Plaza Catorce

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Algunas cosas que debes saber si quieres viajar a Estados Unidos

Por Claudia Gonzales Yaksic

Con el propósito de acortar los tiempos de espera, a partir de este 1 de octubre, la Embajada de Estados Unidos en Bolivia modificó el sistema de ingreso de los bolivianos a las entrevistas previas a la otorgación de visas. “Para mayor seguridad y para agilizar la entrada a la embajada, los solicitantes de visa solo podrán ingresar con los siguientes artículos: Documentación relevante a la entrevista; Billetera (NO se permitirán carteras ni bolsos); Medicamentos; Un snack envasado, no líquido; Si ingresas con un bebé, una bolsita con artículos necesarios”, señala el anuncio que fue publicado el 24 de septiembre.

“Como mucha gente sabe, nosotros tenemos una espera muy larga para obtener una entrevista de visa de no inmigrante, entonces vimos que sería difícil que todos puedan entrar a la embajada para ser entrevistados y vimos que para hacer el proceso un poco más rápido, lo ideal sería quitar muchas de las pertenencias con las que la gente acude a la entrevista”, explica en una entrevista con Plaza Catorce la cónsul de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Julie H.K. Corby, quien estuvo por Cochabamba semanas atrás

“Mucha gente trae muchas cosas –cuenta Corby—y solo para la entrevista necesitamos un pasaporte, la confirmación de solicitud y ya. Queremos que la gente que necesita medicamentos o que viene con niños, tenga las cosas que necesita; también para seguridad de todos porque no sabemos qué van a traer a la embajada y mucha gente trae muchas cosas. Entonces, para la eficacia del proceso en total, nosotros decidimos tomar esas medidas”, dice.

Corby es la jefa adjunta de la sección consular, su trabajo depende del cónsul general, Michael OSE y de él dependen tres vicecónsules y muchos asistentes. “Somos un equipo de más de quince personas. Mi papel es jefe de visas, pero también soy la que maneja el trabajo de los vicecónsules porque ellos adjudican las visas y también trabajan en otras cosas. Por ejemplo, tenemos un vicecónsul que trabaja con nacionalidad y ciudadanía, él adjudica pasaporte estadounidenses. Tenemos otro que trabaja en fraude y asegura que el proceso sea limpio y que los solicitantes vengan con documentos que no sean falsos; y tenemos también un proceso de la visa de inmigrante para los que tienen familiares en los Estados Unidos y quieren ir a vivir allá o trabajar allá. Yo manejo a todos ellos y las unidades, pero a mí me gusta mucho trabajar con los ciudadanos estadounidenses, porque el papel de los Estados Unidos es estar en cualquier país del mundo para velar por sus ciudadanos, los que residen acá en Bolivia, tanto como los que están viajando, entonces yo manejo toda la preparación de crisis o emergencias, que eso es algo que me apasiona mucho. Por ejemplo, si un ciudadano estadounidense está viajando por Uyuni y algo pasa: se  lesionan, necesitan ayuda; pueden llamar a la Embajada y nosotros sabemos cuál es el alcance a distintas comunidades y dónde pueden recibir el tratamiento médico que necesitan”.

Julie H.K. Corby nació en Connecticut y luego se mudó a Colorado donde hizo sus estudios universitarios. También vivió en Arizona, donde hizo su maestría. Hace dos años que ejerce en Bolivia el cargo de cónsul. Antes trabajó en México y Zimbabue. “Lo que me gusta mucho de mi trabajo es que siempre cambia, aunque uso las mismas leyes y el mismo reglamento, en cada país es distinto. La gente es distinta, los problemas a los que se enfrentan los estadounidenses que están viajando o viviendo en esos países son totalmente distintos; los gobiernos son distintos, entonces es para mí excelente porque me gusta el cambio. Tengo la oportunidad de siempre cambiar, pero haciendo algo que me encanta. Me gusta mucho mi trabajo”, afirma.

Claudia Gonzales Yaksic (CGY): ¿Cuáles son los casos más comunes que Usted atiende en Bolivia de ciudadanos estadounidenses?

Julie H.K. Corby (JHKC): Afortunadamente, los ciudadanos estadounidenses que viajan o residen acá en Bolivia, no se enfrentan a muchos problemas. Mayormente son cosas que tienen que ver con la altura, con la presión cuando van a Uyuni o vienen a La Paz del nivel mar y suben muy rápido; o cuando salen del avión y se sienten mal. Entonces, nosotros podemos ayudarles a encontrar clínica, hospital y cualquier otra ayuda. También a veces se enfrentan a robos, pierden sus pasaportes o dejan todas sus cosas en el bus y necesitan un pasaporte de emergencia. Y a veces, ahora, como la gente está muy acostumbrada a estar conectada por celular con sus papás o su familia, recibimos muchas llamadas de los Estados Unidos de familias que piensan que han perdido a su hijo acá, y pues generalmente están en Uyuni o donde no hay servicios a celular, pero se ponen muy nerviosos.

