Plaza Catorce

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Amanda Balderas de Soria: una sauceña de sepa en las letras bolivianas

Por Márcia Batista Ramos (*)

La poetisa Amanda Balderas López de Soria, es uno de los grandes nombres en la constelación de la poesía infantil, a nivel nacional; nació en el municipio de Monteagudo, tierra sauceña, del departamento de Chuquisaca. Hija del matrimonio que formaron Alberto Balderas Guzmán y Elvira López Miranda, pertenecientes a conocidas y distinguidas familias del chaco chuquisaqueño, ocupados en sustentar una hacienda dedicada a la agricultura y la ganadería en Monteagudo.

El gusto por el universo infantil se manifestó a temprana edad, ya que Amanda disfrutó de una niñez rica en aventuras en la hacienda de sus padres, donde la pequeña amazona hacía volar sus cabellos al viento, mientras las patas de su caballo levantaban polvo de los suelos arenosos, bajo el sol candente que abrasa las bellas tierras chaqueñas. Ese gusto por el universo infantil se corrobora por Amanda cuando elige la carrera de Maestra de Educación Inicial, a pesar de que ya contaba con la profesión de Secretaria Comercial Ejecutiva.

Las poesías infantiles de Amanda, siempre tienen un toque de inocencia y una dosis tenue de enseñanzas; la autora se suma, así, a los que comparten el concepto de que la poesía infantil, es la expresión artística más propicia para el desarrollo educativo y pedagógico en los primeros años de la infancia. Inspirada en su experiencia educativa meritoria, Amanda Balderas, compuso con ternura y magia, versos propios para infantes, por tal motivo su obra siempre será llevada al salón de clases de muchas escuelas, para enseñar a los niños a apasionarse por la poesía. En el año 2006, Santillana Ediciones, incluyó dos poemas de su autoría en sus textos de lenguaje; y en el 2007, la misma editorial, inserta otro poema en el nuevo Multitexto para el ciclo básico, porque los poemas infantiles de Amanda, consiguen hacer las delicias de los más pequeños.

Amanda Balderas, es una persona de mucha sensibilidad hacia la cultura, al medio ambiente, al mundo que nos rodea, a la familia y a la expresión escrita; que logra manifestar con lenguaje accesible, emociones y vivencias, que sirven para enriquecer el mundo infantil de miles de niños que, por generaciones, acceden y accederán a sus poemas. Entre 1972 y 1974 trabajó, como maestra, en la empresa minera Triunfo y de 1974 a 1978 en la minera Galindo. Desde 1981 hasta 2011 fue maestra en el Kínder "José Víctor Zaconeta", compartiendo su labor con el Kínder Alemán en el periodo de 1990 a 1994. Su obra comprende los siguientes poemarios: “Destellos de Luz”, (2002); “Arcoíris”, (2007); “Horizontes de Ilusión”, (2015).

Amanda Balderas, la mujer franca de sonrisa abierta, que alegra la vida de cualquiera que se le acerque, por la hermosura espiritual que proyecta, muy acorde con su belleza física. Mujer valiosa, que con fortaleza resiste a la vida con sus vicisitudes diarias, apenas, dejando trasparecer cierta tristeza en el fondo de la mirada, que tal vez, solamente otras almas muy sensibles puedan percibir.

Amanda Balderas fue ampliamente reconocida como educadora y poetisa: El año 1993, recibió la distinción "Reconocimiento al Mérito" otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura. El Honorable Gobierno Municipal de Oruro, a través de la Oficialía Mayor de Cultura, le otorgó un reconocimiento: "A las expresiones culturales; como es la Poesía y las Composiciones Inéditas" en 1994.El mismo año, la Asociación de Maestras de Educación Inicial Oruro, entrega un reconocimiento al "Valioso aporte cultural a la Educación Inicial". El 2005 el Colegio Internacional de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, le extiende un Certificado de Reconocimiento "Por el Aporte a la Cultura Nacional".

