Plaza Catorce

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“La más lejana medianoche”, nuevo libro de Ronald Rodríguez

Por Plaza Catorce

El próximo miércoles 3 de octubre, a las 19:00, en el Centro Simón I. Patiño, el escritor Ronald Rodríguez Gonzales presentará su nueva producción literaria. Se trata de “La más lejana medianoche”, una novela de ficción sobre el conflicto bélico en Afganistán y Siria, y que representa un drástico cambio en la temática hasta ahora explorada por el autor cochabambino.

Ganador del Premio Nacional de Literatura 2011, convocado por la Alcaldía de Santa Cruz, con su libro “El evangelio de las profundidades”, que tuvo como jurado a Homero Carvalho, Peter Levy y Pablo Deheza, Ronald Rodríguez publicó luego “El libro de las sombras” y "El mártir de los orígenes", los tres parte de "Hyperrealidad", donde habla sobre el ocultismo, la magia, la numerología, la simbología y la brujería, temas con los que logró conquistar a un amplio grupo juvenil.

Lejos ya del género de ciencia ficción y fantasía donde se encasilló su obra, ahora presenta este nuevo trabajo que tiene como protagonista a Esteban, hijo de un narcotraficante francés que en los años 80 del siglo pasado importaba cocaína de Bolivia hacia Francia y quien se involucra con una boliviana que lo rescata luego de ser abatido por la policía en el aeropuerto de El Alto. Producto de esta relación nace Esteban, bajo la condición de ser criado en Francia. Al cumplir tres años el niño es enviado con su abuela paterna y termina estudiando en la Sorbona y graduándose como ingeniero en seguridad de instalaciones corporativas. Ni bien termina su carrera especializado en desarrollar “análisis de escenarios de conflicto para anticipar contingencias, Esteban es contratado por una empresa de seguridad privada inglesa, dígase mercenarios, para trabajar en instalaciones de multinacionales en países de alto riesgo, como Sierra Leona, Afganistán, Irak, y Pakistán”, explica el escritor en una entrevista con Plaza Catorce.

Paralelamente a esta historia, nace una niña en Afganistán, Rahima, durante el bombardeo de Kabul bajo el régimen talibán, en el seno de una familia muy pobre y, odiada por su padre por ser mujer, la pequeña termina creciendo en una cárcel. “Ahí aparece otro personaje, Yaryna Pavlichenko, que es una ingeniera ucraniana que trabaja con empresas de instalaciones y servicios petroleros. La mujer tiene un know-how increíble sobre cómo manejar esos negocios, pero a la par desarrolla un interés humanitario por las mujeres y niños pobres en esos países donde están las mayores operaciones petroleras” y termina involucrada con Esteban y Rahima.

CÓMO NACE LA NOVELA

El origen de esta nueva novela de Rodríguez se remonta a principios de este siglo XXI, cuando el autor, entonces licenciado en Derecho, decide hacer una especialidad –en Santiago de Chile—en Derecho Corporativo con mención en Derecho Petrolero. “El estudio de los hidrocarburos es más un aspecto técnico y más que un aspecto técnico es un aspecto geopolítico. Entonces, mi diversión, mi hobby, mi gusto, era estudiar geopolítica”, cuenta. Una vez de retorno en el país, Ronald Rodríguez empezó a trabajar en Santa Cruz en la empresa Transredes (hasta que fue nacionalizada), por lo que siguió ahondando en el tema, además que como docente de la materia en postgrado y en pregrado, “tenía que contagiar a mis alumnos ese interés por ver cómo se manejaba el negocio del petróleo, que es un manejo geopolítico más que corporativo. Entonces, he estudiado 15 años la geopolítica de los hidrocarburos y un día decidí, después de terminar ‘Hyperrealidad-El libro de las sombras’ (novela anterior a ésta), que tenía que sacar todo ese conocimiento. Pero ese conocimiento todos los años cambiaba, cambiaba, cambiaba y cambiaba… Es tan dinámico el tema que me he concentrado solamente en la parte de los conflictos y la visión del personaje principal es la visión mía de los problemas”.