CGY: Ahora que la política de Estados Unidos está más proteccionista respecto a la inmigración, ¿ha bajado el número de solicitudes de visa de ciudadanos bolivianos?

JHKC: Ha subido y bajado. Desde 2008 el número de solicitantes de visa ha triplicado. Desde 2008 hasta 2016 fue de 12.000 solicitantes hasta 36.000, y también ha bajado un poquito pero ya está subiendo otra vez. Más o menos yo creo que va mantenerse en los 30.000 a 35.000 solicitantes por año. No digo que está ni subiendo ni bajando mucho, pero con referencia a los bolivianos, viajan bien pues.

Nosotros hacemos muchos estudios sobre los viajeros bolivianos para ver cómo viajan y si viajan como nos han dicho durante la entrevista y tomamos decisiones sobre distintos casos, dependiendo de cómo viajaron. Ahora aprobamos 82% de las solicitudes, que es mucho más alto que algunos países alrededor de Bolivia y los solicitantes que se quedan en los Estados Unidos sin el permiso respectivo es menos de 3% y 2,5%, o sea que no es un problema.

CGY: De esas 30.000 a 35.000 solicitudes al año, ¿qué porcentaje son para ir de vacaciones, qué porcentaje para estudiar y qué otro para trabajar?

JHKC: Muy buena pregunta. Creo que recibimos más o menos 2.000 solicitudes de visa para estudiantes cada año, 200 quizás de intercambio, como por ejemplo los que van a trabajar en un campamento de verano en los Estados Unidos, o también las que van de “helper” (ayudantes) o como niñeras. La mayoría quieren ir a visitar un familiar o hacer turismo en Florida, mayormente.

CGY: Entonces, ¿no hay un porcentaje significativo de gente que quiere ir y quedarse a trabajar?

JHKC: Exacto, no se quedan. Es posible que van, trabajan y después vuelven; eso es otra cosa, pero según los datos que tenemos sobre los que sobrepasan su estadía permitida en los Estados Unidos, es muy poca gente.

CGY: Y cuando pasa eso, ¿tienen una sanción drástica?

JHKC: Dependiendo. Hay distintas partes de la Ley de Migración de los Estados Unidos que pertenecen a gente que se queda mucho tiempo, entonces una vez que una persona pasa un cierto tiempo, sí tienen lo que llamamos una inelegibilidad para obtener una visa de turista otra vez, pueden ser tres años o diez años. Nosotros aquí en la Embajada seguimos una parte de la Ley, pero también los oficiales de inmigración tienen su parte de la Ley y pueden restringir el viaje de gente que quiere ir y se ha quedado mucho tiempo.

CGY: En el caso de las personas que no dan datos verdaderos, ¿cuáles son las mentiras más comunes de los bolivianos?

JHKC: Mucha gente que viene a las entrevistas trae un montón de documentación y dice: “Es que esa persona (los tramitadores por ejemplo) me dijo que tenía que traer tanta documentación y nosotros no vemos, ni miramos, porque mayormente tomamos la decisión por la entrevista, y después están como: “Ni me revisaron los documentos”. Por eso, en el sitio web de la Embajada bo.usembassy.gov dice que los únicos documentos que usted tiene que traer son su pasaporte y su solicitud. Entonces, quiero que la gente sepa que no tiene que traer mucha documentación, si quieren traer algo para apoyar algo que nos van a decir en la entrevista, está bien. Pero hay dos razones para eso: una es porque nosotros, los que estamos entrevistando, sólo podemos entrevistar entre 20 y 24 personas  por  hora, y cuando hay solo dos vicecónsules entrevistándose con la gente y solo tienen cuatro horas, entonces solo pueden entrevistarse con 160 personas por día y a tres minutos por persona, y si nosotros revisáramos todos los documentos no podríamos alcanzar y tendríamos que bajar aún más el número de entrevistas por día. Nosotros no revisamos documentos porque realmente cuando uno está hablando con otra persona sabe si está diciendo algo que no tiene sentido o sí tiene sentido. A veces pedimos documentos, muy, muy pocas veces, podría ser menos del uno por ciento por día, una persona o dos personas. Y la otra razón es porque no queremos que la gente se aproveche de los solicitantes de visas vendiendo documentos truchos, vendiendo cosas que pueden meter a esa persona en problemas. Quizá la persona tiene trabajo, pero piensa que su trabajo no es suficientemente bueno para obtener una visa, entonces va y habla con un tramitador que le dice: “Tienes que decir que eres abogado y yo te doy documentos para apoyar tu historia” y eso para nosotros no sirve. Solo quisiéramos que la gente venga como es, porque si uno realmente quiere ir y visitar una persona en lo Estados Unidos y volver, nosotros vamos a saberlo sólo por hablar. Pero si una persona llega y está intentando ser alguien que no es, nosotros sí podemos saber con unas preguntas y ya… Y como nosotros hablamos con mucha gente, imagínate, 30.000 bolivianos por año, entonces conocemos muy bien las distintas carreras y cuánto ganan, tenemos mucho conocimiento. Es mejor que la gente venga a hablar claro con nosotros y contestar las preguntas de manera muy profunda, porque a veces preguntamos: “Ok, ¿por qué quieren viajar, cuáles son sus planes en los Estados Unidos?” y dicen: “Turismo”. Ok, pero ¿qué va hacer?, los Estados Unidos es muy grande, ¿dónde va, por cuánto tiempo, con quiénes? Entonces, es mejor que nos expliquen porque tienen tres minutos para decirnos todo lo que quieren que sepamos.

