Escenario

Escenario (67)

Arranca el LLajta Jazz con AGM Project y Los Flacos Feos

Con la presentación de las bandas cochabambinas AGM Jazz Project y Los Flacos Feos, esta noche a las 20:00 se inaugura el Llajta Jazz 2018, del que participarán otras seis bandas, entre cochabambinas y argentinas, en cuatro días de conciertos.

“Llajta Jazz es un proyecto independiente impulsado por jóvenes músicos de jazz con amplia trayectoria. En este último año, debido a los factores críticos en los que se encuentra Argentina, económica y políticamente hablando, muchos de los músicos bolivianos que estaban estudiando allá desde hace muchos años, regresaron con muchas ganas de tocar y abrir nuevos espacios para el jazz en Cochabamba”, dice Tamya Guereca Spicchi, una de las organizadoras del Llajta Jazz y agrega que  en específico “este festival surge como una iniciativa para abrir nuevos espacios para el jazz, espacios donde los músicos puedan tocar y donde la gente pueda ir a apreciar la música”.

La banda Los Flacos Feos se formó el año 2016 en Cochabamba. La música que interpretan es gypsy swing o también conocida como jazz manouche. En su nuevo disco "Gypsy Express" fusionan también música boliviana con el jazz gitano. El cuarteto está conformado por Jorge Claros en el saxo alto, David Diendorfer en la guitarra, Inti Medina en el contrabajo y Mauricio Cardona en la batería.

Por su lado, la banda AGM Jazz Project  se crea a fines del año 2015 con la idea de formar un trío de jazz que proponga un repertorio variado, desde temas estándares clásicos hasta jazz contemporáneo. A la fecha, AGM se ha presentado en diferentes escenarios cochabambinos ganándose de a poco el prestigio y reconocimiento del público. El nombre de la banda es el resultado de la mezcla de las iniciales de los integrantes: Amadeo Vargas en la guitarra eléctrica, Gustavo Pérez en el bajo eléctrico y Miguel Crespo en la base rítmica con la batería.

“Sabemos que el jazz no es un estilo comercial ni muy popular en Cochabamba o en Bolivia en general –agrega Tamya Guereca--. Sin embargo --dice--, creemos que a futuro se puede generar un público muy conocedor de este estilo y ampliar la apreciación hacia este género musical. En los últimos dos años, el desarrollo del jazz ha generado también mucho interés en jóvenes músicos que han comenzado a emprender su carrera con inclinaciones por este género”, dice Tamya Guereca.

Según el rol de presentaciones, además de AGM Jazz Project y los Flacos Feos que estarán esta noche; mañana se presentan The Blue Velvet Experience (Cochabamba) y la banda Lucas Rochaix & Andrés Tarditti Cuarteto que viene de Argentina, estos últimos son músicos del conservatorio Manuel de Falla. El viernes 19 tocarán The NinJazz y Clair Jazz Quintet y el finalmente el sábado estarán Los Choros, Quinsecto, Los Tripaseca y habrá una jam session de clausura.

Los conciertos tendrán lugar en el Jazz Stop que “es actualmente uno de los pocos lugares (en Cochabamba) que abre sus puertas a los músicos e intérpretes de jazz”, dice Tamya y asegura que este boliche “tiene muchas actividades que están adquiriendo mucha popularidad como los jueves de jam session o sus conciertos semanales. Por otro lado, Jazz Stop también apoya otros estilos musicales y otras manifestaciones artísticas como por el ejemplo el teatro, la danza, el stand up, entre otras”.

Jazz Stop queda en la avenida Ballivián casi esq. Ayacucho, frente a la Plaza de las Banderas. La entrada para el concierto de esta noche es de 20 bolivianos.

 

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El Trío Apolo y su aporte a la cultura boliviana

Miguel Ulises Jiménez (*)

 

El pasado miércoles primero de noviembre tuve la suerte de asistir al concierto del Trío Apolo en el Teatro Achá de Cochabamba, trío que, rodeado de un prestigioso panel de artistas invitados, estaba celebrando el diecinueveavo aniversario de su creación.

Cuando pienso en el aporte del Trío Apolo a la cultura musical boliviana, varias cosas me vienen a la mente. Primero su nombre, “Apolo” y las primeras misiones a la Luna, nos recuerda a todos que ningún país logra realmente un lugar en la historia de la humanidad sin un significativo aporte en el campo de las ciencias y de las artes. También viene a mi memoria el primer concierto (al cual asistí) en la Casa de la Cultura del joven y prometedor pianista Emilio Aliss --en la época de cuando él tenía unos 14 años de edad-- orgullosamente presentado por su maestro, don Mario Estensoro.

