Literatura

Literatura (8)

La Illa del Siku de Taypi Ayca Italaque

Por Nemecio Huanacu Calamani y Boris Bernal Mansilla

Illa es una palabra que, según el primer diccionario de lengua aymara de Bertonio de 1612, define: “Cualquier cosa que uno guarda para protección de su casa, como chuño, maíz, plata, provisión de ropa y aun las joyas, etc.”.

Gustavo Adolfo Otero en “La Piedra Mágica”, menciona: “Objetos Mágicos-Illas.- Fetiches simbolizaciones de figuras mágicas de tipo bienhechor”.

Frisando Pinedo dice, Illa: “Son talismanes y amuletos destinados a la protección y conservación de los diferentes bienes materiales: vivienda, ganado, riquezas, etc. contra enfermedades, robos y también para favorecer la procreación”.

Los investigadores Manuel Alvarado Quispe y Mary Mamani Tito en su texto “El Origen de las Fiestas Andinas”, citan: “ILLAS.- Es la energía que da la tierra, el aire, el agua y el sol. Es un atrayente de energías, pueden ser objetos como piedras, huesos, colores, símbolos, plantas, nombres animales, semillas, incluso personas o “jaqi illes”. En la actualidad, simplemente se conoce 'como si fuera un amuleto de suerte, aunque la idea es equívoca, dista mucho del significado real, por eso es que muchas personas tienen diferentes objetos o cosas guardadas como amuletos de suerte, y su nombre correcto es la “illa”, en un sentido más amplio, lingüísticamente en el idioma aymara sobrepasa las limitantes en cuanto a la traducción en lengua castellana u otras”. Por otro lado refieren estos autores a la Fiesta de la Illa: “Illa Uru 21 de diciembre solsticio de verano actualmente fiesta de las Alasitas y el Ekeko. Precisamente en el mes de diciembre llega la fiesta de las illas y hasta el mes de enero es la época de la planificación de sueños y metas que durante el año se lograran. Estos sueños están reflejados en las miniaturas que representan la multiplicación del ganado, del dinero, bienes que se hacen realidad en un tiempo determinado, fiesta que se trasladó al 24 de enero, con el nombre de las alasitas o la fiesta del Ekeko”.

Ahora bien, desde épocas prehispánicas estos objetos sagrados tenían una familia o persona encargada de su cuidado, crianza y custodia. Esta responsabilidad en muchos de los casos recaía sobre los Curacas o Caciques, en palabras de Thierry Saignes: “Si bien la población india en su integridad mantiene las costumbres y algunas expresiones propias de su cultura, son sus dirigentes, los caciques, los depositarios de las tradiciones, sobre todo después de que se recluye a los ‘hechiceros’ que eran quienes tenían a su cargo la continuidad del antiguo culto prehispánico, acertadamente dice Millones que: "La pieza clave para el mantenimiento de la religiosidad aborigen fue el curaca" [Millones 1987: 175]. Los caciques eran los únicos que podían asumir el papel de conservadores, más o menos solapados, de los valores indios.

Toca a las creencias y prácticas religiosas. Los cultos andinos privilegian los lugares sagrados de origen (o wakas), las momias de los antepasados (en particular las de los caciques) y algunos rituales expiatorios (confesión y penitencia) o propiciatorios (en caso de crisis climática). ‘Cada familia tiene su confesor señalado que suelen ser los caciques y principales; ordinariamente suelen ser hechiceros a los cuales no osan negar ninguna cosa porque creen que los confesores lo saben todo y que morirían si alguna cosa dejasen’ –advierte un autor de fines del siglo XVl. El poder local que puede generar este tipo de práctica es incomparable con las presiones que podían ejercer otras autoridades españolas. Arriaga, extirpador de idolatrías, relaciona su vigencia con ‘el cuidado y solicitud /de los curacas y caciques/ en honrar y conservar los hechiceros, esconder sus huacas, hacer sus fiestas, saber las tradiciones y fábulas de sus antepasados y contarlas y enseñarlas a los demás’ (1621/1968: 222). Y el inquieto franciscano B. de Cárdenas, al visitar el arzobispado de Charcas, reconoce que ‘algunos o los más /caciques/ fomentan las hechicerías e idolatrías’ (1632, BN, Madrid). Lo que significaría que los caciques no han perdido su papel de intermediarios mágico-religiosos entre los ayllus y el mundo cósmico, sea ejerciendo directamente poderes sagrados, sea amparando a los chamanes locales (a menudo ancianos y ancianas apartados en lugares lejanos)”.

Así los caciques desde la colonia se mueven constantemente entre dos registros de valores antagónicos: la promoción del cristianismo y el fomento de las divinidades locales y de las creencias mágicas. No sabemos si eran los mismos individuos quienes propiciaban ambos cultos o si pertenecían a dos bandos bien distintos. Con esto queda más que claro que los caciques (curacas) poseían un poder espiritual que hacía que sean escuchados y obedecidos por su pueblo, siendo  este poder espiritual la esencia de su legitimidad.

En ese sentido Boris Bernal Mansilla, descendiente del cacicazgo Kutipa de Italaque, cuya familia  mantiene tradiciones ancestrales y profundamente espirituales que guardan una relación profunda con la naturaleza y el respeto por ella, custodia en la actualidad la Illa del Siku.

La Illa Siku es una pieza elabora en piedra volcánica de data aproximada de 400 años de antigüedad con forma de Siku (zampoña de cuatro orificios) con figura de un monito cargado un atado.

