Gao Xingjian aboga por una literatura «fría»

Por Márcia Batista Ramos

Pondero que todo ser humano es un libre pensante, la diferencia entre seres humanos radica en que el artista lo manifiesta. Asimismo, pienso que un escritor es un ser humano sensible, que se manifiesta a través de su arte, que comunica su dolor al mundo y desnuda su fragilidad al expresarse, al tiempo que hace frente a la sociedad, siempre solo. Ya que este oficio, el de escribir, es un placer solitario.

Oficio que solamente comunica al otro, cuando el otro decide acercarse a nuestro producto, o sea, cuando el otro decide leer nuestros escritos. Y cuando se identifica con nuestros sentimientos es cuando llega a gustar nuestra obra, pues escribimos aquello que el lector quería expresar o sintió en algún momento. Es una fusión a un nivel mental, que llega a entrelazar a todos los seres humanos.  Motivo por el cual, la literatura es una expresión universal de índole inmutable que presupone la libertad de pensamiento y de reflexión.

Tuve la suerte de leer Gao Xingjian, el primer autor de lengua china en recibir el máximo galardón de la literatura universal, el Premio Nobel en el año 2000 "por una obra de valor universal, de amargo instinto y rico lenguaje, que ha abierto sendas nuevas a la novela y al drama chinos".

Cuando Gao Xingjian fue premiado, con el mayor galardón universal en literatura que una nación pueda desear para un hijo suyo,  la noticia fue recibida con indignación por parte de las autoridades chinas; y los medios de comunicación de la China continental no informaron sobre la concesión del premio, porque él es un disidente del régimen que impera en su patria.

La “Campaña contra la Contaminación Intelectual" emprendida por el Gobierno chino a mediados de los años 1980, le causó problemas con la censura, y el estreno de su tercera obra, El Hombre Salvaje, se pospuso hasta 1985. A partir de 1986 se prohibió la representación de sus obras nuevas.

Gao Xingjian nació en Jangsu, China, en 1940 y tiene ciudadanía francesa tras haberse exiliado en Francia en 1987. Hoy, China hace parte de su pasado y Gao escribe en francés para el mundo. Ya que la concesión del Premio Nobel le dio fama mundial. Sus obras empezaron a traducirse al español y otros muchos idiomas a partir de ese momento. Su obra refleja influencias del modernismo y el teatro del absurdo. Como un artista del Renacimiento, tiende a abarcar el arte en sus distintas disciplinas y en cada una de ellas investiga una forma personal de expresarse mezclando técnicas, estilos y géneros.

Gao posee gran riqueza de pensamiento humanista, es un hombre que se expresa a través de la escritura, dramaturgia, traducción, crítica, pintura y  dirección de cine, es un artista  que  grita al mundo y a la sociedad  por medio del silencio de su obra, que quizás solo llegue a ser descifrada y plenamente entendida o admirada, cuando el artista ya no resida entre nosotros.

Entre su extensa obra hay que destacar una producción teatral notable, donde destacan Signal d'alarme (1982), Arrêt de bus (1983), L'homme sauvage (1985), La fuite (1989) y Le somnambule (1993), y sobre todo sus novelas, entre ellas La Montaña del Alma y El libro de un hombre solo.

Además de recibir el máximo galardón literario, también fue reconocido con la Orden Chevalier de Artes y Letras (1992) en Francia, con el Premio de la Comunidad Francesa en Bélgica (1994) y con el Premio a la Novela en chino (1997), por "La Montaña del Alma".

Las reflexiones de Gao Xingjian sobrepasan el ámbito de la propia cultura por cuanto se revisten de una dimensión universal al incidir en la misma raíz del acto creativo literario, en la lengua en tanto que vehículo poético y en la literatura en tanto que manifestación real del individuo.

Para entender el pensamiento de Gao Xingjian es necesario tomar en cuenta su historia personal, y el contexto socio político en donde se ha desarrollado, ya que durante la Revolución Cultural Proletaria China, él fue internado en un campo de trabajos forzados por seis años, donde tuvo que trabajar como agricultor con el fin de ser “reeducado”, por haberse dedicado a la escritura y, además, fue obligado a quemar sus manuscritos, ya que en aquél momento, estaba prohibido escribir y editar en China.

La idea de la Revolución Cultural era que la nueva China debía romper con los hábitos feudales del pasado;  las consecuencias  fueron nefastas para la cultura tradicional china.

La interpretación de qué o cuáles elementos de la sociedad merecían la consideración de antiguos o burgueses quedó en manos de los propios guardias rojos, quienes, ávidos de demostrar su espíritu revolucionario, se embarcaron en una campaña de destrucción de obras de arte, libros, templos y edificios antiguos, a la vez que sometían a humillantes sesiones de autocrítica a intelectuales y altos cargos del partido a los que acusaban de reaccionarios.

La gran Revolución Cultural Proletaria destruyó numerosas obras de arte y gran parte del patrimonio artístico, que sería restaurado en años recientes.

Dado que cualquiera que hubiera expresado en su vida pública un interés cultural o artístico hacia cualquier asunto que no fuera la exaltación de la figura de Mao, podía ser acusado de reaccionario. No es de extrañar que la inmensa mayoría de los escritores y artistas sufrieran persecuciones durante la Revolución Cultural, y fueron muchos los que resultaron heridos e incluso muertos. Otros muchos acabaron suicidándose, como el famoso escritor Lao She. Se estima que fueron miles las víctimas mortales de la violencia de los guardias rojos y más de tres millones de miembros del Partido fueron víctimas de las purgas en la cúpula del poder.

En cualquier dictadura, la mera expresión de un problema constituye una declaración de principios, una manifestación de disconformidad y, al mismo tiempo, una infracción a las leyes del poder vigente, que exige un sometimiento silencioso.

Todos coincidimos en  que expresarse es algo intrínseco al ser humano, empero, los regímenes totalitarios, invariablemente, temen a los artistas con una fobia particular, por miedo de que ellos puedan generar, a través de su arte, un movimiento de resistencia al régimen o incluso puedan propiciar la caída del régimen; de tal suerte que quien se atreve a manifestarse artísticamente bajo cualquier dictadura, corre el riesgo de ser mal interpretado poniendo en riesgo a su libertad y a su propia vida.

Percibo que la experiencia negativa de vivir en un Estado de facto, fue de gran influencia en el pensamiento de Gao Xingjian, sobre la importancia de la manifestación literaria libre de presiones e imposiciones de cualquier índole; por eso, él aboga por una literatura «fría», de libre expresión espiritual,  que solo esté comprometida consigo misma, expresando la necesidad de un pensamiento que supere la fragilidad del mundo.

Seguramente Gao Xingjian vio, en un momento dado, en su país de origen, la  creación literaria al borde de la línea de la muerte; y muy probablemente, toda manifestación artística también; por eso, Gao afirma que la literatura nunca puede morir, pues "es un reducto de libertad espiritual y conforma la última línea de defensa de la dignidad humana".

Gao Xingjian defiende la individualidad en la creación literaria, entendida como alejamiento de toda presión política, comercial o artística, y la búsqueda de un lenguaje propio que supere las formas tullidas de la ortodoxia tradicional. Al mismo tiempo, que crítica el liberalismo actual, donde la ley de mercado lo invade todo, incluso la literatura. Reconoce que existe una crisis no solo económica, sino también social y de pensamiento. Y tanto la literatura como el arte se han convertido en productos de consumo, y asistimos a esta proliferación de best-sellers. Ya no es una literatura de pensamiento, es un producto de consumo al dictado de la moda, expresa Gao.

Gao reconoce que como sociedad estamos en una crisis no solo económica y financiera, sino también social y de pensamiento, porque hemos quedado estancados en las ideologías del siglo XX.  Exhorta a los intelectuales de todo el mundo a abordar la realidad y poner en marcha un nuevo pensamiento, un nuevo renacimiento, propone: cultura para salir de la barbarie.

El Nobel de Literatura afirma que la época de la literatura tempestuosa y grandilocuente propia de la revolución concluyó, en el momento en que la revolución puso fin a sus propias ansias transformadoras dejando tras de sí una estela de amargura y sinsabor, una sensación de tedio lindante con la náusea.

Gao puntualiza que la literatura, por naturaleza, no tiene nada que ver con la política, pues es una actividad puramente individual: es un observar, una mirada retrospectiva sobre la experiencia, una serie de conjeturas y sensaciones, la expresión de cierto estado de ánimo, conjugado, todo ello, en la satisfacción de la necesidad de reflexionar. Considera que el compromiso del artista debe ser con el arte. No cree en la creación que da lecciones morales o hace juicios políticos. Pues, la literatura convertida en instrumento pierde su propia naturaleza ya que el escritor no es un héroe que intercede por la salvación del pueblo.

