Alejandra Pizarnik, con su diversidad contradictoria

Por Márcia Batista Ramos (*)

Para la poetisa Stèphanie De Hinojoza Ramos

La poetisa y escritora argentina Flora Alejandra Pizarnik, nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936, como todos los argentinos, brasileños y uruguayos tenía ascendencia extranjera, por la conformación étnica social de estos países.

La historia de cada familia influencia en cada uno de sus descendientes; así la ascendencia judío-rusa de Alejandra, marcó su vida desde el principio.

Su apellido original, Pozharnik, se perdió como tantos otros al entrar en su nuevo país, uno de los muy corrientes errores de registro de los funcionarios de inmigración, que escribían según lo entendían, ya que los recién llegados no hablaban una palabra de castellano.

Desde pequeña, la muerte la tocó de cerca ya que los parientes que vivían en Europa murieron uno a uno en manos del fascismo y el estalinismo. De manera que las noticias que llegaban del viejo mundo eran de duelo.

Más tarde la muerte sería protagonista de sus obras; no el problema de la muerte en sí, sino la muerte como presencia y Alejandra escribe:

“Solamente escucho mis rumores desesperados, los cantos litúrgicos venidos de la tumba sagrada de mi ilícita infancia. Es mentira.”

Ser hija de extranjeros en sociedades conservadoras, no es asunto fácil; pues por un lado eso ejerce un fascino, por otro despierta cierto celo de los locales; en realidad es la falta de capacidad para aceptar las diferencias del otro, que mueve al ser humano de manera extraña desde la niñez.

Entonces, el autoexilio de sus padres y la tragedia que la rodeaba representaron fuertes cargas para su tierna edad. Sumado a que su autoestima se vio minada por su fuerte acento europeo al hablar, el asma y la tartamudez; como también problemas de peso y acné, eran sus circunstancias, entre otras eventualidades que probablemente solamente ella conocía, porque todas las personas sin excepciones, traemos dolores ocultos (no es algo malo ni feo, eso es una parte de ser humanos).

En su juventud cursó algunas materias de la carrera de Filosofía y Letras, de Periodismo y también estudió pintura, no llegó a graduarse; por su trabajo recibió en 1969 la beca Guggenheim, lo que le permitió viajar a Nueva York, y en 1971 ganó una beca Fulbright.

Desde muy joven, Alejandra vivía reincidentes cuadros de depresión, y con la terapia, descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual hace más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como "La jaula". Una condición psiquiátrica es un dolor profundo, innato e irremediable eternamente.

Su poesía, como la de cualquier poeta se gesta aislada, sola, es compleja y permanece incólume en su esencia.

Alejandra concibe su obra lenta, y sujeta sólo a sus demonios personales, sin ansias de reconocimiento. Sin embargo fue una escritora muy prolija en su breve, pero intensa vida. Como ejemplo de relato corto, tenemos:

“La muerte y la niña

Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.

—Toma un poco de vino —dijo la muerte.

La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.

—No veo que haya vino —dijo.

—Es que no hay —contestó la muerte.

— ¿Y por qué me dijo usted que había? —dijo.

—Nunca dije que hubiera sino que tomes —dijo la muerte.

—Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo —respondió la niña muy enojada.

—Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada —se disculpó la muerte.”

Su primer libro, "La Tierra Más Ajena", fue publicado en 1955, cuando tenía 19 años, con el apoyo económico de su padre. Antes de su suicidio el 25 de septiembre de 1972, Alejandra Pizarnik escribió cerca de diez poemarios y comenzó a abordar la prosa. Dejando como legado una vasta obra, a pesar de su corta vida: un diario de casi mil páginas, un extenso corpus de poemas, muchos escritos y relatos cortos surrealistas, un repertorio psicoanalítico y alguna novela breve.

Su obra abarca los siguientes títulos: “La tierra más ajena” (1955); “Un signo en tu sombra” (1955); “La última inocencia” (1956); “Las aventuras perdidas” (1958); “Árbol de Diana” (1962); “Los trabajos y las noches” (1965); “Extracción de la piedra de locura” (1968); “Nombres y figuras” (1969); “Poseídos entre lilas” (1969), obra de teatro; “El infierno musical” (1971); “La condesa sangrienta” (1971); “Los pequeños cantos” (1971); “El deseo de la palabra” (1975); “Textos de sombra y últimos poemas” (1982); “Zona prohibida” (1982), poemas, muchos de ellos borradores de piezas publicadas en Árbol de Diana, y dibujos; “Prosa poética” (1987); “Poesía completa 1955-1972” (2000); “Prosa completa” (2002); “Diarios” (2003).

Alejandra Pizarnik vivió en París entre 1960 y 1964, donde trabajó para la revista “Cuadernos” y algunas editoriales francesas. Publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire, Yves Bonnefoy y Marguerite Duras, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona.

Alejandra Pizarnik es poeta apegada a su originalidad, que no se conecta con la tradición, sigue su propio camino sin concesiones:

“Madrugada

Desnudo soñando una noche solar.

He yacido días animales.

El viento y la lluvia me borraron

como a un fuego, como a un poema

escrito en un muro.”

Muchas veces, sus versos son un tanto herméticos. Su discurso es una búsqueda y se basa en el cultivo del lenguaje con ritmo marcado y silencios desesperados que la hacen única:

“Revelaciones

En la noche a tu lado

las palabras son claves, son llaves.

El deseo de morir es rey.

Que tu cuerpo sea siempre

un amado espacio de revelaciones.”

Posee un mundo particular que algunas veces aflora con delicadeza, otras sumerge abruptamente:

“Tiempo

                                              A Olga Orozco

 

Yo no sé de la infancia

más que un miedo luminoso

y una mano que me arrastra

a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume

a pájaro acariciado.”