El Trío Apolo, fundado por el visionario Emilio Aliss, tiene a mi parecer el mérito principal de haber sido una de las primeras formaciones clásicas del país que osaron incluir música boliviana de concierto en sus presentaciones y grabaciones, no sólo limitándose a interpretar las pocas obras escritas existentes, sino sobre todo solicitando activamente partituras nuevas a cuanto compositor y/o arreglista nacional contemporáneo se les cruzara en el camino. Osadía, porque es bien sabido que abrir nuevos caminos no es optar por la facilidad, no solamente por tener que enfrentar a infaltables espíritus obtusos, sino sobre todo porque para incursionar en terrenos en los cuales poco o nada se conoce, hay que hacer gala de sincera humildad, pues especialmente para los músicos formados en conservatorio, es difícil admitir que no basta leer textualmente cualquier música para hacerla sonar bien. Habiendo seguido a este trío desde sus orígenes, después de su concierto esta semana, me dio mucho gusto constatar que el Trío Apolo está interpretando nuestros ritmos nativos cada vez con mayor propiedad.

El concierto fue también interesante por la diversidad y la calidad de los artistas invitados. Zulma Yugar, Estela Rivera, Dominique Iriarte y Carolina Maldonado deleitaron con su rica variedad de estilos, timbres y matices y los vientistas andinos Andrés Vargas y Carlos Alanes demostraron gran musicalidad y profesionalismo, interpretando quenas y zampoñas cromáticas en la obra del compositor José Antonio Navarro “El viento me está llamando”.

En cuanto a los grupos de danza presentes, aprecié particularmente la coreografía moderna sobre un ritmo de Cueca, propuesta por el coreógrafo Oscar Menchaca, director del grupo Estudio Cuerpos Libres.

¡Felicidades! Trío Apolo por sus diecinueve años de vida, sigan adelante por la senda que se trazaron. Ojalá que su ejemplo inspire a los músicos folcloristas bolivianos a retomar la música folclórica de concierto, hace demasiados años por ellos abandonada.

 

(*) El autor es músico compositor boliviano.

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D’Chango, una de las bandas que estará en el Willka Irasu

Daniel Camacho (bajo), Adrián Salinas (batería), Rodrigo Baldivieso (guitarra) y Carlos Espinoza (voz), son los músicos que a principios de este año 2017, en la mágica ciudad de Cochabamba, han creado la agrupación D’Chango, una fresca y llamativa propuesta musical “de sonido cautivador que obliga al oyente a moverse con el Groove del funk/rock”.

La banda al momento cuenta con dos sencillos grabados y producidos por Tritono Estudios, de Alejandro Torrez, temas que se los puede encontrar circulando en las redes sociales de todo el país. Estos sencillos son “Memorias”, que ha tenido importante repercusión en las diferentes radios de Bolivia, e incluso ha llegado a los primeros lugares en los rankings de emisoras como: Stereo Hits Radio, Resistencia Rock Bolivia y Suena Bolivia, entre otras.

A principios de este mes de octubre, D’Chango lanzó su segundo sencillo: “Espanglish”, tema que ha contado con una buena acogida de parte de la crítica y que también ha generado polémica al estar su letra compuesta en español e inglés. Al momento, esta joven banda cochabambina se encuentra en proceso de grabación de nuevas composiciones para el lanzamiento de su primer disco.

Además, D’Chango es parte de las bandas que tocarán, este próximo sábado 28 de octubre en el Festival de Música Willka Irasu, que tendrá lugar en la plazuela Félix del Granado (Ecuador entre España y Baptista). En la oportunidad, D’Chango se presentará junto a las agrupaciones cochabambinas Rugir del León y Mal-Amén; y las chilenas Locktur, Desertus y Capitán Yote.

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Mammut lanza su nuevo sencillo "Trance"

La banda cochabambina Mammut ha lanzado hoy el vídeo de la canción “Trance”,  primer sencillo de “Errante”, su nuevo disco que será lanzado oficialmente el 3 de noviembre de 2017 según ha anunciado la banda en un comunicado de prensa. “Errante” es el segundo trabajo de Mammut producido de forma independiente ˗˗mezclado por Ben Rice en Degrawsound Studio Nueva York (Estados Unidos) y masterizado en Clio Mastering en Santiago de Chile˗˗ y es su cuarta producción, posterior a sus anteriores trabajos "Mammut" (2007), "El mundo es un día gris" (2009) y "Barbarie" (2014).

