“La más lejana medianoche”, nuevo libro de Ronald Rodríguez

Por Plaza Catorce

El próximo miércoles 3 de octubre, a las 19:00, en el Centro Simón I. Patiño, el escritor Ronald Rodríguez Gonzales presentará su nueva producción literaria. Se trata de “La más lejana medianoche”, una novela de ficción sobre el conflicto bélico en Afganistán y Siria, y que representa un drástico cambio en la temática hasta ahora explorada por el autor cochabambino.

Ganador del Premio Nacional de Literatura 2011, convocado por la Alcaldía de Santa Cruz, con su libro “El evangelio de las profundidades”, que tuvo como jurado a Homero Carvalho, Peter Levy y Pablo Deheza, Ronald Rodríguez publicó luego “El libro de las sombras” y "El mártir de los orígenes", los tres parte de "Hyperrealidad", donde habla sobre el ocultismo, la magia, la numerología, la simbología y la brujería, temas con los que logró conquistar a un amplio grupo juvenil.

Lejos ya del género de ciencia ficción y fantasía donde se encasilló su obra, ahora presenta este nuevo trabajo que tiene como protagonista a Esteban, hijo de un narcotraficante francés que en los años 80 del siglo pasado importaba cocaína de Bolivia hacia Francia y quien se involucra con una boliviana que lo rescata luego de ser abatido por la policía en el aeropuerto de El Alto. Producto de esta relación nace Esteban, bajo la condición de ser criado en Francia. Al cumplir tres años el niño es enviado con su abuela paterna y termina estudiando en la Sorbona y graduándose como ingeniero en seguridad de instalaciones corporativas. Ni bien termina su carrera especializado en desarrollar “análisis de escenarios de conflicto para anticipar contingencias, Esteban es contratado por una empresa de seguridad privada inglesa, dígase mercenarios, para trabajar en instalaciones de multinacionales en países de alto riesgo, como Sierra Leona, Afganistán, Irak, y Pakistán”, explica el escritor en una entrevista con Plaza Catorce.

Paralelamente a esta historia, nace una niña en Afganistán, Rahima, durante el bombardeo de Kabul bajo el régimen talibán, en el seno de una familia muy pobre y, odiada por su padre por ser mujer, la pequeña termina creciendo en una cárcel. “Ahí aparece otro personaje, Yaryna Pavlichenko, que es una ingeniera ucraniana que trabaja con empresas de instalaciones y servicios petroleros. La mujer tiene un know-how increíble sobre cómo manejar esos negocios, pero a la par desarrolla un interés humanitario por las mujeres y niños pobres en esos países donde están las mayores operaciones petroleras” y termina involucrada con Esteban y Rahima.

CÓMO NACE LA NOVELA

El origen de esta nueva novela de Rodríguez se remonta a principios de este siglo XXI, cuando el autor, entonces licenciado en Derecho, decide hacer una especialidad –en Santiago de Chile—en Derecho Corporativo con mención en Derecho Petrolero. “El estudio de los hidrocarburos es más un aspecto técnico y más que un aspecto técnico es un aspecto geopolítico. Entonces, mi diversión, mi hobby, mi gusto, era estudiar geopolítica”, cuenta. Una vez de retorno en el país, Ronald Rodríguez empezó a trabajar en Santa Cruz en la empresa Transredes (hasta que fue nacionalizada), por lo que siguió ahondando en el tema, además que como docente de la materia en postgrado y en pregrado, “tenía que contagiar a mis alumnos ese interés por ver cómo se manejaba el negocio del petróleo, que es un manejo geopolítico más que corporativo. Entonces, he estudiado 15 años la geopolítica de los hidrocarburos y un día decidí, después de terminar ‘Hyperrealidad-El libro de las sombras’ (novela anterior a ésta), que tenía que sacar todo ese conocimiento. Pero ese conocimiento todos los años cambiaba, cambiaba, cambiaba y cambiaba… Es tan dinámico el tema que me he concentrado solamente en la parte de los conflictos y la visión del personaje principal es la visión mía de los problemas”.

Si bien “La más lejana medianoche” fue pensada durante más de una década, recién comenzó a ser escrita el 2014  durante un proceso muy doloroso para el escritor. “Me divorcié, renuncié a mi trabajo en Santa Cruz, volví a Cochabamba, estuvimos solos con mi hija y fue un proceso en donde volví a encontrarme como persona, como hombre a lado de mi familia, que es mi hija. Entonces, ese proceso de identificación personal, de perdón, todo está en el libro. Ha sido mi escape emocional. Podría entenderse como una autobiografía novelada, pero es un mucho más doloroso el libro que mi vida, porque hay en la novela el trasfondo de la guerra que muchos ignoramos y esa ignorancia del problema es lo que quiero mostrar a través del libro, que es muy íntimo”.

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El idea del samurái Yukio Mishima (El camino de la pluma y de la espada)

Por Márcia Batista Ramos (*)

Yukio Mishima fue un genial y polifacético escritor, novelista, dramaturgo, poeta, ensayista, crítico y actor japonés. Considerado uno de los más grandes escritores de la historia del Japón, cuyo verdadero nombre era Kimitake Hiraoka (Kimitake, significa príncipe guerrero), nació en Tokio el 14 de enero de 1925. Murió en Tokio el 25 de noviembre de 1970.

Después de una breve relación con Michiko Shoda, quien tiempo después se convertiría en esposa del Emperador Akihito, se casó con la hija de un conocido pintor, Yoko Sugiyama, en 1958, con quien tuvo una pareja de hijos.

Nacido en una familia de la burguesía, Mishima se orgullecía de pertenecer por línea de sus antepasados a la clase de los samuráis de la era Tokugawa. Estudió en la famosa escuela Gakushüim, donde se graduó con honores y escribió su primer cuento a la edad de doce años.  Desde 1938 hasta 1941 escribió su primer libro de relatos aunque empezó a prosperar y se convirtió en el miembro más joven de la junta editorial en la sociedad literaria de la prestigiosa escuela.

Fue invitado a escribir un relato para la célebre revista “Cultura literaria'” y presentó “El bosque en todo su esplendor”. La historia fue publicada en forma de libro en 1944, si bien en una pequeña cantidad debido a la escasez de papel en los difíciles tiempos de guerra.

A los dieciséis años publica su primer libro de relatos, que coincidió con su ingreso en la Facultad de Derecho en Universidad de Tokio. Aunque su padre le había prohibido escribir y, peor, abrazar la carrera de escritor, Mishima continuó escribiendo en secreto cada noche, apoyado y protegido por su madre Shizue, quien era siempre la primera en leer cada nueva historia. A propósito de la prohibición de su padre, existe la célebre frase del escritor: “Las buenas maneras no presuponen la obediencia a la voluntad ajena”.

Después de graduado, obtuvo un trabajo como funcionario en el Ministerio de Finanzas japonés donde trabajó por un año y dimitió para dedicar su tiempo completo a la escritura.

Mishima comenzó su primera novela, “Ladrones”, en 1946 y la publicó en 1948, colocándose  en la segunda generación de escritores de posguerra. Le siguió “Confesiones de una máscara”, en 1948, una obra de final abierto, que cosechó un inmediato éxito y que supuso su definitiva consagración en el mundo literario; supuestamente una obra autobiográfica sobre un joven que debe esconderse tras una máscara para encajar en la sociedad. La novela tuvo un enorme éxito y convirtió a Mishima en una celebridad a la edad de 24 años.

Escritor pródigo, hermético y seductor, disciplinado y versátil, irónico y difícil, cuyo principal interés se centró en los valores tradicionales japoneses y la esterilidad espiritual de la vida contemporánea. Mishima escribió cuarenta novelas, más de una decena de obras de teatro, una veintena de libros de relatos, y, al menos, veinte libros de ensayos, numerosos cuentos, poemas, artículos, así como un libreto. También escribió obras muy aclamadas para el teatro kabuki y versiones modernas de dramas no tradicionales. Obras destacadas: “El pabellón de oro” (1956); “Nieve de primavera” (1968); “Caballos desbocados” (1969); “La corrupción de un ángel” (1970) y “El templo del alba” (1970), entre muchos otros.

