A manera de análisis: “Amalia, desde el espejo del tiempo”

A la izq. la tapa del libro y la escritora Gaby Vallejo en una foto de este 14 de septiembre de 2018, después de recibir una condecoración de la Asamblea Legislativa. VALLEJO CANEDO A la izq. la tapa del libro y la escritora Gaby Vallejo en una foto de este 14 de septiembre de 2018, después de recibir una condecoración de la Asamblea Legislativa.

Por Márcia Batista Ramos

Vallejo Canedo, Gaby. Amalia, desde el espejo del tiempo. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Biografía novelada fruto de una exhaustiva y sólida investigación del tema manejado en la obra, que se adentra en la técnica del realismo psicológico  para arribar a una narración de enorme imaginación, sin alejarse de la delimitación epistemológica a la que debe ceñirse una biografía. Sumada a una penetrante sensibilidad, capaz de percibir la realidad a través del tiempo y manifestarla con profundo ingenio, al punto de recrear sensaciones y sentimientos sin abdicar de la fidelidad histórica, la autora incorporó materiales al novelar la obra (fruto de su imaginación) no avalados por los documentos, que enriquecieron la biografía, sin alterar, en lo más mínimo, la verdad histórica de la misma; tratando de revivir  la vida de Amalia Villa De La Tapia a través de las palabras.

Gaby Vallejo es revolucionaria al ser una intelectual capaz de hacer una crítica constructiva de la sociedad en que vivimos; como también, es una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente con la suficiencia de los iluminados, comprobando que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Tal es así, que ese espíritu feminista se lo comprueba en la biografía novelada “Amalia, desde el espejo del tiempo”, la fascinante historia de una mujer que se atrevió a convertir un sueño en realidad, y donde Gaby, en la voz del personaje (Amalia Villa De La Tapia) describe un mundo lleno de injusticias y perjuicios, forjado para las mujeres.

Cuando la potosina Amalia Villa De La Tapia sacó su brevete de aviadora en Lima (Perú) en 1922, y posteriormente en Francia, en una época donde no había ni un solo avión boliviano, ni un aviador, ni un aeropuerto, ni mujeres aviadoras en el suelo patrio; protagonizando una revolución personal y abriendo una brecha histórica, en un momento en que la mujer no tenía peso en nada. Era un modelo para las mujeres de la época, que se limitarían a aplaudirla. En fin, Amalia mujer revolucionaria, fue capaz de hacer frente a la sociedad machista de su época, como también, fue una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente, cuando el mundo dominante le decía no; comprobando con su actitud que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Y así, dejando su huella en el tiempo.

Huella, que la hábil escritora Gaby Vallejo Canedo, supo recuperar en la biografía novelada de Amalia Villa De La Tapia. Obra literaria interesante que posee muchas singularidades. La autora hizo un barrido de toda su larga e intensa vida, que se desarrolla también en una época muy especial donde las mujeres no eran tomadas en cuenta, por el simple hecho de ser mujeres. El gran aporte de la escritora a la biografía fue el de incorporar su imaginación y así, develar por ejemplo, lo que Amalia sentía al estar a 800 metros de altura, sola en un avión: las sensaciones de su cuerpo y de su espíritu, profundizando en la vida psíquica del personaje  biografiado. Todo fue descrito gracias a la imaginación de Gaby Vallejo que fue capaz de crear  un autorretrato de la casi impenetrable Amalia, que yacía olvidada en el tiempo.  Además, Gaby no solo hizo emerger ese gran personaje del olvido histórico, como también supo reencarnar al ser humano con sus alegrías y congojas, creando mundos internos a través del lenguaje, sin poner en duda la fiabilidad documental.

Así,  lo que imaginó la novelista, cuando Amalia estaba por embarcarse a un raid increíble para cruzar todo el Atlántico, desde París a Nueva York, y no lo hizo por decisión de un boliviano que estaba de embajador y que no le dio el permiso. El lector puede apreciar lo que sintió Amalia, en aquel momento de frustración, gracias a la escritora que supo encarnar al personaje, ya que las dos (Gaby y Amalia) se funden en una amalgama perfecta, por sus espíritus revolucionarios, sus almas inquietas y sus mentes hambrientas de justicia.

La biógrafa recuerda a quien fue pionera en la aviación peruana y boliviana, como alguien capaz de liberarse, como mujer, de muchas ataduras. Asimismo, la biógrafa tuvo la inspiración para ver lo que existía detrás de esa persona sensible, con muchas debilidades, resentida, insegura y con muchos miedos, pero que se presentaba fuerte ante los demás. Entonces al escribir la biografía novelada, incorporó al ser humano profundo, aquél que se desprende con el espíritu cuando se cae la vestidura corpórea. La biógrafa presenta documentos sobre los principales hechos que marcaron la vida de una mujer genial que logró, de muchas maneras, ultrapasar los límites de sus tiempos.

