Plaza Catorce

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Beca de Inglés Julieta Montaño Mujer de Coraje

Por Plaza Catorce

Hasta el próximo lunes 5 de noviembre de este 2018 se puede postular a la segunda versión de la Beca de Inglés Julieta Montaño Mujer de Coraje, que es auspiciada por  la Embajada de Estados Unidos en Bolivia y el Centro Boliviano Americano de Cochabamba (CBA). La beca  está dirigida a mujeres de entre 16 a 25 años que demuestren liderazgo en la lucha por los derechos humanos, estén estudiando en colegio o universidad, tengan excelentes antecedentes académicos y que se destaquen por su liderazgo y el desarrollo de actividades de voluntariado. La beca consiste en 3 años de estudio en el CBA de Cochabamba, que cubre los derechos académicos de los cursos, el material de estudio (libros de texto y de trabajo) y el uso de la Biblioteca. Las postulantes deben presentar hasta la fecha indicada el Formulario de Solicitud, disponible en la Oficina de Coordinación Cultural del CBA (calle 25 de Mayo Nº 0365, entre Mayor Rocha y Ecuador), su currículum vitae, dos fotografía a color 3X4, fotocopia de la cédula de identidad y del certificado de nacimiento; fotocopia de las notas académicas de los dos últimos años y deben escribir una carta señalando cuáles son sus motivaciones por conseguir esta beca.

“El Centro Boliviano Americano no puede estar más orgulloso y feliz esta noche, por haber logrado ya casi terminar la primera versión de la beca Julieta Montaño Mujer de Coraje y poder empezar una segunda versión en enero del 2019”, dijo María Julia Suárez, directora Ejecutiva del CBA, durante el acto especial preparado para este segundo lanzamiento y que fue realizado el pasado 11 de Octubre, Día de la Mujer Boliviana.

“Es importante reconocer que la iniciativa nace de la sección de Prensa, Educación y Cultura de la Embajada de los Estados Unidos. Después que Julieta Montaño recibió el premio de la Secretaría de Estado, nos propuso si sería posible que nosotros compartamos la responsabilidad de manejar una beca de tres años. Nosotros –dijo María Julia Suárez—con el conocimiento que tenemos del trabajo de la doctora Montaño, no dudamos ni un instante en ver que sí queríamos participar en este proyecto. A punto de terminar hace dos meses, volvimos a contactar a la Embajada para ver si era posible tener una segunda versión, no tardaron ni tres días en contestar que sí. Hay un reconocimiento muy fuerte del trabajo que realiza la doctora Montaño y creo que tiene muchas seguidoras y seguidores, porque tiene también varones que están conscientes del trabajo que se tiene que realizar en la defensa de la mujer, el desarrollo de los derechos humanos y en buscar oportunidades para las mujeres y el progreso social en general”.

PRIMERAS GANADORAS

Esta beca apareció el año 2015 luego de que la abogada, feminista y defensora de los derechos humanos, Julieta Montaño Salvatierra, recibiera en Washington, Estados Unidos, el Premio Internacional a las Mujeres de Coraje, otorgado anualmente, desde el año 2007, por la Secretaría de Estado de Estados Unidos, a diez mujeres extraordinarias, de diferentes partes del mundo, que a lo largo de su vida han demostrado coraje, liderazgo y valor, especialmente en la promoción de los derechos de la mujer.

