Yolanda Bedregal: poeta indisoluble en el tiempo

Por Márcia Batista Ramos (*)

Yolanda Bedregal fue poeta, escritora, pintora y escultora boliviana; que publicó poesía, narrativa y antologías. Fue una de las figuras más destacadas de la segunda generación de la Gesta Bárbara.  Nació en 1913, en la ciudad de La Paz; realizó sus estudios primarios en la Escuela Fiscal Ecuador (una de sus profesoras fue Blanca de la Vega, Blanca Colorado) y concluyó el bachillerato en el Instituto Americano de La Paz. Realizó estudios superiores en la Escuela de Bellas Artes, en la ciudad de La Paz, y obtuvo una beca para estudiar estética en la Universidad de Columbia, en Nueva York, (siendo la primera mujer boliviana en recibir una beca de estudios en tan prestigioso establecimiento). Falleció en 1999 en la tierra del Illimani.

Hija de Juan Francisco Bedregal, uno de los grandes representantes del modernismo en Bolivia, hombre relacionado a grandes intelectuales como Alcides Arguedas, Gregorio Reynolds, Armando Chirveches, entre otros; mentes brillantes, con quienes Yolanda tuvo la suerte de convivir desde temprana edad. Sumado a la fortuna de haber nacido y haber sido educada, en el seno de una familia de escritores, artistas e intelectuales; entonces, a diferencia de la mayoría de los escritores bolivianos, Yolanda Bedregal, creció en un ambiente dominado por el apego al estudio, al desarrollo de la creatividad y el interés por adquirir conocimientos.

Durante su infancia fue presidenta del Círculo Artístico Infantil (en 1921, cuando cumplía recién ocho años de edad), fundado por el profesor y musicólogo Antonio González Bravo. En el directorio le acompañaban Antonio González Bravo como director y Walter Montenegro como secretario.

Publicó su primer poemario “Naufragio”; con apenas veinte años de edad y desde esa época, su actividad literaria no cesa; consolidándose como figura icónica en la literatura nacional.  

Yolanda Bedregal fue importante representante del movimiento posmodernista hispanoamericano, movimiento literario donde se localiza su obra madura; el posmodernismo se caracterizó, principalmente, por apoyarse en experiencias sencillas y cotidianas y llevarlas a la literatura.  Cuando la escritora aborda la narrativa con la novela: “Bajo el oscuro sol”, parte de la crítica la considera neorrealista (en la medida en que aborda temas de alcance histórico por medio de la presentación de sucesos cotidianos). Empero, es con la poesía que Yolanda se da a conocer al mundo, revelando su ser íntimo y la percepción del universo que la rodea.

 Sin perder la dulzura, que siempre le caracterizó, Yolanda escribe así:

“Canción De La Esperanza

Canción de la esperanza

en el camino inútil

de mi vida, tus manos

cruzan como dos alas

cargadas de ternura”

Paralelo a la escritura Yolanda desarrolló su vocación por la enseñanza. Enseñó en varias instituciones, entre ellas el Conservatorio de Música, la Escuela Superior de Bellas Artes (donde primeramente cursó estudios de arte, y, al cabo de unos años regresó como docente, para impartir clases de escultura e historia del arte), la Universidad Mayor de San Andrés (donde impartía clases de estética) y la Academia Benavides de Sucre; también, trabajó en el Consejo Nacional de Cultura y fue Oficial Mayor de Cultura de la Municipalidad de La Paz.

Yolanda Bedregal publicó cerca de 20 libros, y, su marido Gert Cónitzer, (amigo de Hermann Hesse), de nacionalidad alemana, tradujo al alemán todos los versos de su compañera y en alguna ocasión, publicó junto a ella algunos poemas de su autoría.

Yolanda fue comendadora de la Orden de la Educación Boliviana; secretaria del PEN; miembro honorario del Comité Boliviano por la Paz y la Democracia; y representante de Bolivia en varios congresos internacionales; presidió y fundó la Unión Nacional de Poetas; también el Comité de Literatura Infantil; y fundó, dirigió o formó parte de numerosos institutos binacionales para el acercamiento y comprensión entre los pueblos. Fue miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española; también fue miembro de la Academia Argentina de Letras.

Escribió varios cuentos, muchos de ellos traducidos, al igual que una parte considerable de sus poemas, a diferentes idiomas, y publicados en revistas de Europa y los Estados Unidos de América.

Yolanda Bedregal pasó a formar parte de la narrativa boliviana contemporánea con su primera  novela: “Bajo el oscuro sol”, (1971); un espléndido trabajo que ha sido galardonado con el prestigioso Premio Nacional de Novela “Erich Guttentag”, (curiosamente, la escritora concluyó la copia definitiva que envío al concurso el mismo día en que concluyó el plazo de admisión de originales).

Escritora incansable, realizó la “Antología de la Poesía Boliviana” para la Universidad de Buenos Aires y para la “Enciclopedia Boliviana”, de la editorial los Amigos del Libro. Publicó varios artículos y ensayos sobre literatura, arte, pedagogía, religión, mitos, folklore, artesanía aimara y quechua en revistas y periódicos y escribió libros de literatura infantil.

En sus líneas dejó registrada la belleza de su lírica y la fuerza de sus sentimientos:

“Viaje inútil

¿Para qué el mar?

¿Para qué el sol?

¿Para qué el cielo?

