Plaza Catorce

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"Averno", un reflejo totalmente distorsionado de la realidad

“Avero” es el título de la séptima película de Marcos Loayza, que se estrenó este jueves 11 de enero en las salas de cine de las ciudades de Tarija, La Paz, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí. En esta producción se han invertido al redor de 340 mil dólares y han participado más de 500 personas, entre actores, productores, extras. “Hay mucha gente que se ha involucrado y realmente estoy feliz de eso, la gente ha dado lo mejor de sí”, dice Marcos Loayza en una entrevista exclusiva con Plaza Catorce.

Entre los actores que encarnan los papeles protagónicos debutan Paolo Vargas, Sidney Sánchez y Jessica Takeda Vargas. “Pero hay otra gente, como la Tika Michel, el Alejandro Marañón, el Fredy Chipana, el Miguel Ángel Estellano, que están debutando en el cine pero que tienen mucha trayectoria en otras artes, sobre todo en el teatro, y hay gente que viene de la televisión como Leonel Fransezze y Cori Paco (El compadre Paco), y después gente con la que siempre trabajo, como el Luigui Antezana o el Raúl Beltrán, que me acompañan siempre en todas mis películas”, cuenta Loayza en una entrevista realizada en Cochabamba, el día previo al estreno de su nuevo trabajo.

Con mucha investigación y sustento, “Averno” cuenta la historia de un lustrabotas que atraviesa la noche paceña en busca de su tío. “Es como un rompecabezas de unas 500 piezas y la cosa era armar todas esas piezas, eso ha sido lo más complicado. Yo creo que la gente ve y dice: ‘Esa película está totalmente loca’. En el fondo creo que no hay nada inventado. Sí hay un punto de vista mío, está mi mano, tengo mi punto de vista estético, pero en el fondo cada detalle tiene un sustento, se en antropología, en mítica, sea en la cosmovisión de los pueblos bolivianos”.

Por lo visto, esta su nueva película escapa totalmente a la lógica que ha manejado en sus anteriores producciones.

Sí, ésta es una película que no maneja el registro de la realidad. En todas mis películas me he esforzado porque sean muy fieles a la realidad y mostrarle al espectador un fiel reflejo de la realidad. En esta película es al revés, quiero mostrarle un reflejo totalmente distorsionado de la realidad, de su realidad, un reflejo que tenga que ver sobre todo con su subconsciente.

Lo que pasa es que la película tiene un punto de incertidumbre, creo que eso ha sido lo más difícil, que la película sea onírica. Es una realidad que no es real porque no puede haber gente que muera y viva por ejemplo, que atraviese espacios, tiempos, vida y muerte; pero tiene que tener toda esa textura para ser real, no es una película de terror y creo que eso ha sido lo difícil. Estoy orgulloso de eso, se ha conseguido eso, porque en todo momento tú crees lo que ves,  pero cuando acuerdas no puede ser tan absurda la vida… Yo creo que ese va ser el valor, porque la gente, y me lo han dicho un par de personas, es como si se hubiese soñado pero se ha apropiado del sueño.

¿Cómo ha podido romper con esa línea?

Yo creo que lo peor que puede hacer un artista es, primero, tomarse muy enserio a sí mismo, porque caes en la pedantería; y lo segundo es repetirse, lo peor es copiarse a sí mismo, si copiar al otro es malo, copiarse a sí mismo ya es… Siempre he tratado en mi próxima película de dar un salto al vacío y creo que es importante ese riesgo que toma el artista, porque si no es un lugar muy común y fácil.

¿Cómo se siente con “Averno”?

Ahorita me siento orgulloso. Yo creo que es una obra que va dar de qué hablar, por lo menos va ser un giro en mi carrera. De repente mi primera película es como la tarjeta de presentación de mi carrera, bastante aceptable creo, y ésta va ser como un giro, esperemos que para bien.

¿Qué le diría al público para que vaya a ver su película?

Yo le pediría que vaya estos primeros días. Son importantes para nosotros los primeros días porque el destino de la película se juega los primeros días; el lunes y martes se juntan los cines y sacan las películas que han tenido pocos espectadores… Muchas veces la gente espera y de repente ya la han sacado. Entonces, yo le pido a la gente que la manera de apoyar a nuestro cine es ir los primeros días.

