Plaza Catorce

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La trilogía Alfileres y Alfiles de Blanca Garnica: una especie de laberinto en busca de una salida

La literatura boliviana se viste de fiesta, porque el poemario “Los alfileres del cuento”, de la poeta Blanca Garnica, sale a consideración del público lector; concluyendo, así, la trilogía “Alfileres y Alfiles”.

Si la lectura del primer y segundo libro de los tres que forman la trilogía “Alfileres y Alfiles” me habían encantado, el tercero no ha sido para menos, especialmente, porque tuve el honor de leer el manuscrito.

Un tercer libro que, al igual que ocurre con los anteriores, el tema principal sigue siendo el sufrimiento diario de las mujeres, que está invisibilizado en la sociedad patriarcal –y por ende machista—en que vivimos. Un tema que, de verdad, sorprende que no haya levantado ampollas en contra de la autora, ya que ella no se calla nada, sino que expone las cosas como son; dando lustro, así, al carácter universal que adquiere su poesía al hacerse voz de nuestro siglo.

Blanca Garnica siempre conmueve, en cualquier caso. Porque la mayor satisfacción se origina siempre en el contagio del asombro ante algo que conmueve. Porque el asombro es, en sí, el origen de todo.

También me atrae la belleza siniestra que subyace en su obra y que revela sutilmente lo que no debería desvelarse: “la inquietante extrañeza” freudiana. Todo lo que debería permanecer en secreto y salió a la luz…  

Blanca Garnica sabe, de la sal de la sangre y de las lágrimas, en un mundo dominado por hombres y mujeres que construyen los estereotipos machistas que subyugan a las mujeres, porque Blanca es mujer; porque Blanca es poeta.

Blanca tiene un estilo muy bueno, escribe poesía desde el extrañamiento y perplejidad, del dolor e interrogante, mientras hace poesía, la poesía le construye a ella.

De nuevo, Blanca Garnica, supo cautivar.

“Los alfileres del cuento”, a pesar de formar parte de una trilogía, puede leerse perfectamente por separado al igual que ocurre con los anteriores poemarios: “Alfileres de plata” (2012) y “Alfileres y alfiles” (2012) y permite, de igual manera, zambullir en su alma de cristal.

Su poesía es tan densa y está tan bien escrita que no solo complementa los anteriores poemarios, sino que tiene una personalidad propia.

Los inusitados alcances de su apuesta estética la convierten en una de las escritoras contemporáneas fundamentales de la literatura boliviana y de la poesía hispanoamericana.

El gran tema de su obra es el paraíso perdido de la inocencia, el desamparo ante el sexo, la muerte y los miedos de la infancia.

Esta trilogía es un viaje a la poeta boliviana Blanca Garnica, una criatura inclasificable. Blanca Garnica: la del silencio, la de la voz suave y emotiva. Blanca: la tímida que se enciende cuando recita sus poemas, recordándonos una sacerdotisa druida. Blanca Garnica: la mujer que grita a través sus poemas. Blanca Garnica: la niña que mira al mundo incomprensible a través de los ojos bañados de melancolía, de la mujer adulta. Su personalidad deslumbrante y su postura alumbran y se entremezclan con zonas misteriosas de su obra.

Blanca Garnica, sin lugar a duda, tiene influencia Pizarnikiana; y al igual que Alejandra Pizarnik, Blanca Garnica es brevedad y silencio…

Su escrita construyó un personaje poético y anatómicamente coherente e igual a Alejandra, Blanca también alberga trazos de influencia surrealista –atraídas por la magia de la metáfora que les proporciona esta corriente– y, Blanca crea una imagen poética sobre lo doloroso de la realidad y construye un andamiaje de denuncia y en un instante, su voz se universaliza porque define la condición femenina en nuestro siglo. Empero, el vocabulario de Blanca Garnica, el estilo e imagen son exclusivamente suyos.

