A manera de análisis: “Amalia, desde el espejo del tiempo”

Por Márcia Batista Ramos

Vallejo Canedo, Gaby. Amalia, desde el espejo del tiempo. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Biografía novelada fruto de una exhaustiva y sólida investigación del tema manejado en la obra, que se adentra en la técnica del realismo psicológico  para arribar a una narración de enorme imaginación, sin alejarse de la delimitación epistemológica a la que debe ceñirse una biografía. Sumada a una penetrante sensibilidad, capaz de percibir la realidad a través del tiempo y manifestarla con profundo ingenio, al punto de recrear sensaciones y sentimientos sin abdicar de la fidelidad histórica, la autora incorporó materiales al novelar la obra (fruto de su imaginación) no avalados por los documentos, que enriquecieron la biografía, sin alterar, en lo más mínimo, la verdad histórica de la misma; tratando de revivir  la vida de Amalia Villa De La Tapia a través de las palabras.

Gaby Vallejo es revolucionaria al ser una intelectual capaz de hacer una crítica constructiva de la sociedad en que vivimos; como también, es una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente con la suficiencia de los iluminados, comprobando que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Tal es así, que ese espíritu feminista se lo comprueba en la biografía novelada “Amalia, desde el espejo del tiempo”, la fascinante historia de una mujer que se atrevió a convertir un sueño en realidad, y donde Gaby, en la voz del personaje (Amalia Villa De La Tapia) describe un mundo lleno de injusticias y perjuicios, forjado para las mujeres.

Cuando la potosina Amalia Villa De La Tapia sacó su brevete de aviadora en Lima (Perú) en 1922, y posteriormente en Francia, en una época donde no había ni un solo avión boliviano, ni un aviador, ni un aeropuerto, ni mujeres aviadoras en el suelo patrio; protagonizando una revolución personal y abriendo una brecha histórica, en un momento en que la mujer no tenía peso en nada. Era un modelo para las mujeres de la época, que se limitarían a aplaudirla. En fin, Amalia mujer revolucionaria, fue capaz de hacer frente a la sociedad machista de su época, como también, fue una feminista capaz de demarcar sus espacios y ocuparlos sabiamente, cuando el mundo dominante le decía no; comprobando con su actitud que las excepciones son las que inscriben su nombre en las estrellas. Y así, dejando su huella en el tiempo.

Huella, que la hábil escritora Gaby Vallejo Canedo, supo recuperar en la biografía novelada de Amalia Villa De La Tapia. Obra literaria interesante que posee muchas singularidades. La autora hizo un barrido de toda su larga e intensa vida, que se desarrolla también en una época muy especial donde las mujeres no eran tomadas en cuenta, por el simple hecho de ser mujeres. El gran aporte de la escritora a la biografía fue el de incorporar su imaginación y así, develar por ejemplo, lo que Amalia sentía al estar a 800 metros de altura, sola en un avión: las sensaciones de su cuerpo y de su espíritu, profundizando en la vida psíquica del personaje  biografiado. Todo fue descrito gracias a la imaginación de Gaby Vallejo que fue capaz de crear  un autorretrato de la casi impenetrable Amalia, que yacía olvidada en el tiempo.  Además, Gaby no solo hizo emerger ese gran personaje del olvido histórico, como también supo reencarnar al ser humano con sus alegrías y congojas, creando mundos internos a través del lenguaje, sin poner en duda la fiabilidad documental.

Así,  lo que imaginó la novelista, cuando Amalia estaba por embarcarse a un raid increíble para cruzar todo el Atlántico, desde París a Nueva York, y no lo hizo por decisión de un boliviano que estaba de embajador y que no le dio el permiso. El lector puede apreciar lo que sintió Amalia, en aquel momento de frustración, gracias a la escritora que supo encarnar al personaje, ya que las dos (Gaby y Amalia) se funden en una amalgama perfecta, por sus espíritus revolucionarios, sus almas inquietas y sus mentes hambrientas de justicia.

La biógrafa recuerda a quien fue pionera en la aviación peruana y boliviana, como alguien capaz de liberarse, como mujer, de muchas ataduras. Asimismo, la biógrafa tuvo la inspiración para ver lo que existía detrás de esa persona sensible, con muchas debilidades, resentida, insegura y con muchos miedos, pero que se presentaba fuerte ante los demás. Entonces al escribir la biografía novelada, incorporó al ser humano profundo, aquél que se desprende con el espíritu cuando se cae la vestidura corpórea. La biógrafa presenta documentos sobre los principales hechos que marcaron la vida de una mujer genial que logró, de muchas maneras, ultrapasar los límites de sus tiempos.

Como el conocimiento profundo del ser humano ya extinto, es un terreno vedado para los biógrafos, podemos apreciar que la escritora logró con mucha maestría, personificar el posible perfil psicológico, de la primera aviadora boliviana Amalia Villa De La Tapia, en su contexto histórico; como también, presentó de manera fantástica, al ente ontológico manifestándose a través de la voz del personaje, después de la transición corpórea, en lo más íntimo de sus cavilaciones. Logrando percibir la síntesis de la vida interior y de la vida aparente, al entretejer un mundo donde el tiempo y el espacio ya no existen; esfera donde las ideas y sentimientos transitan con más amplitud y libertad que en el mundo que ahora conocemos; tal vez recordando el paso seguro que nos espera a todos; o quien sabe, asumiendo una dimensión metafísica; es ahí donde la protagonista, decide reconstruir los registros dispersos de la memoria y contar la apasionante historia de su vida develando misterios, de la acción humana post corpórea:

“Es como si me removieran entera. La piel que nunca se me erizó ni en el primer momento del primer vuelo, se me ha erizado ahora. Algo así como vencer a la muerte, como vencer al tiempo y al espacio, más allá de mi recinto físico en el que me depositaron. Sé que no es mi piel la que se estremece. Ella no existe ya. Hace años que se ha deteriorado, pero existe algo como una piel mía que se ha estremecido.[1]

Gaby Vallejo logra traspasar los límites de la literatura biográfica, a lo que a la epistemología del sujeto se refiere, ya que  ha logrado dotar de identidad psicológica al personaje histórico a través de la narrativa. Ofreciendo un conocimiento más abarcador del personaje. Sin caer en pura ficción intelectual o idealismo del investigador. Sin transformarlo en un personaje ficcional o en una entidad textual, ya que demuestra pericia en crear en su personaje universos intelectuales extraordinariamente ricos e inéditos

Siempre tratando de develar el enigma del yo, en cuanto crea una personalidad imaginaria del personaje. Sin embargo, se nota una convicción: mediante la acción sale la persona del mundo repetitivo de lo cotidiano en el cual todos se parecen a todos, mediante la acción se distingue de los demás y se convierte en individuo capaz de revelar su propia imagen. Pues, sin desviarse del mundo visible de la acción (a través de la documentación), la escritora orienta la novela, hacia el mundo invisible de la vida interior, cuando su personaje, confiesa sus pensamientos y sentimiento irremediablemente olvidados. Dejando muy en claro que la búsqueda del yo siempre ha terminado y siempre terminará en una paradójica insaciabilidad.

Lógicamente, que de las conductas que se realizan en el ámbito de lo público, se pueden hacer crónicas, porque aquello que las hace públicas es su realización ante los espectadores. Pero, sobre lo privado, la intimidad del otro, únicamente se puede hacer conjetura; nunca puede ser verificada porque su ámbito de realización es interno. Tomando en cuenta que existen aspectos de la vida de una persona que son imposibles de conocer, y que la autora fue capaz de percibirlos, imaginarlos y recrearlos; entonces, aunque no se pueda comprobarlos, logran, fundamentalmente, enriquecer al texto y hacer que el personaje cobre vida. Emerja del pasado. La obra no es constantemente narrativa, tiene pasajes, procesos, formas, donde se cede lugar a formas no literarias. Y como de novela biográfica se trata, se construye a través de materiales diversos.

Aunque conjetura y ausencia de verificación sean dos limitaciones, que no se ajustan con la esperable exigencia de la verdad documental, que se presupone y a la que se ajusta la escritura biográfica, eso se supera con la literatura que permite narraciones ficticias para recrear un drama de la vida real. La literatura se relaciona con el mundo a título de espejo del mundo, esta es la amplitud de la relación entre literatura y mundo. Gaby Vallejos, en esta obra logra relacionar la literatura con el alma, utilizando su narrativa como el espejo del alma de Amalia Villa De La Tapia. En este caso el texto literario es lo que le da fama y sentido a la historia de la pionera de la aviación boliviana. En fin, es el arte mimético que se expresa a través de las palabras, como expresión de una aprehensión intuida en la realidad, en donde se pone de manifiesto la armonía de lo imitado.