Estoy de viaje hoy día

en viaje de retorno

hacia aquella palabra sin orillas

que es el mar de mí misma

y de tu olvido. (…)”

Publicó: Naufragio, (1936); Almadía, (1942); Poemar, (1937); Ecos, (1940) en colaboración con su esposo Gert Cónitzer; Nadir, (1950); Calendario folklórico del Departamento de La Paz -La Paz: Dirección General de Cultura, (1956) -escrito en colaboración con Antonio González Bravo-; Del Mar y la Ceniza, (1957); Alegatos, (1957); Antología Poética Lírica Hispana, (1962); Poesía de Bolivia, de la época precolombina al modernismo -Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, (1964); El Cántaro del Angelito (único libro de poesía infantil de la autora); Bajo el Oscuro Sol, (1971); Antología de la Poesía Boliviana (Colección Enciclopedia Boliviana, Editorial Los Amigos del Libro, 1977); Ayllu: el altiplano boliviano (La Paz: Museo Nacional de Etnografía y Folklore y Editorial Los Amigos del Libro, 1984) -en colaboración con el fotógrafo Peter McFarren.

La prosa de ficción de Yolanda Bedregal incluye algunas narraciones breves como "Peregrina" -publicada en el volumen Cuentistas paceños (La Paz: Ediciones Casa de la Cultura, 1988) y "De cómo Milinco huyó de la escuela" -recogido en la Antología del cuento boliviano (La Paz: Editorial Los Amigos del Libro, 1991).

Yolanda escribe con fuerza y hace sentir su voz:

Alegato inútil

(…)

Conduélete, Señor, a ti clamamos.

¡Así tu mundo tambalea!

No somos Job, oh Padre; ¡no te tornes padrastro! (…)”

Autora ampliamente galardonada, recibió los siguientes premios y distinciones: Segundo premio de Escultura en el Salón de Artes Plásticas; "Gesta Bárbara" la proclamó "Yolanda de Bolivia" y la Sociedad Argentina de Escritores, "Yolanda de América"; Premio Nacional de Poesía; Premio Nacional de Novela "Erich Guttentag"; Comendador de la Gran Orden Bolivariana de Educación; Mantenedora de los Juegos Florales de Cochabamba; Honor Cívico "Pedro Domingo Murillo"; Honor al Mérito; Premio Nacional del Ministerio de Cultura; Escudo de Armas de la Ciudad de La Paz por servicios distinguidos; Kantuta de Oro de la Prefectura del Departamento de La Paz; Mujer distinguida (Ateneo Femenino de Bolivia); Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia; Medalla "Jerusalem" de Israel; Plaqueta de la Unión Femenina de Potosí; Medalla a la Cultura Premio de la Fundación Manuel Vicente Ballivián; "Libro de Oro" de la Asociación Boliviana de Clubes del Libro; "Libro de Oro" del club del Libro “Yolanda Bedregal” de Santa Cruz de la Sierra; "Dama de América" por el Consejo Nacional de Derechos de la Mujer A.C. México; Orden Gabriela Mistral por el gobierno de Chile; Condecoración Banderas de Oro del H. Senado Nacional. El Estado Boliviano, en homenaje a su vida y su obra, instituyó el Premio Nacional de Poesía “Yolanda Bedregal” el año 2000.

Yolanda Bedregal escribió más de cincuenta artículos de Historia del Arte para Niños, también cultivó el ensayo, escribió innumerables crónicas de viajes, reseñas y dejó muchos textos inéditos, entre ellos: “El libro de Juanito (una nueva incursión en la literatura infantil y juvenil)” y la novela “La casa y sus entrañas”.

Su obra lírica se divide en tres etapas, según la propuesta del crítico y escritor Guillermo Francovich Salazar: la primera, cuyo mayor exponente es “Naufragio”, (1936), donde predominan los versos explícitos y objetivos, que exploran algunos sentimientos comunes al ser humano por medio de un lenguaje claro y preciso. La segunda etapa, en la cual se dejó seducir por cierto simbolismo, como queda patente en “Poemar” (1937); y “Ecos” (1940), obra colaborada por su esposo, Gert Cónitzer. La tercera y última etapa clasificada como "religiosa", en la cual se manifiesta en sus obras una especie de destino oscuro al que parecen obedecer todos los hechos del mundo. Donde la soledad aparece como un fenómeno inherente a la condición humana. El poemario “Nadir” (1950), una de sus obras maestras, representa claramente esta etapa.

"Yolanda de Bolivia", sin lugar a dudas, es un nombre y una presencia de relevante valor en la poesía boliviana del siglo XX, y en especial, en la poesía femenina latinoamericana de la misma generación. "Yolanda de América", poeta del cotidiano que logró dejar su nombre escrito en la historia de la literatura e indisoluble en el tiempo.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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El orureño Adolfo Cáceres Romero, de esculapio a escritor

Por Márcia Batista Ramos (*)

Adolfo Cáceres Romero es un escritor orureño reconocido internacionalmente. Sus trabajos, muchas veces trascienden géneros ortodoxos y en algunos, combina ficción e historia, haciendo parte de la nueva narrativa boliviana. Los contenidos de muchas de sus obras transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico con un tras fondo didáctico.

Representa dignamente las letras bolivianas. Su extensa obra abarca géneros diversos, entre los que resaltan novelas, ensayos, cuentos, antologías, crítica literaria e investigación. El departamento de Cochabamba, a través de la Cámara del Libro, lo distinguió como a una figura literaria sobresaliente.

