Sergio Fernández Grájeda: “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula”

Sergio Fernández Grájeda (izq.) y Alejandro Loayza Avendaño, durante el rodaje de la película “Boquerón”, de Tonchy Antezana. PRODECINE Sergio Fernández Grájeda (izq.) y Alejandro Loayza Avendaño, durante el rodaje de la película “Boquerón”, de Tonchy Antezana.

Por Claudia Gonzales Yaksic

En octubre pasado, el actor, productor audiovisual, además de docente universitario, el cochabambino Sergio Fernández Grájeda, participó en Colombia del II Premio Interamericano en Modelos Educativos Innovadores en Educación Superior (Premio MEIN), con la ponencia “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula”.

“El humor y la risa como estrategia pedagógica habla sobre cómo puede incidir el humor, ese estado anímico que puede despertar sonrisas, situaciones, actitudes, acciones risibles; conjugado al proceso de enseñanza aprendizaje, tanto en el profesor o el participante, permitiendo de esa manera generar creatividad”, dice Sergio en una entrevista exclusiva con Plaza Catorce; entrevista en la que cuenta que desarrolló este modelo basado en su tesis de pregrado, en la que habla “sobre cómo los elencos de café concert conciben al indígena y cholo boliviano a través del humor”. Este tema, a su vez, se inspiró en la experiencia laboral de Fernández como parte estable del elenco de humor de “El Pocholo y su Marida”, fundado por  Guery Sandoval y Marianela Molina el 19 de febrero de 2010 y que continúa vigente hasta la fecha con mucho éxito.

“De esa manera amplié mi horizonte sobre el humor y su rol en la sociedad… Entonces, como estudiante y docente de educación superior, vas tomando conciencia sobre la ‘educación’ y cómo ésta se ha trazado como consigna, a lo largo de la historia, de un tradicionalismo persistente, no alejado de las clases magistrales donde predomina la comunicación vertical entre aquel que ‘sabe’ (el docente) y aquel que aprende (el estudiante) , generando así mismo, en la mayoría de los casos, una ‘cultura de miedo’ al docente, porque además el docente en la mayoría de los casos es ‘gruñón’, extremadamente serio o recatado. Entonces, 10 años actuando en teatro de café concert, debía ser transversal, por qué no, estudiar el humor en el aula o aplicarlo”.

El Premio MEIN es convocado por la Organización Universitaria Interamericana (OUI), el Colegio de las Américas (COLAM) y la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC) con el afán de “conocer e intercambiar sobre las últimas tendencias y prácticas educativas innovadoras implementadas en las Instituciones de Educación Superior del Continente, y tiene como objetivo “promover la difusión, el intercambio y el conocimiento de prácticas educativas que por sus características y resultados son ejemplos relevantes de innovación educativa en educación superior”.

Sergio Fernández se enteró de la existencia del Premio MEIN “mediante una convocatoria pública, así que decidí postular mi tema de investigación de posgrado, el cual lo desarrollo hace tres años de manera informal, cuando empecé a trabajar en la UMSS y UCATEC, aplicando de manera experimental, pero ya llevo un año y medio investigando académicamente el tema, como argumento para la tesis de posgrado”, en la que está trabajando bajo la guía del magíster en comunicación Marcelo Guardia Crespo.

Según cuenta, la aplicación del modelo de “El humor y la risa como estrategia pedagógica en el aula” lo ha desarrollado con dos grupos: uno A con humor y uno B sin humor. “Las perspectivas que se han dado son interesantes porque precisamente sí ha funcionado el humor, pero se podría decir que también hay este ‘recaimiento’ en muchos estudiantes de seguir una línea tradicional en la educación, donde te dicen que hacer humor en el aula es una especie de chacota. Entonces, se mantiene todavía esta perspectiva de lo tradicional, pero en su mayoría han sentido muy diferente el proceso, lo han sentido más llevadero, han sentido más facilidad incluso al momento de aprender, más confianza; y la educación obviamente se convierte en más dialógica y horizontal. Por ende, el proceso ha cambiado totalmente, porque incluso ellos no lo han sentido como una materia ni como una clase, lo han sentido como una proceso de compartimiento entre todos, porque esa es la idea”.

“Ahora –sigue explicando Sergio—, me estoy enfocando en la  parte académica, precisamente a ahondar los estudios del humor en general. Estoy empezando a aplicarlo en diferentes espacios, pero también en la educación mientras esté trabajando de docente”.

¿Y cuál es la opinión de Sergio sobre el modelo educativo del sistema boliviano? “Yo diría que actualmente se está renovando porque precisamente ahora, con los diplomados en educación superior, se están dando nuevas actualizaciones referidas a aplicar la tecnología dentro del aula para dar otro tipo de proceso, que es lo más relevante; pero se sigue manteniendo aún en muchos docentes, no en todos, este enfoque tradicionalista donde hay una relación… yo diría de una cultura del miedo hacia el docente, porque el docente sabe, el docente te va reñir, el docente te va decir, el docente de va, te va, te va… Yo diría que la educación comprende en que las dos partes aprendan, tanto el docente del estudiante, porque implica empatía; pero también la parte del estudiante donde obviamente no es un participante pasivo, es un participante activo. Yo diría que la educación debería estar ligada más a la praxis que a la teoría, pero también diría que está cambiando el modelo. Hay muchos cambios dentro de la educación pero que van a tardar mucho todavía porque precisamente se enfocan hacia lo tradicionalista, es un enfoque más occidental hacia las clases magistrales, pero sí considero que está cambiando”.