Si bien “La más lejana medianoche” fue pensada durante más de una década, recién comenzó a ser escrita el 2014  durante un proceso muy doloroso para el escritor. “Me divorcié, renuncié a mi trabajo en Santa Cruz, volví a Cochabamba, estuvimos solos con mi hija y fue un proceso en donde volví a encontrarme como persona, como hombre a lado de mi familia, que es mi hija. Entonces, ese proceso de identificación personal, de perdón, todo está en el libro. Ha sido mi escape emocional. Podría entenderse como una autobiografía novelada, pero es un mucho más doloroso el libro que mi vida, porque hay en la novela el trasfondo de la guerra que muchos ignoramos y esa ignorancia del problema es lo que quiero mostrar a través del libro, que es muy íntimo”.

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Primer encuentro de Wawa Sikuris Taypi Ayca-Italaque

La comunidad de Italaque junto al Gobierno Autónomo Municipal de Mocomoco, del departamento de La Paz, en coordinación con el Viceministerio de Interculturalidad y el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF), dependiente de la Fundación del Banco Central de Bolivia, han lanzado la convocatoria para el Primer Encuentro de Wawa Sikuris Taypi Ayca-Italaque 2018, que se desarrollará este viernes 28 de septiembre en  la población milenaria de Italaque.

Sobre el tema, el responsable de Interculturalidad de la Alcaldía de Mocomoco, Boris Bernal Mansilla, asegura que el objetivo de este evento es “reconstituir y revalorizar junto a los niños y niñas del municipio de Mocomoco la esencia ancestral del Sikuri de Taypi Ayca–Italaque, en el marco de la Ley Departamental Nº 080 que declara Patrimonio del departamento de La Paz a los Sikuris de Taypi Ayca – Italaque”.

El sikuri es una expresión cultural que data de épocas prehispánicas, donde se utilizan los instrumentos musicales como la zampoña y el bombo que son tocados en perfecta sincronía entre 14 integrantes de un grupo, y generan melodías que cautivan a propios y extraños.

Por su parte, el alcalde de Mocomoco, Elías Mollehuanca, señala que este Primer Encuentro de Wawa Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, “por ser una actividad programada por el Gobierno Autónomo Municipal de Mocomoco, se constituye en un acto oficial de salvaguarda de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, como referente del potencial ancestral de este municipio con carácter incluyente y participativo. En ese sentido participarán más de 20 unidades educativas y comunidades de esta región”.

El idea del samurái Yukio Mishima (El camino de la pluma y de la espada)

Por Márcia Batista Ramos (*)

Yukio Mishima fue un genial y polifacético escritor, novelista, dramaturgo, poeta, ensayista, crítico y actor japonés. Considerado uno de los más grandes escritores de la historia del Japón, cuyo verdadero nombre era Kimitake Hiraoka (Kimitake, significa príncipe guerrero), nació en Tokio el 14 de enero de 1925. Murió en Tokio el 25 de noviembre de 1970.

Después de una breve relación con Michiko Shoda, quien tiempo después se convertiría en esposa del Emperador Akihito, se casó con la hija de un conocido pintor, Yoko Sugiyama, en 1958, con quien tuvo una pareja de hijos.

Nacido en una familia de la burguesía, Mishima se orgullecía de pertenecer por línea de sus antepasados a la clase de los samuráis de la era Tokugawa. Estudió en la famosa escuela Gakushüim, donde se graduó con honores y escribió su primer cuento a la edad de doce años.  Desde 1938 hasta 1941 escribió su primer libro de relatos aunque empezó a prosperar y se convirtió en el miembro más joven de la junta editorial en la sociedad literaria de la prestigiosa escuela.

Fue invitado a escribir un relato para la célebre revista “Cultura literaria'” y presentó “El bosque en todo su esplendor”. La historia fue publicada en forma de libro en 1944, si bien en una pequeña cantidad debido a la escasez de papel en los difíciles tiempos de guerra.