Yukio Mishima es un autor que fascina por su existencia; tuvo una vida desgarrada en múltiples direcciones que proporciona a su obra una riqueza impresionante. No deja de ser, sin embargo, uno de los autores que van en contra de las opiniones dominantes tanto en su obra como en su vida: un romántico, al fin y al cabo, recuperable ahora por los nostálgicos de 1968. Efectivamente, gran parte de estos escritos hacen referencia a las revueltas estudiantiles japonesas de 1969 y 1970, revueltas con las cuales mantiene una relación intelectual de ambivalencia…

Fue reconocido como uno de los más importantes estilistas del lenguaje japonés de posguerra. De temática audaz y despojada, atenta a los aspectos más oscuros de las pasiones humanas, contrasta con la delicadeza y contención de su estilo. Trazó con doloroso detalle el desarrollo de la personalidad y el efecto devastador de las crueles paradojas de deseo y rechazo, de belleza y violencia… A través de la escritura, Mishima, adquirió fama internacional, siendo muchas de sus obras traducidas al inglés y otras lenguas europeas.

Fue propuesto para el Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones. Sin embargo, en 1968 su primer mentor Yasunari Kawabata ganó el Nobel de Literatura y dijo: "No comprendo cómo me han dado el Premio Nobel a mí existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras… Es un genio universal."

Muchos grandes escritores, de talla universal, escribieron obras sobre Mishima, como: “Vida y muerte de Yukio Mishima”, de Henry Scott Stokes, 1974; “Mishima o la visión del vacío”, ensayo de Marguerite Yourcenar; “Mishima”, biografía escrita por John Nathan, su traductor; “Mishima, o el placer de morir, análisis psicológico de Mishima” por Juan Antonio Vallejo-Nágera, 1978; “Un parque”, ópera de Luis de Pablo, 2006, sobre un relato de Mishima; “Reflexiones sobre la muerte de Mishima”, de Henry Miller y la  película “Una vida en cuatro capítulos”, de Paul Schrader, 1985.

Su primer trabajo extenso, “El bosque en flor”, fue publicado en 1941. Una característica de esta obra, como de “El cigarrillo”, 1946; “Ladrones” 1946-48 y de otras que escribió en el período de la Segunda Guerra Mundial y en los años inmediatamente subsiguientes, es el total alejamiento de la trágica realidad de la guerra y de la derrota.

En los años sesenta la figura de Mishima es vista siguiendo las dos distintas pero inseparables facetas de su personalidad. El Mishima hombre de acción encontró su soporte teórico en la idea de que la verdad puede ser alcanzada sólo a través de un proceso intuitivo, en el que el pensamiento y la acción no son dos modalidades distintas. Encontró la ejemplificación de ello y la suma de los más auténticos valores nipones en la ética de los samuráis. Fascinado por la ideología transmitida de los guerreros escribió: “El camino del samurái” y “En defensa de la cultura” (1968). Mishima se hace portavoz de la necesidad de restaurar los valores de la cultura prebélica y militarista.

En esa década de los años sesenta es cuando escribió sus obras más importantes. Dentro de estas obras, destaca su tetralogía considerada su obra cumbre: “El mar de la fertilidad”, compuesta de las novelas: “Nieve de primavera”, “Caballos desbocados”, “El templo del alba” y “La corrupción de un ángel” (editada póstumamente); que constituye una especie de testamento ideológico del autor que se rebelaba contra una sociedad sumida en la decadencia espiritual y moral; es una obra de notable belleza literaria, sin precedentes en la literatura moderna japonesa, contiene e invoca el sentido del honor y el respeto a las tradiciones.

Su ensayo más importante, “En defensa de la cultura”, defendía la figura del Emperador como la mayor señal de identidad de su pueblo. Mishima se preocupaba por la creciente occidentalización de su país y analizaba la transformación del Japón desde una perspectiva pesimista y crítica; para él esta metamorfosis resultaría estéril en el futuro de un país dueño de tantas y tan sabias tradiciones. Sus héroes son jóvenes rebeldes aspirantes a una pureza utópica. El autor recrea los rituales de la vida y de la muerte, de la transmigración y la purificación del alma, tan presentes en años de tradición japonesa.

Más tarde, en 1968, formaría la “Sociedad del Escudo”, una organización paramilitar de jóvenes que, desencantados con la debilidad de las instituciones imperiales y la mansedumbre constitucional del ejército, propiciaban un resurgimiento del Bushido, el tradicional código de honor samurái; con un fastuoso uniforme que él mismo diseñó y en el que pretendía reencarnar los valores nacionales de su Japón tradicional. Sin embargo, jamás descuidó su ingente producción literaria. De tal suerte que Mishima, afirmará dos caminos para superar la sociedad actual: el de las letras y el de la acción.

Mishima detestó la visión del mundo "moderno". Siempre fiel al espíritu del samurái, Mishima se preocupó profundamente por la decadencia que las ideas de la ilustración habían causado a la cultura tradicional japonesa. La crítica a la modernidad dominó sus escritos. Se opuso a la derecha liberal japonesa defensora de los ideales de "paz perpetua" y "crecimiento indefinido capitalista".

Fue un maestro de la representación, su grandilocuencia le llevó a participar en representaciones teatrales, espectáculos públicos y películas: actor de teatro, espadachín ritual, modelo de fotografías de simbología inquietante, dicen que fue un adalid de una misoginia espartana. En los últimos diez años de su vida, Mishima actuó en varias películas y codirigió la adaptación de su historia, “Patriotismo”.

Durante la Segunda Guerra Mundial, tras frustrarse su sueño de ingresar como piloto kamikaze, trabajó en una fábrica aeronáutica. Por ello, se sintió culpable por haber sobrevivido y haber perdido la oportunidad de una muerte heroica. Sobrevivir a una guerra en la que habían muerto tantos compatriotas se convirtió para él en un trauma lacerante, al asumir la culpa por haber sobrevivido al genocidio estadounidense de Hiroshima y Nagasaki, este imborrable suceso que él mismo entendió como una humillación.

Mishima preparó de forma meticulosa su muerte durante al menos cuatro años y nadie, ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la “Sociedad del Escudo”, sospechaba lo que estaba planeando. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros tres miembros de la “Sociedad del Escudo” que no murieron.

La mañana de su muerte, el 25 de noviembre de 1970, Mishima envió la última parte de esta tetralogía a su editor. Después se dirigió junto con los miembros de su grupo a un cuartel del ejército que ocuparon, y tras un discurso a la tropa, él y su compañero Masakatsu Morita se quitaron la vida mediante el seppuku. Mishima realizó su seppuku en el despacho del general Kanetoshi Mashita. El cumplió con el rito del seppuku, ante las cámaras de televisión, al grito de "Larga vida al Emperador".

Yukio Mishima dijo: “Hemos visto a Japón emborracharse de prosperidad y caer en un vacío espiritual... hemos tenido que contemplar a los japoneses profanando su historia y sus tradiciones... el auténtico Japón es el verdadero espíritu del samurai... cuando vosotros (soldados) despertéis, Japón despertará con vosotros... Tras meditarlo serenamente a lo largo de cuatro años, he decidido sacrificarme por las antiguas y hermosas tradiciones del Japón, que desaparecen velozmente, día a día... El ejército siempre ha tratado bien al Tatenokai, ¿por qué entonces mordemos la mano que nos ha tendido? Precisamente porque lo reverenciamos... Salvemos al Japón, al Japón que amamos...”.

Otros elementos tradicionales de la muerte ritual fueron la composición del jisei no ku —un poema escrito por el propio samurái cuando se acerca la hora de su muerte— antes de su entrada en el cuartel general.

 Su muerte es considerada la protesta final contra la decadencia moderna de Japón. Su kaishaku ('asistente') intentó decapitarlo tres veces sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación. Posteriormente, Masakatsu Morita intentó realizar su propio seppuku. Aunque sus cortes fueron poco profundos para ser fatales, hizo una señal a Koga para que también lo decapitase. Esa sería la última aparición en público de Yukio Mishima, de 45 años, un escritor altamente respetado en Japón. Una figura grandiosa en vida, Mishima, se convirtió en héroe mítico después de su suicidio ritual.

