Plaza Catorce

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Rolando Balderrama y la historia del primer español en Cochabamba

Rolando Ariel Balderrama Román es licenciado en Comunicación Social de profesión e investigador histórico, paleógrafo, genealogista y archivista. Cochabambino de nacimiento (1961), bachiller del colegio Don Bosco, Balderrama es miembro de la Asociación de Investigadores Histórico Sociales ‘Alejo Calatayud’ y autor del libro “Yo soy el primer poblador que entró en este valle. Garci Ruiz de Orellana. Orígenes de la Villa de Oropesa (1548–1593)”, una crónica histórica sobre la biografía del primer poblador español que habitó en el Asiento de Canata –Villa de Oropesa del valle de Cochabamba–, actual ciudad de Cochabamba.

Inicialmente este libro fue lanzado el 16 de junio de 2016, en una presentación auspiciada por el Grupo Editorial Kipus y realizada en el Salón de Honor de la Gobernación de Cochabamba. Sin embrago, tuvo un “relanzamiento” el pasado miércoles 25 de abril, “pero ésta vez con el patrocinio del directorio del Club Social Cochabamba, gracias al interés que despertó su lectura en los principales directivos, Adriana Salamanca y Alberto de la Reza, que me motivaron a que se realice este nuevo relanzamiento”, cuenta Rolando Balderrama en una entrevista virtual con Plaza Catorce.

“No podía haber encontrado una mayor acogida, aceptación y buenas críticas por parte de los estudiosos investigadores en historia. En el relanzamiento –dice Balderrama– pude ver y apreciar, por palabras del doctor Gastón Cornejo y la magister Ítala de Mamán, que el libro, además de ser revelador, sí puede ser tomado como un libro didáctico y de consulta para los que quieran conocer sobre nuestra memoria histórica y de identidad con nuestro pasado, cuyo producto actual es nuestro mestizaje, rebelde, valiente, apasionado, romántico y sobre todo amante de su propia tierra”. La siguiente una entrevista con Rolando Balderrama sobre su libro.

 ¿Qué lo motivó a preocuparse por buscar en la historia sobre la fundación de Cochabamba?

Primero porque soy un cochabambino y siempre fui un apasionado de la historia, pero como esta carrera no es muy lucrativa, me desanimaron, además que en ese tiempo la televisión estaba dando sus primeros pasos en Bolivia, me decidí a estudiar Comunicación Social hasta sacar mi licenciatura, sin embargo, a la historia nunca pude olvidarla.  Trabajaba medio tiempo en medios de comunicación y por las tardes me iba al Archivo Histórico de la Casa de la Cultura a investigar principalmente la época de la colonia cochabambina. Tuve que aprender paleografía con ayudas esporádicas de la magister Ítala de Mamán y en menos de un año ya podía leer manuscritos de los siglos XVII y XVIII.

Vi que una manera de conocer más en profundidad el desarrollo urbano y las relaciones sociales, políticas, comerciales y eclesiales era investigando la genealogía de mi apellido "los Balderramas". Me remonté hasta enero de 1602, fecha en la que aparece por primera vez en la Villa de Oropesa mi antepasado Alonso Sánchez de Balderrama, nunca supe si entró por el Paraguay o por el Perú, pero sí descubrí su origen en España. Ahí terminó mi investigación genealógica. Pero me entró la curiosidad de conocer más sobre los orígenes de la ciudad de Cochabamba (o Villa de Oropesa en aquellos tiempos) y para ello tenía que tener conocimientos sobre paleografía del siglo XVI, que es muy complicada, aparte de que los manuscritos en su gran mayoría se encontraban muy deteriorados, por mutilaciones, hongos, etcétera. Pero era un siglo clave para mis investigaciones.