La obra presenta los elementos de duda, de libertad, de rebeldía, de inconformismo, de ruptura, de sexismo, de  injusticia y de discriminación. Con pinceladas historiográficas, la autora, escribe la historia de la sociedad boliviana, al explicar los actos del personaje con arreglo al contexto social, cultural y político de la época intentando reconstruir documentalmente su pensamiento y figura. No todo lo que hay que saber lo dice la propia, novela pues, existen muchos espacios para que el lector reflexione o interprete. Muchas veces causando una empatía profunda con el lector, otras veces, creando un sentimiento de indignación por tantas injusticias. La obra cuenta con 150 páginas con fotografías y notas periodísticas originales, más un CD con fotografías y un capítulo leído por la autora.

“Amalia, desde el espejo del tiempo” es una biografía novelada escrita en primera persona, (como si de una autobiografía se tratara) como un recurso literario que rompe con el estilo del relato expositivo en tercera persona, de la vida de un personaje real, propio de la narrativa biográfica. En este caso, la narrativa en primera persona como siendo autobiográfica, fue un recurso importante que eligió la escritora para recorrer la azarosa vida de una mujer, profundamente patriota, que marcó una época y falleció a los 101 años. Siendo el dominio más importante, en que se mueve la narrativa, el de la verdad. Así, la autora logra encarnar las sensaciones, las percepciones y los sentimientos de la protagonista Amalia Villa De La Tapia, cuando expresa sus ideas directamente, como recuerdos íntimos; como ejercicios de reflexión que encarnan afirmación de un pensamiento, haciendo irrumpir su vida y circunstancias  desde sus propios recuerdos, con tanta agudeza que el lector llega a escuchar la voz de Amalia:

“Aprendí a dominar a aquel aparato hasta que pareciera parte de mi misma. Podía dominar el bastón para bajar en picada, dar un giro a la izquierda, a la derecha, subir  vertiginosamente hasta  el límite de la altura del avión.”[2]

La autora, para escribir la biografía novelada, sigue el proceso creativo: elige un personaje real con importancia histórica en el escenario nacional y sud americano, investiga sobre su vida y despliega su imaginación, jugando, constantemente, entre los elementos históricos encontrados en su profunda investigación y la invención personal. Como en el terreno de la novela no se afirma, porque es el terreno del juego y de las hipótesis. La meditación novelesca es esencialmente interrogativa e hipotética. Entonces, sin alejarse, en ningún momento,  de la verdad histórica propia de una biografía; donde el escenario histórico no es un segundo plano, un decorado ante el cual se desarrollan las situaciones humanas, es en sí mismo una situación humana. Y tomando en cuenta que la belleza es mucho más efímera que la verdad, Gaby Vallejo, pone su devoción personal de escribir ficción (ficción entendida como la idea de una persona ideando cosas que otra piensa y siente) al novelar la biografía y narrar los sentimientos (ya perdidos en el tiempo) del personaje histórico, que a través de su pluma cobra vida y humanidad otra vez:

 “Otra vez, Bolivia me llegaba con dolor.”[3]

“Cómo no recordarlo con un estremecimiento profundo.”[4]

No cabe duda,  que Gaby Vallejo nos plantea, con inteligencia y destreza narrativa la biografía de Amalia Villa De La Tapia. La trama está presentada, en su pura linealidad cronológica. Escrita, en una prosa simple, con frases cortas en un  lenguaje familiar,  articulado y eficaz. Dejando al lector, con la sensación de estar siempre en presencia de un mundo real, especialmente cuando narra el mundo interno, íntimo de la protagonista y sus cambios de atmósfera emocional. El monólogo interior atraviesa toda la novela, es la base de su construcción y también el procedimiento dominante. Tiene una configuración laxa y abierta, no tiene ninguna forma específica. Escrita en un género que permite representar una realidad psicológica o intima de forma verosímil, mientras corrobora hechos históricos reales. La obra, nos presenta situaciones y cuadros descriptivos con vislumbres surrealistas que van más allá de la lógica y de la realidad, causando una extraña y agradable sensación:

“Tantos años después me sigo estremeciendo. ¡Cómo me estremezco y hablo así, si ya he pasado yo también el trance de la muerte!”[5]

La novela biográfica como género es indefinible y es indefinida, no obstante ser considerada un género literario porque sus reglas fueron impuestas desde el ámbito de la novela, y se apodera de otros géneros para construir su propio discurso. El escritor crea una realidad distinta a la realidad efectiva y construye nuevos mundos. Como biógrafa, la autora relata acontecimientos que han tenido lugar en un momento histórico y documenta con recortes periodísticos y fotografías. Como novelista, la autora examina y construye la existencia que es el campo de las posibilidades humanas. En el caso, comprendiendo como posibilidades tanto al personaje como su mundo. Capta una posibilidad de la existencia y muestra lo que fue Amalia Villa De La Tapia y de lo que fue capaz.

Sorpresivamente, casi al final de la biografía novelada, la escritora rompe con la práctica narrativa del “autor ausente”, haciendo su aparición como investigador-personaje del relato,  cuando narra cómo el espíritu de Amalia es quien la ha buscado para que cuente su historia y dialogan sobre inquietantes hechos de su vida; dejando en relieve que escribir significa romper una barrera tras la cual algo inmutable está oculto. En fin, sondea el tiempo: el inalcanzable momento pasado; el inalcanzable momento presente en el más allá de la existencia corpórea. Comprobando así, que la biografía novelada se trata pues del otro arte, del arte de narrar.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

 

[1] Vallejo Canedo, Gaby. “Amalia, desde el espejo del tiempo”. Cochabamba, Bolivia. Grupo Editorial Kipus, 2012. Pág. 9.

[2] Ibídem, pág. 21.

[3] Ibídem, pág. 64.

[4] Ibídem, pág.82.

[5] Ibídem, pág.82.

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Poetas rumanos y de otras nacionalidades se dieron cita en Telciu

Por Javier Claure C.

Entre el 15 y el 20 de agosto, se llevó a cabo la cuarta edición de los Encuentros Internacionales  en Telciu (Rumanía). Evento organizado por el poeta rumano Gelu Vlasin, el Pen Club de Rumanía, el Ayuntamiento de Telciu, la Asociación de Escritores y Artistas Rumanos de España, la Biblioteca George Coşbuc, la Asociación Española de Traductores, la Biblioteca Municipal de Bistrita y otras organizaciones culturales. Telciu es un pueblo situado en el condado de Bistrita-Nasaud, y está dividido en dos partes. Un tercio de la superficie, de este hermoso lugar, representa las montañas de los Cárpatos Orientales: las montañas Călimani , Bârgău, Ţibleş y Rodna. El resto de la superficie representa a la meseta de Transilvania.
Las lecturas de poesía se llevaron a cabo en un Liceo, en el Ayuntamiento y en la Biblioteca Municipal de Telciu. Mario Castro (Chile) y Javier Nogueras (España), ambos poetas y traductores, hablaron acerca de las traducciones literarias. Bogdan Hrib (Rumanía), dueño de la Editorial independiente  “Tritonic Publishing Group”, habló de la situación actual de la industria editorial y de las dificultades que se presentan en el mercado. Mientras que María Pop (Italia), de la Editorial Rediviva, platicó sobre la difusión de escritores rumanos, como también de la cultura rumana en Italia. Cristina Vlasin, profesora de música y esposa del poeta Gelu Vlasin, nos deleitó con su hermosa voz cantando canciones en rumano, en inglés y en español. Todo empezó en un ambiente fraternal, donde los amantes de la literatura se dieron cita para intercambiar ideas, escuchar poemas y conocerse unos a otros. Estuvimos alojados en una bella casona ubicada en un paisaje mágico entre montañas con árboles frondosos. Precisamente esos árboles convirtieron el dióxido de carbono en oxígeno poético en Telciu y sectores aledaños. El encuentro se inauguró con palabras de bienvenida por parte de Gelu Vlasin, y la presentación de los poetas. Cada discurso y las poesías de los poetas, de habla hispana, eran traducidos al rumano. Este acontecimiento literario reunió a poetas, escritores, editores y traductores, en donde cada participante daba su punto de vista a cerca de la literatura. De esta manera se enriqueció las discusiones para establecer un diálogo sobre la poesía, la escritura, la traducción y la publicación de libros. Sin lugar a dudas,  el encuentro estuvo marcado por dignificar a la poesía. Es decir, por aquello que nace de un asombro ante la singularidad del mundo, y remueve los sentimientos del alma poética. Los poetas participantes expresaron su yo poético a través de la lectura de sus obras. Según el poeta Gelu Vlasin, principal organizador de este evento, el objetivo del encuentro ha sido resaltar la literatura rumana, y la de los poetas que llegaron desde diferentes latitudes: España, Suecia, Chile, Inglaterra, Italia y  Bolivia. De este modo, se dio a conocer al público los versos que salían de la boca de cada poeta. Otro aspecto no menos importante, ha sido el taller de escritura creativa en medio de una exuberante vegetación, árboles frutales y un cielo completamente despejado. En este espacio de convivencia que tiene su propia dinámica, se habló de poesía y se leyeron poemas. Ya sabemos que no existe ninguna docencia para enseñar el oficio de escribir. Sin embargo, en este taller, cada poeta hizo volar su imaginación, puso en marcha los sentidos y la intuición para crear versos.