Alejandra Pizarnik, en su poesía se muestra profunda, irreverente, experimental:

“El ausente

I

La sangre quiere sentarse.

Le han robado su razón de amor.

Ausencia desnuda.

Me deliro, me desplumo.

¿Qué diría el mundo si Dios

lo hubiera abandonado así?

II

Sin ti

el sol cae como un muerto abandonado.

Sin ti

me tomo en mis brazos

y me llevo a la vida

a mendigar fervor.”

Poeta ínsula, cuya poesía está predestinada a ser para minorías, que la atesoran y la resguardan como un secreto. Seguro permanecerá así por siempre, lejos de los lectores masivos. El tiempo no la superará, por el contrario: la engrandecerá siempre. Porque así fue Alejandra Pizarnik con su diversidad contradictoria, un ícono en la literatura Latinoamericana, logro cruzar las fronteras iberoamericanas y escribir su nombre en la eternidad.

“Cuento de invierno

La luz del viento entre los pinos ¿comprendo estos signos de tristeza incandescente?

Un ahorcado se balancea en el árbol marcado con la cruz lila.

Hasta que logró deslizarse fuera de mi sueño y entrar a mi cuarto, por la ventana, en complicidad con el viento de la medianoche.”

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Benjamín Santisteban dicta curso de “Teoría y crítica literaria”

En el Centro Simón I. Patiño de Cochabamba, este 2 de julio inicia el curso “Teoría y crítica literaria” que será impartido por el ensayista y filósofo cochabambino Benjamín Santisteban Neri. Las clases serán todos los lunes y jueves de los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, de 18:15 a 20:00. Las inscripciones ya están abiertas en el Centro de Literatura Boliviana y tienen un costo de Bs 400.

El objetivo de este curso teórico y práctico es que los participantes comprendan “los varios modos de entender y conceptualizar la esencia o no esencia de la literatura, tomando conciencia de la carga conceptual y del quehacer práctico inherente a ella. Los participantes se iniciarán en el ejercicio reflexivo y crítico propio de la Teoría Crítica Literaria a través de la atención crítica a las exposiciones y lecturas que tendrán como meta el análisis y la evaluación de textos básicos”.

En este curso, que tiene una carga de 64 horas académicas, se hará una indagación sobre las principales tendencias en la teoría y crítica literaria del siglo XX. Para ello, el mismo será dividido en tres partes. La primera, de 16 horas académicas, que aborda todos los aspectos de la teoría literaria; una segunda parte que trata sobre la teoría y crítica tradicionales y la tercera que tratará sobre algunas corrientes contemporáneas.

Además, las clases tendrán tres ejes principales: la presentación teórica de temas determinados; la puesta en práctica de la teoría y la discusión crítica y la búsqueda de modos alternativos a la puesta en práctica por los participantes. “Las clases proporcionarán los antecedentes para los textos que sustentan a las tendencias y explicarán a éstas, intentando desarrollar un contexto general coherente que incorpore perspectivas filosóficas y sociales sobre las preguntas recurrentes cuando el  pensamiento tiene como objeto de estudio a la literatura: ¿qué es la literatura?, ¿cuál es el propósito de las obras literarias?, ¿cómo se las producen?, ¿cómo se las puede entender y evaluar?”.

Para el desarrollo de todo este esquema, Benjamín Santisteban ha elegido autores como Bataille, Nietzsche, Marc, Freud, Darwin, Foucalt, Gadamer, Hirsch, Derrida, Sartre, Blanchot, Steiner, Bloom, Aristóteles, Horacio, Dryden, Pope, Kant, Wilde, Borges, Lázaro Carreter y Correa Calderón, Wordsworth, Saussure, Adorno y Lacan, entre otros.

Para mayor información contactarse con Jacky Mejía, responsable del Centro de Literatura Boliviana del Centro Patiño, a través del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Teoría y critica literaria
Programa (ver y descargar en PDF)

Rosario Aquím Chávez a flor de piel

 

Por  Márcia Batista Ramos (*)

En mi transitar por la existencia, encontré poca gente como la poeta e intelectual boliviana Rosario Aquím Chávez; una de esas personas que se desnuda con facilidad para mostrar su alma, por la franqueza que la caracteriza.

La niña Rosario Aquím Chávez, creció en el departamento del Beni entre dos mundos paralelos: el mundo de la familia de la madre y el mundo de la familia del padre. Cada uno de esos mundos, construidos con sus propios destellos de lucidez y locura, cimentados en realidades económicas diferentes y, por ende, dispares socialmente aunque convergían en cánones morales obligando a la niña a construir su propio mosaico conceptual en un país tan diverso, y en una época que no se admitía la diversidad como factor de enriquecimiento.

Pienso que es en esa época, por la vida pendular que llevaba, que ella asimila los conceptos de inconstancia, tiempo y finitud, y más tarde cuando escribiría la obra “Tiempo Enamorado”, diría: “El tiempo se vuelve sólido con la muerte. Pero este tiempo, no es cualquier tiempo en mi tránsito breve hacia la muerte. Este tiempo en mi vida ha sido un tiempo enamorado, que no es otra cosa  que un tiempo lleno de pulsiones, de pasiones, de amores, de sentires… no solo de pasiones eróticas compañeras de bohemia, sino y sobre todo de profundos amores filiales, esos amores ligados al origen, a las raíces, a la tierra, que llevamos siempre atado a la espalda donde quiera que nos lleve el camino; el amor a los grandes personajes familiares y las amistades de noches de luna con la que hemos compartido nostalgias y sufrires. A esos amores cariñosos que se han perdido en la oscuridad de la muerte, a esas vidas maravillosas que se han ido dejándonos solos,  a ellos quise dedicar ese libro”.

Nacida en Riberalta, creció entre su pueblo natal y Trinidad, la capital del departamento, porque los padres eran divorciados y ella orbitaba entre el mundo de clase alta de la abuela materna y el mundo de clase baja de la abuela paterna, que se turnaron en su educación y crianza.