Roxana Karen García Ortega y Gaby Gabriela Vargas Melgarejo, fueron las estudiantes universitarias ganadoras de la primera versión en 2015. Gabriela Vargas se enteró de la convocatoria a través de un anuncio en el periódico. “En esa época yo estaba cursando los últimos semestres de mi carrera de Lingüística en la (Universidad Mayor de) San Simón y no me sentía preparada porque un idioma extranjero siempre requiere mayor preparación”, cuenta Vargas en una entrevista con Plaza Catorce. En aquella oportunidad ella tenía conocimiento de que había muchas postulantes a la beca. “A un principio dudé –dice—pero dije: Lo haré” y luego de hacer las averiguaciones respectivas, llenar todos los formularios, reunir la documentación requerida e incluso pedir a dos de sus maestras que le dieran cartas de recomendación, permanecían sus dudas pero igual decidió postular. “La primera parte era entregar los documentos y posteriormente había una entrevista y el día de la entrevista habían muchas personas y yo pensé que no iba a dar, pero al final sí logré y en la entrevista estaba la señora Julieta Montaño, el señor Fernando Maldonado y personas de la Embajada. Me preguntaron por qué me consideraba una mujer de coraje… Bueno, entre los requisitos tienes que tener voluntariado, en mi caso no tengo esos requisitos porque yo provengo de una familia disfuncional donde mi papá era alcohólico y no trabajaba. Nosotros somos del área rural, de Tiquipaya, entonces es muy difícil y por eso me consideraba una mujer de coraje, porque a pesar de todas las vicisitudes que podía tener en mi vida yo seguía adelante y a finales del año 2015 don Fernando me llamó y me dijo que yo había ganado”.

Así, mientras Gaby Gabriela terminaba su carrera, hacía su tesis y estudiaba inglés, decidió postular a otra beca que también ganó. “Postulé a otra beca de maestría que trata sobre la sociolingüística, en este caso lenguas indígenas que viven en nuestra sociedad y cómo están subordinadas al castellano”.

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"Gente que ama el arte", nueva exposición en el Gíldaro Antezana

Por Plaza Catorce

En el salón Gíldaro Antezana, de la Plaza 14 de Septiembre, estará abierta hasta el próximo 28 de octubre la exposición colectiva “Gente que ama el arte”, que reúne a varios maestros como el escultor Efraín Callizaya Loza, Gonzalo Mamani Mamani, German Patiño Guardia, Silvia Salazar y Ruperto Salvatierra.

“Esta vez estoy exponiendo por primera vez batik”, dice en una entrevista con Plaza Catorce Silvia Salazar Márquez, especialista en escultura y grabado que en esta oportunidad expone nueve obras hechas en batik y dos grabados, uno de ellos  que recién obtuvo una mención honrosa en el certamen Salón Municipal 14 de Septiembre 2018.

Silvia Salazar es maestra de grabado en la Escuela Superior de Arte Raúl G. Prada y aprendió la técnica del batik en un curso dictado hace tres años por la artista Raquel Velasco y hace unos meses atrás Raquel dio otro curso particular, esta vez a un grupo reducido, y Salazar aprovechó la oportunidad para crear nuevas obras que ahora son expuestas.

La temática de los batiks es variada y presenta un paisaje de Totora, reproducciones del célebre artista checo Alfons Mucha y flamencos y loros. “Más o menos estoy trabajando en estas obras hace unos dos a tres meses. No es complicado hacer batik, pero el material es difícil de encontrar en Bolivia”, aclara.

Ruperto Salvatierra Lazarte es otro de los maestros que esta vez, después de dos años de ausencia de las galerías de arte, presenta 19 nuevas creaciones que van desde paisajes, pasan por retratos y terminan en bodegones, trabajados con la maestría que caracteriza a este artista cochabambino. “Aquí estamos viendo que la temática es variada, hay bodegones (flores de girasol y eucalipto, cestas con papas y un nopal), paisajes y mujeres”, explica Salvatierra a Plaza Catorce.

Las dimensiones de los cuadros de Salvatierra van desde los 1.13 metros por 1.38 m., hasta 26 por 28  centímetros. “He tenido suerte. Es un milagro que he vendido antes de la exposición, en mi casa”, cuenta Salvatierra y agrega: “He tenido suerte porque durante un año pinto y no se vende nada”.

