Plaza Catorce

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Limbo Errante, la editorial que busca sin brújula experiencias intensas

Limbo Errante es una editorial española que “se creó en el año 2016, después de una exhaustiva reflexión sobre cuál era la mejor manera de volcar nuestras inquietudes e írlas reflejando en nuestro catálogo”, cuenta Beatriz Jordán Hernández desde España, en una entrevista virtual con Plaza Catorce.

El equipo de Limbo Errante está conformado por tres personas: Beatriz Jordán, responsable de comunicación y de administración. Juncal Pibernat, responsable de la maquetación y del diseño editorial. Víctor San Frutos, editor, responsable de la selección de los textos, del control del proceso de publicación y de eventos. “Esto no quiere decir que todos no estemos implicados en el resto de multitud de tareas que conlleva un proyecto editorial. Todos estamos formados académicamente en nuestras distintas responsabilidades”, dice Beatriz a Plaza Catorce desde Zaragoza, ciudad donde los tres viven y trabajan. Zaragoza “es nuestra única sede por el momento”, asegura.

Sobre Víctor San Frutos conocemos que es graduado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad de Granada y tiene una Certificación de Profesionalidad en Asistencia a la Edición y su experiencia laboral está centrada en editoriales, logística y gestión de grupos. Juncal Pibernat, tiene un título en Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza y Grado en Diseño Gráfico y su experiencia laboral como librera. Beatriz Jordán es diplomada en Ciencias de la Comunicación, tiene Estudios de Historia del Arte y Periodismo en la Universidad de Zaragoza y experiencia diversa en servicios a empresas y medios de comunicación.

Si bien Limbo Errante nació el 2016, su primera publicación vio la luz en febrero de 2017 y nuestro interés por conocer más sobre esta editorial nació a raíz de que ésta lanzó hace poco una reedición de la novela “Muerta ciudad viva”, publicada cinco años atrás por el escritor cochabambino Claudio  Ferrufino-Coqueugniot.

¿Cómo nace la idea de crear la editorial Limbo Errante?

La idea de montar una editorial nos rondaba desde hace varios años, pero siendo conscientes de que se necesita preparación profesional para dar el salto de una actividad de ocio como es la lectura a una profesión dura y exigente como es la edición de libros, estuvimos un tiempo preparándonos y conociendo como funciona este mundo.

¿De dónde viene el nombre?

Limbo Errante quiere referir a lugares de fronteras difusas, una búsqueda sin brújula de experiencias intensas y de los placeres que ofrece esa búsqueda. No nos sentimos anclados en ningún lugar y nos mueve la curiosidad de conocer qué tiene el mundo para ofrecernos.

¿Cuál es la ideología de la editorial?

Nuestro criterio selectivo se apoya en varias líneas ideológicas: No hacer de las fronteras un demérito a la hora de valorar un texto y sí una oportunidad de conocer nuevos estilos, ritmos, experiencias. Una apuesta por la calidad y el riesgo en cuanto a la concepción formal de la obra. E historias que remuevan aunque no necesariamente estemos de acuerdo con sus postulados. La belleza y la emoción pueden estar muy lejos de nuestro particular modo de ver las cosas. En cuanto a la línea de ensayo de próxima inauguración, editaremos proyectos transversales alejados de lo académico y del ensimismamiento cultista, buscando también ese riesgo del que hablaba con anterioridad. Para muestra un botón, debutaremos en unos meses con un ensayo que vincula a la guitarra con los viajes entre la península ibérica y Brasil.

¿Cuál ha sido su primer libro publicado?

