Plaza Catorce

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Poetas rumanos y de otras nacionalidades se dieron cita en Telciu

Por Javier Claure C.

Entre el 15 y el 20 de agosto, se llevó a cabo la cuarta edición de los Encuentros Internacionales  en Telciu (Rumanía). Evento organizado por el poeta rumano Gelu Vlasin, el Pen Club de Rumanía, el Ayuntamiento de Telciu, la Asociación de Escritores y Artistas Rumanos de España, la Biblioteca George Coşbuc, la Asociación Española de Traductores, la Biblioteca Municipal de Bistrita y otras organizaciones culturales. Telciu es un pueblo situado en el condado de Bistrita-Nasaud, y está dividido en dos partes. Un tercio de la superficie, de este hermoso lugar, representa las montañas de los Cárpatos Orientales: las montañas Călimani , Bârgău, Ţibleş y Rodna. El resto de la superficie representa a la meseta de Transilvania.
Las lecturas de poesía se llevaron a cabo en un Liceo, en el Ayuntamiento y en la Biblioteca Municipal de Telciu. Mario Castro (Chile) y Javier Nogueras (España), ambos poetas y traductores, hablaron acerca de las traducciones literarias. Bogdan Hrib (Rumanía), dueño de la Editorial independiente  “Tritonic Publishing Group”, habló de la situación actual de la industria editorial y de las dificultades que se presentan en el mercado. Mientras que María Pop (Italia), de la Editorial Rediviva, platicó sobre la difusión de escritores rumanos, como también de la cultura rumana en Italia. Cristina Vlasin, profesora de música y esposa del poeta Gelu Vlasin, nos deleitó con su hermosa voz cantando canciones en rumano, en inglés y en español. Todo empezó en un ambiente fraternal, donde los amantes de la literatura se dieron cita para intercambiar ideas, escuchar poemas y conocerse unos a otros. Estuvimos alojados en una bella casona ubicada en un paisaje mágico entre montañas con árboles frondosos. Precisamente esos árboles convirtieron el dióxido de carbono en oxígeno poético en Telciu y sectores aledaños. El encuentro se inauguró con palabras de bienvenida por parte de Gelu Vlasin, y la presentación de los poetas. Cada discurso y las poesías de los poetas, de habla hispana, eran traducidos al rumano. Este acontecimiento literario reunió a poetas, escritores, editores y traductores, en donde cada participante daba su punto de vista a cerca de la literatura. De esta manera se enriqueció las discusiones para establecer un diálogo sobre la poesía, la escritura, la traducción y la publicación de libros. Sin lugar a dudas,  el encuentro estuvo marcado por dignificar a la poesía. Es decir, por aquello que nace de un asombro ante la singularidad del mundo, y remueve los sentimientos del alma poética. Los poetas participantes expresaron su yo poético a través de la lectura de sus obras. Según el poeta Gelu Vlasin, principal organizador de este evento, el objetivo del encuentro ha sido resaltar la literatura rumana, y la de los poetas que llegaron desde diferentes latitudes: España, Suecia, Chile, Inglaterra, Italia y  Bolivia. De este modo, se dio a conocer al público los versos que salían de la boca de cada poeta. Otro aspecto no menos importante, ha sido el taller de escritura creativa en medio de una exuberante vegetación, árboles frutales y un cielo completamente despejado. En este espacio de convivencia que tiene su propia dinámica, se habló de poesía y se leyeron poemas. Ya sabemos que no existe ninguna docencia para enseñar el oficio de escribir. Sin embargo, en este taller, cada poeta hizo volar su imaginación, puso en marcha los sentidos y la intuición para crear versos.