A los dieciséis años publica su primer libro de relatos, que coincidió con su ingreso en la Facultad de Derecho en Universidad de Tokio. Aunque su padre le había prohibido escribir y, peor, abrazar la carrera de escritor, Mishima continuó escribiendo en secreto cada noche, apoyado y protegido por su madre Shizue, quien era siempre la primera en leer cada nueva historia. A propósito de la prohibición de su padre, existe la célebre frase del escritor: “Las buenas maneras no presuponen la obediencia a la voluntad ajena”.

Después de graduado, obtuvo un trabajo como funcionario en el Ministerio de Finanzas japonés donde trabajó por un año y dimitió para dedicar su tiempo completo a la escritura.

Mishima comenzó su primera novela, “Ladrones”, en 1946 y la publicó en 1948, colocándose  en la segunda generación de escritores de posguerra. Le siguió “Confesiones de una máscara”, en 1948, una obra de final abierto, que cosechó un inmediato éxito y que supuso su definitiva consagración en el mundo literario; supuestamente una obra autobiográfica sobre un joven que debe esconderse tras una máscara para encajar en la sociedad. La novela tuvo un enorme éxito y convirtió a Mishima en una celebridad a la edad de 24 años.

Escritor pródigo, hermético y seductor, disciplinado y versátil, irónico y difícil, cuyo principal interés se centró en los valores tradicionales japoneses y la esterilidad espiritual de la vida contemporánea. Mishima escribió cuarenta novelas, más de una decena de obras de teatro, una veintena de libros de relatos, y, al menos, veinte libros de ensayos, numerosos cuentos, poemas, artículos, así como un libreto. También escribió obras muy aclamadas para el teatro kabuki y versiones modernas de dramas no tradicionales. Obras destacadas: “El pabellón de oro” (1956); “Nieve de primavera” (1968); “Caballos desbocados” (1969); “La corrupción de un ángel” (1970) y “El templo del alba” (1970), entre muchos otros.

Yukio Mishima es un autor que fascina por su existencia; tuvo una vida desgarrada en múltiples direcciones que proporciona a su obra una riqueza impresionante. No deja de ser, sin embargo, uno de los autores que van en contra de las opiniones dominantes tanto en su obra como en su vida: un romántico, al fin y al cabo, recuperable ahora por los nostálgicos de 1968. Efectivamente, gran parte de estos escritos hacen referencia a las revueltas estudiantiles japonesas de 1969 y 1970, revueltas con las cuales mantiene una relación intelectual de ambivalencia…

Fue reconocido como uno de los más importantes estilistas del lenguaje japonés de posguerra. De temática audaz y despojada, atenta a los aspectos más oscuros de las pasiones humanas, contrasta con la delicadeza y contención de su estilo. Trazó con doloroso detalle el desarrollo de la personalidad y el efecto devastador de las crueles paradojas de deseo y rechazo, de belleza y violencia… A través de la escritura, Mishima, adquirió fama internacional, siendo muchas de sus obras traducidas al inglés y otras lenguas europeas.

Fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones. Sin embargo, en 1968 su primer mentor Yasunari Kawabata ganó el Nobel de Literatura y dijo: "No comprendo cómo me han dado el Premio Nobel a mí existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras… Es un genio universal."

Muchos grandes escritores, de talla universal, escribieron obras sobre Mishima, como: “Vida y muerte de Yukio Mishima”, de Henry Scott Stokes, 1974; “Mishima o la visión del vacío”, ensayo de Marguerite Yourcenar; “Mishima”, biografía escrita por John Nathan, su traductor; “Mishima, o el placer de morir, análisis psicológico de Mishima” por Juan Antonio Vallejo-Nágera, 1978; “Un parque”, ópera de Luis de Pablo, 2006, sobre un relato de Mishima; “Reflexiones sobre la muerte de Mishima”, de Henry Miller y la  película “Una vida en cuatro capítulos”, de Paul Schrader, 1985.