Con su muerte, desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra y un artista, un pensador superdotado que marcó señaladamente un rumbo en la historia de la literatura japonesa contemporánea.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Daniela Lu Gonzales “o esterillas de agonía”

Por Plaza Catorce


Daniel Lu Gonzales nació el 14 de junio de 1989 en Cochabamba, ciudad donde salió bachiller del colegio Irlandés y donde después estudió Filosofía y Letras en la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Además de una poeta “maldita” capaz de escribir bastante bien y ser la mensajera alada y luminosa, valiente y capaz de transmitir los vacíos existenciales de su generación, era una diseñadora gráfica talentosa y una Makeup Artist llegada del futuro para enseñarnos cómo es que vendrá la historia después.

“Texturología (o esterillas de agonía)” es el último poemario rústico que hizo con sus propias manos y que presentó en la segunda Feria de Impresión y Edición Alternativa Tinta Quemada, realizada a fines de junio de este año. En este poemario están contenidos los títulos: Purpurina destroy, Estertor en esterilla, Alucinógenos de néon, Side effects, Caramelos, Oda al Clonazepam, Birras y pilas, Autocontrol, Automedicaciones conformes, Rehab o no rehab, Antidepresivos de papel maché y Politoximaniáticos.

Daniela Lu Gonzales lamentablemente murió este aciago 18 de septiembre de 2018. Aquí reproducimos tres poemas incluidos en su última publicación. En Plaza Catorce sentimos mucho, mucho dolor por su repentina pero anunciada partida.


PURPURINA DESTROY

Lo excentrado,

Narices paranoicas

Bocas con llagas

Deberíamos volver

Seres, seres infinitos

Abriendo portales unidireccionales

Pero dejar el vicio no es imperativo,

Cuando cae la noche

Bailan las neuronas

Es hora de destruirse

No necesitamos pistolas

Polvo de hadas es suficiente

No tenemos otras opciones

Malditos deformes nos dicen

Y ellos qué saben?

La morfina del horario de oficina

Es legal y elegante,

Pero no a todos les gusta ese baile

Poderosos enlodados

Quiénes son los de arriba?

Dónde estamos parados?

Tristes nubes difuminan

La caída sublime de los marginales

Al final todos somos alimento de gusanos

Polvo espacial estancado

 

CARAMELOS

La muerte es invocada, pero no siempre llega a tiempo

Así es como quedan vivos los que luego se hacen llamar poetas,

Y cada madrugada como una bola de pelos que sube por la garganta

Se atascan en ellos palabras, sueños, amores, dolores,

Que no se curan ni se callan a veces se calman

Con caramelos de propóleo

Y un masaje de mentisán en el alma

 

AUTOCONTROL

Nunca estamos dormidos

No se callan

Pero ya sabemos el canto que los arrulla

Disfruta del sol, y de la oscuridad en la bruma

Baila entre los cabellos

Ya nadie nos asusta

Danzas paganas

Deudas notificadas

Dioses pixelados

El asunto está en amar y ser amado

Eso dice y se repite

Claramente los poetas no saben nada

Tome por ejemplo este poema

Yo solo quiero llegar al día siguiente

No entiendo mucho, pero puedo caminar

Hasta su umbral, si  me explica

Como no saltar

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A manera de análisis: “Amalia, desde el espejo del tiempo”

Por Márcia Batista Ramos

Vallejo Canedo, Gaby. Amalia, desde el espejo del tiempo. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Biografía novelada fruto de una exhaustiva y sólida investigación del tema manejado en la obra, que se adentra en la técnica del realismo psicológico  para arribar a una narración de enorme imaginación, sin alejarse de la delimitación epistemológica a la que debe ceñirse una biografía. Sumada a una penetrante sensibilidad, capaz de percibir la realidad a través del tiempo y manifestarla con profundo ingenio, al punto de recrear sensaciones y sentimientos sin abdicar de la fidelidad histórica, la autora incorporó materiales al novelar la obra (fruto de su imaginación) no avalados por los documentos, que enriquecieron la biografía, sin alterar, en lo más mínimo, la verdad histórica de la misma; tratando de revivir  la vida de Amalia Villa De La Tapia a través de las palabras.

Gaby Vallejo es revolucionaria al ser una intelectual capaz de hacer una crítica constructiva de la sociedad en que vivimos; como también, es una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente con la suficiencia de los iluminados, comprobando que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Tal es así, que ese espíritu feminista se lo comprueba en la biografía novelada “Amalia, desde el espejo del tiempo”, la fascinante historia de una mujer que se atrevió a convertir un sueño en realidad, y donde Gaby, en la voz del personaje (Amalia Villa De La Tapia) describe un mundo lleno de injusticias y perjuicios, forjado para las mujeres.

Cuando la potosina Amalia Villa De La Tapia sacó su brevete de aviadora en Lima (Perú) en 1922, y posteriormente en Francia, en una época donde no había ni un solo avión boliviano, ni un aviador, ni un aeropuerto, ni mujeres aviadoras en el suelo patrio; protagonizando una revolución personal y abriendo una brecha histórica, en un momento en que la mujer no tenía peso en nada. Era un modelo para las mujeres de la época, que se limitarían a aplaudirla. En fin, Amalia mujer revolucionaria, fue capaz de hacer frente a la sociedad machista de su época, como también, fue una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente, cuando el mundo dominante le decía no; comprobando con su actitud que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Y así, dejando su huella en el tiempo.

Huella, que la hábil escritora Gaby Vallejo Canedo, supo recuperar en la biografía novelada de Amalia Villa De La Tapia. Obra literaria interesante que posee muchas singularidades. La autora hizo un barrido de toda su larga e intensa vida, que se desarrolla también en una época muy especial donde las mujeres no eran tomadas en cuenta, por el simple hecho de ser mujeres. El gran aporte de la escritora a la biografía fue el de incorporar su imaginación y así, develar por ejemplo, lo que Amalia sentía al estar a 800 metros de altura, sola en un avión: las sensaciones de su cuerpo y de su espíritu, profundizando en la vida psíquica del personaje  biografiado. Todo fue descrito gracias a la imaginación de Gaby Vallejo que fue capaz de crear  un autorretrato de la casi impenetrable Amalia, que yacía olvidada en el tiempo.  Además, Gaby no solo hizo emerger ese gran personaje del olvido histórico, como también supo reencarnar al ser humano con sus alegrías y congojas, creando mundos internos a través del lenguaje, sin poner en duda la fiabilidad documental.

Así,  lo que imaginó la novelista, cuando Amalia estaba por embarcarse a un raid increíble para cruzar todo el Atlántico, desde París a Nueva York, y no lo hizo por decisión de un boliviano que estaba de embajador y que no le dio el permiso. El lector puede apreciar lo que sintió Amalia, en aquel momento de frustración, gracias a la escritora que supo encarnar al personaje, ya que las dos (Gaby y Amalia) se funden en una amalgama perfecta, por sus espíritus revolucionarios, sus almas inquietas y sus mentes hambrientas de justicia.

La biógrafa recuerda a quien fue pionera en la aviación peruana y boliviana, como alguien capaz de liberarse, como mujer, de muchas ataduras. Asimismo, la biógrafa tuvo la inspiración para ver lo que existía detrás de esa persona sensible, con muchas debilidades, resentida, insegura y con muchos miedos, pero que se presentaba fuerte ante los demás. Entonces al escribir la biografía novelada, incorporó al ser humano profundo, aquél que se desprende con el espíritu cuando se cae la vestidura corpórea. La biógrafa presenta documentos sobre los principales hechos que marcaron la vida de una mujer genial que logró, de muchas maneras, ultrapasar los límites de sus tiempos.