Con este trabajo, Mammut retorna a los escenarios luego de casi tres años, retorno que incluye conciertos en Buenos Aires (Argentina) y su presentación en el Cosquín Rock Bolivia 2017, que tendrá lugar el 4 de noviembre próximo en Santa Cruz de la Sierra y donde se presentan artistas de la talla de Fito Paez,  Los Fabulosos Cadillacs, No te va Gustar, Attaque 77 y Los Cafres, entre otros. “La presentación de este material da inicio con el lanzamiento de su primer sencillo, ‘Trance’, para dar paso, el día 3 de noviembre de 2017, al lanzamiento oficial de ‘Errante’, a través de todas las plataformas digitales”, señala la agrupación musical en el citado documento.

Mammut es una banda independiente de rock alternativo que está integrada por Diego Boulocq (voz y guitarra), Mauricio Moscoso (batería), Pablo Quiroga (bajo) y Gabriel Lema (guitarra). El éxito para estos jóvenes músicos siguió rápidamente al lanzamiento de su primer disco, el año 2007, donde destacan las canciones “Cada día”, “Idiotizado” y “Esta vez”. A fines de ese año, la banda recibió diferentes premios a nivel nacional, entre ellos “Artista revelación del año”, “Canción del año: Idiotizado”, “Mejor vocalista” y “Mejor grupo rock del año”.

Dos años después la agrupación lanza “El mundo es un Día gris”, disco que incluye cuatro temas inéditos en estudio y siete en vivo. La canción que da nombre al disco es incluida en los 40 principales de la Radio CAN, en Miami (Estados Unidos). En noviembre del 2014, Mammut presentó “Barbarie”, un EP de seis canciones enérgicas mezcladas por Ben Rice en Nueva York (Estados Unidos), de las que el primer sencillo, titulado “Resiste”, gana el “Premio nacional de culturas Eduardo Abaroa” 2014.

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Barrio Latino el viernes en Jazz Stop

Barrio Latino, luego de una pausa de cinco meses, se presentará este viernes 6 de octubre en Jazz Stop a partir de la 21:00. La conocida banda de salsa y latin jazz, para la ocasión ha preparado un repertorio en homenaje a los grandes íconos del género: Rubén Blades, Héctor Lavoe, Cumpay Segundo, Celia Cruz y Oscar de León. Barrio Latino tiene entre sus integrantes a Ruddy Barrancos (saxo alto), Jorge Claros (saxo tenor), Edu Gabriel (bajo), Tamya Luna Guereca (piano y teclados), Germán Gonzales (timbales), Miguel Crespo (congas) y Pedro Guereca (voz). Además, los apasionados de la música tropical podrán disfrutar y bailar con las composiciones del grupo. Jazz Stop está ubicado en la avenida Ballivián Nº 2500 (Plaza de las Banderas). Para reservas e informaciones llamar al celular 79345890.

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Encuentro de Música Nueva rinde homenaje al maestro Alberto Villalpando

El maestro Alberto Villalpando, uno de los compositores de música contemporánea más renombrados de Bolivia, será la figura central del homenaje que este año brindará el Encuentro de Música Nueva que se realiza en Santa Cruz, desde 2010, a iniciativa del Goethe-Zentrum.

“Para hacerlo, reuniremos en Santa Cruz de la Sierra a músicos bolivianos y alemanes que interpretarán algunas de sus obras más reconocidas”, explica Franz-Josef Kunz, director del Goethe-Zentrum Santa Cruz.

Nacido en Potosí y hace varios años radicado en Cochabamba, Alberto Villalpando es sin duda el compositor más representativo del país en el ámbito del cine, al haber creado las bandas sonoras de películas emblemáticas de directores como Jorge Ruiz, Jorge Sanjinés, Antonio Eguino, Paolo Agazzi y Juan Miranda. Algunos de los filmes que llevan su música son: Aysa (1965), Ukamau (1966), Mina Alaska (1968), Yawar Mallku (1969), Pueblo chico (1974), Chuquiago (1977), Mi socio (1982), Amargo mar (1984) y Tinku, el encuentro (1985).

Este merecido homenaje a quien, además, hace poco más de una década está dedicado a impulsar la creación y el trabajo en el ámbito de la música contemporánea en Bolivia, fue anunciado días atrás por los organizadores del Encuentro de Música Nueva.

En la oportunidad también se dio a conocer que, en el marco de este encuentro que se desarrollará entre el 7 al 10 de septiembre próximo, el Goethe-Zentrum presentará al público los resultados del Segundo Concurso de Composición que se realizó en marzo de este año. En un taller especial, tres músicos invitados de Alemania ensayarán las mejores obras durante 7 días, en presencia de los mismos compositores bolivianos.

