Jesús Lara y José María Arguedas, literatura indigenista

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Jesús Lara Lara (izq.) y José María Argedas. Internet Jesús Lara Lara (izq.) y José María Argedas.

Juan Clavijo Román (*)

No es nada fácil escribir y analizar a dos grandes intelectuales indigenistas de Latinoamérica, como son Jesús Lara Lara (Bolivia 1898–1980) y José María Arguedas Altamarino (Perú 1911–1969). Estos dos grandes, nacieron y vivieron en comunidades indígenas, comieron, bebieron, cantaron y lloraron con ellos, palpando las humillaciones, explotaciones y la miseria del indígena. De ahí surgen novelas, cuentos, ensayos, poemas que son descripciones vivenciales; pero tienen el valor de rescatar la realidad del indígena y mostrar su rebelión ante terratenientes insensibles.

No solo los une la cuna humilde de sus vidas, los une el espíritu rebelde y revolucionario de sus convicciones. Luchadores por los pobres y marginados. ¡Qué grandeza!

El indigenismo nacido en ellos, era acción de vida, propuesta real, cuna de rebeldía. Sin sus voces está América no hubieran tenido la oportunidad de conocer la realidad del “otro mundo” indígena. Serán inmortales porque han sembrado identidad y conciencia revolucionaria en nuestra América morena.

CARACTERIZACIÓN DEL INDIGENISMO: El indigenismo contiene doctrina y partido, busca lograr las reivindicaciones políticas, sociales y económicas, para todos los indios de Iberoamérica.

Los indígenas se consideran marginados, porque no son partícipes de los beneficios que ostenta la civilización en general, no se les reconocen sus derechos humanos, son explotados, marginados, destinados a vivir en la periferia y en pésimas condiciones de habitabilidad.

Los indígenas piden un trato igualitario con mayor participación ciudadana y social de su clase.

CONCEPTOS DEL INDIGENISMO: Alejandro Marroquín, en su libro “Balance del Indígena. Informe sobre la política indigenista en América” (1972), dice: “Es la política que realizan los estados americanos para atender y resolver los problemas que confrontan las poblaciones indígenas con el objeto de integrarlos a la nacionalidad correspondiente”.

El Instituto Indigenista Interamericano (1991), dice: “Es una estimulación política y una corriente ideológica, fundamentales ambas para muchos países de América, en términos de su viabilidad como naciones modernas, de realización de su proyecto nacional y de definición de su identidad”.

Barre (1982) en su libro “Políticas indígenas y reivindicaciones indias en América Latina”, dice: “La palabra ‘indio’ ha sido recuperada por los indios mismos como signo de identidad y de lucha. Y el término indianismo, deriva de indio, se vienen utilizando en los últimos años para designar la ideología reivindicativa de los indios y su lucha contra el colonialismo interno en contraposición al indigenismo nacido del interés, no exento del paternalismo, de los no indios por los indios y que “se ha traducido a través del Estado en aparato ideológico del estado característico de América y destinado a reproducir la situación colonial interna en los pueblos indios y su condición de minorías sociológicas”.

EL INDIGENISMO EN LATINOAMÉRICA: El indigenismo es una corriente del siglo XX (1920–1970), con grandes exponentes en México, Perú, Ecuador y Bolivia. En realidad no es un pensamiento indígena, más bien es una reflexión española, criolla y mestiza.  Se considera como un movimiento indígena, que se ve desde lejos, pero para no cambiar las condiciones socioeconómicas de los indígenas, naciones originarias, pobres y marginados.

Los precursores del indigenismo se incuban en literatos, músicos, pintores y hasta cineastas. En los años de 1920, siglo XX, se publica el libro “Siete Ensayos de la interpretación de la realidad peruana” (1928) de José Carlos Mariátegui, donde dice del indigenismo: “Es un movimiento de reivindicación y un abierto compromiso con las luchas contra la explotación social, política, económica y cultural de los que son parte los indígenas de las diferentes regiones americanas”.