El primer libro fue Las Pirañas, del prestigioso autor, muy ligado a Bolivia, Miguel Sánchez-Ostiz, reedición de, según nuestro criterio, la mejor novela española de la última década del siglo XX. Territorio Pop Pins de Luisa Miñana fue la siguiente, una novela con varios mundos que se entrecruzan en la vida sentimental de una mujer, con lo transmedia como gran fuerza motriz. El intimismo y el psicologismo de Lo que vive adentro, Ignacio García-Valiño, fue la tercera, un delicado mosaico de emociones a través de una mirada del adulto a su niñez. La escritora ecuatoriana Sandra Araya fue nuestra cuarta apuesta con La familia del Dr Lehman, premiada en Ecuador. Una estremecedora historia y una narración fantasmagórica, exigente y desnuda de aderezos. La novia francesa de Ho Chi Minh, de Óscar Sipán, uno de los grandes cuentistas contemporáneos españoles, finalista del García Márquez latinoamericano de relatos. Fábulas donde se dan cita sentimientos, obsesiones y que están tejidas con un duende especial. Y nuestra última obra publicada, la reedición de Muerta ciudad viva, de Claudio Ferrufino.

¿De dónde viene el interés por publicar a un escritor boliviano?

Insistiendo en el concepto de no delimitarnos fronteras, tuvimos la oportunidad de conocer la novela y nos impactó. Alguien de quien nos fiamos en sus gustos literarios nos ofreció la oportunidad y nos permitió descubrir a Claudio.

¿Qué es lo que más les ha gustado de la obra de Claudio Ferrufino?

La valentía de contar esa historia y contarla de esa manera. Su extraordinaria capacidad de retorcer el lenguaje para llevar siempre el ritmo que más le conviene. Su magistral destreza para mezclar los distintos niveles de discurso que contiene. Y la sensación al final que has disfrutado de una experiencia muy especial.

¿Hay algún otro escritor latinoamericano en su mira?

Estamos muy satisfechos de las dos novelas latinoamericanas que hemos publicado. Si son tan buenas como estas, seguiremos apostando por ello, sin ninguna duda. De momento no tenemos nada concreto, pero el radar nunca está apagado.

¿Dónde se consiguen los libros de Limbo Errante?

En España tenemos distribución en todo el territorio, en cualquier librería de España. Además de en nuestra página web (https://limboerrante.com/) y en plataformas como Amazon también pueden encontrar nuestros libros. Para la distribución latinoamericana contamos con la Panoplia de Libros (http://www.panopliadelibros.com/); ellos reciben las peticiones de los lugares donde quieran tenernos y se encargan de acercar los libros.

La Revolución Cultural de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque

Por Boris Bernal Mansilla y Nemecio Huanacu Calamani

Iniciamos este escrito primero rindiendo un homenaje a nuestros ancestros,  abuelas y abuelos que resistieron, lucharon, soportaron y brindaron su vida porque su legado cultural llegue a nuestros días. 

En estos tiempos que de cierta forma las condiciones son diferentes, una fuerte efervescencia crece en la región andina por la interpretación de la música indígena originaria ancestral. Cada día se ve más en los diferentes estratos sociales del mundo urbano: grupos, colectivos y comunidades intérpretes de la cultura ancestral originaria. Pero esto que vemos ahora con tanta alegría y muchas veces como jóvenes urbanos caemos en la arrogancia de sentirnos con mayor conocimiento y experiencia en esto, no fue una concesión política coyuntural, ni es el resultado de gestiones gubernamentales. Llegar a este momento de revalorización cultural fue un largo proceso de resistencia que desemboco en lo que ahora denominamos: “La Revolución Cultural de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque.

Para comprender este hecho recogemos la investigación realizada por Daniel Casteblanco en su escrito: “Dos intelectuales indigenistas y su influencia en la popularización del estilo música de los Sikuris de Italaque 1926-1963” publicada en la revista Mundo Sikur en la ciudad de Lima,Perú, el 2017, en la que describe un episodio vivido por los Sikuris de Taypi Ayca-Italaque:

“Desde los palcos del Teatro  Municipal era posible distinguir a un sector representativo de la intelectualidad paceña. Abajo, entre la crema y nata de la elite boliviana se encontraban ya en sus butacas las autoridades oficiales y eclesiásticas del momento. Después de revisar el programa del concierto con evidente desdén, el cardenal suspiró hondo, se retiró los anteojos, giró la cabeza hacia atrás y clavó la mirada de salida, que parecía distante. Pero las luces del municipal se atenuaron, sumiendo a la concurrencia en la penumbra. El público expectante rompió en aplausos y, ya entre sombras, nadie vio al cardenal apretarse las cejas sobre el tabique de la nariz, ofuscado. En la primera página del programa que ahora pendía entre sus dedos, se leía: “Concierto de Gala. Suite aymara en cuatro movimientos orquestados. Compuesta por el señor José Salmón Ballivián, presidente del Círculo de Bellas Artes e hijo ilustre de la nación. (Teatro Municipal, La Paz, 1926).

El concierto avanza sin contratiempo. Pero conforme se aproximaba el último movimiento de la obra Salmón Ballivián se frotaba las manos con ansiedad: pronto aparecería en escena la tropa de sikuris indios que había traído desde el cantón de Italaque para impresionar a la audiencia y cerrar con broche de oro su ‘Suite Aymara’. De repente se abrió el telón para el último movimiento y sobre las tablas aparecieron los músicos indígenas, ataviados con ponchos colorados y tocados con plumas de pariwana. Pero no hubo aplausos, sino un rumor sordo que empezó a crecer entre el público. Las señoras, indecisas sobre si debían aplaudir o no, miraban nerviosas hacia ambos lados como buscando la aprobación. Pero antes de que alguien se atreviera a aplaudir. O antes de que el guía de los Sikuris llenara con su aliento la primera caña, el cardenal echó su butaca para atrás asegurándose de que rechinara estrepitosamente. Un silencio dramático inundo la sala. Ante la mirada expectante de los presentes, el cardenal recogió las faldas de su sotana y se puso en pie con aire de indignación. Su silueta rolliza atrajo todas las miradas. Masculló una maldición inaudible y se dirigió hacia la salida dando pasos sonoros. Justo antes de dar el portazo con que abandono el municipal, el cardenal sacudió la cabeza de lado a lado en señal de reproche. Entonces las señoras se pusieron de pie como impulsadas por los resortes de sus asientos, salieron del teatro fingiendo enfado tapándose las narices y cacareando: - “Huele feo ¡huele feo! Uno de los caballeros que fue en pos de ellas lamento a voces: - “Una horda de salvajes…!y en el municipal!”

Cuando los palcos del teatro estuvieron desiertos, solo la pareja de guías de los Sikuris de Italaque vio a Salmón Ballivián sonreír mientras se rascaba la calva.

Invitar a un conjunto de música indígena a tocar en el espacio artístico más prestigioso de La Paz había sido una osadía sin precedentes. Lo paradójico era que, de no haber traído aymaras de carne y hueso, la evocación indigenista y bucólica de su ‘Suite Aymnara’ habría sido todo un éxito.

Aunque no lo sospechaban en ese momento, los Sikuris de Italaque se volverían a presentarse sobre esas mismas tablas pocos años después. Entonces serían recibidos en medio de los aplausos y elogios de una audiencia nueva cuyo gustos musicales estarían sujetos a una agenda política que celebraba estas músicas como parte integral de la identidad nacional boliviana”. 

Pese a estos hechos recurrentes que postulaba que esta música de indios solo tenía espacios en el área rural o espacios de indios. Quedó el registro y es innegable históricamente la destreza con que los maestros del Sikuri interpretan sus melodías, esta fama y habilidad causó que en el año 1935 un grupo de combatientes acompañados de Sikuris de Taypi Ayca-Italaque que interpretaban Jacha Marcha, Macarena, Caballara, letrita y huayños llegaran hasta la población de Villamontes para participar de la contienda bélica de la Guerra del Chaco. 