“Hay tantas maneras de trabajar –dice Ruperto—. Cada cuadro tiene su cosa nueva, no son iguales, como por ejemplo vemos de otros pintores que es bien monótono su estilo o la técnica que hacen. Aquí no, cada cuadro es como una persona. Cada persona es diferente a la otra ¿verdad? Entonces, los cuadros son así, aquí podemos ver esta niña que está pintada de otra manera; las flores de eucalipto están en fondo oscuro directo”, dice el artista mientras muestra los cuadros que expone.

Sobre el precio en el que está vendiendo sus cuadros, Salvatierra Lazarte dice: “El precio de los cuadros juega mucho. Por ejemplo, si yo tuviera mucho dinero, estos cuadros que he vendido subirían un poquito más, pero también hay que ver donde vivimos, en Bolivia… Todos esos detalles influye mucho”. “Arrieros en retorno”, su obra de 1.13 m. x1.38, está en 4.000 dólares, por ejemplo. “Tengo cuadros de 300 dólares pero hay gente que no quiere pagar ese precio, ofrecen 100, 80 o 70 dólares, y si uno está necesitado y no ha vendido nada, tiene que vender en ese precio bajo”, confiesa.

En esta exposición que fue inaugurada el pasado 15 de octubre, también destaca la obra del premiado Gonzalo Mamani Mamani y del escultor paceño Efraín Callizaya, ambos con varios premios logrados a nivel nacional e internacional.

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Algunas cosas que debes saber si quieres viajar a Estados Unidos

Por Claudia Gonzales Yaksic

Con el propósito de acortar los tiempos de espera, a partir de este 1 de octubre, la Embajada de Estados Unidos en Bolivia modificó el sistema de ingreso de los bolivianos a las entrevistas previas a la otorgación de visas. “Para mayor seguridad y para agilizar la entrada a la embajada, los solicitantes de visa solo podrán ingresar con los siguientes artículos: Documentación relevante a la entrevista; Billetera (NO se permitirán carteras ni bolsos); Medicamentos; Un snack envasado, no líquido; Si ingresas con un bebé, una bolsita con artículos necesarios”, señala el anuncio que fue publicado el 24 de septiembre.

“Como mucha gente sabe, nosotros tenemos una espera muy larga para obtener una entrevista de visa de no inmigrante, entonces vimos que sería difícil que todos puedan entrar a la embajada para ser entrevistados y vimos que para hacer el proceso un poco más rápido, lo ideal sería quitar muchas de las pertenencias con las que la gente acude a la entrevista”, explica en una entrevista con Plaza Catorce la cónsul de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Julie H.K. Corby, quien estuvo por Cochabamba semanas atrás

“Mucha gente trae muchas cosas –cuenta Corby—y solo para la entrevista necesitamos un pasaporte, la confirmación de solicitud y ya. Queremos que la gente que necesita medicamentos o que viene con niños, tenga las cosas que necesita; también para seguridad de todos porque no sabemos qué van a traer a la embajada y mucha gente trae muchas cosas. Entonces, para la eficacia del proceso en total, nosotros decidimos tomar esas medidas”, dice.

Corby es la jefa adjunta de la sección consular, su trabajo depende del cónsul general, Michael OSE y de él dependen tres vicecónsules y muchos asistentes. “Somos un equipo de más de quince personas. Mi papel es jefe de visas, pero también soy la que maneja el trabajo de los vicecónsules porque ellos adjudican las visas y también trabajan en otras cosas. Por ejemplo, tenemos un vicecónsul que trabaja con nacionalidad y ciudadanía, él adjudica pasaporte estadounidenses. Tenemos otro que trabaja en fraude y asegura que el proceso sea limpio y que los solicitantes vengan con documentos que no sean falsos; y tenemos también un proceso de la visa de inmigrante para los que tienen familiares en los Estados Unidos y quieren ir a vivir allá o trabajar allá. Yo manejo a todos ellos y las unidades, pero a mí me gusta mucho trabajar con los ciudadanos estadounidenses, porque el papel de los Estados Unidos es estar en cualquier país del mundo para velar por sus ciudadanos, los que residen acá en Bolivia, tanto como los que están viajando, entonces yo manejo toda la preparación de crisis o emergencias, que eso es algo que me apasiona mucho. Por ejemplo, si un ciudadano estadounidense está viajando por Uyuni y algo pasa: se  lesionan, necesitan ayuda; pueden llamar a la Embajada y nosotros sabemos cuál es el alcance a distintas comunidades y dónde pueden recibir el tratamiento médico que necesitan”.