La visita a la casa del poeta, profesor, periodista y traductor George Coşbuc, construida en el año 1840, y que ahora es un museo fue extraordinaria. Coşbuc, hijo de un sacerdote católico y de una ama de casa, nació en Hordou (Bistrita-Nasaud) el 20 de septiembre de 1866 y murió en Bucarest en 1918. Según cuenta la historia, en esa casa vivían los padres del poeta, sus trece hermanos y su abuelo Anton Coşbuc. El recinto está compuesto por tres salas que albergan exposiciones sobre la vida y obra del poeta. Es importante recalcar que este museo tiene el sello de ser el primer museo de literatura en Rumanía (1905). En una de las habitaciones se exhiben, en varias mesas con vidrio, libros publicados por el poeta, documentos, fotografías de su familia, traducciones, correspondencia, pequeños afiches, revistas y periódicos en los que publicó sus trabajos. En otra habitación se puede observar las pertenencias genuinas del poeta: una cuna, sillas, un pupitre, un sombrero, una cama, un púlpito, manuscritos, estantes con libros, etcétera. Finalmente, en la tercera sala se exhibe la Biblioteca personal del poeta. 
Otra visita que se hizo fue a la Biblioteca “Dorin Tudoran” en Bistrita, en la cual se exponen al público las obras de Liviu Rebreano. Este ilustre escritor y periodista rumano se formó en una Academia Militar, causa que lo llevó a trabajar como teniente en el ejército austro-húngaro. Apasionado a su oficio de escritor, dejó el ejército para dedicarse de lleno al periodismo y a escribir sus obras. Fue deportado por el gobierno austro-húngaro como consecuencia de sus artículos que defendían las posiciones rumanas en el sector de Transilvania. La excursión a la cabaña abandonada, la visita a una iglesia ortodoxa y la espontánea invitación por parte de María Pop a su casa, se quedarán grabadas en mi memoria. El postre del encuentro fue, sin dudas, los momentos cuando comíamos, las trasnochadas repletas de anécdotas, de bromas, de cantos, de chistes, de conversaciones y, por su puesto, de poesía. Fueron seis días intensos inolvidables en los que hice buenas migas con todos los poetas. El último día que nos despedimos, se notaba una cierta nostalgia en la brisa que corría por aquel lugar. Pero siempre con la esperanza de volvernos a encontrar. Por mi parte, tomé el tren en una estación que se llama Salva. Y junto al poeta Mario Castro, nos fuimos a Iash. Siete horas de viaje observando ese precioso paisaje a los costados. En Iash, ciudad universitaria, visité la Universidad, la Biblioteca Mihai Eminescu, el famoso parque Copou, edificios culturales y me enamoré de ese país con gran tradición literaria.

(*) El autor es escritor y poeta boliviano que vive en Suecia hace muchos años.

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El alma adolorida de César Verduguez Gómez

 

Por Márcia Batista Ramos

El destacado escritor boliviano César Verduguez Gómez, va más allá de nuestras fronteras, pues, tiene su obra traducida al inglés, alemán, francés, croata, árabe y quechua. Es un célebre narrador, distinguido con innumerables premios y reconocimientos, elegido para antologías nacionales y extranjeras de cuento.

Es uno de los escritores más representativos que tiene Bolivia. Integrando la gran constelación de la narrativa boliviana contemporánea, César Verduguez Gómez, para mí, es el Víctor Hugo altiplánico, que se permitió, a través de su obra, implicarse y comprometerse en la vida política y social del país. Posee una pasión por la palabra, un sentido de lo poético y una imaginación fecunda que hacen que su pluma, por demás realista, comprometida con la abolición de la miseria material y moral que aflige al ser humano, transite entre lo histórico y lo social.

César Verduguez Gómez es capaz de retratar la miseria humana con una autenticidad inigualable como si se tratara de cine 4D, donde los efectos son reales y salpican las lágrimas, la sangre y estrujan el corazón para aumentar el realismo de la obra.

El escritor Carlos Rimassa, comentando la obra de Verduguez Gómez, lo expresa tan bien al decir: "El realismo mágico no es entonces ni surrealismo ni literatura fantástica, es una actitud ante la vida, su fin no es suscitar emociones, sino expresarlas, no es crear mundos imaginarios que permitan evadirnos de la realidad sino expresarla y tratar de descubrir lo que hay de misterioso en las cosas y las acciones y su relación con los seres vivos".

