesta de las illas y hasta el mes de enero es la época de la planificación de sueños y metas que durante el año se lograran. Estos sueños están reflejados en las miniaturas que representan la multiplicación del ganado, del dinero, bienes que se hacen realidad en un tiempo determinado, fiesta que se trasladó al 24 de enero, con el nombre de las alasitas o la fiesta del Ekeko”.

Ahora bien, desde épocas prehispánicas estos objetos sagrados tenían una familia o persona encargada de su cuidado, crianza y custodia. Esta responsabilidad en muchos de los casos recaía sobre los Curacas o Caciques, en palabras de Thierry Saignes: “Si bien la población india en su integridad mantiene las costumbres y algunas expresiones propias de su cultura, son sus dirigentes, los caciques, los depositarios de las tradiciones, sobre todo después de que se recluye a los ‘hechiceros’ que eran quienes tenían a su cargo la continuidad del antiguo culto prehispánico, acertadamente dice Millones que: "La pieza clave para el mantenimiento de la religiosidad aborigen fue el curaca" [Millones 1987: 175]. Los caciques eran los únicos que podían asumir el papel de conservadores, más o menos solapados, de los valores indios.

Toca a las creencias y prácticas religiosas. Los cultos andinos privilegian los lugares sagrados de origen (o wakas), las momias de los antepasados (en particular las de los caciques) y algunos rituales expiatorios (confesión y penitencia) o propiciatorios (en caso de crisis climática). ‘Cada familia tiene su confesor señalado que suelen ser los caciques y principales; ordinariamente suelen ser hechiceros a los cuales no osan negar ninguna cosa porque creen que los confesores lo saben todo y que morirían si alguna cosa dejasen’ –advierte un autor de fines del siglo XVl. El poder local que puede generar este tipo de práctica es incomparable con las presiones que podían ejercer otras autoridades españolas. Arriaga, extirpador de idolatrías, relaciona su vigencia con ‘el cuidado y solicitud /de los curacas y caciques/ en honrar y conservar los hechiceros, esconder sus huacas, hacer sus fiestas, saber las tradiciones y fábulas de sus antepasados y contarlas y enseñarlas a los demás’ (1621/1968: 222). Y el inquieto franciscano B. de Cárdenas, al visitar el arzobispado de Charcas, reconoce que ‘algunos o los más /caciques/ fomentan las hechicerías e idolatrías’ (1632, BN, Madrid). Lo que significaría que los caciques no han perdido su papel de intermediarios mágico-religiosos entre los ayllus y el mundo cósmico, sea ejerciendo directamente poderes sagrados, sea amparando a los chamanes locales (a menudo ancianos y ancianas apartados en lugares lejanos)”.

Así los caciques desde la colonia se mueven constantemente entre dos registros de valores antagónicos: la promoción del cristianismo y el fomento de las divinidades locales y de las creencias mágicas. No sabemos si eran los mismos individuos quienes propiciaban ambos cultos o si pertenecían a dos bandos bien distintos. Con esto queda más que claro que los caciques (curacas) poseían un poder espiritual que hacía que sean escuchados y obedecidos por su pueblo, siendo  este poder espiritual la esencia de su legitimidad.

En ese sentido Boris Bernal Mansilla, descendiente del cacicazgo Kutipa de Italaque, cuya familia  mantiene tradiciones ancestrales y profundamente espirituales que guardan una relación profunda con la naturaleza y el respeto por ella, custodia en la actualidad la Illa del Siku.

La Illa Siku es una pieza elabora en piedra volcánica de data aproximada de 400 años de antigüedad con forma de Siku (zampoña de cuatro orificios) con figura de un monito cargado un atado.

Esto denota otro elemento ontológico de que el territorio de la cultura Huarcas guarda la sabiduría ancestral expresada en los Sikuris de Taypi Ayca  Italaque.

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Jesús Lara y José María Arguedas, literatura indigenista

Juan Clavijo Román (*)

No es nada fácil escribir y analizar a dos grandes intelectuales indigenistas de Latinoamérica, como son Jesús Lara Lara (Bolivia 1898–1980) y José María Arguedas Altamarino (Perú 1911–1969). Estos dos grandes, nacieron y vivieron en comunidades indígenas, comieron, bebieron, cantaron y lloraron con ellos, palpando las humillaciones, explotaciones y la miseria del indígena. De ahí surgen novelas, cuentos, ensayos, poemas que son descripciones vivenciales; pero tienen el valor de rescatar la realidad del indígena y mostrar su rebelión ante terratenientes insensibles.