Nacido el 27 de septiembre de 1937, en las altas tierras de los Uros, Oruro; realizó sus estudios secundarios en el emblemático Colegio Nacional Bolívar de la ciudad de Oruro donde vivió tanto la infancia, como la adolescencia. Después, con su vocación de escritor a cuestas se fue estudiar medicina en la ciudad del valle, Cochabamba.

Como la vocación era de escritor y Adolfo Cáceres estaba destinado a curar almas con sus buenos libros, aún después que su vida material se extinga, tuvo el valor de cambiar el norte de su vida profesional e ingresar a la Normal Superior Católica para estudiar Literatura y Gramática Española. Aunque eso representara horas de angustia para él y momentos difíciles para sus padres que, como se puede inferir, no querían un hijo artista; lo preferían doctor.

Así, desde la década del 50 residió en Cochabamba donde se enraizó al formar una linda familia.

Fue un escritor precoz, que en el colegio ya escribía cuentos —afortunadamente perdidos, según el propio autor—dada la calidad de sus escritos.

Se especializó en el Uruguay y España. Fue catedrático y fue decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Siendo uno de los estudiosos más serios de la literatura boliviana y destacado crítico literario que siempre se distinguió por su hombría de bien. Tiene su obra traducida al alemán, noruego, inglés, francés, japonés y croata.

Adolfo Cáceres Romero es un escritor ampliamente premiado: ganó el Premio Nacional de Cuento de la Universidad Técnica de Oruro (1967), con “La emboscada”; ese mismo año ganó el Premio Municipal de Literatura, en Cochabamba, con su libro de cuentos “Galar”; Premio “Franz Tamayo” de la Alcaldía de La Paz, con su libro “Entre ángeles y golpes”, (1982); mención de honor de la Editorial Atlántida (Buenos Aires), por su cuento “Los ángeles del espejo” (1982);  con “El charanguista de Boquerón” (2009), ganó el  Premio Nacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz; el Premio Único de la H. Alcaldía Municipal de Cochabamba, en el Concurso Nacional de Cuento “Adela Zamudio”, con su cuento “El último khipukamayu” (2011); entre otros.

Bajo los auspicios del Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA), dio varias charlas sobre la nueva narrativa  latinoamericana y boliviana, en la ciudad de Sucre; al igual que en La Paz, con auspicios del Espacio Portales y la Cámara del Libro, lo propio ocurrió en Santa Cruz de la Sierra, invitado por la Casa de Cultura: “Raúl Otero Reiche”.

Como investigador editó varios volúmenes sobre la historia de la literatura boliviana.

Es autor de las novelas: “La mansión de los elegidos”, (1973)”, auspiciosamente comentada por el escritor peruano Mario Vargas Llosa; “Las víctimas”, (1978); “La saga del esclavo”, (2006); y “Octubre negro” (2007). También escribió los libros de cuentos: “Copagira”, (1975); “Los golpes”, (1983); “La hora de los ángeles”, (1987); y “Entre ángeles y golpes”, (2001). Además es autor de: “La nueva historia de la literatura boliviana” (tres volúmenes: 1987, 1990, 1995) y del “Diccionario de la Literatura Boliviana” (1997).

Escritor polifacético, de talla internacional, cuyos cuentos aparecen en diversas antologías: “Los ángeles de las tinieblas”, en “El Cuento Hispanoamericano en el  s. XX”. Volumen III. Edición de Fernando Burgos, (1997). “Copagira”, cuento con Mención de Honor en “Cuentistas Bolivianos”,  antología de la Universidad Técnica de Oruro, (1965). “El Qharisiri”, en “Antología de cuentos”, del Centro Cultural Edmundo Camargo, (1966). “La emboscada”, en “Narradores Bolivianos”, selección de Mariano Baptista Gumucio, (1969). “La emboscada”, Premio Nacional de Cuento, 1967, (1970). “La emboscada”, en “Cuentos Bolivianos Contemporáneos”, antología de Hugo Lijerón Alberdi y Ricardo Pastor Poppe, (1975). “La Cruz”, en “Bolivia en el Cuento”. Antología de Ayer y Hoy. Selección de Néstor Taboada Terán, (1976). “La condenada”, en “Los mejores cuentos bolivianos del siglo XX”, antología de Ricardo Pastor Poppe, (1980). “La emboscada”, en “Panorama del cuento boliviano”, selección de Alcides Abella, (1983). “Copagira”, en “Narrativa minera boliviana”, antología de René Poppe, (1983). “Las tizas de color”, en “Cuentos de América”. Volumen I. Ediciones SPUP, (1984). “Los ángeles del espejo”, en “Los mejores cuentos bolivianos del siglo XX”, segunda edición de Ricardo Gastón Poppe, (1989). “Los ángeles del espejo”, en “Antología del Cuento Boliviano Moderno”. Selección de Manuel Vargas, (1995). “Wiraqocha, el ángel supremo”, se publicó en la revista “Puro cuento”  Nº 8, de Mempo Giardinelli. Buenos Aires, (1988). “La Cruz”, en “Cuentos Latinoamericanos Contemporáneos”. Recopilación de Raúl Saint Mecard, (1991). “Copagira” y “Noche de Boda”, en “Profundidad de la memoria, cuentos bolivianos contemporáneos”, Compilación de Gaby Vallejo Canedo, (2009).