Asimismo afirma, que la única relación que en realidad existe entre el escritor y el lector es una relación de índole espiritual, en la que uno no necesita conocer al otro o a los otros ni permanecer en contacto con ellos, pues sólo se comunican a través de lo escrito. Ni el escritor tiene obligación alguna con el lector ni el lector exigencia alguna que plantearle al escritor, pues es libre de leer o no su obra. En ocasiones, Gao insistió que las obras son las que tienen que hablar al lector, al público. No el escritor o artista con sus opiniones.

El Nobel de Literatura, insiste que la literatura es una actividad humana irreprimible en la que participan de manera voluntaria el lector y el escritor: por ello no tiene obligación alguna con las masas o la sociedad, y cualquier veredicto en torno a su mayor o menor corrección ética o moral no es más que hojarasca propia de críticos entrometidos, un aditamento ajeno al propio escritor.

 A esta literatura, empeñada en recuperar su naturaleza intrínseca, Gao Xingjian denomina  literatura «fría» para diferenciarla de esa otra literatura que persigue el adoctrinamiento, la censura política, el compromiso social o incluso la expresión de los sentimientos. Es una literatura carente de valor periodístico, pues no sirve para atraer la atención del público. Si existe, es sólo porque el género humano necesita buscar una actividad puramente espiritual que trascienda la simple satisfacción de los deseos materiales.

Como es obvio, recalca Gao Xingjian, es una literatura que no data de hoy día. Pero si en el pasado tenía que rechazar ante todo el poder político y la opresión de los usos sociales, hoy ha de oponerse al mercantilismo que impregna esta sociedad de consumo, y para poder sobrevivir se ve abocada a la soledad.  

El escritor consagrado a esta literatura afronta, en unión de sus obras, una dificultad añadida, ya que no puede vivir de ella y no tiene más remedio que buscar su subsistencia con otra actividad; - (Como muy bien sabemos los escritores Sud Americanos porque lo vivimos en nuestro día a día.) -por eso no puede ser considerada sino un lujo, una pura gratificación espiritual del propio yo. Aun así, la sociedad que no acepte esta clase de actividad espiritual sólo puede producir tristeza, por próspera o vitalista que parezca.

 Entonces el Nobel de Literatura desahoga, con su franqueza habitual,  que a la historia poco le importa esta tristeza, pues la historia sólo se ocupa de registrar los hechos humanos, y a veces ni siquiera eso. Si esta literatura «fría» tiene la suerte de ser publicada y difundida, es gracias al esfuerzo del escritor y sus escasos amigos. Ejemplos de ella son Cao Xueqin y Kafka, autores que no pudieron publicar en vida y menos aún crear algún movimiento literario o ser grandes celebridades; autores que en su mayoría vivieron en los márgenes e intersticios de la sociedad entregados de lleno a una actividad espiritual, por la que no esperaban recompensa ni reconocimiento social alguno, autores que escribían por el propio placer de escribir, puntualiza Gao Xingjian.

La corrección política y ética ha agotado a la literatura china de este siglo y la ha sumido en toda clase de «ismos», en el cenagal sin salida del llamado debate entre la ideología y el modo creativo, en cuestiones que poco tienen que ver con la literatura misma, y los escritores sólo han podido sobrevivir alejándose de estas polémicas interminables y frívolas. La creación literaria es por naturaleza una actividad solitaria, y los movimientos o grupos, lejos de servir de ayuda, no pueden sino asfixiarla. El escritor sólo puede conquistar su libertad completa cuando actúa como individuo independiente y no está supeditado a los postulados de ningún grupo o movimiento político.

Más ello no significa que el escritor carezca de actitud política o ética. Sujeto siempre a la presión y al agobio de la política y la sociedad, tiene, como es natural, cosas que decir, y bien puede pronunciar discursos o hacer declaraciones; pero no tiene necesidad de incorporar todos estos elementos a su propia creación literaria. La inclusión de elementos políticos o sociales en la creación literaria es, no tanto un «compromiso» como una «evasión», pues si el autor recurre a ella, es para contrarrestar la presión que la sociedad ejerce sobre él, para buscar cierta distracción espiritual, asevera Gao Xingjian.

El problema, desde el punto de vista de Gao Xingjian, es que las continuas guerras, revoluciones, movimientos políticos y luchas políticas que han conmocionado la sociedad china en los últimos cien años arrastraron consigo incontestablemente a la totalidad de los círculos intelectuales de la nación y obligaron a sus miembros, amenazados con perder toda posibilidad de subsistencia, a convertirse en combatientes natos, unos combatientes que a la postre, lejos de salvar al pueblo o a la nación, sólo lograron arruinar su propia vida. Y la literatura «fría» sólo puede existir cuando el autor se halla libre de la presión política y social y tiene los medios de subsistencia asegurados.

Por eso la literatura «fría» es una literatura que se evade para sobrevivir, una literatura que no se deja asfixiar por la sociedad porque busca la propia salvación espiritual. La nación que no pueda dar cabida a esta literatura no utilitarista sumirá en el infortunio al escritor y demostrará ser una nación pobre de espíritu. Al menos así lo creo, ratifica Gao Xingjian, al tiempo de corroborar que aboga, por ello, por una literatura «fría».

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Carlos Decker-Molina: No hay peor analfabeto que el que no quiere leer

Por Claudia Gonzales Yaksic

En mayo de este año salió publicada en Bolivia, bajo el sello del Grupo Editorial Kipus, la nueva novela del periodista y escritor Carlos Decker-Molina, donde, en las casi 400 páginas que la conforman, se ocupa de desentrañar dos temas que para él son su pan de cada día: la lectura y la escritura. “En Carlos el Lector decidí contar mis memorias de lector en tercera persona para salir del marco ajustado de la primera persona, muy común cuando se escriben memorias, además la tercera persona me permitía la incorporación de ficción”, aclaró Decker-Molina en febrero, durante la presentación que hizo en el Instituto Cervantes de Estocolmo (Suecia) de este su nuevo trabajo que primero, en Europa, fue publicado por la editorial española Adarve Ficción.

Con la lectura como columna vertebral, Carlos Decker narra algunos pasajes de su infancia en Parotani (Cochabamba), en la casa de sus abuelos maternos, donde se ocupaba de leer en voz alta periódicos, revistas, cartas y otros textos a los analfabetos empleados de la entonces empresa ferroviaria Bolivian Railway Co. Habla de su juventud en Oruro, donde dejó sus estudios de ingeniería para dedicarse durante doce años a la radio; de los libros que se salvaron de la hoguera durante las dictaduras militares y de todos aquellos otros libros que leyó después (en español y sueco) y que, de una u otra manera, han marcado su existencia. También cuenta de su vida en Suecia, donde radica desde 1976 y donde ha trabajado durante años en la Radio Sweden International y donde también ha sido corresponsal de periódicos y revistas.

Carlos Decker es autor de los libros: "Nicaragua Poder Popular", "La historia se escribe ayer"; "El exilio nuestro de cada día" (2003), "Sobrevivientes, réquiem para el siglo XX" (2007), "Tomasa" (2014), ésta última obra finalista de la primera versión del Premio Internacional de Novela Kipus. Luego vino la novela "Soledad" (2015) y ahora "Carlos el Lector" (2018). La siguiente una entrevista virtual lograda con Decker-Molina. 

¿Cuándo y cómo se le ocurrió escribir este libro?

Cuando advertí que la gente leía menos o leía con apuro por falta de tiempo. Cuando comenzó la fragmentación de la lectura. Y, la época del exilio en su primera etapa, la lectura acerca. El sólo hecho de hablar (en mal inglés o en peor sueco) sobre un autor por ambos conocidos aproxima.  Es un hecho vital para la integración en sociedades extrañas. Lo digo por experiencia propia.

¿Cuánto tiempo le tomó?

No sé, suelo comenzar y lo dejo meses, El Lector debe tener unos cinco o seis años de maduración, además pasó por manos de una literata argentina María Obligado, que tiene un taller de escritura. María es la brújula de mis libros desde “Tomasa” hasta uno que está en manos de la editorial Verbum, del que aún no quiero hablar para que no se queme en la puerta del horno.

Algunos libros como “Tomasa”, comencé a escribir cuando aún trabajaba de periodista, escribía apuntes en los hoteles o en los viajes. Esos apuntes se unieron y así nació “Tomasa”. Mis otros textos nacen de la misma manera. No puedo hacer esquemas, programas o bosquejos.

¿Cuánto de su día le dedica a la lectura?