Como el conocimiento profundo del ser humano ya extinto, es un terreno vedado para los biógrafos, podemos apreciar que la escritora logró con mucha maestría, personificar el posible perfil psicológico, de la primera aviadora boliviana Amalia Villa De La Tapia, en su contexto histórico; como también, presentó de manera fantástica, al ente ontológico manifestándose a través de la voz del personaje, después de la transición corpórea, en lo más íntimo de sus cavilaciones. Logrando percibir la síntesis de la vida interior y de la vida aparente, al entretejer un mundo donde el tiempo y el espacio ya no existen; esfera donde las ideas y sentimientos transitan con más amplitud y libertad que en el mundo que ahora conocemos; tal vez recordando el paso seguro que nos espera a todos; o quien sabe, asumiendo una dimensión metafísica; es ahí donde la protagonista, decide reconstruir los registros dispersos de la memoria y contar la apasionante historia de su vida develando misterios, de la acción humana post corpórea:

“Es como si me removieran entera. La piel que nunca se me erizó ni en el primer momento del primer vuelo, se me ha erizado ahora. Algo así como vencer a la muerte, como vencer al tiempo y al espacio, más allá de mi recinto físico en el que me depositaron. Sé que no es mi piel la que se estremece. Ella no existe ya. Hace años que se ha deteriorado, pero existe algo como una piel mía que se ha estremecido.[1]

Gaby Vallejo logra traspasar los límites de la literatura biográfica, a lo que a la epistemología del sujeto se refiere, ya que  ha logrado dotar de identidad psicológica al personaje histórico a través de la narrativa. Ofreciendo un conocimiento más abarcador del personaje. Sin caer en pura ficción intelectual o idealismo del investigador. Sin transformarlo en un personaje ficcional o en una entidad textual, ya que demuestra pericia en crear en su personaje universos intelectuales extraordinariamente ricos e inéditos

Siempre tratando de develar el enigma del yo, en cuanto crea una personalidad imaginaria del personaje. Sin embargo, se nota una convicción: mediante la acción sale la persona del mundo repetitivo de lo cotidiano en el cual todos se parecen a todos, mediante la acción se distingue de los demás y se convierte en individuo capaz de revelar su propia imagen. Pues, sin desviarse del mundo visible de la acción (a través de la documentación), la escritora orienta la novela, hacia el mundo invisible de la vida interior, cuando su personaje, confiesa sus pensamientos y sentimiento irremediablemente olvidados. Dejando muy en claro que la búsqueda del yo siempre ha terminado y siempre terminará en una paradójica insaciabilidad.

Lógicamente, que de las conductas que se realizan en el ámbito de lo público, se pueden hacer crónicas, porque aquello que las hace públicas es su realización ante los espectadores. Pero, sobre lo privado, la intimidad del otro, únicamente se puede hacer conjetura; nunca puede ser verificada porque su ámbito de realización es interno. Tomando en cuenta que existen aspectos de la vida de una persona que son imposibles de conocer, y que la autora fue capaz de percibirlos, imaginarlos y recrearlos; entonces, aunque no se pueda comprobarlos, logran, fundamentalmente, enriquecer al texto y hacer que el personaje cobre vida. Emerja del pasado. La obra no es constantemente narrativa, tiene pasajes, procesos, formas, donde se cede lugar a formas no literarias. Y como de novela biográfica se trata, se construye a través de materiales diversos.

Aunque conjetura y ausencia de verificación sean dos limitaciones, que no se ajustan con la esperable exigencia de la verdad documental, que se presupone y a la que se ajusta la escritura biográfica, eso se supera con la literatura que permite narraciones ficticias para recrear un drama de la vida real. La literatura se relaciona con el mundo a título de espejo del mundo, esta es la amplitud de la relación entre literatura y mundo. Gaby Vallejos, en esta obra logra relacionar la literatura con el alma, utilizando su narrativa como el espejo del alma de Amalia Villa De La Tapia. En este caso el texto literario es lo que le da fama y sentido a la historia de la pionera de la aviación boliviana. En fin, es el arte mimético que se expresa a través de las palabras, como expresión de una aprehensión intuida en la realidad, en donde se pone de manifiesto la armonía de lo imitado.

La obra presenta los elementos de duda, de libertad, de rebeldía, de inconformismo, de ruptura, de sexismo, de  injusticia y de discriminación. Con pinceladas historiográficas, la autora, escribe la historia de la sociedad boliviana, al explicar los actos del personaje con arreglo al contexto social, cultural y político de la época intentando reconstruir documentalmente su pensamiento y figura. No todo lo que hay que saber lo dice la propia, novela pues, existen muchos espacios para que el lector reflexione o interprete. Muchas veces causando una empatía profunda con el lector, otras veces, creando un sentimiento de indignación por tantas injusticias. La obra cuenta con 150 páginas con fotografías y notas periodísticas originales, más un CD con fotografías y un capítulo leído por la autora.

“Amalia, desde el espejo del tiempo” es una biografía novelada escrita en primera persona, (como si de una autobiografía se tratara) como un recurso literario que rompe con el estilo del relato expositivo en tercera persona, de la vida de un personaje real, propio de la narrativa biográfica. En este caso, la narrativa en primera persona como siendo autobiográfica, fue un recurso importante que eligió la escritora para recorrer la azarosa vida de una mujer, profundamente patriota, que marcó una época y falleció a los 101 años. Siendo el dominio más importante, en que se mueve la narrativa, el de la verdad. Así, la autora logra encarnar las sensaciones, las percepciones y los sentimientos de la protagonista Amalia Villa De La Tapia, cuando expresa sus ideas directamente, como recuerdos íntimos; como ejercicios de reflexión que encarnan afirmación de un pensamiento, haciendo irrumpir su vida y circunstancias  desde sus propios recuerdos, con tanta agudeza que el lector llega a escuchar la voz de Amalia:

“Aprendí a dominar a aquel aparato hasta que pareciera parte de mi misma. Podía dominar el bastón para bajar en picada, dar un giro a la izquierda, a la derecha, subir  vertiginosamente hasta  el límite de la altura del avión.”[2]

La autora, para escribir la biografía novelada, sigue el proceso creativo: elige un personaje real con importancia histórica en el escenario nacional y sud americano, investiga sobre su vida y despliega su imaginación, jugando, constantemente, entre los elementos históricos encontrados en su profunda investigación y la invención personal. Como en el terreno de la novela no se afirma, porque es el terreno del juego y de las hipótesis. La meditación novelesca es esencialmente interrogativa e hipotética. Entonces, sin alejarse, en ningún momento,  de la verdad histórica propia de una biografía; donde el escenario histórico no es un segundo plano, un decorado ante el cual se desarrollan las situaciones humanas, es en sí mismo una situación humana. Y tomando en cuenta que la belleza es mucho más efímera que la verdad, Gaby Vallejo, pone su devoción personal de escribir ficción (ficción entendida como la idea de una persona ideando cosas que otra piensa y siente) al novelar la biografía y narrar los sentimientos (ya perdidos en el tiempo) del personaje histórico, que a través de su pluma cobra vida y humanidad otra vez:

 “Otra vez, Bolivia me llegaba con dolor.”[3]

“Cómo no recordarlo con un estremecimiento profundo.”[4]

No cabe duda,  que Gaby Vallejo nos plantea, con inteligencia y destreza narrativa la biografía de Amalia Villa De La Tapia. La trama está presentada, en su pura linealidad cronológica. Escrita, en una prosa simple, con frases cortas en un  lenguaje familiar,  articulado y eficaz. Dejando al lector, con la sensación de estar siempre en presencia de un mundo real, especialmente cuando narra el mundo interno, íntimo de la protagonista y sus cambios de atmósfera emocional. El monólogo interior atraviesa toda la novela, es la base de su construcción y también el procedimiento dominante. Tiene una configuración laxa y abierta, no tiene ninguna forma específica. Escrita en un género que permite representar una realidad psicológica o intima de forma verosímil, mientras corrobora hechos históricos reales. La obra, nos presenta situaciones y cuadros descriptivos con vislumbres surrealistas que van más allá de la lógica y de la realidad, causando una extraña y agradable sensación:

“Tantos años después me sigo estremeciendo. ¡Cómo me estremezco y hablo así, si ya he pasado yo también el trance de la muerte!”[5]

La novela biográfica como género es indefinible y es indefinida, no obstante ser considerada un género literario porque sus reglas fueron impuestas desde el ámbito de la novela, y se apodera de otros géneros para construir su propio discurso. El escritor crea una realidad distinta a la realidad efectiva y construye nuevos mundos. Como biógrafa, la autora relata acontecimientos que han tenido lugar en un momento histórico y documenta con recortes periodísticos y fotografías. Como novelista, la autora examina y construye la existencia que es el campo de las posibilidades humanas. En el caso, comprendiendo como posibilidades tanto al personaje como su mundo. Capta una posibilidad de la existencia y muestra lo que fue Amalia Villa De La Tapia y de lo que fue capaz.