Amanda Balderas, poseedora de una versificación ágil y eficaz, teñida de elementos tiernos y mágicos, logra atrapar, por determinados poemas, a los más pequeños, que emocionados declaman en festivales sus versos; en una experiencia fantástica que permanecerá en sus memorias y a lo largo de sus vidas no les abandonará jamás. Amanda Balderas, una sauceña de sepa, que vino aportar al desarrollo de Oruro como formadora de niños, con su alma de poeta, deja su nombre escrito en la historia, al tiempo que enriquece las letras bolivianas.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

Plinio Fernández Pacheco dicta clases gratuitas de dibujo y acuarela

Por Plaza Catorce

El artista peruano Plinio Fernández Pacheco (Arequipa) se encuentra de visita por segunda vez en Cochabamba y estará este sábado 25 de agosto, de 9:00 a 12:00 en la Casona Santivañez, dando clases gratuitas de acuarela y dibujo destinadas a niños, jóvenes y adultos. El único requerimiento es que las personas interesadas “tienen que traer su soporte, cartulina pegada, lápiz, pincel, acuarelas y su depósito para el agua”.

Plinio Fernández Pacheco estuvo por primera vez en Cochabamba meses atrás participando del Concurso de Pintura Osvaldo Sánchez Terrazas, que se desarrolla en Tarata, y llegó por invitación del reconocido artista peruano Evaristo Callo Anco, también nacido en Arequipa. “Evaristo me dijo que hay un concurso y me dijo vamos si quieres”.

Si bien Plinio Fernández se dedica a la pintura hace tiempo, recién hace un par de años que trabaja buena parte de su tiempo con la acuarela. “Yo estoy dedicado más de 30 años al arte pero recién estos dos últimos años le estoy dando ya más serio, profesionalmente. Antes era un hobby porque yo trabajaba en otra cosa, entonces el tiempo que me quedaba disponible me dedicaba a pintar, pero no era tiempo completo como ahora”, cuenta en una entrevista con Plaza Catorce.

Para Plinio Fernández, “Cochabamba es una ciudad muy linda, muy grande, muy bien ordenada por su distribución arquitectónica; a comparación de Arequipa donde el centro de la ciudad sí es ordenado, pero las zonas periféricas las han invadido como sea. Entonces, lo que yo he visto acá es que hay una distribución ordenada y su gente es muy linda, muy amable, muy cordial, muy atenta”.

Este artista llegó a Cochabamba junto a los hermanos Evaristo Callo y Darío Ccallo con quienes ha inaugurado una muestra conjunta en la Casona Santivañez, muestra que estará abierta hasta el próximo 30 de agosto. “Esta exposición la hemos traído en coordinación con el señor Evaristo Callo y Darío Ccallo, que vinieron a un concurso que había en El Recreo, en Tarata y en aquella oportunidad me pidieron que, por favor, querían exponer acá y les brindamos la Casona con mucho agrado”, dice por su lado Gloria Santiesteban, coordinadora de Casonas y Museos de la Alcaldía de Cochabamba.

“Nos enaltece mucho que artistas de la talla de don Evaristo traiga una muestra acá a Cochabamba y más aún a la Casona”, asegura Santiesteban a Plaza Catorce y cuenta además que a raíz de esta exposición nació la iniciativa de que Evaristo y Darío realicen una acuarela de la Plaza 14 de Septiembre, obra que fue entregada este jueves 23 de agosto, que se celebró el Día Nacional de la Acuarela Boliviana. (Sin embargo, la obra de ambos artistas se viene exponiendo en el país, en muestras colectivas, hace un par de años).

“Evaristo Callo había estado en el Ecuador, en Italia y en varios lugares donde en dos oportunidades él había hecho, como una forma de dejar un legado y recuerdo, una obra”, detalla Santiesteban resaltando además el hecho de que Cochabamba cuente con una obra de este acuarelista, considerado entre los mejores.

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Crítica sobre “Las Mujeres de Shakespeare”

Por Galia Yaksic (*)

La pequeña es muy aficionada a leer Shakespeare. Tiene la colección de sus obras de teatro y las ha leído casi todas, algunas varias veces. Es una conocedora de esa literatura porque la disfruta profundamente y, además de los temas shakesperianos, las tramas y la belleza del lenguaje, a ella le interesa mucho la voz que se les asigna a los personajes mujeres, y de todas ellas, Deva prefiere la de lady Macbeth. Así que, muy entusiasmada, la pequeña fue a comprar entradas con anticipación y con toda expectativa estuvo “en punto” para entrar a ver la obra Las Mujeres de Shakespeare del grupo de teatro A Rajatabla, una obra que se presentó en el teatro Achá el 21 de agosto.