La visita a la casa del poeta, profesor, periodista y traductor George Coşbuc, construida en el año 1840, y que ahora es un museo fue extraordinaria. Coşbuc, hijo de un sacerdote católico y de una ama de casa, nació en Hordou (Bistrita-Nasaud) el 20 de septiembre de 1866 y murió en Bucarest en 1918. Según cuenta la historia, en esa casa vivían los padres del poeta, sus trece hermanos y su abuelo Anton Coşbuc. El recinto está compuesto por tres salas que albergan exposiciones sobre la vida y obra del poeta. Es importante recalcar que este museo tiene el sello de ser el primer museo de literatura en Rumanía (1905). En una de las habitaciones se exhiben, en varias mesas con vidrio, libros publicados por el poeta, documentos, fotografías de su familia, traducciones, correspondencia, pequeños afiches, revistas y periódicos en los que publicó sus trabajos. En otra habitación se puede observar las pertenencias genuinas del poeta: una cuna, sillas, un pupitre, un sombrero, una cama, un púlpito, manuscritos, estantes con libros, etcétera. Finalmente, en la tercera sala se exhibe la Biblioteca personal del poeta. 
Otra visita que se hizo fue a la Biblioteca “Dorin Tudoran” en Bistrita, en la cual se exponen al público las obras de Liviu Rebreano. Este ilustre escritor y periodista rumano se formó en una Academia Militar, causa que lo llevó a trabajar como teniente en el ejército austro-húngaro. Apasionado a su oficio de escritor, dejó el ejército para dedicarse de lleno al periodismo y a escribir sus obras. Fue deportado por el gobierno austro-húngaro como consecuencia de sus artículos que defendían las posiciones rumanas en el sector de Transilvania. La excursión a la cabaña abandonada, la visita a una iglesia ortodoxa y la espontánea invitación por parte de María Pop a su casa, se quedarán grabadas en mi memoria. El postre del encuentro fue, sin dudas, los momentos cuando comíamos, las trasnochadas repletas de anécdotas, de bromas, de cantos, de chistes, de conversaciones y, por su puesto, de poesía. Fueron seis días intensos inolvidables en los que hice buenas migas con todos los poetas. El último día que nos despedimos, se notaba una cierta nostalgia en la brisa que corría por aquel lugar. Pero siempre con la esperanza de volvernos a encontrar. Por mi parte, tomé el tren en una estación que se llama Salva. Y junto al poeta Mario Castro, nos fuimos a Iash. Siete horas de viaje observando ese precioso paisaje a los costados. En Iash, ciudad universitaria, visité la Universidad, la Biblioteca Mihai Eminescu, el famoso parque Copou, edificios culturales y me enamoré de ese país con gran tradición literaria.

(*) El autor es escritor y poeta boliviano que vive en Suecia hace muchos años.

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El alma adolorida de César Verduguez Gómez

 

Por Márcia Batista Ramos

El destacado escritor boliviano César Verduguez Gómez, va más allá de nuestras fronteras, pues, tiene su obra traducida al inglés, alemán, francés, croata, árabe y quechua. Es un célebre narrador, distinguido con innumerables premios y reconocimientos, elegido para antologías nacionales y extranjeras de cuento.

Es uno de los escritores más representativos que tiene Bolivia. Integrando la gran constelación de la narrativa boliviana contemporánea, César Verduguez Gómez, para mí, es el Víctor Hugo altiplánico, que se permitió, a través de su obra, implicarse y comprometerse en la vida política y social del país. Posee una pasión por la palabra, un sentido de lo poético y una imaginación fecunda que hacen que su pluma, por demás realista, comprometida con la abolición de la miseria material y moral que aflige al ser humano, transite entre lo histórico y lo social.

César Verduguez Gómez es capaz de retratar la miseria humana con una autenticidad inigualable como si se tratara de cine 4D, donde los efectos son reales y salpican las lágrimas, la sangre y estrujan el corazón para aumentar el realismo de la obra.

El escritor Carlos Rimassa, comentando la obra de Verduguez Gómez, lo expresa tan bien al decir: "El realismo mágico no es entonces ni surrealismo ni literatura fantástica, es una actitud ante la vida, su fin no es suscitar emociones, sino expresarlas, no es crear mundos imaginarios que permitan evadirnos de la realidad sino expresarla y tratar de descubrir lo que hay de misterioso en las cosas y las acciones y su relación con los seres vivos".

Su obra es extensa, publicó los cuentos: "Mirando al pueblo" (1966), "Lejos de la Noche" Buenos Aires (1971), Cochabamba (2009), "Once" (1981), "Un Gato encerrado en la Noche" (1993, 2009), "Por nada en tus ojos" (1998), "Las serpentinas del diablo" (2001, 2002, 2004), "Rehúsa si te ofrecen morir en USA" (2004), "Un ladrido bajo la lluvia"(2006), y "Noviembre desnudo" (2008, 2009).

Autor de las novelas: "Las babas de la cárcel" (1999), "La noche mordida por los perros" (2007), "Vivo en la misma soledad de tu sepulcro" (2009), "El rincón de los olvidos" (2009).

Publicó las Antologías: "Cuentos de Espanto de Bolivia" (2002), "Arte de la declamación", técnica y antología; "Poesía Escogida para niños", "La fábula en Bolivia", "Antología de Antologías", Los mejores cuentos de Bolivia… "Aullidos espeluznantes", cuentos de la tradición oral boliviana (2011). “Los mejores cuentos de escritoras bolivianas" (2011). "El cuento en las Américas" (2011). "Los mejores cuentos de Bolivia" (2014).

Además figura en 21 antologías nacionales y del extranjero: Estados Unidos, Argentina, Suiza, Francia, Croacia, Cuba, Inglaterra, Colombia, España y Alemania, siendo una indiscutible referencia literaria contemporánea.

Escribió fábulas: "Fábulas de Verduguez", "El tordo y las nubes" y varios libros didácticos.

Destinado a traspasar las fronteras, Verduguez Gómez está escribiendo la cara fea, triste y vergonzosa de nuestra historia boliviana y latinoamericana, por cuanto es universal el dolor humano, de tal suerte que su obra irá más allá de las fronteras del tiempo, de nuestro tiempo. Su obra servirá como referente histórico cuando todo esté cambiado, cuando la vida sea normal y la crueldad de la pobreza y de la miseria esté olvidada; en un tiempo donde el abuso del poder esté extinto, la obra de Verduguez será un testimonio muy importante, pues, servirá de memoria para las generaciones felices.

Manuel Vargas expresa que: "César Verduguez tiene una extraña y ahora rara cualidad en su escritura: la sencillez y la luminosidad. Dentro de cincuenta o cien años, si algún estudioso quisiera saber qué pasaba en Bolivia con la gente de la cual no se ocupa la historia oficial, tendrá en los cuentos de Verduguez, no una crónica o un espejo, sino una serie de momentos, de rostros, de situaciones significativas trasminadas de humanidad. Lo cual creo que ya es decir demasiado".

César Verduguez Gómez logra plasmar sus personajes en situaciones vivenciales muy precisas encarnando así, al hombre de a pie que es víctima de las condiciones socio económica y política en cualquier lugar de nuestra América Latina. En su obra él retrata a los desposeídos y marginados del sistema, describe sus sufrimientos y turbaciones; y lo hace con perfección en el arte de narrar. Verduguez es un literato de la fatalidad, y sus héroes están, como los héroes de la tragedia, ligados a las obligaciones externas y a la implacable fatalidad; unas veces imputable a la sociedad, otras veces, a sus propias circunstancias, comparado con los personajes del célebre Víctor Hugo.

Personas simples en situaciones límites, aferrándose a lo único que poseen: sus vidas… Son los personajes tristes que brotan del alma adolorida de César Verduguez, el niño abandonado por la madre, educado por el padre soltero; que jugaba a cinematógrafo con un primito, en los lejanos días de su niñez, en su ciudad natal, La Paz.

El niño curioso, imaginativo, de alma adolorida, que en cuarto básico ya guardaba su recreo para comprar un libro usado, de teatro o un diccionario y así, viajar más allá de las fronteras de su realidad y entendimiento. El joven idealista, de alma adolorida, que tuvo que palpar en carne propia el terror de la mazmorra y del verdugo, en los oscuros tiempos de la dictadura militar. Y con maestría y genialidad eligió sacar provecho de sus fantasmas al contarnos con crudeza, sin reparos y sin jamás alejarse de la calidad estética, sobre el horrendo e injusto mundo de la cárcel y sus métodos espantosos para obtener declaraciones.