Blanca no se fragmenta como Alejandra y la niña que fue Alejandra Pizarnik, en donde la niñez y memoria aparecen, como aliadas, como voces de esa otra dimensión que representa el tránsito a la orilla opuesta, al otro lado del espejo; que las hace posibles y las impulsa a dialogar en el origen, en la ilusión del retorno. 

El pasado, para las dos poetas, no es sólo un trazo positivo en la línea de tiempo, sino un punto de referencia y de contraste, el espacio del retorno, imprescindible para entender, explicar y aun justificar todo otro momento, sea futuro, presente o pasado, que hubo de suceder.

Blanca camina unida a la niña que fue y que jamás se apartó, porque su niña interior además de ayudarle a pasar la vida y ser testigo de todas sus circunstancias, también cobra voz con una especie de angustia que añora ante las pequeñas depresiones consecuentes del diario vivir.

La niña que le acompaña en el trance de la vida e interroga todo lo que no comprende del mundo feo e injusto; la niña que percibe las pequeñas cosas del mundo fracturado y vacío a que están recluidas, o la niña que se permite llorar cuando la mujer calla. Eso se ve con mucha más fuerza en “Los alfileres del cuento”. Donde se entremezclan emociones como el miedo, la sorpresa, el desasosiego y el deseo, siempre con una voz trémula y delicada.

Poeta concisa y singular, cuya obra respondió siempre a las exigencias de su mundo interior, donde la naturaleza, la cotidianeidad y el misterio, se convirtieron en importantes protagonistas.

En su obra no existe un espacio de consuelo porque cada momento está acompañado por el miedo o por la incomprensión. Y su única salvación es la palabra.

Sin pretensiones diagnósticas y a partir de los enigmas que la obra nos entrega, se puede decir que nada se halla en este pequeño volumen que sea hijo de la ficción y que no esté realzado por la verdad.

Su mérito es el sentimiento, y es ésta la principal cualidad que caracteriza este género de poesía peculiarmente intimista; peculiar porque se muestra en su totalidad, al tiempo que, se reviste de mucho pudor y jamás se desnuda por completo, requiere un estilo puro, sencillo y muy expresivo, cuyos versos fluyan con la facilidad de un arroyo, transparenten el alma como un cielo, por donde se ven pasar las nubes de las percepciones, unas ligeras, brillantes y matizadas de colores; otras tristes, sombrías y grises.

Su tono dulce y melancólico es el eco del dolor de la incomprensión y del desencuentro, de los recuerdos, cuya ilusión es la última que nos abandona al pie del sepulcro.

Su escritura es la de quien crea porque no sabe ni puede hacer otra cosa ante las circunstancias que le toca ver o vivir, puesto que, no conoce otro modo de salvarse que no sea el del lenguaje. Aun cuando está segura de que la redención no existe; entiende que la palabra ayuda a transitar por el tiempo y el espacio que tercian entre la búsqueda y el hallazgo, y eso sostiene la existencia y la cordura, eso le impide sucumbir.

Blanca Garnica escribe para salvarse de la vida y del mundo; escribe para acceder al conocimiento del mundo y especialmente, del otro, sabiendo que no puede ya restituirse en él.

Toda persona necesita un espacio de protección y reflexión creativa en su interior. En este espacio es donde habita la deidad y los seres que nos guían por el camino del amor, la dulzura y las ganas de vivir. Tal vez, ángeles que nos hacen sentir que estamos protegidos, que nunca nos abandonan. Nos acompañan en todas las situaciones de la vida, en la soledad, en el miedo, en la depresión, en nuestra resignación y hasta en la muerte.

La escritura logra crear ese espacio de autoconocimiento, de diálogo interno, de resignación o de lo que se quiera llamar, pero que, en el caso de la poeta emblemática de la literatura boliviana, Blanca Garnica, se convierte en un refugio a buen recaudo del devenir y de la fractura, del abismo que se interpone entre quimera y realidad. Porque ella busca una salida y no encuentra, y después de mucha marcha en el afán de entender lo ininteligible, en el afán de encontrar respuestas la poeta dice: “Callo\ con las rodillas\ curvas\ frente a Ti”.