Como otra novedad, el Goethe-Zentrum anunció la instrumentación de las obras, poco común en nuestro medio: en piano, violín y percusión. Es por eso que se hará énfasis en la sonoridad rica y variada de la percusión, incluyendo instrumentos tan pocas veces escuchados como vibráfono y marimba. Para ello el Goethe-Zentrum ha invitado a una especialista en percusión, Špela Mastnak, además de Alexander Schimpf (piano) y Regine Schmitt (violín), quienes estarán a cargo del taller especial y de los conciertos.  

Por otro lado, los recitales del Séptimo Encuentro de Música Nueva se efectuarán desde el 7 hasta el 10 de septiembre. El homenaje a Villalpando sera a través de dos recitales (el 9 y 10) que estarán a cargo de la Orquesta Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra, los tres músicos invitados de Alemania y el charanguista boliviano Fernando Solíz. “En algunos de los conciertos incluso proyectaremos fragmentos de las películas en las que trabajó Villalpando”, explica Kunz.

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Chicas Delfín rumbo a su primer disco

María José Ferrel Solar (*)

Chicas Delfín es una banda cochabambina que poco a poco y vía plataformas de redes sociales e Internet se hace cada vez más conocida. Los cuatro integrantes que conforman la agrupación quieren presentarse en vivo en toda Bolivia, en estos momentos se encuentra en la pre producción de su primer disco y tocan en La Paz este 18 de agosto, a las ocho de la noche, como parte especial de las celebraciones por los cinco años del Centro Cultural España en La Paz (CCELP).

Amistad y confianza

Daniel Abud y Chuntu son amigos desde el colegio, juntos compartieron sus sueños adolescentes de crear una banda de música, ahora esos sueños se hacen realidad a través de Chicas Delfín que a primera escucha hace notar esa complicidad que genera la amistad y confianza.

Es así que con muy poco tiempo de vida la banda representa sonidos nuevos para los seguidores de la a veces monótona escena de rock nacional.

“Hemos adquirido la costumbre de grabar todo lo que hacemos para luego escuchar, elegir nuestras partes favoritas y trabajar en base a eso”,  explica Abud (voz y guitarra) que junto a Chuntu (voz y teclados), Brian Camacho (bajo) y Huáscar Rodríguez (batería) conforman la alineación titular de la banda.

Los cuatro músicos vienen de diferentes vertientes, trabajando con proyectos solistas y proyectos personales paralelos de largo aliento.

Lo experimental influenció bastante la percepción y creación de Chuntu, quien luego de enfocar su carrera artística en el cine y el video arte, volvió a Bolivia –estudió en EEUU- para cumplir con sus deseos estudiantiles y  crear una banda junto Abud.

Otra fuerte influencia notoria en la banda son las raíces punks del bajo de Camacho y la batería de Rodríguez, ambos se iniciaron en este género y pasaron por varios proyectos, entre ellos Cenizas Adolescentes y Ablinamicia y Llajtay Kjaparin, Lúdicos de Mierda, Ofensiva Sónica, Mitosis y Dínamo, respectivamente.

“La influencia de las bandas previas de cada cual es inevitable. Eso hace que este proyecto resulte versátil y más o menos ecléctico dentro de ciertos marcos con contornos difusos”, comenta Rodríguez.

Pese al poco tiempo que llevan sobre los escenarios la banda ha logrado lleno completo en todos sus recitales en Cochabamba además de su presencia en importantes festivales regionales como son el NUSON, la Fiesta de la Música y Grito Rock.

Los miembros de Chicas Delfín han manifestado su intención de salir de la localía y hacer conocer su trabajo en más ciudades del país, es así que les cayó en buena hora la invitación que les hizo el CCELP para ser parte de su grilla especial de quinto aniversario.

“Este ciclo de conciertos es una oportunidad de dar a conocer y apoyar a bandas emergentes”, indicó Adrián García del CCELP, quienes tienen la intención de ampliar el panorama general de la música contemporánea en Bolivia.

“Queremos que la gente nos vea en vivo y podamos trasmitir la experiencia del show directamente con el público”, apuntó Abud a tiempo de aclarar que le parece genial “ser activos en Internet, pero le damos mucha importancia a nuestro performance en vivo”.

(*) María José Ferrel Solar, periodismo, investigación y gestión prensa.

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Fernando Reche presenta libro sobre el Charango Hexonic

El maestro charanguista Fernando Reche presentó hace poca una muestra de lo que será su “Libro de Partituras -Del Charango, Para el Charango- En un Mismo Lenguaje  Universal Conciertos para Charango Hexonic y Orquesta Sinfónica Nº 1, 2, 3”.