CGY: Normalmente salen en los periódicos anuncios de personas que ofrecen hacer trámites para obtener la visa, entonces eso no existe. ¿La gente que quiere viajar a los Estados Unidos tiene que ir a la Embajada y punto?

JHKC: Punto. Hay maneras de renovar una visa de un adulto que recién venció sin tener que venir a la entrevista, pero si es por primera vez no hay manera. Nosotros no adjudicamos visas en ninguna otra ciudad en Bolivia y tampoco apoyamos a los tramitadores de visa, porque se puede llenar la solicitud solo y nosotros tenemos la información de que cobran mucho dinero, mucha plata para llenar el formulario… Y pues una persona puede ir al café internet, entrar a la página y llenar el formulario, y aunque sale un poco en inglés, una persona puede usar el mousse y ver también la traducción en español y es  posible hacerlo solo, y al final el solicitante es el responsable por la información en el formulario.

A veces hay problemas cuando llega a la entrevista y en el formulario dice que no tiene familiares en los Estados Unidos y en la entrevista dicen que sí tienen, y es el opuesto de lo que dice la solicitud, y cuando un oficial se encuentra confundido es posible que niegue la visa porque no sabe cuál es la verdad y si no confía, no aprueba.

CGY: ¿Qué consejo daría a los bolivianos que quieren visitar Estados Unidos?

JHKC: Yo quisiera que todos los bolivianos puedan experimentar los Estados Unidos y que la gente boliviana sepa que el país de los Estados Unidos es muy grande y va mucho más allá de Virginia y Florida, aunque todos quieren ir a Disney, yo quisiera que conocieran más porque el oeste por ejemplo, California, Washington, Oregón, Arizona, Nuevo México, Colorado… Hay unos estados en los Estados Unidos que son bien bonitos, son muchos más bonitos que Florida, aunque Florida es bonito, pero es que si todos van allá van a perder la experiencia de realmente conocer los Estados Unidos porque es un país muy diverso, muy bonito… Eso, y que siempre digan la verdad.

CGY: ¿Y qué le parece Bolivia? ¿Qué lugares ha podido conocer en estos dos años?

JHKC: Bolivia es bonita. Ustedes deben estar bien orgullosos de su país  porque tiene unos paisajes espectaculares, que son iguales de bonitos que los paisajes en los Estados Unidos. Uno de mis paisajes favoritos es el Sajama, es increíble, y el Amazonas… Sí hay mucho que conocer.

Potosí y Sucre me encanta, es muy lindo, Santa Cruz también y me gusta mucho Cochabamba, la gente es excelente, el clima muy cálido; Tarija me encantan los vinos, hay muy buenos vinos acá en Bolivia, y Uyuni. Muchas partes me falta conocer.

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La trilogía Alfileres y Alfiles de Blanca Garnica: una especie de laberinto en busca de una salida

La literatura boliviana se viste de fiesta, porque el poemario “Los alfileres del cuento”, de la poeta Blanca Garnica, sale a consideración del público lector; concluyendo, así, la trilogía “Alfileres y Alfiles”.

Si la lectura del primer y segundo libro de los tres que forman la trilogía “Alfileres y Alfiles” me habían encantado, el tercero no ha sido para menos, especialmente, porque tuve el honor de leer el manuscrito.

Un tercer libro que, al igual que ocurre con los anteriores, el tema principal sigue siendo el sufrimiento diario de las mujeres, que está invisibilizado en la sociedad patriarcal –y por ende machista—en que vivimos. Un tema que, de verdad, sorprende que no haya levantado ampollas en contra de la autora, ya que ella no se calla nada, sino que expone las cosas como son; dando lustro, así, al carácter universal que adquiere su poesía al hacerse voz de nuestro siglo.