Esto denota otro elemento ontológico de que el territorio de la cultura Huarcas guarda la sabiduría ancestral expresada en los Sikuris de Taypi Ayca  Italaque.

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Gonzalo Montero Lara: Una teoría de la ciencia ficción boliviana

Ronald Rodríguez Gonzales (*)

Gonzalo Montero Lara (7 de julio de 1952) es un escritor e intelectual cochabambino, quizás uno de los más queridos. Ha producido como escritor, poeta, comunicador social, humorista. Es además médico familiar y del deporte. Es integrante y miembro fundador de Supernova. Ha publicado los libros: Miradas del Silencio, Rosas de Fuego, Latidos del Tiempo, Huellas de Luna, El Misterio de las Tres Tetillas, Picardías Cochabambinas, Punto G, Apodos de Tarata.

Nos reunimos con él para hablar de un tema que le apasiona, concretamente se encuentra trabajando en una tesis para definir y explicar el fenómeno que estamos viviendo en torno a la literatura cochabambina. Gonzalo Montero plantea el género de la “ciencia ficción boliviana”, como integrante del ramaje de la ciencia ficción latinoamericana.

Reunidos en la mesa de un café de la ciudad, empezamos a conversar sobre el tema en concreto; le pedimos que desarrollara una práctica y esquematizada explicación que empieza así:

La ciencia ficción latinoamericana pertenece a una fragmentación del sentimiento de los autores de toda la literatura universal, por tanto, cada una de las corrientes de los géneros sistematizados o clásicos, hay un surgimiento de las expresiones de naciones sin hegemonía planetaria, cuyas palabras se hallan arrinconadas.

La fantasía como parte integrante de ese ramaje tiene el mismo arrinconamiento casi colonial.

En la década de los ochenta se hizo un acuerdo tácito con los escritores latinoamericanos, sus voces se elevaron al concierto mundial para señalar que sus pueblos también sienten, piensan y fantasean.

En Bolivia antes de los ochenta, existieron de manera aislada algunas obras de ciencia ficción. El tarijeño Oscar Alfaro publicó "Don quijote en el siglo veinte". Luego Don Armando Montenegro: "Víctima de los siglos", probablemente de corte utópico publicado en 1989 (no pudimos conseguir el libro), y luego Werner Pless escribe "Utopía 2487”, donde muestra una sociedad utópica adonde se acomoda un hombre que viene del pasado, descubriendo con asombro el futuro revelado.

El cochabambino Fernando Aracena, en su fabulosa novela “Latinoamérica 2025” muestra una sociedad distópica controladas por un gobierno infame, relata poderes absolutos elitarios de humanos segregacionistas, a ellos se enfrentan grupos subversivos que se dan a la tarea de eliminar a los predecesores, la generación que llevaron a la destrucción de la tierra. Quizás Aracena es el primero en denominar el género como Ciencia Ficción Latinoamericana en la década de los noventas.

Pero para hablar de una tesis en concreto debemos señalar sus elementos teóricos: Fernando Aracena pone la semilla fundamental para el desarrollo de la ciencia ficción boliviana contextualizando hacia Latinoamérica. Existen elementos muy propios de la literatura boliviana de ciencia ficción con relación a la corriente mundial que se asemeja en su cimentación a los clásicos. Sin bien, durante la cultura quechua, dos autores peruanos: José María Arguedas y José A. Lira, recuperaron de las tradiciones orales de los quechuas el cuento llamado “El Joven que Subió al Cielo”, que sin dar una excesiva rienda suelta a la imaginación tiene muchas de las características de una obra contemporánea, acorde al modelo anglo europeo, y hago esta mención porque en Bolivia existe la tendencia de varios autores de recuperar los mitos, leyendas y saberes de nuestros pueblos originario andino amazónicos y otros, como base argumental para sus narraciones. En este sentido, llamamos a estas corrientes literarias definiendo sus ropajes de las culturas de base, definiéndolas como indigenista, nativa, originaria. Personalmente creo que si puntualizamos los aspectos predominantes que es menester señalar:

1.- Los fenómenos ocurren más por la vertiente social que por el cauce tecnológico, esto obedece a la diferencia en el desarrollo de la tecnología con el hemisferio Norte. Refleja la dinámica social que los latinoamericanos percibimos en el día a día. Existe asimetrías sociales, luchas de clases, estigmas de la explotación y la pobreza, atentados ecológicos, corrupción, degradación humana, desvaloración de las sociedades.

En este aspecto muchos autores del establishment podrían considerar que nuestro esfuerzo literario es subversivo. En efecto lo es. Se han estudiado la mayor parte de las obras que existen en la corta historia del género, los autores han creado obras cuyo tema central son guerras de los pueblos oprimidos, contra grupos poderosos, bélica y económicamente, que gozan de todos los privilegios posibles en diferentes universos. Es subversivo lingüísticamente porque genera un neolenguaje a partir de la amalgama de las lenguas originarias con las lenguas impuestas. 

2.- Recupera mitos leyendas y tradiciones de cientos de culturas y pueblos, algunos de los cuales recién van emergiendo con los descubrimientos arqueológicos y sus saberes se los van conociendo a través de la decodificación de sus formas expresivas y mensajes ideográficos, lenguajes, símbolos. Por cuanto su origen se apoya en mitos y leyendas de los pueblos originarios de las diferentes culturas que forman nuestro estado plurinacional. La mitología andino-amazónica, pasando por la bisagra articuladora de los pueblos de los valles meso térmicos del territorio, proveen una rica cantera de material para permitir el vuelo fantástico de esta generación de escritores.