Julie H.K. Corby nació en Connecticut y luego se mudó a Colorado donde hizo sus estudios universitarios. También vivió en Arizona, donde hizo su maestría. Hace dos años que ejerce en Bolivia el cargo de cónsul. Antes trabajó en México y Zimbabue. “Lo que me gusta mucho de mi trabajo es que siempre cambia, aunque uso las mismas leyes y el mismo reglamento, en cada país es distinto. La gente es distinta, los problemas a los que se enfrentan los estadounidenses que están viajando o viviendo en esos países son totalmente distintos; los gobiernos son distintos, entonces es para mí excelente porque me gusta el cambio. Tengo la oportunidad de siempre cambiar, pero haciendo algo que me encanta. Me gusta mucho mi trabajo”, afirma.

Claudia Gonzales Yaksic (CGY): ¿Cuáles son los casos más comunes que Usted atiende en Bolivia de ciudadanos estadounidenses?

Julie H.K. Corby (JHKC): Afortunadamente, los ciudadanos estadounidenses que viajan o residen acá en Bolivia, no se enfrentan a muchos problemas. Mayormente son cosas que tienen que ver con la altura, con la presión cuando van a Uyuni o vienen a La Paz del nivel mar y suben muy rápido; o cuando salen del avión y se sienten mal. Entonces, nosotros podemos ayudarles a encontrar clínica, hospital y cualquier otra ayuda. También a veces se enfrentan a robos, pierden sus pasaportes o dejan todas sus cosas en el bus y necesitan un pasaporte de emergencia. Y a veces, ahora, como la gente está muy acostumbrada a estar conectada por celular con sus papás o su familia, recibimos muchas llamadas de los Estados Unidos de familias que piensan que han perdido a su hijo acá, y pues generalmente están en Uyuni o donde no hay servicios a celular, pero se ponen muy nerviosos.

CGY: Ahora que la política de Estados Unidos está más proteccionista respecto a la inmigración, ¿ha bajado el número de solicitudes de visa de ciudadanos bolivianos?

JHKC: Ha subido y bajado. Desde 2008 el número de solicitantes de visa ha triplicado. Desde 2008 hasta 2016 fue de 12.000 solicitantes hasta 36.000, y también ha bajado un poquito pero ya está subiendo otra vez. Más o menos yo creo que va mantenerse en los 30.000 a 35.000 solicitantes por año. No digo que está ni subiendo ni bajando mucho, pero con referencia a los bolivianos, viajan bien pues.

Nosotros hacemos muchos estudios sobre los viajeros bolivianos para ver cómo viajan y si viajan como nos han dicho durante la entrevista y tomamos decisiones sobre distintos casos, dependiendo de cómo viajaron. Ahora aprobamos 82% de las solicitudes, que es mucho más alto que algunos países alrededor de Bolivia y los solicitantes que se quedan en los Estados Unidos sin el permiso respectivo es menos de 3% y 2,5%, o sea que no es un problema.

CGY: De esas 30.000 a 35.000 solicitudes al año, ¿qué porcentaje son para ir de vacaciones, qué porcentaje para estudiar y qué otro para trabajar?

JHKC: Muy buena pregunta. Creo que recibimos más o menos 2.000 solicitudes de visa para estudiantes cada año, 200 quizás de intercambio, como por ejemplo los que van a trabajar en un campamento de verano en los Estados Unidos, o también las que van de “helper” (ayudantes) o como niñeras. La mayoría quieren ir a visitar un familiar o hacer turismo en Florida, mayormente.

CGY: Entonces, ¿no hay un porcentaje significativo de gente que quiere ir y quedarse a trabajar?