Su obra es extensa, publicó los cuentos: "Mirando al pueblo" (1966), "Lejos de la Noche" Buenos Aires (1971), Cochabamba (2009), "Once" (1981), "Un Gato encerrado en la Noche" (1993, 2009), "Por nada en tus ojos" (1998), "Las serpentinas del diablo" (2001, 2002, 2004), "Rehúsa si te ofrecen morir en USA" (2004), "Un ladrido bajo la lluvia"(2006), y "Noviembre desnudo" (2008, 2009).

Autor de las novelas: "Las babas de la cárcel" (1999), "La noche mordida por los perros" (2007), "Vivo en la misma soledad de tu sepulcro" (2009), "El rincón de los olvidos" (2009).

Publicó las Antologías: "Cuentos de Espanto de Bolivia" (2002), "Arte de la declamación", técnica y antología; "Poesía Escogida para niños", "La fábula en Bolivia", "Antología de Antologías", Los mejores cuentos de Bolivia… "Aullidos espeluznantes", cuentos de la tradición oral boliviana (2011). “Los mejores cuentos de escritoras bolivianas" (2011). "El cuento en las Américas" (2011). "Los mejores cuentos de Bolivia" (2014).

Además figura en 21 antologías nacionales y del extranjero: Estados Unidos, Argentina, Suiza, Francia, Croacia, Cuba, Inglaterra, Colombia, España y Alemania, siendo una indiscutible referencia literaria contemporánea.

Escribió fábulas: "Fábulas de Verduguez", "El tordo y las nubes" y varios libros didácticos.

Destinado a traspasar las fronteras, Verduguez Gómez está escribiendo la cara fea, triste y vergonzosa de nuestra historia boliviana y latinoamericana, por cuanto es universal el dolor humano, de tal suerte que su obra irá más allá de las fronteras del tiempo, de nuestro tiempo. Su obra servirá como referente histórico cuando todo esté cambiado, cuando la vida sea normal y la crueldad de la pobreza y de la miseria esté olvidada; en un tiempo donde el abuso del poder esté extinto, la obra de Verduguez será un testimonio muy importante, pues, servirá de memoria para las generaciones felices.

Manuel Vargas expresa que: "César Verduguez tiene una extraña y ahora rara cualidad en su escritura: la sencillez y la luminosidad. Dentro de cincuenta o cien años, si algún estudioso quisiera saber qué pasaba en Bolivia con la gente de la cual no se ocupa la historia oficial, tendrá en los cuentos de Verduguez, no una crónica o un espejo, sino una serie de momentos, de rostros, de situaciones significativas trasminadas de humanidad. Lo cual creo que ya es decir demasiado".

César Verduguez Gómez logra plasmar sus personajes en situaciones vivenciales muy precisas encarnando así, al hombre de a pie que es víctima de las condiciones socio económica y política en cualquier lugar de nuestra América Latina. En su obra él retrata a los desposeídos y marginados del sistema, describe sus sufrimientos y turbaciones; y lo hace con perfección en el arte de narrar. Verduguez es un literato de la fatalidad, y sus héroes están, como los héroes de la tragedia, ligados a las obligaciones externas y a la implacable fatalidad; unas veces imputable a la sociedad, otras veces, a sus propias circunstancias, comparado con los personajes del célebre Víctor Hugo.

Personas simples en situaciones límites, aferrándose a lo único que poseen: sus vidas… Son los personajes tristes que brotan del alma adolorida de César Verduguez, el niño abandonado por la madre, educado por el padre soltero; que jugaba a cinematógrafo con un primito, en los lejanos días de su niñez, en su ciudad natal, La Paz.

El niño curioso, imaginativo, de alma adolorida, que en cuarto básico ya guardaba su recreo para comprar un libro usado, de teatro o un diccionario y así, viajar más allá de las fronteras de su realidad y entendimiento. El joven idealista, de alma adolorida, que tuvo que palpar en carne propia el terror de la mazmorra y del verdugo, en los oscuros tiempos de la dictadura militar. Y con maestría y genialidad eligió sacar provecho de sus fantasmas al contarnos con crudeza, sin reparos y sin jamás alejarse de la calidad estética, sobre el horrendo e injusto mundo de la cárcel y sus métodos espantosos para obtener declaraciones.