En Bolivia “Raza de Bronce” (1909) de Alcides Arguedas y “Pedagogía Nacional” (1910) de Franz Tamayo, dan los cimientos del indigenismo. Otras obras que hablan de indigenismo: “Cuentos andinos” (1920) del peruano Enrique López Albujar, “Huasipungo” (1931) del ecuatoriano Jorge Icaza, “El mundo es ancho y ajeno” (1941) del peruano Ciro Alegría. “Los ríos profundos” (1958) del peruano José María Arguedas. En el cine boliviano a Jorge Sanjinés en “Ukamau” (1966) en quechua y aymara.

En el muralismo mexicano, se incorpora el elemento indígena en las obras de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

INTELECTUALES INDÍGENAS BOLIVIANOS: Del libro “El indigenismo y los movimientos sociales en Bolivia” (2014), de Roberto Choque Canqui, expresa: “Los intelectuales indigenistas bolivianos generalmente fueron criollo-mestizos: literatos, pintores, historiadores, políticos y educadores indigenistas. Para sus reflexiones, aprovecharon las coyunturas políticas y sociales, especialmente sobre la “redención del indio”. Entre los destacados indigenistas educadores del siglo XX que aportaron con sus reflexiones en Bolivia se encuentran: Elizardo Pérez (1962), Alfredo Guillén Pinto (1919), Rafael Reyeros (1946), Toribio Claure (1949), Carlos Salazar Mostajo (1984) y Bernabé Ledezma (1953). Estos se distinguieron en el campo de la educación indígena y su obra educativa abarca desde 1931 hasta las postrimerías de 1960.  Otros se dedicaron a los estudios sobre la problemática indígena, analizando los factores étnicos y sociales, fueron en pro o en contra en diferentes situaciones. Entre los intelectuales y políticos, se encuentran: Franz Tamayo (1910), Alcides Arguedas (1909), Bautista Saavedra (1971), Abel G. Retamoso (1927), Tristán Marof (1934), Pastor Valencia Cabrera (1945) y Alfredo Sanjinés (1945). Sus reflexiones fueron importantes para los debates étnicos, políticos y socioculturales. Incluímos a Jesús Lara (1956). Entre otros estudiosos están Jorge Alejandro Ovando Sanz (1979), quién analiza el indigenismo e indianismo desde la perspectiva teórica, histórica, socialista y nacionalista”.

“La literatura de estos intelectuales indígenas bolivianos, estaba alrededor del latifundio, siendo lo más criticado por la explotación y servidumbre de los indígenas en beneficio de la casta de los terratenientes. Se critica las costumbres sociales de ese tiempo, tratan de rescatar las visiones propias de los habitantes del campo, como símbolo de pureza y genuino encuentro del hombre con la naturaleza”.

“La novela indigenista fue tomar al medio con un propósito de reivindicación social, por lo que tiene una narración descriptiva y militante como características literarias. En lo descriptivo dan valor al indio, a lo local, la tierra y la gente. En lo militante es obtener reformas a través de la rebelión”.

VIDAS PARALELAS, JESÚS LARA Y JOSÉ MARÍA ARGUEDAS: El presente trabajo realiza una comparación entre estos dos grandes intelectuales indigenistas, resaltando de cada uno de ellos, su mejor producción, así tenemos “Yanakuna” de Jesús Lara y la otra novela “Los ríos profundos” de José María Arguedas. Partimos de sus biografías, como se gestaron los libros, los contenidos, contexto, época, estilo, técnicas narrativas y su inmensa producción literaria en diferentes campos del saber humano.

BIOGRAFÍA DE JESÚS LARA: Nace el 1 de enero de 1898 en la comunidad de Muela, llamada hoy Villa Rivero, Segunda Sección de la Provincia Punata, Departamento de Cochabamba. Bolivia. Testimonialmente dice: “Yo nací en un pueblecito que se llamaba Muela y que es hoy Villa Rivero, en la provincia de Punata, el primer día de 1898. Nací en un hogar pobre y humilde, y mi infancia tuvo todas las particularidades que rodea la vida de los niños pobres. Mi adolescencia transcurrió en la misma forma, sin grandes satisfacciones, en medio de grandes privaciones”.

