Escenario

Escenario (63)

Barrio Latino en la Tirana y Olé

La conocida banda Barrio Latino, se presentará el viernes 6 de abril en la Tirana y Olé. Un concierto esperado  por todos los amantes de la salsa, el latín jazz y el son cubano tradicional.  Una interesante característica de este grupo cochabambino, es la exploración de la música tropical a través del lenguaje del jazz. Para la ocasión,  Barrio Latino presentará un recorrido musical con los mayores íconos del género: un viaje que inicia con canciones de Rubén Blades, Héctor Lavoe, Tito Puente, Celia Cruz, Polo Montañez y Oscar de León (por mencionar algunos), y que pasando por el oriente cubano, nos regala la música de soneros de la talla de buena Vista Social Club.

Cabe mencionar, que la banda cuenta con varias composiciones que gozan de una gran aceptación, entre las cuales destaca la “Cumbia de Contrabando”, canción de la cual actualmente se está realizando el videoclip oficial.

Barrio latino esta conformado por músicos cochabambinos de amplia trayectoria entre los que podemos citar a Ruddy Barrancos en el saxo alto,  Jorge Claros en el saxo tenor,  Tamya Guereca en el piano, Germán Gonzales en los timbales, Miguel Crespo en las congas,  Pedro Guereca en la voz y, por último, con mucho placer, la banda presenta a su nuevo integrante: Hugo de La fuente en el bajo.

Entonces, la invitación para disfrutar una noche especial con la música de Barrio Latino y la cocina del chef David Carranza en la Tirana y Olé, es este viernes desde las 22:00.

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Fernando Arze Echalar: Escribir, un placer y un reto enorme

El reconocido actor paceño Fernando Arze Echalar estará en Cochabamba en estos días para dictar el taller de teatro “Buscando tu Sensualidad Escénica”, que se realizará entre el sábado 24 y el lunes 26 de marzo. Este es el primer taller que dicta este 2018 en Cochabamba y tiene el objetivo de enseñar a los participantes herramientas para explorar el uso de su "energía escénica", apartándose de su ser "cotidiano" (mayores informes en los números 70754477 y 67770970).

El taller, que tiene un costo de Bs. 250,  está dirigido a actores, actrices, bailarines y personas interesadas o apasionadas por las artes escénicas, y en sus tres días de duración se trabajará, “de forma muy personal y detallada, la expansión de la energía sensual escénica de cada alumno”. Este taller, dice Fernando, “pretende guiar al artista por un viaje personal para llegar a un resultado colectivo que sea contagioso, respetuoso e incisivo. ¿Cuán cómodo está el artista escénico con su cuerpo o en utilizar su sensualidad en escena? Este taller trabajará precisamente el expandir los límites y romper barreras mentales que el artista escénico pueda tener, en relación a este tema”, dice.

 

“En los tres días del taller –explica el actor– quiero que cada alumno pueda explorar, primero solo, sola, su energía sensual escénica, que a veces se encuentra un poco apagada o tímida en el momento de presentarse. El taller es un viaje muy personal, energético y de autoconocimiento escénico. Quiero dar herramientas para que los alumnos practiquen hacerlo en el futuro”.

La siguiente es una entrevista virtual lograda por Plaza Catorce, para conocer las películas que se estrenan este 2018 y en las que Arze Echalar actúa (en "El Río" y "La Entrega" es el protagonista), además de los proyectos de teatro en los que trabaja.

¿En qué películas veremos a Fernando Arze Echalar este 2018?

Este año es un año muy especial para mí porque, finalmente, saldrán por los menos tres proyectos audiovisuales en los que he tenido el placer de participar como actor. Uno titula “El Río”, largometraje dirigido por Juan Pablo Richter, que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Miami, hace una semana. Luego a mediados de año estará listo el largometraje “Fuertes”, filmado en La Paz, Sucre y Cochabamba, dirigido por Óscar Salazar, en el que actúo y también fui director de casting. Y, finalmente, la serie “La Entrega”, en la que actúo y donde también fui responsable del casting y co-guionista junto a Camila Urioste y Gory Patiño, que dirige la serie. “La Entrega”, especialmente, fue un esfuerzo descomunal no solamente durante la producción ya que son 10 capítulos, lo que equivale a 5 largometrajes; pero también ahora, en el proceso de post producción de “La Entrega” se está buscando la mejor tecnología para terminar el producto de forma que sea competitivo dentro de la industria, y entretenido para el público. La producción está siendo liderada por Leonel Fransezze y Claudia Gaensel, que son los pulmones y los músculos de este proyecto tan grande.

¿Qué adelantos nos puede dar de estas tres producciones en las que lo veremos actuar?

“El Río” es un film de autor, escrito por el director, que cuenta la historia de un post-adolescente que, obligado por su madre, va al Beni a conocer a su padre. Yo vivo el papel del padre, un “camba-colla” que, a pesar de su manera relativamente extrovertida de ser, es una persona un tanto dura con sus familiares, es machista y solitario. La película habla precisamente sobre el machismo y está situada en lugares preciosos del Beni, entre ellos, las afueras de Trinidad y Rurrenabaque.

“Fuertes” es una película sobre un equipo de fútbol en los años 30 del siglo pasado, que, como institución, decide entrar a la Guerra del Chaco. Es una película que sigue le historia de un muchacho cuyo sueño de ser futbolista es interrumpido por el inicio de la guerra.