El hombre intelectual, comprometido, militante, de alma adolorida, que en su evolución espiritual tiene que enfrentar, junto a su esposa Tania, la lenta agonía del hijo amado, sin perder la cordura, porque la vida los eligió…

En fin, César Verduguez Gómez, el Víctor Hugo altiplánico, también conocido por su labor en el área del arte pictórico, es capaz de iluminar con sus personajes al triste mundo de las sombras construido por los poderosos que persiguen a los que militan con sus ideas, por sus ideales tan naturales de un mundo mejor, de paz e igualdad. O como escribe Gaby Vallejo: "César Verduguez es el latido de un pueblo, de este pueblo latinoamericano que carga sobre el hambre de sus hijos, el esplendor de vida de otros"…

Son esas impresiones que traspasan su eximia obra literaria sumada a gratos momentos compartidos que me impele a hablar del alma adolorida de César Verduguez Gómez.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Escritores independientes se reúnen en Cochabamba

Por Plaza Catorce

Este jueves 6 y viernes 7 de septiembre, Cochabamba será la sede del primer Encuentro de Escritores Independientes de Bolivia, que reunirá a cerca de cuarenta autores de las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Beni y Potosí. Esta actividad fue planeada hace unos cuatro meses atrás con el “objetivo de, primero, reunir a la mayor cantidad de autores de manera independiente y, segundo, consolidar la presencia de la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) en los medios de comunicación y más que todo en el conocimiento de la sociedad en general, porque como es muy nueva la sociedad, no están viendo en lo que estamos trabajando”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor Ronald Rodríguez.

“La Sociedad de Gestión Colectiva básicamente se va a juntar con sus miembros durante este encuentro y se ha invitado a otros escritores para que, durante el encuentro, vean la posibilidad de unirse a la sociedad”, explica Rodríguez sobre esta actividad que cuenta con el patrocinio de la Universidad Técnica Privada Cosmos (Unitepc) y el Ministerio de Culturas.

Entre los autores que han confirmado su presencia están: Francisco Bueno, Bárbara Antelo, Daniel Averanga, Eliseo Bilbao, Gabriel Michel, Gaby Vallejo, Milena Montaño, Pablo Cildoz, Roberto Arancibia, Ronald Rodríguez, David Vildoso, Cesar Verduguez, Jenny Monzón, Alfredo Rodríguez, Norma Mayorga, Marysabel Ballesteros, Verónica Ríos, María Luisa Caero Moreno, María Isabel Caero, Rosario Quiroga, Edgar Sandoval, Samuel Hurtado, Vanesa Giacomann, Miguel Lundin Peredo, Velia Calvimontes, Aida Soria Galvarro, Deniss Morales, Graciela Ortuño, Gonzalo Montero Llanos, Claudia Aguilar, Ana Triveño, José Párraga, Sisinia Anze, Javier Wilson Tarqui, Tania Rojas y María Quevedo.

Según el programa planificado, el encuentro será inaugurado a las 8:30 de la mañana de este jueves en el auditorio de la Unitepc y contará con la participación de unidades educativas de Quillacollo, Colcapirhua, El Paso y Tiquipaya. Por la tarde del jueves, dos grupos de escritores visitarán las localidades de Quillacollo y El Paso, y el viernes habrá otra actividad que se realizará en el colegio Franklin Anaya de Quillacollo y en el Coliseo de Colcapiruhua, donde se desarrollará un circuito de charlas, conversatorios y exposiciones, y donde cada uno de los escritores que participa hará la presentación de sus obras.

“El objetivo de ESCRIBO es mostrar que hay literatura nacional que no está en la palestra. El movimiento que vamos a hacer es para mostrar el trabajo de los asociados y tener presencia vigente de ahora en adelante. Se piensa que esta actividad se va hacer, sí no en los nueve, en los tres departamentos (Cochabamba, La Paz y Santa Cruz) durante los próximos cinco años”, dice Rodríguez.