En éste período se encontraban las dos fundaciones de la Villa de Oropesa, y eso me fascinó muchísimo. Comencé a revisar manuscritos antiguos, encontré el testamento del capitán Gerónimo Osorio y el de Garci Ruiz de Orellana, entre otros de los primeros habitantes; sin embargo, fue uno el que más me llamó la atención, sobre un litigio que tiene Ruiz de Orellana con su vecino de Cala Cala Diego Balmaceda y los indígenas del Paso y Tiquipaya, sobre el derecho al uso de las aguas de Taquiña, donde en uno de sus alegatos dice enfáticamente: "Lo uno porque yo fui el primero poblador que entró en este valle y haber sido la causa y razón para la fundación de esta villa...".

Éste, para mí, fue un gran descubrimiento. "Había una historia hispano-indígena previa a la fundación de la Villa de Oropesa por Osorio", y efectivamente así fue, 24 años antes de la primera fundación ya vivía en el valle de Canata (hoy ciudad de Cochabamba y sus alrededores, podría decirse, la provincia Cercado) un español con su mujer e hijos, éste fue, Garci Ruiz de Orellana que entró al despoblado valle de Canata a fines de 1548 y fallece en la Villa de Oropesa el 12 de abril de 1593. Desde este punto de partida comenzaron mis futuras investigaciones y profundización del tema.

¿Cuánto tiempo le tomó investigar sobre este tema en específico?

El trabajo de campo, podría decirse, la investigación paleográfica me tomo más o menos seis meses, los restantes fueron trabajos de investigación bibliográfica y de armado de la historia en sí; en total me tomó como dos años y medio terminar el libro que tiene 748 páginas.

¿Qué tipo de documentos y en qué bibliotecas o archivos ha encontrado ese material?

Mis investigaciones están basadas principalmente en la revisión de las "fuentes primarias", quiere decir los manuscritos propios de la época que tienen mayor valor histórico que cualquier enunciado de un historiador o escritor moderno. Hice un barrido de estas "fuentes primarias", principalmente en el Archivo Histórico José Macedonio Urquidi de la Casa de la Cultura, también revisé documentación en el Archivo Histórico de la Gobernación; mediante Internet, el Archivo de Indias, en la sección pasajeros a Indias, y relatos de varios cronistas de la época como el Inca (mestizo) Garcilazo de la Vega, Guamán Poma de Ayala, Cieza de León, Bartolomé de las Casas, y otros. Encontré mucha bibliografía en las bibliotecas de Portales, de la Casa de la Cultura y Libros Sacramentales del siglo XVI (Bautizos, matrimonios y defunciones) de las parroquias de Cercado y otras provincias.

¿Cómo resumiría el contenido de su libro?

Un libro revelador sobre los orígenes verdaderos de la población hispana en la Villa de Oropesa. Didáctico y de consulta porque se hace una nueva revisión histórica sobre los antecedentes que gestaron el poblamiento aimara-quechua y la posterior penetración hispánica a estas regiones. Muy útil para impartirla en los centros de enseñanza de todo nivel.

Autodescolonización y cambio climático en el CESU

Este 16 de mayo en Cochabamba, en el auditorio del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), inicia el taller Autodescolonización & Climate Change Workshop “Apthapi de conocimientos 2018” que reúne a varios profesionales bolivianos en el campo y a unos 30 universitarios del programa SIT Study Abroad-IHP Climate Change de Estados Unidos.

Este miércoles desde las nueve de la mañana, Ismael Saavedra y Tania Ricaldi hablarán sobre la “Autodescolonización y el Cambio Climático” y después Rafael Bautista hablará “Desde el mito del desarrollo al horizonte del vivir bien”. Luego, a partir de las dos de la tarde, Tania Ricaldi disertará sobre las “Políticas del cambio climático en Bolivia” y a las cuatro menos cuarto Vivian Camacho expondrá sobre “Ancestral Knowledge in Health as an Integral Component for the Care of the Pachamama”.