El hombre intelectual, comprometido, militante, de alma adolorida, que en su evolución espiritual tiene que enfrentar, junto a su esposa Tania, la lenta agonía del hijo amado, sin perder la cordura, porque la vida los eligió…

En fin, César Verduguez Gómez, el Víctor Hugo altiplánico, también conocido por su labor en el área del arte pictórico, es capaz de iluminar con sus personajes al triste mundo de las sombras construido por los poderosos que persiguen a los que militan con sus ideas, por sus ideales tan naturales de un mundo mejor, de paz e igualdad. O como escribe Gaby Vallejo: "César Verduguez es el latido de un pueblo, de este pueblo latinoamericano que carga sobre el hambre de sus hijos, el esplendor de vida de otros"…

Son esas impresiones que traspasan su eximia obra literaria sumada a gratos momentos compartidos que me impele a hablar del alma adolorida de César Verduguez Gómez.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Escritores independientes se reúnen en Cochabamba

Por Plaza Catorce

Este jueves 6 y viernes 7 de septiembre, Cochabamba será la sede del primer Encuentro de Escritores Independientes de Bolivia, que reunirá a cerca de cuarenta autores de las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Beni y Potosí. Esta actividad fue planeada hace unos cuatro meses atrás con el “objetivo de, primero, reunir a la mayor cantidad de autores de manera independiente y, segundo, consolidar la presencia de la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) en los medios de comunicación y más que todo en el conocimiento de la sociedad en general, porque como es muy nueva la sociedad, no están viendo en lo que estamos trabajando”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor Ronald Rodríguez.

“La Sociedad de Gestión Colectiva básicamente se va a juntar con sus miembros durante este encuentro y se ha invitado a otros escritores para que, durante el encuentro, vean la posibilidad de unirse a la sociedad”, explica Rodríguez sobre esta actividad que cuenta con el patrocinio de la Universidad Técnica Privada Cosmos (Unitepc) y el Ministerio de Culturas.

Entre los autores que han confirmado su presencia están: Francisco Bueno, Bárbara Antelo, Daniel Averanga, Eliseo Bilbao, Gabriel Michel, Gaby Vallejo, Milena Montaño, Pablo Cildoz, Roberto Arancibia, Ronald Rodríguez, David Vildoso, Cesar Verduguez, Jenny Monzón, Alfredo Rodríguez, Norma Mayorga, Marysabel Ballesteros, Verónica Ríos, María Luisa Caero Moreno, María Isabel Caero, Rosario Quiroga, Edgar Sandoval, Samuel Hurtado, Vanesa Giacomann, Miguel Lundin Peredo, Velia Calvimontes, Aida Soria Galvarro, Deniss Morales, Graciela Ortuño, Gonzalo Montero Llanos, Claudia Aguilar, Ana Triveño, José Párraga, Sisinia Anze, Javier Wilson Tarqui, Tania Rojas y María Quevedo.

Según el programa planificado, el encuentro será inaugurado a las 8:30 de la mañana de este jueves en el auditorio de la Unitepc y contará con la participación de unidades educativas de Quillacollo, Colcapirhua, El Paso y Tiquipaya. Por la tarde del jueves, dos grupos de escritores visitarán las localidades de Quillacollo y El Paso, y el viernes habrá otra actividad que se realizará en el colegio Franklin Anaya de Quillacollo y en el Coliseo de Colcapiruhua, donde se desarrollará un circuito de charlas, conversatorios y exposiciones, y donde cada uno de los escritores que participa hará la presentación de sus obras.

“El objetivo de ESCRIBO es mostrar que hay literatura nacional que no está en la palestra. El movimiento que vamos a hacer es para mostrar el trabajo de los asociados y tener presencia vigente de ahora en adelante. Se piensa que esta actividad se va hacer, sí no en los nueve, en los tres departamentos (Cochabamba, La Paz y Santa Cruz) durante los próximos cinco años”, dice Rodríguez.

Además, por invitación del Ministerio de Culturas, una vez finalizado este encuentro los escritores participantes viajarán a Llallagua (Potosí) para asistir al cierre de la IX Feria Nacional del Libro que se inaugura este miércoles 5 de septiembre y estará abierta, justamente, hasta el sábado.

SOCIEDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE AUTORES DE BOLIVIA

La idea de conformar la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia (ESCRIBO) nació en el año 2015 con el propósito de proteger los derechos de los escritores nacionales. “Son tres años de socialización, de construcción de redes y de espacios, y estamos todavía en proceso, estamos todavía en los temas legales”, dice en una entrevista telefónica con Plaza Catorce el escritor y abogado Francisco Bueno, coordinador nacional de ESCRIBO.

De ese modo, luego de tres años, en abril pasado, en la ciudad de La Paz, se conformó la Sociedad de Gestión Colectiva de Escritores de Bolivia, que está integrada por autores independientes, escritores todos, de historia, de ficción, de novela, de cuentos, de poesía.

“Ha habido una feria que se llamó Suma Lectura (que se desarrolló en La Paz en abril y con el auspicio de la Alcaldía paceña) donde llegaron autores de Bolivia que han firmado el acta de fundación en un acto solemne”, cuenta Francisco y agrega que, además del apoyo aún vigente del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz en la organización y construcción de esta sociedad, ESCRIBO tiene también el apoyo del Ministerio de Culturas, del Ministerio de Educación y de la diputada y artista cochabambina Rosmery Arias Quiroga.

ESCRIBO está organizada de la siguiente manera: Francisco Bueno es el coordinador nacional; Ronald Rodríguez coordinador regional por Cochabamba; David Vildoso por El Alto, Bárbara Antelo por Santa Cruz, Edgar Sandoval por Oruro, Roberto Arancibia por Potosí y recientemente se ha invitado a formar parte a la escritora Claudia Aguilar, que está viviendo en el Beni y será quien  represente a este departamento. Las ciudades de Pando y Sucre aún no cuentan con representantes.

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Gao Xingjian aboga por una literatura «fría»

Por Márcia Batista Ramos

Pondero que todo ser humano es un libre pensante, la diferencia entre seres humanos radica en que el artista lo manifiesta. Asimismo, pienso que un escritor es un ser humano sensible, que se manifiesta a través de su arte, que comunica su dolor al mundo y desnuda su fragilidad al expresarse, al tiempo que hace frente a la sociedad, siempre solo. Ya que este oficio, el de escribir, es un placer solitario.

Oficio que solamente comunica al otro, cuando el otro decide acercarse a nuestro producto, o sea, cuando el otro decide leer nuestros escritos. Y cuando se identifica con nuestros sentimientos es cuando llega a gustar nuestra obra, pues escribimos aquello que el lector quería expresar o sintió en algún momento. Es una fusión a un nivel mental, que llega a entrelazar a todos los seres humanos.  Motivo por el cual, la literatura es una expresión universal de índole inmutable que presupone la libertad de pensamiento y de reflexión.

Tuve la suerte de leer Gao Xingjian, el primer autor de lengua china en recibir el máximo galardón de la literatura universal, el Premio Nobel en el año 2000 "por una obra de valor universal, de amargo instinto y rico lenguaje, que ha abierto sendas nuevas a la novela y al drama chinos".

Cuando Gao Xingjian fue premiado, con el mayor galardón universal en literatura que una nación pueda desear para un hijo suyo,  la noticia fue recibida con indignación por parte de las autoridades chinas; y los medios de comunicación de la China continental no informaron sobre la concesión del premio, porque él es un disidente del régimen que impera en su patria.

La “Campaña contra la Contaminación Intelectual" emprendida por el Gobierno chino a mediados de los años 1980, le causó problemas con la censura, y el estreno de su tercera obra, El Hombre Salvaje, se pospuso hasta 1985. A partir de 1986 se prohibió la representación de sus obras nuevas.

Gao Xingjian nació en Jangsu, China, en 1940 y tiene ciudadanía francesa tras haberse exiliado en Francia en 1987. Hoy, China hace parte de su pasado y Gao escribe en francés para el mundo. Ya que la concesión del Premio Nobel le dio fama mundial. Sus obras empezaron a traducirse al español y otros muchos idiomas a partir de ese momento. Su obra refleja influencias del modernismo y el teatro del absurdo. Como un artista del Renacimiento, tiende a abarcar el arte en sus distintas disciplinas y en cada una de ellas investiga una forma personal de expresarse mezclando técnicas, estilos y géneros.

Gao posee gran riqueza de pensamiento humanista, es un hombre que se expresa a través de la escritura, dramaturgia, traducción, crítica, pintura y  dirección de cine, es un artista  que  grita al mundo y a la sociedad  por medio del silencio de su obra, que quizás solo llegue a ser descifrada y plenamente entendida o admirada, cuando el artista ya no resida entre nosotros.

Entre su extensa obra hay que destacar una producción teatral notable, donde destacan Signal d'alarme (1982), Arrêt de bus (1983), L'homme sauvage (1985), La fuite (1989) y Le somnambule (1993), y sobre todo sus novelas, entre ellas La Montaña del Alma y El libro de un hombre solo.

Además de recibir el máximo galardón literario, también fue reconocido con la Orden Chevalier de Artes y Letras (1992) en Francia, con el Premio de la Comunidad Francesa en Bélgica (1994) y con el Premio a la Novela en chino (1997), por "La Montaña del Alma".

Las reflexiones de Gao Xingjian sobrepasan el ámbito de la propia cultura por cuanto se revisten de una dimensión universal al incidir en la misma raíz del acto creativo literario, en la lengua en tanto que vehículo poético y en la literatura en tanto que manifestación real del individuo.