3.- La ciencia ficción boliviana no es esclava de la camisa de fuerza positivista, no existe prisión en el método científico. El postulado camina en un estrecho lindero entre la fantasía y la ciencia. La presencia de seres sobrenaturales, llámese espíritus, dioses, entidades, irreales, es una constante aun hoy en pleno siglo XXI, que no se diferencia mayormente de otras visiones religiosas como las doctrinas judeocristianas, islámicas, hinduistas, etcétera. Por tanto, rompemos los barrotes dando lugar a narraciones, donde lo sobrenatural es presente como una alternativa que explican los sucesos históricos desconocidos, y permite diseñar los mundos futuros con mayores probabilidades.

Esta propuesta literaria contiene signos y símbolos de culturas ancestrales y universales. La rica y misteriosa iconografía de los pueblos originarios son evidentes en este género. El enigmático legado preincaico de Tiahuanaco. Las enigmáticas civilizaciones y restos de culturas como  la Tiahuanacota, Chimú, Nazca, Mochica, Chavin, Paracas, Maya, Tolteca, Azteca,  etcétera, sumados los misteriosos restos arqueológicos de las piedras de Ica, los moais de la Isla de Pascua  y leyendas de cientos de pueblos como los Urus, Araucanos, Onas, Patagones, Hopi, Pueblos…, cuyos restos identificados por evidencias consistentes, y otros solo por los ahora valiosos “fósiles tradición” de muchos cronistas de la colonia; todo esto hace de nuestro pasado un maravilloso pero denso tejido que sugiere que estos pueblos establecieron contactos entre ellos y con civilizaciones de otros continentes y tal vez con otros universos.

4.-  Ante la eclosión científica contemporánea que ha superado en muchos casos hasta las más delirantes predicciones de los llamados profetas de la ciencia ficción en el pasado, nuestra corriente vuelve los ojos a las sabidurías primordiales de las culturas desaparecidas o en la clandestinidad, buscando respuestas sobre el devenir de los tiempos, sin que esto signifique un rezago en el pensamiento, pero sin duda pone en evidencia un intento de retorno a los conocimientos ancestrales.

En una reflexión que realizamos con los integrantes de Supernova, que constituyen la vanguardia boliviana de la narrativa fantástica y de ciencia ficción, sobre el denominativo de esta vertiente que corre varios años en la literatura nacional y mundial, merced a las redes sociales, no es de mayor importancia que la narrativa boliviana lleve diferentes denominativos. Lo importante es que forma parte de un vigoroso tronco que es la narrativa latinoamericana, que en fondo tiene todas las características señaladas con ciertos matices diferentes. Varios países hermanos como Perú, Argentina, Ecuador, Brasil, México,  realizan una tarea integrando lazos con todo un conglomerado de escritores latinos con el objetivo común de desarrollar este género en beneficio de nuestros propios pueblos y naciones, organizando además congresos, encuentros y antologías con este propósito.

(*) El autor es escritor boliviano, ganador del Premio Nacional de Literatura Santa Cruz 2011.

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La realidad del idioma Quechua

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha declarado el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, con el propósito de llamar la atención sobre la pérdida de los idiomas nativos en el mundo y la necesidad de conservarlos y revitalizarlos.

La medida fue propuesta por los 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e impulsada por Bolivia, uno de los pocos países del mundo que reconoce, además del español, otras 36 lenguas indígenas, muchas de ellas en peligro de extinción pero otras, como el aymara y el quechua, que van en proceso de fortalecimiento.

Como se anunció oficialmente en diciembre del 2016, el objetivo de esta propuesta de la UNESCO es "llamar la atención sobre la grave pérdida de lenguas indígenas y la necesidad apremiante de conservarlas, revitalizarlas y promoverlas y de adoptar nuevas medidas urgentes a nivel nacional e internacional".

Para la Unesco, el acceso a la educación en lengua materna y el dominio de ésta permite a los ciudadanos del mundo la adquisición de habilidades básicas de lectura, escritura y aritmética. “Las lenguas locales, especialmente las minoritarias e indígenas, transmiten culturas, valores y conocimientos tradicionales, desempeñando así un papel importante en la promoción de los futuros sostenibles”, señala la UNESCO.

Siguiendo esta consigna, la idea de Plaza Catorce es realizar una serie de entrevistas y artículos sobre el idioma quechua en particular y sobre las lenguas indígenas en Bolivia en general y --considerando su conocimiento sobre el idioma quechua--, a continuación presentamos una entrevista lograda con Néstor Negretty Gallego, lingüista cochabambino que tiene como lenguas madres el castellano y el quechua.

Nuestro entrevistado estudió la primaria y la secundaria en el colegio Ramón G. Prada de Sacaba y siguió la carrera de Lingüística en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).  Según cuenta, se inició en la enseñanza del quechua cuando ganó “la auxiliatura de docencia de la materia de Quechua en la carrera de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas” de la UMSS. Negretty ha sido auxiliar de docencia y auxiliar de Laboratorio de Lenguas. En su carrera laboral, figura también el haber sido traductor de quechua de la Asamblea Legislativa Departamental de Cochabamba. Trabajó además en el Instituto de Lengua y Cultura de la Nación Quechua y fue docente de Curso de Invierno de la Universidad Católica. Actualmente es docente en la carrera de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas de la UMSS y en la Universidad Indígena UNIBOL Quechua Casimiro Huanca.