Su primer trabajo extenso, “El bosque en flor”, fue publicado en 1941. Una característica de esta obra, como de “El cigarrillo”, 1946; “Ladrones” 1946-48 y de otras que escribió en el período de la Segunda Guerra Mundial y en los años inmediatamente subsiguientes, es el total alejamiento de la trágica realidad de la guerra y de la derrota.

En los años sesenta la figura de Mishima es vista siguiendo las dos distintas pero inseparables facetas de su personalidad. El Mishima hombre de acción encontró su soporte teórico en la idea de que la verdad puede ser alcanzada sólo a través de un proceso intuitivo, en el que el pensamiento y la acción no son dos modalidades distintas. Encontró la ejemplificación de ello y la suma de los más auténticos valores nipones en la ética de los samuráis. Fascinado por la ideología transmitida de los guerreros escribió: “El camino del samurái” y “En defensa de la cultura” (1968). Mishima se hace portavoz de la necesidad de restaurar los valores de la cultura prebélica y militarista.

En esa década de los años sesenta es cuando escribió sus obras más importantes. Dentro de estas obras, destaca su tetralogía considerada su obra cumbre: “El mar de la fertilidad”, compuesta de las novelas: “Nieve de primavera”, “Caballos desbocados”, “El templo del alba” y “La corrupción de un ángel” (editada póstumamente); que constituye una especie de testamento ideológico del autor que se rebelaba contra una sociedad sumida en la decadencia espiritual y moral; es una obra de notable belleza literaria, sin precedentes en la literatura moderna japonesa, contiene e invoca el sentido del honor y el respeto a las tradiciones.

Su ensayo más importante, “En defensa de la cultura”, defendía la figura del Emperador como la mayor señal de identidad de su pueblo. Mishima se preocupaba por la creciente occidentalización de su país y analizaba la transformación del Japón desde una perspectiva pesimista y crítica; para él esta metamorfosis resultaría estéril en el futuro de un país dueño de tantas y tan sabias tradiciones. Sus héroes son jóvenes rebeldes aspirantes a una pureza utópica. El autor recrea los rituales de la vida y de la muerte, de la transmigración y la purificación del alma, tan presentes en años de tradición japonesa.

Más tarde, en 1968, formaría la “Sociedad del Escudo”, una organización paramilitar de jóvenes que, desencantados con la debilidad de las instituciones imperiales y la mansedumbre constitucional del ejército, propiciaban un resurgimiento del Bushido, el tradicional código de honor samurái; con un fastuoso uniforme que él mismo diseñó y en el que pretendía reencarnar los valores nacionales de su Japón tradicional. Sin embargo, jamás descuidó su ingente producción literaria. De tal suerte que Mishima, afirmará dos caminos para superar la sociedad actual: el de las letras y el de la acción.

Mishima detestó la visión del mundo "moderno". Siempre fiel al espíritu del samurái, Mishima se preocupó profundamente por la decadencia que las ideas de la ilustración habían causado a la cultura tradicional japonesa. La crítica a la modernidad dominó sus escritos. Se opuso a la derecha liberal japonesa defensora de los ideales de "paz perpetua" y "crecimiento indefinido capitalista".

Fue un maestro de la representación, su grandilocuencia le llevó a participar en representaciones teatrales, espectáculos públicos y películas: actor de teatro, espadachín ritual, modelo de fotografías de simbología inquietante, dicen que fue un adalid de una misoginia espartana. En los últimos diez años de su vida, Mishima actuó en varias películas y codirigió la adaptación de su historia, “Patriotismo”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tras frustrarse su sueño de ingresar como piloto kamikaze, trabajó en una fábrica aeronáutica. Por ello, se sintió culpable por haber sobrevivido y haber perdido la oportunidad de una muerte heroica. Sobrevivir a una guerra en la que habían muerto tantos compatriotas se convirtió para él en un trauma lacerante, al asumir la culpa por haber sobrevivido al genocidio estadounidense de Hiroshima y Nagasaki, este imborrable suceso que él mismo entendió como una humillación.