Para entender el pensamiento de Gao Xingjian es necesario tomar en cuenta su historia personal, y el contexto socio político en donde se ha desarrollado, ya que durante la Revolución Cultural Proletaria China, él fue internado en un campo de trabajos forzados por seis años, donde tuvo que trabajar como agricultor con el fin de ser “reeducado”, por haberse dedicado a la escritura y, además, fue obligado a quemar sus manuscritos, ya que en aquél momento, estaba prohibido escribir y editar en China.

La idea de la Revolución Cultural era que la nueva China debía romper con los hábitos feudales del pasado;  las consecuencias  fueron nefastas para la cultura tradicional china.

La interpretación de qué o cuáles elementos de la sociedad merecían la consideración de antiguos o burgueses quedó en manos de los propios guardias rojos, quienes, ávidos de demostrar su espíritu revolucionario, se embarcaron en una campaña de destrucción de obras de arte, libros, templos y edificios antiguos, a la vez que sometían a humillantes sesiones de autocrítica a intelectuales y altos cargos del partido a los que acusaban de reaccionarios.

La gran Revolución Cultural Proletaria destruyó numerosas obras de arte y gran parte del patrimonio artístico, que sería restaurado en años recientes.

Dado que cualquiera que hubiera expresado en su vida pública un interés cultural o artístico hacia cualquier asunto que no fuera la exaltación de la figura de Mao, podía ser acusado de reaccionario. No es de extrañar que la inmensa mayoría de los escritores y artistas sufrieran persecuciones durante la Revolución Cultural, y fueron muchos los que resultaron heridos e incluso muertos. Otros muchos acabaron suicidándose, como el famoso escritor Lao She. Se estima que fueron miles las víctimas mortales de la violencia de los guardias rojos y más de tres millones de miembros del Partido fueron víctimas de las purgas en la cúpula del poder.

En cualquier dictadura, la mera expresión de un problema constituye una declaración de principios, una manifestación de disconformidad y, al mismo tiempo, una infracción a las leyes del poder vigente, que exige un sometimiento silencioso.

Todos coincidimos en  que expresarse es algo intrínseco al ser humano, empero, los regímenes totalitarios, invariablemente, temen a los artistas con una fobia particular, por miedo de que ellos puedan generar, a través de su arte, un movimiento de resistencia al régimen o incluso puedan propiciar la caída del régimen; de tal suerte que quien se atreve a manifestarse artísticamente bajo cualquier dictadura, corre el riesgo de ser mal interpretado poniendo en riesgo a su libertad y a su propia vida.

Percibo que la experiencia negativa de vivir en un Estado de facto, fue de gran influencia en el pensamiento de Gao Xingjian, sobre la importancia de la manifestación literaria libre de presiones e imposiciones de cualquier índole; por eso, él aboga por una literatura «fría», de libre expresión espiritual,  que solo esté comprometida consigo misma, expresando la necesidad de un pensamiento que supere la fragilidad del mundo.

Seguramente Gao Xingjian vio, en un momento dado, en su país de origen, la  creación literaria al borde de la línea de la muerte; y muy probablemente, toda manifestación artística también; por eso, Gao afirma que la literatura nunca puede morir, pues "es un reducto de libertad espiritual y conforma la última línea de defensa de la dignidad humana".

Gao Xingjian defiende la individualidad en la creación literaria, entendida como alejamiento de toda presión política, comercial o artística, y la búsqueda de un lenguaje propio que supere las formas tullidas de la ortodoxia tradicional. Al mismo tiempo, que crítica el liberalismo actual, donde la ley de mercado lo invade todo, incluso la literatura. Reconoce que existe una crisis no solo económica, sino también social y de pensamiento. Y tanto la literatura como el arte se han convertido en productos de consumo, y asistimos a esta proliferación de best-sellers. Ya no es una literatura de pensamiento, es un producto de consumo al dictado de la moda, expresa Gao.

Gao reconoce que como sociedad estamos en una crisis no solo económica y financiera, sino también social y de pensamiento, porque hemos quedado estancados en las ideologías del siglo XX.  Exhorta a los intelectuales de todo el mundo a abordar la realidad y poner en marcha un nuevo pensamiento, un nuevo renacimiento, propone: cultura para salir de la barbarie.

El Nobel de Literatura afirma que la época de la literatura tempestuosa y grandilocuente propia de la revolución concluyó, en el momento en que la revolución puso fin a sus propias ansias transformadoras dejando tras de sí una estela de amargura y sinsabor, una sensación de tedio lindante con la náusea.

Gao puntualiza que la literatura, por naturaleza, no tiene nada que ver con la política, pues es una actividad puramente individual: es un observar, una mirada retrospectiva sobre la experiencia, una serie de conjeturas y sensaciones, la expresión de cierto estado de ánimo, conjugado, todo ello, en la satisfacción de la necesidad de reflexionar. Considera que el compromiso del artista debe ser con el arte. No cree en la creación que da lecciones morales o hace juicios políticos. Pues, la literatura convertida en instrumento pierde su propia naturaleza ya que el escritor no es un héroe que intercede por la salvación del pueblo.

Asimismo afirma, que la única relación que en realidad existe entre el escritor y el lector es una relación de índole espiritual, en la que uno no necesita conocer al otro o a los otros ni permanecer en contacto con ellos, pues sólo se comunican a través de lo escrito. Ni el escritor tiene obligación alguna con el lector ni el lector exigencia alguna que plantearle al escritor, pues es libre de leer o no su obra. En ocasiones, Gao insistió que las obras son las que tienen que hablar al lector, al público. No el escritor o artista con sus opiniones.

El Nobel de Literatura, insiste que la literatura es una actividad humana irreprimible en la que participan de manera voluntaria el lector y el escritor: por ello no tiene obligación alguna con las masas o la sociedad, y cualquier veredicto en torno a su mayor o menor corrección ética o moral no es más que hojarasca propia de críticos entrometidos, un aditamento ajeno al propio escritor.

 A esta literatura, empeñada en recuperar su naturaleza intrínseca, Gao Xingjian denomina  literatura «fría» para diferenciarla de esa otra literatura que persigue el adoctrinamiento, la censura política, el compromiso social o incluso la expresión de los sentimientos. Es una literatura carente de valor periodístico, pues no sirve para atraer la atención del público. Si existe, es sólo porque el género humano necesita buscar una actividad puramente espiritual que trascienda la simple satisfacción de los deseos materiales.

Como es obvio, recalca Gao Xingjian, es una literatura que no data de hoy día. Pero si en el pasado tenía que rechazar ante todo el poder político y la opresión de los usos sociales, hoy ha de oponerse al mercantilismo que impregna esta sociedad de consumo, y para poder sobrevivir se ve abocada a la soledad.  

El escritor consagrado a esta literatura afronta, en unión de sus obras, una dificultad añadida, ya que no puede vivir de ella y no tiene más remedio que buscar su subsistencia con otra actividad; - (Como muy bien sabemos los escritores Sud Americanos porque lo vivimos en nuestro día a día.) -por eso no puede ser considerada sino un lujo, una pura gratificación espiritual del propio yo. Aun así, la sociedad que no acepte esta clase de actividad espiritual sólo puede producir tristeza, por próspera o vitalista que parezca.

 Entonces el Nobel de Literatura desahoga, con su franqueza habitual,  que a la historia poco le importa esta tristeza, pues la historia sólo se ocupa de registrar los hechos humanos, y a veces ni siquiera eso. Si esta literatura «fría» tiene la suerte de ser publicada y difundida, es gracias al esfuerzo del escritor y sus escasos amigos. Ejemplos de ella son Cao Xueqin y Kafka, autores que no pudieron publicar en vida y menos aún crear algún movimiento literario o ser grandes celebridades; autores que en su mayoría vivieron en los márgenes e intersticios de la sociedad entregados de lleno a una actividad espiritual, por la que no esperaban recompensa ni reconocimiento social alguno, autores que escribían por el propio placer de escribir, puntualiza Gao Xingjian.

La corrección política y ética ha agotado a la literatura china de este siglo y la ha sumido en toda clase de «ismos», en el cenagal sin salida del llamado debate entre la ideología y el modo creativo, en cuestiones que poco tienen que ver con la literatura misma, y los escritores sólo han podido sobrevivir alejándose de estas polémicas interminables y frívolas. La creación literaria es por naturaleza una actividad solitaria, y los movimientos o grupos, lejos de servir de ayuda, no pueden sino asfixiarla. El escritor sólo puede conquistar su libertad completa cuando actúa como individuo independiente y no está supeditado a los postulados de ningún grupo o movimiento político.

Más ello no significa que el escritor carezca de actitud política o ética. Sujeto siempre a la presión y al agobio de la política y la sociedad, tiene, como es natural, cosas que decir, y bien puede pronunciar discursos o hacer declaraciones; pero no tiene necesidad de incorporar todos estos elementos a su propia creación literaria. La inclusión de elementos políticos o sociales en la creación literaria es, no tanto un «compromiso» como una «evasión», pues si el autor recurre a ella, es para contrarrestar la presión que la sociedad ejerce sobre él, para buscar cierta distracción espiritual, asevera Gao Xingjian.

