Pablo Canedo: El singani en los próximos cinco años puede ser un boom

Desde la izq. Iván Rebolledo, presidente del Directorio de la BACC; Francisco Roig, propietario de Vinos 1750 y Pablo Canedo, jefe de la Embajada de Bolivia en Estados Unidos, durante la cata de vinos bolivianos en Nueva York. BACC Desde la izq. Iván Rebolledo, presidente del Directorio de la BACC; Francisco Roig, propietario de Vinos 1750 y Pablo Canedo, jefe de la Embajada de Bolivia en Estados Unidos, durante la cata de vinos bolivianos en Nueva York.

Por Claudia Gonzales Yaksic

Pablo Canedo Daroca es el jefe de la misión diplomática de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Washington, Estados Unidos, desde julio de 2017. La semana pasada, junto a la Cámara de Comercio Boliviano Americana (BACC por sus siglas en inglés), participó en la organización de una cata de vinos bolivianos en un icónico restaurante neoyorquino, “Tavern on the Green”. Al día siguiente de esta cata, el 4 de octubre, Plaza Catorce pudo acceder a una entrevista telefónica para hablar sobre las perspectivas de los vinos y singanis bolivianos en el mercado estadounidense y lo que necesita hacer Bolivia para lograr una presencia contundente en este mercado, tomando en cuenta las buenas calificaciones y los buenos comentarios que ha recibido la industria vitivinícola boliviana, a nivel mundial, en los últimos años.

“Ayer hemos estado en Tavern on the Green, que es uno de los místicos lugares de Nueva York, en el corazón del Central Park, uno de los restaurantes más bonitos y además que es administrado por un colega boliviano. Yo no sabía hasta ayer quiénes eran los dueños y me he llevado la grande noticia de que es nuestra gente de Bolivia, así que también es un orgullo tener semejante restaurante, donde va lo más granado de Nueva York”, dijo Pablo Canedo en la citada entrevista y también señaló que el rubro de los vinos es uno de los llamativos, no solo por la característica siempre mística de esta bebida, sino porque además “genera una serie de intereses y oportunidades que no podemos dejar pasar. Por eso es que la Embajada de Bolivia ha estado en permanente coordinación con actores institucionales que han venido trabajando ya desde un tiempo atrás en la introducción del tema de vinos y singanis en el mercado norteamericano”.

Según aseguró el diplomático tarijeño, la Embajada de Bolivia está trabajando empeñosamente en traducir la importancia de la macroeconomía boliviana en la promoción de los diferentes negocios y oportunidades de negocios que existen en Bolivia para los inversores extranjeros.  “Estamos construyendo todos los puentes posibles para acercarnos sin posturas políticas, y es comprensible también que esto dependa no solo de nosotros, sino de la naturaleza de la relación en todos los niveles… Estamos haciendo que existan las puertas abiertas para que nuestra población boliviana que está acá, nuestros pueblos, se entiendan mejor y nuestros niveles políticos tengan a futuro un acercamiento justo y necesario”.

Claudia Gonzales Yaksic: ¿Cómo andan las negociaciones respecto a la exportación de vinos y singanis bolivianos hacia el mercado de Estados Unidos?

Pablo Canedo Daroca: Aquí tenemos algunos círculos de personas y personalidades que han podido ayudar, desde el punto de vista de las empresas. Por ejemplo, Chufly Imports, que es una empresa que viene trabajando en este mercado con la introducción de los vinos Aranjuez, 1750 que es de Uvairenda Bodega y Viñedos, y el singani Rujero; ellos tienen un despliegue y un entorno de distribución que es bastante exitoso y por supuesto nosotros resaltamos ese trabajo para que la mayor cantidad de empresas en este rubro puedan vincularse. Estas empresas ya tienen contactos, han dado las líneas y se han convertido en noticia a través de artículos que se han publicado en The New York Times y el Washington Post, ese es un primer elemento.

Otro emprendimiento que está dando buenos resultados es el que desarrolla (el cineasta Steven) Soderbergh con el Singani 63, que en realidad es el singani de la bodega Casa Real, que también ya está ubicado en diferentes botillerías de Washington y otros estados de Estados Unidos, y que está haciendo por su parte un buen trabajo. Bodegas como Kohlberg, Campos de Solana y otras, que están interesadas en este mercado y que además han desarrollado sus propias líneas de distribución; hoy están siendo fortalecidas porque el trabajo que hace justamente la Embajada es el reunir todas estas ideas y fortalezas que hay para que vayamos y acompañemos juntos como un solo paquete lo que es el vino boliviano.

Ese posicionamiento está siendo también colaborado por agrupaciones externas como la Bolivian-American Chamber of Commerce, la BACC, que también tiene un excelente posicionamiento aquí como la asociación más importante de los empresarios que hacen negocios con Bolivia, ahí está nuestro amigo Iván Rebolledo y toda la gente del directorio que por supuesto es destacable el trabajo que vienen haciendo hace más de 30 años.

Junto a todos estos aliados estratégicos, emprendedores, empresas bolivianas, y un mercado cada vez más interesado en consumir vino y singani boliviano, es que hemos puesto mucho interés para que a un principio en nuestra Embajada y nuestros consulados, estén permanentemente vinos y singanis bolivianos en los eventos que tenemos. En la OEA (Organización de Estados Americanos) hoy tú ves vinos bolivianos también, que se degustan en los eventos que tiene esta institución y por supuesto estamos siendo siempre muy cuidadosos de poder seguir dando espacios a estas empresas que están poniendo el nombre de Bolivia en alto.