Mishima preparó de forma meticulosa su muerte durante al menos cuatro años y nadie, ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la “Sociedad del Escudo”, sospechaba lo que estaba planeando. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros tres miembros de la “Sociedad del Escudo” que no murieron.

La mañana de su muerte, el 25 de noviembre de 1970, Mishima envió la última parte de esta tetralogía a su editor. Después se dirigió junto con los miembros de su grupo a un cuartel del ejército que ocuparon, y tras un discurso a la tropa, él y su compañero Masakatsu Morita se quitaron la vida mediante el seppuku. Mishima realizó su seppuku en el despacho del general Kanetoshi Mashita. El cumplió con el rito del seppuku, ante las cámaras de televisión, al grito de "Larga vida al Emperador".

Yukio Mishima dijo: “Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual... hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones... el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurai... cuando vosotros (soldados) despertéis, Japón despertará con vosotros... Tras meditarlo serenamente a lo largo de cuatro años, he decidido sacrificarme por las antiguas y hermosas tradiciones del Japón, que desaparecen velozmente, día a día... El ejército siempre ha tratado bien al Tatenokai, ¿por qué entonces mordemos la mano que nos ha tendido? Precisamente porque lo reverenciamos... Salvemos al Japón, al Japón que amamos...”.

Otros elementos tradicionales de la muerte ritual fueron la composición del jisei no ku —un poema escrito por el propio samurái cuando se acerca la hora de su muerte— antes de su entrada en el cuartel general.

 Su muerte es considerada la protesta final contra la decadencia moderna de Japón. Su kaishaku ('asistente') intentó decapitarlo tres veces sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación. Posteriormente, Masakatsu Morita intentó realizar su propio seppuku. Aunque sus cortes fueron poco profundos para ser fatales, hizo una señal a Koga para que también lo decapitase. Esa sería la última aparición en público de Yukio Mishima, de 45 años, un escritor altamente respetado en Japón. Una figura grandiosa en vida, Mishima, se convirtió en héroe mítico después de su suicidio ritual.

Con su muerte, desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra y un artista, un pensador superdotado que marcó señaladamente un rumbo en la historia de la literatura japonesa contemporánea.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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FCBCB publica estudio sobre obra de Teresa Gisbert y José de Mesa

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 “Notas para una historiografía del arte en Bolivia: la obra de Teresa Gisbert y José de Mesa”, es una investigación hecha por Reynaldo Javier González Orosco sobre las importantes contribuciones realizadas por ambos autores paceños a la Historia del Arte en Bolivia. Esta obra ha sido editada por el programa Letras de Nuevo Tiempo de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) y será presentada este viernes 28 de septiembre, a las 19:00, en el Museo Nacional de Arte de la ciudad de La Paz.

La investigación es una aproximación a los trabajos de Gisbert y Mesa publicados entre 1950 y 2016, deteniéndose en algunas de sus obras más importantes como Holguín y la pintura virreinal en BoliviaHistoria de la Pintura CuzqueñaArquitectura Andina Historia y AnálisisEscultura Virreinal en Bolivia  e Historia del Arte en Bolivia; y en la obra en solitario de Gisbert,  Iconografía y Mitos Indígenas en el ArteEl Paraíso de los Pájaros ParlantesArte Textil y Mundo Andino (en colaboración con Silvia Arze y Martha Cajías) y Arte, Poder e Identidad. El estudio contempla además el contexto histórico e historiográfico de estos trabajos, presentando una síntesis de la historiografía hispanoamericana del arte virreinal y de la bibliografía artística producida en Bolivia desde inicios del siglo XX.