Por otra parte y en el marco de este taller, para las siete de la noche de este 16 de mayo está prevista la presentación del libro “Del mito del desarrollo al horizonte del vivir bien. ¿Por qué fracasa el socialismo en el largo siglo XX?”, de Rafael Bautista

Para el día jueves 17, también desde las nueve de la mañana y en el auditorio del CESU (calle Calama entre Esteban Arze y Nataniel Aguirre), varios invitados hablarán sobre su experiencia en las “Estrategias Andinas para la Adaptación al Cambio Climático”, luego Elizabeth Peredo hablará sobre “Lecciones para el cuidado del agua y de la vida” y también en la tarde se ocupará de desarrollar el tema “Direcciones y Paradigmas para un transición necesaria”. Para terminar la jornada del jueves está prevista la intervención de Vivian Camacho con el tema “Food Sovereignty and Agroecology”.

Finalmente, el viernes en la mañana será el turno de Miguel Fernández, quien tratará los temas de “Evaluación General de las de la Energía en Bolivia” y “Energías Alternativas”.

ISMAEL SAAVEDRA MENACHO

Esta es la segunda versión de Autodescolonización y Cambio Climático que se realiza en Cochabamba y con el auspicio del CESU. La primera se desarrolló en noviembre del año pasado. “Estoy aprovechando que trabajo semestralmente para la Universidad de Vermont (Estados Unidos) en un programa internacional que ellos tienen sobre cambio climático, políticas de agua, alimentación y energía”, dice Ismael Saavedra Menacho, coordinador del programa de la Universidad de Vermont en Bolivia.

En una entrevista con Plaza Catorce, Saavedra cuenta que éste es “un programa muy interesante que reúne los mejores estudiantes de las universidades más importantes de Estados Unidos y, para este estudio de cambio climático, el programa comienza en San Francisco (EEUU), luego van a Vietnam, luego Marruecos y el programa termina en Bolivia. Quien diseñó el programa –dice– había pensado precisamente en ver los problemas del agua y el medio ambiente en Estados Unidos, una sociedad capitalista; luego en Vietnam, una sociedad socialista con tendencias al mercado muy fuertes; en Marruecos, una monarquía procapitalista donde también hay tremendos problema de agua; y termina en Bolivia donde han visto que en realidad –mirando todo el mundo– es donde más esperanza hay de que se hagan las cosas bien y sobre todo por las políticas de armonía con la madre naturaleza”.

Este programa de Vermont tiene unos cuatro años de existencia e Ismael Saavedra es parte del mismo desde el año pasado. “Desde que me hice cargo (en Bolivia), decidí darle una forma final donde se resuman todas las experiencias y la problemática del cambio climático”. Antes de aceptar este trabajo y como forma de vida, Ismael había ya decidido dedicarse a los temas de descolonización y cambio climático porque considera que “son las dos cosas más importantes para trabajar en este nuevo siglo”.

“Cuando había decidido dedicarme al tema de la descolonización y el cambio climático, al poco tiempo recibí una llamada invitándome para este trabajo, entonces fue fascinante y comencé a pensar cómo podíamos hacer, porque venían los estudiantes del programa norteamericano y había pensado que esos conocimientos y toda esa experiencia que ellos tienen la compartan con los estudiantes o interesados en estos temas en Bolivia. Entonces decidí hacer este seminario que es abierto a estudiantes y personas bolivianas”.

“Descolonización es para mí –explica Ismael– el desmontaje de toda la estructura de conocimiento, comportamiento, filosofía, política y economía colonial que nos ha dominado y nos tiene dominados. Cuando digo colonial, me refiero también a la neocolonia, desde la época de los españoles hasta nuestros días hay una estructura colonial que nos domina. Entonces, descolonización es el desmontaje de todo esto para encontrar un conocimiento propio y comenzar a tener nuestra actividad, nuestro pensamiento, la educación propia y no como se nos ha impuesto”.