El proyecto, según Reche, ha sido bien recibido por la nueva secretaria de Cultura de la Alcaldía de Cochabamba, Roxana Neri, y será impreso para su difusión, existiendo también la posibilidad de que sea presentado en el próximo Festival del Charango de Aiquile.

“La edición que saqué es preliminar, o sea de muestra. La Casa de la Cultura presentará una edición oficial con un promedio de 200 a 500 ejemplares (esto dependiendo del presupuesto) y realizará la primera edición oficial del libro”, dice Fernando Reche en una entrevista con Plaza Catorce. “La edición y producción es de mi autoría y está registrada en derechos de autor (Senapi). El proyecto es primeramente presentar la obra literaria académica para posteriormente realizar los conciertos con la Orquesta Sinfónica Cochabamba u otra orquesta. La Sinfónica de Cochabamba es una institución privada, no depende de la Alcaldía o Gobernación pero estamos gestionando ese tema, para viabilizar los conciertos. Pero ello lleva tiempo y una logística de ensayos, por la razón de ser obras complejas e inéditas”, agrega.

Esta publicación contiene, además de varios capítulos donde se hace un análisis técnico acústico del charango modificado hexonic, su relación con el lenguaje universal de las obras sinfónicas y su especialización académica; las partituras de las obras compuestas por él y denominadas: Destino de Helena Concierto para Charango Modificado Hexonic y Orquesta Sinfónica Nº 1 Op. 40; Estrambótico Litúrgico Nº 2 Op. 43 y Diablada Encantada Nº 3 Op. 45. Con esta publicación, según el músico: “El charango entra en la fase de la música clásica, y este libro académico musical promueve la especialización técnico interpretativo, de composición, y de construcción de instrumentos al mismo nivel de la música clásica”.

Charango hexonic

De madre brasileña y padre boliviano, Fernando Reche nació en San Pablo (Brasil) y ahora está considerado como “un músico erudito contemporáneo, compositor, concertista, productor musical, actor e inventor del charango modificado hexonic”.

Su padre fue el profesor Fernando Gonzalo Cárdenas Hernández, nacido en Potosí el año 1928 y quien desde muy pequeño mostró interés por el charango pero fue obligado por sus padres a abandonar este instrumento y adoptar el piano. “El Prof. Cárdenas, sin otra opción, concluye su carrera artística como pianista en la Academia de Bellas Artes de Potosí, para posteriormente entrar a la actividad política. Teniendo la frustración de su deseo por el arte popular boliviano en su infancia, empieza a interpretar en el piano obras del folclore, de esa manera alejándose de la música clásica. Siendo parte de la Revolución del 9 de abril de 1952 como político y dirigente, visualiza el cambio substancial junto a sus colegas revolucionarios en varios aspectos, como la reforma agraria, voto universal y el ingreso de la cultura popular a las grandes ciudades bolivianas”, según refiere la biografía de Fernando Reche hecha por Jhosep Maghister Catalan Camargo e incluida en este libro.

De ese modo es que Fernando Reche nace y se desarrolla con una inclinación muy profunda tanto por la música folclórica boliviana como por el charango y se lanza a las presentaciones públicas el 6 de agosto de 1988 en eventos patrios, entre otros. Su formación musical la realizó en la Escuela Nacional del Folclore Mauro Núñez Cáceres de La Paz. Entre 1991 y 1994 tuvo como maestro al eximio William Ernesto Centellas. Sin embargo, “con una mente innovadora e inquieta, no se satisface con el solo tocar el charango y componer para un instrumento” e ingresa al Instituto Antonio Carlos Jobim de la ciudad de Sao Paulo, Brasil, donde logra fusionar su conocimiento musical folclórico boliviano con la bossa nova, la música popular brasileña. Ahí también “ingresa al mundo de la composición erudita y clásica europea. De igual forma, realiza estudios paralelos en la construcción de los instrumentos y las formulas establecidas por las orquestas sinfónicas. Entrando así en un dilema y el temor de dejar de tocar el charango. Puesto que, los instrumentos empadronados y con normas técnicas como también las reglas interpretativas, sus partituras y metodologías adecuadas a cada uno de los instrumentos de orquesta; no encajan en lo que adquirió en conocimiento con el charango”.