De 09:00 a 12:00, escribo, de 15:00 a 18:00 leo y vuelvo a la lectura a las 21:00. Trabajé una temporada larga en Voice Profesional, una empresa que produce audiolibros en varios idiomas, entonces leía por encargo. Mi récord de lectura son 30 libros al año, leo en alternativamente en español y sueco.

¿Cuáles son los temas que le motivan a comprar libros… y leer y conocer?

Leo dos tipos de libros. Novelas y ensayos. Las primeras las puedo leer en digital, los segundos deben ser en papel, porque rayo, subrayo y escribo notas. Entre las novelas busco las escritas por gente como yo, es decir “afuerinos” afincados o segunda generación, los que nacieron en países a los que los padres emigraron. Por ejemplo, la franco-marroquí Leila Slimani y su último éxito “Canción dulce”, premio Goncourt   o el sueco Jonas Hassem Khemiri y sus noveles y dramas teatrales. O Teju Cole, afroamericano y su exitosa novela “Oppen Stad” (Ciudad abierta).

¿Le sigue preocupando el futuro del libro en papel o ya está convencido de que aún le queda mucho tiempo a este sistema de reproducción?

Sí, de alguna manera. Mis nietos leen, estudian, se informan por medio de sus teléfonos y tabletas. Felizmente en la escuela sueca les enseñan la lectura crítica, comparativa y analítica. Últimamente les enseñan la desconfianza de las fuentes y les enseñan a buscar fuentes. A mi gusta el olor al papel y a la vieja imprenta, pero estoy seguro de que el libro de papel no va a desaparecer, es como si desapareciera la cuchara con comemos.

Ya ha pasado otro 21 de agosto, día del golpe militar de Hugo  Banzer que lo alejó de Bolivia. ¿Qué piensa de esto?

Es una pregunta para iniciar una conferencia. La historia demostró que los golpes militares no resuelven nada. Si la democracia es lo que le sucedió, querrá decir que se venció sobre lo que los golpes querían: La unanimidad en torno a la nación. La democracia no es unanimidad es su contrario es pluralidad, y la pluralidad democrática debe respetar la diversidad. La democracia no elimina los conflictos, se alimenta de ellos, es decir la democracia es saber manejar esos conflictos en medio de la pluralidad. Lo otro es estalinista, es decir que las minorías deben acatar lo que resuelven las mayorías. Mientras Bolivia no elimine ese estalinismo inconsciente o consiente, que se da incluso en los hogares donde el padre o tal vez la madre hacen la función estalinista, si ese fenómeno se reproduce en el estado, la democracia se transforma en democradura y creo que mi viejo país no se merece ese sistema.

¿Por qué nunca quiso regresar a Bolivia?

No es que no quise retornar a Bolivia, se dieron circunstancias especiales en mi carrera de periodista que no permitieron elegir. Me considero un boliviano un poco raro porque no miro atrás con la frecuencia de otros compatriotas, mi mirada está puesta en el futuro.

¿Cómo es la vida de un migrante?

Hay una diferencia, creo que está en Tomasa, ser migrante es diferente a ser exiliado. El primero migra por decisión propia empujado tal vez por razones económicas o sociales, de alguna manera puede elegir. El exiliado es obligado y a veces o casi siempre no puede optar por un determinado país. El que migra añora con volver, pero sabe que no lo va a hacer mientras no gané lo suficiente para construir su casa o para mantener a sus padres que esperan la mesada. Nacen los hijos y éstos no quieren retornar a la miseria o la inestabilidad. Es el comienzo de muchos dilemas. El exiliado en cambio no desempaca, se niega a aprender el idioma ajeno, la tragedia está servida. En ambos casos esas vidas vicarias son el comienzo de tragedias, pero también de comedias.

Su vida ha sido bastante intensa. Muchos viajes, muchas cosas que ver, muchas historias fascinantes. En su libro se puede ver cómo ya en los años 70 la migración de África hacia España era un problema. Ahora la migración llega de otros lugares, pero también es un problema. ¿Qué puede teorizar, según su experiencia, sobre este tema?

Si lees la biblia, encontrarás migrantes y exiliados. Considero que el hombre no tiene raíces porque no es árbol, tiene pies y con ellos se deambula. Las raíces, de las que se habla mucho en estos días, son sólo metáforas en el sumun del hombre, son olores, canciones, comidas, cielos, noches o amaneceres. Por eso me gusta el mundial de fútbol, pues es la única vez que me permito ser nacionalista en el sentido que le quieren dar a las llamadas raíces. Gracias Claudia por esta entrevista que la quiero terminar con mi divisa: No hay peor analfabeto que el que no quiere leer.

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Amanda Balderas de Soria: una sauceña de sepa en las letras bolivianas

Por Márcia Batista Ramos (*)

La poetisa Amanda Balderas López de Soria, es uno de los grandes nombres en la constelación de la poesía infantil, a nivel nacional; nació en el municipio de Monteagudo, tierra sauceña, del departamento de Chuquisaca. Hija del matrimonio que formaron Alberto Balderas Guzmán y Elvira López Miranda, pertenecientes a conocidas y distinguidas familias del chaco chuquisaqueño, ocupados en sustentar una hacienda dedicada a la agricultura y la ganadería en Monteagudo.

El gusto por el universo infantil se manifestó a temprana edad, ya que Amanda disfrutó de una niñez rica en aventuras en la hacienda de sus padres, donde la pequeña amazona hacía volar sus cabellos al viento, mientras las patas de su caballo levantaban polvo de los suelos arenosos, bajo el sol candente que abrasa las bellas tierras chaqueñas. Ese gusto por el universo infantil se corrobora por Amanda cuando elige la carrera de Maestra de Educación Inicial, a pesar de que ya contaba con la profesión de Secretaria Comercial Ejecutiva.

Las poesías infantiles de Amanda, siempre tienen un toque de inocencia y una dosis tenue de enseñanzas; la autora se suma, así, a los que comparten el concepto de que la poesía infantil, es la expresión artística más propicia para el desarrollo educativo y pedagógico en los primeros años de la infancia. Inspirada en su experiencia educativa meritoria, Amanda Balderas, compuso con ternura y magia, versos propios para infantes, por tal motivo su obra siempre será llevada al salón de clases de muchas escuelas, para enseñar a los niños a apasionarse por la poesía. En el año 2006, Santillana Ediciones, incluyó dos poemas de su autoría en sus textos de lenguaje; y en el 2007, la misma editorial, inserta otro poema en el nuevo Multitexto para el ciclo básico, porque los poemas infantiles de Amanda, consiguen hacer las delicias de los más pequeños.

Amanda Balderas, es una persona de mucha sensibilidad hacia la cultura, al medio ambiente, al mundo que nos rodea, a la familia y a la expresión escrita; que logra manifestar con lenguaje accesible, emociones y vivencias, que sirven para enriquecer el mundo infantil de miles de niños que, por generaciones, acceden y accederán a sus poemas. Entre 1972 y 1974 trabajó, como maestra, en la empresa minera Triunfo y de 1974 a 1978 en la minera Galindo. Desde 1981 hasta 2011 fue maestra en el Kínder "José Víctor Zaconeta", compartiendo su labor con el Kínder Alemán en el periodo de 1990 a 1994. Su obra comprende los siguientes poemarios: “Destellos de Luz”, (2002); “Arcoíris”, (2007); “Horizontes de Ilusión”, (2015).

Amanda Balderas, la mujer franca de sonrisa abierta, que alegra la vida de cualquiera que se le acerque, por la hermosura espiritual que proyecta, muy acorde con su belleza física. Mujer valiosa, que con fortaleza resiste a la vida con sus vicisitudes diarias, apenas, dejando trasparecer cierta tristeza en el fondo de la mirada, que tal vez, solamente otras almas muy sensibles puedan percibir.

Amanda Balderas fue ampliamente reconocida como educadora y poetisa: El año 1993, recibió la distinción "Reconocimiento al Mérito" otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura. El Honorable Gobierno Municipal de Oruro, a través de la Oficialía Mayor de Cultura, le otorgó un reconocimiento: "A las expresiones culturales; como es la Poesía y las Composiciones Inéditas" en 1994.El mismo año, la Asociación de Maestras de Educación Inicial Oruro, entrega un reconocimiento al "Valioso aporte cultural a la Educación Inicial". El 2005 el Colegio Internacional de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, le extiende un Certificado de Reconocimiento "Por el Aporte a la Cultura Nacional".