Si bien desde año 1950 lo endógeno tomó mayor vigor esto fue solo una consiga política coyuntural, llegando a instrumentalizar a los Sikuris de Taypi Ayca. Como lo recuerdan hasta el día de hoy los abuelos de Taypi Ayca, -“Don Antonio Bustillos nos llevaba a La Paz, no recibíamos nada a cambio y los premios se los llevaba el cura y él” relatan. Así en el año 1955 los Sikuris de Taypi Ayca – Italaque hacen junto al presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro el recibimiento del Presidente de Chile General Carlos Ibañez del Campo. Un año después participan el 11 de agosto de 1956 del festival de danzas originarias en el Estadio Hernando Siles, donde obtuvieron el premio mayor por la música, coreografía y vestuario, los premios de este evento nunca llegaron a la comunidad de Taypi Ayca pues tanto sacerdotes como políticos dispusieron de ellos. 

Así transcurrió el tiempo donde los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque tuvieron  que complacer y asistir a varios eventos gubernamentales. Fue hasta el año 1981 que a invitación de la investigadora Gilka Céspedes participaron en el Festival de Música Autóctona de Potosí, y  en 1983  fueron participes del Festival Lusmila Patiño en Cochabamba.

Todas sus acciones y participaciones responden a una lógica de resistencia pacífica que mantuvieron los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, así lo afirman los habitantes de esta comunidad: “Los indígenas nunca nos rendimos, ni sometimos plenamente a la colonia española, nuestra forma de resistencia y lucha fue a través de la música y danza del Sikuri”.

Este hecho hizo que muchos investigadores y escritores tomen al Sikuri de Taypi Ayca–Italaque como expresión de música guerrera. Así hace referencia Rigoberto Paredes en su libro “La Danza Folklórica y Popular de Bolivia”“El Sikuri como conjunto musical, probablemente sea de carácter ceremonial, tanto guerrero como religioso pues en muchos de los casos las melodías que ejecutan tienen estructuras musicales marciales y otras de carácter solemne. Entre los conjuntos de mayor fama de la región andina están los Sikuris de Italaque, provincia Camacho de La Paz, de la comunidad Taypi Ayca. La maestría con la que ejecutan la zampoña es realmente asombrosa, por la técnica dialogal que imprimen entre los instrumentos”. 

Ignacio Espinal Chavez de la Comunidad Taypi Ayca–Italaque, asevera: “Nuestros antepasados fueron curtidos guerreros que resistieron al dominio español. Cuenta la historia oral, que para este fin Taypi Ayca se valió del uso de varios tipos de instrumentos. Del cual el más efectivo era el bombo grande, que al tocar emitían sonidos tan fuertes que asustaban psicológicamente al rival”.

Estas aseveraciones coinciden con la forma de resistencia contra la invasión española del Taqui Ongoy movimiento indígena surgido en los andes durante el siglo XVI (c. 1564– c. 1572). Quienes a través de la música y el baile rendían culto a sus Huacas (Dioses) revalorizando la religión andina. Modo de confrontación no bélica contra la colonización y la evangelización española.

Otros elementos de carácter subversivo encontramos en la simbología manifiesta ya sea de carácter ontológico o estético de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque: “Sikuri significa en aymara víbora, y sobre el cual el mito de origen de los Sikuris cuenta que en el principio de la creación de la vida hubo un encuentro de dos fuerzas antagónicas y complementarias cuya forma era la de serpientes (Kataris o Sikuris), es por eso que hasta nuestros días los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque  imitan en su coreografía movimientos en forma de víboras”. 

Otro elemento ontológico es el carácter energético como relata Fernando Zelada en su libro “El poder del Siku llama al Juypi (Helada)”“La simbología de los Sikuris de Italaque se representa en tres componentes,  a partir de un centro que irradia fuerza, poder, coraje llamado Qamasa”. En esa misma línea Rigoberto Paredes menciona: “La suma importancia entre los kollas, que era dedicado al Suri y al Cóndor, aves que entre ellos simbolizaban la tormenta y la fuerza”, es por eso que lo Sikuris de Taypi Ayca–Italaque utilizan en su vestimenta tocados de arte plumario como el Suri, Much´ullu y la Chakana que tienen fuerte connotación guerrera en el mundo andino.