“Si bien se reconoce la importancia de Gisbert y Mesa como los principales historiadores del arte en Bolivia, realmente su obra todavía no ha sido estudiada en su amplitud y complejidad desde los ámbitos académicos.  Este estudio ha sido pensado como un homenaje a los autores, pero también como una presentación de su producción escrita y de la bibliografía de la Historia del Arte en Bolivia para alentar futuras investigaciones”, afirma el autor a través de un comunicado de prensa difundido este lunes 24 de septiembre.

“Notas para una historiografía del arte en Bolivia: la obra de Teresa Gisbert y José de Mesa”, está conformada por 156 páginas donde se afirma que ambos iniciaron la disciplina de la Historia del Arte en Bolivia, por lo que los estudios realizados por ellos “pueden ser considerados como los primeros de un carácter científico efectuados en el campo artístico local, al estar respaldados por una metodología positivista, un análisis especializado en los campos de la historia y el arte y, sobre todo, por un riguroso trabajo investigativo de campo y documental”. 

Asimismo, este trabajo evidencia que las obras de Mesa y Gisbert publicadas entre las décadas de 1950 y 1960, constituyen los primeros registros sistemáticos del patrimonio cultural boliviano. “Los libros de los autores consignan cientos de obras y artistas que habían sido ignorados desde la fundación de la República hasta mediados del siglo XX, especialmente aquellos de las zonas rurales del Altiplano, pero también dan cuenta de la verdadera importancia de obras que se conocían superficial y parcialmente como la pintura de Pérez de Holguín  o la arquitectura mestiza”,  explica González.

MIRADA HISTORIOGRÁFICA

Además de estudiar la obra de José de Mesa y Teresa Gisbert, el libro presenta un panorama de los temas de los estudios internacionales del arte virreinal a mediados del siglo XX y de la producción intelectual de temática artística producida en Bolivia entre 1925 y 2017.  La revisión bibliográfica ensayada consigna 125 títulos y 84 autores. En el caso de los estudios internacionales sobre el arte boliviano, este libro se centra en las publicaciones de investigadores como Martín Noel (Argentina), Diego Angulo (España), Enrique Marco Dorta (España), Mario J. Buschiazzo (Argentina), Harold E. Wethey (EE.UU.) sobre la arquitectura virreinal erigida en Potosí, La Paz, Sucre y otras ciudades de la región, tratando el tema del surgimiento de la noción de “estilo mestizo”.  

En el caso de Bolivia, “Notas para una historiografía del arte en Bolivia: la obra de Teresa Gisbert y José de Mesa”, ofrece un panorama general de las publicaciones de temática artística editadas en el país,  consignando para esto ensayos firmados por intelectuales y literatos de la primera mitad del siglo XX como Emilio Villanueva y Enrique Finot y el surgimiento de  los estudios especializados en la obra de investigadores y críticos de arte como Rigoberto Villarroel, José de Mesa y Teresa Gisbert; Mario Chacón, Pedro Querejazu y Carlos Salazar Mostajo. También revisa la labor de periodistas y críticos de la segunda mitad del siglo XX y las publicaciones de temática artística, editadas en el siglo XXI.  

“La última investigación sobre el tema, Los estudios del arte en Bolivia de Osvaldo Tapia Claure,  se publicó en 1962, desde entonces han aparecido decenas de publicaciones que esta investigación ha intentado consignar sintéticamente para facilitar su acceso a personas interesadas en el estudio del arte boliviano”, sostiene el autor.

Para escribir este libro, González Orosco ha indagado durante dos años, entre 2016 y 2018, en archivos y bibliotecas de Bolivia y en publicaciones académicas disponibles en Internet. Paralelamente a esta investigación, desarrolló su tesis de maestría en Literatura Boliviana y Latinoamericana en la UMSA sobre la historiografía artística y literaria de Bolivia.  

Además, esta obra que se presenta el vieres dialoga con estudios paralelos elaborados por González Orosco, como el ensayo ganador del Premio Eduardo Abaroa 2016 Identidad Nacional y Mestizaje en la obra de Teresa Gisbert y José de Mesa (que ha sido publicado en 2017 por el Ministerio de Culturas y Turismo) y la historia Teresa Gisbert, una vida entre caminos de tierra y libros a ser editada por el proyecto del Museo Nacional de Arte Tejiendo Historias: La memoria de mujeres que transformaron Bolivia.  