Sorpresivamente, casi al final de la biografía novelada, la escritora rompe con la práctica narrativa del “autor ausente”, haciendo su aparición como investigador-personaje del relato,  cuando narra cómo el espíritu de Amalia es quien la ha buscado para que cuente su historia y dialogan sobre inquietantes hechos de su vida; dejando en relieve que escribir significa romper una barrera tras la cual algo inmutable está oculto. En fin, sondea el tiempo: el inalcanzable momento pasado; el inalcanzable momento presente en el más allá de la existencia corpórea. Comprobando así, que la biografía novelada se trata pues del otro arte, del arte de narrar.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

 

[1] Vallejo Canedo, Gaby. “Amalia, desde el espejo del tiempo”. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Pág. 9.

[2] Ibídem, pág. 21.

[3] Ibídem, pág. 64.

[4] Ibídem, pág.82.

[5] Ibídem, pág.82.

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Poetas rumanos y de otras nacionalidades se dieron cita en Telciu

Por Javier Claure C.

Entre el 15 y el 20 de agosto, se llevó a cabo la cuarta edición de los Encuentros Internacionales  en Telciu (Rumanía). Evento organizado por el poeta rumano Gelu Vlasin, el Pen Club de Rumanía, el Ayuntamiento de Telciu, la Asociación de Escritores y Artistas Rumanos de España, la Biblioteca George Coşbuc, la Asociación Española de Traductores, la Biblioteca Municipal de Bistrita y otras organizaciones culturales. Telciu es un pueblo situado en el condado de Bistrita-Nasaud, y está dividido en dos partes. Un tercio de la superficie, de este hermoso lugar, representa las montañas de los Cárpatos Orientales: las montañas Călimani , Bârgău, Ţibleş y Rodna. El resto de la superficie representa a la meseta de Transilvania.
Las lecturas de poesía se llevaron a cabo en un Liceo, en el Ayuntamiento y en la Biblioteca Municipal de Telciu. Mario Castro (Chile) y Javier Nogueras (España), ambos poetas y traductores, hablaron acerca de las traducciones literarias. Bogdan Hrib (Rumanía), dueño de la Editorial independiente  “Tritonic Publishing Group”, habló de la situación actual de la industria editorial y de las dificultades que se presentan en el mercado. Mientras que María Pop (Italia), de la Editorial Rediviva, platicó sobre la difusión de escritores rumanos, como también de la cultura rumana en Italia. Cristina Vlasin, profesora de música y esposa del poeta Gelu Vlasin, nos deleitó con su hermosa voz cantando canciones en rumano, en inglés y en español. Todo empezó en un ambiente fraternal, donde los amantes de la literatura se dieron cita para intercambiar ideas, escuchar poemas y conocerse unos a otros. Estuvimos alojados en una bella casona ubicada en un paisaje mágico entre montañas con árboles frondosos. Precisamente esos árboles convirtieron el dióxido de carbono en oxígeno poético en Telciu y sectores aledaños. El encuentro se inauguró con palabras de bienvenida por parte de Gelu Vlasin, y la presentación de los poetas. Cada discurso y las poesías de los poetas, de habla hispana, eran traducidos al rumano. Este acontecimiento literario reunió a poetas, escritores, editores y traductores, en donde cada participante daba su punto de vista a cerca de la literatura. De esta manera se enriqueció las discusiones para establecer un diálogo sobre la poesía, la escritura, la traducción y la publicación de libros. Sin lugar a dudas,  el encuentro estuvo marcado por dignificar a la poesía. Es decir, por aquello que nace de un asombro ante la singularidad del mundo, y remueve los sentimientos del alma poética. Los poetas participantes expresaron su yo poético a través de la lectura de sus obras. Según el poeta Gelu Vlasin, principal organizador de este evento, el objetivo del encuentro ha sido resaltar la literatura rumana, y la de los poetas que llegaron desde diferentes latitudes: España, Suecia, Chile, Inglaterra, Italia y  Bolivia. De este modo, se dio a conocer al público los versos que salían de la boca de cada poeta. Otro aspecto no menos importante, ha sido el taller de escritura creativa en medio de una exuberante vegetación, árboles frutales y un cielo completamente despejado. En este espacio de convivencia que tiene su propia dinámica, se habló de poesía y se leyeron poemas. Ya sabemos que no existe ninguna docencia para enseñar el oficio de escribir. Sin embargo, en este taller, cada poeta hizo volar su imaginación, puso en marcha los sentidos y la intuición para crear versos.

La visita a la casa del poeta, profesor, periodista y traductor George Coşbuc, construida en el año 1840, y que ahora es un museo fue extraordinaria. Coşbuc, hijo de un sacerdote católico y de una ama de casa, nació en Hordou (Bistrita-Nasaud) el 20 de septiembre de 1866 y murió en Bucarest en 1918. Según cuenta la historia, en esa casa vivían los padres del poeta, sus trece hermanos y su abuelo Anton Coşbuc. El recinto está compuesto por tres salas que albergan exposiciones sobre la vida y obra del poeta. Es importante recalcar que este museo tiene el sello de ser el primer museo de literatura en Rumanía (1905). En una de las habitaciones se exhiben, en varias mesas con vidrio, libros publicados por el poeta, documentos, fotografías de su familia, traducciones, correspondencia, pequeños afiches, revistas y periódicos en los que publicó sus trabajos. En otra habitación se puede observar las pertenencias genuinas del poeta: una cuna, sillas, un pupitre, un sombrero, una cama, un púlpito, manuscritos, estantes con libros, etcétera. Finalmente, en la tercera sala se exhibe la Biblioteca personal del poeta. 
Otra visita que se hizo fue a la Biblioteca “Dorin Tudoran” en Bistrita, en la cual se exponen al público las obras de Liviu Rebreano. Este ilustre escritor y periodista rumano se formó en una Academia Militar, causa que lo llevó a trabajar como teniente en el ejército austro-húngaro. Apasionado a su oficio de escritor, dejó el ejército para dedicarse de lleno al periodismo y a escribir sus obras. Fue deportado por el gobierno austro-húngaro como consecuencia de sus artículos que defendían las posiciones rumanas en el sector de Transilvania. La excursión a la cabaña abandonada, la visita a una iglesia ortodoxa y la espontánea invitación por parte de María Pop a su casa, se quedarán grabadas en mi memoria. El postre del encuentro fue, sin dudas, los momentos cuando comíamos, las trasnochadas repletas de anécdotas, de bromas, de cantos, de chistes, de conversaciones y, por su puesto, de poesía. Fueron seis días intensos inolvidables en los que hice buenas migas con todos los poetas. El último día que nos despedimos, se notaba una cierta nostalgia en la brisa que corría por aquel lugar. Pero siempre con la esperanza de volvernos a encontrar. Por mi parte, tomé el tren en una estación que se llama Salva. Y junto al poeta Mario Castro, nos fuimos a Iash. Siete horas de viaje observando ese precioso paisaje a los costados. En Iash, ciudad universitaria, visité la Universidad, la Biblioteca Mihai Eminescu, el famoso parque Copou, edificios culturales y me enamoré de ese país con gran tradición literaria.

(*) El autor es escritor y poeta boliviano que vive en Suecia hace muchos años.

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El alma adolorida de César Verduguez Gómez

 

Por Márcia Batista Ramos

El destacado escritor boliviano César Verduguez Gómez, va más allá de nuestras fronteras, pues, tiene su obra traducida al inglés, alemán, francés, croata, árabe y quechua. Es un célebre narrador, distinguido con innumerables premios y reconocimientos, elegido para antologías nacionales y extranjeras de cuento.

Es uno de los escritores más representativos que tiene Bolivia. Integrando la gran constelación de la narrativa boliviana contemporánea, César Verduguez Gómez, para mí, es el Víctor Hugo altiplánico, que se permitió, a través de su obra, implicarse y comprometerse en la vida política y social del país. Posee una pasión por la palabra, un sentido de lo poético y una imaginación fecunda que hacen que su pluma, por demás realista, comprometida con la abolición de la miseria material y moral que aflige al ser humano, transite entre lo histórico y lo social.