Entonces –según relata la biografía de este libro–, Reche visualiza la opción de modificar el charango, ya que el mismo, en su gran variedad de tipos de construcción, materiales, timbres, tamaños, tiene una infinidad de métodos empíricos dando lugar a que cada compositor o autor tenga una forma particular de construir e interpretar el instrumento. No habiendo reglas claras de estudios académicos para su escritura en partituras y convirtiéndose esto en un "conflicto personal (técnico y metodológico)", Reche ve "la necesidad de modificar de inicio al instrumento y abrir las condiciones a su obra musical". De ese modo, su experiencia como concertista y compositor "son el pilar de la modificación del charango ‘tipo’ que consta de diez cuerdas, para emplazarlo con seis cuerdas, pero manteniendo su afinación. Esto, tomando en cuenta la base acústica y técnicas de los instrumentos europeos (tales como el violín, el cual es casi del mismo tamaño del charango), los cuales por lógica muestran una fase nítida. Con ello, realiza la tesis comparativa de todos los puntos, sean técnicos, acústicos, de construcción y metodológicos. Para obtener como resultado la creación del charango modificado ‘hexonic’, de seis cuerdas”.

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Julian Kainrath con la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania

El pasado 8 de julio del 2017 a las siete de la noche, el joven y talentoso violinista Julian Kainrath, de 12 años apenas cumplidos, se ha presentado en calidad de solista en Kiev, Ucrania, con la Orquesta Sinfónica Nacional de Ucrania, bajo la dirección de Yury Lytun. En este concierto interpretó obras de Wieniawski y Kreisler y conquistó largos y calurosos de parte del público.

Julian Kainrath tiene sangre boliviana y viene de una familia de músicos. Es hijo de la pianista Daniela Rodríguez Campadello y sobrino del violinista y director de la Academia de Música Teófilo Vargas, Eduardo Rodríguez Campadello. Julian debutó en Cochabamba el año pasado, con un concierto que ofreció en el Teatro Adela Zamudio, donde demostró su gran capacidad.

Julian Kainrath nació en Merano, Italia, en mayo del 2005. Desde muy temprano demostró interés por la música clásica. A los 6 años empezó a tomar clases de violín en su ciudad natal y dos años más tarde la famosa violinista y pedagoga Dora Schwarzberg lo tomó en su clase en Viena. Paralelamente estudia con Tatjana Sotriffer en la Escuela de Música de Doblinger y en el Conservatorio Prayner donde Louise Chisson, asistente de la señora Schwarzberg, le enseña violín y música de cámara. Desde el 2014 es miembro del coro de voces blancas de la Ópera de Estado de Viena, donde se ha presentado en varias producciones operísticas como parte del coro y en calidad de solista; en 2016 ha participado con dicho coro como parte de una producción de la Ópera de Estado de Viena en un tour en Medio Oriente. En 2016 ganó el Primer Premio en el concurso para jóvenes músicos "Prima la Música" en Austria.

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Sofía Orihuela: La mujer detrás de la XX Fiesta de la Música

La Fiesta de la Música es una idea que surgió hace cuatro décadas en Francia, de la cabeza del músico estadounidense Joel Cohen, quien propuso los “Saturnales de la Musique” para que las bandas, grupos y solistas toquen de manera gratuita para recibir la llegada de la primavera y del invierno. La idea de Cohen tuvo una sola versión, el 21 de junio de 1976, pero en 1982 el entonces ministro de Cultura de Francia, Jack Lang, la institucionalizó y ahora la Fête de la Musique se replica en 120 países del mundo fomentada por las embajadas y legaciones culturales de Francia.

En Cochabamba,  la Alianza Francesa la estableció en 1997 y sus primeras versiones comenzaron tímidamente con unas cuantas decenas de espectadores y un puñado de bandas locales que se daban cita en la vía y los boliches que en los locos años 90 del siglo pasado, inundaban la calle España. Así, y poco a poco, la Fiesta de la Música cobró más presencia, más escenarios, más bandas y más espectadores hasta celebrar este 17 de junio pasado sus 20 años con una jornada musical que reunió a unas 7.000 personas alrededor de 100 músicos pertenecientes a grupos de diferentes géneros.

Este 2017, por segundo año consecutivo, la Fiesta de la Música se celebró en el parque Linconl, un gran acierto ya que el lugar y la hora fueron propicios para que un público tan heterogéneo en edades y gustos pueda divertirse sanamente y apreciar la creatividad, la producción musical y el talento cochabambino y boliviano. Niños con sus abuelos, familias enteras, almas solitarias, grupos de jóvenes y hasta mascotas inundaron este espacio que, además, sirvió para que varios escritores y editoriales independientes,  tal el caso de Gaby Vallejo, Vanessa Giacoman, Ronald Rodríguez, Yerba Mala Cartonera, Pseudogente Editores, Edgar Sandoval (que llegó de Oruro),  ofrezcan su producción literaria a un público que –contrariamente a lo que se pueda pensar—respondió bastante bien y donde llamó como siempre la atención la gran afición que tienen los niños por el material impreso.