La serie “La Entrega” tiene como temática principal la desaparición de una niña de 13 años y cómo este evento afecta a cuatro personajes protagónicos: la madre de la niña, un periodista, un minibusero y una sobreviviente de trata y tráfico.

En teatro el año pasado estuvo con varias producciones. ¿Qué habrá este año en este campo?

En 2018 quiero terminar una trilogía de comedias que quiero dirigir y escribir. Empezamos con la obra “7 Menús” que es una adaptación de varias obras cortas internacionales, y que tuvo tremendo éxito en La Paz. Volteamos taquilla en dos temporadas. Estoy tratando de negociar con espacios en Cochabamba para prestarle ahí, y ya tenemos fechas para Santa Cruz. Luego queremos llevarla a otras ciudades de Bolivia.

A mediados de año quiero presentar la segunda obra y a fines de año la tercera. La segunda será una adaptación de una película americana, y la tercera será un texto mío.

¿Qué trabajos tiene para este 2018?

Este año me propuse a dar más talleres. El año pasado no pude hacerlo mucho, precisamente porque mi agenda estaba a full con rodajes y producciones teatrales, pero este año quiero dedicarme a compartir lo que he aprendido. Aparte de eso, quiero escribir. Escribir se ha vuelto un placer y un reto enorme para mí, y he tenido la oportunidad de trabajar con grandes escritores y guionistas bolivianos en los últimos dos años, con quienes he aprendido un montón. Aparte de las tres obras que quiero estrenar este año, quiero terminar una obra de teatro que empecé escribiendo en una residencia artística en la que participé en Italia, hace un año atrás. Quiero terminar ese proyecto, además de filmar mi primer cortometraje como director y guionista de cine en Bolivia. También estoy involucrado, como actor, en un proyecto de un joven director de Santa Cruz, Ale Quiroga, que se filmará en Tarija en 2019… Así que el año será bastante ocupado.

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Joaquín Delemoine Blues Band en Oasis de Dalí

Joaquín Delemoine es uno de los mejores guitarristas de blues que vive en Cochabamba y la noche de este viernes 16 de marzo desde las se presentará en Oasis de Dalí (España casi Mayor Rocha) junto a otros dos buenos músicos: El Rayas (bajista de la Tiquipaya Golden Blues Band) y Román Gonzales en la batería. Con ellos interpretará sus creaciones  y temas clásicos de compositores como B.B. King, Magic Sam, Otis Rush, Buddy Guy, Earl Hooker y T-Bone Walker, entre otros.

El año pasado Joaquín se fue a vivir a Estados Unidos, donde grabó un disco y se presentó periódicamente en varios espacios. “En Colorado no tuve banda estable pero llegué a conocer varios músicos y contrataba a los que tenían espacio en sus calendarios. Tocaba un par de veces al mes. Mi lugar favorito era El Chapultepec Jazz Bar. Antes era solo jazz pero ahora también le meten blues. Ahí, todos los mejores de los ‘40s-‘50s, Miles Davis, Sinatra, etcétera, tocaron y tenía su magia estar en ese escenario”, cuenta Joaquín en una entrevista con Plaza Catorce.

Su estadía en Estados Unidos estuvo buena y productiva. “Me metí esta vez en la escena de Blues en Denver, Colorado. Formaba mis bandas con muy buenos músicos sesionistas, tocaba un par de veces al mes y había buenos blues jams durante la semana. Grabé un EP en Washington DC y unos sencillos en Colorado. Me encanta el sonido más vintage, así que fui para ese estilo de blues. Mucho de blues estos días es rock escondido como blues. Estoy re-masterizando el EP para sacarlo con el disco que voy grabando. Espero debutarlo para fines de mayo”, detalla el músico.

 “Mi gusto de blues –dice Joaquín– nació escuchando a varios de rock clásico. Jimi Hendrix, Eric Clapton, Rolling Stones, etcétera. De ellos, siempre me gustaban los temas más bluseros. Cuando investigaba sobre los temas me di cuenta que eran covers o inspirados por los originales de lo que escuchaban. Hablaban de gente como Freddie King y Elmore James como si fueran dioses. Así que empecé a escuchar y sí, hay un manierismo y sutileza de los originales que es fascinante. La manera de frasear, el espacio entre las notas. Los tonos de las guitarras y amplificadores. Más puro”.

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La Revolución Cultural de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque

Por Boris Bernal Mansilla y Nemecio Huanacu Calamani

Iniciamos este escrito primero rindiendo un homenaje a nuestros ancestros,  abuelas y abuelos que resistieron, lucharon, soportaron y brindaron su vida porque su legado cultural llegue a nuestros días. 

En estos tiempos que de cierta forma las condiciones son diferentes, una fuerte efervescencia crece en la región andina por la interpretación de la música indígena originaria ancestral. Cada día se ve más en los diferentes estratos sociales del mundo urbano: grupos, colectivos y comunidades intérpretes de la cultura ancestral originaria. Pero esto que vemos ahora con tanta alegría y muchas veces como jóvenes urbanos caemos en la arrogancia de sentirnos con mayor conocimiento y experiencia en esto, no fue una concesión política coyuntural, ni es el resultado de gestiones gubernamentales. Llegar a este momento de revalorización cultural fue un largo proceso de resistencia que desemboco en lo que ahora denominamos: “La Revolución Cultural de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque.

