Contacto lingüístico

Influencia del castellano en el quechua

 

 

(*) Nestor Negretty Gallego

 

En el ámbito de las lenguas en contacto, cabe mencionar los cambios que sufren las lenguas no deben ser entendidos como un deterioro, sino más bien como un enriquecimiento por el contacto social y lingüístico. Por lo cual los enunciados no se establecen atendiendo únicamente  a criterios formales, sino sobre todo en razón de su funcionalidad pragmática.

 

En este proceso sociolingüístico, las lenguas  son susceptibles  a experimentar  préstamos lingüísticos; tal es caso del contacto lingüístico entre el castellano y el quechua. Por tal razón, el contacto entre castellano y quechua ha generado a lo largo del tiempo la formación de diversos tipos de fenómenos lingüísticos, ya sean de carácter léxico, fonético, fonológico o morfosintáctico. En cuanto a préstamos lingüísticos, el quechua experimenta cambios lingüísticos que se manifiestan en el uso del diminutivo y la pluralización prestados del castellano.

 

 

El diminutivo

En este primer caso, por influencia del castellano, el quechua sufre este cambio, “El diminutivo original en quechua  es el sufijo CHA actualmente en desuso en Bolivia, sin embargo, para marcar esta característica se usa con bástate frecuencia el sufijo diminutivo ito-ita por influencia del castellano en el contacto de dos lenguas usadas alternadamente” (Laime: 12: 98), por ejemplo,  diminutivos en palabras terminadas en A o U “llaqta-khuru”: llaqtita (pueblito), khuritu (gusanito) o diminutivos en palabras terminadas en I      “qhari-warmi”: situ, sita: qharisitu (hombrecito), warmisita (mujercita).

 

 

La pluralización

En este segundo aspecto, la pluralización del quechua es el sufijo KUNA, según Laime, “la forma autentica de pluralizar los sustantivos en quechua es con el sufijo kuna”, sin embargo, por influencia del castellano la “S” se usa bastante; ejemplo: “Wasi” (casa), wasikuna (casas), la forma correcta de la pluralización, no bastante, es muy frecuente la utilización de  “wasis” (casas).  Es más, el uso de la pluralización va más allá de lo “adecuado”, es decir, se escucha a menudo el uso de la pluralización de  dos o hasta tres veces, ejemplo: runa-s-kuna-s (personas).

 

Tomando en cuenta  desde la perspectiva de la funcionalidad pragmática, tanto el diminutivo castellano “ito-ita” y la pluralización “s”, prácticamente ya forman parte de la lexicografía quechua.  Por tanto, no solo hay influencia del quechua en el castellano; sino viceversa.

 

(*)  El autor es parte del Laboratorio de Lenguas de la carrera de Lingüística de la Universidad Mayor de San Simón.

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