Blanca Garnica siempre conmueve, en cualquier caso. Porque la mayor satisfacción se origina siempre en el contagio del asombro ante algo que conmueve. Porque el asombro es, en sí, el origen de todo.

También me atrae la belleza siniestra que subyace en su obra y que revela sutilmente lo que no debería desvelarse: “la inquietante extrañeza” freudiana. Todo lo que debería permanecer en secreto y salió a la luz…  

Blanca Garnica sabe, de la sal de la sangre y de las lágrimas, en un mundo dominado por hombres y mujeres que construyen los estereotipos machistas que subyugan a las mujeres, porque Blanca es mujer; porque Blanca es poeta.

Blanca tiene un estilo muy bueno, escribe poesía desde el extrañamiento y perplejidad, del dolor e interrogante, mientras hace poesía, la poesía le construye a ella.

De nuevo, Blanca Garnica, supo cautivar.

“Los alfileres del cuento”, a pesar de formar parte de una trilogía, puede leerse perfectamente por separado al igual que ocurre con los anteriores poemarios: “Alfileres de plata” (2012) y “Alfileres y alfiles” (2012) y permite, de igual manera, zambullir en su alma de cristal.

Su poesía es tan densa y está tan bien escrita que no solo complementa los anteriores poemarios, sino que tiene una personalidad propia.

Los inusitados alcances de su apuesta estética la convierten en una de las escritoras contemporáneas fundamentales de la literatura boliviana y de la poesía hispanoamericana.

El gran tema de su obra es el paraíso perdido de la inocencia, el desamparo ante el sexo, la muerte y los miedos de la infancia.

Esta trilogía es un viaje a la poeta boliviana Blanca Garnica, una criatura inclasificable. Blanca Garnica: la del silencio, la de la voz suave y emotiva. Blanca: la tímida que se enciende cuando recita sus poemas, recordándonos una sacerdotisa druida. Blanca Garnica: la mujer que grita a través sus poemas. Blanca Garnica: la niña que mira al mundo incomprensible a través de los ojos bañados de melancolía, de la mujer adulta. Su personalidad deslumbrante y su postura alumbran y se entremezclan con zonas misteriosas de su obra.

Blanca Garnica, sin lugar a duda, tiene influencia Pizarnikiana; y al igual que Alejandra Pizarnik, Blanca Garnica es brevedad y silencio…

Su escrita construyó un personaje poético y anatómicamente coherente e igual a Alejandra, Blanca también alberga trazos de influencia surrealista –atraídas por la magia de la metáfora que les proporciona esta corriente– y, Blanca crea una imagen poética sobre lo doloroso de la realidad y construye un andamiaje de denuncia y en un instante, su voz se universaliza porque define la condición femenina en nuestro siglo. Empero, el vocabulario de Blanca Garnica, el estilo e imagen son exclusivamente suyos.

Blanca no se fragmenta como Alejandra y la niña que fue Alejandra Pizarnik, en donde la niñez y memoria aparecen, como aliadas, como voces de esa otra dimensión que representa el tránsito a la orilla opuesta, al otro lado del espejo; que las hace posibles y las impulsa a dialogar en el origen, en la ilusión del retorno. 

El pasado, para las dos poetas, no es sólo un trazo positivo en la línea de tiempo, sino un punto de referencia y de contraste, el espacio del retorno, imprescindible para entender, explicar y aun justificar todo otro momento, sea futuro, presente o pasado, que hubo de suceder.

Blanca camina unida a la niña que fue y que jamás se apartó, porque su niña interior además de ayudarle a pasar la vida y ser testigo de todas sus circunstancias, también cobra voz con una especie de angustia que añora ante las pequeñas depresiones consecuentes del diario vivir.

La niña que le acompaña en el trance de la vida e interroga todo lo que no comprende del mundo feo e injusto; la niña que percibe las pequeñas cosas del mundo fracturado y vacío a que están recluidas, o la niña que se permite llorar cuando la mujer calla. Eso se ve con mucha más fuerza en “Los alfileres del cuento”. Donde se entremezclan emociones como el miedo, la sorpresa, el desasosiego y el deseo, siempre con una voz trémula y delicada.

Poeta concisa y singular, cuya obra respondió siempre a las exigencias de su mundo interior, donde la naturaleza, la cotidianeidad y el misterio, se convirtieron en importantes protagonistas.

En su obra no existe un espacio de consuelo porque cada momento está acompañado por el miedo o por la incomprensión. Y su única salvación es la palabra.

Sin pretensiones diagnósticas y a partir de los enigmas que la obra nos entrega, se puede decir que nada se halla en este pequeño volumen que sea hijo de la ficción y que no esté realzado por la verdad.

