Plaza Catorce

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Concierto Navideño en el Museo Convento Santa Teresa

Por Plaza Catorce

Este sábado 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, desde las seis de la tarde en el Museo Convento Santa Teresa de Cochabamba se realizará un Concierto Navideño protagonizado por los Niños Cantores del Valle, el Coro de Quinto de Primaria del Instituto Eduardo Laredo, el Coro de la Universidad Católica Boliviana, la Academia Danzares y el Ballet Folklórico de la Universidad Católica Boliviana.

El propósito de este festival es reunir fondos para la restauración de cuadros coloniales que son parte del patrimonio del museo. “Uno de los objetivos del concierto es recaudar fondos para la restauración de los lienzos que están en estado deplorable. La restauración  de un cuadro, dependiendo del tamaño y  el estado en el que se encuentra (un lienzo puede ser de 1,80 de alto por un 1 m. de ancho o 2 m. de alto por 1.20 m de ancho), está entre los cinco, seis mil, siete mil y ocho mil bolivianos, y ese dinero ciertamente no sabemos de dónde conseguir, porque ya no hay para esto financiamiento”, asegura el sacerdote Fray Lintón Guzmán Tórrez OCD, director del Museo Convento Santa Teresa.

“Por lo menos hay 50 cuadros para restaurar –explica Guzmán Tórrez—. Son obras de arte y es verdad que no pertenecen a autores famosos, porque entonces los cuadros de autores famosos no llegaban. Los que tenemos son de autores desconocidos del siglo XVIII todos ellos, y parte del siglo XIX. Esos son los cuadros que necesitan ser restaurados y fuera del lienzo, los marcos que también tiene otro presupuesto su restauración”. Desde la inauguración del Museo Convento Santa Teresa, en abril de este año, se han logrado restaurar 14 cuadros que ya son expuestos en dos salas especiales, así como en la sala capitular del museo.

CARACTERÍSTICAS DEL CONCIERTO

Este Concierto Navideño es organizado por el Centro Boliviano Americano (CBA) de Cochabamba y la Embajada Americana a través de la beca TwentyPreneur, beca que está integrada por 20 estudiantes de la Universidad Mayor de San Simón que estudian inglés en el CBA desde enero de este año. “Cada uno de nosotros tiene un proyecto específico para contribuir al desarrollo regional. En nuestro caso somos ocho personas que estamos realizando todo el proyecto del Concierto Navideño”, cuenta en una entrevista con Plaza Catorce Dayana Coca Vargas, líder de este grupo integrado por Andrés Rossel Rosales, Nieves Caero Candia, Clider Gonzales Salazar, María de los Ángeles Colque, Aleida Flores, Javier Ortuño Aguirre y Daniela Morales Jiménez.

Según Dayana Coca, para la organización de esta actividad han recibido apoyo del director de la carrera de Filosofía de la Universidad Católica Boliviana, Edwin Claros Arispe, quien les colaboró contactándolos a través de la Pastoral Universitaria con el Coro y el Ballet de la UCB. También destaca el apoyo de la maestra Judith Carmona, directora de los coros Niños Cantores de Valle y del Quinto de Primaria del Instituto Eduardo Laredo, que ha confirmado la participación de un total de 124 niños. La Academia Danzares, dirigida por Paola Rivero, es otra de las importantes colaboraciones que han recibido los jóvenes de la beca  TwentyPreneur.

“Hemos hecho este convenio con el CBA para poder apoyar al Museo de Santa Teresa, con una obra de Navidad que con Danzares hacemos cada año con la idea de llevar ese espíritu de la Navidad a los niños y personas mayores”, dice Paola Rivero a Plaza Catorce y detalla que la obra que presentarán, Historia de la Navidad, será puesta en escena por un elenco de 15 niños de entre cuatro y nueve años.

Las entradas para este espectáculo tienen un valor de 30 bolivianos y ya están a la venta, en horarios de oficina, el Museo Santa Teresa (calle Baptista entre Mayor Rocha y Ecuador), en la Biblioteca Abraham Lincoln del Centro Boliviano Americano (calle 25 de Mayo Nº), en la Parroquia San Antonio y en el celular 69410891.

“Todo esto entra dentro de ese proyecto que tenemos de que Santa Teresa sea un espacio cultural, un espacio religioso, un espacio donde la gente pueda sentir la presencia de Dios. Entonces, más que museo queremos que sea un espacio donde la gente encuentre paz y de hecho creo que se logra eso. La gente cuando viene termina con paz interior y por ese motivo hemos pensado lo del Concierto Navideño, para que la gente vea la restauración, vea el convento y sienta también el espíritu de Dios aquí adentro”, asegura Lintón Guzmán.

Este Concierto de Navidad también tiene el apoyo de la UNICEN y la Alcaldía de Cochabamba.