Rosario Aquím Chávez, en la adolescencia ya había estudiado en los colegios públicos de Trinidad y en los colegios privados de Riberalta, siendo la mejor alumna indistintamente del colegio donde se encontraba; ya que su educación oscilaba según las posibilidades económicas de la abuela de turno.

También en su adolescencia, ella comienza a tener conciencia de  su identidad de clase social y de raza; y como era de esperarse, de las grandes diferencias que existen, socio económicas, en el país, sumado a la estratificación jerárquica en razón de la clase social y de la raza.

Aun estando en la adolescencia, Rosario Aquím Chávez, descubre que el “conocimiento es poder”, y  ella dice: “Ese descubrimiento me ayudó a sobrevivir”.  

A los dieciocho años, en 1982, ella corre la misma suerte que miles de jóvenes benianos: migra a la ciudad de La Paz. Repitiendo la saga de aquellos que hasta el día de hoy salen de su departamento, rumbo a la sede de gobierno, en busca de una vida mejor; con una ilusión a cuestas. Pero, Rosario, llevaba también una beca universitaria por sus excelentes calificaciones de colegiala, que la lanzaría a un espacio socio cultural, con años luz de distancia, de los otros jóvenes migrantes de aquellos y de estos tiempos.

Una mujer de la Amazonía, “mujer nacida en la patria de las aguas” como la bautizó el escritor Homero Carvalho, que tiene que ganar espacios en el altiplano. Lógicamente que se encuentra con un medio hostil, lleno de fieras ocultas detrás de máscaras machistas, llenos de conceptos estereotipados sexistas, que hacen mucho más difícil su estancia en esas tierras; pero, Rosario es fuerte; sabe luchar; sabe sobrevivir; aprende a defenderse… Persevera, se empodera y vence. No deja de estudiar, hoy cuenta con dos maestrías; además de un doctorado en Ciencias del Desarrollo. Tiene un currículo excelente como profesional, tan extenso cuanto exitoso.

Es la misma Rosario Aquím Chávez, quien relata que: “Fue en La Paz, donde empecé a entender que ser hombre y ser mujer eran dos cosas muy distintas, y en esa distinción las mujeres cargábamos con la peor parte. A partir de ahí, nació el primer brote de lo que luego sería mi militancia feminista”.

Con la mirada brillante, quizás, porque retiene una lágrima o porque la vida pulió con esmero su cristalino, Rosario Aquím Chávez, evoca los recuerdos del pasado y rememora: “En esta ciudad me casé con David Santalla, tuve mi primer hijo y formé una familia, conservadora y tradicional, tal como me habían enseñado mis abuelas. Sin embargo, después de ocho años de matrimonio, el amor se acabó y vino el divorcio y con el divorcio la frustración y la ansiedad de lo inconcluso. En ese momento de crisis y de rupturas  existenciales, apareció la que luego sería la primera compañera mujer de mi vida, María Galindo, y con ella, descubrí mi ser lesbiano, que hasta ese momento estaba ausente en mí. Con esa experiencia hermosa y a la vez aterradora en una sociedad como ésta, empecé a tejer mi nueva identidad sexual, y frente a ella, comienzan a revelarse los primeros signos de la homofobia y la discriminación social. Yo, ya estaba terminando mi segunda maestría en filosofía y ciencia política y gracias a la formación adquirida hasta ese momento, aparece en mí, un nuevo horizonte de posibilidad: el activismo TLGB y Queer.”

Rosario Aquím Chávez tuvo la oportunidad de conocer a algunos pensadores contemporáneos; pero es la filósofa María Lugones, quien influencia en ella, para la radicalización de sus posturas políticas, ideológicas y de lucha social.

Es de imaginarse que una mujer tan sensible, inquieta y culta, necesita expresarse a través de las artes y ella incursiona en el teatro y como actriz, también es exitosa y recibe varios premios.

Yo pienso que a Rosario le hacía falta un tercer pulmón para respirar un poco más profundo; y, tal vez por eso, emerge la poesía en su existencia, haciendo carne de los hondos suspiros que ella no se atrevía a exhalar.

Pero, fue el escritor riberalteño Pedro Shimose, quien escribió en el prólogo de su primer libro de poemas publicado “Detrás del Cristal”: “La poeta riberalteña Rosario Aquím Chávez (…) exhibe su intimidad, su ego, sus sentimientos en la vitrina del poema, del papel, del libro. Y lo hace con la mayor naturalidad del mundo, sin importar la tradición literaria (…) Agitada por dudas y conflictos, el valor de ésta poesía reside en su sinceridad cercana a la confesión”.

Empero, es la misma Rosario, quien de cierta forma replica a Shimose al hablar de su vida y poesía: “Creo que la vida es más compleja, que lo que se puede expresar en poemas. Sin embargo, puedo decir que la poesía es la memoria del recuerdo, de la evocación, de la intensidad de las experiencias de vida que quedan inscritas en la piel. Mi poesía expone y confiesa esas marcas, esas huellas, esas nostalgias y esos dolores, a la sensibilidad de todos ustedes”.

El poemario “Detrás del Cristal” habla de sus grandes amores masculinos y compañeros de vida, padres de sus hijos Yungaro David y Matilde Amazonía: David Santalla y Raúl Prada. Como también habla de su añoranza por su siempre amada Riberalta. A lo que Rosario expresa de la siguiente manera: “Detrás del cristal, es también un canto a la tierra, a las raíces, al origen que define el principio y fin de uno mismo, esa “tierra roja con sus septiembres ardientes” de cuya primavera soy fruto y en cuyo lecho moraré por siempre”.