Es así que el Sikuri de Taypi Ayca–Italaque se constituye hasta nuestros días en expresión de Resistencia Cultural contra los intentos de eliminar sus conocimientos y  sabiduría ancestral.

El año 1990 los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque tienen un punto de inflexión, pues, pasan de la Resistencia a la construcción de la Revolución Cultural, a iniciativa de Ramón Calamani Churata (Titi-Calamani), originario de Taypi Ayca y militante del Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK) se publica el escrito “Génesis del Sikuri de Italaque” en 1991 en la Reunión Anual de Etnología (RAE) organizada por el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF) en la cual describe y devela el origen de los Sikuris que hasta ese entonces solo se denominaba “Sikuris de Italaque”. Calamani reconstituyó y puso en su lugar al Sikuri de Taypi Ayca–Italaque. Este documento se constituye en nuestros días y es para la comunidad de Taypi Ayca–Italaque un manifiesto reivindicativo una agenda programática de vida.

Desde ese momento se da inicio a una serie de acciones y actividades de parte de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, realizando trabajos de difusión, investigación y gestión, haciendo que esta ardua labor de como resultado la declaratoria de patrimonio cultural a los Sikuris Mallkus de Taypi Ayca–Italaque, esta misión  recae  sobre Nemecio Mario Huanacu Calamani originario de Taypi Ayca y representante de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque. Es así que el año 2008 presenta solicitud e historial al Gobierno Municipal de Mocomoco el cual a través de Ordenanza Municipal  N°005/2008 declara a los Sikuris Mallkus de Taypi Ayca–Italaque, como Cuna de Sicuris y Patrimonio Cultural e Intangible del municipio de Mocomoco. Posteriormente esta ley es remitida al Gobierno Autónomo Departamental  de La Paz  el año 2009 para que a nivel departamental sea declarado Patrimonio, luego de pasar todo un vía crucis en esa instancia en fecha 21 de enero de 2015, por fin, fue promulgada la Ley N° 080 “DECLARATORIA DE PATRIMONIO CULTURAL, INMATERIAL DEL DEPARTAMENTO DE LA PAZ A LA MÚSICA Y DANZA AUTÓCTONA DE LOS SIKURIS MALLKUS DE TAYPI AYKA–ITALAQUE DEL MUNICIPIO DE MOCOMOCO DE LA PROVINCIA ELIODORO CAMACHO”. 

Paralelamente a estos hechos desde el año 2003 Boris Bernal Mansilla (autor de este artículo), originario de Italaque descendiente del Cacicazgo Kutipa de Italaque inicia un proceso de investigación, revalorización, difusión y defensa del patrimonio cultural de Italaque, y en ese camino el año 2008 converge con la comunidad de Taypi Ayca para conjuncionar acciones y actividades de Italaque y Taypi Ayca. Así el año 2011 realizan la primera acción conjunta de defensa del Patrimonio Cultural milenario al impedir que se saque el empedrado y su simbología ancestral de la plaza principal de Italaque. A este trabajo se suma las fuerzas del actual Alcalde de Mocomoco Elías Mollehuanca.

Ahora, con la promulgación de la Ley Departamental Nº 080, Taypi Ayca, logra reconstituir y descolonizar un legado ancestral como sus Sikuris. Recogiendo dos legados históricos el de Italaque y el de Taypi Ayca.