El financiamiento, ¿parece que esta vez le ha sido muy complicado conseguir recursos?

Ha sido muy complicado, ha sido muy difícil. “Averno” es una película compleja que necita muchos elementos y no queríamos renunciar en ningún momento a la calidad de la película. Ha sido un presupuesto alto y el momento de filmar nos ha costado mucho más y hemos sufrido para conseguir cada centavo.

¿Quiénes lo han ayudado?

Básicamente  la película tiene la ayuda de la Cooperación y la Embajada de Suiza, del Banco Fortaleza, de la línea área Amazonas y la Cervecería Boliviana Nacional y después gente amiga que nos ha ayudado; mecenas que creen en nuestro trabajo. Además, la película ha ganado el Premio de Ibermedia y un premio municipal de un fondo cinematográfico de la Alcaldía de La Paz. El resto es nuestra inversión.

Hacer cultura en Bolivia siempre ha sido un problema, pero parece que ahora está más difícil que nunca. ¿Cómo ve usted el tema cultural?

Es muy difícil. Yo creo que se puede resumir, en general, en que el Estado en todas sus instancias, sean municipales o gobernaciones, considera a la cultura como un gasto. Los países más importantes y más desarrollados consideran a su cultura como una inversión, ese yo creo que es el punto de vista, ahí radica, por eso es que estamos mal en general. Porque tú no vas a París a ver el río, tú vas a París a ver el Museo del Louvre, a ver la Torre Eiffel, a ver conciertos… Ese es el punto y yo creo que hasta que no entienda el Estado, como una política, que la cultura es realmente una inversión que al final te va permitir otra serie de beneficios, sobre todo económicos.

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Alessandra Spicchi: Los vinos bolivianos están creciendo en calidad y variedad

Alessandra Spicchi nació en la Toscana (Italia), pero vive en Cochabamba hace ya varios años y en Tiquipaya reabrirá este 20 de enero próximo –junto a su esposo, el músico, escritor y chef Pedro Guereca– las puertas de Al-kemya Cooking Experience, un proyecto gastronómico en el que ambos trabajan hace varios años.

Alessandra Spicchi, chef y sommelier, es autora del libro “Carpe Vinum. Conocer y disfrutar el vino”, publicado en Bolivia el año 2015 por la Editorial Inia, donde –además de hablar de la vendimia, sepas y análisis sensorial --, desafía la tradición boliviana y propone de “manera audaz el ‘matrimonio’ entre los vinos de altura y nuestra cocina tradicional”.

La siguiente una entrevista lograda por Plaza Catorce con Alessandra Spicchi, para saber qué opina sobre los vinos y singanis bolivianos.

¿Cuáles son las bodegas o los productos bolivianos que más le han impactado como sommelier?

No dejan de sorprenderme los vinos de Márquez de la Viña, bodega orgullosamente cochabambina,  que elabora sus productos con uvas provenientes de varias partes de Bolivia, como Luribay, Tarija, Cochabamba y Camargo. Sus productos estrella son los vinos de la serie “Colección 2016”,  en las variedades Cabernet Sauvignon, Bonarda, Tannat, Moscato y Assemblage, que es un trivarietal realmente excelente.

Otros vinos interesantes son “Esther Ortiz”, el Petit Verdot de Campos de Solana premiado con medalla de oro en Bruxelas; el rosé “Alma Tannat” de Aranjuez y “Stellar”, Ugni blanc de Kolhberg. En los singanis han destacado “Los Parrales”,  “San Remo” y también el       singani de Márquez de la Viña.

¿Qué potencial gastronómico ve en los vinos y singanis bolivianos?

Un potencial altísimo. Los vinos bolivianos están creciendo en calidad y variedad y se prestan para maridajes con diferentes tipos de gastronomía: desde cocina fusión hasta cocina internacional. En mi libro “Carpe Vinum” he dedicado un capítulo al maridaje de los vinos bolivianos con platos de la comida tradicional boliviana. Los singanis son parte fundamental de la coctelería boliviana. Con ellos se pueden preparar aperitivos, long drinks y digestivos que pueden ser maridados con diferentes tipos de gastronomía.

¿Qué potencial económico ve en los vinos y singanis bolivianos?