Es así que con este artículo, Plaza Catorce quiere destacar el trabajo de una gestora cultural, Sofía Orihuela, que ha demostrado en estos últimos años su gran capacidad al haber propiciado el crecimiento no sólo de la Fiesta de la Música, sino de otros eventos culturales que han estado a su cargo; y tomando en cuenta que Sofía se despidió este año como organizadora de este importante evento cultural (esperemos algún rato decida volver) y ojalá el próximo 2018 esté a la altura de lo logrado en esta versión número veinte.

Artista y gestora cultural

Sofía Orihuela comenzó desde pequeña en el mundo del arte primero como dibujante. Aunque nació en Oruro, se crió en la ciudad de La Paz donde estudió Artes Plásticas en la Universidad Mayor de San Andrés logrando su título con mención en Pintura (2000). Luego obtuvo un diplomado en Filosofía e Historia del Arte por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de San Andrés (2001) y un diplomado en Gestión Cultural por la Universidad Nuestra Señora de La Paz (2009). 

Su experiencia como artista está plasmada en las varias muestras colectivas realizadas en diferentes centros culturales de La Paz, Cochabamba y Sucre, en las que participó entre 1996 y 2016 con obras en pintura, grabado, litografía y fotografía. También ha desarrollado presentaciones multimedia para festivales nacionales e internacionales; y en 2015 presentó la exposición individual de fotografía “Escénica” en la Alianza Francesa de Cochabamba. 

Como curadora ha sido invitada en la muestra de vídeo Creadores Latinoamericanos para el Festival Mes de la Danza de  España (2010) y en la muestra de videodanza Miradas Latinoamericanas. Ha dictado el taller Movimientos para la cámara, en diferentes Festivales Internacionales de Brasil entre 2012 y 2106. También ganó la Beca Latinoamericana de formación del Festival ‘Videodanzaba’ (2013) en Argentina. 

Como gestora y productora ha sido responsable, entre otros, de la Coordinación General, del Festival internacional de Danza Contemporánea Andanza, del Festival TransformaArte. Ha sido además responsable de los artistas participantes en el Proyecto Jornadas Culturales en diferentes departamentos de Bolivia, en el ahora Ministerio de Culturas.

“Llegué a Cochabamba porque mi hija y motor de todo (la pequeña Tamara) decidió nacer acá. Ella me trajo y Cochabamba me ha tratado más que bien desde mi llegada”, cuenta Sofía Orihuela a Plaza Catorce en una entrevista conseguida especialmente para hablar de la XX Fiesta de la Música. “A poco de mi llegada a Cochabamba –recuerda– comencé a trabajar como Coordinadora Cultural y Coordinadora del Festival de Teatro Bertolt Brecht de Instituto Cultural Boliviano Alemán, del año 2010 al 2013. Fui organizadora del Premio Nacional de Teatro Peter Travesí Canedo 2014, del Festival de Videodanza Cuerpo Digital entre el 2010 al 2017.  También organicé el Festival Nacional de Danza Contemporánea OFF 2015, el Festival Internacional 48 Hours Film Project 2016 y La Fiesta de la Música de la Alianza Francesa del 2014 al 2017. También este año tuve el gusto de ser jurado del Premio Nacional Eduardo Abaroa en la categoría proyectos, Artes Escénicas y Musicales.

Actualmente soy Coordinadora Cultural de la Universidad Privada Boliviana en Cochabamba, ya hace tres años. También soy propietaria de la Casa de Arte La Matraca desde el 2016”.

¿Cómo te hiciste cargo de la Fiesta de la Música?

Comencé a trabajar en la Fiesta el 2014. Todo comenzó con una charla con la directora de la Alianza Francesa de Cochabamba de ese entonces, Marie Soriano, de cómo hacer un evento diferente al que se estaba dando. Ahí la convencí de que me deje darle una propuesta de trabajo que después fue aceptada y comenzamos el trabajo. Marie fue un equipo maravilloso que confío mucho en mi trabajo y aportó de manera maravillosa durante su estadía, no solo a la Fiesta de la Música si no al movimiento cultural local.

¿Cómo lograste convertir la Fiesta de la Música en el gran evento que pudimos apreciar el sábado 17 de junio? Es decir ¿qué trabajo tuviste que realizar para llegar al pico de esta cumbre?

Creo que lo principal fue tener visión de cambio desde el principio y pensar en que la Fiesta de la Música crezca como una plataforma para mostrar los talentos locales, además de tener actividades culturales y medio ambientales que le dieron otro toque a los conciertos. Otro paso importante fue el cambiar los escenarios habituales del evento y llevarlo al parque Lincoln, fue una de las decisiones más importantes, a partir de esa idea se construyó el resto.