Entre los años 2012 y 2017 Negretty ha publicado varios artículos en el periódico  Los Tiempos y Tiempo Universitario de la UMSS. El 2016 publicó el libro “Lengua y Cultura”, el 2015 presentó un libro de cuentos y tiene en proceso de producción un texto de enseñanza y aprendizaje del quechua y el “Vocabulario Lingüístico Trilingüe Inglés-Quechua-Castellano”.

La ley que obliga a los medios de comunicación en Bolivia a difundir idiomas nativos en sus espacios ¿sirvió de algo? ¿Se cumple esta norma?

La  Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas que en su artículo  Nº 18 obliga a los medios de comunicación a emitir contenidos en idiomas nativos, desde mi punto de vista “se cumple muy poco”, ya que gran parte de los medios de comunicación no difunden  contenidos en idiomas nativos. En el caso específico de Cochabamba, se ve que dos medios escritos y unos dos medios televisivos difunden en idioma quechua. Sin embargo, es un avance significativo la presencia de idiomas nativos en medios tan importantes.

Con las normativas vigentes ¿usted considera que la difusión del quechua y de otras lenguas indígenas en Bolivia ha mejorado?

Obviamente la difusión del quechua en los medios de comunicación ha mejorado en los últimos años, la presencia del quechua en canales de televisión y medios escritos supone un avance significativo en favor del quechua. Gracias a las normativas vigentes se ve la presencia del quechua, no solo en medios de comunicación, sino en el sistema universitario. Por ejemplo, las universidades Indígenas de Unibol exigen la redacción y defensa de tesis y tesinas en lenguas indígenas.

Aparentemente la divulgación de textos escritos en quechua ha aumentado en los últimos años. ¿Usted cree que esto se debe a las normas vigentes? Y por otro lado, ¿cree que es suficiente la difusión alcanzada hasta el momento?

Considero que ha aumentado la divulgación de textos escritos en quechua en los últimos años, por un lado. Para la enseñanza y aprendizaje del quechua es necesario textos de apoyo, por ejemplo en los colegios, universidades, etcétera, por ello, los docentes  han visto la necesidad de crear materiales de apoyo.

Por otro lado, la divulgación de esos textos de apoyo no es suficiente, la sociedad requiere textos de apoyo con las cuatro habilidades del lenguaje “escuchar, hablar, escribir, leer” en diferentes áreas: salud, educación, economía, etcétera. Todo ello, evidentemente, es gracias a las normas establecidas por el Estado. En la actualidad hay textos, tesis, diccionarios, manuales,  artículos, ensayos y demás en quechua.

¿Qué hacen las instituciones de Cochabamba, como la Gobernación y Alcaldía, para mejorar la difusión y el uso del idioma quechua. Deberían estas instituciones hacer algo?

Las instituciones en Cochabamba, en este caso la Gobernación y la Alcaldía hacen pocas acciones en favor del quechua, es más, hasta donde yo sé, ni siquiera incentivan el aprendizaje del quechua. Lo adecuado es que debería  haber spots publicitarios en quechua, apoyo a la publicación de libros y diccionarios en quechua. Sin embargo, ese rol de difusión y apoyo al quechua por Norma es tuición  del Instituto de Lengua y Cultura de la Nación  Quechua.

Desde la academia a la cual usted pertenece, ¿cuáles son los trabajos que se realizan en favor del idioma quechua?

La carrera de Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas de la UMSS, a la cual pertenezco, se enfoca sobre todo en la enseñanza del quechua a través de Laboratorio de Lenguas. Este laboratorio, dependiente de la carrera de Lingüística ofrece cursos de idiomas, en este caso el quechua, a diferentes carreras y al público en general, para el aprendizaje del quechua. Son pocos los o las docentes que se dedican a la investigación, fortalecimiento y difusión del quechua, ya que no se cuenta con recursos económicos, la burocracia en la universidad no permite apoyo económico eficiente a ningún tipo de investigación o publicación de textos “a personas individuales”, eso se ve por lo menos en mi carrera. Sin embargo, pese a ello, algunos docentes se ven en la necesidad de elaborar, publicar, investigar, difundir textos y artículos por sus propios medios.

¿Existes estadísticas recientes sobre el uso del quechua en Bolivia?

Según los datos del último censo, se tiene 2.500.000 quechua-hablantes en todo el país, por tanto es la lengua indígena con mayor número de hablantes, desconozco otros datos.

¿Los quechua-hablantes siguen transmitiendo el idioma a sus hijos?

Se tendría que analizar desde dos perspectivas, por un lado, desde hace mucho tiempo el quechua era visto como lengua inferior, “sin futuro”, por ello, los quechua hablantes no transmitían el quechua a sus hijos, es decir, no había una transmisión intergeneracional del idioma. De hecho, se creía que solamente en Bolivia y otras regiones del continente se hablaba el quechua, por ello, no había necesidad de transmitir, mucho menos incentivar el aprendizaje. Sin embargo, en la actualidad se sabe que el quechua es una lengua mundial, es decir, en las mejores universidades del mundo  se enseña el quechua a través de programas, talleres, teatro, programas de radio, etcétera, y en algunos casos forma parte de la malla  curricular en las carreras de Antropología, Lingüística, Arqueología, Historia y otras.