Rosario Aquím Chávez es exitosa, como poetisa es premiada: recibe mención honrosa en el Concurso de Ensayo "Yolanda Bedregal", con la obra: "Al hombre sin nombre la mujer eterna: la intuición feminista de Yolanda Bedregal, 2013; el segundo premio, en el Concurso Nacional de Autobiografía con la obra “Esta es mi historia”, 2012; primer premio, de la editorial Raíz  Alternativa al libro de poesía “Piel sin Nombre”, Buenos Aires-Argentina, 2007; primer premio al libro “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, Universidad Autónoma del Beni, 2006; entre otros.

Como intelectual publica varios libros: “Derechos o resistencia: los anormales, ¿monstruos o humanos?”, 2008;  “Formaciones sociales y estructuras simbólicas en los Andes”, 2008;  “Poder y Suplicio: las Tramas del Desarrollo”, 2006. También publica varios ensayos y realiza un sin número de investigaciones.

Publica los poemarios: “Antología Poética” selección y edición de Nohora Arrieta Fernández, crítica literaria colombiana, 2012; “Ninfa Queer” (Prólogo de Virginia Ayllón), 2009; “Tiempo Enamorado” (Prólogo de Homero Carvalho), 2006; “Ojos del Cuerpo” (Prólogo de Raúl Prada), 2003; “Memorias de la Piel” (Prólogo de Raúl Prada), 2001; “Detrás del Cristal” (Prólogo de Pedro Shimose), 1997; sumado a la participación en cinco importantes antologías.

Es Raúl Prada quien, en el poemario  “Memorías de la Piel”, dice: “Rosario Aquím Chávez no sólo escribe poesía erótica, va más allá, recupera su ser en la experiencia del feminismo radical, rompe las reglas del juego, rompe con la dominación masculina. La sexualidad es reconstruida en los horizontes de una apertura no estructurada del poder. La seducción total es la consecuencia de la antiproducción y el antipoder. Pero, también es la dimensión del placer intenso y del goce del cuerpo femenino”.

Recuerdo que Rosario lucha por sus ideas como si tuviera un fusil en la mano…

Y  ella confiesa: “Después de todo este recorrido, ya no hay retorno que no sea, para tomar el impulso final”.

Sí,  así es la “Rosa de Aquí”, como le dice cariñosamente el economista Palmiro Soria.

Así es Rosario Aquím Chávez siempre a flor de piel…

(*) Márcia Batista Ramos es escritora.

Editorial Kipus en la XIX Feria del Libro de Santa Cruz

Este 2018, el Grupo Editorial Kipus estará en la XIX Feria Internacional del Libro de Santa Cruz (FIL) con dos espacios. Un stand dedicado a la exposición de los autores y títulos que normalmente publica y el segundo que será una especie de réplica del Café-Librería que inauguró en Cochabamba el año pasado y que goza de buena aceptación del público por la diversidad de actividades culturales que promueve.

“Este año vamos a dar mayor énfasis al Café-Librería y a la difusión en concreto de un nuevo sello de literatura infantil que es Kalandraka”, explica Huáscar Flores, responsable comercial de Kipus, sobre la participación de la editorial cochabambina en la FIL cruceña, que inicia el próximo miércoles 30 de mayo y  cierra el 10 de junio.

Kalandraka apareció en España el año 1998 con el propósito de “publicar obras de la mejor calidad estética y literaria en gallego para contribuir a la normalización lingüística” en su país y a la fecha tiene un extenso catálogo de obras en castellano, gallego, catalán, euskera, portugués, italiano e inglés; cuenta con sellos propios en Portugal, Italia y México, y su campo de acción se ha ampliado a temas de investigación y literatura para adultos.  

Entre las virtudes de Kalandraka (ganadora el año 2012 del Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural en España), están el que sus libros, sobre todo los dedicados a niños y jóvenes, son recomendados por los ministerios de Educación de México, Colombia, Argentina y España, y su particularidad es que rescatan los valores humanos, algo muy devaluado en este siglo XXI y por ende muy necesario rescatar.

Huáscar Flores llegó a conocer esta editorial buscando libros para su hijo pequeño y quedó tan bien impresionado que se contactó con Kalandraka  para adquirir los derechos de distribución de sus obras a través de la Librería Kipus. “Personalmente a mí me interesó y me comuniqué con España”, cuenta Huáscar en una entrevista telefónica con Plaza Catorce y detalla que los libros ya están en la aduana boliviana y una vez que salgan de allí se irán directo a Santa Cruz.

En el Café-Librería que tendrá Kipus en la FIL de Santa Cruz también está prevista la presencia de escritores como Mariano Baptista Gumucio, Homero Carvalho o Willy Muñoz, que estarán días específicos en el lugar para compartir con sus lectores. En la feria, la editorial cochabambina también se preocupará de promocionar la convocatoria de la tercera versión de su Premio Internacional de Novela y al mismo tiempo las obras que resultaron ganadoras, al igual que las menciones honrosas de las dos primeras versiones.

La editorial, por su lado, en su stand se ocupará de promocionar los nuevos títulos que ha impreso, como “Conversaciones con la muerte” de Ronnie Piérola o “Emma y los cuadernos de investigación” de Daniel Averanga.

KIPUS ABRE LIBRERÍA EN SANTA CRUZ

Santa Cruz es una ciudad de dos millones de habitantes y sólo tiene dos librerías. Este es justamente uno de los temas que se debatirán en el marco de la FIL, a la cabeza de la escritora Liliana Colanzi y Chritian Egüez, bajo el título “Santa Cruz, ¿por qué dos librerías para dos millones?”. Este debate lleva un par de años sobre la mesa, luego de que varias librerías que abrieron en una especie de boom, terminaron cerrando y quedando sólo en pie Lewy Libros y El Ateneo, las librerías más antiguas de Santa Cruz.