Amanda Balderas, poseedora de una versificación ágil y eficaz, teñida de elementos tiernos y mágicos, logra atrapar, por determinados poemas, a los más pequeños, que emocionados declaman en festivales sus versos; en una experiencia fantástica que permanecerá en sus memorias y a lo largo de sus vidas no les abandonará jamás. Amanda Balderas, una sauceña de sepa, que vino aportar al desarrollo de Oruro como formadora de niños, con su alma de poeta, deja su nombre escrito en la historia, al tiempo que enriquece las letras bolivianas.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Conversando con Carlos Condarco Santillán

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

Carlos Condarco Santillán escritor e investigador antropólogo; orureño, nacido en 1946, fue premio "Franz Tamayo" y "Andrés Bello" entre otros. Cultivador de variados géneros. Es figura destacada dentro del escenario literario nacional. En otra ocasión le llamé “el jinete ilustrado”, por ser singular personaje orureño y además entrañable amigo de mi familia. Hombre arraigado a la tierra, Condarco Santillán, conjuga las faenas del campo al arte de escribir en su hacienda “Cotochullpa”, donde reside parte del tiempo dejando su biblioteca con más de cinco mil volúmenes en su residencia de Oruro. Carlos Condarco se casó con Lidia Castellón Soria, en pareja tejieron una vida.

Su pasión por los caballos se extendió a sus hijos (Álvaro, Carola, Rodrigo, María Elena y Reynaldo) y nietos, creando así, una tradición familiar de cabalgar en pleno altiplano orureño, desde donde se puede mirar el mundo fuera del tiempo. Los años de su primera infancia, en Oruro, marcarán decisivamente su labor como poeta narrador y ensayista, ya que su madre inculcó en él el gusto por los libros desde muy temprana edad, y es Carlos Condarco quien nos cuenta:

MB.- ¿A qué edad tenías conciencia de tu vocación literaria?

CCS.- En realidad, como sucede en estos casos, todo empezó con la lectura. Antes de que yo supiese leer, mi madre me leía los cuentos de la editorial de Constancio C. Vigil. Los recuerdo mucho. Eran libros grandes, de tapas duras, con bellas ilustraciones a colores. Vienen a mi memoria algunos títulos: Los enanitos jardineros, La dientuda,  El mono relojero, Muliñandupelicascaripluma y otros tantos que ya no recuerdo. Cuando entré al kindergarten, mi madre siguió comprando libros y leyendo para mí, hasta el momento en que, ya en la escuela primaria, pude hacerlo por mí mismo. En nuestra casa de Oruro, había una gran biblioteca con obras de las más diversas disciplinas, entre las que se destacaban la  Historia Natural,  Astronomía, Religiones, Filosofía, pero, también había una apreciable cantidad de novelas y de obras poéticas. En el período de mi vida que comprendía el paso de la niñez a la adolescencia, dedicaba varias horas al día a la lectura de las más variadas obras.

El carácter de una biblioteca, puede ser decisivo en la formación intelectual de quien la frecuenta. Eso ocurrió conmigo. Durante mi adolescencia, continuaba leyendo obras de autores, de los cuales, algunos habían pasado ya de moda. Sin embargo, en cierta manera, eso me favoreció, porque pude ir echando los cimientos de mi afición por las Letras Clásicas, las greco-latinas, la gran literatura del Siglo de Oro español y, también, los escritores ingleses de período de Isabel.

Retrotrayendo el tiempo, cuando cursaba los últimos años de primaria, era yo un impenitente lector de fábulas. Conocía extensamente a Esopo, Fedro, Samaniego, Iriarte, etcétera. Por entonces, empecé a escribir –a manera de imitación- algunas fabulillas, que las leía únicamente a mi madre a quien, ¡claro!, le parecía que estaban muy bien; yo creo que la verdad era otra. Bueno, dejémoslo así.

Tuve algunos profesores que advirtieron en mí, cierta madera de literato. A ellos les estoy muy agradecido. En primaria, el poeta Fernando Berthín Amengual; en secundaria el profesor Ernesto Minaya y el doctor don Adolfo Bozo Jansen, gran conocedor de los poetas del Siglo de Oro. Fue precisamente, que el profesor Ernesto Minaya, leyó un poema mío dedicado a la madre y lo hizo copiar a todos mis compañeros, con los que cursaba el primer curso de secundaria en el colegio Anglo Americano. Algunos escépticos, inmediatamente, me acusaron de plagio.


Lógicamente, que quien desde muy joven demostró su gusto por las letras y por los clásicos,  sufriría influencia de los mismos en su obra literaria. Tal influencia se percibe en el excelente manejo del idioma expresado por medio de un vocabulario escogido y tradicional, que alimenta su estilo convencional, forjándose así como un clásico por ideal y por temperamento, no solo al escribir, como también al hablar; sumando, desde luego, a un humor con cierto toque de ironía sutil y sofisticada, de lenguaje pulido, salpicado por algo de sarcasmo, que entrega de manera seca, haciéndolo el único orureño que posee un auténtico “humor británico”  tan  singular en todo el mundo.

Carlos Condarco escribió los poemarios: Agraz y Paisaje; y es sobre su poesía es que Carlos Morales y Ugarte dijo: "No es un desesperado que se calcina en la fragua de la tristeza. No pertenece al cenáculo de los llorones inconsolables. Como tiene delicadeza de espíritu se cubre con la clámide de la melancolía, ropaje de exquisita elegancia de las almas contemplativas. Sabe del dolor del ensueño, de la amargura que significa ser poeta. Conoce que la poesía es "la férrea camisa de las mil puntas cruentas", que conociera en su torturada vida Rubén Darío."

A mí me cautiva el poema IX de Agraz:

"No te vayas tristeza, compañera / de mi insomne bohemia impenitente; / entra en mi corazón. Pacientemente / aguardemos la nueva primavera. / No te vayas, mi súplica es sincera, / como el llanto que aflora quedamente / a mis ojos, y mi sufrir silente / que te quedes te dice, espera… espera…/ No te vayas tristeza, tú y la sombra/ acogieron mi sentimiento roto. / Hay un algo que de verdad me asombra, / es un eco innominable, ignoto, / que en las noches de sombra, aún la nombra / con la doliente voz de un son remoto".

Carlos Condarco Santillán publicó los siguientes libros de cuentos: "Arteaga el Inmortal"; "Con Papá en el Zoo"; "El toro". Algunos de sus cuentos fueron llevados al video y figuran en antologías nacionales y extranjeras. Además de traducidos al alemán, inglés, quechua y aymara.

Emparentado con el insigne investigador y escritor boliviano D. Ramiro Condarco Morales, heredero de una notable tradición intelectual, quien fue considerado una de las figuras más esclarecidas de la cultura boliviana durante la segunda mitad del siglo XX.


MB.- Tu tío, don Ramiro Condarco Morales, ¿tuvo alguna influencia en tu formación?

CCS.- En realidad, no. Mi tío fue a residir en la ciudad de La Paz, alrededor de 1960, yo, por entonces, me encontraba cursando la secundaria. Había pasado algunas vacaciones en compañía de mi tío en la hacienda Urmiri, administrada por mi padre. Desde niño,  sentía una viva admiración por mi tío, sabía que era un poeta notable, un excelente sonetista, pero, todavía no había leído su obra. Era el personaje admirado de la familia.

Posteriormente, el año 1968, cuando fui a la ciudad de La Paz a proseguir mis estudios superiores, el acercamiento con mi tío fue mayor. Ramiro era catedrático en la facultad de Filosofía y Letras de la UMSA. Nos reuníamos con frecuencia y sosteníamos largas y amenas conversaciones. Se presentaba una circunstancia muy especial, ambos sentíamos admiración por los poetas del Siglo de Oro español y los modernistas. Conversábamos en torno a Darío, Jaimes Freyre, Lugones, Herrera y Reissig y muchos otros más. Entre los autores bolivianos, rendíamos admiración a René Moreno y Franz Tamayo.

Era sorprendente la erudición de Ramiro Condarco en muchas disciplinas. Fue muy versado en Antropología, Historia, Arqueología, Lingüística, etcétera. Conocía el inglés, el francés y el alemán. El griego clásico y el latín, no le fueron ajenos.

Al terminar el colegio, leí los dos poemarios de mi tío: Cantar del trópico y La Pampa  y Mares de Duna y Ventisquero. Me entusiasmaron sus sonetos. Pasado un tiempo, yo elegiría, a esta exigente forma métrica para expansión de mis emociones. Si bien es verdad que ya había sufrido la fuerte impresión de grandes sonetistas como Quevedo, Góngora y Lope de Vega. Desde aquí, en este momento, rindo mi homenaje al insigne polígrafo Ramiro Condarco Morales.

MB.- ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas serias?