Además, con las políticas lingüísticas en nuestro país, el rol del quechua ha mejorado considerablemente. Todo esto se ve en el interés de los funcionarios públicos en el aprendizaje del quechua, razón por la cual muchas instituciones  ofertan cursos de quechua. Viendo todo esto, los quechua-hablantes de alguna manera están conscientes de transmitir el idioma quechua, aunque obviamente en mejor grado.

¿Cómo cree que el idioma quechua puede ser más visible en los medios de comunicación?

Para que el quechua sea visible en los medios de comunicación se debe considerar estos aspectos: Primero, los medios de comunicación en general deben adecuare a la norma, es decir, La  ley General de Derechos y Políticas Lingüística en el artículo  Nº 18 señala que “los medios de comunicación oral, escrita y virtual, deben incorporar espacios de difusión sobre la diversidad lingüística”, por tanto, debe haber espacios de difusión del quechua, lamentablemente son pocos los medios que tienen destinados espacios al quechua. Segundo, las autoridades departamentales deben crear spots publicitarios en quechua, spots publicitarios de incentivo, apoyo al idioma, exigir y controlar el aprendizaje del quechua a los funcionarios públicos, hacer cumplir la Ley de Derechos y Políticas Lingüísticas, tanto a los funcionarios como también en los medios de comunicación.

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Carlos Vera Vargas recibe premio de Editorial La Hoguera

El galardonado escritor cochabambino Carlos Vera Vargas recibe esta noche, en el marco de la XVIII Feria Internacional del Libro de Santa Cruz, un premio de Bs 10.000 y la edición del libro “La resonancia de los estornudos fóticos y otros cuentos”.

En febrero pasado, Vera Vargas, junto al paceño Marcelo Iván Martínez Meneses, se convirtieron en ganadores del primer Concurso Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes Abrapalabra y Puraletra, respectivamente, lanzado por el Grupo Editorial La Hoguera. La premiación se realizará hoy 1 de junio, a las 20:30, en el salón Sebastián Molina de la FIL cruceña.

En febrero, la casa editorial anunció que entre 22 propuestas de cuentos para el concurso Puraletra (para lectores entre 11 y 18 años) y entre 13 propuestas para Abrapalabra (para lectores entre 5 y 10 años) se eligieron las obras de Vera Vargas y Martínez Meneses.

Carlos Vera es psicólogo de profesión y uno de los escritores de literatura infantil y juvenil más importantes del país. El 2014 ganó dos premios nacionales de literatura: el Premio Nacional de Novela Juvenil y el Premio Nacional de Literatura Infantil con los libros: “Dos gatos mojados y el caso del paraguas” y  “Un exquisito huevo astronómicamente frito”.

Carlos Vera también ha recibido el Primer Premio de Novela Juvenil (Santillana, 2009) y resultó finalista en dos concursos en Colombia y desde 1986 publica cuentos infantiles, obras de teatro y novelas juveniles como: “Mi burrito se llama Carmelo”, “Carmelito de lunes”, “El hombre de la cueca”, “Este patio es nuestro”, “Entre ladrillos y perejiles”, “El sombrero blanco del señor que no era mi tío” y “El vuelo del murciélago barba de pétalo”, entre otros.

Para este concurso de La Hoguera el escritor cochabambino presentó “La resonancia de los estornudos fóticos y otros cuentos”, historias con  pincelazos de cultura general, con humor muy fresco, una buena dosis lúdica y finales inesperados. “Son cuentos donde temas como la amistad, la familia, los valores  y las aventuras de la adolescencia, cobran importancia”, dice la editorial cruceña sobre esta obra premiada.

Nacido en La Paz, Marcelo Martínez es educador, escritor, guionista y gestor cultural. Ha publicado los cuentos “Minotauro de Umajalanta” y “Lápida curiosa”. Es coguionista del cortometraje “Un hombre a la justicia”, ganador del concurso Cuéntanos tu Historia en un Guion Cinematográfico. El 2015 fue acreedor del Premio Eduardo Abaroa, en la categoría Fomento a Proyectos de Investigación Histórica; el mismo año obtuvo el Premio Nacional de Novela Juvenil con “Offine. Rastros de ausencia”. Para el concurso de La Hoguera se presentó con “El ratón de campo y el papachiuchi y otros cuentos”, inspirados en los pueblos de Bolivia. "Se trata de relatos con un vocabulario claro y sencillo, con gran fantasía, personajes bien definidos y con mensajes modernos. Son cuentos donde valores como la amistad, el amor hacia la naturaleza y el coraje toman sentido", dice la citada editorial.

Esta noche, además, La Hoguera presentará las bases para el II Concurso Nacional de Literatura para Niños y Jóvenes Abrapalabra y Puraletra. El plazo de entrega de los trabajos es el 20 de diciembre y el 20 de febrero de 2018 se sabrán sobre los ganadores. El premio es de Bs 10. 000 para cada categoría y la publicación de la obra. El detalle de las bases se puede leer en www.lahoguera.com o en el stand de La Hoguera en la FIL de Santa Cruz. Para este año el género elegido en la versión Abrapalabra (lectores de 5 a 10 años) será cuento, mientras que el género para el concurso Puraletra (lectores de 11 a 17 años) es novela corta.

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Quwimantawan Ankamantawan

Néstor Negretty Gallego (*)

Juk pacha, mama quwiqa iskay wawitanwan juk jutk´upi kawsakusqanku ñin. Mama quwip wawakunanqa manaraq jatuchiqchu kasqanku. Jinamanta juk p´unchaw mama quwi wawakunanwan chay jutk´umanta mikhunata mask´aq lluqsimusqanku. Jawapitaq mama quwi wawakunanta kay jinata ñisqa: --tukuy chiruta qhawanankichik tiyan, imaptinchus ankakuna, atuqkuna kaypi tiyan, ñispa wawakunanta sumaqta  umanchasqa.