Para comprender este hecho recogemos la investigación realizada por Daniel Casteblanco en su escrito: “Dos intelectuales indigenistas y su influencia en la popularización del estilo música de los Sikuris de Italaque 1926-1963” publicada en la revista Mundo Sikur en la ciudad de Lima,Perú, el 2017, en la que describe un episodio vivido por los Sikuris de Taypi Ayca-Italaque:

“Desde los palcos del Teatro  Municipal era posible distinguir a un sector representativo de la intelectualidad paceña. Abajo, entre la crema y nata de la elite boliviana se encontraban ya en sus butacas las autoridades oficiales y eclesiásticas del momento. Después de revisar el programa del concierto con evidente desdén, el cardenal suspiró hondo, se retiró los anteojos, giró la cabeza hacia atrás y clavó la mirada de salida, que parecía distante. Pero las luces del municipal se atenuaron, sumiendo a la concurrencia en la penumbra. El público expectante rompió en aplausos y, ya entre sombras, nadie vio al cardenal apretarse las cejas sobre el tabique de la nariz, ofuscado. En la primera página del programa que ahora pendía entre sus dedos, se leía: “Concierto de Gala. Suite aymara en cuatro movimientos orquestados. Compuesta por el señor José Salmón Ballivián, presidente del Círculo de Bellas Artes e hijo ilustre de la nación. (Teatro Municipal, La Paz, 1926).

El concierto avanza sin contratiempo. Pero conforme se aproximaba el último movimiento de la obra Salmón Ballivián se frotaba las manos con ansiedad: pronto aparecería en escena la tropa de sikuris indios que había traído desde el cantón de Italaque para impresionar a la audiencia y cerrar con broche de oro su ‘Suite Aymara’. De repente se abrió el telón para el último movimiento y sobre las tablas aparecieron los músicos indígenas, ataviados con ponchos colorados y tocados con plumas de pariwana. Pero no hubo aplausos, sino un rumor sordo que empezó a crecer entre el público. Las señoras, indecisas sobre si debían aplaudir o no, miraban nerviosas hacia ambos lados como buscando la aprobación. Pero antes de que alguien se atreviera a aplaudir. O antes de que el guía de los Sikuris llenara con su aliento la primera caña, el cardenal echó su butaca para atrás asegurándose de que rechinara estrepitosamente. Un silencio dramático inundo la sala. Ante la mirada expectante de los presentes, el cardenal recogió las faldas de su sotana y se puso en pie con aire de indignación. Su silueta rolliza atrajo todas las miradas. Masculló una maldición inaudible y se dirigió hacia la salida dando pasos sonoros. Justo antes de dar el portazo con que abandono el municipal, el cardenal sacudió la cabeza de lado a lado en señal de reproche. Entonces las señoras se pusieron de pie como impulsadas por los resortes de sus asientos, salieron del teatro fingiendo enfado tapándose las narices y cacareando: - “Huele feo ¡huele feo! Uno de los caballeros que fue en pos de ellas lamento a voces: - “Una horda de salvajes…!y en el municipal!”

Cuando los palcos del teatro estuvieron desiertos, solo la pareja de guías de los Sikuris de Italaque vio a Salmón Ballivián sonreír mientras se rascaba la calva.

Invitar a un conjunto de música indígena a tocar en el espacio artístico más prestigioso de La Paz había sido una osadía sin precedentes. Lo paradójico era que, de no haber traído aymaras de carne y hueso, la evocación indigenista y bucólica de su ‘Suite Aymnara’ habría sido todo un éxito.

Aunque no lo sospechaban en ese momento, los Sikuris de Italaque se volverían a presentarse sobre esas mismas tablas pocos años después. Entonces serían recibidos en medio de los aplausos y elogios de una audiencia nueva cuyo gustos musicales estarían sujetos a una agenda política que celebraba estas músicas como parte integral de la identidad nacional boliviana”. 

Pese a estos hechos recurrentes que postulaba que esta música de indios solo tenía espacios en el área rural o espacios de indios. Quedó el registro y es innegable históricamente la destreza con que los maestros del Sikuri interpretan sus melodías, esta fama y habilidad causó que en el año 1935 un grupo de combatientes acompañados de Sikuris de Taypi Ayca-Italaque que interpretaban Jacha Marcha, Macarena, Caballara, letrita y huayños llegaran hasta la población de Villamontes para participar de la contienda bélica de la Guerra del Chaco. 

Si bien desde año 1950 lo endógeno tomó mayor vigor esto fue solo una consiga política coyuntural, llegando a instrumentalizar a los Sikuris de Taypi Ayca. Como lo recuerdan hasta el día de hoy los abuelos de Taypi Ayca, -“Don Antonio Bustillos nos llevaba a La Paz, no recibíamos nada a cambio y los premios se los llevaba el cura y él” relatan. Así en el año 1955 los Sikuris de Taypi Ayca – Italaque hacen junto al presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro el recibimiento del Presidente de Chile General Carlos Ibañez del Campo. Un año después participan el 11 de agosto de 1956 del festival de danzas originarias en el Estadio Hernando Siles, donde obtuvieron el premio mayor por la música, coreografía y vestuario, los premios de este evento nunca llegaron a la comunidad de Taypi Ayca pues tanto sacerdotes como políticos dispusieron de ellos. 

Así transcurrió el tiempo donde los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque tuvieron  que complacer y asistir a varios eventos gubernamentales. Fue hasta el año 1981 que a invitación de la investigadora Gilka Céspedes participaron en el Festival de Música Autóctona de Potosí, y  en 1983  fueron participes del Festival Lusmila Patiño en Cochabamba.