CCS.- Creo que debo retomar lo expresado más atrás. Autores como Homero, como Virgilio, Horacio,  Luciano de Samosata, Cervantes, Quevedo, Góngora, deben ser considerados serios; éstos fueron muy frecuentados por mí durante mi temprana adolescencia. Posteriormente, ingresé en los predios de la Filosofía con Platón y Aristóteles. Por aquel tiempo, también leí la obra completa de lo que ha quedado de los tres grandes trágicos griegos. Dediqué bastante tiempo de mi juventud a leer a Voltaire, a Schopenhauer y Nietzsche. A éstas se sumaron muchas otras lecturas. Debo mencionar el gran magisterio que ejercieron sobre mí don Marcelino Menéndez y Pelayo y don Ramón Menéndez Pidal.

Al presente, la lectura continúa siendo una de las razones fundamentales de mi existencia.

MB.- ¿Te sientas a escribir sistemáticamente o lo haces sólo cuando sientes la necesidad de hacerlo?

CCS.- Escribo cuando siento que debo expresar algo y me encuentro con ánimo para hacerlo.


Su obra siempre fue muy bien recibida por la crítica. Vale recordar las palabras vertidas al respeto: Edmundo Miranda Castañón se refiere al cuento "Arteaga el Inmortal" de la siguiente manera: "Es una obra muy bien lograda, con un mensaje profundo e inquietante, que nos lleva a pensar en el hombre y su destino, alejándonos de toda interpretación materialista de la sociedad de consumo y proyectándonos a su dimensión trascendental".

Escribió la novela "El tesoro de Sacambaya". Sobre esta novela Ramón Rocha Monroy dijo: "que la novela está cargada de nostalgia y de buen humor británico, sino porque contiene un episodio en el cual tres amigos a caballo descienden hacia Capiñata y, en el templo del lugar, descubren, entre incunables, un diario manuscrito del cura del lugar, donde se habla de uno de los personajes más entrañables de nuestra mitología republicana, lastimosamente olvidado por la historia oficial, un cronista de la guerrilla de la independencia de Ayopaya que dejó escrito su Diario. Hablo como es fácil suponer de José Santos Vargas, el Tambor Vargas, orureño valeroso cuya memoria debería ser inmortalizada en un espacio escultórico gigante…".

Alejandro Gómez Pacheco, quien al referirse a los cuentos de Condarco, señala: "el sello inconfundible de este escritor: su prosa rítmica, rica en imágenes, con notables pinceladas de poesía, con un vocabulario tan selecto y castizo que a veces se nos antoja un estilo rebuscado. Al leer a Condarco Santillán comprobamos en él una formidable formación clásica, una maestría en el manejo del idioma como pocos lo han logrado en este ingrato oficio de decir cosas bellas con palabras aún más bellas.


MB.- ¿Cuál de tus libros prefieres y por qué?

CCS.- Le tengo especial cariño a La serranía sagrada de los Urus, porque este ensayo, a pesar de su modestia, es un importante aporte para la comprensión de los más profundos estratos de la cultura de la ciudad de Oruro. Estos estratos son los espirituales.


Coincidentemente, me es muy grato el recuerdo del coloquio de Condarco Santillán: "La Serranía Sagrada de los Urus", que se llevó a cabo en mi domicilio en el año de 2007.

Carlos Condarco Santillán es muy conocido en nuestro medio por las innúmeras conferencias dictadas en torno a la antropología, historia y literatura. Destacan también los ensayos: "La Evolución de la Crítica Literaria de Gabriel René Moreno"; "Uru Uru, Espacio y tiempo Sagrados"; y "La Dedicatoria de ‘La Prometheida’. Apuntes para su análisis".

 Fue fundador y primer presidente de la Sociedad de Escritores de Oruro; refundador y expresidente de la Sociedad de Historia y Geografía de Oruro. Es miembro del grupo de Investigación Antropológica "Pukara". Es miembro de la Sociedad Boliviana de Escritores; también es miembro fundador del Grupo de Jinetes de aventura "Escuadrón José Santos Vargas".

Como jinete hizo travesías reconstruyendo los tramos de la historia como si buscara vislumbrar un pasado grandioso de la nación, que hoy está perdido en el tiempo y en el viento. Fue su amigo, el escritor Ramón Rocha Monroy, quien dijo: "Condarco es un viajero pertinaz que recorre la geografía andina a caballo; es un auténtico Tambor, que registra la crónica de nuestro pasado remoto y nuestro presente vivo".

Recordando más de una década de nuestra amistad y de nuestras familias.


MB.- ¿Qué es para ti la amistad?

CCS.- Es el sentimiento más noble y puro que experimentan los humanos. No está afectado por los sentidos, se desarrolla en el ámbito de la pura espiritualidad. Platón, en uno de sus Diálogos, definió la amistad de manera magistral.En la coyuntura que vivimos, la incerteza galopa hacía nuestro mundo; tal vez el desencanto llegué para quedarse sobre nuestras vidas; no es lo que queremos…

MB.- ¿Cómo imaginas el futuro de Bolivia?

CCS.- Con mucha intranquilidad y bastante pesimismo. Nuestra sociedad vive agobiada por la crisis de los valores éticos más elevados que dignifican a la Humanidad. Bolivia debe superar esta tremenda crisis.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Dan Wells: El mundo real y el mundo virtual se están combinando en maneras muy interesantes

Por Claudia Gonzales Yaksic

Dan Wells, el escritor estadounidense de thrillers y ciencia ficción, estuvo en Cochabamba el miércoles 8 de agosto de 2018 dando dos conferencias, una por la tarde en el Centro Boliviano Americano (CBA) y otra por la noche en el Centro pedagógico y cultural Simón I. Patiño. Autor de las sagas “I Am Not a Serial Killer”, que tiene cinco libros publicados (el sexto llega a Bolivia en octubre) y una película hecha en Irlanda y Reino Unido protagonizada por el actor de Christopher Lloyd (el doctor Emmett L. Brown de Back to the Future). Dan Wells también es creador de las sagas “Partials” y “Bluescreen”, ambas futuristas.

“Partials trata del final del mundo. Es un libro post apocalíptico. Once años después de que una plaga mató a casi todos los humanos, los que sobrevivieron están intentado reconstruir la civilización y también quieren curar esta plaga. Un Partial es como un soldado genético creado en laboratorio y ellos no se enferman con esta plaga, son completamente inmunes, entonces Kira, que es la protagonista y es una estudiante de medicina, piensa que si puede capturar un Partial, puede estudiarlo para aprender cómo curar la plaga y esto hace que empiece otra vez la guerra que destruyó el mundo”, según relató el propio Wells en el CBA, ante un auditorio compuesto por unas cincuenta personas, en su mayoría jóvenes que tienen la intención de convertirse en escritores.

Por su lado, la saga de “Bluescreen” transcurre en el año 2050 y fue concebida en Alemania, donde Dan Wells estaba viviendo unos años.  “Yo leí un email de la Embajada de los Estados Unidos –allí—que decía que los que juegan vídeo games profesionalmente podrían calificar para una visa atlética y viajar por el mundo”. Este aviso lo sorprendió, primero porque él juega vídeo games y no sabía que podía hacerlo de manera profesional y, segundo, también le sorprendió que se consideren estos juegos “atléticos”, tomando en cuenta que sólo se usan los dedos. “Entonces, yo empecé a estudiar este mundo que se llama esports, donde juegan vídeo games profesionalmente y tienen campeonatos y ganan millones de dólares. Era como un mundo diferente a cualquier otra cosa que había conocido y me fascinó, específicamente porque el mundo real y el mundo virtual se están combinando en maneras muy interesantes”.

Según Wells, “la tecnología y el Internet hacen que el mundo esté más chico cada día y que sea más virtual y más digital. Entonces yo escribí un libro que es de un subgénero de ciencia ficción que se llama ciberpunk, trata de realidad virtual, de Internet, de todo esto”. La protagonista es “Marisa Carneseca, es mejicana y vive en los Ángeles, y ella y sus amigas tienen un equipo de esports, juegan un vídeo game y quieren ser profesionales. Pero también en este mundo todos tienen una computadora dentro del cerebro y encuentran una droga digital que no es como un químico, no puede afectar el cuerpo, pero afecta a esta computadora. De eso trata el primer libro de Bluescreen”.

Además de los 10 libros que forman estas sus tres sagas, Dan Wells es autor de otros libros, uno sobre historia y otro es una antología de ciencia ficción. Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas. “I Am Not a Serial Killer” ha logrado estar entre los libros más vendidos en Alemania y "Partials" también logró estar, por una semana, en la lista de bestsellers del periódico estadounidense New York Times.

