Rosario Aquím Chávez a flor de piel

Rosario Aquím Chávez en una foto de noviembre de 2016 y la portada de uno de sus libros. Foto tomada del Facebbok de la escritora Rosario Aquím Chávez en una foto de noviembre de 2016 y la portada de uno de sus libros.

 

Por  Márcia Batista Ramos (*)

En mi transitar por la existencia, encontré poca gente como la poeta e intelectual boliviana Rosario Aquím Chávez; una de esas personas que se desnuda con facilidad para mostrar su alma, por la franqueza que la caracteriza.

La niña Rosario Aquím Chávez, creció en el departamento del Beni entre dos mundos paralelos: el mundo de la familia de la madre y el mundo de la familia del padre. Cada uno de esos mundos, construidos con sus propios destellos de lucidez y locura, cimentados en realidades económicas diferentes y, por ende, dispares socialmente aunque convergían en cánones morales obligando a la niña a construir su propio mosaico conceptual en un país tan diverso, y en una época que no se admitía la diversidad como factor de enriquecimiento.

Pienso que es en esa época, por la vida pendular que llevaba, que ella asimila los conceptos de inconstancia, tiempo y finitud, y más tarde cuando escribiría la obra “Tiempo Enamorado”, diría: “El tiempo se vuelve sólido con la muerte. Pero este tiempo, no es cualquier tiempo en mi tránsito breve hacia la muerte. Este tiempo en mi vida ha sido un tiempo enamorado, que no es otra cosa  que un tiempo lleno de pulsiones, de pasiones, de amores, de sentires… no solo de pasiones eróticas compañeras de bohemia, sino y sobre todo de profundos amores filiales, esos amores ligados al origen, a las raíces, a la tierra, que llevamos siempre atado a la espalda donde quiera que nos lleve el camino; el amor a los grandes personajes familiares y las amistades de noches de luna con la que hemos compartido nostalgias y sufrires. A esos amores cariñosos que se han perdido en la oscuridad de la muerte, a esas vidas maravillosas que se han ido dejándonos solos,  a ellos quise dedicar ese libro”.

Nacida en Riberalta, creció entre su pueblo natal y Trinidad, la capital del departamento, porque los padres eran divorciados y ella orbitaba entre el mundo de clase alta de la abuela materna y el mundo de clase baja de la abuela paterna, que se turnaron en su educación y crianza.

Rosario Aquím Chávez, en la adolescencia ya había estudiado en los colegios públicos de Trinidad y en los colegios privados de Riberalta, siendo la mejor alumna indistintamente del colegio donde se encontraba; ya que su educación oscilaba según las posibilidades económicas de la abuela de turno.

También en su adolescencia, ella comienza a tener conciencia de  su identidad de clase social y de raza; y como era de esperarse, de las grandes diferencias que existen, socio económicas, en el país, sumado a la estratificación jerárquica en razón de la clase social y de la raza.

Aun estando en la adolescencia, Rosario Aquím Chávez, descubre que el “conocimiento es poder”, y  ella dice: “Ese descubrimiento me ayudó a sobrevivir”.  

A los dieciocho años, en 1982, ella corre la misma suerte que miles de jóvenes benianos: migra a la ciudad de La Paz. Repitiendo la saga de aquellos que hasta el día de hoy salen de su departamento, rumbo a la sede de gobierno, en busca de una vida mejor; con una ilusión a cuestas. Pero, Rosario, llevaba también una beca universitaria por sus excelentes calificaciones de colegiala, que la lanzaría a un espacio socio cultural, con años luz de distancia, de los otros jóvenes migrantes de aquellos y de estos tiempos.

Una mujer de la Amazonía, “mujer nacida en la patria de las aguas” como la bautizó el escritor Homero Carvalho, que tiene que ganar espacios en el altiplano. Lógicamente que se encuentra con un medio hostil, lleno de fieras ocultas detrás de máscaras machistas, llenos de conceptos estereotipados sexistas, que hacen mucho más difícil su estancia en esas tierras; pero, Rosario es fuerte; sabe luchar; sabe sobrevivir; aprende a defenderse… Persevera, se empodera y vence. No deja de estudiar, hoy cuenta con dos maestrías; además de un doctorado en Ciencias del Desarrollo. Tiene un currículo excelente como profesional, tan extenso cuanto exitoso.

Es la misma Rosario Aquím Chávez, quien relata que: “Fue en La Paz, donde empecé a entender que ser hombre y ser mujer eran dos cosas muy distintas, y en esa distinción las mujeres cargábamos con la peor parte. A partir de ahí, nació el primer brote de lo que luego sería mi militancia feminista”.

Con la mirada brillante, quizás, porque retiene una lágrima o porque la vida pulió con esmero su cristalino, Rosario Aquím Chávez, evoca los recuerdos del pasado y rememora: “En esta ciudad me casé con David Santalla, tuve mi primer hijo y formé una familia, conservadora y tradicional, tal como me habían enseñado mis abuelas. Sin embargo, después de ocho años de matrimonio, el amor se acabó y vino el divorcio y con el divorcio la frustración y la ansiedad de lo inconcluso. En ese momento de crisis y de rupturas  existenciales, apareció la que luego sería la primera compañera mujer de mi vida, María Galindo, y con ella, descubrí mi ser lesbiano, que hasta ese momento estaba ausente en mí. Con esa experiencia hermosa y a la vez aterradora en una sociedad como ésta, empecé a tejer mi nueva identidad sexual, y frente a ella, comienzan a revelarse los primeros signos de la homofobia y la discriminación social. Yo, ya estaba terminando mi segunda maestría en filosofía y ciencia política y gracias a la formación adquirida hasta ese momento, aparece en mí, un nuevo horizonte de posibilidad: el activismo TLGB y Queer.”