No solo los une la cuna humilde de sus vidas, los une el espíritu rebelde y revolucionario de sus convicciones. Luchadores por los pobres y marginados. ¡Qué grandeza!

El indigenismo nacido en ellos, era acción de vida, propuesta real, cuna de rebeldía. Sin sus voces está América no hubieran tenido la oportunidad de conocer la realidad del “otro mundo” indígena. Serán inmortales porque han sembrado identidad y conciencia revolucionaria en nuestra América morena.

CARACTERIZACIÓN DEL INDIGENISMO: El indigenismo contiene doctrina y partido, busca lograr las reivindicaciones políticas, sociales y económicas, para todos los indios de Iberoamérica.

Los indígenas se consideran marginados, porque no son partícipes de los beneficios que ostenta la civilización en general, no se les reconocen sus derechos humanos, son explotados, marginados, destinados a vivir en la periferia y en pésimas condiciones de habitabilidad.

Los indígenas piden un trato igualitario con mayor participación ciudadana y social de su clase.

CONCEPTOS DEL INDIGENISMO: Alejandro Marroquín, en su libro “Balance del Indígena. Informe sobre la política indigenista en América” (1972), dice: “Es la política que realizan los estados americanos para atender y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas con el objeto de integrarlos a la nacionalidad correspondiente”.

El Instituto Indigenista Interamericano (1991), dice: “Es una estimulación política y una corriente ideológica, fundamentales ambas para muchos países de América, en términos de su viabilidad como naciones modernas, de realización de su proyecto nacional y de definición de su identidad”.

Barre (1982) en su libro “Políticas indígenas y reivindicaciones indias en América Latina”, dice: “La palabra ‘indio’ ha sido recuperada por los indios mismos como signo de identidad y de lucha. Y el término indianismo, deriva de indio, se vienen utilizando en los últimos años para designar la ideología reivindicativa de los indios y su lucha contra el colonialismo interno en contraposición al indigenismo nacido del interés, no exento del paternalismo, de los no indios por los indios y que “se ha traducido a través del Estado en aparato ideológico del estado característico de América y destinado a reproducir la situación colonial interna en los pueblos indios y su condición de minorías sociológicas”.

EL INDIGENISMO EN LATINOAMÉRICA: El indigenismo es una corriente del siglo XX (1920–1970), con grandes exponentes en México, Perú, Ecuador y Bolivia. En realidad no es un pensamiento indígena, más bien es una reflexión española, criolla y mestiza.  Se considera como un movimiento indígena, que se ve desde lejos, pero para no cambiar las condiciones socioeconómicas de los indígenas, naciones originarias, pobres y marginados.

Los precursores del indigenismo se incuban en literatos, músicos, pintores y hasta cineastas. En los años de 1920, siglo XX, se publica el libro “Siete Ensayos de la interpretación de la realidad peruana” (1928) de José Carlos Mariátegui, donde dice del indigenismo: “Es un movimiento de reivindicación y un abierto compromiso con las luchas contra la explotación social, política, económica y cultural de los que son parte los indígenas de las diferentes regiones americanas”.

En Bolivia “Raza de Bronce” (1909) de Alcides Arguedas y “Pedagogía Nacional” (1910) de Franz Tamayo, dan los cimientos del indigenismo. Otras obras que hablan de indigenismo: “Cuentos andinos” (1920) del peruano Enrique López Albujar, “Huasipungo” (1931) del ecuatoriano Jorge Icaza, “El mundo es ancho y ajeno” (1941) del peruano Ciro Alegría. “Los ríos profundos” (1958) del peruano José María Arguedas. En el cine boliviano a Jorge Sanjinés en “Ukamau” (1966) en quechua y aymara.

En el muralismo mexicano, se incorpora el elemento indígena en las obras de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