Taypi = Centro; Ayca = bondadoso, como nos traduce Ludovico Bertonio, en el primer Diccionario de la Lengua Aymara de 1612. También Ayca es traducido como planta medicinal. Esa esencia bondadosa que hasta el día de hoy manifiestan los pobladores de Taypi Ayca–Italaque y que también se expresa en el proceso de Revolución Cultural que construyen día a día. Quedaron atrás los tiempos de discriminación o instrumentalización del Sikuri de Taypi Ayca – Italaque, ahora, son ellos quienes deciden y marcan su camino construyendo con sus propios medios o ahora con el apoyo del alcalde Elías Mollehuanca: El museo al Sikuri, la escuela del Sikuri, restaurando y revalorizando lugares arqueológicos e Históricos tanto en Italaque como en Taypi Ayca y en perspectiva a toda el territorio de la Cultura Huarcas del Municipio de Mocomoco, fortaleciendo las investigaciones culturales y promocionado a nivel nacional e internacional su cultura. 

Este el camino que decide avanzar Taypi Ayca-Italaque, camino en el cual el egoísmo, la envidia, resentimiento, violencia no tienen lugar. Donde todos y todas tienen su espacio y lugar, seamos de la  ciudad o del campo, indígenas, mestizos o extranjeros, mujeres o varones, “Un mundo donde quepan muchos mundos” en resumen. 

Por último agradecemos a la vida por darnos la oportunidad de generar un puente a través de la palabra y las letras de todo de lo que aprendimos, vivimos y sentimos en la tierra milenaria de Sikuris: Taypi Ayca–Italaque.

Becas para estudiar en los Estados Unidos

En Cochabamba, 30 estudiantes de colegios de convenio se graduaron a fines de enero pasado del Programa de Becas de inglés Access, que es patrocinado por la Embajada de los Estados Unidos de América, a través del Centro Boliviano Americano de Cochabamba (CBA) y otros 30 estudiantes comenzaron un nuevo ciclo.  “El Programa Access es un programa de dos años de estudio en los diferentes Centros Bolivianos Americanos y aquí en Cochabamba lo tenemos cada dos años –explica a www.plazacatorce.com Gonzalo Fortún Berdecio, English Language Coordinator de la Embajada de los Estados Unidos–. Graduamos a uno de los grupos he inauguramos el nuevo programa. La invitación es pública y cualquier estudiante cochabambino que esté comprendido entre las edades de 14 y 16 años puede postular a esta oportunidad”, asegura.

El Programa Access ha sido implementado en más de 90 países del mundo, incluida Bolivia, y a la fecha ya se han beneficiado del mismo más de 100 mil estudiantes de escasos recursos económicos.

A fines de enero pasado la Embajada de los Estados Unidos también realizó en Cochabamba varias entrevistas a postulantes a la beca College Horizons-Martin Lutter King Program, que en Bolivia están vigente desde el año 2006. “Es un programa de enseñanza de inglés y sobre la cultura Afro, la diáspora Afro específicamente, con el enfoque en los Afro bolivianos y algunos indígenas”, señala por su lado Lia N. Miller, Agregada Cultural de la Embajada de los Estados Unidos en el país, quien estuvo por Cochabamba a fines de febrero para inaugurar el College Horizons.

CLUB DE CIENCIAS

En el campo de las becas para estudiantes, Lia N. Miller –también una entrevista con http://plazacatorce.com/– destaca el proyecto que Mohamed Mostajo desarrolla en Santa Cruz a través de un Club de Ciencias que cada vez gana más peso. “Somos uno de los anfitriones de este evento que es anual, se lo realiza en enero, y es una oportunidad para que las mentes más brillantes de toda Bolivia, en ciencias, puedan estar en conferencias con profesionales especialistas de los Estados Unidos, Bolivia, España, Chile, y enfocarse más en las necesidades de su país”, señala Lia Miller.

En este encuentro hubieron trabajos en el campo de la biología,  neurociencias, biodiversidad y genética, entre otros. Este programa “está creado por uno de nuestros becarios muy brillante, Mohamed Mostajo. Es un club, o sea que durante el año ellos tienen varias actividades, separadas de la Embajada, pero les estamos dando algunas becas y financiamiento para mejorar o ampliar sus actividades”, asegura la Agregada Cultural de la Embajada.