En la inauguración de esta conferencia de Dan Wells en el Centro Boliviano Americano, el nuevo encargado cultural de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Luke Ortega, enfatizó sobre la trayectoria del escritor destacando su capacidad para convertirse en un autor que puede vivir de su trabajo. “Él ha tenido un sueño, de ser escritor, y ha complementado su creatividad con una buena educación y ha tenido la oportunidad de realizar sus sueños. Él ha escrito libros excelentes, sobre valores, temas comunes, universales, que todos compartimos, y en hacer esto él ha sido también un emprendedor que ha aprovechado esta oportunidad económica para sí y su familia”.

Según contó el propio Wells, él estudió un año arqueología y después literatura. “Yo pensaba que no sería posible en ese entonces ser autor profesional, pero todavía quería jugar con las palabras. Yo estaba estudiando para ser editor, para trabajar en una revista o un periódico, editando y jugando, y tuve un profesor de escritura que me dijo que sí sería posible poder ser escritor de ciencia ficción como una profesión. Nunca me habían dicho esto hasta que me lo dijo él y de inmediato dejé todo lo demás y empecé a escribir”.

Dan Wells también contó que después de salir de la universidad trabajó durante ocho años escribiendo textos para una industria de belleza. “Yo tenía que trabajar en algo antes de finalmente publicar libros, yo trabajé escribiendo web sites, y las instrucciones de botellas y cajas de maquillaje y lociones”. En este tiempo dice que escribió cinco libros horribles, hasta que finalmente el sexto fue tan bueno que lo pudo vender y publicar. “Y cuando llegamos al punto de que yo podía ganar bastante dinero para sobrevivir y dar de comer a mis hijos, entonces salí de este trabajo y nunca he regresado. Esta es la motivación que tengo, porque si dejo de escribir tendré que regresar a escribir de shampoo otra vez y esto no quiero hacer”.

“YO NO SOY UN SERIAL KILLER”

En la sesión del Centro Boliviano Americano, estuvo como invitada especial la BookTuber cochabambina Viviana Pereira, quien ha leído los cinco libros de la saga “I Am Not a Serial Killer” y tiene un vídeo colgado en YouTube donde analiza al personaje. Viviana fue la encargada justamente de hacer unas preguntas sobre el personaje y la historia. “John Cleaver es el héroe de mi saga… tiene 15 años y es sociópata; quiere decir que no siente emociones como una persona normal, no puede conectarse emocionalmente con los demás, mientras él está peleando con esto, llega a su pueblo donde vive un demonio, un monstruo supernatural y tiene que luchar, además, con esta cosa”.

“Como cualquier persona normal y saludable –dijo Dan Wells—me encanta leer de los asesinos y de las cosas malas que pasan, y de las matanzas. Me gusta estudiar la psicología de los psicópatas y sociópatas. Entonces, un día yo estaba estudiando por unos meses específicamente las cosas que pueden predecir el comportamiento de un asesino en serie”. En sus indagaciones encontró una lista elaborada por el FBI con 17 características que podría tener un asesino y, conversando sobre el tema con su amigo, surgió la idea de hacer un personaje que tenga todas las características de un asesino en serie, pero que haga todo lo posible para evitarlo. “De esto nació John Cleaver, yo tuve que pensar casi un año después de tener esta idea para tener una historia buena para contar”.

Sobre John Cleaver, Vivian Pereira dijo haber quedado fascinada después de leer los cinco libros. “Yo estudié psicología, soy psicóloga, e hice un análisis psicológico del personaje, un análisis de por qué es así y John Cleaver tiene todos los rasgos de un sociópata, pero lo más bello de este personaje es que si bien está diagnosticado psicológicamente con sociopatía, él quiere evitarlo y se pone reglas para ser una persona entre comillas normal. Alguien que no quiere ser asesino, que no quiere ser una mala persona, el querer estar del lado de la bondad o hacer las cosas correctas es lo más importante y este personaje destaca muchísimo por eso”.

“Yo creo que en su trayectoria, en su historia, podemos ver muchos valores de educación, renovación, y emprendurismo. Yo creo que esos son los valores bolivianos, son los valores de ustedes, pero son también nuestros valores de los Estados Unidos, son los valores que compartimos y son los valores que forman, yo creo, la fundación de la relación entre nuestros países y nuestros pueblos”, dijo por su lado el agregado cultural Luke Ortega, justamente destacando los valores que el escritor Dan Wells transmite en su obra.


Por razones de espacio sólo publicamos una parte de este artículo, que contiene más detalles sobre la vida profesional, el trabajo de Dan Wells y algunos consejos sobre escritura. Si Ud. quiere puede enviarnos un email al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. para recibir el artículo completo.


 

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Yolanda Bedregal: poeta indisoluble en el tiempo

Por Márcia Batista Ramos (*)

Yolanda Bedregal fue poeta, escritora, pintora y escultora boliviana; que publicó poesía, narrativa y antologías. Fue una de las figuras más destacadas de la segunda generación de la Gesta Bárbara.  Nació en 1913, en la ciudad de La Paz; realizó sus estudios primarios en la Escuela Fiscal Ecuador (una de sus profesoras fue Blanca de la Vega, Blanca Colorado) y concluyó el bachillerato en el Instituto Americano de La Paz. Realizó estudios superiores en la Escuela de Bellas Artes, en la ciudad de La Paz, y obtuvo una beca para estudiar estética en la Universidad de Columbia, en Nueva York, (siendo la primera mujer boliviana en recibir una beca de estudios en tan prestigioso establecimiento). Falleció en 1999 en la tierra del Illimani.

Hija de Juan Francisco Bedregal, uno de los grandes representantes del modernismo en Bolivia, hombre relacionado a grandes intelectuales como Alcides Arguedas, Gregorio Reynolds, Armando Chirveches, entre otros; mentes brillantes, con quienes Yolanda tuvo la suerte de convivir desde temprana edad. Sumado a la fortuna de haber nacido y haber sido educada, en el seno de una familia de escritores, artistas e intelectuales; entonces, a diferencia de la mayoría de los escritores bolivianos, Yolanda Bedregal, creció en un ambiente dominado por el apego al estudio, al desarrollo de la creatividad y el interés por adquirir conocimientos.

Durante su infancia fue presidenta del Círculo Artístico Infantil (en 1921, cuando cumplía recién ocho años de edad), fundado por el profesor y musicólogo Antonio González Bravo. En el directorio le acompañaban Antonio González Bravo como director y Walter Montenegro como secretario.

Publicó su primer poemario “Naufragio”; con apenas veinte años de edad y desde esa época, su actividad literaria no cesa; consolidándose como figura icónica en la literatura nacional.  

Yolanda Bedregal fue importante representante del movimiento posmodernista hispanoamericano, movimiento literario donde se localiza su obra madura; el posmodernismo se caracterizó, principalmente, por apoyarse en experiencias sencillas y cotidianas y llevarlas a la literatura.  Cuando la escritora aborda la narrativa con la novela: “Bajo el oscuro sol”, parte de la crítica la considera neorrealista (en la medida en que aborda temas de alcance histórico por medio de la presentación de sucesos cotidianos). Empero, es con la poesía que Yolanda se da a conocer al mundo, revelando su ser íntimo y la percepción del universo que la rodea.

 Sin perder la dulzura, que siempre le caracterizó, Yolanda escribe así:

“Canción De La Esperanza

Canción de la esperanza

en el camino inútil

de mi vida, tus manos

cruzan como dos alas

cargadas de ternura”

Paralelo a la escritura Yolanda desarrolló su vocación por la enseñanza. Enseñó en varias instituciones, entre ellas el Conservatorio de Música, la Escuela Superior de Bellas Artes (donde primeramente cursó estudios de arte, y, al cabo de unos años regresó como docente, para impartir clases de escultura e historia del arte), la Universidad Mayor de San Andrés (donde impartía clases de estética) y la Academia Benavides de Sucre; también, trabajó en el Consejo Nacional de Cultura y fue Oficial Mayor de Cultura de la Municipalidad de La Paz.

Yolanda Bedregal publicó cerca de 20 libros, y, su marido Gert Cónitzer, (amigo de Hermann Hesse), de nacionalidad alemana, tradujo al alemán todos los versos de su compañera y en alguna ocasión, publicó junto a ella algunos poemas de su autoría.

Yolanda fue comendadora de la Orden de la Educación Boliviana; secretaria del PEN; miembro honorario del Comité Boliviano por la Paz y la Democracia; y representante de Bolivia en varios congresos internacionales; presidió y fundó la Unión Nacional de Poetas; también el Comité de Literatura Infantil; y fundó, dirigió o formó parte de numerosos institutos binacionales para el acercamiento y comprensión entre los pueblos. Fue miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española; también fue miembro de la Academia Argentina de Letras.