El acto de la escritura para Blanca Garnica, es como ingresar en una especie de “bunker” o una trinchera bien elaborada, para protegerse y salvarse, para ocultarse y acceder; es un espacio de redención, que permite conocerse y comunicar la experiencia e, incluso, la no-experiencia; revelando que no hay nada en el paisaje exterior que pueda compararse con el paisaje interior de la poeta.

Y ella escribe: - “Masticada la idea\ es un fruto maduro\ el resultado\ \De los nogales\ colgará nuestro mundo\ resucitado”.

Así, es Blanca Garnica, la que siempre está resuelta a hilvanar cera y plumas para que Dédalo huya sobrevolando el laberinto; o tal vez hilvane plumas y cera, para que Dédalo se eleve y vislumbre una salida.

Total… siempre me sobrecogen esos raros instantes donde realidad y ficción se ordenan o superponen. Y la poeta escribe: - “Sin el alma\ las piernas desnudas\ de Pinocho\ colgaban de la cama\ \ No recordaba\ su cuarto de juguetes”.

Toda su poesía es sin excusa, una larga evocación de la infancia interrelacionada con la vida misma, dando a luz a un universo perturbador, poblado de raras criaturas entre las que ella destaca. En fin, es una especie de laberinto en busca de una salida.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años. 

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Pablo Canedo: El singani en los próximos cinco años puede ser un boom

Por Claudia Gonzales Yaksic

Pablo Canedo Daroca es el jefe de la misión diplomática de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Washington, Estados Unidos, desde julio de 2017. La semana pasada, junto a la Cámara de Comercio Boliviano Americana (BACC por sus siglas en inglés), participó en la organización de una cata de vinos bolivianos en un icónico restaurante neoyorquino, “Tavern on the Green”. Al día siguiente de esta cata, el 4 de octubre, Plaza Catorce pudo acceder a una entrevista telefónica para hablar sobre las perspectivas de los vinos y singanis bolivianos en el mercado estadounidense y lo que necesita hacer Bolivia para lograr una presencia contundente en este mercado, tomando en cuenta las buenas calificaciones y los buenos comentarios que ha recibido la industria vitivinícola boliviana, a nivel mundial, en los últimos años.

“Ayer hemos estado en Tavern on the Green, que es uno de los místicos lugares de Nueva York, en el corazón del Central Park, uno de los restaurantes más bonitos y además que es administrado por un colega boliviano. Yo no sabía hasta ayer quiénes eran los dueños y me he llevado la grande noticia de que es nuestra gente de Bolivia, así que también es un orgullo tener semejante restaurante, donde va lo más granado de Nueva York”, dijo Pablo Canedo en la citada entrevista y también señaló que el rubro de los vinos es uno de los llamativos, no solo por la característica siempre mística de esta bebida, sino porque además “genera una serie de intereses y oportunidades que no podemos dejar pasar. Por eso es que la Embajada de Bolivia ha estado en permanente coordinación con actores institucionales que han venido trabajando ya desde un tiempo atrás en la introducción del tema de vinos y singanis en el mercado norteamericano”.

Según aseguró el diplomático tarijeño, la Embajada de Bolivia está trabajando empeñosamente en traducir la importancia de la macroeconomía boliviana en la promoción de los diferentes negocios y oportunidades de negocios que existen en Bolivia para los inversores extranjeros.  “Estamos construyendo todos los puentes posibles para acercarnos sin posturas políticas, y es comprensible también que esto dependa no solo de nosotros, sino de la naturaleza de la relación en todos los niveles… Estamos haciendo que existan las puertas abiertas para que nuestra población boliviana que está acá, nuestros pueblos, se entiendan mejor y nuestros niveles políticos tengan a futuro un acercamiento justo y necesario”.

Claudia Gonzales Yaksic: ¿Cómo andan las negociaciones respecto a la exportación de vinos y singanis bolivianos hacia el mercado de Estados Unidos?