El problema, desde el punto de vista de Gao Xingjian, es que las continuas guerras, revoluciones, movimientos políticos y luchas políticas que han conmocionado la sociedad china en los últimos cien años arrastraron consigo incontestablemente a la totalidad de los círculos intelectuales de la nación y obligaron a sus miembros, amenazados con perder toda posibilidad de subsistencia, a convertirse en combatientes natos, unos combatientes que a la postre, lejos de salvar al pueblo o a la nación, sólo lograron arruinar su propia vida. Y la literatura «fría» sólo puede existir cuando el autor se halla libre de la presión política y social y tiene los medios de subsistencia asegurados.

Por eso la literatura «fría» es una literatura que se evade para sobrevivir, una literatura que no se deja asfixiar por la sociedad porque busca la propia salvación espiritual. La nación que no pueda dar cabida a esta literatura no utilitarista sumirá en el infortunio al escritor y demostrará ser una nación pobre de espíritu. Al menos así lo creo, ratifica Gao Xingjian, al tiempo de corroborar que aboga, por ello, por una literatura «fría».

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Carlos Decker-Molina: No hay peor analfabeto que el que no quiere leer

Por Claudia Gonzales Yaksic

En mayo de este año salió publicada en Bolivia, bajo el sello del Grupo Editorial Kipus, la nueva novela del periodista y escritor Carlos Decker-Molina, donde, en las casi 400 páginas que la conforman, se ocupa de desentrañar dos temas que para él son su pan de cada día: la lectura y la escritura. “En Carlos el Lector decidí contar mis memorias de lector en tercera persona para salir del marco ajustado de la primera persona, muy común cuando se escriben memorias, además la tercera persona me permitía la incorporación de ficción”, aclaró Decker-Molina en febrero, durante la presentación que hizo en el Instituto Cervantes de Estocolmo (Suecia) de este su nuevo trabajo que primero, en Europa, fue publicado por la editorial española Adarve Ficción.

Con la lectura como columna vertebral, Carlos Decker narra algunos pasajes de su infancia en Parotani (Cochabamba), en la casa de sus abuelos maternos, donde se ocupaba de leer en voz alta periódicos, revistas, cartas y otros textos a los analfabetos empleados de la entonces empresa ferroviaria Bolivian Railway Co. Habla de su juventud en Oruro, donde dejó sus estudios de ingeniería para dedicarse durante doce años a la radio; de los libros que se salvaron de la hoguera durante las dictaduras militares y de todos aquellos otros libros que leyó después (en español y sueco) y que, de una u otra manera, han marcado su existencia. También cuenta de su vida en Suecia, donde radica desde 1976 y donde ha trabajado durante años en la Radio Sweden International y donde también ha sido corresponsal de periódicos y revistas.

Carlos Decker es autor de los libros: "Nicaragua Poder Popular", "La historia se escribe ayer"; "El exilio nuestro de cada día" (2003), "Sobrevivientes, réquiem para el siglo XX" (2007), "Tomasa" (2014), ésta última obra finalista de la primera versión del Premio Internacional de Novela Kipus. Luego vino la novela "Soledad" (2015) y ahora "Carlos el Lector" (2018). La siguiente una entrevista virtual lograda con Decker-Molina. 

¿Cuándo y cómo se le ocurrió escribir este libro?

Cuando advertí que la gente leía menos o leía con apuro por falta de tiempo. Cuando comenzó la fragmentación de la lectura. Y, la época del exilio en su primera etapa, la lectura acerca. El sólo hecho de hablar (en mal inglés o en peor sueco) sobre un autor por ambos conocidos aproxima.  Es un hecho vital para la integración en sociedades extrañas. Lo digo por experiencia propia.

¿Cuánto tiempo le tomó?

No sé, suelo comenzar y lo dejo meses, El Lector debe tener unos cinco o seis años de maduración, además pasó por manos de una literata argentina María Obligado, que tiene un taller de escritura. María es la brújula de mis libros desde “Tomasa” hasta uno que está en manos de la editorial Verbum, del que aún no quiero hablar para que no se queme en la puerta del horno.

Algunos libros como “Tomasa”, comencé a escribir cuando aún trabajaba de periodista, escribía apuntes en los hoteles o en los viajes. Esos apuntes se unieron y así nació “Tomasa”. Mis otros textos nacen de la misma manera. No puedo hacer esquemas, programas o bosquejos.

¿Cuánto de su día le dedica a la lectura?

De 09:00 a 12:00, escribo, de 15:00 a 18:00 leo y vuelvo a la lectura a las 21:00. Trabajé una temporada larga en Voice Profesional, una empresa que produce audiolibros en varios idiomas, entonces leía por encargo. Mi récord de lectura son 30 libros al año, leo en alternativamente en español y sueco.

¿Cuáles son los temas que le motivan a comprar libros… y leer y conocer?

Leo dos tipos de libros. Novelas y ensayos. Las primeras las puedo leer en digital, los segundos deben ser en papel, porque rayo, subrayo y escribo notas. Entre las novelas busco las escritas por gente como yo, es decir “afuerinos” afincados o segunda generación, los que nacieron en países a los que los padres emigraron. Por ejemplo, la franco-marroquí Leila Slimani y su último éxito “Canción dulce”, premio Goncourt   o el sueco Jonas Hassem Khemiri y sus noveles y dramas teatrales. O Teju Cole, afroamericano y su exitosa novela “Oppen Stad” (Ciudad abierta).

¿Le sigue preocupando el futuro del libro en papel o ya está convencido de que aún le queda mucho tiempo a este sistema de reproducción?

Sí, de alguna manera. Mis nietos leen, estudian, se informan por medio de sus teléfonos y tabletas. Felizmente en la escuela sueca les enseñan la lectura crítica, comparativa y analítica. Últimamente les enseñan la desconfianza de las fuentes y les enseñan a buscar fuentes. A mi gusta el olor al papel y a la vieja imprenta, pero estoy seguro de que el libro de papel no va a desaparecer, es como si desapareciera la cuchara con comemos.

Ya ha pasado otro 21 de agosto, día del golpe militar de Hugo  Banzer que lo alejó de Bolivia. ¿Qué piensa de esto?

Es una pregunta para iniciar una conferencia. La historia demostró que los golpes militares no resuelven nada. Si la democracia es lo que le sucedió, querrá decir que se venció sobre lo que los golpes querían: La unanimidad en torno a la nación. La democracia no es unanimidad es su contrario es pluralidad, y la pluralidad democrática debe respetar la diversidad. La democracia no elimina los conflictos, se alimenta de ellos, es decir la democracia es saber manejar esos conflictos en medio de la pluralidad. Lo otro es estalinista, es decir que las minorías deben acatar lo que resuelven las mayorías. Mientras Bolivia no elimine ese estalinismo inconsciente o consiente, que se da incluso en los hogares donde el padre o tal vez la madre hacen la función estalinista, si ese fenómeno se reproduce en el estado, la democracia se transforma en democradura y creo que mi viejo país no se merece ese sistema.

¿Por qué nunca quiso regresar a Bolivia?

No es que no quise retornar a Bolivia, se dieron circunstancias especiales en mi carrera de periodista que no permitieron elegir. Me considero un boliviano un poco raro porque no miro atrás con la frecuencia de otros compatriotas, mi mirada está puesta en el futuro.

¿Cómo es la vida de un migrante?

Hay una diferencia, creo que está en Tomasa, ser migrante es diferente a ser exiliado. El primero migra por decisión propia empujado tal vez por razones económicas o sociales, de alguna manera puede elegir. El exiliado es obligado y a veces o casi siempre no puede optar por un determinado país. El que migra añora con volver, pero sabe que no lo va a hacer mientras no gané lo suficiente para construir su casa o para mantener a sus padres que esperan la mesada. Nacen los hijos y éstos no quieren retornar a la miseria o la inestabilidad. Es el comienzo de muchos dilemas. El exiliado en cambio no desempaca, se niega a aprender el idioma ajeno, la tragedia está servida. En ambos casos esas vidas vicarias son el comienzo de tragedias, pero también de comedias.

Su vida ha sido bastante intensa. Muchos viajes, muchas cosas que ver, muchas historias fascinantes. En su libro se puede ver cómo ya en los años 70 la migración de África hacia España era un problema. Ahora la migración llega de otros lugares, pero también es un problema. ¿Qué puede teorizar, según su experiencia, sobre este tema?

Si lees la biblia, encontrarás migrantes y exiliados. Considero que el hombre no tiene raíces porque no es árbol, tiene pies y con ellos se deambula. Las raíces, de las que se habla mucho en estos días, son sólo metáforas en el sumun del hombre, son olores, canciones, comidas, cielos, noches o amaneceres. Por eso me gusta el mundial de fútbol, pues es la única vez que me permito ser nacionalista en el sentido que le quieren dar a las llamadas raíces. Gracias Claudia por esta entrevista que la quiero terminar con mi divisa: No hay peor analfabeto que el que no quiere leer.