Sus padres fueron Gabino Lara y Amelia Lara de Lara. Estudió cursos básicos en su pueblo natal y en Arani. Secundaria en colegios fiscales de Cochabamba. Estudió Derecho una temporada. Ejerció el periodismo y fue redactor del “Hombre Libre”, de Franz Tamayo, después trabajó en “La Patria de Oruro, dirigido por Demetrio Canelas y en Cochabamba en “El Republicano” de Daniel Salamanca y en 1942 escribió para “Los Tiempos” de Cochabamba. Trabajó de 1921 a 1923 como Secretario general de la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba. De 1934 a 1935, intervino en la Guerra del Chaco. De 1923 a 1949, con algunos intervalos, desempeñó como Director de la Biblioteca Municipal de Cochabamba, cuyo nombre lleva en la actualidad. En 1952 ingresó al Partido Comunista. Falleció en Cochabamba, el 6 de septiembre de 1980. Vivió 82 años.

BIOGRAFÍA DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS: Nació en Andahuaylas, Apurimac,  Perú, el 18 de enero de 1911. Sus padres fueron Manuel Arguedas Arellano (abogado) y Victoria Altamirano Navarro. A los dos años quedó huérfano. Vivió con su madrasta y vivió entre indios peones de la hacienda. En 1931, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos de Lima, Perú. Poco después comenzó su carrera de escritor indigenista. En 1963 logró el título de Doctor en Etnología y Arqueología, luego desempeñándose como funcionario público del Ministerio de Educación. Fue profesor del Instituto Pedagógico  Nacional de Varones y las Universidades San Marcos y La Molina. Fue en la Universidad Agraria La Molina (Lima–Perú), donde se dio un disparo en la cabeza, víctima de una depresión profunda, falleciendo el 2 de diciembre de 1969. Vivió 58 años.

VIVENCIA Y NACIMIENTO DE “YANAKUNA” DE JESÚS LARA: Jesús Lara relata de cómo  fue escrita la novela Yanakuna: “Resolví escribir otra novela de contenido indígena, pero me faltaban personajes. Un día, inesperadamente se acogió a casa de una sobrina mía  una indiecita de diez años que había huido de la casa de su patrona. Tenía la cabeza llena de cicatrices; la patrona la golpeaba con piedra y palo. La vi, supe lo que le había pasado y me dije: ‘He aquí la protagonista de la novela que voy a escribir’. Empecé a buscar otros personajes, pensé en los terratenientes de mi pueblo, en los mestizos, en las autoridades de mi pueblo y empecé a armar el andamiaje de mi novela. A la protagonista de la novela le puse el nombre de Wayra. En el campo, los indios no podían decir fácilmente Guadalupe; a la chica la habían bautizado con ese nombre, pero nadie podía decirlo, la llamaban Wayra. Después Wayra me pareció un nombre formidable. Así nació Yanakuna”.

“Estando más o menos en la mitad de la novela, cuando a la muchachita la traje a la ciudad, no sabía qué hacer con ella. En eso se produjo una cosa sensacional. Años atrás, el 47, se había producido en dos o tres fincas de Ayopaya –principalmente Yayani– una gran insurrección indígena. Mataron a los patrones, o presuntos patrones, fueron apresados en masa, vinieron a dar a la cárcel unos doscientos indígenas, y veinte de los cabecillas fueron condenados a muerte. Un día, mi sobrino Mario Lara López vino y me dijo que los encarcelados de la insurrección de Yayani, los más viejos, los curacas iban a su casa, con algún motivo. ‘Si quieres te los traigo’, me dijo. ‘Ah, volando’, le dije. Vinieron aquí tres o cuatro curacas, me contaron muchas cosas, inclusive leyendas. Un día, entre ellas vino una mujer, que se llamaba Donata Pérez. Había sido enjuiciada, acusada de haber encabezado la insurrección: en realidad ella había precipitado la insurrección. Era una mujer de un valor extraordinario. La conocí aquí, charlamos. Hablaba más o menos como Domitila. En ese momento me dije: ‘Wayra es esta Donata Pérez. Tengo para completar la personalidad de mi personaje’. Seguí escribiendo. A Wayra la llevé a la hacienda donde se produjo lo que se cuenta en la novela. De ese modo se escribió Yanakuna. Escribí la novela en tres años, de 1949 a 1951, porque sólo podía escribir los sábados y domingos, en el resto de la semana tenía que ganarme el pan”. (Luis H. Antezana. Entrevistas. Págs. 29-30).

ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL LIBRO "YANAKUNA": La obra está dividida en 30 capítulos, con dígitos romanos y con título propio. Las extensiones en cada capítulo son variables. Contiene 347 páginas.

“Yanakuna” inicia con una descripción hogareña próspera, pero por no brindar a la “sajraqaqa”, en el tránsito de sus actividades comerciales, al poco tiempo muere el marido de una hemorragia. Posteriormente la viuda tiene serias dificultades y queda adeudada. Su hija Wayra, vivaz, alegre ovejera, tiene que ser vendida por demasiadas deudas al prestamista del pueblo, don Encarno. Al principio tienen consideración, pasa el tiempo y es tratada mal por la exigente patrona Elota. Wayra, ante los continuos maltratos, escapa. Pero por influencia de la madre, retorna.

La patrona le castiga y queda malherida Wayra. Una vez mejorada, extrajo dinero del pongo ocultando bajo unas piedras,  cuyos recursos entregaba a la madre para que sostenga la alimentación de la familia. El hijo de los patrones era un “tata cura”, abusivo y aprovechó de Wayra, quedando embarazada, trataron de hacerla abortar, pero no resultó. El mal trato continuaba, entonces Wayra tuvo que escapar a la ciudad a trabajar.

En la ciudad conoce a una chola, asume confianza y le entrega en custodia dinero y joyas. Hubo discusiones y es botada de la casa. Trabaja en otra casa y nace su hija llamada Sisa. En ese mundo conoce a Hualaychito y se vuelve a embarazar, pero otra vez Wayra roba para brindarle un regalo a su querido y nuevamente es botada de la casa.

Un día en el mercado, tiene dolores y como llamado aparece su querido, le lleva al hospital y tiene un hijo. Otra vez sin recursos, se une con otro hombre llamado Simu, éste era cargador, y ella se dedica al comercio, vendiendo papa. Simu tuvo que viajar a su pueblo ya que su padre murió, pero Wayra no quería irse sin su hija que se había quedado al cuidado de sus patrones y deciden raptar a Sisa. Llegan al pueblo del conviviente y fueron tratados muy por la madre de él, se resistió con su hijo, pero Wayra se ganó el cariño. Continúa la desgracia, ya que su hija Sisa a los 11 años es abusada por Ñulsucu Wyra, quiso meterle a la cárcel, pero no pudo. Entonces obligaron a Simu que trajera de vuelta a Wayra, sino la iba a matar, pero cuando Wayra regresó al pueblo, Simu estaba muerto.

En ese momento Wayra se armó de coraje y planearon matar al patrón, tras una emboscada lo quemaron vivo, de igual manera hicieron en otros pueblos con los patrones. La policía arrestó a los indios, les ajusticiaron, donde la sentencia decía “se los condena a  pena de muerte”.

CONTEXTO: Lara, a partir de su participación en la Guerra del Chaco, donde los indios eran “carne de cañón” y el haber vivido con los indios, son las raíces de su novelística indigenista.

Es el iniciador del indigenismo, donde describe la época antes del 52 y una premonición de su liberación.

ÉPOCA: Es una novela histórica-regional, escrita después de la Revolución Nacional de 1952, cuyo proceso estaba generando una nueva visión del indio en el proceso histórico del país.

Es una novela realista ambientada en Cochabamba, Cala Cala. Donde las haciendas, las chicherías, la cárcel y la vida campesina son descritas de una forma lineal, con pleno conocimiento de esa realidad. La obra refleja, los maltratos a la gente de pocos recursos económicos, cómo eran abusados sexualmente y discriminados.