Además, por invitación del Ministerio de Culturas, una vez finalizado este encuentro los escritores participantes viajarán a Llallagua (Potosí) para asistir al cierre de la IX Feria Nacional del Libro que se inaugura este miércoles 5 de septiembre y estará abierta, justamente, hasta el sábado.

SOCIEDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE AUTORES DE BOLIVIA

La idea de conformar la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) nació en el año 2015 con el propósito de proteger los derechos de los escritores nacionales. “Son tres años de socialización, de construcción de redes y de espacios, y estamos todavía en proceso, estamos todavía en los temas legales”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor y abogado Francisco Bueno, coordinador nacional de ESCRIBO.

De ese modo, luego de tres años, en abril pasado, en la ciudad de La Paz, se conformó la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia, que está integrada por autores independientes, escritores todos, de historia, de ficción, de novela, de cuentos, de poesía.

“Ha habido una feria que se llamó Suma Lectura (que se desarrolló en La Paz en abril y con el auspicio de la Alcaldía paceña) donde llegaron autores de Bolivia que han firmado el acta de fundación en un acto solemne”, cuenta Francisco y agrega que, además del apoyo aún vigente del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz en la organización y construcción de esta sociedad, ESCRIBO tiene también el apoyo del Ministerio de Culturas, del Ministerio de Educación y de la diputada y artista cochabambina Rosmery Arias Quiroga.

ESCRIBO está organizada de la siguiente manera: Francisco Bueno es el coordinador nacional; Ronald Rodríguez coordinador regional por Cochabamba; David Vildoso por El Alto, Bárbara Antelo por Santa Cruz, Edgar Sandoval por Oruro, Roberto Arancibia por Potosí y recientemente se ha invitado a formar parte a la escritora Claudia Aguilar, que está viviendo en el Beni y será quien  represente a este departamento. Las ciudades de Pando y Sucre aún no cuentan con representantes.

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Gao Xingjian aboga por una literatura «fría»

Por Márcia Batista Ramos

Pondero que todo ser humano es un libre pensante, la diferencia entre seres humanos radica en que el artista lo manifiesta. Asimismo, pienso que un escritor es un ser humano sensible, que se manifiesta a través de su arte, que comunica su dolor al mundo y desnuda su fragilidad al expresarse, al tiempo que hace frente a la sociedad, siempre solo. Ya que este oficio, el de escribir, es un placer solitario.

Oficio que solamente comunica al otro, cuando el otro decide acercarse a nuestro producto, o sea, cuando el otro decide leer nuestros escritos. Y cuando se identifica con nuestros sentimientos es cuando llega a gustar nuestra obra, pues escribimos aquello que el lector quería expresar o sintió en algún momento. Es una fusión a un nivel mental, que llega a entrelazar a todos los seres humanos.  Motivo por el cual, la literatura es una expresión universal de índole inmutable que presupone la libertad de pensamiento y de reflexión.

Tuve la suerte de leer Gao Xingjian, el primer autor de lengua china en recibir el máximo galardón de la literatura universal, el Premio Nobel en el año 2000 "por una obra de valor universal, de amargo instinto y rico lenguaje, que ha abierto sendas nuevas a la novela y al drama chinos".

Cuando Gao Xingjian fue premiado, con el mayor galardón universal en literatura que una nación pueda desear para un hijo suyo,  la noticia fue recibida con indignación por parte de las autoridades chinas; y los medios de comunicación de la China continental no informaron sobre la concesión del premio, porque él es un disidente del régimen que impera en su patria.

La “Campaña contra la Contaminación Intelectual" emprendida por el Gobierno chino a mediados de los años 1980, le causó problemas con la censura, y el estreno de su tercera obra, El Hombre Salvaje, se pospuso hasta 1985. A partir de 1986 se prohibió la representación de sus obras nuevas.