Su mérito es el sentimiento, y es ésta la principal cualidad que caracteriza este género de poesía peculiarmente intimista; peculiar porque se muestra en su totalidad, al tiempo que, se reviste de mucho pudor y jamás se desnuda por completo, requiere un estilo puro, sencillo y muy expresivo, cuyos versos fluyan con la facilidad de un arroyo, transparenten el alma como un cielo, por donde se ven pasar las nubes de las percepciones, unas ligeras, brillantes y matizadas de colores; otras tristes, sombrías y grises.

Su tono dulce y melancólico es el eco del dolor de la incomprensión y del desencuentro, de los recuerdos, cuya ilusión es la última que nos abandona al pie del sepulcro.

Su escritura es la de quien crea porque no sabe ni puede hacer otra cosa ante las circunstancias que le toca ver o vivir, puesto que, no conoce otro modo de salvarse que no sea el del lenguaje. Aun cuando está segura de que la redención no existe; entiende que la palabra ayuda a transitar por el tiempo y el espacio que tercian entre la búsqueda y el hallazgo, y eso sostiene la existencia y la cordura, eso le impide sucumbir.

Blanca Garnica escribe para salvarse de la vida y del mundo; escribe para acceder al conocimiento del mundo y especialmente, del otro, sabiendo que no puede ya restituirse en él.

Toda persona necesita un espacio de protección y reflexión creativa en su interior. En este espacio es donde habita la deidad y los seres que nos guían por el camino del amor, la dulzura y las ganas de vivir. Tal vez, ángeles que nos hacen sentir que estamos protegidos, que nunca nos abandonan. Nos acompañan en todas las situaciones de la vida, en la soledad, en el miedo, en la depresión, en nuestra resignación y hasta en la muerte.

La escritura logra crear ese espacio de autoconocimiento, de diálogo interno, de resignación o de lo que se quiera llamar, pero que, en el caso de la poeta emblemática de la literatura boliviana, Blanca Garnica, se convierte en un refugio a buen recaudo del devenir y de la fractura, del abismo que se interpone entre quimera y realidad. Porque ella busca una salida y no encuentra, y después de mucha marcha en el afán de entender lo ininteligible, en el afán de encontrar respuestas la poeta dice: “Callo\ con las rodillas\ curvas\ frente a Ti”.

El acto de la escritura para Blanca Garnica, es como ingresar en una especie de “bunker” o una trinchera bien elaborada, para protegerse y salvarse, para ocultarse y acceder; es un espacio de redención, que permite conocerse y comunicar la experiencia e, incluso, la no-experiencia; revelando que no hay nada en el paisaje exterior que pueda compararse con el paisaje interior de la poeta.

Y ella escribe: - “Masticada la idea\ es un fruto maduro\ el resultado\ \De los nogales\ colgará nuestro mundo\ resucitado”.

Así, es Blanca Garnica, la que siempre está resuelta a hilvanar cera y plumas para que Dédalo huya sobrevolando el laberinto; o tal vez hilvane plumas y cera, para que Dédalo se eleve y vislumbre una salida.

Total… siempre me sobrecogen esos raros instantes donde realidad y ficción se ordenan o superponen. Y la poeta escribe: - “Sin el alma\ las piernas desnudas\ de Pinocho\ colgaban de la cama\ \ No recordaba\ su cuarto de juguetes”.

Toda su poesía es sin excusa, una larga evocación de la infancia interrelacionada con la vida misma, dando a luz a un universo perturbador, poblado de raras criaturas entre las que ella destaca. En fin, es una especie de laberinto en busca de una salida.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años. 

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Pablo Canedo: El singani en los próximos cinco años puede ser un boom

Por Claudia Gonzales Yaksic

Pablo Canedo Daroca es el jefe de la misión diplomática de la Embajada del Estado Plurinacional de Bolivia en Washington, Estados Unidos, desde julio de 2017. La semana pasada, junto a la Cámara de Comercio Boliviano Americana (BACC por sus siglas en inglés), participó en la organización de una cata de vinos bolivianos en un icónico restaurante neoyorquino, “Tavern on the Green”. Al día siguiente de esta cata, el 4 de octubre, Plaza Catorce pudo acceder a una entrevista telefónica para hablar sobre las perspectivas de los vinos y singanis bolivianos en el mercado estadounidense y lo que necesita hacer Bolivia para lograr una presencia contundente en este mercado, tomando en cuenta las buenas calificaciones y los buenos comentarios que ha recibido la industria vitivinícola boliviana, a nivel mundial, en los últimos años.

