3 de Mayo: Entre la Fiesta de la Cruz y el Aymoray Quilla

Por Boris Bernal Mansilla (*)

 

El 3 de mayo se celebra la fiesta de la Cruz, festividad que data de los tiempos de la colonia y forma ahora parte de la cultura latinoamericana. Esta festividad para la cultura occidental europea cristiana católica, conmemora “el encuentro del madero en el que murió Jesucristo”. En Bolivia en la actualidad, está festividad se vincula exclusivamente al mundo rural.

¿Pero cuál es el origen ancestral y originario andino de la fiesta de Mayo? Sobre el mes de Mayo el cronista Felipe Guaman Poma, en su libro “Nueva Crónica y Buen Gobierno”, describe: “Mayo. Aymoray quilla, en este mes se ofrecía otros ganados pintados de todos los colores. En esto de aymoray hay otras fiestas chicas, dicen que hallando un mazorca que nacen juntas –o papas– y de recoger la comida y llevarlo a casa o al depósito, para guardarse en la cullunas chauays pirua, que son los barriles hacen muy mucha fiesta y borrachera, cantan: harauayo harauayo ylla sara camauay manatucocta suroscayqui ylla mama acoya. En este mes se visitan las comunidades y sapsi del maíz y papas y toda la comida y los ganados comunes, y sapsi, y lo castigan no dando buena cuenta y de todo charqui, lana misquillicoymata, pezaca, chaura, uicona, uanaco, qiuyo, chalua, cuchucho, usuta, uasca, apa, maytocunacan, caua, lullocha, y dando buena cuenta cantan los llaman-miches, diciendo: llamaya llamayayn yalla llamaya y se huelgan en este mes abundancia de comida se hinchen todos los depósitos y las casas de los pobres y se visita los yuyos que han secado, y lo que ha trabajado para guardar para que ayga que comer todo el año; para que no ayga hambre en los pobres en todo el reino tienen esta cuenta en este mes de mayo aymoray quilla”.

Así, el Aymoray Quilla o en quechua, Aymuray Killa corresponde al sexto mes del calendario inca. También llamado Hatun Cuzqui. En este mes se efectuaba el traslado de maíz a los depósitos públicos (collcas) y graneros (piruas). El fin de la cosecha lo celebraban vestidos de gala, con música, chicha, danzas y juegos jocosos. Empezaban a arrancar la caña para ahuecar la tierra. El ritual del Aymoray consistía en llevar el maíz desde el campo hasta la casa, lo colocaban en un granero pequeño, con ciertas ceremonias, y lo velaban durante tres noches. Este maíz lo metían en sus mantas más ricas, lo veneraban porque lo consideraban como la madre del maíz (Mamasara), y creían que adorándolo procurarían la conservación y reproducción de la próxima cosecha.

En el periodo colonial esta costumbre el Aymoray Quilla se fue mimetizando con la imposición de la Fiesta del la Cruz. Así el baile, música y actividades propias del Aymoray se fue constituyendo en una forma de resistencia cultural como afirman los pobladores del municipio de Mocomoco: “Los indígenas nunca nos rendimos, ni sometimos plenamente a la colonia española, nuestra forma de resistencia y lucha fue a través de la cultura de música y danza”. Forma de resistencia contra la invasión española denominada Taqui Onqoy, la cual a través de la música y el baile rendían culto a sus Huacas (Dioses) revalorizando la religión andina. Modo de confrontación no bélica contra la colonización y la evangelización española.

Fue de esta forma que en las Reducciones Coloniales de Mocomoco e Italaque preservaron este legado ancestral, pese al intento permanente hasta la actualidad por extirpar y eliminar la espiritualidad y prácticas del mundo indígena, sobrevalorando más lo europeo católico (Los Calvarios y sus ritos) y rechazando lo indígena ancestral (Las W’akas y su espiritualidad). Así nos relata la residente de Italaque en La Paz, María Julia Jiménez: “En la actualidad en la población de Italaque esta fiesta se inicia en la madrugada en una vigilia en el Calvario para ver las estrellas y pronosticar cómo será el año agrícola, este ritual es seguido de una feria de trueque entre altiplano y valle en las primeras horas del día, que es complementada por la  música y danza originaria de chokelas, lakitas, mokolulo, misti sicuri que acompañan el paso de la cruz por los cuatro altares de los niños elegidos para esta fecha”.

Si bien los Pueblos y Naciones Indígena Originario de los andes en la colonia y la república fueron sometidos a seguir las costumbres y ritualidad de una cultura hegemónica, resistiendo de formas diversas; hoy es tiempo y tarea reconstituir las formas propias de vida, ritualidad y organización, y en este caso particular: Reconstituir el Aymoray Quilla ancestral.

(*) Boris Bernal es descendiente del cacicazgo Kutipa de Italaque y delegado de Interculturalidad del Gobierno Autónomo Municipal de Mocomoco (población del departamento de La Paz).