Gao Xingjian nació en Jangsu, China, en 1940 y tiene ciudadanía francesa tras haberse exiliado en Francia en 1987. Hoy, China hace parte de su pasado y Gao escribe en francés para el mundo. Ya que la concesión del Premio Nobel le dio fama mundial. Sus obras empezaron a traducirse al español y otros muchos idiomas a partir de ese momento. Su obra refleja influencias del modernismo y el teatro del absurdo. Como un artista del Renacimiento, tiende a abarcar el arte en sus distintas disciplinas y en cada una de ellas investiga una forma personal de expresarse mezclando técnicas, estilos y géneros.

Gao posee gran riqueza de pensamiento humanista, es un hombre que se expresa a través de la escritura, dramaturgia, traducción, crítica, pintura y  dirección de cine, es un artista  que  grita al mundo y a la sociedad  por medio del silencio de su obra, que quizás solo llegue a ser descifrada y plenamente entendida o admirada, cuando el artista ya no resida entre nosotros.

Entre su extensa obra hay que destacar una producción teatral notable, donde destacan Signal d'alarme (1982), Arrêt de bus (1983), L'homme sauvage (1985), La fuite (1989) y Le somnambule (1993), y sobre todo sus novelas, entre ellas La Montaña del Alma y El libro de un hombre solo.

Además de recibir el máximo galardón literario, también fue reconocido con la Orden Chevalier de Artes y Letras (1992) en Francia, con el Premio de la Comunidad Francesa en Bélgica (1994) y con el Premio a la Novela en chino (1997), por "La Montaña del Alma".

Las reflexiones de Gao Xingjian sobrepasan el ámbito de la propia cultura por cuanto se revisten de una dimensión universal al incidir en la misma raíz del acto creativo literario, en la lengua en tanto que vehículo poético y en la literatura en tanto que manifestación real del individuo.

Para entender el pensamiento de Gao Xingjian es necesario tomar en cuenta su historia personal, y el contexto socio político en donde se ha desarrollado, ya que durante la Revolución Cultural Proletaria China, él fue internado en un campo de trabajos forzados por seis años, donde tuvo que trabajar como agricultor con el fin de ser “reeducado”, por haberse dedicado a la escritura y, además, fue obligado a quemar sus manuscritos, ya que en aquél momento, estaba prohibido escribir y editar en China.

La idea de la Revolución Cultural era que la nueva China debía romper con los hábitos feudales del pasado;  las consecuencias  fueron nefastas para la cultura tradicional china.

La interpretación de qué o cuáles elementos de la sociedad merecían la consideración de antiguos o burgueses quedó en manos de los propios guardias rojos, quienes, ávidos de demostrar su espíritu revolucionario, se embarcaron en una campaña de destrucción de obras de arte, libros, templos y edificios antiguos, a la vez que sometían a humillantes sesiones de autocrítica a intelectuales y altos cargos del partido a los que acusaban de reaccionarios.

La gran Revolución Cultural Proletaria destruyó numerosas obras de arte y gran parte del patrimonio artístico, que sería restaurado en años recientes.

Dado que cualquiera que hubiera expresado en su vida pública un interés cultural o artístico hacia cualquier asunto que no fuera la exaltación de la figura de Mao, podía ser acusado de reaccionario. No es de extrañar que la inmensa mayoría de los escritores y artistas sufrieran persecuciones durante la Revolución Cultural, y fueron muchos los que resultaron heridos e incluso muertos. Otros muchos acabaron suicidándose, como el famoso escritor Lao She. Se estima que fueron miles las víctimas mortales de la violencia de los guardias rojos y más de tres millones de miembros del Partido fueron víctimas de las purgas en la cúpula del poder.

En cualquier dictadura, la mera expresión de un problema constituye una declaración de principios, una manifestación de disconformidad y, al mismo tiempo, una infracción a las leyes del poder vigente, que exige un sometimiento silencioso.

Todos coincidimos en  que expresarse es algo intrínseco al ser humano, empero, los regímenes totalitarios, invariablemente, temen a los artistas con una fobia particular, por miedo de que ellos puedan generar, a través de su arte, un movimiento de resistencia al régimen o incluso puedan propiciar la caída del régimen; de tal suerte que quien se atreve a manifestarse artísticamente bajo cualquier dictadura, corre el riesgo de ser mal interpretado poniendo en riesgo a su libertad y a su propia vida.