ESTILO Y TÉCNICAS NARRATIVAS: El género es narrativo, porque narra, cuenta y relata la vida de los indios. El lenguaje que utiliza es el español y el quechua, teniendo gran dominio de este último. Josefa Salmón, escribe en la Revista Andina de Letras (Ecuador), lo siguiente: “La literatura y el indigenismo de Lara tiene una fuerte intencionalidad crítica social que denuncia a opresión indígena”.

“Así en la novela, como en su vida, el izquierdismo presenta esa característica de Lara, de ver la historia como un proceso de liberación, a pesar de traer consigo las viejas imágenes de jerarquización social y espacial del indio, donde operan como una esencialización de estas relaciones de poder pero al mismo tiempo amenazan su destrucción”.

Willy O. Muñoz, dice: “Lara crea un núcleo revolucionario que espera sea la antorcha que prenda el fuego marxista, que cambie la esencia misma del país. En este sentido, Lara está más cerca de la novelística de Manuel Scorza, quien también propone que la concepción de la revolución indígena necesita el soporte de una racionalidad moderna y pragmática”.

“Jesús Lara es, entre los novelistas bolivianos, el que mejor ha captado la forma de vida, la psicología, los pesares y las aspiraciones de los indios quechuas del valle cochabambino”.

VIVENCIA Y NACIMIENTO DE “LOS RÍOS PROFUNDOS” DE ARGUEDAS: En una entrevista (1967) el escritor peruano José María Arquedas relata: “Yo no me acuerdo de mi mamá. Es una de las causas de algunas de mis perturbaciones emocionales y psíquicas”. Continúa: “…las peregrinaciones por la sierra acompañando a su padre. Las mismas que vistas a través del necesario cristal novelístico, cuenta en ‘Los ríos profundos’”. Igualmente, da en esa entrevista una visión de cómo fue su vida al lado de los indios de la hacienda de su madrastra. Por ejemplo dice: “En la hacienda, casi nadie habla solamente castellano. Yo sabía que era huérfano. Entonces yo paraba constantemente en la cocina. Y allí solamente se hablaba quechua”.

En otra entrevista (1963), revista “Cultura y Pueblo”, leemos sobre Arguedas: “En aquella oportunidad, él comenzó su especie de autobiografía con estas palabras: “Yo soy hechura de mi madrastra”. Y narró como aquella mujer, que lo odiaba, para castigarlo, lo mandaba a comer y a dormir en la cocina, junto con los indios. “Nunca  podré agradecer suficientemente a mi madrastra tal castigo, pues fue en esa cocina donde conocí a los indios, donde empecé a amarlos”.

Relata más detalladamente: “Yo fui relegado a la cocina e incluso cuando mi padre no estaba, quedaba obligado a hacer algunas labores domésticas, a cuidar los becerros, a traerle (se refiere a su hermanastro) el caballo como mozo”. Y refiriéndose a su hermano y a él dice: “…antes que mi hermano viniese a dormir a la cocina, yo dormía allá, en una batea vieja. Pero yo no me sentía mal, era una mezcla rara de felicidad, de odio y de sufrimiento. Con el cariño de los indios me sentí protegido porque cantaba con ellos y se contaban cuentos, adivinanzas. Ellos eran mi familia”.

Relata que también era personaje de sus novelas: “Tú eres el niño de ‘Agua’ y el adolescente de ‘Los ríos profundos’. ¿Eres, también, el adulto Rendón Willka de ‘Todas las sangres’. Él contesta: ‘Oye, sí, pero también soy un poco don Bruno’”.

Arguedas ha mostrado en más de una oportunidad a lo largo de su obra, “su ansiedad porque el indio sea altivo, que no se deje sojuzgar”. Sigue contando: “Mi niñez transcurrió en una de esas aldeas en que hay 500 indios por cada terrateniente. Yo comía en la cocina con los ‘lacayos’ y ‘concertados’ indios, y durante varios meses fui huésped de una comunidad”.