César Verduguez Gómez es capaz de retratar la miseria humana con una autenticidad inigualable como si se tratara de cine 4D, donde los efectos son reales y salpican las lágrimas, la sangre y estrujan el corazón para aumentar el realismo de la obra.

El escritor Carlos Rimassa, comentando la obra de Verduguez Gómez, lo expresa tan bien al decir: "El realismo mágico no es entonces ni surrealismo ni literatura fantástica, es una actitud ante la vida, su fin no es suscitar emociones, sino expresarlas, no es crear mundos imaginarios que permitan evadirnos de la realidad sino expresarla y tratar de descubrir lo que hay de misterioso en las cosas y las acciones y su relación con los seres vivos".

Su obra es extensa, publicó los cuentos: "Mirando al pueblo" (1966), "Lejos de la Noche" Buenos Aires (1971), Cochabamba (2009), "Once" (1981), "Un Gato encerrado en la Noche" (1993, 2009), "Por nada en tus ojos" (1998), "Las serpentinas del diablo" (2001, 2002, 2004), "Rehúsa si te ofrecen morir en USA" (2004), "Un ladrido bajo la lluvia"(2006), y "Noviembre desnudo" (2008, 2009).

Autor de las novelas: "Las babas de la cárcel" (1999), "La noche mordida por los perros" (2007), "Vivo en la misma soledad de tu sepulcro" (2009), "El rincón de los olvidos" (2009).

Publicó las Antologías: "Cuentos de Espanto de Bolivia" (2002), "Arte de la declamación", técnica y antología; "Poesía Escogida para niños", "La fábula en Bolivia", "Antología de Antologías", Los mejores cuentos de Bolivia… "Aullidos espeluznantes", cuentos de la tradición oral boliviana (2011). “Los mejores cuentos de escritoras bolivianas" (2011). "El cuento en las Américas" (2011). "Los mejores cuentos de Bolivia" (2014).

Además figura en 21 antologías nacionales y del extranjero: Estados Unidos, Argentina, Suiza, Francia, Croacia, Cuba, Inglaterra, Colombia, España y Alemania, siendo una indiscutible referencia literaria contemporánea.

Escribió fábulas: "Fábulas de Verduguez", "El tordo y las nubes" y varios libros didácticos.

Destinado a traspasar las fronteras, Verduguez Gómez está escribiendo la cara fea, triste y vergonzosa de nuestra historia boliviana y latinoamericana, por cuanto es universal el dolor humano, de tal suerte que su obra irá más allá de las fronteras del tiempo, de nuestro tiempo. Su obra servirá como referente histórico cuando todo esté cambiado, cuando la vida sea normal y la crueldad de la pobreza y de la miseria esté olvidada; en un tiempo donde el abuso del poder esté extinto, la obra de Verduguez será un testimonio muy importante, pues, servirá de memoria para las generaciones felices.

Manuel Vargas expresa que: "César Verduguez tiene una extraña y ahora rara cualidad en su escritura: la sencillez y la luminosidad. Dentro de cincuenta o cien años, si algún estudioso quisiera saber qué pasaba en Bolivia con la gente de la cual no se ocupa la historia oficial, tendrá en los cuentos de Verduguez, no una crónica o un espejo, sino una serie de momentos, de rostros, de situaciones significativas trasminadas de humanidad. Lo cual creo que ya es decir demasiado".

César Verduguez Gómez logra plasmar sus personajes en situaciones vivenciales muy precisas encarnando así, al hombre de a pie que es víctima de las condiciones socio económica y política en cualquier lugar de nuestra América Latina. En su obra él retrata a los desposeídos y marginados del sistema, describe sus sufrimientos y turbaciones; y lo hace con perfección en el arte de narrar. Verduguez es un literato de la fatalidad, y sus héroes están, como los héroes de la tragedia, ligados a las obligaciones externas y a la implacable fatalidad; unas veces imputable a la sociedad, otras veces, a sus propias circunstancias, comparado con los personajes del célebre Víctor Hugo.

Personas simples en situaciones límites, aferrándose a lo único que poseen: sus vidas… Son los personajes tristes que brotan del alma adolorida de César Verduguez, el niño abandonado por la madre, educado por el padre soltero; que jugaba a cinematógrafo con un primito, en los lejanos días de su niñez, en su ciudad natal, La Paz.

El niño curioso, imaginativo, de alma adolorida, que en cuarto básico ya guardaba su recreo para comprar un libro usado, de teatro o un diccionario y así, viajar más allá de las fronteras de su realidad y entendimiento. El joven idealista, de alma adolorida, que tuvo que palpar en carne propia el terror de la mazmorra y del verdugo, en los oscuros tiempos de la dictadura militar. Y con maestría y genialidad eligió sacar provecho de sus fantasmas al contarnos con crudeza, sin reparos y sin jamás alejarse de la calidad estética, sobre el horrendo e injusto mundo de la cárcel y sus métodos espantosos para obtener declaraciones.

El hombre intelectual, comprometido, militante, de alma adolorida, que en su evolución espiritual tiene que enfrentar, junto a su esposa Tania, la lenta agonía del hijo amado, sin perder la cordura, porque la vida los eligió…

En fin, César Verduguez Gómez, el Víctor Hugo altiplánico, también conocido por su labor en el área del arte pictórico, es capaz de iluminar con sus personajes al triste mundo de las sombras construido por los poderosos que persiguen a los que militan con sus ideas, por sus ideales tan naturales de un mundo mejor, de paz e igualdad. O como escribe Gaby Vallejo: "César Verduguez es el latido de un pueblo, de este pueblo latinoamericano que carga sobre el hambre de sus hijos, el esplendor de vida de otros"…

Son esas impresiones que traspasan su eximia obra literaria sumada a gratos momentos compartidos que me impele a hablar del alma adolorida de César Verduguez Gómez.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Escritores independientes se reúnen en Cochabamba

Por Plaza Catorce

Este jueves 6 y viernes 7 de septiembre, Cochabamba será la sede del primer Encuentro de Escritores Independientes de Bolivia, que reunirá a cerca de cuarenta autores de las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Beni y Potosí. Esta actividad fue planeada hace unos cuatro meses atrás con el “objetivo de, primero, reunir a la mayor cantidad de autores de manera independiente y, segundo, consolidar la presencia de la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) en los medios de comunicación y más que todo en el conocimiento de la sociedad en general, porque como es muy nueva la sociedad, no están viendo en lo que estamos trabajando”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor Ronald Rodríguez.

“La Sociedad de Gestión Colectiva básicamente se va a juntar con sus miembros durante este encuentro y se ha invitado a otros escritores para que, durante el encuentro, vean la posibilidad de unirse a la sociedad”, explica Rodríguez sobre esta actividad que cuenta con el patrocinio de la Universidad Técnica Privada Cosmos (Unitepc) y el Ministerio de Culturas.

Entre los autores que han confirmado su presencia están: Francisco Bueno, Bárbara Antelo, Daniel Averanga, Eliseo Bilbao, Gabriel Michel, Gaby Vallejo, Milena Montaño, Pablo Cildoz, Roberto Arancibia, Ronald Rodríguez, David Vildoso, Cesar Verduguez, Jenny Monzón, Alfredo Rodríguez, Norma Mayorga, Marysabel Ballesteros, Verónica Ríos, María Luisa Caero Moreno, María Isabel Caero, Rosario Quiroga, Edgar Sandoval, Samuel Hurtado, Vanesa Giacomann, Miguel Lundin Peredo, Velia Calvimontes, Aida Soria Galvarro, Deniss Morales, Graciela Ortuño, Gonzalo Montero Llanos, Claudia Aguilar, Ana Triveño, José Párraga, Sisinia Anze, Javier Wilson Tarqui, Tania Rojas y María Quevedo.

Según el programa planificado, el encuentro será inaugurado a las 8:30 de la mañana de este jueves en el auditorio de la Unitepc y contará con la participación de unidades educativas de Quillacollo, Colcapirhua, El Paso y Tiquipaya. Por la tarde del jueves, dos grupos de escritores visitarán las localidades de Quillacollo y El Paso, y el viernes habrá otra actividad que se realizará en el colegio Franklin Anaya de Quillacollo y en el Coliseo de Colcapiruhua, donde se desarrollará un circuito de charlas, conversatorios y exposiciones, y donde cada uno de los escritores que participa hará la presentación de sus obras.