INTELECTUALES INDÍGENAS BOLIVIANOS: Del libro “El indigenismo y los movimientos sociales en Bolivia” (2014), de Roberto Choque Canqui, expresa: “Los intelectuales indigenistas bolivianos generalmente fueron criollo-mestizos: literatos, pintores, historiadores, políticos y educadores indigenistas. Para sus reflexiones, aprovecharon las coyunturas políticas y sociales, especialmente sobre la “redención del indio”. Entre los destacados indigenistas educadores del siglo XX que aportaron con sus reflexiones en Bolivia se encuentran: Elizardo Pérez (1962), Alfredo Guillén Pinto (1919), Rafael Reyeros (1946), Toribio Claure (1949), Carlos Salazar Mostajo (1984) y Bernabé Ledezma (1953). Estos se distinguieron en el campo de la educación indígena y su obra educativa abarca desde 1931 hasta las postrimerías de 1960.  Otros se dedicaron a los estudios sobre la problemática indígena, analizando los factores étnicos y sociales, fueron en pro o en contra en diferentes situaciones. Entre los intelectuales y políticos, se encuentran: Franz Tamayo (1910), Alcides Arguedas (1909), Bautista Saavedra (1971), Abel G. Retamoso (1927), Tristán Marof (1934), Pastor Valencia Cabrera (1945) y Alfredo Sanjinés (1945). Sus reflexiones fueron importantes para los debates étnicos, políticos y socioculturales. Incluímos a Jesús Lara (1956). Entre otros estudiosos están Jorge Alejandro Ovando Sanz (1979), quién analiza el indigenismo e indianismo desde la perspectiva teórica, histórica, socialista y nacionalista”.

“La literatura de estos intelectuales indígenas bolivianos, estaba alrededor del latifundio, siendo lo más criticado por la explotación y servidumbre de los indígenas en beneficio de la casta de los terratenientes. Se critica las costumbres sociales de ese tiempo, tratan de rescatar las visiones propias de los habitantes del campo, como símbolo de pureza y genuino encuentro del hombre con la naturaleza”.

“La novela indigenista fue tomar al medio con un propósito de reivindicación social, por lo que tiene una narración descriptiva y militante como características literarias. En lo descriptivo dan valor al indio, a lo local, la tierra y la gente. En lo militante es obtener reformas a través de la rebelión”.

VIDAS PARALELAS, JESÚS LARA Y JOSÉ MARÍA ARGUEDAS: El presente trabajo realiza una comparación entre estos dos grandes intelectuales indigenistas, resaltando de cada uno de ellos, su mejor producción, así tenemos “Yanakuna” de Jesús Lara y la otra novela “Los ríos profundos” de José María Arguedas. Partimos de sus biografías, como se gestaron los libros, los contenidos, contexto, época, estilo, técnicas narrativas y su inmensa producción literaria en diferentes campos del saber humano.

BIOGRAFÍA DE JESÚS LARA: Nace el 1 de enero de 1898 en la comunidad de Muela, llamada hoy Villa Rivero, Segunda Sección de la Provincia Punata, Departamento de Cochabamba. Bolivia. Testimonialmente dice: “Yo nací en un pueblecito que se llamaba Muela y que es hoy Villa Rivero, en la provincia de Punata, el primer día de 1898. Nací en un hogar pobre y humilde, y mi infancia tuvo todas las particularidades que rodea la vida de los niños pobres. Mi adolescencia transcurrió en la misma forma, sin grandes satisfacciones, en medio de grandes privaciones”.

Sus padres fueron Gabino Lara y Amelia Lara de Lara. Estudió cursos básicos en su pueblo natal y en Arani. Secundaria en colegios fiscales de Cochabamba. Estudió Derecho una temporada. Ejerció el periodismo y fue redactor del “Hombre Libre”, de Franz Tamayo, después trabajó en “La Patria de Oruro, dirigido por Demetrio Canelas y en Cochabamba en “El Republicano” de Daniel Salamanca y en 1942 escribió para “Los Tiempos” de Cochabamba. Trabajó de 1921 a 1923 como Secretario general de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba. De 1934 a 1935, intervino en la Guerra del Chaco. De 1923 a 1949, con algunos intervalos, desempeñó como Director de la Biblioteca Municipal de Cochabamba, cuyo nombre lleva en la actualidad. En 1952 ingresó al Partido Comunista. Falleció en Cochabamba, el 6 de septiembre de 1980. Vivió 82 años.

BIOGRAFÍA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS: Nació en Andahuaylas, Apurimac,  Perú, el 18 de enero de 1911. Sus padres fueron Manuel Arguedas Arellano (abogado) y Victoria Altamirano Navarro. A los dos años quedó huérfano. Vivió con su madrasta y vivió entre indios peones de la hacienda. En 1931, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos de Lima, Perú. Poco después comenzó su carrera de escritor indigenista. En 1963 logró el título de Doctor en Etnología y Arqueología, luego desempeñándose como funcionario público del Ministerio de Educación. Fue profesor del Instituto Pedagógico  Nacional de Varones y las Universidades San Marcos y La Molina. Fue en la Universidad Agraria La Molina (Lima–Perú), donde se dio un disparo en la cabeza, víctima de una depresión profunda, falleciendo el 2 de diciembre de 1969. Vivió 58 años.