Todas sus acciones y participaciones responden a una lógica de resistencia pacífica que mantuvieron los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, así lo afirman los habitantes de esta comunidad: “Los indígenas nunca nos rendimos, ni sometimos plenamente a la colonia española, nuestra forma de resistencia y lucha fue a través de la música y danza del Sikuri”.

Este hecho hizo que muchos investigadores y escritores tomen al Sikuri de Taypi Ayca–Italaque como expresión de música guerrera. Así hace referencia Rigoberto Paredes en su libro “La Danza Folklórica y Popular de Bolivia”“El Sikuri como conjunto musical, probablemente sea de carácter ceremonial, tanto guerrero como religioso pues en muchos de los casos las melodías que ejecutan tienen estructuras musicales marciales y otras de carácter solemne. Entre los conjuntos de mayor fama de la región andina están los Sikuris de Italaque, provincia Camacho de La Paz, de la comunidad Taypi Ayca. La maestría con la que ejecutan la zampoña es realmente asombrosa, por la técnica dialogal que imprimen entre los instrumentos”. 

Ignacio Espinal Chavez de la Comunidad Taypi Ayca–Italaque, asevera: “Nuestros antepasados fueron curtidos guerreros que resistieron al dominio español. Cuenta la historia oral, que para este fin Taypi Ayca se valió del uso de varios tipos de instrumentos. Del cual el más efectivo era el bombo grande, que al tocar emitían sonidos tan fuertes que asustaban psicológicamente al rival”.

Estas aseveraciones coinciden con la forma de resistencia contra la invasión española del Taqui Ongoy movimiento indígena surgido en los andes durante el siglo XVI (c. 1564– c. 1572). Quienes a través de la música y el baile rendían culto a sus Huacas (Dioses) revalorizando la religión andina. Modo de confrontación no bélica contra la colonización y la evangelización española.

Otros elementos de carácter subversivo encontramos en la simbología manifiesta ya sea de carácter ontológico o estético de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque: “Sikuri significa en aymara víbora, y sobre el cual el mito de origen de los Sikuris cuenta que en el principio de la creación de la vida hubo un encuentro de dos fuerzas antagónicas y complementarias cuya forma era la de serpientes (Kataris o Sikuris), es por eso que hasta nuestros días los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque  imitan en su coreografía movimientos en forma de víboras”. 

Otro elemento ontológico es el carácter energético como relata Fernando Zelada en su libro “El poder del Siku llama al Juypi (Helada)”“La simbología de los Sikuris de Italaque se representa en tres componentes,  a partir de un centro que irradia fuerza, poder, coraje llamado Qamasa”. En esa misma línea Rigoberto Paredes menciona: “La suma importancia entre los kollas, que era dedicado al Suri y al Cóndor, aves que entre ellos simbolizaban la tormenta y la fuerza”, es por eso que lo Sikuris de Taypi Ayca–Italaque utilizan en su vestimenta tocados de arte plumario como el Suri, Much´ullu y la Chakana que tienen fuerte connotación guerrera en el mundo andino.

Es así que el Sikuri de Taypi Ayca–Italaque se constituye hasta nuestros días en expresión de Resistencia Cultural contra los intentos de eliminar sus conocimientos y  sabiduría ancestral.

El año 1990 los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque tienen un punto de inflexión, pues, pasan de la Resistencia a la construcción de la Revolución Cultural, a iniciativa de Ramón Calamani Churata (Titi-Calamani), originario de Taypi Ayca y militante del Ejército Guerrillero Tupak Katari (EGTK) se publica el escrito “Génesis del Sikuri de Italaque” en 1991 en la Reunión Anual de Etnología (RAE) organizada por el Museo de Etnografía y Folklore (MUSEF) en la cual describe y devela el origen de los Sikuris que hasta ese entonces solo se denominaba “Sikuris de Italaque”. Calamani reconstituyó y puso en su lugar al Sikuri de Taypi Ayca–Italaque. Este documento se constituye en nuestros días y es para la comunidad de Taypi Ayca–Italaque un manifiesto reivindicativo una agenda programática de vida.

Desde ese momento se da inicio a una serie de acciones y actividades de parte de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque, realizando trabajos de difusión, investigación y gestión, haciendo que esta ardua labor de como resultado la declaratoria de patrimonio cultural a los Sikuris Mallkus de Taypi Ayca–Italaque, esta misión  recae  sobre Nemecio Mario Huanacu Calamani originario de Taypi Ayca y representante de los Sikuris de Taypi Ayca–Italaque. Es así que el año 2008 presenta solicitud e historial al Gobierno Municipal de Mocomoco el cual a través de Ordenanza Municipal  N°005/2008 declara a los Sikuris Mallkus de Taypi Ayca–Italaque, como Cuna de Sicuris y Patrimonio Cultural e Intangible del municipio de Mocomoco. Posteriormente esta ley es remitida al Gobierno Autónomo Departamental  de La Paz  el año 2009 para que a nivel departamental sea declarado Patrimonio, luego de pasar todo un vía crucis en esa instancia en fecha 21 de enero de 2015, por fin, fue promulgada la Ley N° 080 “DECLARATORIA DE PATRIMONIO CULTURAL, INMATERIAL DEL DEPARTAMENTO DE LA PAZ A LA MÚSICA Y DANZA AUTÓCTONA DE LOS SIKURIS MALLKUS DE TAYPI AYKA–ITALAQUE DEL MUNICIPIO DE MOCOMOCO DE LA PROVINCIA ELIODORO CAMACHO”. 