JHKC: Exacto, no se quedan. Es posible que van, trabajan y después vuelven; eso es otra cosa, pero según los datos que tenemos sobre los que sobrepasan su estadía permitida en los Estados Unidos, es muy poca gente.

CGY: Y cuando pasa eso, ¿tienen una sanción drástica?

JHKC: Dependiendo. Hay distintas partes de la Ley de Migración de los Estados Unidos que pertenecen a gente que se queda mucho tiempo, entonces una vez que una persona pasa un cierto tiempo, sí tienen lo que llamamos una inelegibilidad para obtener una visa de turista otra vez, pueden ser tres años o diez años. Nosotros aquí en la Embajada seguimos una parte de la Ley, pero también los oficiales de inmigración tienen su parte de la Ley y pueden restringir el viaje de gente que quiere ir y se ha quedado mucho tiempo.

CGY: En el caso de las personas que no dan datos verdaderos, ¿cuáles son las mentiras más comunes de los bolivianos?

JHKC: Mucha gente que viene a las entrevistas trae un montón de documentación y dice: “Es que esa persona (los tramitadores por ejemplo) me dijo que tenía que traer tanta documentación y nosotros no vemos, ni miramos, porque mayormente tomamos la decisión por la entrevista, y después están como: “Ni me revisaron los documentos”. Por eso, en el sitio web de la Embajada bo.usembassy.gov dice que los únicos documentos que usted tiene que traer son su pasaporte y su solicitud. Entonces, quiero que la gente sepa que no tiene que traer mucha documentación, si quieren traer algo para apoyar algo que nos van a decir en la entrevista, está bien. Pero hay dos razones para eso: una es porque nosotros, los que estamos entrevistando, sólo podemos entrevistar entre 20 y 24 personas  por  hora, y cuando hay solo dos vicecónsules entrevistándose con la gente y solo tienen cuatro horas, entonces solo pueden entrevistarse con 160 personas por día y a tres minutos por persona, y si nosotros revisáramos todos los documentos no podríamos alcanzar y tendríamos que bajar aún más el número de entrevistas por día. Nosotros no revisamos documentos porque realmente cuando uno está hablando con otra persona sabe si está diciendo algo que no tiene sentido o sí tiene sentido. A veces pedimos documentos, muy, muy pocas veces, podría ser menos del uno por ciento por día, una persona o dos personas. Y la otra razón es porque no queremos que la gente se aproveche de los solicitantes de visas vendiendo documentos truchos, vendiendo cosas que pueden meter a esa persona en problemas. Quizá la persona tiene trabajo, pero piensa que su trabajo no es suficientemente bueno para obtener una visa, entonces va y habla con un tramitador que le dice: “Tienes que decir que eres abogado y yo te doy documentos para apoyar tu historia” y eso para nosotros no sirve. Solo quisiéramos que la gente venga como es, porque si uno realmente quiere ir y visitar una persona en lo Estados Unidos y volver, nosotros vamos a saberlo sólo por hablar. Pero si una persona llega y está intentando ser alguien que no es, nosotros sí podemos saber con unas preguntas y ya… Y como nosotros hablamos con mucha gente, imagínate, 30.000 bolivianos por año, entonces conocemos muy bien las distintas carreras y cuánto ganan, tenemos mucho conocimiento. Es mejor que la gente venga a hablar claro con nosotros y contestar las preguntas de manera muy profunda, porque a veces preguntamos: “Ok, ¿por qué quieren viajar, cuáles son sus planes en los Estados Unidos?” y dicen: “Turismo”. Ok, pero ¿qué va hacer?, los Estados Unidos es muy grande, ¿dónde va, por cuánto tiempo, con quiénes? Entonces, es mejor que nos expliquen porque tienen tres minutos para decirnos todo lo que quieren que sepamos.

CGY: Normalmente salen en los periódicos anuncios de personas que ofrecen hacer trámites para obtener la visa, entonces eso no existe. ¿La gente que quiere viajar a los Estados Unidos tiene que ir a la Embajada y punto?