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Amanda Balderas de Soria: una sauceña de sepa en las letras bolivianas

Por Márcia Batista Ramos (*)

La poetisa Amanda Balderas López de Soria, es uno de los grandes nombres en la constelación de la poesía infantil, a nivel nacional; nació en el municipio de Monteagudo, tierra sauceña, del departamento de Chuquisaca. Hija del matrimonio que formaron Alberto Balderas Guzmán y Elvira López Miranda, pertenecientes a conocidas y distinguidas familias del chaco chuquisaqueño, ocupados en sustentar una hacienda dedicada a la agricultura y la ganadería en Monteagudo.

El gusto por el universo infantil se manifestó a temprana edad, ya que Amanda disfrutó de una niñez rica en aventuras en la hacienda de sus padres, donde la pequeña amazona hacía volar sus cabellos al viento, mientras las patas de su caballo levantaban polvo de los suelos arenosos, bajo el sol candente que abrasa las bellas tierras chaqueñas. Ese gusto por el universo infantil se corrobora por Amanda cuando elige la carrera de Maestra de Educación Inicial, a pesar de que ya contaba con la profesión de Secretaria Comercial Ejecutiva.

Las poesías infantiles de Amanda, siempre tienen un toque de inocencia y una dosis tenue de enseñanzas; la autora se suma, así, a los que comparten el concepto de que la poesía infantil, es la expresión artística más propicia para el desarrollo educativo y pedagógico en los primeros años de la infancia. Inspirada en su experiencia educativa meritoria, Amanda Balderas, compuso con ternura y magia, versos propios para infantes, por tal motivo su obra siempre será llevada al salón de clases de muchas escuelas, para enseñar a los niños a apasionarse por la poesía. En el año 2006, Santillana Ediciones, incluyó dos poemas de su autoría en sus textos de lenguaje; y en el 2007, la misma editorial, inserta otro poema en el nuevo Multitexto para el ciclo básico, porque los poemas infantiles de Amanda, consiguen hacer las delicias de los más pequeños.

Amanda Balderas, es una persona de mucha sensibilidad hacia la cultura, al medio ambiente, al mundo que nos rodea, a la familia y a la expresión escrita; que logra manifestar con lenguaje accesible, emociones y vivencias, que sirven para enriquecer el mundo infantil de miles de niños que, por generaciones, acceden y accederán a sus poemas. Entre 1972 y 1974 trabajó, como maestra, en la empresa minera Triunfo y de 1974 a 1978 en la minera Galindo. Desde 1981 hasta 2011 fue maestra en el Kínder "José Víctor Zaconeta", compartiendo su labor con el Kínder Alemán en el periodo de 1990 a 1994. Su obra comprende los siguientes poemarios: “Destellos de Luz”, (2002); “Arcoíris”, (2007); “Horizontes de Ilusión”, (2015).

Amanda Balderas, la mujer franca de sonrisa abierta, que alegra la vida de cualquiera que se le acerque, por la hermosura espiritual que proyecta, muy acorde con su belleza física. Mujer valiosa, que con fortaleza resiste a la vida con sus vicisitudes diarias, apenas, dejando trasparecer cierta tristeza en el fondo de la mirada, que tal vez, solamente otras almas muy sensibles puedan percibir.

Amanda Balderas fue ampliamente reconocida como educadora y poetisa: El año 1993, recibió la distinción "Reconocimiento al Mérito" otorgada por el Ministerio de Educación y Cultura. El Honorable Gobierno Municipal de Oruro, a través de la Oficialía Mayor de Cultura, le otorgó un reconocimiento: "A las expresiones culturales; como es la Poesía y las Composiciones Inéditas" en 1994.El mismo año, la Asociación de Maestras de Educación Inicial Oruro, entrega un reconocimiento al "Valioso aporte cultural a la Educación Inicial". El 2005 el Colegio Internacional de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, le extiende un Certificado de Reconocimiento "Por el Aporte a la Cultura Nacional".

Amanda Balderas, poseedora de una versificación ágil y eficaz, teñida de elementos tiernos y mágicos, logra atrapar, por determinados poemas, a los más pequeños, que emocionados declaman en festivales sus versos; en una experiencia fantástica que permanecerá en sus memorias y a lo largo de sus vidas no les abandonará jamás. Amanda Balderas, una sauceña de sepa, que vino aportar al desarrollo de Oruro como formadora de niños, con su alma de poeta, deja su nombre escrito en la historia, al tiempo que enriquece las letras bolivianas.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

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Conversando con Carlos Condarco Santillán

Por Márcia Batista Ramos (*)

 

Carlos Condarco Santillán escritor e investigador antropólogo; orureño, nacido en 1946, fue premio "Franz Tamayo" y "Andrés Bello" entre otros. Cultivador de variados géneros. Es figura destacada dentro del escenario literario nacional. En otra ocasión le llamé “el jinete ilustrado”, por ser singular personaje orureño y además entrañable amigo de mi familia. Hombre arraigado a la tierra, Condarco Santillán, conjuga las faenas del campo al arte de escribir en su hacienda “Cotochullpa”, donde reside parte del tiempo dejando su biblioteca con más de cinco mil volúmenes en su residencia de Oruro. Carlos Condarco se casó con Lidia Castellón Soria, en pareja tejieron una vida.

Su pasión por los caballos se extendió a sus hijos (Álvaro, Carola, Rodrigo, María Elena y Reynaldo) y nietos, creando así, una tradición familiar de cabalgar en pleno altiplano orureño, desde donde se puede mirar el mundo fuera del tiempo. Los años de su primera infancia, en Oruro, marcarán decisivamente su labor como poeta narrador y ensayista, ya que su madre inculcó en él el gusto por los libros desde muy temprana edad, y es Carlos Condarco quien nos cuenta:

MB.- ¿A qué edad tenías conciencia de tu vocación literaria?

CCS.- En realidad, como sucede en estos casos, todo empezó con la lectura. Antes de que yo supiese leer, mi madre me leía los cuentos de la editorial de Constancio C. Vigil. Los recuerdo mucho. Eran libros grandes, de tapas duras, con bellas ilustraciones a colores. Vienen a mi memoria algunos títulos: Los enanitos jardineros, La dientuda,  El mono relojero, Muliñandupelicascaripluma y otros tantos que ya no recuerdo. Cuando entré al kindergarten, mi madre siguió comprando libros y leyendo para mí, hasta el momento en que, ya en la escuela primaria, pude hacerlo por mí mismo. En nuestra casa de Oruro, había una gran biblioteca con obras de las más diversas disciplinas, entre las que se destacaban la  Historia Natural,  Astronomía, Religiones, Filosofía, pero, también había una apreciable cantidad de novelas y de obras poéticas. En el período de mi vida que comprendía el paso de la niñez a la adolescencia, dedicaba varias horas al día a la lectura de las más variadas obras.

El carácter de una biblioteca, puede ser decisivo en la formación intelectual de quien la frecuenta. Eso ocurrió conmigo. Durante mi adolescencia, continuaba leyendo obras de autores, de los cuales, algunos habían pasado ya de moda. Sin embargo, en cierta manera, eso me favoreció, porque pude ir echando los cimientos de mi afición por las Letras Clásicas, las greco-latinas, la gran literatura del Siglo de Oro español y, también, los escritores ingleses de período de Isabel.

Retrotrayendo el tiempo, cuando cursaba los últimos años de primaria, era yo un impenitente lector de fábulas. Conocía extensamente a Esopo, Fedro, Samaniego, Iriarte, etcétera. Por entonces, empecé a escribir –a manera de imitación- algunas fabulillas, que las leía únicamente a mi madre a quien, ¡claro!, le parecía que estaban muy bien; yo creo que la verdad era otra. Bueno, dejémoslo así.

Tuve algunos profesores que advirtieron en mí, cierta madera de literato. A ellos les estoy muy agradecido. En primaria, el poeta Fernando Berthín Amengual; en secundaria el profesor Ernesto Minaya y el doctor don Adolfo Bozo Jansen, gran conocedor de los poetas del Siglo de Oro. Fue precisamente, que el profesor Ernesto Minaya, leyó un poema mío dedicado a la madre y lo hizo copiar a todos mis compañeros, con los que cursaba el primer curso de secundaria en el colegio Anglo Americano. Algunos escépticos, inmediatamente, me acusaron de plagio.


Lógicamente, que quien desde muy joven demostró su gusto por las letras y por los clásicos,  sufriría influencia de los mismos en su obra literaria. Tal influencia se percibe en el excelente manejo del idioma expresado por medio de un vocabulario escogido y tradicional, que alimenta su estilo convencional, forjándose así como un clásico por ideal y por temperamento, no solo al escribir, como también al hablar; sumando, desde luego, a un humor con cierto toque de ironía sutil y sofisticada, de lenguaje pulido, salpicado por algo de sarcasmo, que entrega de manera seca, haciéndolo el único orureño que posee un auténtico “humor británico”  tan  singular en todo el mundo.