Bajo la premisa de que en el negocio de los libros no se puede esperar un retorno inmediato, es que el Grupo Editorial Kipus ha decidido expandir su acción al campo de las librerías y a partir de mediados de junio –se espera—comenzará a operar en pleno centro cruceño. Así, el Café-Librería estará ubicado en la calle René Moreno entre Pari y Ñuflo de Chávez.

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XIX Feria del Libro de Santa Cruz reunirá a más de 180 expositores y más de 200 escritores

La décimo novena Feria Internacional del Libro de Santa Cruz arranca este próximo miércoles 30 de mayo con la participación de más de 180 expositores repartidos en seis pabellones, la presencia de 50 escritores internacionales y alrededor de 180 nacionales; y la presentación de 80 libros de diverso género.

Este año Cuba es el país invitado de honor y Samaipata el municipio. La escritora mexicana Margo Glantz y el politólogo francés Sami Nair son los invitados de lujo que espera recibir esta cita literaria. Asimismo, habrá cinco encuentros internacionales: de Microcuento, de Narrativa, de Poesía, de Bibliotecarios y de Literatura Infantil y Juvenil, según ha informado el comunicado de prensa la agencia de comunicación SouzaInfantas.

Para la escritora María Sarah Mansilla, presidenta de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz, el público tendrá un abanico de opciones para disfrutar de la fiesta del libro más grande e importante del país. En ese orden, la FIL cruceña también tendrá un cine en el que se podrá disfrutar de un ciclo de películas cubanas y nacionales, mientras que en el pabellón infantil el Dragón Lector, el Caballero y la Dama del Saber esperarán a los niños con los monstruos de sus historias favoritas como Frankenstein, Drácula, Lobo Feroz, Grinch y Solluz y Bulluz, de la saga de Benjamín, entre otros.

“La Feria del Libro se ha convertido en parte del estilo de vida de la población de Santa Cruz. El lugar de conexión de los lectores con sus autores”, afirmó Mansilla, quien adelantó que el Premio Anual de la Cámara será para la Red de Bibliotecarios del municipio cruceño.

Los horarios de atención serán de lunes a jueves y domingo de 15:00 a 23:00 horas, mientras que el viernes y sábado será hasta las 24:00 horas. El costo de las entradas será de Bs 20 para mayores, y los menores de entre 12 y 5 años pagarán Bs 5 y los menores de cinco años entrarán gratis. Según los organizadores, los estudiantes que lleguen en delegación acompaños de un profesor y un listado también tendrán un ingreso libre a la feria. 

Son varias las editoriales y los escritores cochabambinos que participarán de la XIX FIL de Santa Cruz. Por ejemplo, la editorial Nuevo Milenio presentará varios títulos como: “El día de todos tus santos” de la autora Fabiola Morales; “Los días de la peste”, del ya consagrado Edmundo Paz Soldán; “Autoretrato” de Saúl Montaño y “Los Constantinoplanos” del también cochabambino Raúl Rivero Adriázola.

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Eduardo Mitre: Poeta intenso, concreto, fecundo…

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

PENA

Con la misma mano

que te hirió,

ciega de ira

como una pedrada;

con la mano cortada

por tu mejilla,

ahora mancho esta página,

sangro estas líneas.

 

Así, el poeta orureño nacido en 1943, Eduardo Mitre, destila los sentimientos, haciendo gotear  las palabras en forma de poesía,  por más de cincuenta años;  ya que publicó su primer libro, “Elegía a una muchacha”,  en 1965.

Ciudadano del mundo,  que heredó en la sangre, las emigraciones, pues, su familia emigró de Palestina a las altiplanicies orureñas, en los años treinta del siglo pasado. Nació y creció en la atmósfera peculiar de los inmigrantes, en su caso, llegados del medio oriente a otro país, que cuentan historias de allende mar y aguzan el espíritu viajero; cosen alas en el alma y uno busca nuevos paisajes, nuevas sonrisas, mientras acaricia la añoranza  que lleva consigo impregnada como un perfume en el alma.

Como la poesía reside en su alma, el  poeta mora en Nueva York, ahora en Brooklyn y poco antes en Manhattan; donde la selva de cemento aleja las estrellas y atrae los recuerdos, las tristezas, las nostalgias  y también la celebración de las cosas cotidianas: la mesa, la silla, la puerta, la ventana en Brooklyn o la bronca que brota de las injusticias de cada día; haciendo que el poeta emerja en versos cotidianamente; haciendo su obra prolífica.

Eduardo Mitre estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba y, posteriormente, realizó estudios de literatura francesa en Francia y literatura latinoamericana en Estados Unidos, donde se doctoró por la Universidad de Pittsburgh con una tesis sobre la poesía de Vicente Huidobro. Enseñó en Columbia University de Nueva York, en Dartmouth College,  New Hampshire, en La Universidad Católica de Cochabamba y actualmente enseña en Saint John’s University de Nueva York. Desde 1999. Colabora en las revistas Eco, publicada en Colombia; Vuelta, Plural y Cuadernos Hispanoamericanos de México.

Eduardo Mitre figura en la pléyade de los más importantes poetas Latinoamericanos. Siendo Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Academia Española. Tiene una vasta obra intelectual, incluyendo un trabajo muy valioso de crítica literaria.

Con el poemario Morada (1975), mereció el comentario del Nobel de literatura, Octavio Paz, que fue publicado en la Revista Vuelta en México: - “Es un libro precioso, hecho de aire y luz, hecho de palabras que no pesan, como el aire y que brillan como la luz. Un libro casi perfecto”.

Luego publicó: “Ferviente humo” (1976), cuyo comentario de Julio Cortázar fue el siguiente: -“La lectura de Ferviente humo ha sido para mí una bella experiencia de poesía. No es frecuente un libro en el que cada poema constituye una entidad, algo así como una estrella que luego, con los otros poemas, dará la constelación total del poeta.