VIVENCIA Y NACIMIENTO DE “YANAKUNA” DE JESÚS LARA: Jesús Lara relata de cómo  fue escrita la novela Yanakuna: “Resolví escribir otra novela de contenido indígena, pero me faltaban personajes. Un día, inesperadamente se acogió a casa de una sobrina mía  una indiecita de diez años que había huido de la casa de su patrona. Tenía la cabeza llena de cicatrices; la patrona la golpeaba con piedra y palo. La vi, supe lo que le había pasado y me dije: ‘He aquí la protagonista de la novela que voy a escribir’. Empecé a buscar otros personajes, pensé en los terratenientes de mi pueblo, en los mestizos, en las autoridades de mi pueblo y empecé a armar el andamiaje de mi novela. A la protagonista de la novela le puse el nombre de Wayra. En el campo, los indios no podían decir fácilmente Guadalupe; a la chica la habían bautizado con ese nombre, pero nadie podía decirlo, la llamaban Wayra. Después Wayra me pareció un nombre formidable. Así nació Yanakuna”.

“Estando más o menos en la mitad de la novela, cuando a la muchachita la traje a la ciudad, no sabía qué hacer con ella. En eso se produjo una cosa sensacional. Años atrás, el 47, se había producido en dos o tres fincas de Ayopaya –principalmente Yayani– una gran insurrección indígena. Mataron a los patrones, o presuntos patrones, fueron apresados en masa, vinieron a dar a la cárcel unos doscientos indígenas, y veinte de los cabecillas fueron condenados a muerte. Un día, mi sobrino Mario Lara López vino y me dijo que los encarcelados de la insurrección de Yayani, los más viejos, los curacas iban a su casa, con algún motivo. ‘Si quieres te los traigo’, me dijo. ‘Ah, volando’, le dije. Vinieron aquí tres o cuatro curacas, me contaron muchas cosas, inclusive leyendas. Un día, entre ellas vino una mujer, que se llamaba Donata Pérez. Había sido enjuiciada, acusada de haber encabezado la insurrección: en realidad ella había precipitado la insurrección. Era una mujer de un valor extraordinario. La conocí aquí, charlamos. Hablaba más o menos como Domitila. En ese momento me dije: ‘Wayra es esta Donata Pérez. Tengo para completar la personalidad de mi personaje’. Seguí escribiendo. A Wayra la llevé a la hacienda donde se produjo lo que se cuenta en la novela. De ese modo se escribió Yanakuna. Escribí la novela en tres años, de 1949 a 1951, porque sólo podía escribir los sábados y domingos, en el resto de la semana tenía que ganarme el pan”. (Luis H. Antezana. Entrevistas. Págs. 29-30).

ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL LIBRO "YANAKUNA": La obra está dividida en 30 capítulos, con dígitos romanos y con título propio. Las extensiones en cada capítulo son variables. Contiene 347 páginas.

“Yanakuna” inicia con una descripción hogareña próspera, pero por no brindar a la “sajraqaqa”, en el tránsito de sus actividades comerciales, al poco tiempo muere el marido de una hemorragia. Posteriormente la viuda tiene serias dificultades y queda adeudada. Su hija Wayra, vivaz, alegre ovejera, tiene que ser vendida por demasiadas deudas al prestamista del pueblo, don Encarno. Al principio tienen consideración, pasa el tiempo y es tratada mal por la exigente patrona Elota. Wayra, ante los continuos maltratos, escapa. Pero por influencia de la madre, retorna.

La patrona le castiga y queda malherida Wayra. Una vez mejorada, extrajo dinero del pongo ocultando bajo unas piedras,  cuyos recursos entregaba a la madre para que sostenga la alimentación de la familia. El hijo de los patrones era un “tata cura”, abusivo y aprovechó de Wayra, quedando embarazada, trataron de hacerla abortar, pero no resultó. El mal trato continuaba, entonces Wayra tuvo que escapar a la ciudad a trabajar.

En la ciudad conoce a una chola, asume confianza y le entrega en custodia dinero y joyas. Hubo discusiones y es botada de la casa. Trabaja en otra casa y nace su hija llamada Sisa. En ese mundo conoce a Hualaychito y se vuelve a embarazar, pero otra vez Wayra roba para brindarle un regalo a su querido y nuevamente es botada de la casa.