JHKC: Punto. Hay maneras de renovar una visa de un adulto que recién venció sin tener que venir a la entrevista, pero si es por primera vez no hay manera. Nosotros no adjudicamos visas en ninguna otra ciudad en Bolivia y tampoco apoyamos a los tramitadores de visa, porque se puede llenar la solicitud solo y nosotros tenemos la información de que cobran mucho dinero, mucha plata para llenar el formulario… Y pues una persona puede ir al café internet, entrar a la página y llenar el formulario, y aunque sale un poco en inglés, una persona puede usar el mousse y ver también la traducción en español y es  posible hacerlo solo, y al final el solicitante es el responsable por la información en el formulario.

A veces hay problemas cuando llega a la entrevista y en el formulario dice que no tiene familiares en los Estados Unidos y en la entrevista dicen que sí tienen, y es el opuesto de lo que dice la solicitud, y cuando un oficial se encuentra confundido es posible que niegue la visa porque no sabe cuál es la verdad y si no confía, no aprueba.

CGY: ¿Qué consejo daría a los bolivianos que quieren visitar Estados Unidos?

JHKC: Yo quisiera que todos los bolivianos puedan experimentar los Estados Unidos y que la gente boliviana sepa que el país de los Estados Unidos es muy grande y va mucho más allá de Virginia y Florida, aunque todos quieren ir a Disney, yo quisiera que conocieran más porque el oeste por ejemplo, California, Washington, Oregón, Arizona, Nuevo México, Colorado… Hay unos estados en los Estados Unidos que son bien bonitos, son muchos más bonitos que Florida, aunque Florida es bonito, pero es que si todos van allá van a perder la experiencia de realmente conocer los Estados Unidos porque es un país muy diverso, muy bonito… Eso, y que siempre digan la verdad.

CGY: ¿Y qué le parece Bolivia? ¿Qué lugares ha podido conocer en estos dos años?

JHKC: Bolivia es bonita. Ustedes deben estar bien orgullosos de su país  porque tiene unos paisajes espectaculares, que son iguales de bonitos que los paisajes en los Estados Unidos. Uno de mis paisajes favoritos es el Sajama, es increíble, y el Amazonas… Sí hay mucho que conocer.

Potosí y Sucre me encanta, es muy lindo, Santa Cruz también y me gusta mucho Cochabamba, la gente es excelente, el clima muy cálido; Tarija me encantan los vinos, hay muy buenos vinos acá en Bolivia, y Uyuni. Muchas partes me falta conocer.

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La trilogía Alfileres y Alfiles de Blanca Garnica: una especie de laberinto en busca de una salida

La literatura boliviana se viste de fiesta, porque el poemario “Los alfileres del cuento”, de la poeta Blanca Garnica, sale a consideración del público lector; concluyendo, así, la trilogía “Alfileres y Alfiles”.

Si la lectura del primer y segundo libro de los tres que forman la trilogía “Alfileres y Alfiles” me habían encantado, el tercero no ha sido para menos, especialmente, porque tuve el honor de leer el manuscrito.

Un tercer libro que, al igual que ocurre con los anteriores, el tema principal sigue siendo el sufrimiento diario de las mujeres, que está invisibilizado en la sociedad patriarcal –y por ende machista—en que vivimos. Un tema que, de verdad, sorprende que no haya levantado ampollas en contra de la autora, ya que ella no se calla nada, sino que expone las cosas como son; dando lustro, así, al carácter universal que adquiere su poesía al hacerse voz de nuestro siglo.

Blanca Garnica siempre conmueve, en cualquier caso. Porque la mayor satisfacción se origina siempre en el contagio del asombro ante algo que conmueve. Porque el asombro es, en sí, el origen de todo.

