Entre el terror y el amor. Cuentos de Arpita de Norma Mayorga

La escritora cruceña Sarah Mansilla (izq.) junto a Norma Mayorga en una foto tomada en octubre del 2017, en la XI Feria Internacional del Libro de Cochabamba. Tomada de Facebook La escritora cruceña Sarah Mansilla (izq.) junto a Norma Mayorga en una foto tomada en octubre del 2017, en la XI Feria Internacional del Libro de Cochabamba.

Por Márcia Batista Ramos (*)

Norma Mayorga en su nuevo libro de cuentos: “Entre el Terror y El Amor – Cuentos de Arpita” (Ed. Kipus, 2018); logró combinar un enfoque de carácter regional, entrelazado con descripciones de fenómenos psicológicamente extraños en unos cuentos sencillos, pero poblados de misterios.

La escritora, nace en La Paz, pero su madre es cochabambina de Arpita, una comunidad perteneciente al municipio de Tarata, donde Norma pasa los años tiernos de su niñez. Años frescos que marcan positivamente en el imaginario de la autora que escribe:

- “Arpita es el pueblo de mis ancestros donde nacieron y crecieron mis sueños en aquellas noches de mucha oscuridad y en otras de luna y estrellas radiantes cuando mi lúcida abuela Claudina dibujaba el terror en nuestras caras mientras crecía el suspenso de sus cuentos”.

“Entre el Terror y El Amor–Cuentos de Arpita”, son cuentos breves de corte realista, escritos en lenguaje coloquial que recrean temas relativos al amor y al miedo.  Al tiempo que son cuentos de la vida y por ende, de la muerte; que aluden la injusticia, lo sobrenatural, la avaricia, el amor y el miedo.

Los relatos presentan situaciones y problemas variados que afectan a los seres humanos de una determinada región de la campiña cochabambina, perdida entre los recuerdos de infancia de la autora y el mundo digital, donde “Google Maps”, hasta la fecha, no registra Arpita.

 La autora anota con mucha lozanía, aquellos cuentos que su abuela Claudina dejó impregnados en su memoria y muchas veces los narra en primera persona, aumentando el misterio y escribe:

- “(…) la víbora enroscada sobre un montón de dinero, la vi con sus ojos brillantes, (…) aparecían más víboras que perseguían a mí mamá, (…)”.

La escritora paceña Norma Mayorga describe la vida de los habitantes de Arpita como escenario de cada relato; y también describe el momento de su vida llamado infancia, en que la autora crecía entre la ciudad y la relación con la campiña, de donde procedía la abuela materna. Esta fascinación por la naturaleza y las lides agrarias está presente en todas las historias:

- “(…) Yo conocí a Maura en Arpita, un 12 de octubre, en la fiesta de la Virgen de Lourdes (…)”.

O entonces, ella escribe:

- “(…) me acosté después de haber desgranado todo el maíz (…)”.

 Norma Mayorga, en sus argumentos no ofrece moralejas ni soluciones rápidas, antes bien, los cuentos hacen posible la reflexión del lector sobre aspectos de la realidad rural y periurbana cochabambina, que seguramente el lector desconoce, y le aportan la esperanza en un mundo en el que casi de manera imperceptible consiga aflorar los buenos sentimientos y la solidaridad entre los más humildes.

La autora logra reflejar en sus cuentos, las situaciones de pobreza propias de los países latinoamericanos. Y en un tono triste, que encubre el terror de perder la casa en que habitaba, Norma escribe:

- “(…) Empezaron a derrumbar los cuartos del primer patio y “nuestros” durazneros también cayeron. Los pájaros huyeron y también lamentaron por “su” casa y por “su” alimento (...)”.

Norma Mayorga nos permite ver, a través de los personajes de sus cuentos, otras realidades y pone a prueba nuestro intelecto. Con mucha espontaneidad y sencillez, Norma nos muestra un territorio rico a nivel cultural con diferentes tradiciones y costumbres que se reflejan de forma incuestionable en su literatura.

 Además, encontramos relatos que son un claro ejemplo del manejo de las palabras o enarboladas descripciones que narran con detalle hechos y lugares que parecen que nunca existieron, pero que sí existieron y existen, y hacen parte de una realidad paralela, a esa realidad posmoderna en que estamos inmersos.

Bolivia es territorio de distintas realidades, de emociones inconexas y un cúmulo de sentimientos difíciles de descifrar, que se caracteriza por la mezcla de tradiciones y costumbres de dos partes del mundo completamente ajenas. Siempre digo que es un mundo dentro de otro mundo; un mundo casi fantástico, que sin embargo es más real por la carga de dolor que alberga. Y podemos leer:

- “(…) ahora tirada en esa cama toda quemada.  Quién diría que (…) tendría un final como este. (…)”.

Norma Mayorga siempre trató de manifestarse en un estilo y un lenguaje propio de los escritores bolivianos, frente a las corrientes que imitan a escritores norteamericanos o europeos. En pocas páginas, la autora, hace que el lector sienta una emoción inexplicable y alcance, en instantes, viajar a otras realidades, tanto internas como externas.

Con mucho más suspenso que terror, desde mi punto de vista, Norma Mayorga logra atrapar la atención del lector con su nuevo libro; donde, en la mayoría de sus cuentos, los personajes se convierten en víctimas de su propia realidad. La escritora, de manera hábil, juega con el lector, lo hace parte y se apropia de sus emociones para lograr un terror como ningún otro.

Es menester recodar, que los cuentos en Latinoamérica han sido transmitidos oralmente durante generaciones, para contar sus historias y tradiciones. De igual manera, los nuevos escritores latinoamericanos continúan escribiendo cuentos con historias reales y ficticias para el deleite de los lectores y el enriquecimiento de la cultura regional.

 En ese marco, sin duda, los cuentos de Norma Mayorga son una pequeña joya dentro de la literatura boliviana y latinoamericana, que merece la pena conocer.

Así, Norma Mayorga, nos cuenta los cuentos de Arpita; cuentos cargados de misterio; misterio, que en sus tiernos años de niña significaba: terror. Pero, que evocan el amor en su recuerdo poblado de nostalgia; amor de su abuela Claudina, que compartía sus reminiscencias, en las noches oscuras o de luna, para distraer a los nietos, mientras terminaba de desgranar su propia vida.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años

Modificado por última vez enMiércoles, 21 Noviembre 2018 10:41
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