Pablo Canedo Daroca: Aquí tenemos algunos círculos de personas y personalidades que han podido ayudar, desde el punto de vista de las empresas. Por ejemplo, Chufly Imports, que es una empresa que viene trabajando en este mercado con la introducción de los vinos Aranjuez, 1750 que es de Uvairenda Bodega y Viñedos, y el singani Rujero; ellos tienen un despliegue y un entorno de distribución que es bastante exitoso y por supuesto nosotros resaltamos ese trabajo para que la mayor cantidad de empresas en este rubro puedan vincularse. Estas empresas ya tienen contactos, han dado las líneas y se han convertido en noticia a través de artículos que se han publicado en The New York Times y el Washington Post, ese es un primer elemento.

Otro emprendimiento que está dando buenos resultados es el que desarrolla (el cineasta Steven) Soderbergh con el Singani 63, que en realidad es el singani de la bodega Casa Real, que también ya está ubicado en diferentes botillerías de Washington y otros estados de Estados Unidos, y que está haciendo por su parte un buen trabajo. Bodegas como Kohlberg, Campos de Solana y otras, que están interesadas en este mercado y que además han desarrollado sus propias líneas de distribución; hoy están siendo fortalecidas porque el trabajo que hace justamente la Embajada es el reunir todas estas ideas y fortalezas que hay para que vayamos y acompañemos juntos como un solo paquete lo que es el vino boliviano.

Ese posicionamiento está siendo también colaborado por agrupaciones externas como la Bolivian-American Chamber of Commerce, la BACC, que también tiene un excelente posicionamiento aquí como la asociación más importante de los empresarios que hacen negocios con Bolivia, ahí está nuestro amigo Iván Rebolledo y toda la gente del directorio que por supuesto es destacable el trabajo que vienen haciendo hace más de 30 años.

Junto a todos estos aliados estratégicos, emprendedores, empresas bolivianas, y un mercado cada vez más interesado en consumir vino y singani boliviano, es que hemos puesto mucho interés para que a un principio en nuestra Embajada y nuestros consulados, estén permanentemente vinos y singanis bolivianos en los eventos que tenemos. En la OEA (Organización de Estados Americanos) hoy tú ves vinos bolivianos también, que se degustan en los eventos que tiene esta institución y por supuesto estamos siendo siempre muy cuidadosos de poder seguir dando espacios a estas empresas que están poniendo el nombre de Bolivia en alto.

Y hay un segundo elemento importante que es que, más allá de que sean vinos o singanis bolivianos, el efecto que sí queremos lograr es que se vea que hay un país que sí tiene estabilidad en la macroeconomía, que se mantiene en crecimiento y que al tener una industria creciente en lo que es lo vitivinícola, también puede atraer a otro tipo de intereses en  inversión, como turismo, eno-turismo, lo relacionado a bienes raíces; inversiones que puedan desembocar también en el aparato productivo o darle valor agregado a una serie de productos que tenemos en Bolivia, y eso es algo que es parte de nuestra misión.

Tú sabes bien que el mercado norteamericano hoy le compra a Bolivia más de 2.000 millones de dólares anuales y esto es un éxito total de los exportadores bolivianos, por el hecho de que éste es un mercado competitivo, es difícil de entrar, pero también genera buenos resultados en el caso de que seas responsable con los compromisos comerciales. Sin duda esto también es un reflejo de lo que pasa con la estabilidad económica, no se podría tener este tipo de emprendimientos si es que no hay una estabilidad allá.

Entonces, toda esta imagen y todo el trabajo es para que se vea a un país que, teniendo una economía que, comparada con la región, puede ser pequeñita, pero es estable, segura y que puede garantizar las inversiones que puedan estar dándose en Bolivia.

CGY: En términos de expectativa ¿cómo ha visto Usted a las personas que han sido invitadas a degustar de los vinos bolivianos?