Un día en el mercado, tiene dolores y como llamado aparece su querido, le lleva al hospital y tiene un hijo. Otra vez sin recursos, se une con otro hombre llamado Simu, éste era cargador, y ella se dedica al comercio, vendiendo papa. Simu tuvo que viajar a su pueblo ya que su padre murió, pero Wayra no quería irse sin su hija que se había quedado al cuidado de sus patrones y deciden raptar a Sisa. Llegan al pueblo del conviviente y fueron tratados muy por la madre de él, se resistió con su hijo, pero Wayra se ganó el cariño. Continúa la desgracia, ya que su hija Sisa a los 11 años es abusada por Ñulsucu Wyra, quiso meterle a la cárcel, pero no pudo. Entonces obligaron a Simu que trajera de vuelta a Wayra, sino la iba a matar, pero cuando Wayra regresó al pueblo, Simu estaba muerto.

En ese momento Wayra se armó de coraje y planearon matar al patrón, tras una emboscada lo quemaron vivo, de igual manera hicieron en otros pueblos con los patrones. La policía arrestó a los indios, les ajusticiaron, donde la sentencia decía “se los condena a  pena de muerte”.

CONTEXTO: Lara, a partir de su participación en la Guerra del Chaco, donde los indios eran “carne de cañón” y el haber vivido con los indios, son las raíces de su novelística indigenista.

Es el iniciador del indigenismo, donde describe la época antes del 52 y una premonición de su liberación.

ÉPOCA: Es una novela histórica-regional, escrita después de la Revolución Nacional de 1952, cuyo proceso estaba generando una nueva visión del indio en el proceso histórico del país.

Es una novela realista ambientada en Cochabamba, Cala Cala. Donde las haciendas, las chicherías, la cárcel y la vida campesina son descritas de una forma lineal, con pleno conocimiento de esa realidad. La obra refleja, los maltratos a la gente de pocos recursos económicos, cómo eran abusados sexualmente y discriminados.

ESTILO Y TÉCNICAS NARRATIVAS: El género es narrativo, porque narra, cuenta y relata la vida de los indios. El lenguaje que utiliza es el español y el quechua, teniendo gran dominio de este último. Josefa Salmón, escribe en la Revista Andina de Letras (Ecuador), lo siguiente: “La literatura y el indigenismo de Lara tiene una fuerte intencionalidad crítica social que denuncia a opresión indígena”.

“Así en la novela, como en su vida, el izquierdismo presenta esa característica de Lara, de ver la historia como un proceso de liberación, a pesar de traer consigo las viejas imágenes de jerarquización social y espacial del indio, donde operan como una esencialización de estas relaciones de poder pero al mismo tiempo amenazan su destrucción”.

Willy O. Muñoz, dice: “Lara crea un núcleo revolucionario que espera sea la antorcha que prenda el fuego marxista, que cambie la esencia misma del país. En este sentido, Lara está más cerca de la novelística de Manuel Scorza, quien también propone que la concepción de la revolución indígena necesita el soporte de una racionalidad moderna y pragmática”.

“Jesús Lara es, entre los novelistas bolivianos, el que mejor ha captado la forma de vida, la psicología, los pesares y las aspiraciones de los indios quechuas del valle cochabambino”.

VIVENCIA Y NACIMIENTO DE “LOS RÍOS PROFUNDOS” DE ARGUEDAS: En una entrevista (1967) el escritor peruano José María Arquedas relata: “Yo no me acuerdo de mi mamá. Es una de las causas de algunas de mis perturbaciones emocionales y psíquicas”. Continúa: “…las peregrinaciones por la sierra acompañando a su padre. Las mismas que vistas a través del necesario cristal novelístico, cuenta en ‘Los ríos profundos’”. Igualmente, da en esa entrevista una visión de cómo fue su vida al lado de los indios de la hacienda de su madrastra. Por ejemplo dice: “En la hacienda, casi nadie habla solamente castellano. Yo sabía que era huérfano. Entonces yo paraba constantemente en la cocina. Y allí solamente se hablaba quechua”.

En otra entrevista (1963), revista “Cultura y Pueblo”, leemos sobre Arguedas: “En aquella oportunidad, él comenzó su especie de autobiografía con estas palabras: “Yo soy hechura de mi madrastra”. Y narró como aquella mujer, que lo odiaba, para castigarlo, lo mandaba a comer y a dormir en la cocina, junto con los indios. “Nunca  podré agradecer suficientemente a mi madrastra tal castigo, pues fue en esa cocina donde conocí a los indios, donde empecé a amarlos”.