También me atrae la belleza siniestra que subyace en su obra y que revela sutilmente lo que no debería desvelarse: “la inquietante extrañeza” freudiana. Todo lo que debería permanecer en secreto y salió a la luz…  

Blanca Garnica sabe, de la sal de la sangre y de las lágrimas, en un mundo dominado por hombres y mujeres que construyen los estereotipos machistas que subyugan a las mujeres, porque Blanca es mujer; porque Blanca es poeta.

Blanca tiene un estilo muy bueno, escribe poesía desde el extrañamiento y perplejidad, del dolor e interrogante, mientras hace poesía, la poesía le construye a ella.

De nuevo, Blanca Garnica, supo cautivar.

“Los alfileres del cuento”, a pesar de formar parte de una trilogía, puede leerse perfectamente por separado al igual que ocurre con los anteriores poemarios: “Alfileres de plata” (2012) y “Alfileres y alfiles” (2012) y permite, de igual manera, zambullir en su alma de cristal.

Su poesía es tan densa y está tan bien escrita que no solo complementa los anteriores poemarios, sino que tiene una personalidad propia.

Los inusitados alcances de su apuesta estética la convierten en una de las escritoras contemporáneas fundamentales de la literatura boliviana y de la poesía hispanoamericana.

El gran tema de su obra es el paraíso perdido de la inocencia, el desamparo ante el sexo, la muerte y los miedos de la infancia.

Esta trilogía es un viaje a la poeta boliviana Blanca Garnica, una criatura inclasificable. Blanca Garnica: la del silencio, la de la voz suave y emotiva. Blanca: la tímida que se enciende cuando recita sus poemas, recordándonos una sacerdotisa druida. Blanca Garnica: la mujer que grita a través sus poemas. Blanca Garnica: la niña que mira al mundo incomprensible a través de los ojos bañados de melancolía, de la mujer adulta. Su personalidad deslumbrante y su postura alumbran y se entremezclan con zonas misteriosas de su obra.

Blanca Garnica, sin lugar a duda, tiene influencia Pizarnikiana; y al igual que Alejandra Pizarnik, Blanca Garnica es brevedad y silencio…

Su escrita construyó un personaje poético y anatómicamente coherente e igual a Alejandra, Blanca también alberga trazos de influencia surrealista –atraídas por la magia de la metáfora que les proporciona esta corriente– y, Blanca crea una imagen poética sobre lo doloroso de la realidad y construye un andamiaje de denuncia y en un instante, su voz se universaliza porque define la condición femenina en nuestro siglo. Empero, el vocabulario de Blanca Garnica, el estilo e imagen son exclusivamente suyos.

Blanca no se fragmenta como Alejandra y la niña que fue Alejandra Pizarnik, en donde la niñez y memoria aparecen, como aliadas, como voces de esa otra dimensión que representa el tránsito a la orilla opuesta, al otro lado del espejo; que las hace posibles y las impulsa a dialogar en el origen, en la ilusión del retorno. 

El pasado, para las dos poetas, no es sólo un trazo positivo en la línea de tiempo, sino un punto de referencia y de contraste, el espacio del retorno, imprescindible para entender, explicar y aun justificar todo otro momento, sea futuro, presente o pasado, que hubo de suceder.

Blanca camina unida a la niña que fue y que jamás se apartó, porque su niña interior además de ayudarle a pasar la vida y ser testigo de todas sus circunstancias, también cobra voz con una especie de angustia que añora ante las pequeñas depresiones consecuentes del diario vivir.

La niña que le acompaña en el trance de la vida e interroga todo lo que no comprende del mundo feo e injusto; la niña que percibe las pequeñas cosas del mundo fracturado y vacío a que están recluidas, o la niña que se permite llorar cuando la mujer calla. Eso se ve con mucha más fuerza en “Los alfileres del cuento”. Donde se entremezclan emociones como el miedo, la sorpresa, el desasosiego y el deseo, siempre con una voz trémula y delicada.

Poeta concisa y singular, cuya obra respondió siempre a las exigencias de su mundo interior, donde la naturaleza, la cotidianeidad y el misterio, se convirtieron en importantes protagonistas.