En 1979 sale a la luz: “Mirabilia”;  “Razón Ardiente” (1982), también presentado en París, en una edición bilingüe.  Siguiendo: “Desde tu cuerpo” (1984); “La Luz del regreso” (1990); “Líneas de otoño” (1993); “Carta a la inolvidable” (1996);  “Camino de cualquier  parte” (1998); “El paraguas de Manhattan” (2005); “Vitrales de la memoria” (2008); “Al paso del instante” (2009); “La última adolescencia” (2016) .

La producción de Eduardo Mitre figura en las principales antologías de la poesía boliviana, asimismo, se halla en varias antologías de poetas latinoamericanos.

En su obra crítica figuran: “Huidobro: hambre de espacio y sed de cielo”,  2. ª Edición (2015); “El árbol y la piedra” (1988); “De cuatro constelaciones” (1994); “El aliento en las hojas” (1998); y “Pasos y voces “(2010).

Como traductor, ha traducido del francés  al español, una selección de poemas de Adolfo Costa du Rels, “Poemas” (1988), además de una antología de poetas belgas, “Urnas y nupcias”  (1998).

El 11 de mayo del 2016, Eduardo Mitre fue homenajeado por el Centro Simón I. Patiño. El acto comprendió la proyección del documental: “El peregrino errante: Eduardo Mitre”, producido por el Centro Patiño; y la presentación del libro: “La crítica y el poeta: Eduardo Mitre”, publicado por Plural Editores y la UMSA. En el homenaje, participaron la escritora Mónica Velásquez, el editor José Antonio Quiroga y el crítico literario Luis H. Antezana.

Eduardo Mitre dejará como legado una importante obra de apurada estética, donde el poeta siempre se muestra intenso, concreto, fecundo, mismo cuando se trata de dimensiones que pueden llegar a ser tan subjetivas y a la vez, tan implacables como el paso del tiempo:

 

Sin darse uno cuenta

Sin darse uno cuenta,

sin poder creer,

insólita como la adolescencia:

la entrada en la vejez.

 

También comienza con la propia voz

que de pronto un día

nos suena extraña, ajena,

y en el espejo una cara

nos mira

como si no fuera la nuestra.

 

Y uno vuelve a dudar,

a no saber quién es,

a ensimismarse y caer

en el pozo de la extrañeza.

 

Pero ahora no hay

padre a quien preguntar

o contra quien rebelarse,

ni madre en cuyo regazo

apoyar la cabeza

para que amaine

la fiebre o la soledad.

 

Y uno va por las calles

mirando, de soslayo, a las mujeres

que pasan radiantes,

avivando

ya más que el deseo,

una incurable

nostalgia de futuro.

 

Y de noche, al lado: el cuerpo amado,

no hace mucho deseante y deseado,

y ahora como el de uno:

cubriéndose avergonzado

con la sábana y las manos

la ajada desnudez.

 

Última adolescencia,

más grave y huérfana:

la entrada en la vejez.

 

Y al término de ella:

no ya la juventud,

tampoco la madurez.

(*) La autora es escritora.

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Rolando Balderrama y la historia del primer español en Cochabamba

Rolando Ariel Balderrama Román es licenciado en Comunicación Social de profesión e investigador histórico, paleógrafo, genealogista y archivista. Cochabambino de nacimiento (1961), bachiller del colegio Don Bosco, Balderrama es miembro de la Asociación de Investigadores Histórico Sociales ‘Alejo Calatayud’ y autor del libro “Yo soy el primer poblador que entró en este valle. Garci Ruiz de Orellana. Orígenes de la Villa de Oropesa (1548–1593)”, una crónica histórica sobre la biografía del primer poblador español que habitó en el Asiento de Canata –Villa de Oropesa del valle de Cochabamba–, actual ciudad de Cochabamba.

Inicialmente este libro fue lanzado el 16 de junio de 2016, en una presentación auspiciada por el Grupo Editorial Kipus y realizada en el Salón de Honor de la Gobernación de Cochabamba. Sin embrago, tuvo un “relanzamiento” el pasado miércoles 25 de abril, “pero ésta vez con el patrocinio del directorio del Club Social Cochabamba, gracias al interés que despertó su lectura en los principales directivos, Adriana Salamanca y Alberto de la Reza, que me motivaron a que se realice este nuevo relanzamiento”, cuenta Rolando Balderrama en una entrevista virtual con Plaza Catorce.

“No podía haber encontrado una mayor acogida, aceptación y buenas críticas por parte de los estudiosos investigadores en historia. En el relanzamiento –dice Balderrama– pude ver y apreciar, por palabras del doctor Gastón Cornejo y la magister Ítala de Mamán, que el libro, además de ser revelador, sí puede ser tomado como un libro didáctico y de consulta para los que quieran conocer sobre nuestra memoria histórica y de identidad con nuestro pasado, cuyo producto actual es nuestro mestizaje, rebelde, valiente, apasionado, romántico y sobre todo amante de su propia tierra”. La siguiente una entrevista con Rolando Balderrama sobre su libro.

 ¿Qué lo motivó a preocuparse por buscar en la historia sobre la fundación de Cochabamba?

Primero porque soy un cochabambino y siempre fui un apasionado de la historia, pero como esta carrera no es muy lucrativa, me desanimaron, además que en ese tiempo la televisión estaba dando sus primeros pasos en Bolivia, me decidí a estudiar Comunicación Social hasta sacar mi licenciatura, sin embargo, a la historia nunca pude olvidarla.  Trabajaba medio tiempo en medios de comunicación y por las tardes me iba al Archivo Histórico de la Casa de la Cultura a investigar principalmente la época de la colonia cochabambina. Tuve que aprender paleografía con ayudas esporádicas de la magister Ítala de Mamán y en menos de un año ya podía leer manuscritos de los siglos XVII y XVIII.