Sofía Orihuela festeja sus 15 años de trabajo en producción y gestión cultural con Samay

Por Claudia Gonzales Yaksic

Hace 15 años Sofía Orihuela comenzó su trabajo de productora y gestora cultural en la ciudad de La Paz. “Empecé a trabajar junto con mi amiga Jimena Martínez en un café cultural que se llamaba Mandala, que estaba detrás de la Universidad (San Andrés) y después con la Fundación Imaginea. Así he comenzado con mi trabajo de lo que es producción y algo de gestión cultural”. Seis años después Sofía aterrizaba en Cochabamba y desde entonces ha demostrado su calidad profesional trabajado en el Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA) y el Festival de Teatro Bertolt Brecht. Ha organizado durante cuatro años la Fiesta de la Música, las mejores versiones de 2014, 2015, 2016 y 2017; ha realizado una versión del Festival de Teatro Peter Travesí y también es directora del festival de video danza Cuerpo Digital y hace cuatro años que es Coordinadora Cultural de la Universidad Privada Boliviana de Cochabamba.

Semanas atrás Sofía Orihuela ha estado en Colombia dando un taller de artes escénicas. “He estado también en el encuentro de directores de la Red Iberoamericana de Danza, donde hemos planificado varios proyectos para las siguientes gestiones y Bolivia va ser el anfitrión del siguiente año (2019), tenemos el apoyo de Helvetia y estamos trayendo un artista suizo que va dar talleres y también va mostrar su trabajo, y como tres o cuatro miembros de la Red Iberoamericana que también van a estar en reuniones presenciales y aportando con diferentes talleres”, cuenta en una entrevista exclusiva con Plaza Catorce.

A modo de agradecer por todo lo que Cochabamba le ha dado, el próximo 8 de diciembre Sofía Orihuela presenta Samay, un festival que se realizará en 16 espacios culturales de la ciudad: Giros Cantabria, Oasis de Dalí, Dalí Café, Pablo’s Pub, La Muela del Diablo, Oxid Bar, Café Kipus, Cowork Café, Árbol de Papel, CoCafé Arte, La Pequetequeca, La Libre, La Troje, Circo El Tapeque, Galería de Arte Urquidi y Tienda Nómada. Esta jornada involucra talleres para bebés de seis a tres años y también para niños, presentaciones de libros; títeres, circo; desfiles de moda, body painting y tatuajes; exposiciones de arte, fotografía y de empaquetaduras; una feria de discos y otra de stickers; una exposición y una caravana de motos y conciertos de diversos géneros musicales.

“Creo que es importante resaltar la idea de Samay –dice Sofía—, que es mostrar que hasta con pocos recursos las actividades culturales se han ido sosteniendo durante estos años con diferentes agentes culturales, y sí esta vez no estamos trabajando con los centros culturales, nosotros admiramos y reconocemos mucho el valor que tienen por ejemplo las 4Cs, que son espacios mucho más estructurados y están a la cabeza de la cultura acá; y estos otros espacios los queremos convertir también en una especie de red de trabajo”.

En la siguiente entrevista Sofía Orihuela cuenta algunos detalles del trabajo que ha desarrollado para hacer posible Samay, también cuenta cómo se involucró con la cultura y el arte, y de los 15 años como productora y gestora cultural.

 

Plaza Catorce (PC): ¿Cómo se te ocurrió hacer Samay?

Sofía Orihuela (SO): Este año cumplo 15 años en trabajo de producción, digo más en producción porque después recién he aprendido a ser gestora… Así que este año, como es un año tan importante para mi carrera, estaba pensando en celebrarlo y estaba pensando la idea de cómo hacer una celebración que también conlleve un agradecimiento y que también siga la línea de mi trabajo y ahí se me ocurrió hacer Samay, un evento que justamente hable de estos espacios que son una especie de híbridos, que a la vez tienen venta de diferentes productos pero que también sostienen actividades culturales en su programación, y ahí he empezado a trabajar con diferentes espacios, a proponerles la idea y se ha ido construyendo poco a poco. Evidentemente no son todos los espacios culturales que tiene nuestra ciudad, solamente es un pequeño grupo que ahora son asociados y que esperemos que en otros eventos estén más espacios que están trabajando por el bien del arte y la cultura en Cochabamba.

PC: ¿Cuánto tiempo te ha tomado organizar Samay?

SO: Bastante tiempo desde que se me ha venido  la idea y realmente animarme a hacerlo, porque era como una cosa decir: “Ah, entonces festejo así”, pero era complicada la estructuración y también es arriesgado hacer un evento de esta magnitud. Desde casi principios de año lo he ido concibiendo, pero ya la última fase de trabajo profundo deben ser los últimos cuatro meses más o menos.

PC: Hacer un festival de la magnitud de Samay requiere un equipo, ¿nos puedes hablar de las personas que te colaboran?

SO: Tengo gente que me está ayudando. He formado un equipo de trabajo, la encargada de comunicación y prensa es Michelle Nogales, estoy trabajando con el equipo Comunica del mARTadero, que básicamente está trabajando conmigo lo que es community management y también han hecho el diseño de la imagen de este año; estoy trabajando con Wilmer Galarza que igual es una persona que ha trabajado conmigo casi toda mi carrera, que es diseñador gráfico, que ha hecho el logo de Samay y también está haciendo material de apoyo. Básicamente somos nosotros y en producción sí soy la única persona.

PC: ¿Cómo has elegido a los artistas y las actividades?