Del ¿por qué un parque? fue principalmente por mi hija Tamara, ella nunca podía ver los conciertos y se me vino a la mente que eso pasaba con muchos hijos de los artistas y público en general, así que pensé en hacer un evento más familiar con actividades iniciales que realmente puedan aprovechar el espacio y llamar a gente más diversa del público que ya teníamos. Me gustan los retos así que eso me inyectó un ánimo sin igual, Marie, el perfecto equipo se sumó a la idea y fuimos planeando lo que ahora es la Fiesta de la Música. Y a eso sumamos todo el trabajo de diseño, manejo de redes, prensa, difusión y equipo técnico, luces, sonidistas, la calidad de los escenarios aportó mucho a que el público y los músicos quieran ser parte del evento.

Yo no lo veo como conciertos, lo veo como una plataforma para visibilidad a los talentos locales, que el mercado artístico no se quede en los espacios habituales. 

¿Cuántas personas están detrás y quiénes te han colaborado en toda esta organización?

No es un grupo grande como se piensa o se necesitaría para llevar acabo un evento de esta magnitud, no llegamos ni a media docena, más es como meterle mucha garra y olvidarte de una carga horaria, no existen los fines de semana por ejemplo.

Mucha gente ha trabajado estos años en diferentes ramas, obviamente el equipo de la Alianza Francesa es el principal que lleva muchos años más de los que yo estoy armando el evento en diferentes lugares de la ciudad, en logística y apoyo en producción, y el equipo de mARTadero en difusión y prensa principalmente.

¿Cuál es el apoyo que más destacas?

Por supuesto el de los músicos, ya que sin ellos nada, nada sería posible. Como siempre lo he dicho desde el primer día, ellos son los principales auspiciadores del evento que es un regalo para la ciudad.  Cuando yo entré me dijo la Directora (Marie Soriano) que eran un promedio de 20 a 25 postulaciones, este año 2017 tuvimos más de 100, ahí se nota claramente como subió el interés de los músicos no solamente locales si no de diferentes departamentos, de venir al evento por la gran cobertura y presencia de público que tenemos.

También destaco el apoyo de Marie Soriano (ex directora de la Alianza Francesa), juntas hicimos los cambios con mucho amor. Otros apoyos destacables son: la Secretaría de Cultura de la Honorable Alcaldía Municipal y todas las instituciones que en diferentes formatos colaboraron con el evento desde auspiciadores hasta apoyos culturales.

¿Cuánto tiempo te tomó organizar este evento? 

Se comienza a trabajar aproximadamente en febrero de cada año de manera intensa hasta el fin del evento.

¿Qué cosas feas te pasaron?

La principal fue el cambio de escenarios entre los años 2014 y 2015, cuando estábamos en el espacio urbano central nos daban la Plaza de las Banderas y luego por uno u otro motivo nos quitaban el permiso a semanas del evento y eso generaba un problema de producción y difusión.

¿Qué cosas buenas te dejó esta experiencia?

Muchísimas cosas buenas desde conocer más cerca el círculo musical local, que es tan variado y de muy alta calidad; conocer de manera personal a grandes artistas; el lograr el objetivo de tener un evento de primer nivel para toda la familia; revalorizar de manera distinta el espacio público convirtiéndolo en un escenario artístico cultural; y aprender que realmente se pueden lograr los objetivos con trabajo. Lo que jamás olvidaré es la cantidad de gente que no conocía y que me escribía para agradecerme por el evento, eso me impactó mucho el año pasado.

¿A quiénes agradeces por su apoyo?

Quiero agradecer a las directoras de la Alianza Francesa,  Marie Soriano y Neige Pruvost, que confiaron en mi trabajo para ser parte de este evento tan importante para la Alianza Francesa. A todo el equipo de la Alianza Francesa, a Antonio Villazón, Jhade Cruz, Juan Malebrán del proyecto mARtadero; el Circuito de Centros Culturales de Cochabamba 4Cs; al equipo de  sonido,  principalmente a Marco Velazco, Willy Castillo; al equipo técnico, a la prensa, a todos los artistas, instituciones y amigos que acompañaron este trabajo de una u otra manera.

¿En qué proyectos estás ahora involucrada?

Ahora preparando un Taller de Audiovisual para Argentina en el Festival VideoDanzaBA en agosto. Estoy como Coordinadora Cultural de la Universidad Privada Boliviana y ahora estoy centrada  en el festejo de 25 años que tendremos en octubre y en el retorno del sexto Festival Internacional de Videodanza Cuerpo y Nuevas Tecnologías Cuerpo Digital para noviembre.

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