Wawakunantaq mana kasuspa, pukllaq churakusqanku, jinallamanta juk jatun anka  janaq pachamanta rikurimusqa, chanta mama quwi ankata rikuspa wawakunanta qhaparisqa, --Jutk´uman ayqiychik, utqhayta pakakuychik, imaraykuchus anka jamuchkan, ñispa wawakunanta waqllasqa. Chaymanta juch´uy quwikunaqa atiy mana atispa chay jutk´uman ayqichkasqanku, ayqichkaptintaq jukllata juk juch´uy quwita jap´iytawan anka apakapusqa. Chay jutk´upitaq mama quwi anchatapuni waqasqa ñin. chayrayku juk wawanta kay jinata ñisqa; --wawitay  qhawakunkipuni, sichus manaña kaypi kasaq chayqa, sumaqtapuni qhawakunki wawitay!!!, waqay waqay wawanman ñisqa, chay tutantaq mama quwi ancha llakisqapuni kachkasqa ñin.

Q´ayantin p´unchawpiqa, manchachikuspa chay jutk´umanta lluqsimusqanku, chay pampapitaq tukuy chiruta qhawarispa mikhuchkasqanku. Jinamanta wak ankañataq rikurimusqa, juch´uy quwitaq mamanta ñisqa  --mamay utqhayta jutk´uman ayqina chay anka kayman phawamuchkan, chayrayku watiqmanta ayqichkasqanku ñin, chaypitaq juch´uy quwi urmasqa, chayrayku paytañataq  anka jap´iytawan sult´ichichkasqa ñin, chayrayku mama quwi wawanta rikuspa kutirimusqa, yanapaq risqa ankap ñawpaqinpi wich´ukusqa. Jinamanta mama quwiqa wawanrayku  kawsayninta qusqa.

(*) El autor es parte del Laboratorio de Lenguas, de la carrera de Lingüística Universidad Mayor de San Simón.

Eficiencia en el modelo occidental desde teoría social

Diálogo cultural para (sobre) vivir bien en la globalización. 

Alvin Guardia (*)

El argumento del libro es: producir los medios de existencia con teoría social contribuye a mejorar las condiciones de vida. La producción de alimentos, medicinas, casas, servicios básicos, libros tiene una realidad objetiva. Cumplir con esa realidad objetiva es ser eficiente. La realidad objetiva se puede observar, tocar y medir. La eficiencia determina las condiciones de vida e influye en la imagen de los países. Bolivia no es eficiente a comparación de otros países. La teoría social de Occidente puede explicar por qué no hay que asumir que se es eficiente. También puede mostrar qué hacer para serlo. Se puede apropiar la teoría según la realidad propia, dialogar con Occidente en lugar de copiar al pie de la letra lo que dice. Hacerlo es ser pragmático. En la globalización, la eficiencia es una condición para atraer dinero de afuera y una categoría según la cual los países son evaluados.

Según una lectura del paradigma sociológico Constructivismo Estructuralista, la eficiencia depende de la habilidad de un individuo para hacer algo. Los títulos educativos no miden con exactitud la habilidad de un individuo. Se puede tener títulos académicos, libros y máquinas para producir medios de existencia, pero la producción será ineficiente si no se tiene la habilidad necesaria. Las reglas del juego determinan cuánta importancia se da a la eficiencia. La contratación de una persona puede depender tanto de su habilidad como de pagar un monto de dinero. Esto depende de la mentalidad que una sociedad produce en cada uno de sus miembros. En Occidente, la eficiencia es fuente de reconocimiento y un criterio importante para organizar la sociedad. Otras fuentes de reconocimiento y maneras de organizar la sociedad tienen menos peso que las del Modelo Occidental porque no producen buenas condiciones de vida. Un presidente elegido con el noventa por ciento de los votos no implica que el país a su cargo produzca sus medios de existencia eficientemente.

Según una lectura de las Teorías de Orden Social, los medios de existencia se producen coordinando y cooperando. Los componentes del orden social son la coordinación y la cooperación. Cuando no hay orden social, hay conflicto y cambio. Los medios de existencia no se producen eficientemente en esas condiciones (por ejemplo los bloqueos producen falta de materiales). El orden social se mide según cómo coopera y coordina cada individuo. El orden social de Occidente es espontáneo, funciona según interdependencias en mercados. El orden social para la producción de los medios de existencia es un tema que incumbe a todos. Las personas usan el comportamiento asertivo: reconocer los conflictos de intereses personales y buscar soluciones basadas en la mutua cooperación. El comportamiento asertivo no es autoritario. El comportamiento asertivo implica tratar objetivamente la eficiencia. El orden social y el comportamiento asertivo son resultado de la educación. 

Según una lectura de las Teorías de Desarrollo, el Modelo Occidental se basa en el liberalismo/capitalismo. Él es históricamente más eficiente que el estatismo. La amenaza más tangible del capitalismo es producto de las diferencias culturales de Occidente con otras civilizaciones, no de un sistema económico alternativo. Volver al pasado no es pragmático, aunque sea para defender la cultura propia. El orden social del pasado no es eficiente. Tampoco es pragmático concentrarse en los factores externos de desarrollo. Un factor externo es la influencia de instituciones como el Banco Mundial. La eficiencia depende de cómo decide organizarse una sociedad y de cómo actúa en la realidad objetiva. Las diferencias entre la sociedad tradicional y la moderna (cuyo prototipo es la sociedad occidental) ilustran el camino a la eficiencia. En la sociedad moderna la autoridad funciona según normas racionales y burocráticas,  en la tradicional según el criterio personal.