Es autor de las siguientes antologías: “Texto de lectura para Ciclo Intermedio” (1974); “Poésie bolivienne du XXe siecle” Antología bilingüe: francés-español, (1986); “Poésie quechua en Bolivie”. Antología trilingüe: quechua-español-francés, (1990); y “Poesía Quechua del Tawantinsuyu”, (2000).

 Adolfo Cáceres Romero además tiene en su haber los siguientes títulos: “Literatura de la Independencia”, (1996). “Diccionario de la Literatura Boliviana”, (1997). “Manual Práctico de Redacción”, (1998). “Manual Práctico de Lectura y Redacción, (2011).

Es escritor incansable que superó recientemente una dolencia casi fatal con estoicismo y prosiguió su obra creativa. Júbilo para la cultura nacional. Actualmente está trabajando en dos libros, uno sobre la Guerra del Pacífico y otro sobre la vida y obra de escritores bolivianos en el exilio.

Recientemente publicó el  “El puente de los suicidas”,  un libro de 10 cuentos, considerado uno de los mejores cuentos de amor que se produjo en la narrativa de la nueva Bolivia, inspirada en la maravillosa ciudad de La Paz. Libro que demuestra toda la riqueza y diversidad de su formación literaria. Al tiempo en que refuerza la producción literaria fantástica boliviana.

Realizó numerosos viajes al exterior, donde representó a Bolivia, como escritor, siendo distinguido en diversas ocasiones.

El orureño loable Adolfo Cáceres Romero, fue declarado “Ciudadano Meritorio de Cochabamba”, en 1985. En junio de 1990, recibió la “Gran Orden Boliviana de la Educación”, en el grado de Comendador, conferido por el Gobierno de la nación. El 2009, la Honorable Cámara de Diputados le confirió la distinción de “Ciudadano Meritorio de Bolivia”.  

Adolfo Cáceres Romero es un escritor que enorgullece a las letras latinoamericanas, él logra plasmar en su obra, de una manera fuerte y contundente, los elementos fantásticos que se manifiestan en una realidad más intensa: en la cultura popular; produciendo así, una literatura fantástica  de extracción indígena y logrando profundizar la esencia de los mitos ancestrales que emergen de las montañas, de la altiplanicie y de los llanos amazónicos para que supervivan a través de  su obra.

Así,  el joven orureño que fue a Cochabamba a finales de la década de los 50 a estudiar para ser esculapio, en buena hora, cambió el bisturí por la pluma, regalando su arte a los hijos del planeta tierra de hoy y del mañana, como una bendición.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica

 

Por Plaza Catorce

 

El 21 y 22 de septiembre próximos, se realizará en la ciudad de Cochabamba el Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica 2018, organizado por el PEN-Bolivia y sus filiales de Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Chuquisaca y Tarija, y la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción, Narrativa Fantástica y Terror (SuperNova). De este encuentro podrán participar escritores, investigadores, profesores, libreros, bibliotecarios y estudiantes universitarios.

Según especifica la invitación hecha pública días atrás por los organizadores, para este tercer encuentro se proponen seis ejes temáticos: 1.- Ciencia Ficción, Narrativa Fantástica y Terror en el país: Antecedentes históricos, hitos y desarrollo actual en Bolivia. 2.- La ciencia ficción, la narrativa fantástica y el terror desde los mitos y leyendas enmarcados en el ámbito de la literatura urbana o rural. 3.- La literatura fantástica en un contexto de las culturas andino-amazónicas. 4.- Análisis de obras específicas de autores de relevancia, nacionales o extranjeros. 5.- La ciencia ficción y la narrativa fantástica en Latinoamérica y el mundo. 6.- Las Otras: escritoras de literatura fantástica y sus obras.

Según la modalidad establecida, las personas que estén interesadas en participar con sus ponencias, deben enviar una nota a los organizadores indicando el título de su propuesta y un resumen de la misma; resumen que debe tener aproximadamente 300 palabras y debe contener: El título de la ponencia y el abstract que describa de forma sintética su trabajo. También deben ser incluidos los siguientes datos: Nombre completo, dirección, teléfonos, correo electrónico, país de origen y filiación institucional (Si lo tuviera)”. Esta nota y el resumen de la ponencia deben ser enviados al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., con copia una copia al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. hasta el próximo 20 de agosto.

Una vez recibidas todas las ponencias, el comité organizador notificará la aceptación de los resúmenes y a partir de entonces los participantes tendrán hasta el 10 de septiembre para enviar una copia de su trabajo completo, mismo que no debe exceder las diez hojas escritas, en formato carta, a doble espacio y citando fuentes bibliográficas. “Las ponencias serán editadas en formato digital, y serán entregadas en el Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica 2018”, según detalla la invitación. Además de las ponencias, los escritores que tengan publicado material impreso (libros, novelas, cuentos, poemarios o revistas) relacionados con la literatura fantástica y la ciencia ficción, podrán igualmente participar de este encuentro presentando su producción, para lo cual deberán contactarse previamente con los organizadores.

Según se ha establecido, los expositores de ponencias deberán cancelar una cuota de inscripción de 30 dólares americanos en caso de ser extranjeros y de Bs. 140 para autores bolivianos. Además se cobrará a los asistentes y estudiantes una entrada de Bs 40. Mayores detalles sobre el encuentro pueden ser solicitados a los correos electrónicos que se detallan líneas arriba.