Cuenta en una bio-bibliografía incompleta y firmada por él, lo siguiente sobre su infancia: “Desde los cuatro años de edad hasta los trece, viví atendido por indias e indios mestizos, más por indios. En mis viajes, mi padre fue una especie de vagabundo a consecuencia del fracaso de su segundo matrimonio, conocí gentes de todas las regiones que he mencionado, (todos los pueblos y ciudades comprendidos en ‘Los ríos profundos’) los conocí íntimamente, a indios, mestizos y a las gentes principales. De nadie recibí más afecto y comprensión, en los días tristes, que de los indios. En la comunidad de Utek’ estuve un tiempo, refugiado de mi madrastra y de un pariente, pequeño hacendado que no sabía administrar sus bienes”.

“Para Arguedas representaba satisfacción y orgullo su relación con el indio quechua. Y esa relación no se había circunscrito a escuchar fantásticas leyendas en la cocina de la hacienda de su madrastra, ni tampoco a ayudar en el pastoreo de ganado. Indudablemente había llegado –o podía haber llegado– hasta ese grado de pasión que vive el niño Ernesto por la india Justinacha. No en vano fueron nueve años de convivencia, como señala en esa bio-bibliografía que pertenece a los años cincuenta, cuando aún está escribiendo ‘Los ríos profundos’. Y una larga temporada distante de la hacienda, y alternando libremente con los indios. Esas vivencias le permitieron almacenar los más variados recuerdos en la memoria. Y poder utilizar todo ese bagaje de momentos de diferente tonalidad, en su obra”. (Vida y obra. José María Arguedas. Pág. 25 a 29).

ESTRUCTURA Y CONTENIDO DEL LIBRO “LOS RÍOS PROFUNDOS”: La obra dividida en 11 capítulos, numerados con dígitos romanos y con título propio. Las extensiones de cada capítulo son variables. Contiene 320 páginas.

La novela narra el proceso de maduración de Ernesto, un muchacho de 14 años quién debe enfrentar a las injusticias del mundo adulto del que empieza a formar parte y en el que debe elegir un camino. El relato empieza en el Cusco, ciudad a la que arriba Ernesto y su padre; Gabriel, un abogado itinerante, en busca de un pariente rico denominado “El viejo”, con el propósito de solicitarle trabajo y amparo. Pero no tiene éxito.

Entonces reemprenden sus andanzas a lo largo de muchas ciudades y pueblos del sur peruano. En Abancay, Ernesto es matriculado como interno en un colegio religioso, mientras su padre continúa sus viajes en busca de trabajo. Ernesto tendrá entonces que convivir con los alumnos del internado que son un microcosmos de la sociedad peruana y donde priman normas crudas y violentas. Más adelante ya fuera de los límites del colegio, el amotinamiento de un grupo de chicheras exigiendo el reparto de la sal y la entrada en masa de los colonos o campesinos indios a la ciudad que venían a pedir una misa para las víctimas de la epidemia del tifo, originará en Ernesto una profunda toma de conciencia; elegirá los valores de la liberación en vez de seguridad económica. Con ello termina una fase de su proceso de aprendizaje. La novela finaliza cuando Ernesto abandona Abancay y se dirige a una hacienda de propiedad de “El viejo”, situada en el valle de Apurimac y a la espera del retorno de su padre.

CONTEXTO: A finales de los años 50, fueron los años más fértiles para Arguedas en cuanto a producción literaria. El libro apareció cuando el indigenismo se hallaba en pleno apogeo en el Perú. Con la publicación de “Los ríos profundos” se inició un irreversible proceso de valoración de la obra arguediana en el Perú como a nivel continental.

ÉPOCA: Es una novela autobiográfica, la época en que está ambientada es la década de 1920. Para ser exacto fue el año de 1924 en que Arguedas estaba el quinto de primaria en el colegio de Abancay, dirigido por los padres mercedarios.