SO: Pues no ha sido una elección directamente mía. Los espacios están siendo también la base de auspiciadores y programadores. Estamos en un diálogo constante, no es que me están prestando espacios para que yo organice un evento, sino que ellos también están súper involucrados en sus eventos, haciendo una apertura de sus casas, como un open house, cada espacio está como sacando lo mejor de sí. Por ejemplo, el Circo El Tapeque va hacer una demostración de títeres, va tener tres fases de circo y una exposición, como una especie de historia de lo que es el circo.

PC: Desde que planteaste públicamente tu proyecto, unos dos meses atrás, Samay ha crecido bastante. ¿Cómo has logrado esto?

SO: La gente se ha ido sumando y también los he ido buscando, porque hay varias personas con las que ya había trabajado durante todos estos años y también varios espacios con los que no había trabajado. Por ejemplo, la Galería de Arte Urquidi, que yo había estado varias veces en el café pero no conocía todo su espacio, y al conocer su espacio realmente he visto que es un tesoro que tenemos en pleno centro; tiene un museo, tiene salas de exposición, tiene espacios para dar clases.

PC: ¿Toda las actividades son gratuitas?

SO: Estamos trabajando con un sistema de aporte, porque creemos que es importante que la gente sepa que sí existe un trabajo previo de los artistas, horas de ensayo… Es un trabajo el ser artista, así que se van a pasar unos sobres Samay, donde la gente puede aportar lo que pueda, lo que quiera, porque  el momento de decidir si iba a ser con entradas, yo me ponía a pensar que es súper importante que la gente aporte, que se acostumbre a esto, pero también me ponía a pensar de que si queríamos tener un recorrido, iba a ser difícil y más que nada para una familia de tres o cuatro personas, porque por más de que sea 10 bolivianos la entrada, ya se va sumando, ya no podrías hacer un recorrido, ya no podrías estar en los diferentes espacios. Así que por eso también los espacios están aportando y los músicos. Yo he puesto en el Facebook que es como un ayni (cooperación y solidaridad recíproca en quechua). Yo siento que es eso, porque es reciprocidad hacia el público, hacia la gente, y también es una reciprocidad mía porque yo no estoy generando recursos ni lucrando con esto, sino más bien estoy poniendo de mis propios recursos, de mi sueldo, para cubrir por ejemplo a mi equipo de trabajo, porque me parece importante agradecer y devolver lo que me ha dado esta ciudad durante estos casi nueve años.

PC: ¿Cómo y a qué edad te has involucrado con la cultura?

SO: Pues yo desde que me acuerdo, desde que tengo uso de razón, he dibujado. La verdad yo no me acuerdo el momento y si alguien me ha dado una hoja o alguien me ha incentivado, no lo sé. Lo único que me acuerdo es que dibujaba con todo lo que tenía y con todo lo que podía y como se podía, y sigo dibujando pero lamentablemente ya no con la intensidad que lo hacía, pero ese ha sido el primer paso y mi papá era profesor de literatura, o sea que mi padre es un gran lector y él siempre me llevaba a, por ejemplo, las exposiciones o lugares artísticos. Él siempre me ha incentivado, él ha sido la primera persona que me ha dicho: “Has lo que quieras y que nunca te digan que no lo puedes hacer. Sea lo que quieras ser en la vida, pero sé buena, yo te voy a poyar cien por ciento”, y creo que mi padre es una de las personas más importantes, él me ha enseñado a escribir; ahora, es algo que he dejado hace muchos años porque me he ligado más a la manera de expresarme en el ámbito artístico y fotográfico, pero ahí he empezado y cuando ya salí de la universidad obviamente yo no me imaginaba en otra carrera que no sea Artes Plásticas, porque he estudiado Artes Plásticas en la Universidad Mayor de San Andrés, he estado en la mención pintura, he hecho grabado, litografía, escultura, serigrafía, de todo durante todos mis años de formación y me he dedicado a la fotografía después porque se me abrió este campo siendo reportera gráfica. He trabajado como reportera gráfica en un semanario internacional, Tiempos del Mundo. Ha sido mi primer trabajo, he tenido muchísima suerte, tendría mis 22 o 23 años 23 años. Ha sido así como un golpe de suerte.

PC: ¿Y cómo te acercaste a la danza?

SO: Danza es en lo que más he trabajado. Cuando empecé a trabajar en la Fundación Imaginea, ellos organizaban varios eventos y entre ellos uno que se llamaba Andanza, que era un festival internacional de danza en espacios urbanos en La Paz, parte de la Red Ciudades que Danzan, que son  más de 32 ciudades por el mundo y es un diálogo entre la danza y la arquitectura, ese ha sido digamos mi primer encuentro con la danza contemporánea y de ahí ha nacido el evento que dirijo hasta ahora que es Cuerpo Digital, que es el Festival de Video Danza, Cuerpo y Nuevas Tecnologías. Ese es mi gran fuerte y la fotografía de artes escénicas.

PC: ¿Cuántos años que estás en Cochabamba?

SO: Ya son casi nueve años que estoy en Cochabamba, o sea, más de la mitad de mi carrera. He llegado a Cochabamba básicamente porque estaba embarazada y me sentó bastante mal el embarazo en La Paz así que… Cochabamba me ha tratado bastante bien desde mi llegada, he tenido la posibilidad de trabajar con gente muy linda, varias instituciones y casi con todas las áreas artísticas.

PC: ¿Llegaste directo a trabajar en cultura?