Relata más detalladamente: “Yo fui relegado a la cocina e incluso cuando mi padre no estaba, quedaba obligado a hacer algunas labores domésticas, a cuidar los becerros, a traerle (se refiere a su hermanastro) el caballo como mozo”. Y refiriéndose a su hermano y a él dice: “…antes que mi hermano viniese a dormir a la cocina, yo dormía allá, en una batea vieja. Pero yo no me sentía mal, era una mezcla rara de felicidad, de odio y de sufrimiento. Con el cariño de los indios me sentí protegido porque cantaba con ellos y se contaban cuentos, adivinanzas. Ellos eran mi familia”.

Relata que también era personaje de sus novelas: “Tú eres el niño de ‘Agua’ y el adolescente de ‘Los ríos profundos’. ¿Eres, también, el adulto Rendón Willka de ‘Todas las sangres’. Él contesta: ‘Oye, sí, pero también soy un poco don Bruno’”.

Arguedas ha mostrado en más de una oportunidad a lo largo de su obra, “su ansiedad porque el indio sea altivo, que no se deje sojuzgar”. Sigue contando: “Mi niñez transcurrió en una de esas aldeas en que hay 500 indios por cada terrateniente. Yo comía en la cocina con los ‘lacayos’ y ‘concertados’ indios, y durante varios meses fui huésped de una comunidad”.

Cuenta en una bio-bibliografía incompleta y firmada por él, lo siguiente sobre su infancia: “Desde los cuatro años de edad hasta los trece, viví atendido por indias e indios mestizos, más por indios. En mis viajes, mi padre fue una especie de vagabundo a consecuencia del fracaso de su segundo matrimonio, conocí gentes de todas las regiones que he mencionado, (todos los pueblos y ciudades comprendidos en ‘Los ríos profundos’) los conocí íntimamente, a indios, mestizos y a las gentes principales. De nadie recibí más afecto y comprensión, en los días tristes, que de los indios. En la comunidad de Utek’ estuve un tiempo, refugiado de mi madrastra y de un pariente, pequeño hacendado que no sabía administrar sus bienes”.

“Para Arguedas representaba satisfacción y orgullo su relación con el indio quechua. Y esa relación no se había circunscrito a escuchar fantásticas leyendas en la cocina de la hacienda de su madrastra, ni tampoco a ayudar en el pastoreo de ganado. Indudablemente había llegado –o podía haber llegado– hasta ese grado de pasión que vive el niño Ernesto por la india Justinacha. No en vano fueron nueve años de convivencia, como señala en esa bio-bibliografía que pertenece a los años cincuenta, cuando aún está escribiendo ‘Los ríos profundos’. Y una larga temporada distante de la hacienda, y alternando libremente con los indios. Esas vivencias le permitieron almacenar los más variados recuerdos en la memoria. Y poder utilizar todo ese bagaje de momentos de diferente tonalidad, en su obra”. (Vida y obra. José María Arguedas. Pág. 25 a 29).

ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL LIBRO “LOS RÍOS PROFUNDOS”: La obra dividida en 11 capítulos, numerados con dígitos romanos y con título propio. Las extensiones de cada capítulo son variables. Contiene 320 páginas.

La novela narra el proceso de maduración de Ernesto, un muchacho de 14 años quién debe enfrentar a las injusticias del mundo adulto del que empieza a formar parte y en el que debe elegir un camino. El relato empieza en el Cusco, ciudad a la que arriba Ernesto y su padre; Gabriel, un abogado itinerante, en busca de un pariente rico denominado “El viejo”, con el propósito de solicitarle trabajo y amparo. Pero no tiene éxito.

Entonces reemprenden sus andanzas a lo largo de muchas ciudades y pueblos del sur peruano. En Abancay, Ernesto es matriculado como interno en un colegio religioso, mientras su padre continúa sus viajes en busca de trabajo. Ernesto tendrá entonces que convivir con los alumnos del internado que son un microcosmos de la sociedad peruana y donde priman normas crudas y violentas. Más adelante ya fuera de los límites del colegio, el amotinamiento de un grupo de chicheras exigiendo el reparto de la sal y la entrada en masa de los colonos o campesinos indios a la ciudad que venían a pedir una misa para las víctimas de la epidemia del tifo, originará en Ernesto una profunda toma de conciencia; elegirá los valores de la liberación en vez de seguridad económica. Con ello termina una fase de su proceso de aprendizaje. La novela finaliza cuando Ernesto abandona Abancay y se dirige a una hacienda de propiedad de “El viejo”, situada en el valle de Apurimac y a la espera del retorno de su padre.