PCD: Satisfactoriamente sorprendidas porque han encontrado vinos de muy buena calidad en relación costo/calidad. Tú puedes comprar aquí una botella de vino boliviano en 20 a 25 dólares promedio, y es un precio muy competitivo respecto a un vino de la misma calidad de otro origen. Pero, el problema es la escala. Tenemos muy pequeña escala, aunque digamos que el sector de los vinos se presta para esto, porque a un consumidor que sabe de vinos no le interesa la cantidad. Muchas veces eso es contraproducente porque a un buen descubridor de vinos le interesa la calidad y encontrar en las botillerías especializadas un vino que se considera exótico, como el boliviano, puede ser un descubrimiento muy placentero, bueno para el paladar y con todas las características. Eso es un elemento que ayuda al hecho de que no tengamos mucha producción por el momento y ese factor hay que tomarlo en cuenta.

CYG: Usted que está en Washington y que tiene la oportunidad, por ejemplo, de apreciar vinos californianos, que son muy estimados a nivel mundial ¿podría hacer una comparación del vino boliviano respecto a uno californiano o un europeo?

PCD: No me animaría a decirte porque éste es un tema de más complejidad. Quizá te pueda decir eso alguien que esté mejor informado sobre cuál es la relevancia de unos y de otros… Lo importante es que en el mundo de los vinos ya se puedan comparar, ya se puedan medir, que ya exista el vino boliviano en la alternativa de gustos y eso es algo de por sí que ya es un éxito. El solo hecho de existir, y con buena calidad, ya es un éxito. Ahora por supuesto comparar vinos de alta gama europeos con los de alta gama bolivianos, quizás nos falte un tiempo más para estar en esa esfera, pero ya hemos dado un primer paso que es importante.

CYG: ¿Qué les aconsejaría a los empresarios bolivianos dedicados a esta industria?

PCD: Mira, yo impulsaría a todos los que están con inversiones en bodegas. Bolivia tiene dos niveles de bodegas, los que están en ANIV, que es la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas, que son cerca de doce bodegas de estatura mediana a grande, pero tenemos cerca de 65 pequeños y medianos productores que se encuentran también desde la zona de Cinti, en Tarija; y esos pequeños pueden tomarse muy en serio la posibilidad de abrirse mercados. Pero hay que invertir en calidad enológica, en enología, tener personal calificado para hacer un buen producto respecto a lo que pueda ser una eventual presencia de ellos en este mercado. Yo creo que el singani en los próximos cinco años puede ser un boom, puede ser un tequila versión 2.0 porque es muy valioso, es muy destacada la calidad organoléptica de nuestro destilado.

CYG: ¿Qué está haciendo el estado boliviano para que el singani, por ejemplo, pueda posicionarse?

PCD: Está haciendo trámites ante la entidad correspondiente para que el singani se identifique como una denominación de origen y se lo diferencie de los otros brandis. Hoy por hoy el singani, al ser un destilado, tiene un catálogo de brandy acá. Entonces, para que se lo llame singani oficialmente, dentro de la clasificación de alcoholes en los Estados Unidos, hay que hacer un trámite con el gobierno americano y eso es lo que está haciendo nuestra Embajada. Para ello también necesitamos tener una reciprocidad en el reconocimiento de alguna bebida que los americanos puedan elegir y que Bolivia la distinga de los diferentes licores que tenemos allá. Por ejemplo, el whisky Jack Daniels podía ser uno de los que tenga una identificación adicional en Bolivia como un gesto de reciprocidad. Estamos avanzando en eso. Eso sí le corresponde al Estado boliviano y entenderás que le estoy poniendo mucho interés al tema para que pronto el nombre del singani sea identificado formalmente acá, en este mercado.

Guido Köller expone en el Centro Boliviano Americano

El ceramista Guido Köller inaugura este martes 16 de octubre, a las 19:00, en el auditorio del Centro Boliviano Americano (25 de Mayo Nº 0365), una exposición de objetos de cerámica, donde destacan sus muraletes cargados de color. Son cuadros de formato mediano y un promedio de 50 por 40 centímetros, elaborados con cerámica. De este tipo tiene parabas y paisajes andinos. Esta exposición estará abierta hasta el próximo 24 de octubre, las visitas se pueden realizar a partir del miércoles 17 de 8:30 a 11:30 por las mañanas y de 15:00 a 19:00 por las tardes. El ingreso es libre.