SO: Yo he llegado en la última etapa del embarazo y cuando mi hijita tenía como cinco meses aproximadamente he empezado a trabajar en el Instituto Cultural Boliviano Alemán. Empecé a finales de 2010 y me quedé cuatro años, y cuando ya había terminado mi trabajo en el ICBA tenía muchas ganas de retornar, la verdad, a La Paz, más que nada por volver a estar en cercanía de mi familia, pero se me han seguido abriendo las oportunidades en Cochabamba. Justo cuando estaba a punto de irme me llamaron de Premio Nacional de Teatro Peter Travesí y ya me quedé y ese año mismo también me llamó la directora de Alianza Francesa para trabajar como consultora de la Fiesta de la Música durante cuatro años y ya me quedé, con esos dos proyectos.

La vía crucis del exilio, sobre "Tomasa" de Carlos Decker-Molina

Por Javier Claure C. 

Carlos Decker-Molina, periodista y escritor boliviano residente en Estocolmo (Suecia) desde hace mucho tiempo, es el autor de la novela “Tomasa” que obtuvo, en el año 2014, el tercer puesto en el Premio Internacional de Literatura organizado por la Editorial Kipus de Cochabamba (Bolivia). Se trata de una obra literaria de profundo contenido social en donde, Decker-Molina, se asoma al mundo literario tomando en cuenta como puntos de referencia Bolivia y Suecia. Así revela en su escritura, en este caso particular, la dolorosa caminata del exilio. Tomasa rompe con las estructuras de novelas a las cuales estamos acostumbrados a leer. Se utilizan palabras en sueco, en italiano, en quechua y “bolivianismos”. Además, al final de cada capítulo hay información adicional como por ejemplo: certificados médicos, cartas, poemas, garabatos, diálogos, informes, certificados de asistentes sociales, monólogos, apuntes, preguntas, dibujos terapéuticos y certificados de la policía. También hay un glosario en donde se explica el significado de cada palabra que no está escrita en español.

Tres personajes principales van rodando en la novela, y a medida que uno se adentra en la lectura forman un triángulo de conversación que crea tensión. Y, como consecuencia, mantiene al lector pegado a las páginas. Gualberto Paniagua Mamani es la metáfora del sufrimiento. Ingmar, periodista sueco, es la metáfora de la solidaridad sueca en los años 70. Pia, ex mujer de Ingmar y de Gualberto, es la metáfora de la libertad. Y en la lejanía Tomasa, la madre de Gualberto, es la metáfora de Bolivia. El exilio tiene muchas caras, independientemente cual haya sido el motivo. Para las personas que fueron torturadas, perseguidas y encarceladas, el exilio significa alivio y libertad. Pero también puede denotar tristeza, soledad, discriminación, desarraigo y, a veces, distorsiones psíquicas. El exiliado es una persona que ha sentido en carne propia el estado interrumpido del ser, dejando atrás todo lo que tenía en su país. En resumidas cuentas, el exiliado se ve forzado a construir una identidad en el país acogedor partiendo de las profundas heridas que surgieron en su país de origen.

Gualberto Paniagua, es un boliviano de procedencia campesina que hilvanó su historia entre dos continentes. Su padre, un “sindicatero” desaforado, lo había raptado a corta edad del regazo de su madre Tomasa, quien sufría lo indecible por esta separación. En su país natal sufrió la tortura y la persecución por su militancia en un partido de izquierda. Con el paso del tiempo logra escapar a la Argentina. Y desde allí escribe cartas a su madre:
“Mamita Tomasa: Estoy en Tucumán y me he vuelto guerrillero del Ejército Revolucionario del Pueblo. Mis compañeros son muy buenos y me han dicho que ser guerrillero es subir en la escalera de la vida del hombre para ser un hombre nuevo. Cuando triunfe la Revolución que estamos armando para dar libertad a gente como vos iré a recogerte. Patria o muerte, mamitay; tu hijo Gualberto”.

Otra carta dice: “Mamitay, mi papá ha muerto, pero no llores por él, por su culpa estamos sufriendo todos. Los compañeros y un yatiri (brujo curandero indígena) que me lo ha mirado en coca me han dicho que no vuelva a Bolivia porque la situación sigue jodida. Gracias a un “llajtamasi” (compatriota), aquí he conseguido trabajo en la zafra. Seguiré juntando dinerito para ir a buscarte. A veces no puedo dormir nada, ni una horita siquiera. Tu hijo Gualberto”. Al parecer, la situación de Gualberto no era placentera en Argentina. Las peripecias se sumaban unas tras otras. Había visto morir a su padre alcoholizado, trabajaba muchas horas en la zafra y soñaba con su madre todas las noches. En medio de todo ese agobio, el destino juega a su favor y logra salir a Europa. Desde allí escribe otra misiva: “Mamitay: Anoche he llegado a un lugar frío que se llama Alvesta; está en un país que se llama Suecia. Perdona pues mamita, el flaco, el turco, el Walter y yo hemos fracasado. Creo que ya no haré más revoluciones. Me han apaleado y sabes estuve cerca de ti en Oruro pero me mandaron de vuelta a Argentina. A veces, querida mamita, me entra un sonk’oynanan (tristeza) terrible; quiero llorar no más, no duermo y me quedo mirando la oscuridad. Tu hijo G”.