Paralelamente a estos hechos desde el año 2003 Boris Bernal Mansilla (autor de este artículo), originario de Italaque descendiente del Cacicazgo Kutipa de Italaque inicia un proceso de investigación, revalorización, difusión y defensa del patrimonio cultural de Italaque, y en ese camino el año 2008 converge con la comunidad de Taypi Ayca para conjuncionar acciones y actividades de Italaque y Taypi Ayca. Así el año 2011 realizan la primera acción conjunta de defensa del Patrimonio Cultural milenario al impedir que se saque el empedrado y su simbología ancestral de la plaza principal de Italaque. A este trabajo se suma las fuerzas del actual Alcalde de Mocomoco Elías Mollehuanca.

Ahora, con la promulgación de la Ley Departamental Nº 080, Taypi Ayca, logra reconstituir y descolonizar un legado ancestral como sus Sikuris. Recogiendo dos legados históricos el de Italaque y el de Taypi Ayca.

Taypi = Centro; Ayca = bondadoso, como nos traduce Ludovico Bertonio, en el primer Diccionario de la Lengua Aymara de 1612. También Ayca es traducido como planta medicinal. Esa esencia bondadosa que hasta el día de hoy manifiestan los pobladores de Taypi Ayca–Italaque y que también se expresa en el proceso de Revolución Cultural que construyen día a día. Quedaron atrás los tiempos de discriminación o instrumentalización del Sikuri de Taypi Ayca – Italaque, ahora, son ellos quienes deciden y marcan su camino construyendo con sus propios medios o ahora con el apoyo del alcalde Elías Mollehuanca: El museo al Sikuri, la escuela del Sikuri, restaurando y revalorizando lugares arqueológicos e Históricos tanto en Italaque como en Taypi Ayca y en perspectiva a toda el territorio de la Cultura Huarcas del Municipio de Mocomoco, fortaleciendo las investigaciones culturales y promocionado a nivel nacional e internacional su cultura. 

Este el camino que decide avanzar Taypi Ayca-Italaque, camino en el cual el egoísmo, la envidia, resentimiento, violencia no tienen lugar. Donde todos y todas tienen su espacio y lugar, seamos de la  ciudad o del campo, indígenas, mestizos o extranjeros, mujeres o varones, “Un mundo donde quepan muchos mundos” en resumen. 

Por último agradecemos a la vida por darnos la oportunidad de generar un puente a través de la palabra y las letras de todo de lo que aprendimos, vivimos y sentimos en la tierra milenaria de Sikuris: Taypi Ayca–Italaque.

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Black History Month en Cochabamba

En Estados Unidos febrero es el mes destinado a recordar la cultura afroamericana, lo que en inglés se conoce como Black History Month. En Cochabamba, la Embajada de los Estados Unidos de América y el Centro Boliviano Americano (CBA) conmemoraron este mes con un concierto gratuito de los Huntertones y la inauguración del Programa New Horizons 2018, con el que se benefician decenas de jóvenes afrobolivianos.

“Esta es una ocasión especial porque es la inauguración del Programa New Horizons que abre horizontes universitarios a 21 jóvenes de la Comunidad Afroboliviana en Cochabamba para aprender inglés en el CBA. Estoy segura que este programa les va servir. Estamos muy orgullosos y felices por ustedes”, dijo Lia N. Miller, agregada Cultural de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, durante el acto en el que se recordó el Black History Month y que se realizó la semana pasada en el Centro Boliviano Americano.

“Primero vamos a empezar dando gracias a Dios por todos los beneficios que nos da y también agradecer a las instituciones que hacen presente que nuestros sobrinos, hijos, nietos, estén aprendiendo el idioma inglés que es tan importante para cada uno de nosotros. Agradecer a la Fundación Martin Luther King que es el encargado de hacernos llegar las becas”, dijo por su lado Martina Barra, representante de la Comunidad Afroboliviana Cochabamba.

Doña Martina también pidió “a cada uno de los estudiantes que se comprometan y que no abandonen (los cursos de inglés)… Si estamos recibiendo la beca, seremos un poco más responsables y seguiremos aprendiendo que esto es en beneficio de todos nosotros”.

HUNTERTONES

La banda de jazz fusión Huntertones (http://www.huntertones.com) se creó en la Universidad estatal de Ohio (Columbia, Estados Unidos) hace cuatro años y está integrada por Dan White (saxofón), Jon Lampley (trompeta), Chris Ott (trombones y beatbox), Josh Hill (guitarra), John Hubbell (batería) y Adam DeAscentis (bajo). Ellos ya han viajado por varios países de Norte y Sudamérica, Europa y África llevando sus composiciones y haciendo performances de músicos famosos. Por ejemplo, en el concierto gratuito que ofrecieron en el CBA de Cochabamba,  hicieron un especial de las mejores canciones de Michael Jackson y también una versión en jazz fusión de la canción de Los Kjarkas “Llorando se fue”, que conquistó a toda la audiencia. Y al cerrar el espectáculo tocaron junto a la Saya Afroboliviana.