De esta segunda versión del Premio MEIN 2018, realizada entre el 22, 23 y 24 de octubre pasado, participaron 13 países con treinta temas de innovación educativa  y entre ellos, representando a Bolivia, estuvo la propuesta de Sergio Fernández, que logró cumplir  los requisitos, entre ellos que la propuesta debe estar vigente y tener mínimo dos años de implementación en aula y mostrar su impacto mediante indicadores cuantitativos y cualitativos.

Ahora que está de vuelta y después de haber vivido esa experiencia, ¿qué proyectos tiene Sergio Fernández en mente? “El hecho de haber sido seleccionado para exponer mi tema a nivel internacional dentro de las directrices de ‘innovación educativa’, me da más coraje, me envalentona a continuar con más sobre el tema, dado que aún en Bolivia no se han profundizado investigaciones educativas relacionadas; más sí, es innegable, está presente. Pienso también que el humor es transversal, se puede relacionar con todo tipo de circunstancia y en mi caso, también en mis áreas laborales: Actuación, dirección, docencia, la vida misma”.

TRAYECTORIA

Fernández es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Mayor de San Simón y actualmente realiza una maestría en la Universidad Católica Boliviana. Sobre sus inicios en la actuación,  recuerda “que cuando era niño, hicimos un cortometraje con mi padre y mi hermano, seis años tendría, una película casera, creo que eso dejó una huella imborrable en mi vida”, dice. De ahí siguió con la actuación en el colegio y luego en la universidad. Si bien entró a estudiar Comunicación Social “más con la idea de escribir, porque a mí me gusta más escribir guiones, me gusta más escribir en general; pero me invitaron a un taller de cine, los de la carrera de Comunicación Social y yo diría que esa fue la punta de lanza dentro del audiovisual. Después de eso empecé a tocar más puertas, a presentarme en castings, empecé posteriormente con mis participaciones en cortometrajes y después comencé a trabajar con otros directores como Okie Cárdenas y Jorge Sanjinés”.

Profesionalmente, en el campo de la actuación, Sergio ha trabajado desde el 2007 en cortometrajes (uno de Franco Rojas y otro de Róger Vargas) y también ha sido extra y protagonista de varias películas, entre las que figuran: “El Domingo” (Okie Cárdenas), “El Pocholo y su Marida Amor a lo Gorrioncillo”. Participó como actor figurante y asistente en “También la Lluvia” de Icíar Bollaín; en “Insurgentes” de Sanjinés y ha sido protagonista del cortometraje “Sentencia” y de la película “Boquerón” de Tonchy Antezana.

“La actuación en mi vida inició bajo la necesidad de expresar la energía que llevo dentro, el instinto de expresión y mi personalidad que acentuaban y acentúan mi humor, pero bajo la consigna de la reinterpretación humorística que uno puede hacer de la vida misma, en sí; de todo aquello que nos rodea, un sarcasmo, una ironía, una comparación, el doble sentido, infinitas formas de expresar lo risible. Creo que esas fueron las cosas que más me inspiraron a hacer y ahora estudiar el humor”, asegura.

En su faceta de actor de tablas, Sergio Fernández comenzó el 2010 como parte estable del elenco del café concert “El Pocholo y su Marida”, donde aún trabaja. “Conocí a Guery Sandoval el año 2008 en un casting que hizo en el mARTadero, que precisamente era para su película. Yo estuve simplemente 30 segundos como extra en la película, pero esa fue la raíz precisamente que nos llevó a lo que hacemos ahora, porque ahí hubo bastante química con él y de esa manera me invitó a formar parte de este elenco que se fundó el 19 de febrero de 2010”. También trabajó con la Orquesta Filármónica de Cochabamba, bajo la dirección Augusto Guzmán e Ivette Mercado, en el Musical Jesucristo SuperStar. Trabajó además con Makurka Teatro y actualmente es parte del colectivo teatral Nómada.

Inquieto como es, Sergio ha estudiado actuación en la Hollywood Academy of Permorming Arts, fundada por el actor boliviano radicado en Estados Unidos, Reynaldo Pacheco.

“Sobre mi faceta como conductor de televisión –cuenta Sergio—hice Break TV (que se transmitía por Canal 11 y después por Univalle Televisión) durante casi cuatro años, del 2011 al 2014. Pienso retomar la televisión, pero siento que ahora estoy en una etapa larva, donde las ideas se desarrollan, maduran, se añejan y esperan parir”.

Actualmente Sergio está dedicado también a la producción audiovisual y la dirección de ficción en formato cortometraje. En este campo incursionó en el año 2012, dirigiendo y produciendo el corto “Rosado Añejo”, que fue seleccionado para el FENAVID. Dos años después dirigió y produjo “Sopa”, corto también seleccionado para el FENAVID y que fue parte de la selección “Horror Cine Festival de España, y el 2015 dirigió y produjo el corto “Diablo Empedocliano”. Ahora está trabajando en la post producción de otra de sus creaciones, se trata del corto “Puta Marta”, cuya trama gira en torno al narcotráfico y tiene como protagonistas a  Guery Sandóval, Enrique Aráoz y Romel Vargas, y que será estrenado en los siguientes meses.

Modificado por última vez enJueves, 29 Noviembre 2018 16:40
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