Percibo que la experiencia negativa de vivir en un Estado de facto, fue de gran influencia en el pensamiento de Gao Xingjian, sobre la importancia de la manifestación literaria libre de presiones e imposiciones de cualquier índole; por eso, él aboga por una literatura «fría», de libre expresión espiritual,  que solo esté comprometida consigo misma, expresando la necesidad de un pensamiento que supere la fragilidad del mundo.

Seguramente Gao Xingjian vio, en un momento dado, en su país de origen, la  creación literaria al borde de la línea de la muerte; y muy probablemente, toda manifestación artística también; por eso, Gao afirma que la literatura nunca puede morir, pues "es un reducto de libertad espiritual y conforma la última línea de defensa de la dignidad humana".

Gao Xingjian defiende la individualidad en la creación literaria, entendida como alejamiento de toda presión política, comercial o artística, y la búsqueda de un lenguaje propio que supere las formas tullidas de la ortodoxia tradicional. Al mismo tiempo, que crítica el liberalismo actual, donde la ley de mercado lo invade todo, incluso la literatura. Reconoce que existe una crisis no solo económica, sino también social y de pensamiento. Y tanto la literatura como el arte se han convertido en productos de consumo, y asistimos a esta proliferación de best-sellers. Ya no es una literatura de pensamiento, es un producto de consumo al dictado de la moda, expresa Gao.

Gao reconoce que como sociedad estamos en una crisis no solo económica y financiera, sino también social y de pensamiento, porque hemos quedado estancados en las ideologías del siglo XX.  Exhorta a los intelectuales de todo el mundo a abordar la realidad y poner en marcha un nuevo pensamiento, un nuevo renacimiento, propone: cultura para salir de la barbarie.

El Nobel de Literatura afirma que la época de la literatura tempestuosa y grandilocuente propia de la revolución concluyó, en el momento en que la revolución puso fin a sus propias ansias transformadoras dejando tras de sí una estela de amargura y sinsabor, una sensación de tedio lindante con la náusea.

Gao puntualiza que la literatura, por naturaleza, no tiene nada que ver con la política, pues es una actividad puramente individual: es un observar, una mirada retrospectiva sobre la experiencia, una serie de conjeturas y sensaciones, la expresión de cierto estado de ánimo, conjugado, todo ello, en la satisfacción de la necesidad de reflexionar. Considera que el compromiso del artista debe ser con el arte. No cree en la creación que da lecciones morales o hace juicios políticos. Pues, la literatura convertida en instrumento pierde su propia naturaleza ya que el escritor no es un héroe que intercede por la salvación del pueblo.

Asimismo afirma, que la única relación que en realidad existe entre el escritor y el lector es una relación de índole espiritual, en la que uno no necesita conocer al otro o a los otros ni permanecer en contacto con ellos, pues sólo se comunican a través de lo escrito. Ni el escritor tiene obligación alguna con el lector ni el lector exigencia alguna que plantearle al escritor, pues es libre de leer o no su obra. En ocasiones, Gao insistió que las obras son las que tienen que hablar al lector, al público. No el escritor o artista con sus opiniones.

El Nobel de Literatura, insiste que la literatura es una actividad humana irreprimible en la que participan de manera voluntaria el lector y el escritor: por ello no tiene obligación alguna con las masas o la sociedad, y cualquier veredicto en torno a su mayor o menor corrección ética o moral no es más que hojarasca propia de críticos entrometidos, un aditamento ajeno al propio escritor.

 A esta literatura, empeñada en recuperar su naturaleza intrínseca, Gao Xingjian denomina  literatura «fría» para diferenciarla de esa otra literatura que persigue el adoctrinamiento, la censura política, el compromiso social o incluso la expresión de los sentimientos. Es una literatura carente de valor periodístico, pues no sirve para atraer la atención del público. Si existe, es sólo porque el género humano necesita buscar una actividad puramente espiritual que trascienda la simple satisfacción de los deseos materiales.