En Suecia obtiene el asilo político y, al igual que todo ciudadano, recibe un número personal: 530802 – 9159. Las primeras seis cifras hacen referencia a la fecha de nacimiento. Es decir el año, el mes y el día. El penúltimo dígito indica el género. Dígitos pares son destinados para las mujeres y los impares para los hombres. Y, en consecuencia, existe un único Gualberto Paniagua Mamani. De esta manera Gualberto va entrando, poco a poco, a la rosca de la vida cotidiana sueca. Y su número personal es registrado en los bancos de datos de las autoridades.
A medida que pasa el tiempo conoce a una pareja sueca, Ingmar y Pia, padres de dos hijos. Un día, lo invitan a casa para festejar “Midsommar” (pleno verano), la fiesta más emblemática de Suecia. La conversación fluye entre comida, trago y canciones. Ingmar se excede con el alcohol y se queda dormido en un sillón. Mientras Pia y Gualberto aprovechan la situación para dar rienda suelta a sus sentimientos desenfrenados, lo cual con el transcurso del tiempo cobra un desenlace fatal. Pia abandona a Ingmar y a sus dos hijos para irse a vivir con Gualberto, el indian (indio), ex militante en las filas de izquierda.
Gualberto estudia con esmero el sueco y el inglés, requisitos que le permiten entrar a la universidad, donde se forma como ingeniero cibernético. Este logro afianza su nueva identidad, obtiene un trabajo y un estatus social relativamente bueno. Pero la relación con su pareja no marcha bien y se separa de Pia. Gualberto se compra un ático en pleno centro de Estocolmo, en un barrio bohemio, y deja atrás sus conceptos revolucionarios. Se olvida de la lucha por el pueblo, del proletariado y se vuelve un pequeño burgués. Es un hombre de moda, utiliza zapatos de excelente calidad, tiene costumbres caras, acude a restaurantes y cafeterías de moda. Este cambio radical es un fenómeno curioso y real que se ha dado en mucha gente que ha llegado a Suecia con las ideas revolucionarias escritas en el pecho. A un principio hablaban de política y eran poco menos que la Revolución proletaria andando. Sin embargo, con los años, las cosas materiales y las condiciones de vida que ofrece Suecia; se han sumergido en un mundo de consumo. Y, por consiguiente, han olvidado totalmente esas ideas y principios por los que luchaban en su país de origen.

En el caso de Gualberto, todos esos cambios, que aparentemente se ven como un signo de prosperidad, no consiguen calmar su ansiedad. Sufre de trastornos psíquicos y tiene una profunda crisis de identidad. Él mismo afirma: “Estoy jodido. Me acosan tanto los fantasmas de aquí como los de allá. ¿Quién carajo soy? Padezco de orfandad, es decir soy huérfano de madre, padre y de patria. ¿No sé quién soy?”. En un monólogo hace referencia a su madre: “Mi madre debió haber sido una santa. ¿Qué será de ella?  Anoche la volví a ver, últimamente la veo con frecuencia. Su rostro se estrella en mi cara, recordándome que la tengo sin tenerla. Mi madre es un sufrimiento antiguo. A cada instante me pregunto qué podría haber pasado si me quedaba con ella”. 

Pia, su ex pareja, lo describe como un hombre sin historia familiar, con espíritu triste y acongojado por terribles pesadillas. Un hombre que estudió con la tozudez de un loco, olvidándose de Pia y de él mismo. Probablemente así canalizó su angustia cuando estudiaba en la universidad. Es más, una ecuación diferencial, en una página de la novela, revela el trastorno bipolar de Gualberto Paniagua. Gualberto dice al respecto: “mi mal es una ecuación no resuelta, pertenece a la teoría de la relatividad”. Y se lee, entre otras cosas: “La geometría de mi ser es igual que la del espacio-tiempo no euclidiano, es decir no es plana”. De esta afirmación se pudiera especular, tomando en cuentas los logros y fracasos de Gualberto, que se desarrolló en una geometría elíptica de curvatura positiva y en una geometría hiperbólica de curvatura negativa. O sea, existe un espacio tridimensional en el que se ha desplazado, y un tiempo en el cual ha hecho historia. Y el espacio en el que se mueve Gualberto, en la novela, se llama Suecia: infierno y paraíso. Paraíso porque, a pesar del empeoramiento del modelo sueco, Suecia sigue siendo un Estado de bienestar social con una economía estable y mixta entre el capitalismo y el socialismo. Esta realidad, ha permitido que se lleven a cabo conquistas sociales de gran envergadura. Y gracias a ello es catalogado, a nivel mundial, como uno de los países con altos niveles en el campo social.
Los jubilados, los niños y las personas con discapacidad física o mental gozan de equidad. Una persona sin una pierna o sin brazos tiene derecho a participar en la sociedad. Es decir, no le quitan la calidad humana. Existe ayudas económicas para las madres solteras, subsidios económicos mensuales para menores de 18 años, derecho a 5 semanas de vacaciones, derecho a 480 días pagados (a las personas que trabajan) por concepto de permiso parental, atención médica gratuita para menores de 18 años, enseñanza gratuita tanto en el colegio como en la universidad, pago relativamente bajo, para adultos, por operaciones o consultas médicas, cesantía baja; seis por ciento este año y también pronosticado para el próximo año (según la Revista de Economía, Ekonomifakta), departamentos acogedores con agua fría, caliente y calefacción que viene desde una central, excelentes bibliotecas y un buen medio de transporte. Pero ¡ojo! que no se malentienda como que los ciudadanos reciben todo gratuitamente del cielo. En Suecia, como en todas partes del mundo, las personas que quieren vivir holgadamente y con lujos tienen que trabajar duro, para obtener un título universitario hay que estudiar fuerte. Los trabajadores pagan un impuesto alto, precisamente para mantener el bienestar en la sociedad. Los hombres cocinan, atienden a sus hijos, les cambian pañales, hacen la limpieza, lavan los platos, hacen mercado, riegan las plantas, etc.
Los suecos no son muy amigables que digamos y muchos de ellos viven felices en su soledad. La mayoría de los vecinos ni siquiera saludan, a no ser que sea un extranjero. No importa si una persona es profesional o no, si vive en un departamento o en una casa. Y como dice el dicho, “no todo lo que brilla es oro”. Infierno porque en Suecia existe racismo, soledad, depresión, suicidios, desarraigo, segregación, etc. De acuerdo al Centro Nacional, para la Investigación y Prevención del Suicidio, del Instituto Karolinska que pertenece al Hospital Universitario Karolinska, 1.544 personas se quitaron la vida durante el año 2017. De las cuales, 1.063 eran hombres y 481 mujeres.