Vi que una manera de conocer más en profundidad el desarrollo urbano y las relaciones sociales, políticas, comerciales y eclesiales era investigando la genealogía de mi apellido "los Balderramas". Me remonté hasta enero de 1602, fecha en la que aparece por primera vez en la Villa de Oropesa mi antepasado Alonso Sánchez de Balderrama, nunca supe si entró por el Paraguay o por el Perú, pero sí descubrí su origen en España. Ahí terminó mi investigación genealógica. Pero me entró la curiosidad de conocer más sobre los orígenes de la ciudad de Cochabamba (o Villa de Oropesa en aquellos tiempos) y para ello tenía que tener conocimientos sobre paleografía del siglo XVI, que es muy complicada, aparte de que los manuscritos en su gran mayoría se encontraban muy deteriorados, por mutilaciones, hongos, etcétera. Pero era un siglo clave para mis investigaciones.

En éste período se encontraban las dos fundaciones de la Villa de Oropesa, y eso me fascinó muchísimo. Comencé a revisar manuscritos antiguos, encontré el testamento del capitán Gerónimo Osorio y el de Garci Ruiz de Orellana, entre otros de los primeros habitantes; sin embargo, fue uno el que más me llamó la atención, sobre un litigio que tiene Ruiz de Orellana con su vecino de Cala Cala Diego Balmaceda y los indígenas del Paso y Tiquipaya, sobre el derecho al uso de las aguas de Taquiña, donde en uno de sus alegatos dice enfáticamente: "Lo uno porque yo fui el primero poblador que entró en este valle y haber sido la causa y razón para la fundación de esta villa...".

Éste, para mí, fue un gran descubrimiento. "Había una historia hispano-indígena previa a la fundación de la Villa de Oropesa por Osorio", y efectivamente así fue, 24 años antes de la primera fundación ya vivía en el valle de Canata (hoy ciudad de Cochabamba y sus alrededores, podría decirse, la provincia Cercado) un español con su mujer e hijos, éste fue, Garci Ruiz de Orellana que entró al despoblado valle de Canata a fines de 1548 y fallece en la Villa de Oropesa el 12 de abril de 1593. Desde este punto de partida comenzaron mis futuras investigaciones y profundización del tema.

¿Cuánto tiempo le tomó investigar sobre este tema en específico?

El trabajo de campo, podría decirse, la investigación paleográfica me tomo más o menos seis meses, los restantes fueron trabajos de investigación bibliográfica y de armado de la historia en sí; en total me tomó como dos años y medio terminar el libro que tiene 748 páginas.

¿Qué tipo de documentos y en qué bibliotecas o archivos ha encontrado ese material?

Mis investigaciones están basadas principalmente en la revisión de las "fuentes primarias", quiere decir los manuscritos propios de la época que tienen mayor valor histórico que cualquier enunciado de un historiador o escritor moderno. Hice un barrido de estas "fuentes primarias", principalmente en el Archivo Histórico José Macedonio Urquidi de la Casa de la Cultura, también revisé documentación en el Archivo Histórico de la Gobernación; mediante Internet, el Archivo de Indias, en la sección pasajeros a Indias, y relatos de varios cronistas de la época como el Inca (mestizo) Garcilazo de la Vega, Guamán Poma de Ayala, Cieza de León, Bartolomé de las Casas, y otros. Encontré mucha bibliografía en las bibliotecas de Portales, de la Casa de la Cultura y Libros Sacramentales del siglo XVI (Bautizos, matrimonios y defunciones) de las parroquias de Cercado y otras provincias.

¿Cómo resumiría el contenido de su libro?

Un libro revelador sobre los orígenes verdaderos de la población hispana en la Villa de Oropesa. Didáctico y de consulta porque se hace una nueva revisión histórica sobre los antecedentes que gestaron el poblamiento aimara-quechua y la posterior penetración hispánica a estas regiones. Muy útil para impartirla en los centros de enseñanza de todo nivel.

  • Publicado en Libros

Edgar Sandoval y su coctel: mitología andina y terror. Un auténtico Lovecraft orureño

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar, orureño, de la nueva generación de escritores bolivianos del siglo XXI; persona de gran sensibilidad artística a quien le gusta además de escribir: hacer música y escultura, así como apreciar todas las artes.

Creó en el 2010 la lectura de cuentos de terror en el cementerio por ocasión de Todos Santos y en contraposición al “Haloween”, actividad que se tornó tradicional en la ciudad de Oruro y que aglutina a cientos de espectadores anualmente.

Escritor disciplinado y de voluntad férrea, que cuando está escribiendo, se obliga a escribir por lo menos cinco páginas diarias en el caso de novelas.

Edgar, quien tuvo los primeros contactos con la literatura a muy corta edad, cuando se quedaba solo en su casa, durante su niñez y ocupaba las horas de ocio leyendo. Además, tuvo la suerte de tener la imaginación aguzada por su abuela, quien le contaba “tenebrosos cuentos de terror” sobre los oscuros seres de los andes. Así, desde niño, se formó en leyendas mitológicas, que lo marcó sensiblemente; influenciando de manera decisiva, para que Edgar, se interesara por el género fantástico del terror; sembrando, a tan corta edad, en su imaginario, el germen de la literatura que con el tiempo creció y dio frutos.

Es el escritor quien comenta:

- “Los primeros intentos de escritura se dieron aún en colegio, en las clases de lenguaje, en las cuales debíamos escribir poemas y ensayos para la revista del colegio. Pero estos mis primeros logros no fueron muy apreciados por la maestra, que en esos días tenía unas ideas más ortodoxas al respecto de la producción literaria, y siendo mis textos desde esos tiempos de carácter algo mórbido, fueron desechados inmediatamente, atrasando este interés mío en varios años”.

Edgar Sandoval, cuando terminó el colegio recibió una beca para hacer los estudios superiores en Universidad Federal de Santa Catarina Brasil, donde se graduó como Ingeniero Agrónomo, más tarde, de regreso a Bolivia obtuvo el título de Licenciado en Psicología, en la UPAL, Oruro.