Como es obvio, recalca Gao Xingjian, es una literatura que no data de hoy día. Pero si en el pasado tenía que rechazar ante todo el poder político y la opresión de los usos sociales, hoy ha de oponerse al mercantilismo que impregna esta sociedad de consumo, y para poder sobrevivir se ve abocada a la soledad.  

El escritor consagrado a esta literatura afronta, en unión de sus obras, una dificultad añadida, ya que no puede vivir de ella y no tiene más remedio que buscar su subsistencia con otra actividad; - (Como muy bien sabemos los escritores Sud Americanos porque lo vivimos en nuestro día a día.) -por eso no puede ser considerada sino un lujo, una pura gratificación espiritual del propio yo. Aun así, la sociedad que no acepte esta clase de actividad espiritual sólo puede producir tristeza, por próspera o vitalista que parezca.

 Entonces el Nobel de Literatura desahoga, con su franqueza habitual,  que a la historia poco le importa esta tristeza, pues la historia sólo se ocupa de registrar los hechos humanos, y a veces ni siquiera eso. Si esta literatura «fría» tiene la suerte de ser publicada y difundida, es gracias al esfuerzo del escritor y sus escasos amigos. Ejemplos de ella son Cao Xueqin y Kafka, autores que no pudieron publicar en vida y menos aún crear algún movimiento literario o ser grandes celebridades; autores que en su mayoría vivieron en los márgenes e intersticios de la sociedad entregados de lleno a una actividad espiritual, por la que no esperaban recompensa ni reconocimiento social alguno, autores que escribían por el propio placer de escribir, puntualiza Gao Xingjian.

La corrección política y ética ha agotado a la literatura china de este siglo y la ha sumido en toda clase de «ismos», en el cenagal sin salida del llamado debate entre la ideología y el modo creativo, en cuestiones que poco tienen que ver con la literatura misma, y los escritores sólo han podido sobrevivir alejándose de estas polémicas interminables y frívolas. La creación literaria es por naturaleza una actividad solitaria, y los movimientos o grupos, lejos de servir de ayuda, no pueden sino asfixiarla. El escritor sólo puede conquistar su libertad completa cuando actúa como individuo independiente y no está supeditado a los postulados de ningún grupo o movimiento político.

Más ello no significa que el escritor carezca de actitud política o ética. Sujeto siempre a la presión y al agobio de la política y la sociedad, tiene, como es natural, cosas que decir, y bien puede pronunciar discursos o hacer declaraciones; pero no tiene necesidad de incorporar todos estos elementos a su propia creación literaria. La inclusión de elementos políticos o sociales en la creación literaria es, no tanto un «compromiso» como una «evasión», pues si el autor recurre a ella, es para contrarrestar la presión que la sociedad ejerce sobre él, para buscar cierta distracción espiritual, asevera Gao Xingjian.

El problema, desde el punto de vista de Gao Xingjian, es que las continuas guerras, revoluciones, movimientos políticos y luchas políticas que han conmocionado la sociedad china en los últimos cien años arrastraron consigo incontestablemente a la totalidad de los círculos intelectuales de la nación y obligaron a sus miembros, amenazados con perder toda posibilidad de subsistencia, a convertirse en combatientes natos, unos combatientes que a la postre, lejos de salvar al pueblo o a la nación, sólo lograron arruinar su propia vida. Y la literatura «fría» sólo puede existir cuando el autor se halla libre de la presión política y social y tiene los medios de subsistencia asegurados.

Por eso la literatura «fría» es una literatura que se evade para sobrevivir, una literatura que no se deja asfixiar por la sociedad porque busca la propia salvación espiritual. La nación que no pueda dar cabida a esta literatura no utilitarista sumirá en el infortunio al escritor y demostrará ser una nación pobre de espíritu. Al menos así lo creo, ratifica Gao Xingjian, al tiempo de corroborar que aboga, por ello, por una literatura «fría».

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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