Rosario Aquím Chávez tuvo la oportunidad de conocer a algunos pensadores contemporáneos; pero es la filósofa María Lugones, quien influencia en ella, para la radicalización de sus posturas políticas, ideológicas y de lucha social.

Es de imaginarse que una mujer tan sensible, inquieta y culta, necesita expresarse a través de las artes y ella incursiona en el teatro y como actriz, también es exitosa y recibe varios premios.

Yo pienso que a Rosario le hacía falta un tercer pulmón para respirar un poco más profundo; y, tal vez por eso, emerge la poesía en su existencia, haciendo carne de los hondos suspiros que ella no se atrevía a exhalar.

Pero, fue el escritor riberalteño Pedro Shimose, quien escribió en el prólogo de su primer libro de poemas publicado “Detrás del Cristal”: “La poeta riberalteña Rosario Aquím Chávez (…) exhibe su intimidad, su ego, sus sentimientos en la vitrina del poema, del papel, del libro. Y lo hace con la mayor naturalidad del mundo, sin importar la tradición literaria (…) Agitada por dudas y conflictos, el valor de ésta poesía reside en su sinceridad cercana a la confesión”.

Empero, es la misma Rosario, quien de cierta forma replica a Shimose al hablar de su vida y poesía: “Creo que la vida es más compleja, que lo que se puede expresar en poemas. Sin embargo, puedo decir que la poesía es la memoria del recuerdo, de la evocación, de la intensidad de las experiencias de vida que quedan inscritas en la piel. Mi poesía expone y confiesa esas marcas, esas huellas, esas nostalgias y esos dolores, a la sensibilidad de todos ustedes”.

El poemario “Detrás del Cristal” habla de sus grandes amores masculinos y compañeros de vida, padres de sus hijos Yungaro David y Matilde Amazonía: David Santalla y Raúl Prada. Como también habla de su añoranza por su siempre amada Riberalta. A lo que Rosario expresa de la siguiente manera: “Detrás del cristal, es también un canto a la tierra, a las raíces, al origen que define el principio y fin de uno mismo, esa “tierra roja con sus septiembres ardientes” de cuya primavera soy fruto y en cuyo lecho moraré por siempre”.

Rosario Aquím Chávez es exitosa, como poetisa es premiada: recibe mención honrosa en el Concurso de Ensayo "Yolanda Bedregal", con la obra: "Al hombre sin nombre la mujer eterna: la intuición feminista de Yolanda Bedregal, 2013; el segundo premio, en el Concurso Nacional de Autobiografía con la obra “Esta es mi historia”, 2012; primer premio, de la editorial Raíz  Alternativa al libro de poesía “Piel sin Nombre”, Buenos Aires-Argentina, 2007; primer premio al libro “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, Universidad Autónoma del Beni, 2006; entre otros.

Como intelectual publica varios libros: “Derechos o resistencia: los anormales, ¿monstruos o humanos?”, 2008;  “Formaciones sociales y estructuras simbólicas en los Andes”, 2008;  “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, 2006. También publica varios ensayos y realiza un sin número de investigaciones.

Publica los poemarios: “Antología Poética” selección y edición de Nohora Arrieta Fernández, crítica literaria colombiana, 2012; “Ninfa Queer” (Prólogo de Virginia Ayllón), 2009; “Tiempo Enamorado” (Prólogo de Homero Carvalho), 2006; “Ojos del Cuerpo” (Prólogo de Raúl Prada), 2003; “Memorias de la Piel” (Prólogo de Raúl Prada), 2001; “Detrás del Cristal” (Prólogo de Pedro Shimose), 1997; sumado a la participación en cinco importantes antologías.

Es Raúl Prada quien, en el poemario  “Memorías de la Piel”, dice: “Rosario Aquím Chávez no sólo escribe poesía erótica, va más allá, recupera su ser en la experiencia del feminismo radical, rompe las reglas del juego, rompe con la dominación masculina. La sexualidad es reconstruida en los horizontes de una apertura no estructurada del poder. La seducción total es la consecuencia de la antiproducción y el antipoder. Pero, también es la dimensión del placer intenso y del goce del cuerpo femenino”.

Recuerdo que Rosario lucha por sus ideas como si tuviera un fusil en la mano…

Y  ella confiesa: “Después de todo este recorrido, ya no hay retorno que no sea, para tomar el impulso final”.

Sí,  así es la “Rosa de Aquí”, como le dice cariñosamente el economista Palmiro Soria.

Así es Rosario Aquím Chávez siempre a flor de piel…

(*) Márcia Batista Ramos es escritora.

Modificado por última vez enLunes, 18 Junio 2018 16:25

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