El mes de mayo pasado, Guido Köller impartió talleres de cerámica artística utilitaria a los alumnos de la Universidad Privada Boliviana de Cochabamba  y en abril dio un curso de quince horas para la fabricación de moldes de cerámica en el Centro de Innovación Tecnológica de Cerámica (Cite) de Mallasilla de La Paz. A principios del año pasado presentó una exposición en el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño de Cochabamba, después estuvo en la galería Arte y Cultura de la ciudad de Sucre y normalmente su trabajo se puede encontrar en la galería Casa Azul de La Paz.


Guido Köller: Semblanza del artista

Por Álvaro Gálvez (*)

Nació en Potosí y se educó en el Perú y Bolivia. Cursó estudios de agronomía y arquitectura que no concluyó por dedicarse a actividades comerciales o remuneradas. Posteriormente se dedicó a la decoración de interiores, combinando con la producción de arte mural y pintura.

Transcurrió su infancia y su juventud en Lima y en el valle cochabambino. Fue influido por la música e iconografía de la corriente contestataria del movimiento Pop de los 70’ y 80’, habiendo vertido esa influencia en sus obras de cuadros psicodélicos y místicos.

Posteriormente incursionó en la escultura en cerámica, donde alcanzó gran esplendor proyectando formas humanas regordetas y sensuales. En sus trabajos en arcilla alcanza una inserción profunda con la naturaleza al usar la plasticidad de la arcilla con un acabado de originales matices y tonalidades.

Llama la atención la forma voluminosa y redonda de las piezas cerámicas modeladas por el artista, quien dice que ello ocurre por su marcada tendencia a recuperar del habitante autóctono sus características de poca estatura, regordete, espíritu alegre y lleno de energía. De sus obras creadas con sensuales figuras femeninas (gordas sin colesterol), descarta influencia alguna del escultor colombiano Fernando Botero y sus figuras obesas, subrayando que sus líneas de arte son influenciadas por la cultura mochica-chimú. Su estilo es  volumétrico y heredado de sus anteriores trabajos de escultura en piedra, que lo llevó a utilizar imágenes redondas y no alargadas.

Como escultor maneja la arcilla, que en su obra la multiplica en los cuatro elementos de la naturaleza, la tierra que se hace barro con el agua, se solidifica con el aire y se purifica con el fuego.

En su obra busca insistentemente plasmar el sello de las tradiciones que forman parte de la cosmovisión andina, entendida como la mitología, la cordillera andina, la dulzura del indígena quechua y la rigidez del aymara, y la magia y temple del habitante andino.

Diseñó y plasmó murales y esculturas notables en la ciudad de La Paz.

Participó en varias exposiciones nacionales e internacionales de arte en Chile, Perú, Argentina y Uruguay, siendo acreedor a reconocimientos y premios por su innovadora y fecunda labor artística.

Ha sido instructor en su atelier de jóvenes ávidos de aprender y replicar  sus técnicas en Bolivia.

ETAPAS DE SU TRAYECTORIA ARTÍSTICA

  • Etapa contestataria, psicodélica y mística marcada por la incesante búsqueda de armonía, paz y sueños que perduran de esa época.
  • Etapa indigenista. Cosmovisión andina (aymara y quechua).
  • Etapa volumétrica. Hedonismo sensualista.
  • Etapa de consolidación de los símbolos de la cosmovisión indígena aymara y quechua.