Como el conocimiento profundo del ser humano ya extinto, es un terreno vedado para los biógrafos, podemos apreciar que la escritora logró con mucha maestría, personificar el posible perfil psicológico, de la primera aviadora boliviana Amalia Villa De La Tapia, en su contexto histórico; como también, presentó de manera fantástica, al ente ontológico manifestándose a través de la voz del personaje, después de la transición corpórea, en lo más íntimo de sus cavilaciones. Logrando percibir la síntesis de la vida interior y de la vida aparente, al entretejer un mundo donde el tiempo y el espacio ya no existen; esfera donde las ideas y sentimientos transitan con más amplitud y libertad que en el mundo que ahora conocemos; tal vez recordando el paso seguro que nos espera a todos; o quien sabe, asumiendo una dimensión metafísica; es ahí donde la protagonista, decide reconstruir los registros dispersos de la memoria y contar la apasionante historia de su vida develando misterios, de la acción humana post corpórea:

“Es como si me removieran entera. La piel que nunca se me erizó ni en el primer momento del primer vuelo, se me ha erizado ahora. Algo así como vencer a la muerte, como vencer al tiempo y al espacio, más allá de mi recinto físico en el que me depositaron. Sé que no es mi piel la que se estremece. Ella no existe ya. Hace años que se ha deteriorado, pero existe algo como una piel mía que se ha estremecido.[1]

Gaby Vallejo logra traspasar los límites de la literatura biográfica, a lo que a la epistemología del sujeto se refiere, ya que  ha logrado dotar de identidad psicológica al personaje histórico a través de la narrativa. Ofreciendo un conocimiento más abarcador del personaje. Sin caer en pura ficción intelectual o idealismo del investigador. Sin transformarlo en un personaje ficcional o en una entidad textual, ya que demuestra pericia en crear en su personaje universos intelectuales extraordinariamente ricos e inéditos

Siempre tratando de develar el enigma del yo, en cuanto crea una personalidad imaginaria del personaje. Sin embargo, se nota una convicción: mediante la acción sale la persona del mundo repetitivo de lo cotidiano en el cual todos se parecen a todos, mediante la acción se distingue de los demás y se convierte en individuo capaz de revelar su propia imagen. Pues, sin desviarse del mundo visible de la acción (a través de la documentación), la escritora orienta la novela, hacia el mundo invisible de la vida interior, cuando su personaje, confiesa sus pensamientos y sentimiento irremediablemente olvidados. Dejando muy en claro que la búsqueda del yo siempre ha terminado y siempre terminará en una paradójica insaciabilidad.

Lógicamente, que de las conductas que se realizan en el ámbito de lo público, se pueden hacer crónicas, porque aquello que las hace públicas es su realización ante los espectadores. Pero, sobre lo privado, la intimidad del otro, únicamente se puede hacer conjetura; nunca puede ser verificada porque su ámbito de realización es interno. Tomando en cuenta que existen aspectos de la vida de una persona que son imposibles de conocer, y que la autora fue capaz de percibirlos, imaginarlos y recrearlos; entonces, aunque no se pueda comprobarlos, logran, fundamentalmente, enriquecer al texto y hacer que el personaje cobre vida. Emerja del pasado. La obra no es constantemente narrativa, tiene pasajes, procesos, formas, donde se cede lugar a formas no literarias. Y como de novela biográfica se trata, se construye a través de materiales diversos.

Aunque conjetura y ausencia de verificación sean dos limitaciones, que no se ajustan con la esperable exigencia de la verdad documental, que se presupone y a la que se ajusta la escritura biográfica, eso se supera con la literatura que permite narraciones ficticias para recrear un drama de la vida real. La literatura se relaciona con el mundo a título de espejo del mundo, esta es la amplitud de la relación entre literatura y mundo. Gaby Vallejos, en esta obra logra relacionar la literatura con el alma, utilizando su narrativa como el espejo del alma de Amalia Villa De La Tapia. En este caso el texto literario es lo que le da fama y sentido a la historia de la pionera de la aviación boliviana. En fin, es el arte mimético que se expresa a través de las palabras, como expresión de una aprehensión intuida en la realidad, en donde se pone de manifiesto la armonía de lo imitado.

La obra presenta los elementos de duda, de libertad, de rebeldía, de inconformismo, de ruptura, de sexismo, de  injusticia y de discriminación. Con pinceladas historiográficas, la autora, escribe la historia de la sociedad boliviana, al explicar los actos del personaje con arreglo al contexto social, cultural y político de la época intentando reconstruir documentalmente su pensamiento y figura. No todo lo que hay que saber lo dice la propia, novela pues, existen muchos espacios para que el lector reflexione o interprete. Muchas veces causando una empatía profunda con el lector, otras veces, creando un sentimiento de indignación por tantas injusticias. La obra cuenta con 150 páginas con fotografías y notas periodísticas originales, más un CD con fotografías y un capítulo leído por la autora.