Llegamos a una antesala relativamente llena. Pronto nos enteramos que la sentada era “sálvese quien pueda” o –un poco más de esta época—“arréglatelas”, porque las entradas no tenían taquilla. Tristes las dos, terminamos en una de las loreras viendo desde el tercer piso toda una fila de nueve que brillaba vacía en platea (casi hasta el tercer acto). Demás decir que el gobierno sobre uno mismo no va muy bien en la Bolivie. El público era joven (¡qué bueno!) y mientras los diálogos se desarrollaban, se escuchaba a la gente hablando y discutiendo sobre números de asiento y taquillas y butacas. Muchos llegaron tarde o muy tarde y como seis personas olvidaron –una y otra vez—apagar su celular. Papitos…

Julieta, Ofelia y Desdémona aparecieron en una escenografía pobre. Una cama a la derecha, con colchas de seda y satín. Una especie de pedestal al centro con Ofelia balanceando los pies sentada en la altura. Y un mesón type a la izquierda, sobre el cual Julieta estaba sentada o recostada y tras el cual había toda una licorería de la que el personaje adolescente sacaba de rato en rato botellitas con licor.

Después de leer la sinopsis de la obra:

"La pieza teatral reúne a cuatro personajes íconos de la literatura clásica de William Shakespeare: Julieta de “Romeo y Julieta”, Ofelia de “Hamlet”, Desdémona de “Otelo” y Lady Macbeth de “Macbeth”. Dichas mujeres nos comparten sus vidas desde su perspectiva con humor, visualizando a la mujer a través del tiempo, el amor y la sociedad.

Obra contemporizada al 2018 sin perder la esencia y cualidades de los personajes clásicos y resaltando los prejuicios que aún permanecen a través de las generaciones."

Sé que la intención era muy buena. Y, en mi filosofía: eso es lo 
que cuenta.

Sin embargo, debo confesar que –mientras veía a las actrices caminar en camisón y hablar como los personajes de Gosip Girls—casi en tono de súplica repetía en mi corazón: Merlo, Merlo…Where are you? Teatro de los Andes…I miss you. ¿Dónde están mis “Bonitas”? En algún momento de nuestra honorable historia teatral permitimos que la cultura del “one click” coopte este tan sagrado arte y lo vuelva esto, un facilismo más del siglo XXI.

En honor a la verdad, los personajes mujeres en Las mujeres de Shakespeare, no “nos comparten sus vidas desde su perspectiva con humor, visualizando a la mujer a través del tiempo, el amor y la sociedad” si no que parafrasean los resultados de una revisión rápida en Google y Wikipedia sobre las tragedias shakesperianas de las que fueron parte. Casi como cuando leo una tarea de universidad hecha a la rápida, la superficialidad de los diálogos, de la trama, de la conexión entre los personajes me resultó abrumadora. Después de algunos minutos, ya sabía yo que, si Julieta lloraba, nadie, ni las personas que estaban a su lado, podía saber qué estaba diciendo. El chillido ese era tan NO profesional, tan burdo que me puso una y otra vez en la disyuntiva de escoger entre tratar de adivinar y desconectar: obviamente desconecté, una y otra vez.

Mi amiga Desdémona tampoco hacía esfuerzo alguno por darle algo de vida a la larga y agotadora lista de observaciones psicoanalíticas que no se cansó de realizar durante las casi dos horas en el escenario. Y, por algo de vida, quiero decir: “modular” “aumentar el volumen” “vocalizar”, como si estuviera en la necesidad de comunicar algo, a un amplio número de personas, en un teatro y sin micrófono. By the way, quien ha leído, aunque fuera una sola vez alguna de las cuatro obras, después de escuchar las peroratas de Desdémona, los chismes de Julieta o las anécdotas de Ofelia, no añade absolutamente nada nuevo a su disfrute y/o conocimiento sobre el autor, los personajes, ni la tragedia en cuestión.

Una actriz genuina es la que interpretó a Ofelia, pero a intervalos, esa importantísima cualidad artística se vio completamente nublada por un guion en el que el espíritu de la muy trendy sororidad está completamente mal entendido y hasta abusado (i.e. en algún momento, llaman a las mujeres mayores/suegras: chancho, víbora, rata, etcétera). Todos, absolutamente todos los estereotipos negativos sobre la mujer joven, fueron confirmados casi sistemáticamente y sin piedad en el guion. Si, de verdad tenemos que unir el llamativo título de la obra con lo escuchado, es fácil concluir que las mujeres de Shakespeare se reducen a un grupo de amigas que se reúne para farrear, usar el lenguaje criollo postmo para analizar a los hombres de Shakespeare o para hablar (mal) de sus ñatos y reconocer la una en la otra el erotismo mojigato tan representativo de la Llajta.