Hace por lo menos 15 años que Saavedra, licenciado en Derecho y Ciencia Política por la Universidad de San Andrés de La Paz, viene trabajando en temas de descolonización. Después de hacer su maestría en Filosofía y Religiones Comparadas, Ismael siguió con un doctorado en Defensa, Seguridad y Desarrollo en la Universidad Militar de las Fuerzas Armadas de Bolivia y éste último le interesó muchísimo –cuenta—“porque desde mi juventud militar, como oficial de la Fuerza Área, siempre me han interesado las cuestiones de estrategia militar y creía que era muy importante discutir con los militares estos temas de descolonización y es por eso que ingresé a la Escuela de Altos Estudios Nacionales para discutir estos temas y fue muy interesante. Pero al mismo tiempo, estudiando todo esto, he visto que hay leyes que hablan de la descolonización, como la Constitución o la Ley de Educación, pero me he dado cuenta que por las leyes solamente no se puede descolonizar nada, tiene que haber un proceso que yo lo he venido a llamar, tratando de que se imponga este término en la academia internacional y nacional, la autodescolonización”.

Para Saavedra la autodescolonización “es una profunda reflexión interior propia y que cada individuo tiene que hacerla a su ritmo, en su momento, pero es una introspección digamos necesaria, una autoevaluación, autocrítica, autoanálisis para despojarse de todo, analizar todos los conocimientos, cómo se los ha adquirido, para ubicarse donde está cada persona, a qué pertenece, cuál es su cultura, qué quiere en la vida. Para mi ese es el proceso de la autodescolonización, en realidad, como dicen en las artes marciales, el encuentro con uno mismo para que desde ahí, desde uno mismo, comience a producir conocimiento, sus relaciones, pero ya sin la carga de la imposición colonial que está en todas las sociedades, desde las escuelas primarias hasta los doctorados, los medios de comunicación y todo”.

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Edgar Sandoval y su coctel: mitología andina y terror. Un auténtico Lovecraft orureño

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar, orureño, de la nueva generación de escritores bolivianos del siglo XXI; persona de gran sensibilidad artística a quien le gusta además de escribir: hacer música y escultura, así como apreciar todas las artes.

Creó en el 2010 la lectura de cuentos de terror en el cementerio por ocasión de Todos Santos y en contraposición al “Haloween”, actividad que se tornó tradicional en la ciudad de Oruro y que aglutina a cientos de espectadores anualmente.

Escritor disciplinado y de voluntad férrea, que cuando está escribiendo, se obliga a escribir por lo menos cinco páginas diarias en el caso de novelas.

Edgar, quien tuvo los primeros contactos con la literatura a muy corta edad, cuando se quedaba solo en su casa, durante su niñez y ocupaba las horas de ocio leyendo. Además, tuvo la suerte de tener la imaginación aguzada por su abuela, quien le contaba “tenebrosos cuentos de terror” sobre los oscuros seres de los andes. Así, desde niño, se formó en leyendas mitológicas, que lo marcó sensiblemente; influenciando de manera decisiva, para que Edgar, se interesara por el género fantástico del terror; sembrando, a tan corta edad, en su imaginario, el germen de la literatura que con el tiempo creció y dio frutos.

Es el escritor quien comenta:

- “Los primeros intentos de escritura se dieron aún en colegio, en las clases de lenguaje, en las cuales debíamos escribir poemas y ensayos para la revista del colegio. Pero estos mis primeros logros no fueron muy apreciados por la maestra, que en esos días tenía unas ideas más ortodoxas al respecto de la producción literaria, y siendo mis textos desde esos tiempos de carácter algo mórbido, fueron desechados inmediatamente, atrasando este interés mío en varios años”.

Edgar Sandoval, cuando terminó el colegio recibió una beca para hacer los estudios superiores en Universidad Federal de Santa Catarina Brasil, donde se graduó como Ingeniero Agrónomo, más tarde, de regreso a Bolivia obtuvo el título de Licenciado en Psicología, en la UPAL, Oruro.