También en enero un grupo de estudiantes viajó a Estados Unidos como parte del programa de intercambio Winter Institute, que también es auspiciado por la Embajada de Estados Unidos. Este es un programa en español para más o menos diez estudiantes, para que tengan una experiencia universitaria, pero en el contexto de las universidades de Estados Unidos.

MÁS BECAS

“Para la gente que tiene curiosidad en saber por ejemplo qué otro tipo de programas tenemos, los invitamos siempre a buscarnos en Facebook, si bien tenemos un portal (https://bo.usembassy.gov/es/), Facebook es muy interactivo y es de muy rápido acceso para todos, por ejemplo si en este momento alguien es curioso y busca Embajada de los Estados Unidos en Bolivia, y tiene 15 o 16 años y tiene interés en las ciencias y en las matemáticas, hay una invitación por ejemplo para postularse a una beca de un par de semanas en Estados Unidos, como parte de un campamento de ciencias de innovación”, dice Fortún.

“Éste es un programa increíble porque realmente las mejores mentes están participando para enseñar a los estudiantes, que son de todas partes del mundo pero que tienen que hablar inglés, eso es clave, y además deben tener interés en las ciencias y en ser buenos estudiantes y buenos en todo porque ellos están básicamente representando a toda Bolivia”, afirma Lia N. Miller. Esta beca, según explica, es muy competitiva “pero siempre estamos tratando de mandar bolivianos y este fue el principio de Mohamed Mostajo, el creador del Club de Ciencias”.

Por su lado Gonzalo Fortún hace hincapié en la Beca Fullbright, “que es una de las becas estrella. Es una beca de postgrado y la invitación también va salir vía Facebook (https://www.facebook.com/usdos.bolivia/) y hay que estar atentos porque va salir en los meses de marzo y abril. Es una beca altamente competitiva porque realmente es una de las mejores becas que existen porque uno tiene la opción de escoger la universidad donde uno quiere ir y son personas realmente con mucha capacidad, estrellitas”.

CAPACITACIÓN DE PROFESORES

Además de los varios programas de becas para estudiantes que ofrece la Embajada de los Estados Unidos, también cuenta con un programa para la capacitación de profesores de inglés. Según Fortún, a principios de año en la ciudad de Tarija “hemos hecho un apoyo muy grande y no solamente desde la Embajada, sino con el apoyo también de la Oficina Regional de Programas de Inglés que está basada en Lima (Perú), pero que cubre los países Andinos y el Cono Sur. Entonces, ambas organizaciones hemos apoyado la Conferencia Nacional para Profesores de Inglés, con una asistencia de más de 500 profesores de inglés de toda Bolivia y habían más de 40 expositores de los cuales seis han sido completamente patrocinados por la Embajada”.

En este orden, la Embajada de Estados Unidos en Bolivia también financia un programa de capacitación continua en línea, no presencial, que comenzó el 15 de enero con una serie de capacitaciones en línea en formato de webinar.  “Ahora se ha modernizado completamente y se lo hace sobre la plataforma de Facebook, haciendo uso de FacebookLife que es una plataforma sencilla de utilizar y completamente de fácil acceso. Bolivia tiene más de 500 profesores registrados que están haciendo este curso y como es libre, deben haber muchísimos más que no están registrados y que sí están haciendo uso de ello”.

Esta Oficina Regional de Programas de Inglés distribuye trimestralmente la revista English Teaching Forum, que llega a más de mil profesores en toda Bolivia. “Cuando digo todo el país realmente es eso porque estamos desde Pando, tenemos gente en Cobija, en ciudades capitales, en ciudades más chicas como Camiri, Bermejo, Monteagudo, que también reciben este tipo de apoyo y participan de nuestros programas”, dice Fortún Berdecio.

Siguiendo con el programa de becas para docentes, a fines de enero, dos profesores de inglés, una profesora  de Santa Cruz y un profesor de Sucre, viajaron a los Estados Unidos para tener una experiencia de seis semanas como parte del programa Teacher Excelence and Achievement Program y que está dedicado a profesores de inglés de secundaria. “Nosotros hacemos la convocatoria a través de las asociaciones de profesores de inglés en Bolivia, que están presentes en todos los departamentos”, explica Fortún.