La eficiencia es un tema inevitable para mejorar las condiciones de vida. Occidente no está libre de problemas, pero no tiene los problemas que tienen los países de ingreso bajo para producir sus medios de existencia. Su teoría social produce buenos resultados en cuanto a eficiencia. No producir eficientemente los medios de existencia es producto de un uso arbitrario de los recursos. Regular esta arbitrariedad beneficia a todos ya que todos sobreviven con medios de existencia. Como los individuos y grupos tienen intereses distintos, lo pragmático sería que todos apunten hacia ese objetivo desde su interés propio. La teoría social da resultados cuando se la usa como habilidades. No basta tener un libro o algún certificado de capacitación acerca del comportamiento asertivo para que este contribuya a la eficiencia de la producción de los medios de existencia. Mientras más personas aplican teoría social, mejores condiciones de vida tiene un país.  

 

(*) Licenciado  en Sociología (titulado por excelencia académica) por la Universidad Mayor de San Simón y Master of Arts  in Latin American Studies (Holanda).

Contacto lingüístico

Influencia del castellano en el quechua

 

 

(*) Nestor Negretty Gallego

 

En el ámbito de las lenguas en contacto, cabe mencionar los cambios que sufren las lenguas no deben ser entendidos como un deterioro, sino más bien como un enriquecimiento por el contacto social y lingüístico. Por lo cual los enunciados no se establecen atendiendo únicamente  a criterios formales, sino sobre todo en razón de su funcionalidad pragmática.

 

En este proceso sociolingüístico, las lenguas  son susceptibles  a experimentar  préstamos lingüísticos; tal es caso del contacto lingüístico entre el castellano y el quechua. Por tal razón, el contacto entre castellano y quechua ha generado a lo largo del tiempo la formación de diversos tipos de fenómenos lingüísticos, ya sean de carácter léxico, fonético, fonológico o morfosintáctico. En cuanto a préstamos lingüísticos, el quechua experimenta cambios lingüísticos que se manifiestan en el uso del diminutivo y la pluralización prestados del castellano.

 

 

El diminutivo

En este primer caso, por influencia del castellano, el quechua sufre este cambio, “El diminutivo original en quechua  es el sufijo CHA actualmente en desuso en Bolivia, sin embargo, para marcar esta característica se usa con bástate frecuencia el sufijo diminutivo ito-ita por influencia del castellano en el contacto de dos lenguas usadas alternadamente” (Laime: 12: 98), por ejemplo,  diminutivos en palabras terminadas en A o U “llaqta-khuru”: llaqtita (pueblito), khuritu (gusanito) o diminutivos en palabras terminadas en I      “qhari-warmi”: situ, sita: qharisitu (hombrecito), warmisita (mujercita).

 

 

La pluralización

En este segundo aspecto, la pluralización del quechua es el sufijo KUNA, según Laime, “la forma autentica de pluralizar los sustantivos en quechua es con el sufijo kuna”, sin embargo, por influencia del castellano la “S” se usa bastante; ejemplo: “Wasi” (casa), wasikuna (casas), la forma correcta de la pluralización, no bastante, es muy frecuente la utilización de  “wasis” (casas).  Es más, el uso de la pluralización va más allá de lo “adecuado”, es decir, se escucha a menudo el uso de la pluralización de  dos o hasta tres veces, ejemplo: runa-s-kuna-s (personas).

 

Tomando en cuenta  desde la perspectiva de la funcionalidad pragmática, tanto el diminutivo castellano “ito-ita” y la pluralización “s”, prácticamente ya forman parte de la lexicografía quechua.  Por tanto, no solo hay influencia del quechua en el castellano; sino viceversa.

 

(*)  El autor es parte del Laboratorio de Lenguas de la carrera de Lingüística de la Universidad Mayor de San Simón.

LIBROS/REVISTAS

Nuevo número de la revista Look

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Bella, enigmática y fugitiva

Cuento de Demetrio Reynolds *

CUANDO LLEGASTE al mercado “Chuquimia” (creo que fue a eso de mediodía) el minibús de turno para salir a Yocalla ya estaba casi lleno; aparte de ti sólo faltaban dos pasajeros. Al frente de donde pudiste ubicarte había una chica que te llamó la atención. Te gusta conversar con la gente que viaja contigo; incluso bromeas  en  el idioma nativo de tus coterráneos. Esta vez, dirigiéndote a la muchacha, dijiste: “No quisiera que se  me pierda este  bolso; contiene oro de buenos  quilates ¿me lo puedes ver un rato?”.  Y ella, sin mirarte,  con una señal de la cabeza,  aceptó. Al regresar con unas cuantas cosas que fuiste a comprar, ratificaste tu primera impresión: “Realmente es bonita”.

“Pero  por lo visto, alguien ya se lo dijo. ¡Qué  mal! A las mujeres agraciadas es mejor  verlas de cierta distancia y admirarlas en silencio; porque al saberse bonitas empiezan a afearse por dentro. No todas, claro está. Y ¿te enamorarías? No, claro que no. Las mujeres  muy bellas  están bien  para ajenas que para propias. Suelen ser reliquias de escaparate, de público y de disputa”.