ESTILO Y TÉCNICAS NARRATIVAS: Vargas Llosa dice: “De los cuentos de ‘Agua’ a ‘Los ríos profundos’ luego del progreso que había constituido ‘Yawar Fiesta’ ha perfeccionado tanto su estilo como sus recursos técnicos, los que, sin innovaciones espectaculares ni audacias experimentales, alcanzan en esta novela total funcionalidad y dotan a la historia de ese poder persuasivo sin el cual ninguna ficción vive ante el lector ni para la prueba del tiempo”.

Continúa Vargas Llosa: “El manejo que da Arguedas al idioma castellano, hasta alcanzar en esta novela un estilo de gran eficacia artística. Es un castellano funcional y flexible, donde se hacen visibles los distintos matices de la pluralidad de asuntos, personas y particularidades del mundo expuesto en la obra”.

“Arguedas escritor bilingüe, acierta en la ‘quechuización’ del español; traduce al castellano lo que algunos personajes dicen en quechua, incluyendo a veces en cursiva dichos parlamentos en su lengua original. Lo cual no lo hace frecuentemente pero si con la periodicidad necesaria para hacer ver al lector que se trata de dos cultura con dos lenguas distintas”.

ENCUENTROS DE JESÚS LARA CON JOSE MARÍA ARGUEDAS: En el libro “Chajma” de Jesús Lara (1978), describe estos encuentros: “Nos conocimos con él en 1951, en los días del primer Congreso Internacional de Peruanistas que se realizaba en Lima. Era un hombre que atraía por su sencillez, y por la modestia de su porte. No tardamos en ponernos de acuerdo en el enfoque de los problemas historiales de nuestros países, que en mucho eran análogos. Él, como nosotros, vivía entregado a la investigación y esclarecimiento del pasado cultural de nuestro pueblo indígena, que allende y aquende el Titicaca era uno solo. En esta materia,  por supuesto, nuestras maneras de pensar no siempre eran coincidentes. Por ejemplo, en tratándose de la lengua qheshwa, Arguedas consideraba que ella debía ser conservada y defendida en su actual conformación mestiza, en tanto que nosotros juzgábamos que era preciso restituir su pureza de otros tiempos, extirpando la innecesaria intrusión del castellano”.

“En enero de 1962 actuamos juntos en la ‘Séptima Escuela Internacional de Verano’ de la Universidad de Concepción, Chile. Era una asamblea antiimperialista, participaron los chilenos Pablo Neruda y Fernando Alegría, el mexicano Carlos Fuentes, el cubano Alejo Carpentier, el argentino Héctor Agosti y numerosos otros hombres de letras convirtieron en circo la tesis: ‘de que los pueblos latinoamericanos habían nacido con el sino de vivir indefinidamente bajo la dependencia de los EE.UU’. En aquella oportunidad Arguedas tuvo una participación aventajada”.

“En marzo de 1967 nos vimos por última vez con Arguedas. Anduvimos juntos por tierras mexicanas en los días del Segundo Congreso Latinoamericano de Escritores. Ciudad de México, Guanajato. Guadalajara. Pláticas con Elvio Romero y Jorge Icaza, y Miguel Ángel Asturias, y Alejo Carpentier. Y tequila, y enchiladas. Y discusiones en las sesiones plenarias del Congreso. Allí como en Chile, Arguedas se afirmó en su irreductible posición antiimperialista. En aquellos días, como en otros, le encontramos rebosante de fe en el futuro de nuestros pueblos, en la razón de sus luchas, en la justeza de su causa, en la inminencia de su liberación”.

PRODUCCIÓN DE JESÚS LARA:

NOVELAS

  1. Surumi
  2. Yanakuna. Traducido al polaco, checo, húngaro, alemán y ruso (150.000 ejemplares)
  3. Yawarninchij (Nuestra sangre)
  4. Sinchikay (se fuerte)
  5. Sujnapura
  6. Pagarin (La mañana)
  7. Sasañan (camino difícil)
  8. Llalliypachua (Tiempo de vencer)

CUENTOS Y LEYENDAS

  1. Leyendas quechuas
  2. Ñancahuazu

POESÍA

  1. Cántigas de la Cigarra
  2. El Monte de la Mirtha
  3. Araway, Arawiku
  4. La poesía kechua
  5. Pauccarwara
  6. Poesía popular kechua (Antología)
  7. Katira y Ariwaki