“La ciudad es hermosa, la gente es muy amistosa y la comida es muy buena”, dijo a Plaza Catorce Jacobo Volkmar, manager de los Huntertones. Sobre su estadía en Cochabamba, Dan White, saxofonista de los Huntertones, habló sobre lo importante que es para estos talentosos músicos conocer otros países, otras culturas y otros ritmos musicales para poder nutrirse de cosas nuevas. Esto en referencia a las dos clases magistrales que dieron en la ciudad, una abierta al público y otra a los alumnos del Instituto Eduardo Laredo.

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“Eugenia” se estrena el 19 de abril

La película “Eugenia”, del director cochabambino Martín Boulocq, ya tiene fecha de estreno en Bolivia. Será el próximo 19 de abril, según ha anunciado la productora de cine y BF Distribution.

“La película fue muy bien recibida, con mucho público en cada función, y al terminar la proyección el debate fue muy participativo e interesante”, dijo a www.plazacatorce.com la protagonista de este film, Andrea Camponobo, durante el estreno de la cinta en Brasil, en el marco de la Mostra de Sao Paulo. Durante este festival, realizado a fines de octubre de 2017, “Eugenia” consiguió “distribución en territorio brasilero para ser exhibida en el circuito de salas de cine arte, que cuenta con más de 80 salas sólo en Sao Paulo”, dijo Camponovo.

En noviembre la película “Eugenia” también quedó seleccionada para participar en la Competencia Latinoamericana en el marco del 32º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. “Eugenia compitió por un premio de 25 mil dólares, el premio económico más importante del festival”, aseguró Camponovo y destacó la presencia de esta película boliviana en Uruguay ya que “el Festival de Mar del Plata, es el único festival latinoamericano calificado por la FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de de Productores Cinematográficos) como Categoría A”.

TALENTOS

Este nuevo trabajo de Martín Boulocq está protagonizado por la actriz tarijeña Andrea Camponovo. En el reparto también están artistas como Alejandra Lanza (actriz y cantante) y Álvaro Eid (actor de teatro), y consigna el debut de nuevos talentos como Simón Peña, Rafaela Mezquita y el niño Emilio Lanza; además de la destacada participación de Alicia Gamio y Ricardo Gumucio. La música original de "Eugenia" fue escrita y producida por Diego Boulocq, líder de la banda de rock cochabambina Mammut, que sacó recientemente su nuevo disco; y la música en vivo está a cargo de Daniel Abud. “Eugenia” es una coproducción realizada entre Bolivia-Brasil por las productoras CQ Films, Alphaville y Klaxon de Brasil.

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Marcos Puña con nuevo disco y varios desafíos

El guitarrista orureño Marcos Puña comenzó su año laboral 2018 en el Centro Boliviano Americano de Cochabamba, dictando el IX Curso de Guitarra Clásica, del que participaron 17 alumnos de diferentes edades, de las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Oruro.

“Habíamos empezado con el Centro Boliviano Americano en 1998, en esa época yo estaba viviendo en Uruguay y estudiando guitarra, y nació con la entonces coordinadora cultural del CBA, Silvia de Quiroga, la idea de hacer este curso más o menos cada dos años”, cuenta Marcos Puña en una entrevista con Plaza Catorce. Si bien el curso no continuó regular por diversos factores, hace unos años que se realiza cada dos años, siempre en el Centro Boliviano Americano de Cochabamba.

Este 2018 el curso se desarrolló el 12, 13 y 14 de enero, oportunidad en la que los participantes aprendieron cosas básicas: cómo sentarse, funcionamiento básico de las manos, la lectura musical; recibieron clases personalizadas y charlas sobre temas relacionados con el manejo de las manos y los brazos durante la ejecución de la guitarra. “En general el guitarrista piensa en los dedos, pero en realidad es todo un complejo motor en el que interviene todo el cuerpo”.

EDUCACIÓN Y NOVENO DISCO

Para este nuevo año 2018, Marcos Puña tiene varios desafíos. Por un lado y después de un año sabático, retoma la dirección de la Orquesta de Guitarras del Conservatorio Plurinacional de Música de La Paz. Además, hace unos días asumió por primera vez el cargo de Jefe de Carrera de Guitarra del mismo conservatorio. “Hay que optimizar el rendimiento académico de las futuras generaciones”, dice Marcos Puña, quien ahora tendrá a su cargo a 120 estudiantes y 11 profesores.

Por otro lado, el 23 y 24 de marzo próximo también en la ciudad de La Paz, Marcos Puña, con la Sinfónica del Conservatorio Plurinacional de Música, dirigida por el maestro Ramiro Soriano, presentarán la "Suite Boliviana" de Atiliano Auza, "que es uno de los únicos tres conciertos que existen para guitarra con instrumentos bolivianos”, explica el artista.

Para los meses que siguen Marcos Puña también está preparando la presentación de su noveno disco, que lo llevará a hacer una gira nacional por diferentes ciudades del país y también por Uruguay, Argentina y España. “El nuevo disco que acabo de grabar es un homenaje al gran guitarrista español Andrés Segovia, que ha sido el más importante guitarrista clásico en el siglo XX”, señala Marcos y cuenta que entre las piezas que componen este nuevo disco figuran obras dedicadas a Segovia y hechas por grandes compositores como Federico Moreno Torroba, Manuel Ponce y Albert Roussel, éste último un compositor francés “que ha sido el primer en dedicar música a Segovia. De esta manera estoy empezando un ciclo de discos que son a manera de homenajes a lo más representativo que han tenido algunos grandes de la guitarra, primero es Segovia después hacer de otros como Agustín Barrios por ejemplo”.