Escribió varios cuentos, muchos de ellos traducidos, al igual que una parte considerable de sus poemas, a diferentes idiomas, y publicados en revistas de Europa y los Estados Unidos de América.

Yolanda Bedregal pasó a formar parte de la narrativa boliviana contemporánea con su primera  novela: “Bajo el oscuro sol”, (1971); un espléndido trabajo que ha sido galardonado con el prestigioso Premio Nacional de Novela “Erich Guttentag”, (curiosamente, la escritora concluyó la copia definitiva que envío al concurso el mismo día en que concluyó el plazo de admisión de originales).

Escritora incansable, realizó la “Antología de la Poesía Boliviana” para la Universidad de Buenos Aires y para la “Enciclopedia Boliviana”, de la editorial los Amigos del Libro. Publicó varios artículos y ensayos sobre literatura, arte, pedagogía, religión, mitos, folklore, artesanía aimara y quechua en revistas y periódicos y escribió libros de literatura infantil.

En sus líneas dejó registrada la belleza de su lírica y la fuerza de sus sentimientos:

“Viaje inútil

¿Para qué el mar?

¿Para qué el sol?

¿Para qué el cielo?

Estoy de viaje hoy día

en viaje de retorno

hacia aquella palabra sin orillas

que es el mar de mí misma

y de tu olvido. (…)”

Publicó: Naufragio, (1936); Almadía, (1942); Poemar, (1937); Ecos, (1940) en colaboración con su esposo Gert Cónitzer; Nadir, (1950); Calendario folklórico del Departamento de La Paz -La Paz: Dirección General de Cultura, (1956) -escrito en colaboración con Antonio González Bravo-; Del Mar y la Ceniza, (1957); Alegatos, (1957); Antología Poética Lírica Hispana, (1962); Poesía de Bolivia, de la época precolombina al modernismo -Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, (1964); El Cántaro del Angelito (único libro de poesía infantil de la autora); Bajo el Oscuro Sol, (1971); Antología de la Poesía Boliviana (Colección Enciclopedia Boliviana, Editorial Los Amigos del Libro, 1977); Ayllu: el altiplano boliviano (La Paz: Museo Nacional de Etnografía y Folklore y Editorial Los Amigos del Libro, 1984) -en colaboración con el fotógrafo Peter McFarren.

La prosa de ficción de Yolanda Bedregal incluye algunas narraciones breves como "Peregrina" -publicada en el volumen Cuentistas paceños (La Paz: Ediciones Casa de la Cultura, 1988) y "De cómo Milinco huyó de la escuela" -recogido en la Antología del cuento boliviano (La Paz: Editorial Los Amigos del Libro, 1991).

Yolanda escribe con fuerza y hace sentir su voz:

Alegato inútil

(…)

Conduélete, Señor, a ti clamamos.

¡Así tu mundo tambalea!

No somos Job, oh Padre; ¡no te tornes padrastro! (…)”

Autora ampliamente galardonada, recibió los siguientes premios y distinciones: Segundo premio de Escultura en el Salón de Artes Plásticas; "Gesta Bárbara" la proclamó "Yolanda de Bolivia" y la Sociedad Argentina de Escritores, "Yolanda de América"; Premio Nacional de Poesía; Premio Nacional de Novela "Erich Guttentag"; Comendador de la Gran Orden Bolivariana de Educación; Mantenedora de los Juegos Florales de Cochabamba; Honor Cívico "Pedro Domingo Murillo"; Honor al Mérito; Premio Nacional del Ministerio de Cultura; Escudo de Armas de la Ciudad de La Paz por servicios distinguidos; Kantuta de Oro de la Prefectura del Departamento de La Paz; Mujer distinguida (Ateneo Femenino de Bolivia); Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia; Medalla "Jerusalem" de Israel; Plaqueta de la Unión Femenina de Potosí; Medalla a la Cultura Premio de la Fundación Manuel Vicente Ballivián; "Libro de Oro" de la Asociación Boliviana de Clubes del Libro; "Libro de Oro" del club del Libro “Yolanda Bedregal” de Santa Cruz de la Sierra; "Dama de América" por el Consejo Nacional de Derechos de la Mujer A.C. México; Orden Gabriela Mistral por el gobierno de Chile; Condecoración Banderas de Oro del H. Senado Nacional. El Estado Boliviano, en homenaje a su vida y su obra, instituyó el Premio Nacional de Poesía “Yolanda Bedregal” el año 2000.

Yolanda Bedregal escribió más de cincuenta artículos de Historia del Arte para Niños, también cultivó el ensayo, escribió innumerables crónicas de viajes, reseñas y dejó muchos textos inéditos, entre ellos: “El libro de Juanito (una nueva incursión en la literatura infantil y juvenil)” y la novela “La casa y sus entrañas”.

Su obra lírica se divide en tres etapas, según la propuesta del crítico y escritor Guillermo Francovich Salazar: la primera, cuyo mayor exponente es “Naufragio”, (1936), donde predominan los versos explícitos y objetivos, que exploran algunos sentimientos comunes al ser humano por medio de un lenguaje claro y preciso. La segunda etapa, en la cual se dejó seducir por cierto simbolismo, como queda patente en “Poemar” (1937); y “Ecos” (1940), obra colaborada por su esposo, Gert Cónitzer. La tercera y última etapa clasificada como "religiosa", en la cual se manifiesta en sus obras una especie de destino oscuro al que parecen obedecer todos los hechos del mundo. Donde la soledad aparece como un fenómeno inherente a la condición humana. El poemario “Nadir” (1950), una de sus obras maestras, representa claramente esta etapa.

"Yolanda de Bolivia", sin lugar a dudas, es un nombre y una presencia de relevante valor en la poesía boliviana del siglo XX, y en especial, en la poesía femenina latinoamericana de la misma generación. "Yolanda de América", poeta del cotidiano que logró dejar su nombre escrito en la historia de la literatura e indisoluble en el tiempo.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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El orureño Adolfo Cáceres Romero, de esculapio a escritor

Por Márcia Batista Ramos (*)

Adolfo Cáceres Romero es un escritor orureño reconocido internacionalmente. Sus trabajos, muchas veces trascienden géneros ortodoxos y en algunos, combina ficción e historia, haciendo parte de la nueva narrativa boliviana. Los contenidos de muchas de sus obras transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico con un tras fondo didáctico.

Representa dignamente las letras bolivianas. Su extensa obra abarca géneros diversos, entre los que resaltan novelas, ensayos, cuentos, antologías, crítica literaria e investigación. El departamento de Cochabamba, a través de la Cámara del Libro, lo distinguió como a una figura literaria sobresaliente.

Nacido el 27 de septiembre de 1937, en las altas tierras de los Uros, Oruro; realizó sus estudios secundarios en el emblemático Colegio Nacional Bolívar de la ciudad de Oruro donde vivió tanto la infancia, como la adolescencia. Después, con su vocación de escritor a cuestas se fue estudiar medicina en la ciudad del valle, Cochabamba.

Como la vocación era de escritor y Adolfo Cáceres estaba destinado a curar almas con sus buenos libros, aún después que su vida material se extinga, tuvo el valor de cambiar el norte de su vida profesional e ingresar a la Normal Superior Católica para estudiar Literatura y Gramática Española. Aunque eso representara horas de angustia para él y momentos difíciles para sus padres que, como se puede inferir, no querían un hijo artista; lo preferían doctor.

Así, desde la década del 50 residió en Cochabamba donde se enraizó al formar una linda familia.

Fue un escritor precoz, que en el colegio ya escribía cuentos —afortunadamente perdidos, según el propio autor—dada la calidad de sus escritos.

Se especializó en el Uruguay y España. Fue catedrático y fue decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Siendo uno de los estudiosos más serios de la literatura boliviana y destacado crítico literario que siempre se distinguió por su hombría de bien. Tiene su obra traducida al alemán, noruego, inglés, francés, japonés y croata.

Adolfo Cáceres Romero es un escritor ampliamente premiado: ganó el Premio Nacional de Cuento de la Universidad Técnica de Oruro (1967), con “La emboscada”; ese mismo año ganó el Premio Municipal de Literatura, en Cochabamba, con su libro de cuentos “Galar”; Premio “Franz Tamayo” de la Alcaldía de La Paz, con su libro “Entre ángeles y golpes”, (1982); mención de honor de la Editorial Atlántida (Buenos Aires), por su cuento “Los ángeles del espejo” (1982);  con “El charanguista de Boquerón” (2009), ganó el  Premio Nacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz; el Premio Único de la H. Alcaldía Municipal de Cochabamba, en el Concurso Nacional de Cuento “Adela Zamudio”, con su cuento “El último khipukamayu” (2011); entre otros.