“Ayer hemos estado en Tavern on the Green, que es uno de los místicos lugares de Nueva York, en el corazón del Central Park, uno de los restaurantes más bonitos y además que es administrado por un colega boliviano. Yo no sabía hasta ayer quiénes eran los dueños y me he llevado la grande noticia de que es nuestra gente de Bolivia, así que también es un orgullo tener semejante restaurante, donde va lo más granado de Nueva York”, dijo Pablo Canedo en la citada entrevista y también señaló que el rubro de los vinos es uno de los llamativos, no solo por la característica siempre mística de esta bebida, sino porque además “genera una serie de intereses y oportunidades que no podemos dejar pasar. Por eso es que la Embajada de Bolivia ha estado en permanente coordinación con actores institucionales que han venido trabajando ya desde un tiempo atrás en la introducción del tema de vinos y singanis en el mercado norteamericano”.

Según aseguró el diplomático tarijeño, la Embajada de Bolivia está trabajando empeñosamente en traducir la importancia de la macroeconomía boliviana en la promoción de los diferentes negocios y oportunidades de negocios que existen en Bolivia para los inversores extranjeros.  “Estamos construyendo todos los puentes posibles para acercarnos sin posturas políticas, y es comprensible también que esto dependa no solo de nosotros, sino de la naturaleza de la relación en todos los niveles… Estamos haciendo que existan las puertas abiertas para que nuestra población boliviana que está acá, nuestros pueblos, se entiendan mejor y nuestros niveles políticos tengan a futuro un acercamiento justo y necesario”.

Claudia Gonzales Yaksic: ¿Cómo andan las negociaciones respecto a la exportación de vinos y singanis bolivianos hacia el mercado de Estados Unidos?

Pablo Canedo Daroca: Aquí tenemos algunos círculos de personas y personalidades que han podido ayudar, desde el punto de vista de las empresas. Por ejemplo, Chufly Imports, que es una empresa que viene trabajando en este mercado con la introducción de los vinos Aranjuez, 1750 que es de Uvairenda Bodega y Viñedos, y el singani Rujero; ellos tienen un despliegue y un entorno de distribución que es bastante exitoso y por supuesto nosotros resaltamos ese trabajo para que la mayor cantidad de empresas en este rubro puedan vincularse. Estas empresas ya tienen contactos, han dado las líneas y se han convertido en noticia a través de artículos que se han publicado en The New York Times y el Washington Post, ese es un primer elemento.

Otro emprendimiento que está dando buenos resultados es el que desarrolla (el cineasta Steven) Soderbergh con el Singani 63, que en realidad es el singani de la bodega Casa Real, que también ya está ubicado en diferentes botillerías de Washington y otros estados de Estados Unidos, y que está haciendo por su parte un buen trabajo. Bodegas como Kohlberg, Campos de Solana y otras, que están interesadas en este mercado y que además han desarrollado sus propias líneas de distribución; hoy están siendo fortalecidas porque el trabajo que hace justamente la Embajada es el reunir todas estas ideas y fortalezas que hay para que vayamos y acompañemos juntos como un solo paquete lo que es el vino boliviano.

Ese posicionamiento está siendo también colaborado por agrupaciones externas como la Bolivian-American Chamber of Commerce, la BACC, que también tiene un excelente posicionamiento aquí como la asociación más importante de los empresarios que hacen negocios con Bolivia, ahí está nuestro amigo Iván Rebolledo y toda la gente del directorio que por supuesto es destacable el trabajo que vienen haciendo hace más de 30 años.

Junto a todos estos aliados estratégicos, emprendedores, empresas bolivianas, y un mercado cada vez más interesado en consumir vino y singani boliviano, es que hemos puesto mucho interés para que a un principio en nuestra Embajada y nuestros consulados, estén permanentemente vinos y singanis bolivianos en los eventos que tenemos. En la OEA (Organización de Estados Americanos) hoy tú ves vinos bolivianos también, que se degustan en los eventos que tiene esta institución y por supuesto estamos siendo siempre muy cuidadosos de poder seguir dando espacios a estas empresas que están poniendo el nombre de Bolivia en alto.

Y hay un segundo elemento importante que es que, más allá de que sean vinos o singanis bolivianos, el efecto que sí queremos lograr es que se vea que hay un país que sí tiene estabilidad en la macroeconomía, que se mantiene en crecimiento y que al tener una industria creciente en lo que es lo vitivinícola, también puede atraer a otro tipo de intereses en  inversión, como turismo, eno-turismo, lo relacionado a bienes raíces; inversiones que puedan desembocar también en el aparato productivo o darle valor agregado a una serie de productos que tenemos en Bolivia, y eso es algo que es parte de nuestra misión.

Tú sabes bien que el mercado norteamericano hoy le compra a Bolivia más de 2.000 millones de dólares anuales y esto es un éxito total de los exportadores bolivianos, por el hecho de que éste es un mercado competitivo, es difícil de entrar, pero también genera buenos resultados en el caso de que seas responsable con los compromisos comerciales. Sin duda esto también es un reflejo de lo que pasa con la estabilidad económica, no se podría tener este tipo de emprendimientos si es que no hay una estabilidad allá.