El médico sociólogo estadounidense de ascendencia judía, Aaron Antonovsky (1923-1994), creó la teoría salutogénica. Una teoría sujetada por tres pilares: la compresibilidad, la manejabilidad y la significatividad. Estos tres conceptos juegan un papel muy importante para que exista una convergencia hacia, lo que Antonovsky llamó, “el sentido de coherencia (SOC)”. A grandes rasgos, la teoría salutogénica describe la capacidad que tiene un individuo para comprender el significado del mundo que lo rodea. Es decir, el ser humano debe darse cuenta de la relación que existe entre sus actos y los efectos que éstos tienen en su entorno. Debe igualmente tener la suficiente inteligencia para asimilar y rectificar experiencias y sucesos. Debe poseer sentimientos de carácter cognitivos emocionales para llegar a la conclusión, de que a pesar de muchos problemas que depara la vida, vale la pena vivirla. Además, según esta teoría, todo ser humano tiene la capacidad o sentimiento para enfrentar los desafíos y adversidades de la vida. También hace referencia a la aptitud y la tolerancia para comprender a otras personas y a otras culturas. A juzgar por Antonovsky, una  persona con esas cualidades alcanza el sentido de coherencia en la vida.

Volviendo al caso de Gualberto; sin duda alguna lleva una fisura en su fuero interno por la separación de su madre a corta edad. Fue raptado por su padre para ser trasladado de un lugar a otro. En otras palabras, la adaptación psicológica de Gualberto, a un nuevo entorno, ocasionó una serie de cambios que le afectaron de forma negativa emocionalmente. Quizá por eso extraña mucho a su madre, en su adultez, y la ve en sus sueños. Asimismo tuvo un padre alcohólico y fue torturado en su país. Por su pasado, y a pesar de ser profesional en el país acogedor, Gualberto no tiene capacidad para enfrentar las desventajas de la vida, no tiene sentimientos cognitivos cabales, no puede ver su entorno con objetividad, no quiere ver las consecuencias de sus actos de locura, los recursos a su alcance no le son manejables, los estímulos internos y externos no le proporcionan felicidad en la vida. O sea, Gualberto no tiene “el sentido de coherencia en la vida”. No puede resolver la incógnita de su dolencia y, como efecto, cae en depresiones, tiene un sinfín de preguntas, se deja llevar por los pensamientos negativos afincados en su mente y se encierra en su ático aislado de todo el mundo. Pia dice al respecto: “Lo que me molesta profundamente es que sus colegas discuten y debaten con él sobre temas cibernéticos pero ninguno de ellos ha ido a visitarlo en su ático de Sibirien y tampoco lo invitan nunca. Departe amigablemente en todas las fiestas de fin de año con el personal de las empresas en las que trabajó, pero al día siguiente vuelve a ser el 530802-9159; es decir, retorna a la categoría profesional del colega y no del amigo”.

Dicho de otra manera, Gualberto carece de un entorno social que pueda ayudarlo de algún modo. No tiene amigos y se emborracha con la soledad mirando las paredes de su ático. Sus colegas son fríos y calculadores. No les gusta el alboroto y no quieren, para nada, inmiscuirse en los problemas de Gualberto. Jamás lo visitan, tampoco lo invitan a su casa, ni tienen una pizca de compasión por él. Pues en Suecia no existe la pasión latina o del Mediterráneo. Hay personas que han vivido muchísimo tiempo en este suelo nórdico, y nunca han sido invitadas a un cumpleaños, a una boda o a un bautizo de una familia sueca. Es cierto, uno comparte las fiestas del trabajo, pero al día siguiente uno vuelve caer en el casillero de colega. Al fin y al cabo Suecia, es para los suecos.