Carlos Condarco escribió los poemarios: Agraz y Paisaje; y es sobre su poesía es que Carlos Morales y Ugarte dijo: "No es un desesperado que se calcina en la fragua de la tristeza. No pertenece al cenáculo de los llorones inconsolables. Como tiene delicadeza de espíritu se cubre con la clámide de la melancolía, ropaje de exquisita elegancia de las almas contemplativas. Sabe del dolor del ensueño, de la amargura que significa ser poeta. Conoce que la poesía es "la férrea camisa de las mil puntas cruentas", que conociera en su torturada vida Rubén Darío."

A mí me cautiva el poema IX de Agraz:

"No te vayas tristeza, compañera / de mi insomne bohemia impenitente; / entra en mi corazón. Pacientemente / aguardemos la nueva primavera. / No te vayas, mi súplica es sincera, / como el llanto que aflora quedamente / a mis ojos, y mi sufrir silente / que te quedes te dice, espera… espera…/ No te vayas tristeza, tú y la sombra/ acogieron mi sentimiento roto. / Hay un algo que de verdad me asombra, / es un eco innominable, ignoto, / que en las noches de sombra, aún la nombra / con la doliente voz de un son remoto".

Carlos Condarco Santillán publicó los siguientes libros de cuentos: "Arteaga el Inmortal"; "Con Papá en el Zoo"; "El toro". Algunos de sus cuentos fueron llevados al video y figuran en antologías nacionales y extranjeras. Además de traducidos al alemán, inglés, quechua y aymara.

Emparentado con el insigne investigador y escritor boliviano D. Ramiro Condarco Morales, heredero de una notable tradición intelectual, quien fue considerado una de las figuras más esclarecidas de la cultura boliviana durante la segunda mitad del siglo XX.


MB.- Tu tío, don Ramiro Condarco Morales, ¿tuvo alguna influencia en tu formación?

CCS.- En realidad, no. Mi tío fue a residir en la ciudad de La Paz, alrededor de 1960, yo, por entonces, me encontraba cursando la secundaria. Había pasado algunas vacaciones en compañía de mi tío en la hacienda Urmiri, administrada por mi padre. Desde niño,  sentía una viva admiración por mi tío, sabía que era un poeta notable, un excelente sonetista, pero, todavía no había leído su obra. Era el personaje admirado de la familia.

Posteriormente, el año 1968, cuando fui a la ciudad de La Paz a proseguir mis estudios superiores, el acercamiento con mi tío fue mayor. Ramiro era catedrático en la facultad de Filosofía y Letras de la UMSA. Nos reuníamos con frecuencia y sosteníamos largas y amenas conversaciones. Se presentaba una circunstancia muy especial, ambos sentíamos admiración por los poetas del Siglo de Oro español y los modernistas. Conversábamos en torno a Darío, Jaimes Freyre, Lugones, Herrera y Reissig y muchos otros más. Entre los autores bolivianos, rendíamos admiración a René Moreno y Franz Tamayo.

Era sorprendente la erudición de Ramiro Condarco en muchas disciplinas. Fue muy versado en Antropología, Historia, Arqueología, Lingüística, etcétera. Conocía el inglés, el francés y el alemán. El griego clásico y el latín, no le fueron ajenos.

Al terminar el colegio, leí los dos poemarios de mi tío: Cantar del trópico y La Pampa  y Mares de Duna y Ventisquero. Me entusiasmaron sus sonetos. Pasado un tiempo, yo elegiría, a esta exigente forma métrica para expansión de mis emociones. Si bien es verdad que ya había sufrido la fuerte impresión de grandes sonetistas como Quevedo, Góngora y Lope de Vega. Desde aquí, en este momento, rindo mi homenaje al insigne polígrafo Ramiro Condarco Morales.

MB.- ¿Cuáles fueron tus primeras lecturas serias?

CCS.- Creo que debo retomar lo expresado más atrás. Autores como Homero, como Virgilio, Horacio,  Luciano de Samosata, Cervantes, Quevedo, Góngora, deben ser considerados serios; éstos fueron muy frecuentados por mí durante mi temprana adolescencia. Posteriormente, ingresé en los predios de la Filosofía con Platón y Aristóteles. Por aquel tiempo, también leí la obra completa de lo que ha quedado de los tres grandes trágicos griegos. Dediqué bastante tiempo de mi juventud a leer a Voltaire, a Schopenhauer y Nietzsche. A éstas se sumaron muchas otras lecturas. Debo mencionar el gran magisterio que ejercieron sobre mí don Marcelino Menéndez y Pelayo y don Ramón Menéndez Pidal.

Al presente, la lectura continúa siendo una de las razones fundamentales de mi existencia.

MB.- ¿Te sientas a escribir sistemáticamente o lo haces sólo cuando sientes la necesidad de hacerlo?

CCS.- Escribo cuando siento que debo expresar algo y me encuentro con ánimo para hacerlo.


Su obra siempre fue muy bien recibida por la crítica. Vale recordar las palabras vertidas al respeto: Edmundo Miranda Castañón se refiere al cuento "Arteaga el Inmortal" de la siguiente manera: "Es una obra muy bien lograda, con un mensaje profundo e inquietante, que nos lleva a pensar en el hombre y su destino, alejándonos de toda interpretación materialista de la sociedad de consumo y proyectándonos a su dimensión trascendental".

Escribió la novela "El tesoro de Sacambaya". Sobre esta novela Ramón Rocha Monroy dijo: "que la novela está cargada de nostalgia y de buen humor británico, sino porque contiene un episodio en el cual tres amigos a caballo descienden hacia Capiñata y, en el templo del lugar, descubren, entre incunables, un diario manuscrito del cura del lugar, donde se habla de uno de los personajes más entrañables de nuestra mitología republicana, lastimosamente olvidado por la historia oficial, un cronista de la guerrilla de la independencia de Ayopaya que dejó escrito su Diario. Hablo como es fácil suponer de José Santos Vargas, el Tambor Vargas, orureño valeroso cuya memoria debería ser inmortalizada en un espacio escultórico gigante…".

Alejandro Gómez Pacheco, quien al referirse a los cuentos de Condarco, señala: "el sello inconfundible de este escritor: su prosa rítmica, rica en imágenes, con notables pinceladas de poesía, con un vocabulario tan selecto y castizo que a veces se nos antoja un estilo rebuscado. Al leer a Condarco Santillán comprobamos en él una formidable formación clásica, una maestría en el manejo del idioma como pocos lo han logrado en este ingrato oficio de decir cosas bellas con palabras aún más bellas.


MB.- ¿Cuál de tus libros prefieres y por qué?

CCS.- Le tengo especial cariño a La serranía sagrada de los Urus, porque este ensayo, a pesar de su modestia, es un importante aporte para la comprensión de los más profundos estratos de la cultura de la ciudad de Oruro. Estos estratos son los espirituales.


Coincidentemente, me es muy grato el recuerdo del coloquio de Condarco Santillán: "La Serranía Sagrada de los Urus", que se llevó a cabo en mi domicilio en el año de 2007.

Carlos Condarco Santillán es muy conocido en nuestro medio por las innúmeras conferencias dictadas en torno a la antropología, historia y literatura. Destacan también los ensayos: "La Evolución de la Crítica Literaria de Gabriel René Moreno"; "Uru Uru, Espacio y tiempo Sagrados"; y "La Dedicatoria de ‘La Prometheida’. Apuntes para su análisis".

 Fue fundador y primer presidente de la Sociedad de Escritores de Oruro; refundador y expresidente de la Sociedad de Historia y Geografía de Oruro. Es miembro del grupo de Investigación Antropológica "Pukara". Es miembro de la Sociedad Boliviana de Escritores; también es miembro fundador del Grupo de Jinetes de aventura "Escuadrón José Santos Vargas".

Como jinete hizo travesías reconstruyendo los tramos de la historia como si buscara vislumbrar un pasado grandioso de la nación, que hoy está perdido en el tiempo y en el viento. Fue su amigo, el escritor Ramón Rocha Monroy, quien dijo: "Condarco es un viajero pertinaz que recorre la geografía andina a caballo; es un auténtico Tambor, que registra la crónica de nuestro pasado remoto y nuestro presente vivo".

Recordando más de una década de nuestra amistad y de nuestras familias.


MB.- ¿Qué es para ti la amistad?

CCS.- Es el sentimiento más noble y puro que experimentan los humanos. No está afectado por los sentidos, se desarrolla en el ámbito de la pura espiritualidad. Platón, en uno de sus Diálogos, definió la amistad de manera magistral.En la coyuntura que vivimos, la incerteza galopa hacía nuestro mundo; tal vez el desencanto llegué para quedarse sobre nuestras vidas; no es lo que queremos…

MB.- ¿Cómo imaginas el futuro de Bolivia?

CCS.- Con mucha intranquilidad y bastante pesimismo. Nuestra sociedad vive agobiada por la crisis de los valores éticos más elevados que dignifican a la Humanidad. Bolivia debe superar esta tremenda crisis.

(*) Nacida en Brasil, Márcia Batista Ramos es escritora y vive en Bolivia hace varios años.

  • Publicado en Libros
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