Y Edgar cuenta que allá:

- “(…) obnubilado por la oferta literaria de las gigantescas bibliotecas universitarias, todo al alcance del carnet estudiantil. En el periodo universitario fue cuando más leí, y cuando comencé a escribir pensando en publicar”.

Época en que leyó: Kafka, Sartre, Poe y Lovecraft; que influenciaron en sus primeros intentos de escritura. Sus primeros cuentos tuvieron bastante éxito entre los amigos, pero aún no los hacía públicos.

Vivir la transición de la adolescencia a la juventud en el exterior, también fue un factor de marcada importancia en la vida de Edgar. Cuando regresó a Bolivia en el 2002, luego de 10 años de estudio con seis especializaciones en agronomía: -(Extracción de metabolitos secundarios de plantas; Bioseguridad; Bioestadística; Compuestos metabólicos de plantas; Fisiología vegetal; y Silvicultura )-, un diplomado en administración de empresas, además de una maestría en: Genética Vegetal; chocó con la situación de su país, que era muy diferente a la de la República Federativa do Brasil; no consiguió empleo inmediatamente, y mientras estuvo “cesante”, en los finales de semana, visitaba los diversos cafés de la ciudad de Oruro; y fue en uno de estos cafés que conoció a un grupo de artistas que se reunían para lecturas y muestras de sus diversas obras y que le avivaron la chispa del arte.

Es el escritor quien registra:

- “A partir de este momento mi producción literaria se incrementó y mejoró, gracias al apoyo de diversos amigos escritores. También conocí a productores audiovisuales, entre los cuales se encontraban integrantes del grupo ‘Séptimo Ojo’, quienes llegaron a filmar uno de mis cuentos de terror titulado ‘El Banquete Nocturno’. También comencé a publicar una pequeña revista con algún contenido literario llamada ‘El Demonio Andino’, nada muy pretensioso pero que sería el inicio de proyectos más serios, así como ‘El Escribidor’ años después. Por estos tiempos hubo un factor que cambió radicalmente los temas de mis cuentos, la presencia de nuestra cultura al alcance de la mano, gracias a los amigos antropólogos”.

En esa época, Edgar Sandoval, cambia el estilo de su narrativa de terror, dejando atrás el trasfondo europeo o norteamericano que tenía su narrativa, debido a sus influencias, para descubrir una veta mucho más rica e inexplorada al alcance de sus manos: el panteón andino.

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar publicó: la novela “Yawar Pampa” (2006); “Cuentos de la Abuela” (2016); y “Las Plagas de Huari” (2018). Participó de las antologías Supernova 2 y Supernova 3.

A las leyendas de su tierra, Edgar Sandoval, dio un dinamismo y grandiosidad como “si de mitología griega se tratara”, pues, contrastó a los personajes andinos con los de otras religiones míticas, y descubrió que lo monumental de lo propio salta a la vista, y cuenta:

- (…) “puesto que los más grandiosos seres míticos extranjeros, como el “kraken” escandinavo, el leviatán bíblico, la serpiente marina, los gigantes y “trolls” europeos, o los dragones chinos, no alcanzan el tamaño de nuestro lagarto, que se supone del tamaño de una cadena montañosa o serranía. Por esto fue que me propuse darles la grandiosidad griega a nuestras leyendas”.

Seguro de que los mitos se constituyen en una fuente de inspiración para elaborar relatos fantásticos, de terror y de ciencia ficción, Edgar no dudó en adentrarse en ese universo cargado de magia y fantasía oriundas de las tradiciones orales altiplánicas.

Investigó para poder interiorizarse en la mitología andina. Recopiló entre los ancianos una lista de estos enigmáticos y oscuros seres, así como sus características, para poder escribir sus cuentos en estos estupendos y extraordinarios términos. Y escribió en contextos más recientes, incluso en un presente que puede ser progresivo y adentrarse en el futuro, todo eso dio dinamismo a su narrativa.