Arranca el vehículo. 

Supones que está yendo a reunirse con sus amigos o sus  parientes en el balneario que está cerca de  Tarapaya. Calculas que por lo menos tendrás una media hora para poderla  ver de cerca. Por su actitud displicente y desdeñosa, no fue fácil entablar el diálogo con ella, y también porque el impacto de su belleza parece que te hubiera obnubilado. ¿Pero, además,  para qué? 

Con el movimiento  en las curvas, por momentos se rozan tus  rodillas con las de ella; pero parecía  no importarle en lo mínimo esa situación que, por lo demás, era inevitable.

Corría veloz  el vehículo. No tardaron en cruzar ese cañadón alto y rocoso llamado “La puerta” Y en verdad es  como una puerta. Viniendo del norte, no hay otro acceso a Potosí. Es una especie de túnel a cielo abierto. El camino cruza casi por  la orilla de un pequeño y sinuoso riacho que arrastra aguas densas y espumosas, esas que bajan de los “socavones de angustia”, contaminadas de copajira.  

Disimuladamente has empezado  a observarla. “Debe de creer que es una reina a quien sólo hay que rendirle  pleitesía, piensas un poco dolido por su desprecio.   No sabe que lo que ostenta es apenas un destello fugaz. Hoy luce muy hermosa; mañana será una flor marchita; pasado, sólo  un recuerdo. Está en esa edad en que las mujeres alcanzan en su vida el máximo nivel de  belleza física. No debe de tener más de 18 años; de  algo más de mediana estatura, de porte esbelto y contextura delgada; bajo el suéter anatómico se insinúa el discreto relieve  de sus pechos. No representa la imagen sensual que induce al deseo. Pero lo más  sorprendente es que no  hay en su rostro nada artificial; sus labios, sus cejas y sus párpados tienen  el color que la natura les dio. ¡Qué diferente a las que se  exhiben en las pasarelas comerciales o a las que se “arreglan” para concursar! Como está junto a la ventana, parece entretenerse con la visión del paisaje. Hay en la expresión de su semblante una risueña serenidad. Un pintor hubiera querido retratarla...   ¿Esta gloriosa criatura de dónde  habrá salido?”.

Ahora se desliza el motorizado por un suave declive de la carretera asfaltada. De cuatro mil metros y pico de altura en que está la Villa Imperial se desciende  a algo más de  tres mil. Es marzo, un día templado de pleno sol a esta hora. Afuera ya sopla viento un poco  frío; el invierno se  anuncia. Las ventanillas están cerradas, pero se respira dentro un aire relativamente puro.  Y no obstante, le ha invadido  el sopor; de rato en rato cierra los ojos. Ahora se la puede ver más libremente, sin que la curiosidad le moleste.

Unos minutos más y  Tarapaya estará a la vista. En esta pequeña aldea nació un ex presidente de Bolivia, cuyo nombre  lleva la Universidad Autónoma de Potosí, Tomás Frías. Tal vez ella no sabe eso ni le interesa. El vehículo dobla hacia la izquierda para empalmarse con la carretera troncal. Al ver que no da señales  de bajarse en el cruce,  como tú suponías, te preguntas aún más intrigado: “¿Quién es y a dónde está yendo?”.  ¿Es actriz de tablas o de cine acaso? ¿Es una misionera religiosa?  Pero así como se la ve, solitaria, no encaja en ninguna conjetura racional.

Ahora el camino avanza por medio  de una campiña más pintoresca;  a cada lado  hay sementeras repletas de maíz, papa y  haba. Ya los frutos van madurando y  se pinta  el paisaje con ese  color de oro viejo típicamente otoñal.

Como para enfocarla con una cámara, mantiene la cabeza erguida y mira al frente; observa por la ventana trasera del vehículo el camino que se va quedando atrás. ¡Qué bonita es! Tiene el cutis limpio, fresco y lozano. Parece que aún no ha pasado por su vereda ninguna pasión sentimental, de esas que suelen marchitar la vida. Alguien ha dicho que una mujer hermosa  es una obra de arte  esculpida  por la mano maestra de la Providencia, por eso es frágil y delicada. No resiste mucho el paso del tiempo”.

Por asociación de ideas, te ha venido a la memoria el recuerdo de aquel famoso personaje de Oscar  Wilde. Para disfrutar de los encantos de esta muchacha,  quisieras   ser  el Dorian Gray de la novela; así  de joven y guapo,  y que  algún poder mágico  te convirtiera  en un Don Juan, el irresistible galán de la leyenda. Y no es gratis, claro;  hay que pagar la  alta  factura que  Dorian pagó. Viene esa cuenta apenas desaparezca la alucinación, y entonces serías ¡quién sabe! ese hombre desfigurado que se desplomó al pie del magnífico retrato...  

Ahora te dejo correr, en otro vehículo, por los caminos de la  quimera. Ella ha anunciado que se ha de bajar  en Totora “D”. Y yo también allí me bajaré, has dicho con ese lenguaje enigmático de las almas enamoradas ya se comunicaron antes.  Te ha dicho  que también ella se sentiría feliz a tu lado. Se llama Dulcinea, y tú llevas  dentro la armadura simbólica del  Caballero de la Mancha”.

-          Maestro, hemos cambiado de idea. No se detenga en ninguna parte. Siga por la otra ruta, por la que no se acaba nunca…   

Yocalla, a  marzo de  2017.

(*) El autor es escritor y columnista de Los Tiempos de Cochabamba.

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