(*) Javier Claure C. es escritor boliviano y vive en Suecia desde hace décadas.

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Sergio Fernández Grájeda: “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula”

Por Claudia Gonzales Yaksic

En octubre pasado, el actor, productor audiovisual, además de docente universitario, el cochabambino Sergio Fernández Grájeda, participó en Colombia del II Premio Interamericano en Modelos Educativos Innovadores en Educación Superior (Premio MEIN), con la ponencia “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula”.

“El humor y la risa como estrategia pedagógica habla sobre cómo puede incidir el humor, ese estado anímico que puede despertar sonrisas, situaciones, actitudes, acciones risibles; conjugado al proceso de enseñanza aprendizaje, tanto en el profesor o el participante, permitiendo de esa manera generar creatividad”, dice Sergio en una entrevista exclusiva con Plaza Catorce; entrevista en la que cuenta que desarrolló este modelo basado en su tesis de pregrado, en la que habla “sobre cómo los elencos de café concert conciben al indígena y cholo boliviano a través del humor”. Este tema, a su vez, se inspiró en la experiencia laboral de Fernández como parte estable del elenco de humor de “El Pocholo y su Marida”, fundado por  Guery Sandoval y Marianela Molina el 19 de febrero de 2010 y que continúa vigente hasta la fecha con mucho éxito.

“De esa manera amplié mi horizonte sobre el humor y su rol en la sociedad… Entonces, como estudiante y docente de educación superior, vas tomando conciencia sobre la ‘educación’ y cómo ésta se ha trazado como consigna, a lo largo de la historia, de un tradicionalismo persistente, no alejado de las clases magistrales donde predomina la comunicación vertical entre aquel que ‘sabe’ (el docente) y aquel que aprende (el estudiante) , generando así mismo, en la mayoría de los casos, una ‘cultura de miedo’ al docente, porque además el docente en la mayoría de los casos es ‘gruñón’, extremadamente serio o recatado. Entonces, 10 años actuando en teatro de café concert, debía ser transversal, por qué no, estudiar el humor en el aula o aplicarlo”.

El Premio MEIN es convocado por la Organización Universitaria Interamericana (OUI), el Colegio de las Américas (COLAM) y la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) con el afán de “conocer e intercambiar sobre las últimas tendencias y prácticas educativas innovadoras implementadas en las Instituciones de Educación Superior del Continente, y tiene como objetivo “promover la difusión, el intercambio y el conocimiento de prácticas educativas que por sus características y resultados son ejemplos relevantes de innovación educativa en educación superior”.

Sergio Fernández se enteró de la existencia del Premio MEIN “mediante una convocatoria pública, así que decidí postular mi tema de investigación de posgrado, el cual lo desarrollo hace tres años de manera informal, cuando empecé a trabajar en la UMSS y UCATEC, aplicando de manera experimental, pero ya llevo un año y medio investigando académicamente el tema, como argumento para la tesis de posgrado”, en la que está trabajando bajo la guía del magíster en comunicación Marcelo Guardia Crespo.

Según cuenta, la aplicación del modelo de “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula” lo ha desarrollado con dos grupos: uno A con humor y uno B sin humor. “Las perspectivas que se han dado son interesantes porque precisamente sí ha funcionado el humor, pero se podría decir que también hay este ‘recaimiento’ en muchos estudiantes de seguir una línea tradicional en la educación, donde te dicen que hacer humor en el aula es una especie de chacota. Entonces, se mantiene todavía esta perspectiva de lo tradicional, pero en su mayoría han sentido muy diferente el proceso, lo han sentido más llevadero, han sentido más facilidad incluso al momento de aprender, más confianza; y la educación obviamente se convierte en más dialógica y horizontal. Por ende, el proceso ha cambiado totalmente, porque incluso ellos no lo han sentido como una materia ni como una clase, lo han sentido como una proceso de compartimiento entre todos, porque esa es la idea”.

“Ahora –sigue explicando Sergio—, me estoy enfocando en la  parte académica, precisamente a ahondar los estudios del humor en general. Estoy empezando a aplicarlo en diferentes espacios, pero también en la educación mientras esté trabajando de docente”.

¿Y cuál es la opinión de Sergio sobre el modelo educativo del sistema boliviano? “Yo diría que actualmente se está renovando porque precisamente ahora, con los diplomados en educación superior, se están dando nuevas actualizaciones referidas a aplicar la tecnología dentro del aula para dar otro tipo de proceso, que es lo más relevante; pero se sigue manteniendo aún en muchos docentes, no en todos, este enfoque tradicionalista donde hay una relación… yo diría de una cultura del miedo hacia el docente, porque el docente sabe, el docente te va reñir, el docente te va decir, el docente de va, te va, te va… Yo diría que la educación comprende en que las dos partes aprendan, tanto el docente del estudiante, porque implica empatía; pero también la parte del estudiante donde obviamente no es un participante pasivo, es un participante activo. Yo diría que la educación debería estar ligada más a la praxis que a la teoría, pero también diría que está cambiando el modelo. Hay muchos cambios dentro de la educación pero que van a tardar mucho todavía porque precisamente se enfocan hacia lo tradicionalista, es un enfoque más occidental hacia las clases magistrales, pero sí considero que está cambiando”.