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Estrenan dos obras para cello de compositores cochabambinos

El cuarto Taller de Ensemble de Cellos que es organizado por cuarto año consecutivo en Cochabamba por Eduardo Vargas, cierra este domingo 21 de enero con el estreno mundial de dos obras para cello compuestas por los maestros cochabambinos Sergio Vargas y Luis Moya, piezas que serán ejecutadas a partir de las siete de la noche en el Teatro Achá, por treinta músicos venidos de varias ciudades del país.

“Este año tenemos 30 cellistas que vienen de La Paz, Santa Cruz, Sucre, Oruro, Tarija y Cochabamba. Entre ellos niños empezando de los ocho años, pero la mayoría son estudiantes de edad colegial y del nivel superior. También tenemos un número de cellistas profesionales, adultos, algunos de ellos con licenciaturas y maestrías en cello en universidades de Estados Unidos y Europa”, cuenta Eduardo Vargas en una entrevista con Plaza Catorce.

Entre los participantes están integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia, de la Filarmónica de Cochabamba, de la Filarmónica de Santa Cruz, profesores del Conservatorio Nacional de Música, de Bolivia Clásica, del Instituto Laredo y de la Academia Man Cesped, entre otras instituciones.

“Tenemos aquí agrupadas una gran cantidad de experiencias y niveles. Entonces, cuando juntamos músicos de todos estos niveles, lo que sucede es que hay una interacción muy dinámica donde todos estamos aprendiendo de todos; porque como la música no es una ciencia exacta, en realidad hay cosas que los estudiantes, niños o jóvenes de pronto, nos pueden enseñar a los demás. En música la sensibilidad es un factor muy importante, entonces el intercambio de experiencias, de conocimiento y de habilidades técnicas es muy interesante”, dice Vargas.

REPERTORIO DEL CONCIERTO

El repertorio del concierto que se presentará este domingo en el Achá, incluye números de óperas muy famosas —en versiones para ensamble de cellos—de compositores como Bach, Rossini, Puccini y Bizet. “También vamos a tocar un fragmento de Wagner y una obra bellísima de Elgar, que se llama ‘Nimrod’, y para divertirnos un poco tenemos una polca de Strauss que a la gente le va gustar”, dice Vargas.

“Pero además de eso, para coronar el repertorio del programa, tenemos el estreno mundial de dos obras que han sido compuestas específicamente, especialmente diseñadas y hechas a medida para este taller. Los compositores son Sergio Vargas, que ha escrito una obra llamada ‘Divertimento’ y el otro compositor es Luis Moya que ha escrito una obra llamada Scherzo Nº 2 (el Scherzo Nº 1 fue estrenado el año pasado en el marco del tercer taller).

ALGUNAS EXPERIENCIAS

Con una maestría en Cello y un doctorado en dirección de orquesta por la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), Eduardo Vargas impulsa el Taller Ensemble de Cellos a través de la escuela Classical Cello Cochabamba. Según la dinámica del taller, los participantes trabajan durante siete días continuos. “Estoy súper emocionada, nerviosa por los primeros ensayos. Estoy aprendiendo, estoy conociendo gente nueva y de otras partes de Bolivia”, dice Emile Ibarra, una joven chuquisaqueña que participa por primera vez de este taller. Similar experiencia tiene Eduardo Laje, de 17 años, que ha llegado de la ciudad de La Paz y también está aquí por primera vez. “Me parece muy bueno --dice-- porque conoces a gente de tus mismos gustos y con la que puedes aprender cosas nuevas”. Violeta Mallea (La Paz), es la más pequeña de todos, tiene ocho años y hace uno que toca cello, y ella también está muy feliz aprendiendo cosas nuevas y conociendo gente nueva con su misma afición por el cello.

“Es bueno saber que en otras partes de Bolivia se está inculcando el estudio del cello. Desde la primera vez, hace cuatro años, ha mejorado un montón, es otro el nivel. Es muy bueno que se haga estos encuentros para estudiantes y profesores”, dice por su lado Ariana Stambuk, profesora del Instituto Laredo  y parte del Trío Apolo.

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Arranca el LLajta Jazz con AGM Project y Los Flacos Feos

Con la presentación de las bandas cochabambinas AGM Jazz Project y Los Flacos Feos, esta noche a las 20:00 se inaugura el Llajta Jazz 2018, del que participarán otras seis bandas, entre cochabambinas y argentinas, en cuatro días de conciertos.

“Llajta Jazz es un proyecto independiente impulsado por jóvenes músicos de jazz con amplia trayectoria. En este último año, debido a los factores críticos en los que se encuentra Argentina, económica y políticamente hablando, muchos de los músicos bolivianos que estaban estudiando allá desde hace muchos años, regresaron con muchas ganas de tocar y abrir nuevos espacios para el jazz en Cochabamba”, dice Tamya Guereca Spicchi, una de las organizadoras del Llajta Jazz y agrega que  en específico “este festival surge como una iniciativa para abrir nuevos espacios para el jazz, espacios donde los músicos puedan tocar y donde la gente pueda ir a apreciar la música”.

La banda Los Flacos Feos se formó el año 2016 en Cochabamba. La música que interpretan es gypsy swing o también conocida como jazz manouche. En su nuevo disco "Gypsy Express" fusionan también música boliviana con el jazz gitano. El cuarteto está conformado por Jorge Claros en el saxo alto, David Diendorfer en la guitarra, Inti Medina en el contrabajo y Mauricio Cardona en la batería.