CONTEXTO: A finales de los años 50, fueron los años más fértiles para Arguedas en cuanto a producción literaria. El libro apareció cuando el indigenismo se hallaba en pleno apogeo en el Perú. Con la publicación de “Los ríos profundos” se inició un irreversible proceso de valoración de la obra arguediana en el Perú como a nivel continental.

ÉPOCA: Es una novela autobiográfica, la época en que está ambientada es la década de 1920. Para ser exacto fue el año de 1924 en que Arguedas estaba el quinto de primaria en el colegio de Abancay, dirigido por los padres mercedarios.

ESTILO Y TÉCNICAS NARRATIVAS: Vargas Llosa dice: “De los cuentos de ‘Agua’ a ‘Los ríos profundos’ luego del progreso que había constituido ‘Yawar Fiesta’ ha perfeccionado tanto su estilo como sus recursos técnicos, los que, sin innovaciones espectaculares ni audacias experimentales, alcanzan en esta novela total funcionalidad y dotan a la historia de ese poder persuasivo sin el cual ninguna ficción vive ante el lector ni para la prueba del tiempo”.

Continúa Vargas Llosa: “El manejo que da Arguedas al idioma castellano, hasta alcanzar en esta novela un estilo de gran eficacia artística. Es un castellano funcional y flexible, donde se hacen visibles los distintos matices de la pluralidad de asuntos, personas y particularidades del mundo expuesto en la obra”.

“Arguedas escritor bilingüe, acierta en la ‘quechuización’ del español; traduce al castellano lo que algunos personajes dicen en quechua, incluyendo a veces en cursiva dichos parlamentos en su lengua original. Lo cual no lo hace frecuentemente pero si con la periodicidad necesaria para hacer ver al lector que se trata de dos cultura con dos lenguas distintas”.

ENCUENTROS DE JESÚS LARA CON JOSE MARÍA ARGUEDAS: En el libro “Chajma” de Jesús Lara (1978), describe estos encuentros: “Nos conocimos con él en 1951, en los días del primer Congreso Internacional de Peruanistas que se realizaba en Lima. Era un hombre que atraía por su sencillez, y por la modestia de su porte. No tardamos en ponernos de acuerdo en el enfoque de los problemas historiales de nuestros países, que en mucho eran análogos. Él, como nosotros, vivía entregado a la investigación y esclarecimiento del pasado cultural de nuestro pueblo indígena, que allende y aquende el Titicaca era uno solo. En esta materia,  por supuesto, nuestras maneras de pensar no siempre eran coincidentes. Por ejemplo, en tratándose de la lengua qheshwa, Arguedas consideraba que ella debía ser conservada y defendida en su actual conformación mestiza, en tanto que nosotros juzgábamos que era preciso restituir su pureza de otros tiempos, extirpando la innecesaria intrusión del castellano”.

“En enero de 1962 actuamos juntos en la ‘Séptima Escuela Internacional de Verano’ de la Universidad de Concepción, Chile. Era una asamblea antiimperialista, participaron los chilenos Pablo Neruda y Fernando Alegría, el mexicano Carlos Fuentes, el cubano Alejo Carpentier, el argentino Héctor Agosti y numerosos otros hombres de letras convirtieron en circo la tesis: ‘de que los pueblos latinoamericanos habían nacido con el sino de vivir indefinidamente bajo la dependencia de los EE.UU’. En aquella oportunidad Arguedas tuvo una participación aventajada”.

“En marzo de 1967 nos vimos por última vez con Arguedas. Anduvimos juntos por tierras mexicanas en los días del Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores. Ciudad de México, Guanajato. Guadalajara. Pláticas con Elvio Romero y Jorge Icaza, y Miguel Ángel Asturias, y Alejo Carpentier. Y tequila, y enchiladas. Y discusiones en las sesiones plenarias del Congreso. Allí como en Chile, Arguedas se afirmó en su irreductible posición antiimperialista. En aquellos días, como en otros, le encontramos rebosante de fe en el futuro de nuestros pueblos, en la razón de sus luchas, en la justeza de su causa, en la inminencia de su liberación”.