OTROS GÉNEROS

  1. Viaje a Inkallajta
  2. Repete (Diario de la guerra del Chaco)
  3. Tragedia del Fin de Atahuallpa (teatro)
  4. Ollanta (traducción)
  5. La Literatura de los quechuas (Antología)
  6. Flor de Loto (prosa lírica)
  7. Incallajta – Inkaraqay (Narración histórica)
  8. Guerrillero Inti (Narración social)
  9. Diccionario Qheswa – Castellano –Qheswa
  10. El Tawantinsuyo (historia)

PRODUCCIÓN DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

NOVELAS

  1. Yawar Fiesta
  2. Diamantes y pedernales
  3. Los Ríos Profundos
  4. El Sexto
  5. Todas las Sangres
  6. El zorro de arriba y el zorro de abajo

CUENTOS

  1. Agua
  2. La muerte de los Arango
  3. La Agonía de Rasu Ñiti
  4. El sueño del pomgo
  5. Amor mundo

POEMAS (Keshwas, traducidos al español)

  1. Tupac Amaru Kamaq tatanchismi (Haylli taki)
  2. Oda al Jet
  3. Qollana Vietnam llajtaman
  4. Katatay y otros poemas. Huc jaylli – Kunapas

OTROS GÉNEROS

Muchas recopilaciones póstumas y estudios etnológicos, antropológicos y de folklore.

FUENTES:

  1. Antezana, Luis H. (1980). Entrevistas a Jesús Lara. Edit. Los Amigos del Libro. Cochabamba. Bolivia.
  2. Arguedas, José María. (1958). Los ríos profundos. Edit. Lozada. Buenos Aires. Argentina.
  3. Barre, Marie-Chatal (1982). Políticas indígenas y reivindicación india en América Latina. Edit. Siglo XXI. España.
  4. Choque Canqui, Roberto. (2014). El indigenismo y los Movimientos Indígenas en Bolivia. Edit. Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello. La Paz. Bolivia.
  5. Lara, Jesús (1956). Yanakuna. Edit. Juventud. La Paz. Bolivia.
  6. Lara, Jesús (1978). Chajma. Juventud. La Paz. Bolivia.
  7. Marroqui, Alejandro D. (1972). Balance del Indígena. Informe sobre política indigenista en América. Edit. Instituto Indigenista Interamericano. México.
  8. Pérez, Hildebrando. Garayar, Carlos. (1991). José María Arguedas. Vida y Obra. Edit. Amaru. Perú.
  9. Salmón, Josefa (1997). Es espejo indígena. El discurso indígena en Bolivia, 1900 – 1956. Edit. Plural. La Paz. Bolivia.
  10. Tauzin, Isabelle.(2008). El otro curso del tiempo. Una interpretación de Los ríos profundos. Edit. Instituto Francés de Estudios Andinos. Lima. Perú.
  11. Vargas Llosa, Mario (1996). La utopía arcaica. José María Arguedas y las ficciones del indigenismo. Edit. Fondo de la Cultura Económica. México.
  12. http://www.definiciónabc.com

(*) El autor es economista e historiador. Nacido en Tapacarí (Cochabamba-Bolivia). Economista por la Universidad Mayor de San Simón, tiene un posgrado en Población y Desarrollo y un diplomado en Micro-Finanzas. Juan Clavijo es coautor de varias monografías sobre las provincias Capinota, Mizque y del Trópico de Cochabamba y ha escrito en solitario los libros “Historia de Quillacollo”, monografías sobre Colcapirhua, Sipe Sipe y Tapacarí y ha escrito también “Vida y obra del Encomendero Juan Polo de Ondegardo”, entre varios otros. También es columnista de historia y tradiciones en el periódico “Los Tiempos”. Trabaja en el CIDRE. Fundador y catedrático del INCOS Nº 3. Quillacollo.

Modificado por última vez enViernes, 20 Julio 2018 15:27
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