De esta segunda versión del Premio MEIN 2018, realizada entre el 22, 23 y 24 de octubre pasado, participaron 13 países con treinta temas de innovación educativa  y entre ellos, representando a Bolivia, estuvo la propuesta de Sergio Fernández, que logró cumplir  los requisitos, entre ellos que la propuesta debe estar vigente y tener mínimo dos años de implementación en aula y mostrar su impacto mediante indicadores cuantitativos y cualitativos.

Ahora que está de vuelta y después de haber vivido esa experiencia, ¿qué proyectos tiene Sergio Fernández en mente? “El hecho de haber sido seleccionado para exponer mi tema a nivel internacional dentro de las directrices de ‘innovación educativa’, me da más coraje, me envalentona a continuar con más sobre el tema, dado que aún en Bolivia no se han profundizado investigaciones educativas relacionadas; más sí, es innegable, está presente. Pienso también que el humor es transversal, se puede relacionar con todo tipo de circunstancia y en mi caso, también en mis áreas laborales: Actuación, dirección, docencia, la vida misma”.

TRAYECTORIA

Fernández es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Mayor de San Simón y actualmente realiza una maestría en la Universidad Católica Boliviana. Sobre sus inicios en la actuación,  recuerda “que cuando era niño, hicimos un cortometraje con mi padre y mi hermano, seis años tendría, una película casera, creo que eso dejó una huella imborrable en mi vida”, dice. De ahí siguió con la actuación en el colegio y luego en la universidad. Si bien entró a estudiar Comunicación Social “más con la idea de escribir, porque a mí me gusta más escribir guiones, me gusta más escribir en general; pero me invitaron a un taller de cine, los de la carrera de Comunicación Social y yo diría que esa fue la punta de lanza dentro del audiovisual. Después de eso empecé a tocar más puertas, a presentarme en castings, empecé posteriormente con mis participaciones en cortometrajes y después comencé a trabajar con otros directores como Okie Cárdenas y Jorge Sanjinés”.

Profesionalmente, en el campo de la actuación, Sergio ha trabajado desde el 2007 en cortometrajes (uno de Franco Rojas y otro de Róger Vargas) y también ha sido extra y protagonista de varias películas, entre las que figuran: “El Domingo” (Okie Cárdenas), “El Pocholo y su Marida Amor a lo Gorrioncillo”. Participó como actor figurante y asistente en “También la Lluvia” de Icíar Bollaín; en “Insurgentes” de Sanjinés y ha sido protagonista del cortometraje “Sentencia” y de la película “Boquerón” de Tonchy Antezana.

“La actuación en mi vida inició bajo la necesidad de expresar la energía que llevo dentro, el instinto de expresión y mi personalidad que acentuaban y acentúan mi humor, pero bajo la consigna de la reinterpretación humorística que uno puede hacer de la vida misma, en sí; de todo aquello que nos rodea, un sarcasmo, una ironía, una comparación, el doble sentido, infinitas formas de expresar lo risible. Creo que esas fueron las cosas que más me inspiraron a hacer y ahora estudiar el humor”, asegura.

En su faceta de actor de tablas, Sergio Fernández comenzó el 2010 como parte estable del elenco del café concert “El Pocholo y su Marida”, donde aún trabaja. “Conocí a Guery Sandoval el año 2008 en un casting que hizo en el mARTadero, que precisamente era para su película. Yo estuve simplemente 30 segundos como extra en la película, pero esa fue la raíz precisamente que nos llevó a lo que hacemos ahora, porque ahí hubo bastante química con él y de esa manera me invitó a formar parte de este elenco que se fundó el 19 de febrero de 2010”. También trabajó con la Orquesta Filármónica de Cochabamba, bajo la dirección Augusto Guzmán e Ivette Mercado, en el Musical Jesucristo SuperStar. Trabajó además con Makurka Teatro y actualmente es parte del colectivo teatral Nómada.

Inquieto como es, Sergio ha estudiado actuación en la Hollywood Academy of Permorming Arts, fundada por el actor boliviano radicado en Estados Unidos, Reynaldo Pacheco.

“Sobre mi faceta como conductor de televisión –cuenta Sergio—hice Break TV (que se transmitía por Canal 11 y después por Univalle Televisión) durante casi cuatro años, del 2011 al 2014. Pienso retomar la televisión, pero siento que ahora estoy en una etapa larva, donde las ideas se desarrollan, maduran, se añejan y esperan parir”.

Actualmente Sergio está dedicado también a la producción audiovisual y la dirección de ficción en formato cortometraje. En este campo incursionó en el año 2012, dirigiendo y produciendo el corto “Rosado Añejo”, que fue seleccionado para el FENAVID. Dos años después dirigió y produjo “Sopa”, corto también seleccionado para el FENAVID y que fue parte de la selección “Horror Cine Festival de España, y el 2015 dirigió y produjo el corto “Diablo Empedocliano”. Ahora está trabajando en la post producción de otra de sus creaciones, se trata del corto “Puta Marta”, cuya trama gira en torno al narcotráfico y tiene como protagonistas a  Guery Sandóval, Enrique Aráoz y Romel Vargas, y que será estrenado en los siguientes meses.

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