Y Edgar cuenta que allá:

- “(…) obnubilado por la oferta literaria de las gigantescas bibliotecas universitarias, todo al alcance del carnet estudiantil. En el periodo universitario fue cuando más leí, y cuando comencé a escribir pensando en publicar”.

Época en que leyó: Kafka, Sartre, Poe y Lovecraft; que influenciaron en sus primeros intentos de escritura. Sus primeros cuentos tuvieron bastante éxito entre los amigos, pero aún no los hacía públicos.

Vivir la transición de la adolescencia a la juventud en el exterior, también fue un factor de marcada importancia en la vida de Edgar. Cuando regresó a Bolivia en el 2002, luego de 10 años de estudio con seis especializaciones en agronomía: -(Extracción de metabolitos secundarios de plantas; Bioseguridad; Bioestadística; Compuestos metabólicos de plantas; Fisiología vegetal; y Silvicultura )-, un diplomado en administración de empresas, además de una maestría en: Genética Vegetal; chocó con la situación de su país, que era muy diferente a la de la República Federativa do Brasil; no consiguió empleo inmediatamente, y mientras estuvo “cesante”, en los finales de semana, visitaba los diversos cafés de la ciudad de Oruro; y fue en uno de estos cafés que conoció a un grupo de artistas que se reunían para lecturas y muestras de sus diversas obras y que le avivaron la chispa del arte.

Es el escritor quien registra:

- “A partir de este momento mi producción literaria se incrementó y mejoró, gracias al apoyo de diversos amigos escritores. También conocí a productores audiovisuales, entre los cuales se encontraban integrantes del grupo ‘Séptimo Ojo’, quienes llegaron a filmar uno de mis cuentos de terror titulado ‘El Banquete Nocturno’. También comencé a publicar una pequeña revista con algún contenido literario llamada ‘El Demonio Andino’, nada muy pretensioso pero que sería el inicio de proyectos más serios, así como ‘El Escribidor’ años después. Por estos tiempos hubo un factor que cambió radicalmente los temas de mis cuentos, la presencia de nuestra cultura al alcance de la mano, gracias a los amigos antropólogos”.

En esa época, Edgar Sandoval, cambia el estilo de su narrativa de terror, dejando atrás el trasfondo europeo o norteamericano que tenía su narrativa, debido a sus influencias, para descubrir una veta mucho más rica e inexplorada al alcance de sus manos: el panteón andino.

Edgar Wilfredo Sandoval Yugar publicó: la novela “Yawar Pampa” (2006); “Cuentos de la Abuela” (2016); y “Las Plagas de Huari” (2018). Participó de las antologías Supernova 2 y Supernova 3.

A las leyendas de su tierra, Edgar Sandoval, dio un dinamismo y grandiosidad como “si de mitología griega se tratara”, pues, contrastó a los personajes andinos con los de otras religiones míticas, y descubrió que lo monumental de lo propio salta a la vista, y cuenta:

- (…) “puesto que los más grandiosos seres míticos extranjeros, como el “kraken” escandinavo, el leviatán bíblico, la serpiente marina, los gigantes y “trolls” europeos, o los dragones chinos, no alcanzan el tamaño de nuestro lagarto, que se supone del tamaño de una cadena montañosa o serranía. Por esto fue que me propuse darles la grandiosidad griega a nuestras leyendas”.

Seguro de que los mitos se constituyen en una fuente de inspiración para elaborar relatos fantásticos, de terror y de ciencia ficción, Edgar no dudó en adentrarse en ese universo cargado de magia y fantasía oriundas de las tradiciones orales altiplánicas.

Investigó para poder interiorizarse en la mitología andina. Recopiló entre los ancianos una lista de estos enigmáticos y oscuros seres, así como sus características, para poder escribir sus cuentos en estos estupendos y extraordinarios términos. Y escribió en contextos más recientes, incluso en un presente que puede ser progresivo y adentrarse en el futuro, todo eso dio dinamismo a su narrativa.

Cabe mencionar, que los mitos y leyendas bolivianos, siendo una fuente para la producción de obras en la literatura fantástica, corren el riesgo de perderse, si no son rescatados por los investigadores talentosos como Edgar Sandoval. De ahí la importancia del género literario cultivado por el autor.

Edgar Sandoval en su primera novela, “Yawar Pampa, Tierra de Sangre”, publicada en español e inglés; obras de literatura fantástica, de gran calidad literaria, donde el autor logró ampliar el mito de las plagas de Huari sumando a todos los personajes de la mitología andina; en una narrativa con mucha calidad de detalles, continuidad, y referencias internas, que permite preservar las tradiciones orales del Altiplano Central de Bolivia.

Edgar crea un universo andino de terror, del cual Yawar Pampa es solo el inicio, pues, dice el autor:

 - “Todos mis cuentos están conectados con los mismos personajes. Por ejemplo, el brujo maligno Genaro se menciona casi en todos mis cuentos de forma directa o indirecta. Es el brujo Atuj Runa de la novela. Es un personaje que se repite como agente del mal…”.

El autor dejó establecido, en algún momento, que su objetivo es crear un universo geográficamente delimitado, pero en el inframundo andino. Algo así, como el infierno de Dante. En ese sentido el pueblo de Yawar Pampa es solo la entrada al inframundo andino o Mancaj Pacha.

Edgar transforma su temática del terror con una fantasía ingeniosa y altamente sugestiva; además, pretende presentar sus cuentos y novela en forma de cómic, ya que el género terror se presta para ello.

Así, profundamente, comprometido con su arte de escribir y altamente comprometido con las tradiciones de la tierra que le vio nacer, Edgar Sandoval, hace su coctel de: mitología andina y terror como un auténtico Lovecraft orureño.

(*) Márcia Batista Ramos es escritora Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

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