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“Microficciones”, nuevos cuentos de Víctor Montoya

Por Plaza Catorce

El Grupo Editorial Kipus publicó recientemente la nueva obra del escritor paceño Víctor Montoya: “Microficciones”, que está inspirada en “diversos temas que ocupan el tiempo y el pensamiento de los seres humanos”, y está compuesta por “ciento cincuenta y cuatro (154) microcuentos; algunos de ellos escritos de manera muy breve, con solo dos o tres renglones, y una gran economía de lenguaje, que es una de las principales características de este género literario”, según explica el escritor en una entrevista virtual con Plaza Catorce.

Así, “Microficciones” está divido en tres partes: “El baúl de los suspiros breves”, “Microzoología” y “Uno, dos, tres, cuenta al revés”, partes en las que “se abordan temas referentes a la vida, el amor y la muerte; al reino animal desde una perspectiva fabulada y humorística y, en la última parte del libro, recreo varios cuentos clásicos re-contándolos al revés y con una fuerte dosis de irreverencia y erotismo”.

Uno de los atractivos de  “Microficciones” son las ilustraciones que lo acompañan y que han sido hechas por el artista Jorge Codas y que están inspiradas en los relatos. “Jorge Codas –dice Víctor Montoya—es un reconocido artista plástico paraguayo que actualmente reside en Francia. Lo conocí por medio de su esposa, la francesa Vanessa Tiogroset, quien editaba una revista digital de artes visuales. Ella editó en su revista la parte de ‘Microzoología’ del libro, con las ilustraciones de Jorge Codas. A mí me encantaron las ilustraciones que hizo para los cuentos. Así que, cuando iba a editarse el libro completo en Bolivia y en soporte papel, le pedí que ilustrara todo el libro. Él accedió amablemente a mi pedido y llenó las páginas con extraordinarias imágenes, que no sólo sirven de apoyo a los textos, sino que son verdaderas obras de arte que despiertan la fantasía y el interés estético de los lectores”.

Otro libro de Víctor Montoya que también tiene obras de arte incluidas es “Retratos”, cuya segunda edición se imprimió este 2018. “Efectivamente, el Grupo Editorial Kipus reeditó una versión corregida y aumentada de mi libro ‘Retratos’, que es una suerte de galería de cuarenta y cinco retratos y textos, situados entre la crónica periodística y el relato literario, en los que se tejen los cabos sueltos de la realidad y la fantasía, y, sobre todo, se recrean insólitas historias de vida, a partir de un fabuloso mosaico de fotografías y pinturas célebres”, cuenta Montoya. De ese modo, “Retratos” lleva obras como como “El yatiri”, de Arturo Borda; “Saturno devorando a sus hijos”, de Francisco de Goya; “Atardecer en el paseo Karl Johan”, de Edvard Munch; “Eva”, de Fernando Botero y “La mujer barbuda”, de José de Ribera, entre muchas otras obras arte.

El penúltimo libro de Víctor Montoya es “Crónicas mineras”, que se publicó el año 2017 y ahora, después de publicar “Microficciones”, “como todo escritor dedicado al oficio de la escritura”, el boliviano tiene “un par de trabajos que están en marcha y a punto de ser concluidos. Espero que el próximo año estén a disposición de los lectores interesados en mi obra literaria”.

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El escritor Dan Wells visitará Cochabamba

Por Plaza Catorce

El escritor Dan Wells nació en Estados Unidos el año 1977, tiene una licenciatura en Literatura Inglesa por la Universidad de Brigham Young, donde se especializó en Escritura Creativa y Edición. Es autor del bestseller de terror “I Am Not a Serial Killer” (No soy un asesino serial), con el que obtuvo un gran éxito de la crítica y el público, y que ha sido traducido a más de cuatro idiomas, entre ellos el español.

Esta novela trata de un muchacho de 15 años, John Wayne Cleaver, que además de estudiar en el colegio y ayudar a su madre que trabaja en una morgue, se considera un sociópata con claros signos que lo delatan como un futuro asesino en serie y crea para sí mismo una especie de decálogo de comportamiento para estar siempre lejos del mal. Sin embargo, esta aparente tranquilidad controlada se quiebra cuando en la ciudad de John Wayne Cleaver comienzan a haber una serie de asesinatos. El joven va tras la pista del asesino y descubre a su vecino como autor de los horripilantes crímenes. Si bien el verdadero asesino es al final de cuentas un ser sobrenatural que necesita de órganos humanos para mantenerse vivo, John Wayne Cleaver decide romper sus propias reglas y matar al criminal para restaurar el orden. Este libro fue publicado el año 2009 y siete años después pasó a la pantalla grande en una película que lleva el mismo nombre y que también tuvo bastante éxito y que ha sido dirigida por Billy O’Brian, protagonizada por Max Records, Laura Fraser, Christopher Lloyd y Christina Baldwin, y filmada en Inglaterra e Irlanda.