BECAS DE TURISMO

Otro de los programas de becas que tiene la Embajada de Estados Unidos en Bolivia está relacionado con el ecoturismo. A mediados de enero dos guías turísticos, uno de Samaipata y otro de Torotoro, han sido beneficiados con esta beca a través de la cual pueden aprender cómo mejorar la industria en Bolivia y quizás crear más vínculos con otros guías en países como Estados Unidos, Perú, Uruguay, Argentina y Chile.

Según Lia N. Miller, este programa “es muy útil para ellos porque están con muchas ideas cuando vuelven de los Estados Unidos y lo mejor de compartir e intercambiar ideas sobre sus culturas y sin política”.

¿Mar para Bolivia? se va al Ecuador

En el museo Nahim Isaías del Ministerio de Culturas y Patrimonio del Ecuador, hoy a las 19:00 se inaugura la muestra “¿Mar para Bolivia?”, de la que participan con su obra los artistas chilenos Claudia Muller, Mario Z., Carla Garlaschi y Mara Santibañez; y los bolivianos Alejandra Alarcón, Erika Ewel, Nadia Callau, Ana Carola Vargas, Maximiliano Siñani y Alejandra Dorado.

“La idea de esta exhibición en realidad es un proceso que empieza el 2012 a través de una investigación que realizo yo, buscando todas las obras sobre el tema marítimo y ahí me doy cuenta que nunca en la historia del arte se había hecho una exhibición binacional invitando  a artistas bolivianos y chilenos, o exhibiendo las obras de bolivianos y chilenos sobre ese tema”, dice desde el Ecuador el cruceño Eduardo Ribera BlueBox, en una entrevista virtual con Plaza Catorce.

Eduardo Ribera es curador de esta exposición que estará abierta al público en Guayaquil hasta el próximo 5 de abril y que está compuesta por una selección de las obras de los citados artistas, que ya participaron desde el año 2012 en esta propuesta. “Cada dos años realizo yo esta muestra. El primer año (2012) se realizó en el Centro de la Cultura Plurinacional de Santa Cruz, el 2014 en el Centro Simón I. Patiño y el 2016 en el Museo de Arte Contemporáneo y este año 2018 logramos hacerla ya en el exterior”. En esta oportunidad se eligió Ecuador “porque es un territorio neutral, porque es una nación que nos abrió las puertas, porque de alguna manera aquí también se dieron problemas de conflicto limítrofe con el Perú,  entonces a ellos les parece interesante ver cómo se toma a este tema desde las artes”.

Según explica Ribera, “esta muestra, además de la exhibición y la inauguración, va tener visitas guiadas y unas actividades dinámicas donde los espectadores, especialmente los niños, van a aprender sobre los mapas y cómo se generan estas territorialidades. Van a tener tres mapas, uno de la precolonia, con todo lo que era el Imperio Inca. El segundo mapa es el de la colonia y el tercero es el actual. Entonces, ellos van a aprender cómo los poderes políticos y político-económicos generan unas divisiones transparentes, imaginarias, pero que se consolidan al momento de ingresar de un territorio a otro”.

“Mi propuesta como curador –dice Eduardo Ribera sobre ¿Mar para Bolivia?– es en realidad generar una plataforma donde se reflexione sobre el tema marítimo desde otro sector, desde el sector artístico. Los artistas tienen una sensibilidad distinta y una cosmovisión diferente sobre lo que es la territorialidad”.

Esta exposición ha sido posible gracias al equipo del Museo Nahim Isaías de Guayaquil, del que Ribera destaca al curador Hernán Pacurucu y a Cuti Pimentel; y cuenta además con el apoyo del Museo de Arte Contemporáneo de Santa Cruz y el Gobierno Municipal cruceño.

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