La vitivinicultura ya es, sin duda, la mayor fuente de ingresos para la región de Tarija, donde se encuentran las producciones más importantes del país. Lo interesante es que otras regiones bolivianas están desafiando el clima y la altura para producir uva y vinos de calidad. Zonas como Luribay (La Paz), Samaipata (Santa Cruz), Valle del Cinti (Chuquisaca) y Cochabamba están descubriendo el gran potencial económico del cultivo de la vid. Lo que   falta, a mi modo de ver,  es capacitar a los pequeños productores, para que su trabajo sea en sentido cualitativo y no cuantitativo.

¿Qué productos son los que mejor se casan con vinos y singanis?

Depende del tipo de vino, del singani y del producto a maridar. Existen varios tipos de maridajes y todos pueden ser buenos. Podemos hacer maridajes clásicos: vinos blancos con pescado; vinos tintos con carne roja, vinos dulces con postres. O podemos ser atrevidos, maridando un vino espumante con chicharrón de cerdo, un vino dulce de cosecha tardía con un queso Roquefort o un singani con agua tónica y limón con un pescado. Lo importante es que la bebida no anule el sabor del plato y viceversa. Un buen maridaje es aquel donde los aromas y sabores se mezclan, se subliman y dan origen a algo nuevo.

Usted que conoce mucho del tema ¿cree que los vinos bolivianos están en edad de competir con productos internacionales de calidad?

En Bolivia tenemos un factor importante que influye positivamente en los vinos: la altura. Los vinos de altura tienen características únicas, debido a las horas luz que recibe la uva. Como decía antes, los vinos bolivianos están creciendo en calidad y sí, creo que podrían competir con vinos internacionales. Pero creo que faltan normas claras para la producción. He hablado con varios productores que utilizan productos y métodos que están prohibidos en otros países, como por ejemplo la crianza con los “chips” de roble. Esta práctica simula la crianza, dando al vino aromas de madera en tiempos mucho más breves que la crianza en barricas. Esto se traduce en beneficio económico para el producto, pero en una gran pérdida de calidad del vino.  En Europa los chips están terminantemente prohibidos y esta práctica es considerada una adulteración del vino. En Bolivia no existe una ley al respecto, pero creo que si hablamos de competir con otros países tenemos que comenzar por elaborar un producto de calidad.

El singani está cobrando fuerza a nivel internacional. ¿Qué potencial le ve como acompañamiento de comidas o simplemente es una bebida para degustarla sola?

En los últimos años nuestros singanis han participado en concursos internacionales y han ganado premios importantes, afirmándose entre los grandes destilados del mundo. Hasta hace pocos años, los bolivianos conocían dos formas de tomar singani: ¡puro o Chuflay! Las nuevas tendencias y las nuevas generaciones de bartenders y mixólogos han revalorizado el singani, inventado nuevos cocteles y lo han empleado como maridaje para varios platos. Personalmente pienso que el singani puede tener un sinfín de empleos. Tradicional compañero con Ginger Ale y limón, en una tarde de “cacho”; aromático complemento en el flameado de carnes; maridaje multifacético y, finalmente, puro y cálido en una noche de lluvia.

¿En lo personal qué prefiere, vino o singani?

He nacido y crecido en Toscana, en la zona del Chianti que es tierra de vinos tintos. Por gusto adquirido prefiero el vino. Me da sensaciones más profundas y completas. Cuando me acerco a una copa de vino, siento los rayos del sol que acarician los racimos en una tarde de verano, la fuerza de las manos que recogen la uva, el perfume del mosto que impregna la bodega, el descanso en gigantes de roble, la sabiduría del tiempo…

“Desde el cielo”, calendario 2018 del Centro Boliviano Americano

Doce magníficas imágenes, tomadas con dron por el fotógrafo Danilo Balderrama, de lugares emblemáticos como la Casona Mayorazgo, Plazuela y Templo de Santa Teresa o la Plaza 14 de Septiembre, son esta vez el atractivo del Calendario Cultural 2018 del Centro Boliviano Americano de Cochabamba (CBA).

El calendario, denominado “Desde el cielo”, además de contener fechas cívicas y días internacionales y nacionales importantes tanto en Bolivia como en Estados Unidos, presenta cálculos astronómicos válidos para Bolivia, preparados por Germán Morales, del Centro de Investigaciones y Estudios de Astronomía Sigma Octante.