En una entrevista que publicó hace un par de semanas atrás el periódico Clarín de Buenos Aires (Argentina) en su página web, Dan Wells cuenta que fue por accidente que se convirtió en escritor de novelas de terror, ya que su intención era escribir fantasía al estilo de J.R.R. Tolkien, cuyos libros leyó mientras crecía. Sin embargo, luego de escribir cinco novelas de fantasía que al final nunca se publicaron y que, según sus amigos eran muy oscuras y tenían mucho horror, Wells decidió probar y escribió “I Am Not a Serial Killer”.  Luego del éxito obtenido, al año siguiente presentó la secuela “No soy el señor monstruo” (Mr. Monster) que se publicó en Inglaterra. La tercera obra de la saga salió el 2011, también en Inglaterra, bajo el título “No quiero matarte” y en los años siguientes aparecieron más títulos. La cuarta novela de esta serie se titula “The Devil’s Only Friend” (2015), la quinta entrega es “Over your Dead Body” (2016) y la sexta “Nothing left to lose”, que salió al mercado en 2017, pero que aún no ha sido traducida al español.

Además de estos seis libros, Dan Wells también es autor de dos sagas de ciencia ficción dirigidas al público juvenil. Una de ellas es “Partials” (2012), a la que le sigue “Fragmentos” (2013) y “Ruins” (2014). Esta saga está ambientada en un Estados Unidos del año 2076, donde una joven tiene la misión de crear una cura para un virus creado por cyborgs (Partials) y que impide que los recién nacidos vivan más de tres días. Otra de sus sagas comienza con “Bluescreen” (El Mirador) y la historia está ambientada en el año 2050 en la ciudad de Los Ángeles, y donde la humanidad entera vive conectada a Internet.

Durante este mes de julio, Dan Wells ha estado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, presentando al público juvenil sus obras y también ha estado en la Feria Internacional del Libro de Lima (Perú). En estos días llega a Bolivia, donde primero se presentará en la Feria Internacional del Libro de La Paz y el 8 de agosto estará en Cochabamba en dos auditorios. A partir de las 15:00 en el Centro Boliviano Americano (25 de Mayo casi Mayor Rocha) y a partir de las 19:00 en la Biblioteca del Centro Simón I. Patiño.

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Javier Claure en el cuarto Encuentro Internacional de Telciu

Por Plaza Catorce

El poeta boliviano Javier Claure Covarrubias, que radica en Suecia hace varios años, es uno de los invitados especiales de la cuarta edición de los Encuentros Internacionales de Telciu, que tendrá lugar en Rumanía del 15 al 20 de agosto de 2018, bajo el patrocinio del Pen Club Rumanía, y que tendrá también como invitados especiales a los escritores: Mario Castro Navarrete (Chile/Suecia), Javier Nogueras (Universidad de Granada/España), Andrea Espada (Madrid/España) y Octavian Soviany (Bucarest, Rumanía).

Javier Claure nació en Oruro, el año 1961. Ha estudiado Matemáticas e Informática en la Universidad de Estocolmo y de Uppsala y es egresado de Pedagogía en Matemáticas de la Universidad de Estocolmo. Es miembro del Pen-Club Internacional, de la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Oruro y de la Sociedad de Escritores Suecos. Además, trabaja como periodista cultural. En su faceta de escritor ha publicado sus trabajos en diversos medios de Bolivia y Suecia; sus poemas han sido publicados en antologías como “El libro de todos” (1999), “La poesía en Oruro” (2005) y “Poesía boliviana en Suecia” (2005), y ha publicado los libros “Preámbulos y ausencias” (2004), “Con el fuego en la palabra” (2006) y “Extraño Oficio” (2010), entre otros.

En el Encuentro Internacional en Telciu, participarán también los autores: Luminita Amarie (Londres/Inglaterra), Eugen Barz (Parla/España), Andreea Cordos (Bistrita/Singeorz/Rumanía), Laura Catalina Dragomir (Barcelona/España), Ana Dragu (Bistrita/Rumanía), Bogdan Hrib (Bucarest/Rumanía), Antonela Pohoata (Gijón/España), María Pop (Milano/Italia), Claudia Scuturici (Bistrita/Rumanía), Catalina Suditu (Iasi/Rumanía) y Catalin Mihai Stefan (Iasi/Rumanía).

El encuentro –que es organizado por la pareja de artistas Cristina y Gelu Vlasin—se desarrollará en uno de los lugares más hermosos de Rumanía, según los organizadores: Telciu, una comuna de la localidad de Bistrita–Nasaud, situada en la zona norte del país, con una naturaleza que se exhibe en su máxima plenitud, y donde siempre se han reunido los mejores poetas y escritores de Rumanía.
Esta vez el encuentro aglutina a poetas y a escritores, pero también a editores y a traductores de varios países: España, Suecia, Inglaterra, Italia, Chile, Bolivia y por supuesto Rumanía. Entre las actividades que se desarrollarán en el marco del citado encuentro, se consignan recitales de poesía en un Liceo, en el Ayuntamiento de Telciu, como también en la Biblioteca Municipal de Bistrita. Además, habrán presentaciones de autores, mesas redondas, conferencias, presentaciones de editoriales y traductores, visitas a museos de poetas y escritores rumanos, sesiones de escritura creativa, visitas al tren derrumbado y a la cabaña abandonada. Habrá también una sesión musical interpretada por la anfitriona, Cristina Vlasin.