El programa editorial Letras de Nuevo Tiempo de la FCBCB  tiene por objeto el fomento y la difusión de la producción escrita de nuevas generaciones de autores e investigadores, y la obra “Notas para una historiografía del arte: La obra de Teresa Gisbert y José de Mesa” fue seleccionada para su publicación en 2017 por un comité editorial de la FCBCB, conformado por Máximo Pacheco, director de la Biblioteca y Archivo Nacionales de Bolivia; el poeta y editor Benjamín Chávez y Gabriel Salinas, antropólogo de la Casa de la Libertad.

Este libro estará a la venta a partir del próximo mes de octubre en las tiendas de los museos y centros culturales que administra la FCBCB: Museo Nacional de Arte, Museo Nacional de Etnografía y Folklore, Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y la Casa de la Libertad en Sucre, Casa de la Moneda en Potosí y en el Centro de la Cultura Plurinacional en Santa Cruz.   

DATOS SOBRE EL AUTOR

Reynaldo Javier González Orosco nació en La Paz el año 1984 y es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” de La Paz. Además, es artista plástico egresado de la Carrera de Artes de la UMSA y también egresado de la maestría de Literatura Boliviana y Latinoamericana de la Facultad de Humanidades  de la UMSA (2015-2016) con la tesis en desarrollo “Historiografías y discursos sobre arte y literatura en ‘Historia del arte en Bolivia’ y ‘Hacia una historia crítica de la Literatura en Bolivia’ – una lectura comparativa”, dirigida por la doctora Mónica Velásquez.

González Orosco también ha realizado cinco diplomados en temas culturales y de investigación.  Fue editor del suplemento cultural La Esquina del periódico Cambio, periodista cultural de Página Siete, Jefe de Redacción de la Unidad de Comunicación de la Cámara de Diputados y Responsable de Comunicaciones  de la FCBCB.  Ejerció la docencia de materias relacionadas con temas culturales en universidades privadas.

En el campo artístico, González Orosco difunde su obra bajo el pseudónimo de Ran Kurosawa, y hasta la fecha ha recibido reconocimientos como el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa en cinco oportunidades [Grabado (2013,2014, 2017), Pintura (2017) y Ensayo (2016)]; el Primer Premio del Concurso Nacional de Dibujo Fernando Montes Peñaranda (2016);  el Primer Premio en las categorías de Pintura y Técnicas Alternativas del Salón Anual de la Carrera de Artes (2008, 2016);  el Segundo Premio del Concurso de Murales de la Fundación La Paz (2012), entre otros.

FRAGMENTO DEL LIBRO

La producción intelectual de Teresa Gisbert y José de Mesa inicia en 1950 y concluye con la obra en solitario de Gisbert desarrollada entre 1980 y 2016, es decir, se extiende por un periodo de 66 años.   En  ella se cuentan al menos 60 libros en la siguiente relación: 31 libros firmados por ambos autores, 9 firmados por Teresa Gisbert,  3 firmados por José de Mesa, 18 firmados en colaboración con otros autores.  A estas publicaciones deben sumarse al menos 42 estudios publicados en obras colectivas o editadas por otros investigadores, 100 estudios publicados en revistas internacionales, 85 estudios publicados en revistas bolivianas, y 78 artículos publicados en prensa.

José de Mesa y Teresa Gisbert publicaron juntos al menos 31 libros, entre los que se cuentan Holguín y la pintura Virreinal en Bolivia, con 2 ediciones;  Historia de la pintura cuzqueña, con 2 ediciones –editada una en Buenos Aires y la otra en Lima – ; Monumentos de Bolivia, con 4 ediciones – la tercera editada en México –;  Arquitectura Andina, Historia y Análisis, con 2 ediciones; y los tres tomos de Historia del Arte en Bolivia, obra a ser reeditada próximamente por la Biblioteca del Bicentenario.  A estos títulos tenemos que añadir al menos 11 libros publicados en la primera, y acaso única colección de libros de arte editada en nuestro país, la Biblioteca de Arte y Cultura Boliviana, publicada por el Estado entre 1961 y 1963.