No sé qué se hará en la obra “En el Taller de Shakespeare” de Horacio Oyhanarte (en la cual esta producción de Rajatabla se basó), pero fueron demasiadas disonancias chocantes, rampantes e impunes en Las Mujeres de Shakespeare como para tomar en serio esta obra.

Estirando la buena voluntad característica de la compasión que estamos tratando de cultivar, podría decir que los aspectos positivos fueron: son jóvenes haciendo teatro, se animan a presentarse así, de alguna manera consiguieron el teatro Achá, las artes gráficas impecables y el precio (cobraban más y hubiera sido indignante).

Como con los alumnitos queridos, mi nota al pie es: no es hacer nomas, hay que hacer bien y para eso hay que darle tiempo. Después del “click” sobre el mouse, es necesario CONTEMPLAR para que, en vez de un pobre primerísimo primer borrador de informe, nazca una obra de teatro trabajada, esto es: provocadora, creativa, substancial, (en este caso) jocosa, con voz propia, capaz de enriquecer a todos por igual (elenco, logística, sonidistas, músicos, iluminadores, público, parientes, amigos, ratones del teatro, etcétera). El ímpetu de los escritores por escribir, de los actores por actuar, de los productores por producir, de los directores por dirigir debiera traducirse en ganas de trabajar perfeccionando su espacio responsablemente. Eso es el arte: un noble servicio que eleva a la humanidad entreteniéndola.

Como el tiempo es precioso (por joya no desperdiciable), nos fuimos antes que la señora Macbeth entrara en escena, lo que molestó mucho a la pequeña. Espero compensar esto en un futuro cercano, ojalá con la misma obra, ya en versión final (o en limpio), a manera de reivindicarnos todas con todas.

(*) La autora es escritora, tiene una licenciatura en Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana y una maestría en European Languages and Literatures por la Universidad de Cambridge.

Nina Wara Carrasco representa a Bolivia en el DOCTV Latinoamérica

Por Plaza Catorce

La música es el eje temático de la VI Edición del Programa DOCTV Latinoamérica, que arranca este 1 de septiembre con la proyección de 16 “documentales vibrantes” que serán transmitidos, hasta el 21 de diciembre, en 19 canales públicos de televisión de la región.

Los participantes son talentosos jóvenes profesionales de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Ecuador, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay; y Bolivia está presente con el documental “En el murmullo del viento”, dirigido por la potosina Nina Wara Carrasco, escrito por Oriana Jiménez y producido por Albor Cine. La dirección de fotografía es de Jessica Villamil y Sergio Bastani, la producción de Pedro Lijerón, la edición Omar Guzmán y Azeneth Farah; y la postproducción de Marco Hernández, y cuenta además con el apoyo de Estación Marte Films y Entrecruzar Films.

Los 16 documentales serán emitidos a partir de la semana del 1 de septiembre y hasta el 21 de diciembre del año en curso, una obra por semana en la mayoría de los casos, en horario prime time. En el caso boliviano será a través de Bolivia TV, los sábados a las 22:00 horas.

Esta iniciativa regional de gran impacto, marca un hito en la producción audiovisual, pues es la única instancia de fomento que involucra y garantiza la distribución y emisión de documentales en los países de la región, contando con una audiencia expectante ante cada edición. 

DOCTV Latinoamérica

La historia de esta sexta Edición del Programa DOCTV Latinoamérica comenzó en febrero del año 2017, cuando se lanzó una convocatoria dirigida a cineastas de América Latina y el Caribe, “con el objetivo de financiar documentales en los cuales se muestra la riqueza y diversidad cultural de nuestro continente a través de la música”.

“El resultado ha sido una serie que muestra el panorama que conforman los ritmos de nuestra identidad, la música intrínsecamente ligada a nuestra manera de movernos, de sentirnos, de vestirnos, de amar y comunicarnos. La música como guía espiritual, como banda sonora vital”.

DOCTV Latinoamérica es uno de los Programas de la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CACI), que se inició hace doce años en compañía de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano; alianza que ha logrado construir una red con 19 televisiones públicas que unen al continente. Esta iniciativa regional no tiene precedentes similares y es una auténtica muestra de un espacio cultural compartido entre todos los países participantes.

Este año será República Dominicana la anfitriona, siendo la Dirección General de Cine DGCINE y la Unidad Técnica DOCT las entidades encargadas de coordinar y cumplir los objetivos del Programa durante el período 2017-2018.

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