Y hay un segundo elemento importante que es que, más allá de que sean vinos o singanis bolivianos, el efecto que sí queremos lograr es que se vea que hay un país que sí tiene estabilidad en la macroeconomía, que se mantiene en crecimiento y que al tener una industria creciente en lo que es lo vitivinícola, también puede atraer a otro tipo de intereses en  inversión, como turismo, eno-turismo, lo relacionado a bienes raíces; inversiones que puedan desembocar también en el aparato productivo o darle valor agregado a una serie de productos que tenemos en Bolivia, y eso es algo que es parte de nuestra misión.

Tú sabes bien que el mercado norteamericano hoy le compra a Bolivia más de 2.000 millones de dólares anuales y esto es un éxito total de los exportadores bolivianos, por el hecho de que éste es un mercado competitivo, es difícil de entrar, pero también genera buenos resultados en el caso de que seas responsable con los compromisos comerciales. Sin duda esto también es un reflejo de lo que pasa con la estabilidad económica, no se podría tener este tipo de emprendimientos si es que no hay una estabilidad allá.

Entonces, toda esta imagen y todo el trabajo es para que se vea a un país que, teniendo una economía que, comparada con la región, puede ser pequeñita, pero es estable, segura y que puede garantizar las inversiones que puedan estar dándose en Bolivia.

CGY: En términos de expectativa ¿cómo ha visto Usted a las personas que han sido invitadas a degustar de los vinos bolivianos?

PCD: Satisfactoriamente sorprendidas porque han encontrado vinos de muy buena calidad en relación costo/calidad. Tú puedes comprar aquí una botella de vino boliviano en 20 a 25 dólares promedio, y es un precio muy competitivo respecto a un vino de la misma calidad de otro origen. Pero, el problema es la escala. Tenemos muy pequeña escala, aunque digamos que el sector de los vinos se presta para esto, porque a un consumidor que sabe de vinos no le interesa la cantidad. Muchas veces eso es contraproducente porque a un buen descubridor de vinos le interesa la calidad y encontrar en las botillerías especializadas un vino que se considera exótico, como el boliviano, puede ser un descubrimiento muy placentero, bueno para el paladar y con todas las características. Eso es un elemento que ayuda al hecho de que no tengamos mucha producción por el momento y ese factor hay que tomarlo en cuenta.

CYG: Usted que está en Washington y que tiene la oportunidad, por ejemplo, de apreciar vinos californianos, que son muy estimados a nivel mundial ¿podría hacer una comparación del vino boliviano respecto a uno californiano o un europeo?

PCD: No me animaría a decirte porque éste es un tema de más complejidad. Quizá te pueda decir eso alguien que esté mejor informado sobre cuál es la relevancia de unos y de otros… Lo importante es que en el mundo de los vinos ya se puedan comparar, ya se puedan medir, que ya exista el vino boliviano en la alternativa de gustos y eso es algo de por sí que ya es un éxito. El solo hecho de existir, y con buena calidad, ya es un éxito. Ahora por supuesto comparar vinos de alta gama europeos con los de alta gama bolivianos, quizás nos falte un tiempo más para estar en esa esfera, pero ya hemos dado un primer paso que es importante.

CYG: ¿Qué les aconsejaría a los empresarios bolivianos dedicados a esta industria?

PCD: Mira, yo impulsaría a todos los que están con inversiones en bodegas. Bolivia tiene dos niveles de bodegas, los que están en ANIV, que es la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas, que son cerca de doce bodegas de estatura mediana a grande, pero tenemos cerca de 65 pequeños y medianos productores que se encuentran también desde la zona de Cinti, en Tarija; y esos pequeños pueden tomarse muy en serio la posibilidad de abrirse mercados. Pero hay que invertir en calidad enológica, en enología, tener personal calificado para hacer un buen producto respecto a lo que pueda ser una eventual presencia de ellos en este mercado. Yo creo que el singani en los próximos cinco años puede ser un boom, puede ser un tequila versión 2.0 porque es muy valioso, es muy destacada la calidad organoléptica de nuestro destilado.

CYG: ¿Qué está haciendo el estado boliviano para que el singani, por ejemplo, pueda posicionarse?

PCD: Está haciendo trámites ante la entidad correspondiente para que el singani se identifique como una denominación de origen y se lo diferencie de los otros brandis. Hoy por hoy el singani, al ser un destilado, tiene un catálogo de brandy acá. Entonces, para que se lo llame singani oficialmente, dentro de la clasificación de alcoholes en los Estados Unidos, hay que hacer un trámite con el gobierno americano y eso es lo que está haciendo nuestra Embajada. Para ello también necesitamos tener una reciprocidad en el reconocimiento de alguna bebida que los americanos puedan elegir y que Bolivia la distinga de los diferentes licores que tenemos allá. Por ejemplo, el whisky Jack Daniels podía ser uno de los que tenga una identificación adicional en Bolivia como un gesto de reciprocidad. Estamos avanzando en eso. Eso sí le corresponde al Estado boliviano y entenderás que le estoy poniendo mucho interés al tema para que pronto el nombre del singani sea identificado formalmente acá, en este mercado.

Modificado por última vez enSábado, 13 Octubre 2018 12:02
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