Cabe mencionar, que los mitos y leyendas bolivianos, siendo una fuente para la producción de obras en la literatura fantástica, corren el riesgo de perderse, si no son rescatados por los investigadores talentosos como Edgar Sandoval. De ahí la importancia del género literario cultivado por el autor.

Edgar Sandoval en su primera novela, “Yawar Pampa, Tierra de Sangre”, publicada en español e inglés; obras de literatura fantástica, de gran calidad literaria, donde el autor logró ampliar el mito de las plagas de Huari sumando a todos los personajes de la mitología andina; en una narrativa con mucha calidad de detalles, continuidad, y referencias internas, que permite preservar las tradiciones orales del Altiplano Central de Bolivia.

Edgar crea un universo andino de terror, del cual Yawar Pampa es solo el inicio, pues, dice el autor:

 - “Todos mis cuentos están conectados con los mismos personajes. Por ejemplo, el brujo maligno Genaro se menciona casi en todos mis cuentos de forma directa o indirecta. Es el brujo Atuj Runa de la novela. Es un personaje que se repite como agente del mal…”.

El autor dejó establecido, en algún momento, que su objetivo es crear un universo geográficamente delimitado, pero en el inframundo andino. Algo así, como el infierno de Dante. En ese sentido el pueblo de Yawar Pampa es solo la entrada al inframundo andino o Mancaj Pacha.

Edgar transforma su temática del terror con una fantasía ingeniosa y altamente sugestiva; además, pretende presentar sus cuentos y novela en forma de cómic, ya que el género terror se presta para ello.

Así, profundamente, comprometido con su arte de escribir y altamente comprometido con las tradiciones de la tierra que le vio nacer, Edgar Sandoval, hace su coctel de: mitología andina y terror como un auténtico Lovecraft orureño.

(*) Márcia Batista Ramos es escritora Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Presentan tercera versión del Premio Internacional de Novela Kipus

En un acto especial realizado en el Salón de Honor de la Gobernación de Cochabamba, la mañana de este viernes 11 de mayo fue presentada la tercera versión del Premio Internacional de Novela Kipus 2018, dotado con 20 mil dólares americanos y que está abierto a escritores de todo el mundo, de habla hispana y mayores de 18 años.

“Esta tercera versión ha sido una decisión un poquito complicada. Les prometo que nos hemos tentado por hacer que estos 20 mil dólares signifiquen un premio nacional de novela y de cuento en nuestro país, diez mil dólares a novela y diez mil dólares a cuento; pero este premio yo creo que en sus dos primeras versiones ha sido motivo de experiencia, experiencia de la que justamente hemos aprendido muchas cosas. Es realmente complicado lanzar un evento como este, pero hemos decidido ahora que el Premio Internacional de Novela Kipus continúe y por mucho tiempo”, aseguró Pedro Camacho Guardia, gerente propietario del Grupo Editorial Kipus y creador de este premio.

Durante el acto, Pedro Camacho insistió en lo complicado que es producir una cantidad sensata de libros en un país de diez millones de habitantes como Bolivia, “peor cuando el hábito de lectura en nuestro país es bajo, como es en este momento”. Sin embargo, dijo que la Editorial Kipus hará el esfuerzo por mantener el premio y dijo que buscará apoyo de algunas otras instituciones  y “ojalá que algunos colegas puedan cooperar en esto que son los premios nacionales porque, creo, es importante apoyar a nuestros escritores y escritoras, porque a ellos justamente lo que los sostiene es la venta de sus libros y desafortunadamente este no es el mejor negocio”.

“Nosotros intentamos estar presentes en todos los eventos de cultura de nuestro país y fuera de nuestro país, y esto es cada más difícil y más complicado. Pero, sin embargo, vemos que realmente nuestros escritores y nuestras escritoras no tienen el retorno que ellos quisieran por hacer este trabajo, creo que los porcentajes de los derechos de autor que se les paga son realmente magros, pero lamentablemente, reitero, el negocio del libro es en este momento es más complicado”, insistió.