Entonces, toda esta imagen y todo el trabajo es para que se vea a un país que, teniendo una economía que, comparada con la región, puede ser pequeñita, pero es estable, segura y que puede garantizar las inversiones que puedan estar dándose en Bolivia.

CGY: En términos de expectativa ¿cómo ha visto Usted a las personas que han sido invitadas a degustar de los vinos bolivianos?

PCD: Satisfactoriamente sorprendidas porque han encontrado vinos de muy buena calidad en relación costo/calidad. Tú puedes comprar aquí una botella de vino boliviano en 20 a 25 dólares promedio, y es un precio muy competitivo respecto a un vino de la misma calidad de otro origen. Pero, el problema es la escala. Tenemos muy pequeña escala, aunque digamos que el sector de los vinos se presta para esto, porque a un consumidor que sabe de vinos no le interesa la cantidad. Muchas veces eso es contraproducente porque a un buen descubridor de vinos le interesa la calidad y encontrar en las botillerías especializadas un vino que se considera exótico, como el boliviano, puede ser un descubrimiento muy placentero, bueno para el paladar y con todas las características. Eso es un elemento que ayuda al hecho de que no tengamos mucha producción por el momento y ese factor hay que tomarlo en cuenta.

CYG: Usted que está en Washington y que tiene la oportunidad, por ejemplo, de apreciar vinos californianos, que son muy estimados a nivel mundial ¿podría hacer una comparación del vino boliviano respecto a uno californiano o un europeo?

PCD: No me animaría a decirte porque éste es un tema de más complejidad. Quizá te pueda decir eso alguien que esté mejor informado sobre cuál es la relevancia de unos y de otros… Lo importante es que en el mundo de los vinos ya se puedan comparar, ya se puedan medir, que ya exista el vino boliviano en la alternativa de gustos y eso es algo de por sí que ya es un éxito. El solo hecho de existir, y con buena calidad, ya es un éxito. Ahora por supuesto comparar vinos de alta gama europeos con los de alta gama bolivianos, quizás nos falte un tiempo más para estar en esa esfera, pero ya hemos dado un primer paso que es importante.

CYG: ¿Qué les aconsejaría a los empresarios bolivianos dedicados a esta industria?

PCD: Mira, yo impulsaría a todos los que están con inversiones en bodegas. Bolivia tiene dos niveles de bodegas, los que están en ANIV, que es la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas, que son cerca de doce bodegas de estatura mediana a grande, pero tenemos cerca de 65 pequeños y medianos productores que se encuentran también desde la zona de Cinti, en Tarija; y esos pequeños pueden tomarse muy en serio la posibilidad de abrirse mercados. Pero hay que invertir en calidad enológica, en enología, tener personal calificado para hacer un buen producto respecto a lo que pueda ser una eventual presencia de ellos en este mercado. Yo creo que el singani en los próximos cinco años puede ser un boom, puede ser un tequila versión 2.0 porque es muy valioso, es muy destacada la calidad organoléptica de nuestro destilado.

CYG: ¿Qué está haciendo el estado boliviano para que el singani, por ejemplo, pueda posicionarse?

PCD: Está haciendo trámites ante la entidad correspondiente para que el singani se identifique como una denominación de origen y se lo diferencie de los otros brandis. Hoy por hoy el singani, al ser un destilado, tiene un catálogo de brandy acá. Entonces, para que se lo llame singani oficialmente, dentro de la clasificación de alcoholes en los Estados Unidos, hay que hacer un trámite con el gobierno americano y eso es lo que está haciendo nuestra Embajada. Para ello también necesitamos tener una reciprocidad en el reconocimiento de alguna bebida que los americanos puedan elegir y que Bolivia la distinga de los diferentes licores que tenemos allá. Por ejemplo, el whisky Jack Daniels podía ser uno de los que tenga una identificación adicional en Bolivia como un gesto de reciprocidad. Estamos avanzando en eso. Eso sí le corresponde al Estado boliviano y entenderás que le estoy poniendo mucho interés al tema para que pronto el nombre del singani sea identificado formalmente acá, en este mercado.

Guido Köller expone en el Centro Boliviano Americano

El ceramista Guido Köller inaugura este martes 16 de octubre, a las 19:00, en el auditorio del Centro Boliviano Americano (25 de Mayo Nº 0365), una exposición de objetos de cerámica, donde destacan sus muraletes cargados de color. Son cuadros de formato mediano y un promedio de 50 por 40 centímetros, elaborados con cerámica. De este tipo tiene parabas y paisajes andinos. Esta exposición estará abierta hasta el próximo 24 de octubre, las visitas se pueden realizar a partir del miércoles 17 de 8:30 a 11:30 por las mañanas y de 15:00 a 19:00 por las tardes. El ingreso es libre.