EL SELLO DE SUS OBRAS EN PINTURAS Y ESCULTURAS

Siendo un artista autodidacta Guido Köller no sigue los rigores del estilo de ninguna escuela de arte definido. Su fuerza  propia, creativa, irrumpe espontánea y desbordante de emanaciones telúricas de la tierra nativa donde habita y se expresa con fuerte pasión. Su mente inquieta y caprichosa se sumerge en las profundidades de lo místico y sale a la superficie revelada en obras de arte nativo indigenista. Utiliza el color pleno en algunas obras, pero su preferencia es el mate y terracota con la intención de ser sugerente y sutil en la expresión de su sensibilidad delicada, que a veces exhibe al adulto casi siempre niño (chiquillo), que siempre habita en él.

CREANDO LA ESCUELA DEL ARTE NAIF ANDINO

La importancia creativa de Guido Köller a lo largo de su trayectoria artística ha permitido esbozar lo que podemos llamar la tendencia hacia la creación de una escuela del arte “naif” andino inspirado en vivencias y percepciones de la cosmovisión que lo rodea.

(*) El autor es promotor y comentarista de arte.

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María Zanutti inaugura la muestra “Flow”

Por Plaza Catorce

Este viernes 12 de octubre, a las 19:30, en la galería de arte del Centro Cultural Boliviano Americano (CBA) de la ciudad de Santa Cruz, la artista María Zanutti inaugura su nueva exposición que la ha llamado “Flow”.

La artista visual y también poeta, asegura que la teoría del “Flujo” del psicólogo europeo Mihály Csíkszentmihályi, que se puede resumir en: “Integrarse al flujo natural de las cosas, vivir en armonía con la naturaleza, entrar en la corriente íntegra de la vida”, identifica esta su nueva muestra que está compuesta por siete obras de acrílico en madera en formato grande.

María Zanutti es el seudónimo artístico de la cruceña Alejandra Barbery, aboga constitucionalista de profesión, quien hasta hace un tiempo atrás también se destacó como analista política. “Lo fui en mi otra vida”, dice en una entrevista virtual con Plaza Catorce, sobre los inteligentes análisis que hacía sobre la situación política del país.

Ahora dedicada íntegramente al arte (la literatura y la pintura) y a la enseñanza, María Zanutti trabaja con niños y niñas en diferentes instituciones culturales de Santa Cruz. “El 2012 me animé a mostrar públicamente mis pinturas. La primera expo fue en julio del año siguiente. Creo que es el hito del cambio de rumbo. Ahí mi apuesta total en adelante por la poesía y el arte. En mi opinión mía de mí, la pintura sigue siendo poesía que comenzó a salir en un nuevo lenguaje. Desde el 2015 gracias a una invitación-motivación-animación de mi amiga-hermana Claudia Vaca, de realizar juntas un taller de escritura creativa para niños, no he dejado de hacerlo. Descubrí que son los seres humanos con los que mejor conecto y mi mejor público, por supuesto. Así que todo gira entre la poesía, la pintura y los talleres infantiles”, dice María Zanutti a Plaza Catorce.

“¿Qué vendrá? No lo sé, —dice—pero siempre quiero más y me gusta experimentar y eso finalmente me va llevando a descubrir posibilidades infinitas. Jamás volveré a ser una oficinista por ejemplo, eso es una certeza”, asegura y aclara que: “Ojo, siempre me gustará el conocimiento jurídico, no más que la abogacía dejó de hacerme feliz”.

En una reciente entrevista con la agencia de noticias Souza-Infantas, Zanutti contó que en la noche de la inauguración habrá un cuadro inacabado que quiere terminar con la colaboración de los niños y los artistas que acudan al acto, siguiendo la lógica de ‘que fluya’. “Pienso que es importante que los niños tengan una experiencia con las artes”, dijo.

Esta es la primera vez que la artista expone en la galería del CBA. En agosto pasado presentó en la Casa Melchor Pinto de Santa Cruz la muestra “??í????” y en marzo, también de este año, ha sido parte de la exposición colectiva “¿Mar para Bolivia?”, presentada en el Museo Nacional de Arte de Santa Cruz, que tuvo como curador a Eduardo Ribera y en la que también participaron las artistas bolivianas Roxana Hartmann y Carolina Rivero; y los chilenos Danilo Espinoza, Iván Zambrano y Retraroric.

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