“El objetivo de ESCRIBO es mostrar que hay literatura nacional que no está en la palestra. El movimiento que vamos a hacer es para mostrar el trabajo de los asociados y tener presencia vigente de ahora en adelante. Se piensa que esta actividad se va hacer, sí no en los nueve, en los tres departamentos (Cochabamba, La Paz y Santa Cruz) durante los próximos cinco años”, dice Rodríguez.

Además, por invitación del Ministerio de Culturas, una vez finalizado este encuentro los escritores participantes viajarán a Llallagua (Potosí) para asistir al cierre de la IX Feria Nacional del Libro que se inaugura este miércoles 5 de septiembre y estará abierta, justamente, hasta el sábado.

SOCIEDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE AUTORES DE BOLIVIA

La idea de conformar la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) nació en el año 2015 con el propósito de proteger los derechos de los escritores nacionales. “Son tres años de socialización, de construcción de redes y de espacios, y estamos todavía en proceso, estamos todavía en los temas legales”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor y abogado Francisco Bueno, coordinador nacional de ESCRIBO.

De ese modo, luego de tres años, en abril pasado, en la ciudad de La Paz, se conformó la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia, que está integrada por autores independientes, escritores todos, de historia, de ficción, de novela, de cuentos, de poesía.

“Ha habido una feria que se llamó Suma Lectura (que se desarrolló en La Paz en abril y con el auspicio de la Alcaldía paceña) donde llegaron autores de Bolivia que han firmado el acta de fundación en un acto solemne”, cuenta Francisco y agrega que, además del apoyo aún vigente del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz en la organización y construcción de esta sociedad, ESCRIBO tiene también el apoyo del Ministerio de Culturas, del Ministerio de Educación y de la diputada y artista cochabambina Rosmery Arias Quiroga.

ESCRIBO está organizada de la siguiente manera: Francisco Bueno es el coordinador nacional; Ronald Rodríguez coordinador regional por Cochabamba; David Vildoso por El Alto, Bárbara Antelo por Santa Cruz, Edgar Sandoval por Oruro, Roberto Arancibia por Potosí y recientemente se ha invitado a formar parte a la escritora Claudia Aguilar, que está viviendo en el Beni y será quien  represente a este departamento. Las ciudades de Pando y Sucre aún no cuentan con representantes.

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Gao Xingjian aboga por una literatura «fría»

Por Márcia Batista Ramos

Pondero que todo ser humano es un libre pensante, la diferencia entre seres humanos radica en que el artista lo manifiesta. Asimismo, pienso que un escritor es un ser humano sensible, que se manifiesta a través de su arte, que comunica su dolor al mundo y desnuda su fragilidad al expresarse, al tiempo que hace frente a la sociedad, siempre solo. Ya que este oficio, el de escribir, es un placer solitario.

Oficio que solamente comunica al otro, cuando el otro decide acercarse a nuestro producto, o sea, cuando el otro decide leer nuestros escritos. Y cuando se identifica con nuestros sentimientos es cuando llega a gustar nuestra obra, pues escribimos aquello que el lector quería expresar o sintió en algún momento. Es una fusión a un nivel mental, que llega a entrelazar a todos los seres humanos.  Motivo por el cual, la literatura es una expresión universal de índole inmutable que presupone la libertad de pensamiento y de reflexión.

Tuve la suerte de leer Gao Xingjian, el primer autor de lengua china en recibir el máximo galardón de la literatura universal, el Premio Nobel en el año 2000 "por una obra de valor universal, de amargo instinto y rico lenguaje, que ha abierto sendas nuevas a la novela y al drama chinos".

Cuando Gao Xingjian fue premiado, con el mayor galardón universal en literatura que una nación pueda desear para un hijo suyo,  la noticia fue recibida con indignación por parte de las autoridades chinas; y los medios de comunicación de la China continental no informaron sobre la concesión del premio, porque él es un disidente del régimen que impera en su patria.

La “Campaña contra la Contaminación Intelectual" emprendida por el Gobierno chino a mediados de los años 1980, le causó problemas con la censura, y el estreno de su tercera obra, El Hombre Salvaje, se pospuso hasta 1985. A partir de 1986 se prohibió la representación de sus obras nuevas.

Gao Xingjian nació en Jangsu, China, en 1940 y tiene ciudadanía francesa tras haberse exiliado en Francia en 1987. Hoy, China hace parte de su pasado y Gao escribe en francés para el mundo. Ya que la concesión del Premio Nobel le dio fama mundial. Sus obras empezaron a traducirse al español y otros muchos idiomas a partir de ese momento. Su obra refleja influencias del modernismo y el teatro del absurdo. Como un artista del Renacimiento, tiende a abarcar el arte en sus distintas disciplinas y en cada una de ellas investiga una forma personal de expresarse mezclando técnicas, estilos y géneros.

Gao posee gran riqueza de pensamiento humanista, es un hombre que se expresa a través de la escritura, dramaturgia, traducción, crítica, pintura y  dirección de cine, es un artista  que  grita al mundo y a la sociedad  por medio del silencio de su obra, que quizás solo llegue a ser descifrada y plenamente entendida o admirada, cuando el artista ya no resida entre nosotros.

Entre su extensa obra hay que destacar una producción teatral notable, donde destacan Signal d'alarme (1982), Arrêt de bus (1983), L'homme sauvage (1985), La fuite (1989) y Le somnambule (1993), y sobre todo sus novelas, entre ellas La Montaña del Alma y El libro de un hombre solo.

Además de recibir el máximo galardón literario, también fue reconocido con la Orden Chevalier de Artes y Letras (1992) en Francia, con el Premio de la Comunidad Francesa en Bélgica (1994) y con el Premio a la Novela en chino (1997), por "La Montaña del Alma".

Las reflexiones de Gao Xingjian sobrepasan el ámbito de la propia cultura por cuanto se revisten de una dimensión universal al incidir en la misma raíz del acto creativo literario, en la lengua en tanto que vehículo poético y en la literatura en tanto que manifestación real del individuo.

Para entender el pensamiento de Gao Xingjian es necesario tomar en cuenta su historia personal, y el contexto socio político en donde se ha desarrollado, ya que durante la Revolución Cultural Proletaria China, él fue internado en un campo de trabajos forzados por seis años, donde tuvo que trabajar como agricultor con el fin de ser “reeducado”, por haberse dedicado a la escritura y, además, fue obligado a quemar sus manuscritos, ya que en aquél momento, estaba prohibido escribir y editar en China.

La idea de la Revolución Cultural era que la nueva China debía romper con los hábitos feudales del pasado;  las consecuencias  fueron nefastas para la cultura tradicional china.

La interpretación de qué o cuáles elementos de la sociedad merecían la consideración de antiguos o burgueses quedó en manos de los propios guardias rojos, quienes, ávidos de demostrar su espíritu revolucionario, se embarcaron en una campaña de destrucción de obras de arte, libros, templos y edificios antiguos, a la vez que sometían a humillantes sesiones de autocrítica a intelectuales y altos cargos del partido a los que acusaban de reaccionarios.

La gran Revolución Cultural Proletaria destruyó numerosas obras de arte y gran parte del patrimonio artístico, que sería restaurado en años recientes.

Dado que cualquiera que hubiera expresado en su vida pública un interés cultural o artístico hacia cualquier asunto que no fuera la exaltación de la figura de Mao, podía ser acusado de reaccionario. No es de extrañar que la inmensa mayoría de los escritores y artistas sufrieran persecuciones durante la Revolución Cultural, y fueron muchos los que resultaron heridos e incluso muertos. Otros muchos acabaron suicidándose, como el famoso escritor Lao She. Se estima que fueron miles las víctimas mortales de la violencia de los guardias rojos y más de tres millones de miembros del Partido fueron víctimas de las purgas en la cúpula del poder.

En cualquier dictadura, la mera expresión de un problema constituye una declaración de principios, una manifestación de disconformidad y, al mismo tiempo, una infracción a las leyes del poder vigente, que exige un sometimiento silencioso.