El mes de mayo pasado, Guido Köller impartió talleres de cerámica artística utilitaria a los alumnos de la Universidad Privada Boliviana de Cochabamba  y en abril dio un curso de quince horas para la fabricación de moldes de cerámica en el Centro de Innovación Tecnológica de Cerámica (Cite) de Mallasilla de La Paz. A principios del año pasado presentó una exposición en el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño de Cochabamba, después estuvo en la galería Arte y Cultura de la ciudad de Sucre y normalmente su trabajo se puede encontrar en la galería Casa Azul de La Paz.


Guido Köller: Semblanza del artista

Por Álvaro Gálvez (*)

Nació en Potosí y se educó en el Perú y Bolivia. Cursó estudios de agronomía y arquitectura que no concluyó por dedicarse a actividades comerciales o remuneradas. Posteriormente se dedicó a la decoración de interiores, combinando con la producción de arte mural y pintura.

Transcurrió su infancia y su juventud en Lima y en el valle cochabambino. Fue influido por la música e iconografía de la corriente contestataria del movimiento Pop de los 70’ y 80’, habiendo vertido esa influencia en sus obras de cuadros psicodélicos y místicos.

Posteriormente incursionó en la escultura en cerámica, donde alcanzó gran esplendor proyectando formas humanas regordetas y sensuales. En sus trabajos en arcilla alcanza una inserción profunda con la naturaleza al usar la plasticidad de la arcilla con un acabado de originales matices y tonalidades.

Llama la atención la forma voluminosa y redonda de las piezas cerámicas modeladas por el artista, quien dice que ello ocurre por su marcada tendencia a recuperar del habitante autóctono sus características de poca estatura, regordete, espíritu alegre y lleno de energía. De sus obras creadas con sensuales figuras femeninas (gordas sin colesterol), descarta influencia alguna del escultor colombiano Fernando Botero y sus figuras obesas, subrayando que sus líneas de arte son influenciadas por la cultura mochica-chimú. Su estilo es  volumétrico y heredado de sus anteriores trabajos de escultura en piedra, que lo llevó a utilizar imágenes redondas y no alargadas.

Como escultor maneja la arcilla, que en su obra la multiplica en los cuatro elementos de la naturaleza, la tierra que se hace barro con el agua, se solidifica con el aire y se purifica con el fuego.

En su obra busca insistentemente plasmar el sello de las tradiciones que forman parte de la cosmovisión andina, entendida como la mitología, la cordillera andina, la dulzura del indígena quechua y la rigidez del aymara, y la magia y temple del habitante andino.

Diseñó y plasmó murales y esculturas notables en la ciudad de La Paz.

Participó en varias exposiciones nacionales e internacionales de arte en Chile, Perú, Argentina y Uruguay, siendo acreedor a reconocimientos y premios por su innovadora y fecunda labor artística.

Ha sido instructor en su atelier de jóvenes ávidos de aprender y replicar  sus técnicas en Bolivia.

ETAPAS DE SU TRAYECTORIA ARTÍSTICA

  • Etapa contestataria, psicodélica y mística marcada por la incesante búsqueda de armonía, paz y sueños que perduran de esa época.
  • Etapa indigenista. Cosmovisión andina (aymara y quechua).
  • Etapa volumétrica. Hedonismo sensualista.
  • Etapa de consolidación de los símbolos de la cosmovisión indígena aymara y quechua.

EL SELLO DE SUS OBRAS EN PINTURAS Y ESCULTURAS

Siendo un artista autodidacta Guido Köller no sigue los rigores del estilo de ninguna escuela de arte definido. Su fuerza  propia, creativa, irrumpe espontánea y desbordante de emanaciones telúricas de la tierra nativa donde habita y se expresa con fuerte pasión. Su mente inquieta y caprichosa se sumerge en las profundidades de lo místico y sale a la superficie revelada en obras de arte nativo indigenista. Utiliza el color pleno en algunas obras, pero su preferencia es el mate y terracota con la intención de ser sugerente y sutil en la expresión de su sensibilidad delicada, que a veces exhibe al adulto casi siempre niño (chiquillo), que siempre habita en él.

CREANDO LA ESCUELA DEL ARTE NAIF ANDINO

La importancia creativa de Guido Köller a lo largo de su trayectoria artística ha permitido esbozar lo que podemos llamar la tendencia hacia la creación de una escuela del arte “naif” andino inspirado en vivencias y percepciones de la cosmovisión que lo rodea.

(*) El autor es promotor y comentarista de arte.

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