Bajo los auspicios del Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA), dio varias charlas sobre la nueva narrativa  latinoamericana y boliviana, en la ciudad de Sucre; al igual que en La Paz, con auspicios del Espacio Portales y la Cámara del Libro, lo propio ocurrió en Santa Cruz de la Sierra, invitado por la Casa de Cultura: “Raúl Otero Reiche”.

Como investigador editó varios volúmenes sobre la historia de la literatura boliviana.

Es autor de las novelas: “La mansión de los elegidos”, (1973)”, auspiciosamente comentada por el escritor peruano Mario Vargas Llosa; “Las víctimas”, (1978); “La saga del esclavo”, (2006); y “Octubre negro” (2007). También escribió los libros de cuentos: “Copagira”, (1975); “Los golpes”, (1983); “La hora de los ángeles”, (1987); y “Entre ángeles y golpes”, (2001). Además es autor de: “La nueva historia de la literatura boliviana” (tres volúmenes: 1987, 1990, 1995) y del “Diccionario de la Literatura Boliviana” (1997).

Escritor polifacético, de talla internacional, cuyos cuentos aparecen en diversas antologías: “Los ángeles de las tinieblas”, en “El Cuento Hispanoamericano en el  s. XX”. Volumen III. Edición de Fernando Burgos, (1997). “Copagira”, cuento con Mención de Honor en “Cuentistas Bolivianos”,  antología de la Universidad Técnica de Oruro, (1965). “El Qharisiri”, en “Antología de cuentos”, del Centro Cultural Edmundo Camargo, (1966). “La emboscada”, en “Narradores Bolivianos”, selección de Mariano Baptista Gumucio, (1969). “La emboscada”, Premio Nacional de Cuento, 1967, (1970). “La emboscada”, en “Cuentos Bolivianos Contemporáneos”, antología de Hugo Lijerón Alberdi y Ricardo Pastor Poppe, (1975). “La Cruz”, en “Bolivia en el Cuento”. Antología de Ayer y Hoy. Selección de Néstor Taboada Terán, (1976). “La condenada”, en “Los mejores cuentos bolivianos del siglo XX”, antología de Ricardo Pastor Poppe, (1980). “La emboscada”, en “Panorama del cuento boliviano”, selección de Alcides Abella, (1983). “Copagira”, en “Narrativa minera boliviana”, antología de René Poppe, (1983). “Las tizas de color”, en “Cuentos de América”. Volumen I. Ediciones SPUP, (1984). “Los ángeles del espejo”, en “Los mejores cuentos bolivianos del siglo XX”, segunda edición de Ricardo Gastón Poppe, (1989). “Los ángeles del espejo”, en “Antología del Cuento Boliviano Moderno”. Selección de Manuel Vargas, (1995). “Wiraqocha, el ángel supremo”, se publicó en la revista “Puro cuento”  Nº 8, de Mempo Giardinelli. Buenos Aires, (1988). “La Cruz”, en “Cuentos Latinoamericanos Contemporáneos”. Recopilación de Raúl Saint Mecard, (1991). “Copagira” y “Noche de Boda”, en “Profundidad de la memoria, cuentos bolivianos contemporáneos”, Compilación de Gaby Vallejo Canedo, (2009).

Es autor de las siguientes antologías: “Texto de lectura para Ciclo Intermedio” (1974); “Poésie bolivienne du XXe siecle” Antología bilingüe: francés-español, (1986); “Poésie quechua en Bolivie”. Antología trilingüe: quechua-español-francés, (1990); y “Poesía Quechua del Tawantinsuyu”, (2000).

 Adolfo Cáceres Romero además tiene en su haber los siguientes títulos: “Literatura de la Independencia”, (1996). “Diccionario de la Literatura Boliviana”, (1997). “Manual Práctico de Redacción”, (1998). “Manual Práctico de Lectura y Redacción, (2011).

Es escritor incansable que superó recientemente una dolencia casi fatal con estoicismo y prosiguió su obra creativa. Júbilo para la cultura nacional. Actualmente está trabajando en dos libros, uno sobre la Guerra del Pacífico y otro sobre la vida y obra de escritores bolivianos en el exilio.

Recientemente publicó el  “El puente de los suicidas”,  un libro de 10 cuentos, considerado uno de los mejores cuentos de amor que se produjo en la narrativa de la nueva Bolivia, inspirada en la maravillosa ciudad de La Paz. Libro que demuestra toda la riqueza y diversidad de su formación literaria. Al tiempo en que refuerza la producción literaria fantástica boliviana.

Realizó numerosos viajes al exterior, donde representó a Bolivia, como escritor, siendo distinguido en diversas ocasiones.

El orureño loable Adolfo Cáceres Romero, fue declarado “Ciudadano Meritorio de Cochabamba”, en 1985. En junio de 1990, recibió la “Gran Orden Boliviana de la Educación”, en el grado de Comendador, conferido por el Gobierno de la nación. El 2009, la Honorable Cámara de Diputados le confirió la distinción de “Ciudadano Meritorio de Bolivia”.  

Adolfo Cáceres Romero es un escritor que enorgullece a las letras latinoamericanas, él logra plasmar en su obra, de una manera fuerte y contundente, los elementos fantásticos que se manifiestan en una realidad más intensa: en la cultura popular; produciendo así, una literatura fantástica  de extracción indígena y logrando profundizar la esencia de los mitos ancestrales que emergen de las montañas, de la altiplanicie y de los llanos amazónicos para que supervivan a través de  su obra.

Así,  el joven orureño que fue a Cochabamba a finales de la década de los 50 a estudiar para ser esculapio, en buena hora, cambió el bisturí por la pluma, regalando su arte a los hijos del planeta tierra de hoy y del mañana, como una bendición.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica

 

Por Plaza Catorce

 

El 21 y 22 de septiembre próximos, se realizará en la ciudad de Cochabamba el Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica 2018, organizado por el PEN-Bolivia y sus filiales de Cochabamba, Santa Cruz, Oruro, Chuquisaca y Tarija, y la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción, Narrativa Fantástica y Terror (SuperNova). De este encuentro podrán participar escritores, investigadores, profesores, libreros, bibliotecarios y estudiantes universitarios.

Según especifica la invitación hecha pública días atrás por los organizadores, para este tercer encuentro se proponen seis ejes temáticos: 1.- Ciencia Ficción, Narrativa Fantástica y Terror en el país: Antecedentes históricos, hitos y desarrollo actual en Bolivia. 2.- La ciencia ficción, la narrativa fantástica y el terror desde los mitos y leyendas enmarcados en el ámbito de la literatura urbana o rural. 3.- La literatura fantástica en un contexto de las culturas andino-amazónicas. 4.- Análisis de obras específicas de autores de relevancia, nacionales o extranjeros. 5.- La ciencia ficción y la narrativa fantástica en Latinoamérica y el mundo. 6.- Las Otras: escritoras de literatura fantástica y sus obras.

Según la modalidad establecida, las personas que estén interesadas en participar con sus ponencias, deben enviar una nota a los organizadores indicando el título de su propuesta y un resumen de la misma; resumen que debe tener aproximadamente 300 palabras y debe contener: El título de la ponencia y el abstract que describa de forma sintética su trabajo. También deben ser incluidos los siguientes datos: Nombre completo, dirección, teléfonos, correo electrónico, país de origen y filiación institucional (Si lo tuviera)”. Esta nota y el resumen de la ponencia deben ser enviados al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., con copia una copia al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. hasta el próximo 20 de agosto.

Una vez recibidas todas las ponencias, el comité organizador notificará la aceptación de los resúmenes y a partir de entonces los participantes tendrán hasta el 10 de septiembre para enviar una copia de su trabajo completo, mismo que no debe exceder las diez hojas escritas, en formato carta, a doble espacio y citando fuentes bibliográficas. “Las ponencias serán editadas en formato digital, y serán entregadas en el Tercer Encuentro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica 2018”, según detalla la invitación. Además de las ponencias, los escritores que tengan publicado material impreso (libros, novelas, cuentos, poemarios o revistas) relacionados con la literatura fantástica y la ciencia ficción, podrán igualmente participar de este encuentro presentando su producción, para lo cual deberán contactarse previamente con los organizadores.

Según se ha establecido, los expositores de ponencias deberán cancelar una cuota de inscripción de 30 dólares americanos en caso de ser extranjeros y de Bs. 140 para autores bolivianos. Además se cobrará a los asistentes y estudiantes una entrada de Bs 40. Mayores detalles sobre el encuentro pueden ser solicitados a los correos electrónicos que se detallan líneas arriba.

  • Publicado en Libros
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