Pedro Camacho también aprovechó la oportunidad para felicitar a los escritores presentes en el acto de lanzamiento, ya que este 12 de mayo se celebra por primera vez en el país el Día del Escritor Boliviano. “Mañana se festeja el Día del Escritor y la Escritora Boliviana por vez primera en nuestro país y por eso es que quiero agradecer profundamente la presencia de muchos escritores en esta ocasión. Gracias por haberse dado tiempo, ya que este premio es al momento uno de los más importantes de nuestro departamento y nuestro país, porque trasciende nuestras fronteras y lo que es la palabra escrita de nuestro país. Quisiera nombrar a todos los escritores que están con nosotros porque creo que es importante reconocer a quienes están: Gonzalo Lema, Willy Muñoz, Adolfo Cáceres, Velia Calvimonte, Gaby Vallejo, Mabel Argote, Isabel Caero,  Aida Soria Galvarro, Gillermina Jofré, Ronnie Piérola, Celina Vargas, Hilda Velásquez, Cesar Verduguez y María Luisa Caero. Mañana recordamos el Día del Escritor y quiero felicitarles por adelantado… Muchísimas felicidades porque ustedes son parte importante de esta casa editorial, parte importante de la cultura de nuestro país y el trabajo que ustedes vienen desarrollando por supuesto que el Grupo Editorial Kipus va continuar ayudándoles y ustedes a nosotros”.

INCENTIVAR LA LECTURA

Durante el acto de lanzamiento del III Premio Internacional de Novela Kipus, el gobernador de Cochabamba, Iván Canelas Alurralde destacó el enorme esfuerzo que hace el Grupo Editorial Kipus por publicar el trabajo de los escritores bolivianos, pero lamentó que en el país se lea poco. “Ese es el otro gran problema, cada vez nuestros jóvenes leen menos, este aparatito (dijo Canelas enseñando su celular) es el que nos está arruinando la vida a todos, y esto ya nos está cambiando el lenguaje, ni siquiera nos ayuda en la ortografía porque está cambiando la mentalidad y la concepción de los jóvenes sobre todo,  y hay que trabajar en eso, en que nuestro jóvenes y nuestros niños lean”.

Con el propósito de incentivar a la lectura, Iván Canelas dijo que desde la Gobernación, por lo menos durante su gestión, se apoyan proyectos. “Respaldamos la iniciativa que tuvo el colegio Constantino Primero, con su director que incentiva a los niños a que escriban libros y cuentos… Los hemos apoyado y les hemos dicho que este año les vamos a editar dos libros nosotros como Gobernación. Quiero decirles que nosotros como Gobernación no tenemos plata para editar libros, lo hacemos de nuestros aportes. Yo les he pedido a los trabajadores, sobre todo a los secretarios y directores, cuánto pueden dar para editar libros, y ellos están dispuestos a dar cuotita y les vamos a editar dos libros este año a esos niños”, aseguró la primera autoridad de Cochabamba.

Canelas luego se dirigió a los escritores presentes y dijo: “Ustedes escriben y nosotros tenemos que hacer todos los esfuerzos para que la gente lea, sobre todo nuestros jóvenes, ese es el otro gran trabajo, por eso estamos aquí: primero para agradecer a Pedro (Camacho) por ese esfuerzo que hace todo el tiempo, porque él tiene su editorial y podría quedarse tranquilo con su editorial y listo. No, él ha creado este Premio Internacional de Novela para incentivar ese escrito. Ustedes son los creadores, ustedes son los que escriben, Pedro nos ayuda a editar, ahora habrá que pensar en que nosotros hagamos los esfuerzos necesarios para que nuestros jóvenes lean”.

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