En su obra no existe un espacio de consuelo porque cada momento está acompañado por el miedo o por la incomprensión. Y su única salvación es la palabra.

Sin pretensiones diagnósticas y a partir de los enigmas que la obra nos entrega, se puede decir que nada se halla en este pequeño volumen que sea hijo de la ficción y que no esté realzado por la verdad.

Su mérito es el sentimiento, y es ésta la principal cualidad que caracteriza este género de poesía peculiarmente intimista; peculiar porque se muestra en su totalidad, al tiempo que, se reviste de mucho pudor y jamás se desnuda por completo, requiere un estilo puro, sencillo y muy expresivo, cuyos versos fluyan con la facilidad de un arroyo, transparenten el alma como un cielo, por donde se ven pasar las nubes de las percepciones, unas ligeras, brillantes y matizadas de colores; otras tristes, sombrías y grises.

Su tono dulce y melancólico es el eco del dolor de la incomprensión y del desencuentro, de los recuerdos, cuya ilusión es la última que nos abandona al pie del sepulcro.

Su escritura es la de quien crea porque no sabe ni puede hacer otra cosa ante las circunstancias que le toca ver o vivir, puesto que, no conoce otro modo de salvarse que no sea el del lenguaje. Aun cuando está segura de que la redención no existe; entiende que la palabra ayuda a transitar por el tiempo y el espacio que tercian entre la búsqueda y el hallazgo, y eso sostiene la existencia y la cordura, eso le impide sucumbir.

Blanca Garnica escribe para salvarse de la vida y del mundo; escribe para acceder al conocimiento del mundo y especialmente, del otro, sabiendo que no puede ya restituirse en él.

Toda persona necesita un espacio de protección y reflexión creativa en su interior. En este espacio es donde habita la deidad y los seres que nos guían por el camino del amor, la dulzura y las ganas de vivir. Tal vez, ángeles que nos hacen sentir que estamos protegidos, que nunca nos abandonan. Nos acompañan en todas las situaciones de la vida, en la soledad, en el miedo, en la depresión, en nuestra resignación y hasta en la muerte.

La escritura logra crear ese espacio de autoconocimiento, de diálogo interno, de resignación o de lo que se quiera llamar, pero que, en el caso de la poeta emblemática de la literatura boliviana, Blanca Garnica, se convierte en un refugio a buen recaudo del devenir y de la fractura, del abismo que se interpone entre quimera y realidad. Porque ella busca una salida y no encuentra, y después de mucha marcha en el afán de entender lo ininteligible, en el afán de encontrar respuestas la poeta dice: “Callo\ con las rodillas\ curvas\ frente a Ti”.

El acto de la escritura para Blanca Garnica, es como ingresar en una especie de “bunker” o una trinchera bien elaborada, para protegerse y salvarse, para ocultarse y acceder; es un espacio de redención, que permite conocerse y comunicar la experiencia e, incluso, la no-experiencia; revelando que no hay nada en el paisaje exterior que pueda compararse con el paisaje interior de la poeta.

Y ella escribe: - “Masticada la idea\ es un fruto maduro\ el resultado\ \De los nogales\ colgará nuestro mundo\ resucitado”.

Así, es Blanca Garnica, la que siempre está resuelta a hilvanar cera y plumas para que Dédalo huya sobrevolando el laberinto; o tal vez hilvane plumas y cera, para que Dédalo se eleve y vislumbre una salida.

Total… siempre me sobrecogen esos raros instantes donde realidad y ficción se ordenan o superponen. Y la poeta escribe: - “Sin el alma\ las piernas desnudas\ de Pinocho\ colgaban de la cama\ \ No recordaba\ su cuarto de juguetes”.

Toda su poesía es sin excusa, una larga evocación de la infancia interrelacionada con la vida misma, dando a luz a un universo perturbador, poblado de raras criaturas entre las que ella destaca. En fin, es una especie de laberinto en busca de una salida.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años. 

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