Entre los auspiciadores y colaboradores de este encuentro están: La Red Literaria, Árdeal TV, ProPolitica, ASARS / Asociación de escritores y Artistas Rumanos de España, Diverbium Madrid, Consejo Regional de Bistrița Năsăud, Biblioteca Regional George Coșbuc, Diario Observator BN, Diario Răsunetul, ASETRAD/Asociación Española de Traductores, Correctores e Interpretes, ACE / Asociacion Colegial de Escritores de España, Centro Cultural Italo-Rumano (Milano), Editura Rediviva  (Milano) y România +.

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La biblioteca infinita sepultada en el libro infinito

Por Benjamín Santisteban Neri


En la Biblioteca del Centro pedagógico y cultural Simón I. Patiño de Cochabamba, este próximo miércoles 25 de julio, a las siete de la noche, se inaugura la exposición retrospectiva denominada "Premios Literarios Bolivianos Género Novela (1937-2017)”, que reúne alrededor de 100 libros de la literatura boliviana que han sido premiados en el lapso de esas ocho décadas.

“Se podrán observar las novelas ganadoras de los premios más conocidos como el Erich Guttentag”, explica Jacky Mejía, responsable del Centro de Literatura Boliviana del Centro Simón I. Patiño, y agrega que este premio Guttentag, por ejemplo, desde 1966 hasta 1999 tuvo 24 ediciones premiando obras de escritores bolivianos.

“Otro de los premios más nutridos es el del Premio Nacional de Novela –dice Mejía—que comenzó de la mano de la Editorial Alfaguara y que ahora tiene a la Editorial 3600 como sello oficial de publicación. De dicho premio se llevan 22 ediciones… Y así, el público podrá encontrar otros títulos de premios que son menos conocidos y en la mayoría de los casos intentos frustrados que no duraron más que dos o tres versiones”. La exposición "Premios Literarios Bolivianos Género Novela (1937-2017)” estará abierta hasta el viernes 31 de agosto y en la inauguración el filósofo Benjamín Santisteban dará una conferencia referida al libro, los premios, la novela y la literatura. Acá un breve resumen de lo que se hablará en la conferencia inaugural escrito por Santisteban.


El padre de Jorge Luis Borges murió afectado de ceguera total, mal que hostigó, inclemente, a seis generaciones de los Borges. Cuando nació el hijo, el padre auscultó aquellos ojos que irían a recorrer las páginas más notables de la literatura universal y que añadirían notablemente a ese caudal. “Está a salvo”, le dijo a la reciente madre, respirando aliviado. “Tiene tus ojos”. Ochenta y siete años después, Jorge Luis negaba el vaticinio paterno cerrando los ojos ya clausurados hace treinta años por la oscuridad íntegra, irrespetuosa para con ocho cirugías que intentaron inútilmente restaurar la luz.

El padre de Georges Bataille murió totalmente ciego. Estaba ya sin vista y paralizado por más de una década cuando el hijo nació. Georges inició la vida con salud en los ojos; el mal que fue la excusa para lo inevitable —arterioesclerosis cerebral— no le obstaculizó demasiado la vista. Murió vidente y ése fue el mayor fracaso de su vida. En los años que sobresalió como escritor radical y paradójico su aspiración personal e intelectual más profunda fue convertirse en ciego.

Algo que a Bataille y a Borges les une es que ambos fueron bibliotecarios. Ninguno de los dos anheló en verdad serlo. Bataille se rindió a esa profesión como resultado de una decepción. No pudo convertirse sacerdote católico; la fe no lo acompañó porque era la fe de alguien que quiere creer y no la de alguien que, con certeza tranquila, cree. Cambió, entonces, de la iglesia viviente al estudio de su historia y de la época de su mayor dominio, la Edad Media. En noviembre de 1918, Bataille ingresó en la École des Chartes de París para convertirse en bibliotecario medieval.

Lo de Borges fue la inflación que adelgazaba la jubilación paterna, de la cual dependía incluso siendo hombre maduro de 38 años. Por la amistad de algunos consiguió trabajo en la biblioteca municipal Miguel Cané, con lo que aseguró por vez primera un ingreso fijo. Como común entre genios, la experiencia del apuro económico acabó en la memorable escritura de “La Biblioteca de Babel”, pese a que Borges confiesa no ser el primer autor de esa narración.

Aparte del oficio de bibliotecario, y aparte de la similitud de sus nombres de pila, otra cosa importante que une a Bataille y Borges es que sus apellidos paternos comienzan con “b”. En muchas bibliotecas, las tapas de sus libros rozan silentes. Este hecho no debería ser pensado un beneficio del azar. El orden bibliotecario responde a una norma más primordial, en el tiempo y la lógica, que determina jerárquicamente el espacio que aprisionan los anaqueles.

Por esa norma milenaria, entre Bataille y Borges se situaría Walter Benjamin: el patronímico comienza también con “b”. Una redundancia de esa coincidencia es su ensayo titulado “Desempacando mi biblioteca…”, donde afirma que adquirir un libro viejo para una biblioteca —pública o privada— es el renacimiento del libro.

¿Cómo re-nacen los libros en la biblioteca? El retorno a la vida implica una primera vida y una muerte; una elemental ceguera media entre las dos vidas. Ésa, quizá, sea el modo de existir en la Biblioteca de Babel, cuyos nombres inmemoriales inician con la “b”. Pero, entonces, la inocencia de la segunda letra del abecedario señalaría que muchas civilizaciones han cometido un error fundamental al entronar a la letra “a” como el inicio, postergando una relación ética con la vida...