Todos coincidimos en  que expresarse es algo intrínseco al ser humano, empero, los regímenes totalitarios, invariablemente, temen a los artistas con una fobia particular, por miedo de que ellos puedan generar, a través de su arte, un movimiento de resistencia al régimen o incluso puedan propiciar la caída del régimen; de tal suerte que quien se atreve a manifestarse artísticamente bajo cualquier dictadura, corre el riesgo de ser mal interpretado poniendo en riesgo a su libertad y a su propia vida.

Percibo que la experiencia negativa de vivir en un Estado de facto, fue de gran influencia en el pensamiento de Gao Xingjian, sobre la importancia de la manifestación literaria libre de presiones e imposiciones de cualquier índole; por eso, él aboga por una literatura «fría», de libre expresión espiritual,  que solo esté comprometida consigo misma, expresando la necesidad de un pensamiento que supere la fragilidad del mundo.

Seguramente Gao Xingjian vio, en un momento dado, en su país de origen, la  creación literaria al borde de la línea de la muerte; y muy probablemente, toda manifestación artística también; por eso, Gao afirma que la literatura nunca puede morir, pues "es un reducto de libertad espiritual y conforma la última línea de defensa de la dignidad humana".

Gao Xingjian defiende la individualidad en la creación literaria, entendida como alejamiento de toda presión política, comercial o artística, y la búsqueda de un lenguaje propio que supere las formas tullidas de la ortodoxia tradicional. Al mismo tiempo, que crítica el liberalismo actual, donde la ley de mercado lo invade todo, incluso la literatura. Reconoce que existe una crisis no solo económica, sino también social y de pensamiento. Y tanto la literatura como el arte se han convertido en productos de consumo, y asistimos a esta proliferación de best-sellers. Ya no es una literatura de pensamiento, es un producto de consumo al dictado de la moda, expresa Gao.

Gao reconoce que como sociedad estamos en una crisis no solo económica y financiera, sino también social y de pensamiento, porque hemos quedado estancados en las ideologías del siglo XX.  Exhorta a los intelectuales de todo el mundo a abordar la realidad y poner en marcha un nuevo pensamiento, un nuevo renacimiento, propone: cultura para salir de la barbarie.

El Nobel de Literatura afirma que la época de la literatura tempestuosa y grandilocuente propia de la revolución concluyó, en el momento en que la revolución puso fin a sus propias ansias transformadoras dejando tras de sí una estela de amargura y sinsabor, una sensación de tedio lindante con la náusea.

Gao puntualiza que la literatura, por naturaleza, no tiene nada que ver con la política, pues es una actividad puramente individual: es un observar, una mirada retrospectiva sobre la experiencia, una serie de conjeturas y sensaciones, la expresión de cierto estado de ánimo, conjugado, todo ello, en la satisfacción de la necesidad de reflexionar. Considera que el compromiso del artista debe ser con el arte. No cree en la creación que da lecciones morales o hace juicios políticos. Pues, la literatura convertida en instrumento pierde su propia naturaleza ya que el escritor no es un héroe que intercede por la salvación del pueblo.

Asimismo afirma, que la única relación que en realidad existe entre el escritor y el lector es una relación de índole espiritual, en la que uno no necesita conocer al otro o a los otros ni permanecer en contacto con ellos, pues sólo se comunican a través de lo escrito. Ni el escritor tiene obligación alguna con el lector ni el lector exigencia alguna que plantearle al escritor, pues es libre de leer o no su obra. En ocasiones, Gao insistió que las obras son las que tienen que hablar al lector, al público. No el escritor o artista con sus opiniones.

El Nobel de Literatura, insiste que la literatura es una actividad humana irreprimible en la que participan de manera voluntaria el lector y el escritor: por ello no tiene obligación alguna con las masas o la sociedad, y cualquier veredicto en torno a su mayor o menor corrección ética o moral no es más que hojarasca propia de críticos entrometidos, un aditamento ajeno al propio escritor.

 A esta literatura, empeñada en recuperar su naturaleza intrínseca, Gao Xingjian denomina  literatura «fría» para diferenciarla de esa otra literatura que persigue el adoctrinamiento, la censura política, el compromiso social o incluso la expresión de los sentimientos. Es una literatura carente de valor periodístico, pues no sirve para atraer la atención del público. Si existe, es sólo porque el género humano necesita buscar una actividad puramente espiritual que trascienda la simple satisfacción de los deseos materiales.

Como es obvio, recalca Gao Xingjian, es una literatura que no data de hoy día. Pero si en el pasado tenía que rechazar ante todo el poder político y la opresión de los usos sociales, hoy ha de oponerse al mercantilismo que impregna esta sociedad de consumo, y para poder sobrevivir se ve abocada a la soledad.  

El escritor consagrado a esta literatura afronta, en unión de sus obras, una dificultad añadida, ya que no puede vivir de ella y no tiene más remedio que buscar su subsistencia con otra actividad; - (Como muy bien sabemos los escritores Sud Americanos porque lo vivimos en nuestro día a día.) -por eso no puede ser considerada sino un lujo, una pura gratificación espiritual del propio yo. Aun así, la sociedad que no acepte esta clase de actividad espiritual sólo puede producir tristeza, por próspera o vitalista que parezca.

 Entonces el Nobel de Literatura desahoga, con su franqueza habitual,  que a la historia poco le importa esta tristeza, pues la historia sólo se ocupa de registrar los hechos humanos, y a veces ni siquiera eso. Si esta literatura «fría» tiene la suerte de ser publicada y difundida, es gracias al esfuerzo del escritor y sus escasos amigos. Ejemplos de ella son Cao Xueqin y Kafka, autores que no pudieron publicar en vida y menos aún crear algún movimiento literario o ser grandes celebridades; autores que en su mayoría vivieron en los márgenes e intersticios de la sociedad entregados de lleno a una actividad espiritual, por la que no esperaban recompensa ni reconocimiento social alguno, autores que escribían por el propio placer de escribir, puntualiza Gao Xingjian.

La corrección política y ética ha agotado a la literatura china de este siglo y la ha sumido en toda clase de «ismos», en el cenagal sin salida del llamado debate entre la ideología y el modo creativo, en cuestiones que poco tienen que ver con la literatura misma, y los escritores sólo han podido sobrevivir alejándose de estas polémicas interminables y frívolas. La creación literaria es por naturaleza una actividad solitaria, y los movimientos o grupos, lejos de servir de ayuda, no pueden sino asfixiarla. El escritor sólo puede conquistar su libertad completa cuando actúa como individuo independiente y no está supeditado a los postulados de ningún grupo o movimiento político.

Más ello no significa que el escritor carezca de actitud política o ética. Sujeto siempre a la presión y al agobio de la política y la sociedad, tiene, como es natural, cosas que decir, y bien puede pronunciar discursos o hacer declaraciones; pero no tiene necesidad de incorporar todos estos elementos a su propia creación literaria. La inclusión de elementos políticos o sociales en la creación literaria es, no tanto un «compromiso» como una «evasión», pues si el autor recurre a ella, es para contrarrestar la presión que la sociedad ejerce sobre él, para buscar cierta distracción espiritual, asevera Gao Xingjian.

El problema, desde el punto de vista de Gao Xingjian, es que las continuas guerras, revoluciones, movimientos políticos y luchas políticas que han conmocionado la sociedad china en los últimos cien años arrastraron consigo incontestablemente a la totalidad de los círculos intelectuales de la nación y obligaron a sus miembros, amenazados con perder toda posibilidad de subsistencia, a convertirse en combatientes natos, unos combatientes que a la postre, lejos de salvar al pueblo o a la nación, sólo lograron arruinar su propia vida. Y la literatura «fría» sólo puede existir cuando el autor se halla libre de la presión política y social y tiene los medios de subsistencia asegurados.

Por eso la literatura «fría» es una literatura que se evade para sobrevivir, una literatura que no se deja asfixiar por la sociedad porque busca la propia salvación espiritual. La nación que no pueda dar cabida a esta literatura no utilitarista sumirá en el infortunio al escritor y demostrará ser una nación pobre de espíritu. Al menos así lo creo, ratifica Gao Xingjian, al tiempo de corroborar que aboga, por ello, por una literatura «fría».

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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