“Lo importante es que no sólo la parte visual es cuidadosamente elegida; sino también el contenido. Invitamos a artistas, quienes muy gentilmente nos autorizan a usar su trabajo en el calendario; a Germán Morales con los cálculos astronómicos y colocamos fechas importantes, sobre las que nos interesa llamar la atención, para que se recuerde, conmemore o para que se investigue, si es que no se sabe de qué se trata”, explica Rolando Ribera, asesor educativo del CBA y responsable hace seis años de esta publicación.

SOBRE EL CALENDARIO

El Calendario Cultural del CBA comenzó a publicarse el año 1989 a iniciativa de Silvia Blanco de Quiroga, en su tiempo coordinadora cultural del CBA, para dar a conocer el trabajo que los artistas plásticos hacían en Cochabamba. Con el correr de los años se fue transformando en un calendario cultural un poco más amplio en el que, además de obras de arte, se comenzó a promocionar otras artes como vitrales en Cochabamba, tejidos de Tarabuco o la arquitectura a través de fotografías de iglesias coloniales del Altiplano o de la Chiquitanía de Bolivia.

“Por ejemplo –explica Rolando Ribera– una de las cosas que nos interesa es apoyar todo aquello que es medio ambiente, y en el pasado hemos tenido calendarios dedicados a los murciélagos, las ranas y los bofedales en peligro de extinción. No mucha gente está consciente del rol importante que juegan en el medio ambiente. Los bofedales son especialmente necesarios en el altiplano, donde los animales, la flora y la fauna dependen de estos reservorios de agua”.

El Calendario Cultural responde a la misión que tiene el Centro Boliviano Americano, de promover la formación de recursos humanos en la región y el entendimiento entre los pueblos de Bolivia y de los Estados Unidos de América, a través de actividades que impulsen el conocimiento de su historia y culturas.

El calendario “Desde el Cielo” tiene un costo de 32 bolivianos y puede ser adquirido en las oficinas del Centro Boliviano Americano de Cochabamba (calle 25 de Mayo Nº 0365, entre Mayor Rocha y Ecuador).

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El escritor Maximiliano Barrientos dicta curso en Cochabamba

Con el objetivo de familiarizar a los escritores con dos elementos claves que estructuran los relatos de ficción: la acción dramática y el punto de vista; este viernes 24 y sábado 25 de noviembre, el escritor cruceño Maximiliano Barrientos ofrecerá en el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba un taller sobre elementos estructurales de la narrativa de ficción.

“El curso hará hincapié en cómo los escritores abordan el texto narrativo, por lo tanto se debatirán cuestiones de forma y de estructura, no de interpretación”, señalan los organizadores de este taller que tiene un costo de 100 bolivianos.

Cada sesión tiene una duración de tres  horas y en la primera clase –que será el viernes de 16:00 a 19:00 horas-- se reflexionará sobre la acción dramática como componente esencial de todo relato. Se identificará en qué consiste la escena y el resumen. De ese modo, al final de la primera sesión los participantes tendrán la facultad de distinguir estos dos aspectos estructurales. También se leerá y analizará el ensayo de Flannery O´Connor “Para escribir cuentos”, y el de León Sumerlain, “La escena”; y se comentarán los cuentos “En los años 50”, de Leonard Michaels, y “Tonto y feo”, de Horacio Castellanos Moya.

En la segunda clase del sábado (de 9:30 a 12:30) se analizará el acceso a la información con el que se enfrenta el narrador y cómo se la maneja a través de la primera, la segunda y la tercera persona. Se debatirá sobre las ventajas y las limitaciones de cada uno de estos puntos de vista y se leerá el ensayo de Janet Burroway “El punto de vista” y los cuentos “Rock Spring” (primera persona), de Richard Ford; “Alma” (segunda persona), de Junot Díaz; “Una flor para Emily” (primera persona en plural), de William Faulkner; “Colinas como elefantes blancos” (tercera persona objetiva), de Ernst Hemingway, y “La vida que salves puede ser la tuya” (estilo indirecto libre), de Flannery O´Connor.

Además, el viernes a las 19:30, en la Biblioteca del Centro Patiño, Maximiliano Barrientos presentará su última novela titulada “En un cuerpo una voz”, publicada por Editorial El Cuervo.

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