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Blanca Garnica: algunos emblemas poéticos de su obra

Por Márcia Batista Ramos (*)

Blanca Garnica es una de las principales voces en la poesía boliviana. Su poesía es una rara gema, una compleja y refinada red de alusiones y resonancias; contiene timbres intensamente melancólicos expresados reiteradas veces.

La melancolía  también hace parte de su forma de ser, tanto así, que en alguna ocasión Blanca me comentó “que la melancolía es su sombra”. 

Su poesía tiene pinceladas surrealistas en cuanto a la búsqueda de la verdad se refiere, ya que ella acude a situaciones verdaderas, sin miedo a reflejar lo feo que la realidad alberga. Entretanto veo la dificultad de ubicar a Blanca Garnica dentro de una escuela literaria o un grupo determinado. Su poesía, de matiz sumamente individual y hermético rechaza todo encasillamiento. Sabemos que por edad y ciertas similitudes tangenciales debemos colocarla dentro de la generación de los años sesenta a nivel latinoamericano. Sin embargo, desde la perspectiva de hoy, y también desde este análisis, Blanca Garnica surge como una verdadera precursora de la poesía actual.

Lo que se destaca en la obra de Blanca Garnica es un lirismo  profundamente cotidiano, que seduce por su simplicidad al tiempo que estremece por el temblor interior que provoca como una especie angustia al expresar su inconformismo.

Su poesía leída en silencio hace emerger la inteligencia obvia y formidable  de la autora, no solo por la forma como también por la denuncia que instala a través de esa peculiar relación entre las palabras y la rima, que no se siente como un contraste, sino como una unidad expresiva.

En esa tercera voz que la rima y las palabras componen juntas, está la belleza de su poesía.

Para Blanca Garnica la poesía no basta, la denuncia como tal, tampoco. El resultado final es mucho más que la suma de las partes. Ese es el curioso fenómeno de su poesía que es un grito de rebeldía a través de la literatura, elevada a la categoría de gran literatura.

Blanca aborda de manera profunda en su poesía los sufrimientos cotidianos de las mujeres que lloran en silencio…. Los sufrimientos que se invisibilizan en una sociedad machista que minimiza la figura y expresión femenil incluso en el ámbito privado; dando lustro, así, al carácter universal que adquiere su poesía.

Ella  expresa la perplejidad del pájaro enjaulado, que no comprende el amor de su carcelero. Y en un instante, su voz se universaliza porque define la condición femenina en nuestro siglo.

Al tiempo que utiliza la palabra como un icono de libertad. Sin enarbolar banderas, sin proponer movimientos. Tenue, fugaz… transparente y frágil; siempre única.

Poeta concisa. En su obra no existe un espacio de consuelo porque cada momento está acompañado por el miedo o por la incomprensión. Y su única salvación es la palabra.

Y canta: “Solo vomito nada

                Ni un miserable arroz.”

Blanca Garnica tiene influencia Pizarnikiana, pero no se fragmenta como Alejandra y la niña que fue Alejandra Pizarnik. Blanca camina unida a la niña que fue y que jamás se apartó, porque su niña interior además de ayudarle a pasar la vida y ser testigo de todas sus circunstancias, también cobra voz con una especie de angustia que añora ante las pequeñas depresiones consecuentes del diario vivir.

La niña que le acompaña en el trance de la vida e interroga todo lo que no comprende del mundo feo e injusto; la niña que percibe las pequeñas cosas del mundo fracturado y vacío a que están recluidas, o  la niña que se permite llorar cuando la mujer calla. Eso se ve con mucho más fuerza en el último poemario de Blanca aún inédito, que tuve el honor de leer el manuscrito y que cierra la trilogía de “Alfiles y Alfileres”.

 Siempre afirmo que la poesía de Blanca Garnica no requiere lectores y sí relectores, porque los lectores solo abarcaran a ver una especie de ornamento translúcido, una aureola de su poesía, mientras que los relectores podrán acercarse al poema, porque en realidad, sólo podemos acercarnos en soledad, leyendo con nuestra propia voz o con la voz de nuestro pensamiento. Y la poesía de Blanca Garnica tiene su propia música: es la música del lenguaje y del pensamiento, música que suena para cada uno de nosotros, lectores,  cuando releemos su poesía.

 El reconocimiento de una obra poética se da en diversos ámbitos: en el ámbito intelectual en el cual nos movemos, la obra de Blanca  Garnica es ampliamente reconocida; así como en el ámbito cultural nacional e internacional, tanto así que fue premiada en más de una oportunidad fuera del país.

Sin embargo, en el ámbito de los lectores nacionales es donde la obra de Blanca Garnica no tiene el merecido reconocimiento, sencillamente, porque a nivel nacional el mundo lector es reducido en cuanto a la narrativa en todos sus sub géneros; empero, tratándose de poesía el público lector es más reducido y con menor familiaridad a una estética apurada como la que Blanca nos regala.

El público lector promedio no logra comprender a profundidad  la poesía de Blanca Garnica. Por tal motivo, yo insisto que Blanca Garnica, como todos los grandes poetas, no necesita lectores y si re lectores.

Entonces, hablar de reconocimiento es algo muy relativo en mi criterio, y entiendo que  la poesía es para ella un destino, no una carrera.

Octavio Paz reflejó eso cuando afirma en “Las peras del olmo”:

 “El arte no es un espejo en el que nos contemplamos, sino un destino en el que nos realizamos”.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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