“Amalia, desde el espejo del tiempo” es una biografía novelada escrita en primera persona, (como si de una autobiografía se tratara) como un recurso literario que rompe con el estilo del relato expositivo en tercera persona, de la vida de un personaje real, propio de la narrativa biográfica. En este caso, la narrativa en primera persona como siendo autobiográfica, fue un recurso importante que eligió la escritora para recorrer la azarosa vida de una mujer, profundamente patriota, que marcó una época y falleció a los 101 años. Siendo el dominio más importante, en que se mueve la narrativa, el de la verdad. Así, la autora logra encarnar las sensaciones, las percepciones y los sentimientos de la protagonista Amalia Villa De La Tapia, cuando expresa sus ideas directamente, como recuerdos íntimos; como ejercicios de reflexión que encarnan afirmación de un pensamiento, haciendo irrumpir su vida y circunstancias  desde sus propios recuerdos, con tanta agudeza que el lector llega a escuchar la voz de Amalia:

“Aprendí a dominar a aquel aparato hasta que pareciera parte de mi misma. Podía dominar el bastón para bajar en picada, dar un giro a la izquierda, a la derecha, subir  vertiginosamente hasta  el límite de la altura del avión.”[2]

La autora, para escribir la biografía novelada, sigue el proceso creativo: elige un personaje real con importancia histórica en el escenario nacional y sud americano, investiga sobre su vida y despliega su imaginación, jugando, constantemente, entre los elementos históricos encontrados en su profunda investigación y la invención personal. Como en el terreno de la novela no se afirma, porque es el terreno del juego y de las hipótesis. La meditación novelesca es esencialmente interrogativa e hipotética. Entonces, sin alejarse, en ningún momento,  de la verdad histórica propia de una biografía; donde el escenario histórico no es un segundo plano, un decorado ante el cual se desarrollan las situaciones humanas, es en sí mismo una situación humana. Y tomando en cuenta que la belleza es mucho más efímera que la verdad, Gaby Vallejo, pone su devoción personal de escribir ficción (ficción entendida como la idea de una persona ideando cosas que otra piensa y siente) al novelar la biografía y narrar los sentimientos (ya perdidos en el tiempo) del personaje histórico, que a través de su pluma cobra vida y humanidad otra vez:

 “Otra vez, Bolivia me llegaba con dolor.”[3]

“Cómo no recordarlo con un estremecimiento profundo.”[4]

No cabe duda,  que Gaby Vallejo nos plantea, con inteligencia y destreza narrativa la biografía de Amalia Villa De La Tapia. La trama está presentada, en su pura linealidad cronológica. Escrita, en una prosa simple, con frases cortas en un  lenguaje familiar,  articulado y eficaz. Dejando al lector, con la sensación de estar siempre en presencia de un mundo real, especialmente cuando narra el mundo interno, íntimo de la protagonista y sus cambios de atmósfera emocional. El monólogo interior atraviesa toda la novela, es la base de su construcción y también el procedimiento dominante. Tiene una configuración laxa y abierta, no tiene ninguna forma específica. Escrita en un género que permite representar una realidad psicológica o intima de forma verosímil, mientras corrobora hechos históricos reales. La obra, nos presenta situaciones y cuadros descriptivos con vislumbres surrealistas que van más allá de la lógica y de la realidad, causando una extraña y agradable sensación:

“Tantos años después me sigo estremeciendo. ¡Cómo me estremezco y hablo así, si ya he pasado yo también el trance de la muerte!”[5]

La novela biográfica como género es indefinible y es indefinida, no obstante ser considerada un género literario porque sus reglas fueron impuestas desde el ámbito de la novela, y se apodera de otros géneros para construir su propio discurso. El escritor crea una realidad distinta a la realidad efectiva y construye nuevos mundos. Como biógrafa, la autora relata acontecimientos que han tenido lugar en un momento histórico y documenta con recortes periodísticos y fotografías. Como novelista, la autora examina y construye la existencia que es el campo de las posibilidades humanas. En el caso, comprendiendo como posibilidades tanto al personaje como su mundo. Capta una posibilidad de la existencia y muestra lo que fue Amalia Villa De La Tapia y de lo que fue capaz.

Sorpresivamente, casi al final de la biografía novelada, la escritora rompe con la práctica narrativa del “autor ausente”, haciendo su aparición como investigador-personaje del relato,  cuando narra cómo el espíritu de Amalia es quien la ha buscado para que cuente su historia y dialogan sobre inquietantes hechos de su vida; dejando en relieve que escribir significa romper una barrera tras la cual algo inmutable está oculto. En fin, sondea el tiempo: el inalcanzable momento pasado; el inalcanzable momento presente en el más allá de la existencia corpórea. Comprobando así, que la biografía novelada se trata pues del otro arte, del arte de narrar.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

 

[1] Vallejo Canedo, Gaby. “Amalia, desde el espejo del tiempo”. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Pág. 9.

[2] Ibídem, pág. 21.

[3] Ibídem, pág. 64.

[4] Ibídem, pág.82.

[5] Ibídem, pág.82.

Modificado por última vez enMartes, 18 Septiembre 2018 11:34
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