Con otros autores, Gisbert y Mesa publicaron al menos una decena de libros: con Humberto Vásquez Machicado publicaron en 1958 el libro Manual de Historia de Bolivia, que fue reeditado en 4 oportunidades; con el historiador español Santiago Sebastián publicaron en Barcelona los dos tomos de Arte iberoamericano desde la Colonización hasta  la Independencia de la prestigiosa colección Summa Artis de la editorial Espasa Calpe; con Martha Cajías y Silvia Arze, Gisbert publicó Arte textil y mundo andino –obra ganadora del Gran Premio Iberoamericano Raúl Cortázar otorgado por el gobierno Argentino– en tres ediciones, la segunda editada en Buenos Aires. Con Carlos D. Mesa  publicaron Historia de Bolivia, que desde su aparición en 1997 ha sido reeditada y actualizada en 10 oportunidades.

En solitario, Teresa Gisbert publicó libros como Esquema de la Literatura Virreinal en Bolivia –de acuerdo a Joseph Barnadas el primer estudio serio sobre la literatura boliviana de este periodo–,  Iconografía y mitos indígenas en el arte, con 4 ediciones  –también a ser reeditada en los próximos años por la Biblioteca del Bicentenario–; El paraíso de los pájaros parlantes con 3 ediciones;  Historia de la vivienda y los conjuntos urbanos en Bolivia en dos ediciones(la segunda editada en México), y, en 2016, Arte, poder e identidad.

En solitario, José de Mesa publicó 3 libros: América en la obra de Cervantes (1966), Glosario Mínimo de Términos de Arquitectura Virreinal, editado por la UNESCO en Cuzco (1978), Museo de la Catedral de La Paz (1981).  Además Mesa  coordinó y editó libros como Cien años de arquitectura paceña 1870-1970 (1989), Arquitectura contemporánea en Bolivia: Libro de Oro: 1940 - 1990 (1997) y, junto a Peter MacFarren, Expresión de fe: Templos en Bolivia (1998).

Los estudios de Mesa y Gisbert publicados en trabajos colectivos y de otros autores, llegan a la cantidad de 42.  Además de sus estudios especializados del arte y la historia del periodo virreinal cabe mencionar entre estos las aproximaciones críticas que elaboraron de la obra de artistas del siglo XX como María Luisa Pacheco, Alfredo La Placa, Raúl Lara y Enrique Arnal, publicadas originalmente en revistas y periódicos y reeditadas recientemente en libros dedicados a la obra de estos artistas.  También podemos señalar una síntesis muy completa de Gisbert del desarrollo de la cultura boliviana en el siglo XX publicada en el libro de Pedro Querejazu, Pintura Boliviana del Siglo XX.   Estos trabajos breves  evidencian que Gisbert y Mesa no solo fueron los principales estudiosos del arte virreinal, sino también importantes historiadores y críticos del arte de su propio tiempo.

Los estudios especializados de Mesa y Gisbert publicados en revistas académicas internacionales de España, Argentina, Venezuela, y EE.UU llegan al centenar.  Estos se encuentran en su mayoría en publicaciones regulares de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de la Universidad de Sevilla, del Instituto de Arte Americano e Investigaciones  Estéticas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, y del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas del Instituto de Arte Americano de la Universidad Central de Caracas. También pueden encontrarse trabajos de los autores en publicaciones de universidades de EE.UU., España  y Japón.   Este dato resulta relevante no solo para la comprensión de la importancia de la obra de Gisbert y Mesa sino también para las ciencias sociales bolivianas que muy difícilmente han tenido otros intelectuales de mayor proyección internacional.

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