PRODUCCIÓN DE JESÚS LARA:

NOVELAS

  1. Surumi
  2. Yanakuna. Traducido al polaco, checo, húngaro, alemán y ruso (150.000 ejemplares)
  3. Yawarninchij (Nuestra sangre)
  4. Sinchikay (se fuerte)
  5. Sujnapura
  6. Pagarin (La mañana)
  7. Sasañan (camino difícil)
  8. Llalliypachua (Tiempo de vencer)

CUENTOS Y LEYENDAS

  1. Leyendas quechuas
  2. Ñancahuazu

POESÍA

  1. Cántigas de la Cigarra
  2. El Monte de la Mirtha
  3. Araway, Arawiku
  4. La poesía kechua
  5. Pauccarwara
  6. Poesía popular kechua (Antología)
  7. Katira y Ariwaki

OTROS GÉNEROS

  1. Viaje a Inkallajta
  2. Repete (Diario de la guerra del Chaco)
  3. Tragedia del Fin de Atahuallpa (teatro)
  4. Ollanta (traducción)
  5. La Literatura de los quechuas (Antología)
  6. Flor de Loto (prosa lírica)
  7. Incallajta – Inkaraqay (Narración histórica)
  8. Guerrillero Inti (Narración social)
  9. Diccionario Qheswa – Castellano –Qheswa
  10. El Tawantinsuyo (historia)

PRODUCCIÓN DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

NOVELAS

  1. Yawar Fiesta
  2. Diamantes y pedernales
  3. Los Ríos Profundos
  4. El Sexto
  5. Todas las Sangres
  6. El zorro de arriba y el zorro de abajo

CUENTOS

  1. Agua
  2. La muerte de los Arango
  3. La Agonía de Rasu Ñiti
  4. El sueño del pomgo
  5. Amor mundo

POEMAS (Keshwas, traducidos al español)

  1. Tupac Amaru Kamaq tatanchismi (Haylli taki)
  2. Oda al Jet
  3. Qollana Vietnam llajtaman
  4. Katatay y otros poemas. Huc jaylli – Kunapas

OTROS GÉNEROS

Muchas recopilaciones póstumas y estudios etnológicos, antropológicos y de folklore.

FUENTES:

  1. Antezana, Luis H. (1980). Entrevistas a Jesús Lara. Edit. Los Amigos del Libro. Cochabamba. Bolivia.
  2. Arguedas, José María. (1958). Los ríos profundos. Edit. Lozada. Buenos Aires. Argentina.
  3. Barre, Marie-Chatal (1982). Políticas indígenas y reivindicación india en América Latina. Edit. Siglo XXI. España.
  4. Choque Canqui, Roberto. (2014). El indigenismo y los Movimientos Indígenas en Bolivia. Edit. Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello. La Paz. Bolivia.
  5. Lara, Jesús (1956). Yanakuna. Edit. Juventud. La Paz. Bolivia.
  6. Lara, Jesús (1978). Chajma. Juventud. La Paz. Bolivia.
  7. Marroqui, Alejandro D. (1972). Balance del Indígena. Informe sobre política indigenista en América. Edit. Instituto Indigenista Interamericano. México.
  8. Pérez, Hildebrando. Garayar, Carlos. (1991). José María Arguedas. Vida y Obra. Edit. Amaru. Perú.
  9. Salmón, Josefa (1997). Es espejo indígena. El discurso indígena en Bolivia, 1900 – 1956. Edit. Plural. La Paz. Bolivia.
  10. Tauzin, Isabelle.(2008). El otro curso del tiempo. Una interpretación de Los ríos profundos. Edit. Instituto Francés de Estudios Andinos. Lima. Perú.
  11. Vargas Llosa, Mario (1996). La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo. Edit. Fondo de la Cultura Económica. México.
  12. http://www.definiciónabc.com

(*) El autor es economista e historiador. Nacido en Tapacarí (Cochabamba-Bolivia). Economista por la Universidad Mayor de San Simón, tiene un posgrado en Población y Desarrollo y un diplomado en Micro-Finanzas. Juan Clavijo es coautor de varias monografías sobre las provincias Capinota, Mizque y del Trópico de Cochabamba y ha escrito en solitario los libros “Historia de Quillacollo”, monografías sobre Colcapirhua, Sipe Sipe y Tapacarí y ha escrito también “Vida y obra del Encomendero Juan Polo de Ondegardo”, entre varios otros. También es columnista de historia y tradiciones en el periódico “Los Tiempos”. Trabaja en el CIDRE. Fundador y catedrático del INCOS Nº 3. Quillacollo.

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