Por su lado, la banda AGM Jazz Project  se crea a fines del año 2015 con la idea de formar un trío de jazz que proponga un repertorio variado, desde temas estándares clásicos hasta jazz contemporáneo. A la fecha, AGM se ha presentado en diferentes escenarios cochabambinos ganándose de a poco el prestigio y reconocimiento del público. El nombre de la banda es el resultado de la mezcla de las iniciales de los integrantes: Amadeo Vargas en la guitarra eléctrica, Gustavo Pérez en el bajo eléctrico y Miguel Crespo en la base rítmica con la batería.

“Sabemos que el jazz no es un estilo comercial ni muy popular en Cochabamba o en Bolivia en general –agrega Tamya Guereca--. Sin embargo --dice--, creemos que a futuro se puede generar un público muy conocedor de este estilo y ampliar la apreciación hacia este género musical. En los últimos dos años, el desarrollo del jazz ha generado también mucho interés en jóvenes músicos que han comenzado a emprender su carrera con inclinaciones por este género”, dice Tamya Guereca.

Según el rol de presentaciones, además de AGM Jazz Project y los Flacos Feos que estarán esta noche; mañana se presentan The Blue Velvet Experience (Cochabamba) y la banda Lucas Rochaix & Andrés Tarditti Cuarteto que viene de Argentina, estos últimos son músicos del conservatorio Manuel de Falla. El viernes 19 tocarán The NinJazz y Clair Jazz Quintet y el finalmente el sábado estarán Los Choros, Quinsecto, Los Tripaseca y habrá una jam session de clausura.

Los conciertos tendrán lugar en el Jazz Stop que “es actualmente uno de los pocos lugares (en Cochabamba) que abre sus puertas a los músicos e intérpretes de jazz”, dice Tamya y asegura que este boliche “tiene muchas actividades que están adquiriendo mucha popularidad como los jueves de jam session o sus conciertos semanales. Por otro lado, Jazz Stop también apoya otros estilos musicales y otras manifestaciones artísticas como por el ejemplo el teatro, la danza, el stand up, entre otras”.

Jazz Stop queda en la avenida Ballivián casi esq. Ayacucho, frente a la Plaza de las Banderas. La entrada para el concierto de esta noche es de 20 bolivianos.

 

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El Trío Apolo y su aporte a la cultura boliviana

Miguel Ulises Jiménez (*)

 

El pasado miércoles primero de noviembre tuve la suerte de asistir al concierto del Trío Apolo en el Teatro Achá de Cochabamba, trío que, rodeado de un prestigioso panel de artistas invitados, estaba celebrando el diecinueveavo aniversario de su creación.

Cuando pienso en el aporte del Trío Apolo a la cultura musical boliviana, varias cosas me vienen a la mente. Primero su nombre, “Apolo” y las primeras misiones a la Luna, nos recuerda a todos que ningún país logra realmente un lugar en la historia de la humanidad sin un significativo aporte en el campo de las ciencias y de las artes. También viene a mi memoria el primer concierto (al cual asistí) en la Casa de la Cultura del joven y prometedor pianista Emilio Aliss --en la época de cuando él tenía unos 14 años de edad-- orgullosamente presentado por su maestro, don Mario Estensoro.

El Trío Apolo, fundado por el visionario Emilio Aliss, tiene a mi parecer el mérito principal de haber sido una de las primeras formaciones clásicas del país que osaron incluir música boliviana de concierto en sus presentaciones y grabaciones, no sólo limitándose a interpretar las pocas obras escritas existentes, sino sobre todo solicitando activamente partituras nuevas a cuanto compositor y/o arreglista nacional contemporáneo se les cruzara en el camino. Osadía, porque es bien sabido que abrir nuevos caminos no es optar por la facilidad, no solamente por tener que enfrentar a infaltables espíritus obtusos, sino sobre todo porque para incursionar en terrenos en los cuales poco o nada se conoce, hay que hacer gala de sincera humildad, pues especialmente para los músicos formados en conservatorio, es difícil admitir que no basta leer textualmente cualquier música para hacerla sonar bien. Habiendo seguido a este trío desde sus orígenes, después de su concierto esta semana, me dio mucho gusto constatar que el Trío Apolo está interpretando nuestros ritmos nativos cada vez con mayor propiedad.

El concierto fue también interesante por la diversidad y la calidad de los artistas invitados. Zulma Yugar, Estela Rivera, Dominique Iriarte y Carolina Maldonado deleitaron con su rica variedad de estilos, timbres y matices y los vientistas andinos Andrés Vargas y Carlos Alanes demostraron gran musicalidad y profesionalismo, interpretando quenas y zampoñas cromáticas en la obra del compositor José Antonio Navarro “El viento me está llamando”.

En cuanto a los grupos de danza presentes, aprecié particularmente la coreografía moderna sobre un ritmo de Cueca, propuesta por el coreógrafo Oscar Menchaca, director del grupo Estudio Cuerpos Libres.

¡Felicidades! Trío Apolo por sus diecinueve años de vida, sigan adelante por la senda que se trazaron. Ojalá que su ejemplo inspire a los músicos folcloristas bolivianos a retomar la música folclórica de concierto, hace demasiados años por ellos abandonada.

 

(*) El autor es músico compositor boliviano.

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